Reggio’s Weblog

Y van tres, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 2 enero, 2009

VIEJO ESPECTADOR

El Gobierno de Zapatero ha presentado finalmente su propuesta de la financiación pendiente del Estatut de Catalunya, aprobado y “reprobado” desde hace tanto tiempo. Sus términos son aceptables o, por lo menos, mejoran la actual situación tan insostenible. Años ha que el déficit para Catalunya ha producido la injusta situación de una solidaridad que se ignora o que se calla desde Madrid, mientras ciertas comunidades, de entre las subvencionadas, tienen servicios, tales como la enseñanza, muy superiores a los de Catalunya, que era la más rica. Lo de la primacía económica de Catalunya ya pasó.

Últimamente Catalunya ha perdido pie en el ranking y se sitúa en tercera o cuarta posición. ¿Es Madrid la más rica? En todo caso es la que ingresa más dinero al erario nacional porque en ella están inscritas, a efectos de Hacienda, las mayores entidades financieras y las multinacionales que actúan en toda España. Es posible que esta situación ayude a Zapatero a conseguir la aprobación de su plan de financiación.

En los últimos días hemos visto a Zapatero recibir en la Moncloa a presidente tras presidente de las comunidades para tener con ellos un trato bilateral, censurado cuando de Montilla se trató. ¿Cómo no van a ser bilaterales muchas de las reuniones del jefe del Gobierno central con los presidentes de unos entes que también albergan una parte del Estado, revestidos de autoridad? No son meros “delegados”, como muchos centralistas o jacobinos quisieran. Probablemente se ha instalado un artificial federalismo, cuando la inmensa mayoría de los españoles no lo son. Casi todas las actuales comunidades demandaron autonomía porque se había concedido a Catalunya. No tuvieron presente las razones históricas lingüístico-culturales que solamente concurren en determinados sectores de España, como certificó la República. Vale decir que este mismo Estatut pasó de la clandestinidad a la luz pública debido a que su presidente, Josep Tarradellas, se había alejado totalmente del gobierno de la República en el exilio, a diferencia de los vascos, que permanecieron ligados a ella. El president Tarradellas previó muy pronto que un día la democracia podía llegar a España sin necesidad de la República. Adivinó con antelación la restauración monárquica. Su monarquismo o aceptación de un rey constitucional, cosa que quedó patente en la primera conversación que tuvieron Juan Carlos y Tarradellas en Madrid, hizo que el Estatut para Catalunya fuera algo así como una adaptación del anterior.

De todas maneras el inconveniente para un Estatut en Catalunya era la oposición de muchas partes de España que no lo toleraban si ellos no tenían también el suyo. Recuerdo la caída electoral de UCD cuando Andalucía se consideró postergada por la decisión de dar menor velocidad a su entonces pretendida autonomía. La UCD, en Andalucía, no se recuperó electoralmente.

El actual Estatut -el tercero- pasado duramente por las Cortes y por la aprobación electoral posterior en Catalunya, ha visto demorar su aplicación. Especialmente en lo que se refiere a la financiación, que es su punto neurálgico. Esta vez no se quiere que el primer café sea para Catalunya, como ocurrió en 1979. Ahora se pretende que las otras tazas estén previamente sobre la mesa. Cuando hace pocos días la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, salió, radiante, de su larga entrevista en la Moncloa, sabía más del proyecto de financiación catalán que los que esperan y desesperan en Barcelona. ¿Valía la pena aceptar la oferta de un nuevo Estatut propuesto por Zapatero hace tres o cuatro años? Zapatero no defendió después el texto, pese a que había dicho que sería respetado tal cual saliera del Parlament de Catalunya. El Estatut sufrió una campaña anticatalana extraparlamentaria aunque agitada, en gran parte, por el Partido Popular, que incluso recogió firmas callejeras antes de una manifestación. Finalmente elevó recurso ante el Tribunal Constitucional, donde pende como una espada de Damocles. ¡Cuántas decepciones desde entonces! Tres años de ataques contra una Catalunya de la cual se quiere ignorar su constante solidaridad con el resto de las comunidades y para colmo algunos la presentan, incluso, como “saqueadora”. Este término lo oí hace pocos días por la radio.

Por los largos años que uno ha vivido ha podido observar, más o menos de cerca, los tres Estatutos catalanes habidos. El de 1932 parecía que iba a pasar por las Cortes rápidamente. Sin embargo, hubo bastante oposición e incluso un levantamiento militar -un 10 de agosto- por parte del general Sanjurjo. La sanjurjada fracasó. Finalmente se aprobó por la presión de unas vacaciones veraniegas y por el extraordinario discurso de Manuel Azaña.

El Estatut de 1979 tuvo mucha menos oposición en el Congreso de la reaparecida democracia. Hubo algún discurso restrictivo, pero en general las intervenciones de los diputados fueron favorables. Me correspondió, como secretario de la UCD en Catalunya, pronunciar la explicación de voto del partido centrista. Habrá sido, hasta ahora, el único momento confortable vivido por un Estatut catalán.

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Una respuesta

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  1. jose400 said, on 3 enero, 2009 at 8:21 pm

    veterano periodista acomodado a cada momento que le ha tocado vivir


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