Reggio’s Weblog

Noticias para descansar, de Ángel Gabilondo en La Vanguardia

Posted in Cultura, Educación, Medios by reggio on 5 enero, 2009

Póngase a temblar. Tengo una noticia que darle. Se han asociado de tal modo a algo temible, que las noticias son en principio inquietantes. Si no son malas, se diría que en realidad no ha pasado nada. Aunque estimo el conocimiento, en ocasiones desconocer algo estimula enormemente el pensamiento. Me sorprende, por ejemplo, cómo algo viene a ser una noticia, del mismo modo que sigue pareciéndome increíble que los buques floten, los aviones vuelen o podamos ver por la televisión. Supongo que es ignorancia. Ya sabemos, en todo caso, que no siempre la cultura o la ciencia le saca a uno de las sorpresas, más bien las sustituye por otras, ami juicio más interesantes. Y en el camino, supongo, espero, creo, se producen mejoras notables. Pero, en general, encuentro algunas dificultades en distinguir, de hecho, entre una noticia y un suceso. Y no porque no haya noticias que no sean propiamente sucesos, sino porque, por lo que se ve, todo suceso es ya, de por sí, noticia. Antes se llamaban “casos” y “el caso” era un suceso o un conjunto de ellos. Salvo lo deportivo, que ya parece de por sí reseñable, lo demás gana su derecho en cuanto venga a ser un suceso. Invasiones, inundaciones, recesiones, atentados son, en el peor de los sentidos, las mejores noticias. Así que la información pasa a ser una crónica de sucesos. Sólo escapa a lo previsto precisamente la prevención del tiempo. Sin embargo, logra su carácter de noticia con más alto rango si se presenta con algún síntoma de amenaza o si describe alguna catástrofe, siquiera incipiente. Ello me hace suponer que en esto de las noticias, y en general en la vida, el juego no es sólo el de la memoria y el olvido, sino el del miedo y la seguridad.

Podría ocurrir que la información estuviera orientada, no tanto a la satisfacción de un derecho, a la creación de un estado de cosas, de una base que propicie la igualdad de oportunidades para la participación, para la adopción de decisiones, a la constitución de un criterio, a la apertura de la mente y de la voluntad, a la generación o ratificación de valores, convicciones y principios, o a la solidaridad que nos saque del limitado horizonte de nuestra actividad, sino que más bien iría dirigida a una suerte de conformación, de resignación e incluso de agradecimiento. Se expresaría en la forma de “no estoy tan mal” y, ante las acciones de seres supuestamente como nosotros, “soy bastante decente y responsable”. Está claro que estos procesos de normalización, favorecidos por tales noticias, son algo más que doctrina, son pedagógicos, indican y proponen caminos. En ocasiones para la acción, muchas otras para la parálisis. A veces no sólo narran lo que ocurre, sino que propician su ocurrir. Para ello no hay que falsear lo sucedido. Basta contarlo de tal o cual manera. Eso ya se sabe.

Es interesante, en todo caso, imaginar los mecanismos y procedimientos, los pasos y procesos que conducen a alguien a considerar que algo es una noticia. Supongo que eso se estudia, se aprende, y no es difícil vislumbrar que esta es una de las claves que adornan y constituyen el perfil del buen profesional. Y sin duda los hay. En ello confiamos porque, desde luego, en numerosas ocasiones cuesta entenderlo. Quizá eso nos pasa siempre con el trabajo de los demás. Es significativo, en todo caso, que un hilo de violencia parece sostener aquello que merece el reconocimiento de noticiable. Siempre, en el fondo, algún peligro y, en cierta medida, tan próximo como mantenido a buen recaudo. Por eso, lo razonable es ingerir las noticias, hacerlo mientras uno se alimenta y digerirlas. Se trata de desayunarse, almorzar o cenar con ellas, de recibirlas antes del reposo. Es como si, insensibles, el hambre de los demás incluso abriera nuestro apetito. Lo malo sucedido parece suceder a otros. Es suceso porque es suyo. Nosotros nos enteramos. Ya nos previno Kant del afán de novedades y Hegel de que lo notorio, lo noticioso, lo conocido, no siempre es reconocido. Creer que la clave está en la novedad es tan ridículo como creer que la capacidad de impresionar o, como se dice, de impactar es el criterio de verdad de la información. No es difícil asociar, sin más, la necesidad de producir sensación a cualquier precio con un modo de hacer periodístico. Mucha sensación y poco sentimiento: sensacionalismo. Mucho efecto, poca acción.

Desconozco qué otras noticias pueden brotar, ni cómo se crean o se encuentran, cómo se descubren o confeccionan, pero es evidente que necesitamos historias, hechos y palabras verdaderos, próximos, estimulantes, desafiantes, que nos convoquen a vivir, a luchar, a transformar y a transformarnos. Sin esta curiosidad, la de pensar de otra manera y la de ser otros, la información no es comunicación, sino transmisión de un mensaje. Entonces, después de un diario, de un informativo, de un telediario, lo mejor sería estimar que ya estamos preparados para dormir tranquilos. Agitados, como si se tratara de un ejercicio, sería hora de recuperar la respiración y de reposar. Estaríamos ante algo muy natural, un verdadero postre somnífero. La noticia ya produciría sus efectos. Es hora de descansar, pero no para soñar, sino para que mañana podamos trabajar. Todo es suceso y nada nos sucede. Ni nos afecta.

ÁNGEL GABILONDO, rector de la Universidad Autónoma de Madrid.

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Carta a los Reyes, de Juan Tugores en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 5 enero, 2009

TRIBUNA

En estas fechas es habitual lanzar buenos deseos con vagas esperanzas de mejora, normalmente refutadas con rapidez por los hechos. Para este incipiente 2009 plantearía, por una parte, el cambio de una pauta histórica y, por otra parte, en aparente paradoja, el mantenimiento de otra pauta que podría estar quebrándose.

En los próximos meses, en paralelo a la evolución y (di) gestión de la crisis, se sucederán los encuentros internacionales de alto nivel – con la plena incorporación de la nueva administración de Estados Unidos-para tratar de dotar al mundo global de un marco institucional y de governance adecuado a las nuevas realidades. Los líderes mundiales deberán demostrar su capacidad para afrontar los profundos cambios en los ámbitos económicos, financieros y políticos que superen las deficiencias que la crisis ha puesto con crudeza de relieve. Pero la historia nos indica que a menudo los cambios profundos en la esfera internacional han sido resultado de conflictos bélicos en que se han sustanciado visiones alternativas del mundo, y tras los cuales las potencias vencedoras han i m p u e s t o sus normas, con mayor o menor lucidez o generosidad. Así sucedió en el Congreso de Viena de 1815 tras las guerras napoleónicas, en el tratado de Versalles de 1919 tras la Primera Guerra Mundial y las normas de Bretton Woods más el sistema de las Naciones Unidas tras la Segunda. Una gran pregunta para el 2009 es si seremos capaces de poner en marcha los profundos cambios necesarios para dotar de dimensión sociopolítica e institucional a la globalización del siglo XXI sin necesidad de un conflicto bélico… más allá de las referencias habituales a las guerras económicas que están alterando las pautas de poder a escala global.

Por otra parte, de entre las múltiples dimensiones que tiene la búsqueda de salidas a la crisis, destacaría la que subyace a buena parte de las tensiones sociales próximas, de Atenas a Bolonia: la percepción, basada en la realidad, de que si no cambian mucho las cosas, la generación de nuestros hijos vivirá en promedio peor que nosotros. Desde hace bastantes décadas parecía que lo natural era que la marea del crecimiento económico, con inevitables fluctuaciones a corto plazo, fuese impulsando al alza los estándares de poder adquisitivo y calidad de vida. ¿Será cierto ahora que, tras el duro despertar de lo que parecía la fase de prosperidad más larga de la historia reciente, la cruda evidencia sea que la generación siguiente tiene, en los países de nuestro entorno, perspectivas bastante peores que nosotros? Y si es así, ¿por qué no dejamos de pelearnos por desplazar responsabilidades entre nosotros y, haciendo una vez más de la necesidad virtud, aprovechamos la crisis para tratar de sentar las bases de una economía y sociedad futuras en que la ruptura de esta tendencia pueda revertirse?

Juan Tugores. Catedrático de Economía de la UB.

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Raimon, de Jordi Borja en El País de Cataluña

Posted in Cultura, Música by reggio on 5 enero, 2009

Raimon ha celebrado en un Palau de la Música al completo y ante un público entusiasta un recital antológico, por la selección de canciones de todas las épocas y por la gran calidad de las mismas. Pronto se cumplirá medio siglo (dos o tres años más) desde que irrumpió en las aguas estancadas de la cultura popular catalana con una canción de bandera: Al vent. Inevitablemente, los aplausos no cesaron hasta que se despidió con ella después de varios bises, de cantar el siempre contundente y necesario Diguem no. No soy crítico musical y no analizaré la prestación de un artista que ha llegado a un grado de madurez tal que como Gardel cada día canta mejor, y afortunadamente Raimon está muy vivo. Reconozco, además, que sus canciones, su forma de decirlas y su actitud cívica me emocionan lo suficiente como para asumir que no puedo ser objetivo. Descubrí Al vent y a su autor en un pequeño disco, en 1962, joven estudiante refugiado en París. Regresé a Barcelona unos años después y le oí en directo cantar el Diguem no. Un día de finales del 69 el recordado Alfonso Comín, recién salido de la cárcel, me hizo escuchar entusiasmado el recién aparecido y maravilloso Veles i vents. Recuerdo una noche mágica de finales de 1975 en el Palacio de Deportes de Montjuïc cuando cantó creo que por primera vez en Barcelona Jo vinc d’un silenci. La sala oscura se iluminó por centenares o miles de fósforos. Raimon rompió el silencio y los puntos de luz de la sala anunciaban el fin de la dictadura.

Pero si ahora me siento motivado a escribir, al margen de mis artículos habituales, no es por nostalgia, es por la terrible actualidad de muchas de sus canciones, las que fueron más aplaudidas, las que hubo un tiempo que a muchos parecieron más coyunturales, propias de momentos de opresión y resistencia. Y, sin embargo, qué actuales nos parecieron las canciones citadas y otras que cantó (La nit, Indesinter, País Basc, T’he conegut sempre igual, etcétera) y no cantó (D’un temps, d’un país, He mirat aquesta terra, 18 de maig a la Villa, Societat de consum) además de algunas bellas composiciones recientes. Canciones interrumpidas con aplausos, que hablaban de trabajo y de dignidad, de libertad y de identidad, de resistencia y de igualdad, de la gente corriente y de combates cotidianos.

Creo que las canciones de Raimon nunca dejaron de ser actuales pero ahora es más fácil decirlo y percibirlo. Es una época que estalla el escándalo de la corrupción, en la que los financieros delincuentes que se lucraron de la degeneración del capitalismo y los gobernantes cómplices o son confirmados en sus puestos de privilegio o se van a sus casas con indemnizaciones supermillonarias. Mientras que el mundo del trabajo paga la factura con desempleo, sueldos bajos congelados, amenazas de semanas de 65 horas, expulsión de trabajadores inmigrantes. La humanidad no ha dado a lo largo de las últimas décadas indicios de progreso moral, pero por lo menos parecía que era razonable esperar un relativo progreso social. Fue un espejismo. Como lo fueron las esperanzas de progreso de la democracia española, recordemos la cobardía gubernamental sobre la memoria democrática, el miedo a reconocer la dignidad de los resistentes y de las víctimas de la dictadura. El supuesto federalismo del Gobierno actual y del partido que lo sustenta se ha disuelto. Han bastado propuestas prefederalizantes de los partidos catalanes para que haya emergido una santa alianza de facto entre los dos partidos estatales que enarbolan parecidas banderas de rancio españolismo.

El debate político que se da en los ámbitos institucionales y en los grandes medios de comunicación, tanto en el resto de España como en Cataluña, se caracteriza (con escasas excepciones) por su profundo conservadurismo. Es incomprensible como desde la izquierda política o social, desde el progresismo cultural, no se hacen planteamientos anticapitalistas, o si lo prefieren, reformadores de un sistema tan injusto como indigno, que estimula la codicia de unos y la exclusión de los otros. No es preciso ser un ideólogo de nada para saber que la garantía de que la democracia no sea simplemente formal requiere que la colectividad por medio de las instituciones democráticas se apropie del suelo, del agua y de la energía, que la sanidad y la escuela públicas sean la regla general, que los medios de comunicación y de transporte estén regulados de tal forma que sean un “derecho universal”, que el sistema financiero garantice que estaremos protegidos del fraude de los grupos poderosos y que el crédito llegara a todos los que lo precisen y vengan avalados por su trabajo. En Madrid el famoso talante hoy es la cara tonta del conservadurismo y en Cataluña el discurso autonomista sin proyecto social transformador provoca el rechazo del resto de España sin sumar apoyo popular aquí.

Un amigo me envía como saludo de fin de año el bello poema de Brecht A los por nacer en el que se justifica de no haber sido siempre amable pero asume que vivió tiempos que exigían indignación y rebelión. Raimon es un clásico, en tiempos distintos nos transmite argumentos y estímulos, nos recordó que nunca debemos renunciar a la capacidad de indignarnos, de decir no. ¿Nostalgia? Sí, nostalgia de futuro. Borges escribió: no me importa quién escribe las leyes de un pueblo si yo puedo escribir sus baladas. Las leyes son muy importantes pero las baladas nos dan fuerza para reclamar nuevas leyes, otras políticas.

Jordi Borja es profesor de la Universitat Oberta de Catalunya.

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Casandra: crisis, ¿hasta dónde?, de Joaquín Estefanía en El País

Posted in Economía by reggio on 5 enero, 2009

Nadie, ya lo sabemos, estaba preparado para afrontar una crisis económica que tiene el potencial de ser una de las peores de la historia y que acaba de tocar su tercer año triunfal (empezó a mitad de 2007). ¿No puede ocurrir que del mismo modo que se subestimó su severidad financiera en el origen, se infravaloren ahora los efectos políticos y sociales que puede incorporar en el futuro? La historia muestra que las grandes depresiones económicas han dado paso primero al proteccionismo, después al nacionalismo y posteriormente a los enfrentamientos, muchas veces violentos.

Los organismos multilaterales y los servicios de estudios privados rebajan de modo continuo y unánime las previsiones de crecimiento, que aún no han tocado fondo. Como consecuencia decae el consumo, la inversión, el empleo, se reduce el comercio y la inversión extranjera y disminuyen los movimientos de personas (el turismo). Empresas y ciudadanos devienen más conservadores y defienden sus posiciones. Es la economía del miedo.

Tras la Gran Depresión de los años treinta llegó la II Guerra Mundial; en esa década, los nacionalismos estimularon las políticas de empobrecer al vecino, mediante aranceles, contingentes, impuestos y fronteras. Algunas de las prácticas actuales empiezan a recordar aquella política defensiva: los bancos menos contaminados avisan de que la capitalización pública a los más débiles reduce las reglas de la competencia; los productores de algunos países critican las políticas de estímulo aplicadas en otros porque les dejan sin margen; los apoyos a la industria del automóvil de Detroit son aplaudidos en EE UU, pero no convencen a sus competidores, fundamentalmente a los japoneses; China acentúa la devaluación del yuan para incrementar sus exportaciones en una coyuntura en la que su crecimiento ha dejado de ser tan dinámico como antes, y que puede dar al traste con su modelo de comunismo de mercado; Rusia y Ucrania discuten por el transporte del gas a Europa; etcétera.

Ante ello, hay analistas que demandan que una de las primeras actitudes de Obama, el único que parece tener la suficiente legitimidad para tirar del carro, sea reunir con urgencia al G-20, sin esperar al mes de marzo, y cerrar en su seno la ronda de Doha sobre el comercio internacional, para frenar esas peligrosísimas tendencias proteccionistas. Otra de las misiones de ese G-20 sería coordinar nuevos paquetes de estímulo para la economía planetaria. Hasta ahora, cada país o cada zona (EE UU, la Unión Europea, China, India, Japón, …) ha tomado medidas más o menos en la misma dirección y, sin embargo, la economía planetaria todavía no ha reaccionado y reiniciado la senda del crecimiento. O porque los estímulos han estado poco coordinados, o porque han sido insuficientes. En julio de 1940, en pleno new deal, cuando la expansión de la demanda a través del Estado había tenido consecuencias tangibles en la economía americana pero el desempleo todavía no había bajado de dos dígitos, Keynes escribe un texto (EE UU y el plan Keynes) en el que dice que a pesar de la multiplicación del gasto público y de los esfuerzos por subir los precios y los salarios para sacar al país de la deflación, Roosevelt todavía no había hecho lo suficiente: “Parece imposible políticamente, en una democracia capitalista, organizar el gasto público a una escala lo suficientemente grande como para llevar a cabo un gran experimento que probaría lo correcto de mis argumentos, como no sea en las condiciones creadas por una guerra”. Nueve meses después, EE UU entraba en la II Guerra Mundial.

El debate entre los economistas es, hoy, el volumen del esfuerzo que se requiere en materia de gasto y de impuestos para que la economía mundial no se hunda. No es que hayan olvidado los efectos perversos que el mismo puede tener en materia de déficit, endeudamiento e inflación para el futuro, o la marcha atrás en la pedagogía de tantos años sobre la necesidad de equilibrios macroeconómicos a largo plazo, sino si los males que ello puede generar son menores que la inacción y la depresión. Sus consecuencias económicas, sociales y políticas no son “graznidos o cantos de una Casandra que nunca pudo influir en el curso de los acontecimientos a lo largo del tiempo”, como escribió el economista inglés más influyente de todos los tiempos.

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Viaje a Silos, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Cultura, Literatura by reggio on 5 enero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Aquiles y yo llamamos. Nos abrió un fraile. La hospitalidad es una de las humildades de los monjes negros. Aquiles quería llevarme al aura del silencio, que rompen los bombarderos israelíes porque las conciencias nunca pueden estar vacías. El Cabeza de Vaca de la ópera quería que yo sintiera el canto monódico, que contara a mis lectores su proyecto de transportar a los monjes a la ONU, con su gregoriano, para el diálogo de las civilizaciones. Ya los llevó al Teatro Real hace años. Los puso en la lista de éxitos. Este bohemio, hijo de maquis, no es Belcebú, sino el inventor los Tres Tenores, soñador irredento.

Llegamos a las oraciones de la sexta. Los benedictinos, en posición orante aunque grácil, no se libran del sadismo de la Biblia: se flagelan, dicen que son gusanos entre el polvo de la muerte, rinden culto al que arroja bombas de racimo. Si el poder absoluto corrompe, ¿qué me dicen de Yaveh? Pero el canto enmudece a los jilgueros. Quizá hicieran más creyentes con el gregoriano que con sermones. «Mi imaginación es un monasterio y yo soy su monje», dijo Keats. A estos monjes les basta al día una libra de pan y una hemina de bon vino, según Berceo. Su melodía, dice Lorca, es una columna de mármol que se pierde en las nubes, lejos de la tragedia del corazón.

Lorca llegó en diligencia a esta misma abadía en el 1918. Dijo que las manos de los novicios no eran las de los monagos de Verlaine. Cuenta que los frailes estaban sucios («hombrotes barbados»). Aunque no se atreve a llamarles, como Voltaire, infames con hábitos pardos, se deja llevar por el ritmo anticlerical. Luego, como todo el 27, se rinde. Se rindió Gerardo ante el enhiesto surtidor de sombra y sueño; Aleixandre, ante la flauta con ternura de corazón de pájaro; Alberti, ante la Vigen de Marzo: «Dos blancas malvas reales/ en tu seno prenderé/ Déjame bajar, que quiero,/ Madre ser tu jardinero».

Comimos con los monjes judías pintas, boquerones y uvas. Esto sí que es el Tíbet, que haría decir a Woody Allen, otra vez, «no creo que haya más allá, pero de todas formas, me llevaré una muda». Estaba entre nosotros el abad Clemente Serna, expresión corporal de los Médici, delicadeza y sabiduría con la teología, su edificio de sueños. Los benedictinos son algo masones desde los monjes operarii, desde que los reyes folladores, llenos de culpa, edificaban monasterios. Este claustro es la hostia, el big bang del Románico, la Biblia cincelada en mazapanes de piedra, la lujuria como oración.

Un fraile de cerca de mi pueblo, inteligentísimo, me lleva por un laberinto de túneles, como en El nombre de la rosa; llegamos hasta la fuente que asombró a Fernán González (año 1041). Aquí, desde entonces, brota el manantial de las aguas perennes; tal vez, cuando deje de manar, se perseguirá el román paladino y España se extinguirá.

© Mundinteractivos, S.A.

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Misterio ‘ma non troppo’, de Santiago González en El Mundo

Posted in Política by reggio on 5 enero, 2009

A CONTRAPELO

Mariano Rajoy desveló ayer un misterio que no tenía demasiados velos que quitar desde el almuerzo que le reunió con Jaime Mayor Oreja y que determinó su ausencia en la votación de los Presupuestos del Estado el 18 de diciembre. Mayor repetirá como cabeza de lista de los populares en las próximas europeas. Hace seis años fue él mismo quien llegó con retraso a la votación de los presupuestos de Ibarretxe en el Parlamento vasco, aunque en aquella ocasión el resultado fue determinante y en ésta, no. Mayor Oreja estuvo a punto de dimitir y su retraso fue comentado con indisimulado regocijo por los nacionalistas y con abierta y severa acritud por el PSE que empezaba a dirigir Patxi López. No podíamos saber entonces que los socialistas iban a cambiar de actitud dos años más tarde, votando a favor de los presupuestos de Ibarretxe en los cuatro ejercicios siguientes. Vivir para ver.

No parece que la sintonía entre Rajoy y Mayor haya sido muy estricta. Los marianistas achacaban al ex presidente del PP vasco ser la sombra de María San Gil en la crisis que sufrió el partido desde su dimisión hasta el congreso nacional de junio último, hecho que él ha negado cuantas veces ha sido preguntado.

¿Había otro desenlace posible desde que Mayor se mostró dispuesto a repetir si se le hacía el encargo? Sobre el terreno, sí, pero el resto de posibilidades no eran tan recomendables. Al llegar a la Casa Blanca tras el asesinato de Kennedy, Lyndon B. Johnson preguntó al secretario de Defensa, Robert McNamara, su opinión sobre lo que le parecía más conveniente respecto al director del FBI, John Edgar Hoover; si era mejor sustituirlo o era mejor dejar las cosas como estaban. McNamara, que debía de ser un castizo californiano, respondió: «Presidente, es mejor tener al indio dentro de la tienda meando hacia fuera, que fuera meando hacia dentro».

Naturalmente, estamos hablando en metáfora. A un caballero como Mayor no le cuadraría gesto tan escatológico y sí, dado su ideario democristiano, las palabras de la Anunciación: «Hágase en mí según tu palabra». Las ventajas del encargo superan con mucho los inconvenientes. Para empezar, es un candidato sólido. Debe recordarse que en las anteriores europeas, celebradas tres meses después del traumático 14-M, la lista encabezada por él consiguió empatar a 24 escaños en la cámara de Estrasburgo con la plancha socialista que encabezaba José Borrell.

Su integración puede servirle a Rajoy para terminar de cerrar la herida abierta con la marcha de San Gil, si es que quedaba algún punto suelto, porque los populares vascos han parecido adaptarse a Basagoiti sin excepciones ni mayores problemas desde su congreso de julio. Las últimas encuestas insisten en la dificultad del PP para aumentar sus expectativas de voto, a pesar de la muy mejorable opinión que los ciudadanos tienen de la gestión de Zapatero y de la mediocridad de sus ministros y ministras para la opinión pública, salvo las excepciones consabidas de Rubalcaba, De la Vega y Chacón. El nombramiento puede contribuir a mostrar a un Rajoy centrado y generoso con los adversarios, aunque tampoco es improbable que se interprete como debilidad de carácter. En todo caso, la noticia tapará en algo la encuesta. Si la decisión hubiese sido otra, vendría a llover sobre mojado. O sobre orinado. Por mucho que esto no le cuadre a un personaje de elegancia velazqueña, como Mayor, la vida en los partidos es lo que tiene: siempre hay alguien dispuesto a mear por uno dentro de la tienda.

© Mundinteractivos, S.A.

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Una clase política distinta; un país nuevo, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 5 enero, 2009

Adecento mi mesa de despacho enviando papeles viejos a la basura y me topo con un “Balance económico de la legislatura 2004-2008” que, a primeros de enero de 2008, hizo público la secretaría de Economía y Empleo del Partido Popular dirigida por Miguel Arias Cañete. Como no podía ser de otro modo, el “Balance” describía la situación heredada por el Gobierno Zapatero en marzo de 2004 y la comparaba con la existente a dos meses vista de las elecciones del 9 de marzo.

“En el año 2004, la economía española se encontraba en un claro proceso de aceleración, tras haber superado la crisis internacional del 2001-2002, sin desequilibrios básicos: el déficit exterior era muy reducido, no alcanzaba el 2,5 % del PIB; la inflación se aproximaba al 2,5%; los tipos de interés eran negativos, Euribor de 2,16%; los salarios ganaban poder adquisitivo y por primera vez las cuentas públicas estaban equilibradas gracias a una política de control del gasto público”.

“Además, los impuestos tenían una intensa capacidad recaudatoria y las reformas económicas realizadas en las dos legislaturas previas habían aumentado la flexibilidad, el nivel de competencia y la capacidad de generación de empleo de nuestro aparato productivo. Nunca en España un Gobierno había heredado una situación económica como la que recibió Rodríguez Zapatero. Nunca tampoco un Gobierno había disfrutado una legislatura con situación económica mundial tan favorable, la mejor de los últimos 50 años. Cuatro años más tarde, Zapatero y Solbes han dilapidado el capital económico recibido y van a dejar una herencia tan mala como la que dejaron en el año 1996”.

Confieso que en enero del año pasado, al comentar el “Balance” de marras, critiqué al PP por afirmar que el PSOE iba a “dejar una herencia tan mala como la que dejaron en el año 1996”, aduciendo que ello me parecía una exageración fuera de lugar que restaba fuerza a un argumentario que, por otra parte, era un perfecto resumen del deterioro experimentado por la economía española en los últimos años y, sobre todo, una contundente denuncia del nihilismo complaciente y absurdo que, en materia de reformas económicas, había presidido la primera legislatura Zapatero. Está claro que, a la vista de lo ocurrido en los últimos 12 meses, el equivocado era yo, y el señor Cañete se quedó cortó a la hora de diagnosticar lo que se nos venía encima.

Al día siguiente de que el PP hiciera público su “Balance”, el presidente del Gobierno censuraba a la derecha afirmando que “Crear alarmismo injustificado puede dañar las expectativas y es lo menos patriótico que conozco”. Aun peor, el 14 de enero de 2008, hace menos de un año, sostenía que “Acaban de darse las cifras de renta per cápita de 2006 y ya estamos por encima de la media europea. Y superamos a Italia y en el 2013 igual hemos superado en renta per cápita a Francia”.

Tan cerca como el 29 de junio pasado, preguntado por enésima por la existencia de la crisis, respondía con todo el morro que “Todo es opinable, y depende de lo que entendamos por crisis, un concepto por el que habría que preguntar a los economistas y seguramente no se pondrían de acuerdo (…) Más allá de baches (sic) como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico. Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones”.

Era el mismo tipo que, el 27 de febrero de 2008, en un debate con Mariano Rajoy durante la campaña electoral, afirmaba tan pancho que “El Euribor lo fija el BCE”. Como era de esperar en político tan profundamente sabio, el señor Zapatero se ha entregado a una verdadera orgía de gasto público para salvar de la quema de la bancarrota a los responsables de todos los excesos cometidos en estos años, bancos y banqueros, Cajas y cajeros, inmobiliarias y ladrilleros (al único que le tocó al china fue a Fadesa, ya es mala pata, Fernando, servir de chivo expiatorio), Ayuntamientos… Los últimos en llamar a la puerta han sido los fabricantes de automóviles. Quieren 10.000 millones y los tendrán, porque todo aquel que en España tiene posibilidad de presionar al Gobierno, o corromperle, obtiene lo que quiere. Eso sí, para los que no hay un duro de crédito es para las pymes, que siguen cayendo como moscas.

La última desgracia colectiva que se nos viene encima se llama financiación autonómica. El Gobierno Zapatero se dispone a seguir costeando el despilfarro autonómico mediante la emisión de Deuda Pública. De los 310.000 millones de euros que, en números redondos, forman el presupuesto de las Administraciones Públicas (excluida la Seguridad Social) para 2009, unos 180.000 se los llevan las CC.AA., el 68% de los cuales corresponde a gasto no productivo.De modo que, con un déficit público que este año podría superar el 6% del PIB y con más de 4 millones de parados, el Gobierno está dispuesto a endeudarse para financiar el gasto corriente autonómico, algo que, en términos de daño diferido a las nuevas generaciones de españoles, es una opción política inaceptable tanto desde el punto de vista económico como social. Y ello ante el silencio cómplice del Partido Popular y el entusiasmo de una Esperanza Aguirre que salió encantada de su entrevista con Zapatero. Por eso no es extraño que, en plena galerna, Zapatitos siga cómodamente liderando las encuestas de opinión. ¡Señores Reyes Magos de Oriente, por favor, hagan algo por nosotros: quédense con esta clase política y tráigannos un país nuevo!

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20 sorpresas para 2009, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 5 enero, 2009

Como uno tiende a convertirse, con el paso del tiempo, en animal de costumbres, inicio mi particular reencuentro con todos ustedes, tras un no sé si merecido pero desde luego necesario paréntesis navideño, de un modo similar al del año pasado: citando las 20 sorpresas esperadas por el analista Doug Kass. Dado que el autor, que se inspira para su pieza en lo que hiciera durante años el antiguo estratega de Morgan Stanley, Byron Wien, quedó sobradamente presentado hace doce meses, me limitaré a recordar su modus operandi, no sin antes ofrecerles, para que empiecen su lectura con algo de buen humor, un divertido enlace a las, a juicio de Business Week, diez mayores meteduras de pata que vio el 2008, declaraciones de Madoff incluidas.

Básicamente Kass pone el dinero donde va su palabra de modo tal que una parte de su cartera la destina a invertir en estos posibles improbables que, en caso de materializarse, pueden otorgar a su titular rentabilidades más que notables. Su track record no es del todo malo toda vez que el 60% de las predicciones que hiciera a inicio de 2008 se han materializado a lo largo del último año natural. Entre ellas, varios considerandos macro y de mercados que eran entonces un auténtico brindis al Sol y que formaban parte de la arquitectura de lo que iba a conformar, a su juicio, un mercado bajista quinquenal que, anunciado en la primavera de 2006, finalmente se inició en el verano de 2007.

Su nivel de credibilidad se ha ido reforzando con el paso del tiempo y, si en 2005 sus 20 predicciones agoreras alcanzaron un grado de cumplimiento de apenas el 20%, el porcentaje se incrementó en 2006 a una de cada tres, mientras que ya en 2007 la mitad de las proposiciones, absurdas o no, de Kass encontraron refrendo en la realidad. Dado que humildemente reconozco mi incapacidad a día de hoy para ver algo de luz en el futuro tanto económico como de los mercados, permítanme que deje que sea el autor norteamericano quien les ilumine, toda vez que este ejercicio se muestra particularmente optimista. Todos los pronósticos se encuentran sintetizados al máximo y, como siempre, la traducción es libre, tomada del original. No obstante me he permitido alterar el orden de los factores con objeto de ordenarlos de más a menos relevantes.

1. La economía estadounidense se estabiliza antes de lo previsto y, en marzo, comienza a repuntar el consumo como consecuencia de los planes de estímulo fiscal, la caída en el precio de la energía y la apertura del mercado de crédito. A partir del segundo trimestre los beneficios empresariales baten al consenso.

2. No obstante, el deterioro tanto de la administración local como regional provoca una inyección de dos billones de dólares en la segunda mitad de 2009.

3. El mercado inmobiliario se normaliza en Estados Unidos antes de lo previsto gracias a las medidas de corte impositivo establecidas por el gabinete de Obama y a la caída de los tipos hipotecarios a largo plazo. No existe, sin embargo, un repunte generalizado de la actividad.

4. Ambos factores (1+3) provocan una subida de la bolsa del 20% en los primeros seis meses del año, liderada por los valores ligados al consumo, el sector financiero y el ámbito residencial. La volatilidad se reduce.

5. Estalla la burbuja de los bonos soberanos hacia mitad de año lo que frena en seco el rally bursátil. China deja de comprar renta fija estadounidenses para centrarse en el control de su propia economía que crece al 0%, en términos reales, en el segundo trimestre. No es el único en defender una “recesión” en aquel país con su potencial enorme carga social.

6. Los mercados de materias primas siguen presionados a la baja por la debilidad de China y el resto de las economías occidentales. El crudo se mueve entre los 25 y los 65 dólares mientras que el oro no supera los 1000 dólares por onza. El dólar repunta como moneda refugio.

7. Se paralizan los proyectos de inversión, fundamentalmente infraestructuras, en Oriente Medio debido a las condiciones de mercado.

8. Sigue decepcionando la inversión en capital productivo que se sustituye por mantenimiento. Las acciones tecnológicas se comportan peor que el mercado y AMD va a la quiebra.

9. Internet muestra su lado más oscuro. Un ataque cibernético pone en jaque la seguridad de un gran país, la caída de un centro de datos afecta a las comunicaciones de todo el mundo y el ciber crimen campa a sus anchas por la Red.

10. El dinero que salió de los fondos de inversión en 2008 vuelve en 2009 para dirigirse fundamentalmente a productos pasivos, aquellos que replican índices o estrategias de inversión. Fidelity sale a bolsa y se convierte en la principal OPV de 2009. Bill Miller de Legg Mason, una institución en Estados Unidos hasta hace dos años, se retira.

11. La industria de la inversión alternativa no levanta cabeza en 2009. El 50% de los hedge funds desaparece en un proceso de cierre y concentración sin precedentes.

12. Se descubre que Madoff servía como lavadora de dinero negro para numerosos oligarcas y mafiosos rusos y colombianos.

13. Se multiplican las fusiones entre iguales. Goldman y CIti unen sus destinos en una operación liderada por el antiguo banco de inversión. Morgan Stanley compra Blackstone, Disney adquiere Carnival y Microsoft se hace con Yahoo a 5 dólares por acción.

14. El mercado CRE (Commercial Real Estate) estadounidense empieza a ver la luz a partir del segundo semestre del año.

15. Fabricantes de automóviles y sindicatos llegan a un acuerdo sobre salarios.

16. Christopher Cox sale de la SEC y es sustituido por el profesor de Yale Jeffrey Sonnenfeld. Al final del año el control de los mercados se integra bajo el paraguas del Tesoro que termina por supervisar toda la actividad financiera.

17. Varias franquicias deportivas entran en bancarrota.

18. Algunos imperios mediaticos caen bajo el peso de sus deudas, entre ellos Univision y Clear Channel.

19. Cierra la aventura de noticias empresariales de la FOX, Fox Business Netrwork, y sus empleados son absorbidos por la CNBC.

20. Se producen numerosos cambios de sesgo entre los gurús más pesimistas del mercado, entre los que se incluyen Shiller y Roubini, que sigue en sus trece y advierte que lo peor está por venir en su último artículo en Project Syndicate.

Como verán, Kass entra en numerosas contradicciones a lo largo de su exposición, siendo la principal inconsistencia la defensa de la fortaleza del dólar en un entorno de colapso de la deuda soberana y de ausencia de soporte por parte de terceros inversores. Bueno, defender una cosa y su contraria acrecienta las posibilidades de acierto, ¿no creen? En cualquier caso, bienvenidos de nuevo a mi casa, que es la suya. Este año, seguro, nos vamos a divertir. ¡Ah, se me olvidaba! Buena semana a todos. Espero que los Reyes se porten como es debido.

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No es una guerra, es una matanza, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Derechos, Política by reggio on 5 enero, 2009

Una palabra puede definir y resumir la permanente acción del Estado de Israel, desde su creación en 1948, respecto de los anteriores ocupantes de esos territorios, los palestinos, y es la de impunidad. Es la certeza de saber que sus acciones, por brutales que sean, quedarán sin sanción, lo que le lleva a realizarlas. Cuenta además, especialmente desde la guerra de 1967, con una enorme y creciente superioridad militar que aplica, lo estamos viendo estos días una vez más, de manera inmisericorde. Ambos factores, que están relacionados, impunidad y enorme fuerza, han sido y son posibles por el respaldo absoluto, permanente y sin fisuras por parte de la Administración norteamericana de turno, la que sea. Respaldo en todos los frentes, desde suministro de armas de tecnología avanzada hasta bloqueo en Naciones Unidas de cualquier propuesta. Todo político que quiera ser algo en ese país, sea en el ejecutivo como en el legislativo, debe comenzar con una firme promesa de mantener esa llamada relación especial con Israel, deseablemente en una asamblea del lobby más poderoso, la America Israel Public Affairs Commitee (AIPAC). Si no lo hace, está perdido. Obama lo hizo ya en la campaña electoral.

