Reggio’s Weblog

Ora pro nobis…, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Posted in Asturias, Política by reggio on 14 enero, 2009

El ojo del Tigre

Aquellos que, por las razones que sean, asumen la responsabilidad de dirigir la coreografía política en esta antigua provincia, cuando observan que el conjunto que dirigen está al borde del desbarajuste y pone en peligro todo el espectáculo, recurren sucesivamente a dos soluciones: a) ponerle una vela a la Santina de Covadonga, y b) invocar la divina sabiduría del gijonés Jovellanos. Desconozco si la Santina tiene respuestas rápidas y eficaces, pero sospecho que si el ilustrado polígrafo escucha las voces que le piden auxilio, su respuesta será una pregunta: ¿Qué hicisteis con la Asturias que yo os descubrí…?

Las letanias en Covadonga sirven para autocompadecerse; mientras que la apelación al talento de Jovellanos es, casi siempre, un simple recurso para autocomplacerse.

En este rincón de la periferia septentrional española, nos hemos quedado siempre en el principio de las cosas; pero jamás nos atrevimos a cruzar el umbral de la vertebración política de Asturias, concibiéndola como región. La oposición más rotunda para evitar traspasar ese umbral se resume así: Antes que asturianos somos españoles. No es una razón ideológica, es una explosión emocional. Plantear ese dogma esencial al revés, siempre les pareció a los coreógrafos del ballet sociopolítico una intolerable heterodoxia antiespañolista. Antes de plantearse la necesidad de convertirse en una comunidad autonómica, aquí nadie se preocupó de consolidarse como una comunidad regional.

En ese aspecto, que nadie se desgarre ahora sus vestiduras porque a Asturias no se la tenga en cuenta ni social, ni económica ni políticamente. Aquí nadie se preocupó de reafirmarse como una sociedad regionalista, como paso previo para intentar construir una Asturias realmente jovellanista -es decir, autosuficiente en lo principal-, lo que nos hubiera eximido de la humillante tarea de dedicarnos a mendigar de puerta en puerta en torno al poder estatal. Otra cosa habría ocurrido si Asturias hubiera tenido una sociedad metida hasta el cuello en la masa de los intereses regionales. Desde el más profundo de los pozos mineros, hasta la más alta de las chimeneas de la siderurgia.

Sin embargo, los coreógrafos que marcan los compases del espectáculo social, económico y político, en este leve esbozo de comunidad autonómica, han preferido vivir de espaldas a la realidad de unas exigencias sociales y políticas y económicas, porque de eso se encargaban la Santina y Jovellanos

Si se hubiera conseguido una regionalidad concreta y sensatamente musicada, habría sido una gran ayuda, ahora, para evitar que los demás nos ignoren o nos borren del mapa político del país. Nunca supimos -o no quisimos, o no nos dejaron- ser regionalistas con fundamento. Entre el tópico histórico y la inconsciencia ideológica, los asturianos salimos al escenario político actual muy desafinados. Hace ochenta y pico años, había más oportunidades para pensar por nuestra propia cuenta; con lo cual, había un atisbo de autonomía regional. Personal y colectivamente. A pesar de que en la segunda mitad del siglo XIX ya se aleccionaba a los obreros para que se olvidaran de pensar por ellos mismos. En 1869 se difundió un texto en el que se trataba de adoctrinar a los trabajadores de la metalurgia. En él se decían, entre otras cosas, algunas como estas: El obrero podrá asegurarse el bienestar más seguramente, más pronto y con menos disgustos, por otros medios que los de tomar una parte activa en la política. Nuestra misión y nuestro objetivo aquí son hacer hierro, guardando cada cual sus creencias y sus ideas. Debemos evitar cuanto conduzca a dar a este centro industrial la reputación de un centro político de uno u otro sentido.

Aquí sólo pudimos confiar en una mitología cívico-religiosa, hasta convertirnos en dóciles clientes -o subsidiados- de los estrategas del capitalismo. Era mucho más cómodo dejarse colonizar que asumir responsabilidades partiendo de una sólida conciencia política. No es verdad que nos hayan aislado. Nos hemos aislado nosotros mismos. Los únicos o, por lo menos, los principales responsables de cuánto nos ocurre en estos momentos somos los asturianos. Unos -los coreógrafos-, empeñados en que bailemos al son de sus tambores. Otros -los bailarines-, intentando impedir que el de al lado conserve el ritmo.

Asturias -o sea, los asturianos- sigue empecinada en que le resuelvan los problemas de la Santina de Covadonga y Jovellanos desde la penumbra que hay al otro lado de la inteligencia activa. En resumen: Ora pro nobis…

Anuncios
Tagged with:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: