Reggio’s Weblog

Romanos y cartagineses, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Posted in Derechos, Política by reggio on 8 enero, 2009

Al contemplar durante estos días la tragedia de Gaza, no he podido evitar el recuerdo de aquellos versos de García Lorca en los que, tras evocar una reyerta, dice:

Señores guardias civiles: aquí pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos y cinco cartagineses.

Naturalmente, existe hoy una no pequeña diferencia: en esta ocasión, por el momento, han sido cuatro romanos y seiscientos cartagineses. En efecto, en estos días el ejército israelí ha convertido a la estrecha franja de Gaza, donde apretujadamente malviven un millón y medio de palestinos, en un auténtico infierno, atacando a sus habitantes indiscriminadamente por tierra, mar y aire, no sólo de forma desproporcionada sino también implacable y hasta salvaje. Ahora bien, ello no sería una versión rigurosa de los hechos si, a lo dicho, no añadiéramos que el partido político palestino Hamas, mayoritario en Gaza, ha facilitado con sus acciones terroristas buenas excusas al Gobierno de Israel.

Ello nos plantea un problema de culpabilidad histórica. En este trágico conflicto, ¿quién es el culpable? Descartemos, antes que nada, a dos sujetos que no son culpables aunque con frecuencia así son considerados: los palestinos y los judíos. El conflicto no es entre etnias, razas o religiones, no es entre judíos y palestinos, sino entre aquellos que los han utilizado y engañado durante más de medio siglo para favorecer sus intereses. Considerar culpables a judíos y palestinos, en sentido genérico, sería confundir a las víctimas con los verdugos. Ni todos los judíos son sionistas dispuestos a expulsar a los palestinos de suelo israelí, ni mucho menos todavía todos los palestinos son peligrosos terroristas islámicos.

Sin embargo, en ambas partes, tanto en la palestina como en la israelí, hay grupos muy poderosos cuyo objetivo es hacer creer que unos y otros son y serán siempre enemigos irreconciliables. Mientras estos grupos fundamentalistas tengan el apoyo de sus poblaciones respectivas, el problema no tendrá una solución viable, ya que la lucha entre enemigos sólo puede resolverse con la eliminación del otro, lo cual en este caso no parece posible. La disputa sólo podrá resolverse si ambas partes están lideradas por políticos moderados, es decir, aquellos que estén dispuestos a considerar al otro no un enemigo sino un adversario, una parte contraria con la cual se puede pactar. Ello no es una utopía.

En algún momento de la historia reciente se ha vislumbrado esta posibilidad: recordemos las buenas relaciones entre el presidente de la OLP Yasir Arafat y el primer ministro de Israel Yitzhak Rabin, en los primeros años noventa, que dieron lugar a los acuerdos de Oslo y a la creación de la Autoridad Nacional Palestina, tan pronto deteriorada. Hasta el asesinato de Rabin por un fanático nacionalista judío ortodoxo que, como toda la derecha israelita, consideraba a Rabin un traidor, la paz no parecía estar lejos pese a las dificultades, entre ellas, los atentados indiscriminados de Hamas en Jerusalén o Tel Aviv. Recordemos también a Arafat, entonces presidente de la Autoridad Nacional Palestina, bajo arresto domiciliario en Ramala, asediado por las tropas israelíes. Fue un breve periodo de un cierto optimismo, auspiciado por Clinton, pero abortado por fuerzas israelíes radicales, que acabó en frustración. Ahora la situación es distinta.

Efectivamente, hoy los palestinos están divididos, desbordada el ala moderada y laica por el islamismo religioso de Hamas, y los israelíes unidos, incluidos los laboristas, en torno del nacionalismo ortodoxo que no admite en el fondo un Estado palestino. No parece haber posibilidades de entendimiento, sólo queda la esperanza Obama y su posible influencia cerca del Gobierno israelí. Pero esta última esperanza es muy débil si recordamos la trayectoria de las posiciones de Israel en el conflicto. Y aquí debemos retomar el hilo de la responsabilidad histórica, de la que hemos exonerado a los pueblos judío y palestino.

Gaza, en los últimos tiempos, se había convertido en una ratonera humanamente catastrófica. Este pequeño territorio superpoblado se encuentra desde hace un año absolutamente bloqueado por los israelíes, el 70% de las familias vive con menos de un euro al día por persona y el 80% de la alimentación depende de la ayuda humanitaria. El director de Intermón Oxfam dijo hace unos meses que Gaza era una cárcel, supongo que no se atrevió a llamarla gueto o campo de concentración. En un informe de hace un año elaborado por diversas prestigiosas ONG se decía que el Gobierno israelí está llevando a cabo “un castigo colectivo contra los habitantes de Gaza”. En este caldo de cultivo el radicalismo prende con facilidad. Alguien, por las dos partes, quiere mantener el conflicto.

La responsabilidad histórica de estos trágicos acontecimientos recae, en primer lugar, en el Gobierno de Israel, que ha llevado conscientemente la situación a un callejón sin salida para evitar que los palestinos tengan un Estado. Y, en segundo lugar, a unos fanáticos religiosos que luchan por imponer su fe mediante la conquista de este mismo Estado. Romanos y cartagineses, siempre lo mismo.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

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De Madoff a Ulpiano, de Francisco Tusquets Trías de Bes en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 8 enero, 2009

TRIBUNA

En el momento de redactarse estas líneas el caso Madoff constituye el último de una serie de lamentables episodios protagonizados por algunas de las más conspicuas firmas de Wall Street, que han salpicado a entidades financieras de casi todo el mundo.

Si alguna cosa se ha puesto de manifiesto en este asunto han sido las imperfecciones de los mercados financieros. En este último caso ha fallado todo, en especial los gestores, depositarios, auditores y supervisores. Los primeros porque no han actuado con la diligencia profesional que les es exigible. Los segundos por cuanto han incumplido su fundamental función de custodiar. Los auditores porque no han sabido detectar un enorme fraude. Y los supervisores por haber hecho dejación de la función pública que legalmente les corresponde de velar por el correcto funcionamiento del mercado y de los sujetos que en él intervienen. Todos ellos, y lo decimos en plural por afectar a mercados financieros de muy diversos ámbitos geográficos, han fallado de forma estrepitosa, causando un daño casi irreparable a la credibilidad del sistema.

Pero además se han lesionado directamente los intereses de un número hoy prácticamente imposible de determinar de inversores, sin que sea exacta la información vertida en algunos medios de que han quedado afectados por este fraude solamente grandes fortunas, puesto que a través de fondos de inversión e incluso de fondos de fondos, puede haber afectado a multitud de pequeños ahorradores. Y no olvidemos que uno de los pilares básicos sobre los que se ha construido el derecho del mercado de valores es precisamente el de la tutela de los inversores.

En efecto, por regla general los inversores no acceden directamente a los mercados financieros, lo hacen a través de entidades especiales, que, una vez acreditada su solvencia y honorabilidad, han sido autorizadas para actuar en tales mercados. Son por tanto empresarios especializados con una alta cualificación y que perciben sustanciales retribuciones por el desempeño de su actividad, por lo que deben asumir también los riesgos derivados de la misma. Al igual que los auditores y por supuesto los supervisores.

Se impone una seria reflexión y un debate sereno que impida que puedan aparecer nuevos casos análogos, y que contribuya a recuperar la credibilidad de unos mercados, en los que resulta, hoy por hoy, muy difícil confiar.

Por ello las entidades financieras involucradas, en las que depositaron en su día su confianza los inversores, y de los que se han lucrado en las épocas de bonanza, deben asumir cuanto antes su responsabilidad, sin perjuicio de que a su vez ejerciten las acciones judiciales contra quienes corresponda.

Debemos en estos momentos recuperar los viejos principios del Derecho romano, recordando especialmente a Ulpiano en los famosos preceptos que sintetizaban su idea de la justicia y el derecho de “vivir honestamente, no dañar al otro y dar a cada uno lo suyo”.

Francisco Tusquets Trías de Bes. Abogado y Profesor de Derecho Mercantil UB.

La lógica, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 8 enero, 2009

ASUNTOS INTERNOS

ETA es una organización terrorista. Hamas también, según las listas internacionales. ETA ha declarado la guerra a España. Hamas ha declarado la guerra a Israel. ETA busca la destrucción del Estado. Hamas quiere echar a Israel al mar. ETA lanza coches bomba contra los españoles de forma indiscriminada. Hamas lanza cohetes contra los pueblos israelíes. ETA se esconde entre los ciudadanos de algunos pueblos del País Vasco. Hamas se confunde con la población de Gaza. Israel es una democracia. España también. Ambos estados mantienen un combate contra el terrorismo. Pero al Gobierno español nunca se le ha ocurrido poner una frontera para cerrar la comarca del Gohierri -donde más respaldo tiene ETA- ni bombardear las casas de los etarras.

No es lo mismo. Claro que no es lo mismo. Sobre todo porque los palestinos que apoyan a Hamas son unos pobres desgraciados dejados de la mano de su dios, que es Alá, y los que respaldan a ETA comen, beben y viven como Dios. Pero si aplicáramos a rajatabla la lógica israelí, las organizaciones terroristas deben ser combatidas a bomba limpia contra todo lo que se mueva. Es una opción y mucha gente estará de acuerdo, pero la reciente experiencia de la guerra de Bush no se puede considerar precisamente un éxito en ese sentido.

Hay mucha gente preocupada estos días por defender a Israel de su propia barbarie, debido a que la opinión pública occidental se ha puesto del lado de los niños palestinos que mueren bajo las bombas israelíes. No sé para qué quiere Israel la simpatía de la opinión pública. Ya tiene a los gobiernos más poderosos del mundo que le dejan hacer lo que quiera. Sin embargo, se buscan argumentos para defender la posición israelí. El último es que el Ejército avisa por teléfono a los ciudadanos de Gaza antes de lanzar las bombas para que salgan de sus casas. ¿Y a dónde se supone que pueden ir, a casa de un vecino para morir en compañía? ¿Quizá a refugiarse bajo bandera de la ONU en una escuela?

El pueblo judío es admirable por muchas razones. No sólo ha logrado sobreponerse y sobrevivir a progomos y holocaustos, sino que ha sido capaz de convertir en un vergel el trozo de tierra palestina que le entregó la ONU en el año 48. Son gente de fe -el pueblo elegido de Dios- y un país próspero en mitad de un desierto de pobreza y miseria. La tierra de Gaza y la de Israel es la misma. Pero mientras los israelíes tienen verdes praderas, los palestinos viven sobre un muladar de lodo y piedras.

Los israelíes hablan de Salomón como si fuera su abuelo y se hubiera muerto hace diez años. Se sienten de verdad descendientes de David. Quién sabe si el sufrimiento histórico les ha anestesiado frente al dolor de los que no provienen de su estirpe y por eso no hay voces que desde el interior clamen contra la matanza de niños. Y en cuanto a las consideraciones geoestratégicas, ¿en aplicación de qué norma de Derecho Internacional mantienen encerrados a cal y canto a más de un millón de personas sin dejar pasar alimentos ni medicinas?

© Mundinteractivos, S.A.

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Religiones, de Carmen Rigalt en El Mundo

Posted in Política, Religión by reggio on 8 enero, 2009

ZOOM

Para los que hemos conseguido alcanzar la intrascendencia y al fin disfrutamos con las cosas más materiales de la vida (una buena siesta, el bacalao al pil pil, Van Gogh, los nuevos zapatos de Miu Miu), la moda del ateísmo es sólo un síntoma de crisis. Crisis material y por ende, también moral. Crisis de finales y luego, de principios. Ustedes me darán la razón. Y si no me la dan, es igual: la cosa no cambia. Para muchos de mis coetáneos, la existencia de Dios ha sido causa de muchas pajas mentales durante años. Yo me libré por los pelos, y si no por los pelos, por mi escasa propensión a las abstracciones. Bastante tengo ya con la familia, los hijos, el curro y el universo zoológico (gatos y perros de la casa, amén de cucarachas).

Los antideístas se han puesto de moda: montan asociaciones, publican bestsellers y ponen anuncios en los autobuses urbanos. O sea, hacen proselitismo. Bien mirado, lo suyo también es una religión, aunque hecha a contracorriente. Los ateos son libres de pensar en Dios, pero si Dios no existe, ¿por qué se preocupan tanto? Mosqueado ante la irrupción publicitaria del ateísmo en los autobuses, Joan Barril ha escrito un artículo muy lúcido. Los esfuerzos del ateo son comparables a la energía del creyente, dice el articulista. Barril señala la relación entre una religión a combatir y otra surgida del hecho de combatir la anterior. «El ateísmo también exige rituales, proselitismo, convicción, estudio, textos que, aun sin ser sagrados, tienen algo de discutibles. Y su idea de trascendencia es relativamente parecida». Bien dicho.

No creo en Dios como no creo en el horóscopo. Eso lo digo yo, que soy asquerosamente práctica y las cosas que no existen no me quitan el sueño. Sin embargo, siempre me vence el insomnio. Estoy rodeada de cantidad de asuntos que requieren una mirada preocupante. Y no hablo del terrorismo, las cifras del paro o la violencia machista, aunque podría hacerlo. Ni del machaque de Gaza (que también) o las estafas de los Madoff (que por supuesto). También son preocupantes y preocupables los jueces, los porteros de discotecas, los policías, los profesores escupidos por los alumnos, las mafias de protitutas, las mafias de droga, las mafias de inmigrantes, las mafias de todo. O el doping, el mobing o el acosing. Etcétera. Hay muchas preocupaciones en danza.

Esta misma mañana (ayer para ustedes) las tertulias se desayunaban con preocupación por la indumentaria de la ministra de Defensa en la Pascua militar. Habida cuenta del ardor casi guerrero con que los tertulianos debatían el atuendo de la ministra, parecía que estaban adentrándose en un problema filosófico. Exageraban, claro está. Chacón no es una prueba irrefutable de la existencia de Dios. En todo caso, de Barroso, que es a Chacón lo que Marichalar fue en sus buenos tiempos a la Infanta Elena.

© Mundinteractivos, S.A.

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Un año electoral, de Josep Ramoneda en El País

Posted in Política by reggio on 8 enero, 2009

La sorprendente decisión del lehendakari Juan José Ibarretxe de convocar elecciones en el País Vasco para el mismo día que el presidente Pérez Touriño había escogido para las gallegas demuestra que ni siquiera el más iluminado de nuestros gobernantes es ajeno al maniobreo político. Cuando a un político le entra el pánico de la derrota se le disparan todo tipo de ocurrencias. Por mucha crisis que padezcamos, estamos en año electoral y para los políticos las elecciones son siempre prioritarias. En realidad, las prisas que han sobrevenido al presidente Rodríguez Zapatero para resolver la financiación autonómica, después de año y medio sin mover un dedo, y la dadivosidad de la que está dando muestras, creando un nuevo fondo de compensación después de reunirse con cada presidente, tienen mucho que ver con la proximidad electoral.

Zapatero afronta el triple envite (elecciones gallegas, vascas y europeas) en mejor posición que Rajoy. Confirmando un hábito del electorado español, al subir el paro el partido socialista ha recuperado la ventaja perdida en los sondeos, porque la ciudadanía no se fía de la voluntad protectora del PP. Despertado del sueño de la España sin crisis, el presidente ha entrado en un brote de activismo que ha pillado al PP sin capacidad de respuesta. Además, el debate sobre la financiación ha abierto una fractura en la derecha, entre los presidentes autonómicos, que como es obvio quieren más dinero y han visto las ganas de Zapatero de complacer a todos, y Rajoy, que se ha quedado solo en la crítica al modelo propuesto por el Gobierno.

Sin duda, Rajoy es quien más se juega en estas tres elecciones encadenadas, por su precaria posición al frente del PP. El sector del partido y los medios de comunicación que fracasaron en el Congreso del PP en Valencia, tienen su esperanza puesta en que Rajoy no supere esta secuencia electoral. A la defensiva, el presidente del PP ha ratificado a Mayor Oreja como candidato a las elecciones europeas. Un gesto de alto riesgo: es cierto que si Mayor no gana, Rajoy podrá hacer corresponsables de la derrota a todos aquellos que le acusan de pérdida de principios y de poca contundencia en la labor de oposición. Pero habrá perdido. Y si Mayor gana, los críticos lo interpretarán como una demostración de que la estrategia acertada pasa por la dureza en la crítica y la radicalización ideológica e intentarán forzar a Rajoy a volver a las andadas o a irse a casa.

Zapatero afronta las tres elecciones desde tres perspectivas distintas. En Galicia se trata de continuidad: de ratificar al actual Gobierno de izquierdas. En el País Vasco es la oportunidad del cambio, con un Patxi López que, aunque menos ruidoso que otros socialistas autonómicos, es más independiente de lo que muchos piensan. En las europeas, se trata de aguantar el envite. Son éstas unas elecciones que se prestan mucho al voto de castigo al Gobierno. Y puede darse además una participación patética, después de la experiencia del referéndum europeo que no sirvió para nada. La autoestima de Zapatero se resentiría de una derrota a poco más de un semestre de la presidencia europea.

La campaña electoral vasca empieza con un episodio inusual: los dos principales candidatos, Ibarretxe y López, sentados en el banquillo de los acusados por cooperación en un delito de desobediencia al Supremo por haberse reunido con la ilegalizada Batasuna. Me parece un caso flagrante de invasión del terreno político por el poder judicial. Vamos mal si los dirigentes políticos tienen que someter su agenda a la consideración de los jueces. Nadie puede impedir a un gobernante que se reúna con quien considere necesario por razón de gobierno. Para poner un ejemplo: ¿alguien cree que se conseguirá una tregua en Gaza sin que nadie se reúna con Hamás? Ibarretxe ha buscado un juicio espectáculo, con infinidad de testimonios, para explotar una vez más el perfil de víctima del Estado español. Pero la presencia del socialista López a su lado limita el margen para la demagogia del lehendakari, a la vez que refuerza el carácter polivalente del PSE. Paradójicamente, es poco probable que de estas elecciones salga la coalición de Gobierno preferida por los ciudadanos vascos: PSE-PNV. Sin embargo, con cambio de lehendakari, probablemente sería la opción más razonable y la más estable. Pero pesan los prejuicios, las cuestiones personales y los mecanismos clientelares.

Tres elecciones, dos de ellas autonómicas, marcarán el año político, a pesar de la crisis. Es una confirmación de la complejidad del demos español: una nación, con varias naciones inscritas.

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¿Si tú no vas, Madoff vuelve?, de Joan Subirats en El País de Cataluña

Posted in Economía, Política by reggio on 8 enero, 2009

Estamos a menos de dos meses de las elecciones vascas y gallegas, y a medio año de las elecciones europeas. Inauguramos, pues, un año de marcado peso político, justo cuando la crisis económica y financiera exige de las instituciones políticas mayores replanteamientos de sus rutinas y prácticas de intervención. Una vez más, se cruzan las problemáticas específicas de cada elección con los problemas globales que afectan, y en este caso de qué manera, a la vida de los electores. En Galicia, la dinámica de esta última legislatura y la posición aún notablemente sólida del Partido Popular en esta comunidad nos llevarían a pensar en una campaña en la que socialistas y nacionalistas traten de poner de relieve lo conseguido, sin agredirse en exceso, y poniendo de relieve los riesgos de retroceder a la Galicia anterior, largamente dominada por los populares. La campaña se acercaría así a la que vivimos en Cataluña en las últimas elecciones al Parlament. Un tripartito unido sólo contra CiU y cada uno de los miembros de la coalición tratando de marcar un perfil propio. Los socialistas gallegos podrán jugar en menor medida con la carta que tan bien les funcionó en las elecciones catalanas a sus colegas del PSC: “Que viene el PP”, o dicho en forma de eslogan: “Si tú no vas, ellos vuelven”. En ese eslogan, presentado en clave tarantiniana, con los líderes del PP en formato Reservoir dogs, se unieron con destreza dos ideas: combatir la abstención y la desmovilización del electorado más cercano, y agitar para ello el fantasma del miedo al retorno al poder de un PP duro, extremadamente conservador, españolista y autoritario. En estos momentos, esa receta tiene menos posibilidades de funcionar tan magníficamente como les funcionó a los socialistas catalanes. El primer motivo es claramente el giro que ha logrado dar Rajoy al perfil e imagen de la formación política que dirige. Y en el caso de Galicia ello es aún más evidente, dada la proximidad personal e ideológica de Rajoy y el líder popular en Galicia, Alberto Núñez Feijóo. Pero, por otra parte, la abstención puede ser realmente importante si no se logra incorporar a la campaña respuestas más o menos viables y creíbles con relación a las preocupaciones ciudadanas frente a la crisis. Y en ese sentido el eslogan deja de tener el impacto buscado. Nadie puede creer que “si tú no vas, la crisis empeorará”. Ya que la capacidad de los políticos para intervenir en el antes y en el después de la tormenta financiera ha sido claramente limitada y periférica.