Cuando Israel inicia la presente ofensiva por tierra en Gaza deja atrás, tras una semana de bombardeos, más de 470 muertos, la cuarta parte de ellos civiles, sobre todo mujeres y niños según cifras de Naciones Unidas, y más de 2.500 heridos, muchos de los cuales morirán dado el estado catastrófico de los hospitales de la Franja tras el continuado bloqueo israelí. Los muertos israelíes por cohetes lanzados por Hamas son cuatro. Estamos, como ha dicho Naciones Unidas, ante una gran catástrofe humanitaria. Por ello, resulta grotesco escuchar a los portavoces del Gobierno israelí afirmar que junto a una operación defensiva hay una operación humanitaria.

El objetivo final de esta operación es un cambio de régimen en Gaza, es decir, derribar el Gobierno de Hamas, y en la decisión han jugado factores electorales en Israel. Los dos candidatos, Barak y Livni, quieren demostrar al electorado, partidario mayoritariamente de soluciones militares en un país en el que el ejército cuenta y mucho, que son tan duros o más que el otro candidato, el superduro Netanyahu. La apuesta es arriesgada porque la ofensiva anterior en el Líbano acabó con Olmert.

El problema de los territorios ocupados sólo admite una solución política y exige, se ha afirmado siempre y es cierto, la presencia como mediador de Estados Unidos, sin olvidar que la Administración israelí no es un juguete en sus manos. Pero, más importante, ese mediador debe ser lo que se llama un honrado mediador, es decir, mínimamente imparcial, requisito que la Administración norteamericana nunca ha cumplido. No sabemos si lo hará la próxima pero hay signos, como el clamoroso silencio de estos días de Obama así como el entorno de sus más próximos colaboradores, que no son muy alentadores. La Unión Europea no cuenta para Israel y además, un vez más, carece de política propia en este tema, aunque cada vez está más alineada con el amplio frente pro israelí, como lo demuestra su inoperancia en esta crisis y la reciente declaración de la Presidencia (aunque sea la República Checa) definiendo la “operación Plomo Fundido” como defensiva.

Hay muchas razones para el pesimismo. El problema palestino-israelí es causa decisiva en la permanente crisis de la región, así como factor clave en reivindicaciones islamistas. No cabe ignorar eso. Apoyar siempre, haga lo que haga, a una parte, la parte muchísimo más fuerte, el Estado de Israel, no es solución, como se ha demostrado todos estos años.

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Misterio de Hamás, de Antonio García-Trevijano en el Diario español de la República Constitucional

Posted in Derechos, Política by reggio on 5 enero, 2009

¿Quién ha empujado a Hamás a suicidarse? Es imposible que este partido, ganador de las elecciones en Gaza, no supiera la suerte que le esperaba si lanzaba cohetes contra la población civil de Israel. Lo inesperado ha sido la tardanza israelí en su metódica respuesta militar. Lo esperado, la condena de Israel por la opinión de los gobiernos prudentes que le piden una acción de represalia proporcionada, como en los casos de legitima defensa. O sea, dada la superior potencia de Israel, que mate un poco más, pero no muchos más palestinos que las víctimas sufridas, o que fabrique cohetes de corto alcance para defenderse en igualdad de condiciones. La hipocresía de la prensa europea se delata con el sarcasmo de recurrir a una noción traída del derecho penal para limitar el alcance de una acción militar que, como todos saben, solo se detendrá cuando logre desarmar al enemigo atacante.

Para resolver el misterio de Hamás hay que tener en cuenta todos los datos objetivos que concurren en el drama: 1. La Autoridad Palestina presidida por M. Abbas, que gobierna Cisjordania, no solo resistió las presiones de la Liga árabe para que condenase a Israel, sino que prohibió hasta ayer las manifestaciones de apoyo a Hamás. 2. Un mensajero de Fatah llegó a decir que están a la espera de la liquidación total de Hamás por Israel, para luego tomar posesión de la Franja en nombre de la Autoridad Palestina. 3. Egipto, Jordania y los países musulmanes aliados de EEUU, se declaran hostiles a Hamás. 4. El nuevo presidente checo de la UE justifica la acción defensiva de Israel. 5. Bush culpa a Hamás. 6. Obama y las grandes potencias, salvo Francia que condena a Israel, guardan silencio. 6. Hamás solo está alentada por Teherán, Siria y Hezbolá de Líbano. 7. La televisión Al Yazira y las calles europeas denuncian la matanza de civiles en Gaza.

Este aparente caos solo tendría sentido explicativo si, y sólo si, todas esas posturas que parecen inexplicables, salvo las reacciones espontáneas en la vía pública, respondieran a la hipótesis optimista de la creación del Estado Palestino, tan pronto como Israel aniquile la estructura y el equipo dirigente de Hamás, y el Presidente Obama pueda aparecer ante la opinión mundial como el estadista que vino a Palestina, vio el estado del conflicto y venció como un Cesar pacificador del Imperio. No digo que esto vaya a suceder, sino que sería la única lógica de un alto el fuego cuando Hamás deje de ser operativa. Sin olvidar que una realidad tan compleja puede desviar la copa de los labios en tan corto trayecto

florilegio

“Los enemigos de mi enemigo son amigos más de fiar que los antiguos.”

“Plomo fundido” sobre la conciencia judía, de León Rozitchner en Página 12

Posted in Derechos, Política by reggio on 5 enero, 2009

“Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos.”Albert Einstein, carta a Weismann, 1929.

¿Recuerdan cuando hace dos mil años los judíos palestinos, nuestros antepasados en Massada sitiada, enfrentaron las legiones del Imperio romano y se suicidaron en masa para no rendirse? ¿Recuerdan la rebelión popular y nacional de nuestros macabeos contra la invasión romana, cuando murieron decenas de miles de judíos y se acabó la resistencia judía en Palestina y nos dispersamos otra vez por el mundo? ¿No piensan que esa misma dignidad extrema que nuestros antepasados tuvieron, de la que quizá ya no seamos dignos, es la que lleva a la resistencia de los palestinos que ocupan en el presente el lugar que antes, hace casi dos mil años, ocupamos nosotros como judíos? ¿No se inscribe en cambio esta masacre cometida por el Estado de Israel en la estela de la “solución final” occidental y cristiana de la cuestión judía? ¿Han perdido la memoria los judíos israelíes? No: sucede que se han convertido en neoliberales y se han cristianizado como sus perseguidores europeos, que, luego de exterminarlos, empujaron a los que quedaron vivos para que se fueran a vivir a Palestina con el terror del exterminio a cuestas.

El meollo de la actual tragedia está en la Shoá. Si la memoria de su pasado define el sentido histórico que marcó el “destino” del pueblo judío, donde se van hilando las cuentas de nuestro derrotero, y si el acto final en el que culmina ese destino convoca a los judíos israelíes a aniquilar la resistencia de otros pueblos inocentes, algo del sentido histórico ha desaparecido de la memoria de los israelíes. ¿Puede ser invocada la Shoá sin ser infieles a los desaparecidos, cuando al mismo tiempo el sentido completo de ese acontecimiento monstruoso ha quedado oscurecido? ¿Cómo podríamos “hacer memoria” si la construimos con los únicos recuerdos de nuestro pasado que los culpables europeos del genocidio nos autorizan? Es cierto: si los israelíes recuerdan todo, pierden a sus aliados. Porque la memoria de la Shoá que llevó al retorno a una tierra perdida hace mucho tiempo tendría que volver a ser pensada.