En el caso del País Vasco, los factores de la propia realidad vasca siguen contando más incluso que la grave situación económica. Por dos razones. La primera es que siguen absolutamente planteados los temas centrales que han ocupado la vida política en Euskadi en toda su experiencia democrática contemporánea. Todos más cansados, todos más escépticos, pero todos con los mismos dilemas y los mismos problemas de fondo. La segunda es que la crisis económica, si bien ha impactado en Euskadi igual que en todo el mundo, su propia estructura industrial, la eficaz labor de innovación tecnológica realizada y el menor peso de inmigrantes y de personas en situación de riesgo de exclusión social les permitirá (a caballo de su excepcionalidad en la financiación) capear mejor los efectos de la crisis. Por otra parte, la pretensión socialista de realizar el sorpasso y de superar (aunque sólo sea en escaños) al PNV va a dramatizar más aún, si cabe, esas elecciones en clave vasca. La elección de Mayor Oreja para encabezar la candidatura del PP a las elecciones europeas apunta a una estrategia popular distinta en Galicia y en el País Vasco. Los populares afirman que la coincidencia de las elecciones gallegas y vascas reforzará su posición, ya que ellos van a presentar el mismo perfil político en un sitio y en el otro, mientras que los socialistas deberán reforzar su cara nacionalista en Galicia y su cara nacional-española en Euskadi. Pero lo cierto es que el PP acabará haciendo lo propio en un sitio y en el otro, y seguramente no acabará sacando beneficios políticos ni en un sitio ni en el otro. Lo más probable, salvo sobresaltos de última hora, es que el PNV mantenga su liderazgo, reduciendo su espacio, y que el dilema sobre cómo resolver el tema acabe oscilando en una reedición del tripartito vasco o una (menos probable) recuperación de la coalición PNV-PSOE con sacrificio de Ibarretxe.

En el horizonte, las elecciones europeas ponen de relieve las limitaciones que el escenario electoral convencional tiene para afrontar los retos originados por la crisis estructural del capitalismo que estamos atravesando. La nueva situación política exige planteamientos más radicales, que traten de situarse a la altura de los problemas a los que nos enfrentamos, y ni las elecciones gallegas ni las vascas parecen ser capaces de situarse a esa altura. Las elecciones europeas sí lo permiten, al posibilitar respuestas más globales a una lógica capitalista desbocada, pero es ahí donde nos fallan los sujetos políticos capaces de construir alternativas que vayan más allá de la gestión vergonzosa de la crisis. El mensaje que nos llega desde la élite política es por ahora monocorde: trabajamos para volver a donde estábamos antes, pero sin Madoffs. Pero nada de lo que hacen parece asegurar que ello sea posible. Nadie parece responsable de nada, como decía Ramoneda en estas mismas páginas. Y ante esa falta de ambición y de alternativas, lo más razonable es imaginar que la abstención en las europeas aumentará. La gente cada vez tiene menos tiempo que perder en una tramoya política que parece sólo buscar el mantenimiento del statu quo y que tiene miedo a afrontar los verdaderos problemas pendientes.

Joan Subirats es catedrático de Ciencia Política de la UAB.

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La Seguridad Social, ese ingente fraude piramidal, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 8 enero, 2009

Circula por los mentideros de la Villa y Corte un chiste que, de no ser por la parte de realidad que encierra y sus importantes consecuencias prácticas para todos los ciudadanos, podría resultar hasta gracioso. En él se ve a un atribulado Bernard Madoff que, al ser interrogado por los agentes del FBI acerca de su fuente de inspiración para la estafa piramidal que había montado a lo largo de las últimas décadas, contesta indiferente: del sistema público de la Seguridad Social. Esta respuesta se acerca bastante a la realidad y no deja de ser una bomba de relojería que nos debería llevar a una reflexión colectiva acerca de la sostenibilidad del modelo actual del Estado de Bienestar, más aún en las circunstancias económicas que hoy padecemos.

En efecto, el esquema de reparto sobre el que se sustentan las prestaciones que el Estado realiza a los ciudadanos participa de todos los caracteres propios de un esquema Ponzi. Y, mientras que en los Estados Unidos, medios de tanta significación como el WSJ o Business Week han entrado a fondo en la cuestión, y eso que el nivel de protección pública es muy inferior al que disfrutamos en nuestro país, la anestesia navideña que embarga al espectro mediático español ha provocado que sean pocos los que se hayan atrevido a poner abiertamente el debate encima de la mesa, recurriendo más bien, como Expansión en un reciente editorial (Crecen las alertas en las pensiones de 30 de diciembre), a circunloquios eufemísticos.

Quizá quien mejor haya explicado la analogía sea Michael Mandel que señala que cualquier fraude piramidal ha de reunir tres características esenciales: pago de lo debido con el nuevo dinero recibido, apariencia de honorabilidad o creencia de vinculación entre contribuciones pasadas y prestaciones actuales y, finalmente, insostenibilidad del mecanismo bien porque cesan los flujos de entrada o porque se desbordan los de salida. Si hacemos extrapolación de tales factores a nuestro sistema de Seguridad Social veremos que las similitudes son indudables, especialmente por lo que a los dos primeros elementos se refiere: usted y yo estamos aportando hoy el dinero de la jubilación de nuestros padres que, a su vez, lo reciben en virtud de la fantasía de un derecho que creen individualmente adquirido tras largos años de cotización. Queda, por tanto, en el aire, el tercer aspecto: viabilidad del esquema, apartado que podríamos subtitular como la Crónica de una Muerte Anunciada.

Hemos dicho que el sistema pervive hasta que o bien deja de entrar dinero en el mismo o bien el dinero sale mucho más rápido de lo que entra. Pues bien, ambos fenómenos son hoy una realidad incuestionable en España, tanto desde el punto de vista coyuntural como desde una óptica estructural. Yendo a lo inmediato, los últimos datos públicos conocidos muestran cómo el impacto de la crisis sobre el empleo y las cotizaciones empresariales han reducido los ingresos a un 2% interanual mientras que los gastos se han disparado por encima del 10%. Es de todos conocida la insuficiencia de la dotación para prestaciones de desempleo a lo largo del ejercicio 2008 que acaba de concluir. A un ritmo de 200.000 parados nuevos al mes, la cosa tiene más visos de empeorar que de mejorar.

Sin embargo, el problema de fondo va más allá y se vislumbra en los preocupantes datos de pirámide poblacional que el INE dio a conocer coincidiendo con el fin del año natural. El número de mayores de 65 años supera con creces al de menores de 16. No sólo la errática política sobre la materia de gobiernos de uno y otro signo han condenado a nuestro país a una de las tasas de natalidad más bajas del mundo desarrollado, sino que este desastre social ha venido acompañado de un repunte sustancial en la esperanza de vida de los españoles lo que implica, sin duda, una carga adicional para un modelo que ya venía trastabillándose en los últimos años. Si en Estados Unidos la preocupación se acentúa por la llegada al umbral de jubilación de muchos de los baby boomers cuyos patrones de consumo justificaron gran parte de la bonanza económica de aquél país en el cénit de las sucesivas burbujas, ¿qué decir de España que todo lo debe a esa Generación Cuéntame que no dudó en apostar por el futuro de la nación en los procelosos tiempos de la Transición? Si alguien merece un descanso tranquilo es precisamente ella.

Señalan los informes más optimistas que la viabilidad del sistema, según el esquema actual, tiene fecha de caducidad 2020, referencia que algunos cálculos actuariales adelantan a 2013. Ante un panorama tal, sorprende la complacencia con la que el Presidente del Gobierna tira de la hucha común en lo que parece un suicida e irresponsable intento de adelantar plazos. El más valorado por una ciudadanía que asiente silente al expolio de su futuro, toma ya. Es momento de un debate de calado sobre la cuestión que aborde varias cuestiones de forma simultánea: crecimiento de la base mediante políticas adecuadas de fomento de la natalidad y protección de la familia (dada la ciclicidad que muestra la dependencia de una inmigración que, en época de desaceleración, como la actual, puede ahondar en el problema); mayor contribución de la base actual, idea recogida por Mandel y Miró Ardevol, lo que requiere de mejoras de productividad que sólo se pueden derivar de la educación, la innovación y las ventajas competitivas; retraso voluntario de la edad de jubilación; estricto control de las prestaciones con objeto de eliminar bolsas de fraude; fomento de los planes de pensiones privados (donde es el inversor quien define su perfil de riesgo) mediante medidas fiscales oportunas que no discriminen los esquemas de pago único frente a los de renta. Estamos hablando, vuelta la burra al trigo, de reformas estructurales. Como ven, empezamos 2009 como terminamos el 2008: creyendo en la esperanza frente a la experiencia. Igualito que en las segundas nupcias.

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Con mi dinero ¡NO!, de Javier Benegas en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 8 enero, 2009

Déficit democrático y ruina económica son desdoblados una y otra vez como si se tratara de cuestiones distintas. Y no son distintas: son la misma cuestión. Pero es conveniente separarlas para que la primera quede ahogada en interminables debates partidistas. Y la segunda se diluya en discusiones academicistas protagonizadas por agentes que a fin de cuentas viven y trabajan por y para el sistema.

Una vez se rodea la trampa, lo que nos encontramos es una simetría abrumadora entre déficit democrático y miseria social, tan proverbial que sólo resta un mínimo de lucidez y valentía para certificar que son imagen y reflejo de un mismo proceso de degradación. Cada vez que un gobierno occidental decide, sin encomendarse a Dios ni al diablo, echar mano del dinero del contribuyente para inyectarlo en el “sistema”, las democracias se tambalean con la misma violencia con la que, a renglón seguido, se generan nuevas ondas de pobreza que terminan invariablemente por impactar sobre las sociedades expoliadas. Es decir, el déficit democrático avanza en paralelo al endeudamiento de los Estados y viceversa, y el resultado final sólo puede ser uno: la ruina absoluta de los ciudadanos y la quiebra de los estados.

El capitalismo no es una ideología -por si no se han enterado quienes aún discurren por obra y gracia de determinados implantes– ni tampoco es el origen de los males. El origen está en el déficit democrático. Y desde ahí, el mal se extiende a gran velocidad a todas partes. El Libre Mercado se convierte en mercantilismo, y éste a su vez degenera en codicia y corrupción. La mentira se transforma en coartada del sistema, primero, en noticia, después, y finalmente en norma. Y los gobernantes de nuestras democracias pierden toda legitimidad. El pueblo es soberano, sí, pero la democracia no legitima en modo alguno el expolio masivo. El Estado existe para protegernos, no para incautarse de nuestros bienes por mucho que las facturas -que, por cierto, no hemos firmado- nos las vayan a girar a 12, 24 y 36 meses. Por más que se difiera en el tiempo, hacerlo es un golpe de estado en el que en vez de sacar los tanques a la calle, se endeuda a los ciudadanos hasta límites insoportables.

Cuando los gobernantes pierden toda legitimidad al superar los límites de su mandato y los Estados dejan de cumplir con su cometido para pasar a ser sistemas agresivos y totalitarios, el ciudadano tiene el derecho y el deber de resistencia. La democracia no es un sistema que consagre el poder absoluto por la vía del voto cada cuatro años a unas listas cerradas y bloqueadas. Y tampoco puede entenderse como un sistema de gobierno expansivo, mediante el que la sociedad civil firma cheques en blanco a las castas políticas, sean del signo que sean. Ante crisis formidables como la presente, el sentido común, el instinto de supervivencia y el principio de prudencia tienen su lugar natural en la sociedad civil, puesto que ésta reacciona directamente en base a la realidad del entorno y actúa en consecuencia con una capacidad de ajuste infinitamente mayor y más rápida que cualquier estructura superior, sujeta siempre a múltiples injerencias y a la intermediación de agentes interesados.