Lo primero a recordar: nuestros perseguidores históricos no fueron ni son los palestinos. Nuestros perseguidores estaban y siguen estando en las naciones de cultura europea que nos expulsaron y masacraron, y sin embargo son ellos los que siguen marcando el destino de todos nosotros, sobre todo de los judíos israelíes. ¿Será por eso que se busca olvidar a los verdaderos culpables de la Shoá? Los israelíes ya no se preguntan por el pasado bimilenario judío. Nunca los judíos, salvo excepciones, acusan del exterminio judío a la religión cristiana y a la economía capitalista que produjeron necesariamente la Shoá, como la conclusión de un silogismo que se venía desarrollando en Europa cristiana desde su mismo origen, como si el nazismo hubiera sido sólo un accidente sin antecedente en la historia europea y todo comenzara con Hitler. ¿No será que luego de la Shoá ustedes, los descendientes de los judíos europeos asimilados, se aliaron luego con los exterminadores en un pacto oscuro que el terror dictaba, y volvieron ahora todos, de cierta manera, a ser judeo–cristianos? Porque seamos honestos: el Tercer Reich se ha prolongado en el 4º Reich del Imperio norteamericano. Es claro: prefieren no saberlo porque el Estado de Israel está –nosotros los judíos latinoamericanos sí lo sabemos– al servicio del poder cristiano–imperial de los EE.UU. ¿O van a creerse que los EE.UU. y Europa combatieron al nazismo para salvar a los judíos? ¿Por qué ahora habrían de seguir persiguiéndolos si mantienen lo que tienen de judíos congelado sólo en lo arcaico religioso? Pero ¿no les dice nada pasar a ocupar ahora el lugar impiadoso, como brazo armado de los poderosos capitalistas cristianos, contra una población civil asediada y asesinada por osar defenderse contra la expropiación ilimitada de un territorio que debía ser compartido?

Recordemos. Karl Schmitt, filósofo católico del nazismo, había puesto de relieve lo que la hipocresía democrática ocultaba: la categorías políticas son todas ellas categorías teológicas. Es decir: la política occidental (democrática y capitalista) tiene su fundamento en la teología cristiana. Es notable: Schmitt coincide con lo que Marx joven decía en Sobre la cuestión judía: el fundamento cristiano del Estado germano se prolonga como premisa también en el Estado democrático.

Y si la política occidental al desnudarse muestra su fundamento teológico oculto, sin el cual no hubiera habido capitalismo, entonces toda política de Estado capitalista era antijudía, porque ése era el escollo que el cristianismo había encontrado para consolidarse como religión universal. No contra los judíos cristianizados que, como ustedes en Israel, apoyan esa política, es cierto. Ustedes tienen de cristianos, sin saberlo, lo que ocultan en su propia memoria al ocultar que la Shoá como “solución final” fue un exterminio teológico (cristiano) político europeo. Schmitt la tenía clara. Lo que el sutil filósofo alemán católico necesitaba activar, en momentos de peligro extremo para el cristianismo y el capitalismo frente a la amenaza de la Revolución Rusa y las rebeliones socialistas, era el fundamento cristiano escondido en la política: el odio visceral y alucinado religioso antijudío para que en Europa reverdeciera con toda intensidad el fundamento grabado durante siglos en el imaginario popular cristiano. Y con ese vigor arcaico reverdecido pudieran enfrentar la amenaza revolucionaria del judeo–marxismo.

Por eso, frente a la apariencia liberal de la política democrática como una relación “amigo-amigo”, el fundamento de la política nazi extremaba las categorías de “amigo–enemigo” que Schmitt vuelve a poner de relieve en el “estado de excepción” como la verdad oculta de la democracia: el único enemigo histórico cuando entra en crisis el fundamento social europeo son nuevamente los judíos. En 1933, frente a la amenaza del socialismo tildado quizá con cierta razón de judío, resurgía para muchos europeos todo su pasado y encontraban en los judíos el fundamento más profundo de lo más temido para su concepción cristiana: las premisas judías de un materialismo consagrado, no meramente físico cartesiano como la economía capitalista requería. Por eso Schmitt vuelve a desnudar las categorías fundantes adormecidas que la teología católica mantenía vivas: volvía al fundamento religioso de la política cristiana del Estado democrático para enfrentar el peligro del “comunismo ateo y judío”.

Sucede que en ese momento los judíos laicos formaban parte de la creatividad moderna que en Europa alimentó el pensamiento político y científico: eran rebeldes todavía, no como tantos de ahora, y por eso Marx de joven pensaba que los judíos, una vez superada su etapa religiosa y se hicieran laicos prolongando la esencia judía más allá de lo religioso, podrían pasar a formar parte activa de la liberación humana.

Y cuando al fin los europeos creían haber logrado en el siglo XIX la universalización del cristiano–capitalismo que se expandía colonizando a sangre y fuego el mundo, aparece otra vez el materialismo judaico como premisa del socialismo, que no es físicamente metafísico sino que parte de la Naturaleza como fundamento de la vida del espíritu humano. Tiemblan entonces en Europa los fundamentos cristianos de la política y de la economía: un nuevo fantasma la recorre y se manifiesta en una teoría judía revolucionaria. De lo cual resulta que en momentos de crisis Hitler sólo representó, en términos estrictamente religiosos, culturales y políticos, el temor de toda la cultura occidental ante los comunistas y los judíos como los máximos enemigos de ambos, ahora renovados: del capitalismo y del cristianismo. El racismo de los nazis –esa “teozoología política”– no es más que el espiritualismo cristiano secularizado que el Estado nazi consagró laicamente en las pulsiones de los cuerpos arios.

Una vez aniquilados los millones de judíos –como luego fueron arrasando y aniquilando con la misma consigna a millones de soviéticos “judeo-comunistas”– el impacto aterrorizante de la “solución final” hizo que los judíos casi nunca, salvo muy pocos, se atrevieran a señalar a los verdaderos culpables del genocidio (como pasó entre nosotros con los genocidas). Con la derrota de los nazis como únicos culpables –según cuenta la historia de los vencedores– desapareció en Europa la historia de los pogromos y las persecuciones cristianas medievales y modernas que nos aterraron durante siglos: la de los franceses tanto como la de los italianos, los españoles, los polacos y los rusos mismos. Sólo los nazis alemanes fueron antijudíos.

Los judíos cristianizados por el terror del cristiano-capitalismo en Europa luego de la Shoá buscaron su “hogar” fuera de Europa: se instalaron en Palestina, como si el reloj de la historia, ahora teológica, se hubiera detenido hacía dos mil años. No se dieron cuenta de que la mayoría de los judíos que volvían a Israel no eran como nuestros antepasados que se habían ido: los descendientes de los defensores de Massada o de los macabeos. Buber, Gershon Scholem y tantos otros sí lo recordaban. Nadie quería que nos volviera a pasar otra vez lo mismo, es cierto; pero en vez de enfrentar y denunciar a los verdaderos culpables del genocidio –que ahora nos apoyaban para que nos fuéramos para siempre de Europa y termináramos nosotros mismos la etapa final democrática de la “solución final” judía que ellos comenzaron– los israelíes terminaron sometiendo a los palestinos como los romanos, los europeos y los nazis lo hicieron antes con nosotros. Pero primero tuvieron que vencer la resistencia de nuestros pioneros socialistas.

Los israelíes, apoyados ahora por el Imperio cristiano–capitalista que los había perseguido, crearon también en Israel un Estado teológico, pero la “parte” secularizada dentro de ese Estado judío siguió siendo la del Estado cristiano. Volvieron como judíos para culminar en Israel la cristianización comenzada en Europa: mitad judíos eternos en lo religioso, mitad cristianos secularizados en lo político y en lo económico. Por eso ahora en Israel el Estado mantiene la economía neoliberal capitalista y cristiana sostenida por los religiosos judíos sedentarios, detenidos en el tiempo arcaico de su rumiar imaginario. Y por el otro lado los iraelíes son neoliberales en la política y en la economía y en la ciencia “neutral”, cuyas premisas iluministas son cristianas. Mitad judíos en el sentimiento, mitad cristianos en el pensamiento.