Por ello, para que la democracia sea un hecho y no mera coartada, tan fundamental es exigir la separación de poderes como tener una sociedad civil fuerte y reactiva. La representatividad no es monopolio de los partidos políticos, y menos aún cuando carecen de democracia interna, sino un bien que ha de custodiar la propia sociedad civil en todo momento, ejerciendo una vigilancia y una presión constante sobre cualquier decisión que vaya más allá de la mera gestión. Más claro aún: decidir el destino de 250.000 millones de euros del dinero de los contribuyentes, ya sea en forma de avales o aportaciones directas, no es una decisión exclusiva de la casta política, ni hay democracia que pueda legitimar semejante incautación de bienes. Y si nuestros gobernantes insisten en asegurarnos que ese es el único camino, argumentando la extrema gravedad de la situación, antes de entrar en ese debate, lo primero es exigirles a todos ellos la dimisión, lo segundo depurar responsabilidades y lo tercero regenerar nuestra democracias. Todo lo demás es seguir avanzando con paso firme en dirección al abismo.

Javier Benegas es Vicepresidente y Secretario General de la Plataforma las Clases Medias: www.clasesmedias.org

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Cuando a las rebajas les llaman descuentos…, de Enrique Badía en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 8 enero, 2009

De vez en cuando se pone de manifiesto cómo conduce al absurdo la manía de regular. Hace algunos años, la mayoría de gobiernos autonómicos decidió fijar las fechas de comienzo y terminación de las campañas de rebajas en los comercios. Fue, en cierta medida, un añadido a la pretensión funcionarial de decidir en qué días y horas los consumidores podían, en realidad debían comprar. Con esos y otros mimbres nacieron distintas leyes reguladoras del sector, varias de ellas con la poco o nada disimulada inspiración de las asociaciones de pequeños comerciantes cuya supervivencia se aseguraba querer preservar.

Las sucesivas normas han corrido distinta suerte, pero en general han acabado desbordadas por la dinámica de los cambios producidos en las preferencias y sobre todo las necesidades de los consumidores, a las que los establecimientos no han tenido más remedio que corresponder, con desiguales acierto y celeridad, según los casos. El intento de someter las rebajas al imperativo burocrático tampoco ha ido mejor.

Oficialmente, en la mayoría de territorios las rebajas comenzaron ayer. Otros habían anticipado la fecha al pasado 2 de enero. La realidad, sin embargo, es que los comerciantes llevan semanas reduciendo precios y los hay que incluso lo hacen durante todo el año, ajustando sus ofertas a la demanda… como debe ser.

La distinción semántica entre rebajas y descuentos puede servir para salvar la cara, simulando que la ley se aplica y es útil, pero resiste mal tan pronto se confronta con la realidad. No sólo es que uno y otro vocablo signifiquen prácticamente lo mismo -basta consultar el diccionario RAE-, sino que para cualquier potencial comprador lo importante es disponer de una reducción en el precio; como se llame, da igual.

Bajar los precios no depende de ningún designio administrativo: se ofrece más barato lo que no se vende o se adopta como estrategia cuando el consumo en general muestra síntomas de retracción. Cualquiera sabe que viene ocurriendo desde el pasado verano y que por eso no eran precisamente optimistas las expectativas cara a la campaña navideña, en la que muchos ramos concentran una parte sustancial de las ventas de todo el año. De ahí que diciembre arrancara con descuentos, ya que la norma no permitía rebajar.

En esto, como en tantas cosas, subyace la peregrina idea de que la burocracia pública tiene más capacidad de determinar que los profesionales directamente implicados, dedicados y por tanto concernidos en la actividad. ¿Cabe alguna duda de que el comerciante sabe cuándo, cuánto y qué debe abaratar para atraer el interés y a ser posible la decisión de compra del consumidor?

Cuestión distinta es la tarea que compete a la esfera pública en materia de garantía y defensa de derechos del consumidor. Aquí hay que reconocer que la normativa ha incorporado notorios avances, pero no se puede decir lo mismo de su aplicación práctica, dado que sigue siendo manifiestamente mejorable el funcionamiento de los varios organismos, dispersos por las administraciones, que tienen encomendada la tarea de atender las reclamaciones y quejas: los hay que ni siquiera actúan y el resto suele hacerlo tarde y mal.

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La grotesca ironía de Gaza, de Robert Fisk en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 8 enero, 2009

Los palestinos tiran cohetes contra sus propiedades originales

Los palestinos que vivían en Ashkelon y los campos de los alrededores –Ashalaan en árabe– fueron desposeídos de sus tierras en 1948, cuando se creó Israel y terminaron en las playas de Gaza. Ahora disparan kazam contra esas tierras.

Qué fácil es tapar la historia de los palestinos, borrar la narrativa de su tragedia, evitar una ironía grotesca sobre Gaza que –en cualquier otro conflicto– los periodistas estarían escribiendo en sus primeros informes: que los originales, los legales propietarios de la tierra israelí sobre la que impactan los cohetes Hamas viven en Gaza. Por eso existe Gaza: porque los palestinos que vivían en Ashkelon y los campos de los alrededores –Ashalaan en árabe– fueron desposeídos de sus tierras en 1948, cuando se creó Israel y terminaron en las playas de Gaza.

Ellos –o sus hijos y nietos y bisnietos– están entre el millón y medio de los refugiados palestinos atiborrados en el basurero de Gaza, 80 por ciento de aquellos cuyas familias vivieron una vez en lo que ahora es Israel. Esto, teóricamente, es la verdadera historia; la mayoría de la gente de Gaza no viene de Gaza.

Pero al ver las noticias, uno pensaría que la historia comenzó ayer, que un grupo de lunáticos barbudos islamistas antisemitas surgió de pronto en los barrios bajos de Gaza –una basura de gente destituida sin ningún origen– y comenzaron a lanzar misiles al pacífico, democrático Israel, sólo para encontrarse con la venganza justa de la fuerza aérea israelí. El hecho de que cinco hermanas muertas en un campo en Jabalya tenían abuelos que venían de la misma tierra cuyos más recientes propietarios ahora las bombardean a muerte simplemente no aparece en la historia.

Tanto Yitzhak Rabin como Shimon Peres dijeron allá por la década de 1990 que deseaban que Gaza simplemente desapareciera, cayera al mar, y podemos ver por qué. La existencia de Gaza es un recordatorio permanente de aquellos cientos de miles de palestinos que perdieron sus hogares a manos de Israel, que huyeron o fueron echados por temor o por limpieza étnica israelí hace sesenta años, cuando oleadas de refugiados recalaron en Europa después de la Segunda Guerra Mundial y cuando un puñado de árabes echados a patadas de sus propiedades no le preocupaba al mundo.

Bueno, el mundo debería preocuparse ahora. Atiborrados en los más superpoblados kilómetros cuadrados en el mundo está un pueblo desposeído que ha estado viviendo en la basura y las aguas servidas y, durante los últimos seis meses, con hambre y en la oscuridad, y que han sido sancionados por nosotros, Occidente. Gaza siempre fue un lugar de insurrección. Tomó años para que la sangrienta “pacificación” de Ariel Sharon, que comenzó en 1971, se completara y Gaza no será domada ahora.

La voz más poderosamente política de los palestinos –estoy hablando de Edward Said, no del corrupto Yasser Arafat (y cómo lo deben extrañar ahora los israelíes)– está en silencio y su prédica en gran parte no ha sido explicada por su deplorable y tonto vocero. “Es el lugar más aterrador que he visto”, dijo Said una vez de Gaza. “Es un lugar horriblemente triste a causa de la desesperación y de la miseria en que vive la gente. No estaba preparado para los campos, que son mucho peores que cualquier cosa que vi en Sudáfrica.”

Por supuesto, le tocó a la canciller Tzipi Livni admitir que “a veces también los civiles pagan el precio”, un argumento que no daría, por supuesto, si los estadísticas de las bajas fueran al revés. Por cierto fue instructivo ayer escuchar a un miembro del American Enterprise Institute –repitiendo fielmente los argumentos de Israel– defender el vergonzoso número de muertos palestinos diciendo que “no tenía sentido jugar el juego de los números”. Pero si más de 300 israelíes hubieran muerto –contra dos palestinos muertos– estemos seguros de que el “juego de los números” y la desproporcionada violencia serían muy relevantes.

El simple hecho es que las muertes palestinas importan mucho menos que las muertes israelíes. Es verdad, sabemos que 180 de los muertos eran miembros de Hamas. Pero ¿qué pasa con el resto? Si las cifras conservadoras de la ONU de 57 muertos civiles es correcta, el número de muertos sigue siendo una vergüenza. Descubrir que Estados Unidos y Gran Bretaña no condenan la matanza israelí mientras que culpan a Hamas no es sorprendente. La política de Estados Unidos en Medio Oriente y la política israelí ahora son indistinguibles y Gordon Brown está siguiendo con la misma devoción perruna a la administración Bush que su predecesor.

Como siempre, los sátrapas árabes –pagados y armados en gran parte por Occidente– están en silencio; absurdamente llaman a una cumbre árabe sobre la crisis que (si tiene lugar) nombrará un “comité de acción” para hacer un informe que nunca será escrito. En cuanto a Hamas, por supuesto disfrutarán de la incomodidad de los potentados árabes mientras esperan cínicamente que Israel les hable. Lo que hará. De verdad, dentro de algunos pocos meses, oiremos que Israel y Hamas están teniendo “conversaciones secretas” –como una vez nos pasó con Israel y la aún más corrupta OLP—. Pero para entonces hará mucho que los muertos fueron enterrados y nos estaremos enfrentando a la próxima crisis desde la última crisis.

Robert Fisk. De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Sarkozy en el Oriente Medio: frente a la impotencia que él mismo ha legitimado, de Pierre Barbancey en l’Humanité

Posted in Internacional, Política by reggio on 8 enero, 2009

Original francés artículo : Sarkozy au Proche-orient : face à l’impuissance qu’il a lui même légitimée

Translated mardi 6 janvier 2009, par Vivian Olivera

El presidente francés llegará hoy a la región buscando « los caminos de la paz » balizados por los tanques israelíes.

Equipados con anteojos de visión nocturna y con el rostro cubierto de pintura de camuflaje, los soldados israelíes entraron en la Franja de Gaza el sábado por la noche, mientras que la aviación, en acción desde hace una semana, continuaba sus mortíferos ataques. Se trata de la más amplia operación llevada a cabo en la Franja de Gaza en cuarenta años.

En una intervención televisada, el ministro de defensa, Ehud Barak, explicó : “No será fácil. No quiero engañar a nadie.” Un vocero de la fuerza armada de Hamas, las brigadas Al Kassam, avisó que los soldados israelíes corrían el riesgo de muerte o captura. “El enemigo sionista debe saber que va a perder la batalla de Gaza”, advirtió Abou Oubaida. Mientras tanto, en la ONU, se presencia una versión similar a la del verano de 2006 (la guerra de Israel contra el Líbano). El consejo de seguridad, con Francia en la presidencia actualmente, convocado de urgencia el sábado en la noche, concluyó de nuevo sin adoptar la más mínima resolución, dejándole el camino libre a Israel.

Aunque habitualmente actúa como el rey de la comunicación, Nicolas Sarkozy se muestra muy discreto en estos últimos días. La ofensiva terrestre que Israel desencadenó el sábado en la noche sólo resulta una mortificación para él. Su entrevista el jueves con la ministra de relaciones exteriores, Tzipi Livni, no sirvió para nada. Tel Aviv continua burlándose de comunidad internacional.

Es cierto que Francia condena la entrada de las tropas israelíes en la Franja de Gaza “que ha complicado los esfuerzos de la comunidad internacional”, pero al mismo tiempo se siente en la obligación de denunciar “el continúo lanzamiento de cohetes”. Y los carros blindados israelíes siguen avanzando más aún cuando el Consejo de seguridad de la ONU se beneficia con la posibilidad omnipresente del veto estadounidense y de la falta de coraje de sus miembros permanentes.

De manera extraña, en el entorno del jefe de Estado, se anuncia que la entrada de las tropas israelíes en Gaza, “no cambia para nada” el programa del presidente.

¿Qué va a hacer Sarkozy ? Continuar con lo que el Eliseo llama « consultas », pero sin aclarar el plan que pretende llevar a cabo. Su tendencia a querer jugar un papel internacional está claro. Sin embargo, el hecho de que él ya no representa a Europa desde el primero de enero, lo obliga a retraerse. Además, su desplazamiento ocurre paralelamente a otra misión diplomática europea, dirigida por el ministro checo de relaciones extranjeras, cuyo país tomó la presidencia de la Unión Europea el primero de enero. Sarkozy , que definió el lugar de Francia en el marco de la estrategia usamericana (refuerzo de tropas en Afganistán, acercamiento con Israel…), sirve de pequeño telegrafista donde quiera que Washington tenga que ir a regañadientes.

En ese campo, la República checa puede suplantarlo, pues después de todo, ¡ella considera la operación terrestre israelí como una “ acción defensiva y no, ofensiva” ! No obstante, como prueba de que las movilizaciones intensas de la opinión pública europea son importantes y necesarias, numerosas cancillerías se apartaron de esta posición, forzando Praga a mostrar un poco más de moderación en un segundo comunicado.

Oficialmente, Nicolas Sarkozy quiere defender la “tregua humanitaria” propuesta por los ministros europeos. París desea que este cese al fuego “permita entonces que se extienda y que la población de Gaza tenga acceso a los productos básicos.”, según las precisiones del vocero del ministro de relaciones extranjeras. Existe un problema : Israel ya rechazó tal cese al fuego, pues “la situación humanitaria en la Franja de Gaza está exactamente como deber estar”.