Y por eso quieren que todos, también aquí y ahora, seamos como ellos: judeo-cristianos como el rabino Bermann, avalado por el cardenal Bergoglio, o judíos–laicos como Aguinis, neoliberal letrado avalado por el obispo Laguna. O como los directivos de la AMIA, que tienen la potestad de determinar si soy o no judío. Si soy judío “progresista” y no me secularicé como cristiano, entonces no soy judío, no podré aspirar a ser enterrado en un cementerio comunitario porque me faltaría la parte cristiana de mi ser judío. Pero judíos–judíos, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales judíos, quedan al parecer muy pocos, aunque sean muchos los que leen hebreo o reciten kaddish en la tumba de sus padres. Todos están aureolados con la coronita del cristiano-capitalismo que al fin los ha vencido por el terror cristiano luego de dos mil años de resistencia empecinada: convertidos ahora al “judeo-cristianismo”.

Por eso la creación del Hogar Judío en Palestina tiene un doble sentido: la “solución final” europea tuvo éxito, logró su objetivo, el cristianismo europeo se desembarazó de los judíos y muchos de los que se salvaron se fueron de Europa casi agradecidos, sin querer recordar por qué se iban y quiénes los habían exterminado. La Europa cristiana y democrática se había sacado el milenario peso judío de encima. Pero mis padres, que llegaron a las colonias judías de Entre Ríos, sí lo sabían.

Todos los judíos estamos pagando esta inmerecida transacción, ese “olvido” del Estado de Israel, al que seguramente se habrían negado los defensores del Ghetto de Varsovia, que murieron, ellos sí, sabiendo quiénes eran los responsables políticos, económicos y religiosos –estaban a la vista–- como los millones de judíos europeos que murieron en los campos de exterminio. Los judíos que vinieron luego, esos que estamos viendo, no quisieron ni pensar a fondo en los culpables: se unieron a los poderosos y saludaron alborozados que el socialismo stalinista antisemita se derrumbara arrastrando al olvido al mismo tiempo, como si fuera lo mismo, la memoria de los pioneros judíos revolucionarios asesinados por Stalin. Por eso sus sueños mesiánicos dependen ahora únicamente de los cristianos y del capitalismo para poder realizarse. Sólo tenían que hacer una cosa: permutar al enemigo verdadero por un enemigo falso.

Estamos pagando muy cara esta conversión judía. Los israelíes, ya vencidos en lo más entrañable que tenían de judíos históricos, se han transformado en la punta de lanza del capitalismo cristiano que los armó hasta los dientes para enfrentar el mayor y nuevo peligro que tiene el cristianismo: los mil millones de musulmanes que pueblan el mundo. Pero ni los musulmanes ni los palestinos fueron los culpables de la Shoá: los culpables del genocidio son ahora sus amigos, que los mandan al frente.

Y aquí cierra la ecuación política amigo-enemigo de Karl Schmitt. Antes, hasta la Segunda Guerra Mundial, el fundamento teológico de la política era “amigo/cristiano–enemigo/judío”. Ahora que los judíos vencidos se cristianizaron como Estado teológico neoliberal la ecuación es otra: “amigo/judeocristiano–enemigo/musulmán”. ¿Este es el lamentable destino que Jehová nos reservaba a los judíos? Porque de lo que hacen ustedes en Israel depende también el destino de todos nosotros.

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Einstein, Israel, Gaza, de Juan Gelman en Página 12

Posted in Derechos, Política by reggio on 5 enero, 2009

El pasado sábado 27, a las 11.30 hora local, 50 cazas de combate israelíes demolieron unos 50 puntos de Gaza en tres minutos. Fue una violación de los Diez Mandamientos y de la santidad del sabbath, pero tal vez no se apliquen cuando de matar palestinos se trata: centenares en esta ocasión y más de mil heridos. Hay diferentes puntos de vista sobre las razones de esta matanza brutal. Tel Aviv asegura que es una represalia por la ominosa práctica de Hamas de lanzar cohetes al territorio israelí. Analistas varios opinan que más bien tiene que ver con las próximas elecciones en Israel, donde todavía es primer ministro –interino y renunciante por corrupción– Ehud Olmert. Los hechos históricos indicarían otra cosa: se trata del nunca olvidado intento de reconstruir el “Gran Israel” echando a los palestinos de su tierra.

Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del flamante Estado de Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío “parcial” –un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo– era sólo un comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país (Letters to Paula and the Children, David Ben Gurion, University of Pittsburg Press, 1971, carta de fecha 5-12-37, págs. 153-57). Esto se cumplió con la ocupación militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha. En el 2006, Tel Aviv se “retiró” de Gaza, a la que impuso un cerco implacable. El triunfo de Hamas en las inobjetables elecciones de ese año disgustó a Israel: un Estado que se dice democrático no tenía por qué respetar la democracia cuando de palestinos se trata.

Olmert es del partido Kadima, una escisión del derechista Likud, del que no se diferencia mucho, como prueban las guerras que sigue desatando. El Likud, a su vez, desciende del Herut, organismo que dio forma política al grupo paramilitar de Menahem Begin, también primer ministro de Israel (1977-1983). Los nombres cambian, pero la contumacia no. En diciembre de 1948, a siete meses de la declaración de independencia de Israel, Begin visitó EE.UU. y causó reacciones dispares. Por ejemplo, la de Albert Einstein, Hannah Arendt, el rabino Jessurun Cardozo y otros 26 destacados intelectuales judíos estadounidenses. Consta en una carta abierta que el New York Times publicó el 4-12-48.

El texto comienza así: “Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del ‘Partido de la Libertad’ (Tnuat Herut), un partido político estrechamente emparentado con los partidos nazifacistas por su organización, sus métodos, su filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema derecha y chauvinista en Palestina. La visita actual a EE.UU. de Menahem Begin, jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de EE.UU.”.

Continúa así: “Muchos norteamericanos de reputación nacional han prestado su nombre para acoger esa visita. Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en el mundo entero, muy correctamente informados sobre el pasado y las perspectivas políticas de M. Begin, puedan sumar sus nombres y apoyar al movimiento que él representa”. Señala que es preciso informar a la opinión pública del país sobre el pasado y los objetivos de Begin –“uno de los que han predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista”– para no dar la impresión en Palestina de “que una mayoría de EE.UU. respalda a elementos fascistas en Israel”. A continuación menciona la matanza que las fuerzas israelíes provocaron en la aldea árabe de Deir Yassin, “que no había participado en la guerra y que incluso había combatido a las bandas árabes que querían convertirla en su base de operaciones”. Precisa: “El 9 de abril (de 1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes –240 hombres, mujeres y niños–- y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar por las calles de Jerusalén. Invitaron a todos los corresponsales extranjeros a ver las montañas de cadáveres y los destrozos causados en Deir Yassin”. El texto acusa a Herut de preconizar en el seno de la comunidad judía una “mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial”, signo indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo “es un medio para alcanzar su objetivo de ser un ‘Estado líder’”. Agrega: “Es más trágico aún que la alta dirección del sionismo estadounidense se haya negado a hacer campaña contra los designios de Begin”. Han pasado 60 años desde que se publicó esta carta que Einstein firmó. ¿Habrá perdido actualidad? Muchas cosas cambiaron en Israel desde entonces. Su objetivo central, no.

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