En su búsqueda de los « caminos de la paz », Nicolas Sarkozy pretende conseguir el apoyo de Egipto, primer etapa de su gira, y de su homólogo Hosni Moubarak, con quien preside conjuntamente la Unión por el Mediterráneo (UPM). Aunque esta última no tiene como prioridad la misión de devenir partícipe ex oficio en la búsqueda de la paz, ella en cambio representa una ventaja para el presidente francés, pues le brinda un marco de intervención.

Nicolas Sarkozy se reunirá también con el presidente de la autoridad palestina Mahmoud Abbas en Ramallah, Cisjordania y con el Primer ministro israelí Ehoud Olmert en Jerusalem. El martes, visitará a su homólogo sirio Bachar el-Assad en Siria antes de viajar a Beirut donde se reunirá particularmente con el presidente libanés Michel Sleimane y el Primer ministro Fouad Siniora. En la tarde, dirigirá una alocución a los militares franceses en un campo militar situado en el Líbano, como ya estaba previsto hace tiempo, antes de que este recorrido se transformara en una gira diplomática.

Como señal de las dificultades de la operación eliseana, el primer ministro François Fillon, a menudo ausente en la escena internacional, creyó oportuno prevenir que : « Es una misión muy difícil la que va a cumplir el presidente. Hay que dejarle el encargo de escuchar a todo el mundo”.

Si esta misión resulta difícil es porque primero que nada Paris apoya a Tel Aviv sin reservas y no puede negarle nada a los « amigos israelíes ». Una prueba de esto lo constituye la increíble declaración israelí que barrió con el dorso de la mano la propuesta francesa, apoyada por la Unión Europea, de un cese al fuego. Francia y la Unión Europea rechazan cualquier medida coercitiva en contra de Israel, ni suspensión de acuerdos comerciales y mucho menos sanciones. Al contrario, la política de la Unión Europea se traduce en un aumento de las relaciones con Israel. En estas condiciones, el margen de maniobra no es sólo estrecho, es practicamente inexistente.

Par que se produzca un verdadero cese al fuego, se necesita un compromiso de ambas partes. No más disparos de cohetes por parte de las organizaciones palestinas, claro está, pero sobre todo, un alto total a las incursiones y los bombardeos israelíes junto con un levantamiento del bloqueo. Sin estas condiciones, no se puede esperar nada. Los disparos de cohetes no son más que una consecuencia del estrangulamiento de un territorio y de la continua ocupación.

Mientras que la ocupación continúe, ningún Palestino se alzará contra lo que representa un reflejo de supervivencia, aun cuando no produzca resultados en términos políticos. Si la Unión Europea desea de verdad resolver políticamente (y no sólo en el plano humanitario) el problema, no puede esquivar esta cuestión. Deberá mostrar coraje incluyendo por ejemplo en la agenda de la ONU el envío de los cascos azules. ¿Si se puede en el sur del Líbano por qué no hacerlo en Israel ? Sin esto, todo será una agitación diplomática en el mejor de los casos, y en el peor de los casos un cheque en blanco ofrecido a Tel Aviv para que prosiga con su trabajo sangriento.

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“No nos abandones”, de José Saramago en su Cuaderno

Posted in Internacional, Política by reggio on 8 enero, 2009

Va el título en castellano porque así fue dicha la frase. Este escrito también podría llamarse “Los silencios de Marcos”, lo que aclararía todo. La prosa de hoy se refiere al mítico, aunque muy real, subcomandante. A pocas personas ha admirado tanto en mi vida, de poquísimas he esperado tanto. Nunca lo he dicho por la simple razón de que estas cosas no se dicen, se sienten y por ahí se quedan. Cuestión de pudor, parece. Cuando los zapatistas salieron de la Selva Lacandona para llegar al Zócalo después de haber cruzado medio México, yo estaba allí, uno entre un millón. Conocí la exaltación, el pulsar de la esperanza en todo el cuerpo, la voluntad de mudar para convertirme en algo mejor, menos egoísta, más capaz de entrega. Marcos habló, nombró a todas las etnias de Chiapas, y para cada una fue como si las cenizas de millones de indios se hubiesen desprendido de los túmulos y otra vez reencarnado. No estoy haciendo literatura fácil, intento, inhábilmente, poner en palabras lo que ninguna palabra puede expresar: el instante en que lo humano se convierte en sobrehumano y, a la vez, regresa a su más extrema humanidad.

Al día siguiente, en el campus modesto de una facultad universitaria, hubo un acto público que reunió a varios miles de personas y ahí se habló del presente y del futuro de Chiapas, de la lucha ejemplar de las comunidades indias que soñaba ver extendida un día a toda América (tranquilícense los timoratos, no sucedió). En la tribuna estaban, entre otros, Carlos Monsivais, Elena Poniatowska, Manuel Vázquez Montalbán, yo mismo. Todos hablamos, pero lo que la gente quería era oír a Marcos. Su discurso fue breve, pero intenso, casi insoportable para el sistema emotivo de cada uno. Cuando todo terminó fui a abrazar a Marcos y entonces él me dijo a oído, con voz casi susurrada: “No nos abandones”. Le respondí en el mismo tono: “Tendría que abandonarme a mí mismo para que eso sucediera”. Desde entonces, nunca más lo he vuelto a ver.

Pensé, y lo dije, que Marcos debería haber hablado en el Congreso. Por decisión de la “comandancia” intervino la comandante Esther, y lo hizo admirablemente. Conmovió a México entero, pero, repito, a mí entender, era Marcos quien debería haber hablado. El significado político de una intervención suya culminaría de manera más eficaz la marcha zapatista. Así pensaba y así sigo pensando. El tiempo ha pasado, el proceso revolucionario ha cambiado de rumbo, Marcos salió de la Selva Lacandona. Durante el último año Marcos ha guardado un silencio total, nos dejó huérfanos de aquellas palabras que solo él sabe decir o escribir. Sentimos su falta. En el día 1 hubo en Oventic un encuentro para celebrar y recordar el inicio de la revolución, la toma de San Cristóbal de las Casas, los altos y bajos de un camino difícil. Marcos no fue a Oventic, no mandó siquiera un mensaje, una palabra. No lo entendí y sigo sin entenderlo. Marcos, hace pocos días, anunció para el año que entra una nueva estrategia política. Ojalá, si la antigua ha perdido las virtudes. Ojalá, sobre todo, que no vuelva a callarse. ¿Con qué derecho lo digo? Con el simple derecho de quien no abandonó. Sí, de quien no abandonó.

Esta entrada fué posteada el Enero 7, 2009 a las 12:49 am.

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