Reggio’s Weblog

Balance trimestral, de Julián Santamaría Ossorio en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 2 enero, 2009

ANÁLISIS

Dos hechos han marcado la vida política española en el 2008: las elecciones generales y la crisis económica. Las elecciones produjeron un efecto perverso. Ganaron algunos votos PP y PSOE a expensas de todos los demás, pero el PP se sintió agobiado y desconcertado al no alcanzar la victoria, el PSOE -aun teniendo más votos y diputados que en el 2004- se vio privado de socios estables para completar su mayoría, y casi todos los demás partidos entraron en crisis, divididos sobre las causas de su retroceso, el futuro de sus líderes y la línea que seguir en la nueva legislatura. Con ello, la política española entró en un periodo de letargo, a la espera de que los partidos celebraran sus congresos, confirmaran o no a sus líderes y definieran sus estrategias y alianzas.

La crisis económica, aparente desde el otoño del 2007 -con la subida de los precios de los alimentos, el petróleo y las hipotecas-, ha entrado en una nueva fase en el otoño del 2008 al globalizarse y afectar directamente al sistema financiero; es decir, de la inflación, que por esas fechas empezó a caer, a la falta de liquidez crediticia para las empresas, con la consiguiente aceleración de las suspensiones de pago y el aumento del paro.

La lentitud del Gobierno para admitir la existencia de la crisis y la prontitud de la oposición para denunciarla sin proponer alternativas completaban en septiembre un cuadro marcado por el creciente pesimismo de la opinión ante la situación política y económica, lo que se traducía en una mayor desconfianza en líderes y partidos, y en la erosión del apoyo al Gobierno. En términos electorales, el PP aguantaba, ayudado por el éxito de su congreso de Valencia, y el PSOE retrocedía.

¿Qué ha cambiado en el último trimestre del año tras estallar la crisis financiera global y reaccionar el Gobierno de forma más visible? Cambios pequeños, pero significativos, que podríamos resumir así:

1) se ha incrementado la preocupación por el paro, como síntesis del pesimismo económico; 2) pero las percepciones negativas sobre la situación económica general y personal, así como sobre la situación política, apenas han variado, con tendencia a estabilizarse; 3) se ha contemplado de forma muy positivamente el paquete de medidas adoptado por el gobierno; 4) se considera que un gobierno del PSOE está mejor capacitado que uno del PP para hacer frente a todos los problemas que preocupan a los ciudadanos, incluidos los económicos; 5) mejora la valoración de la gestión del Gobierno y el grado de aprobación a lo que ha hecho y empeora la valoración de la oposición; 6) aumenta la popularidad de Zapatero y disminuye la de Rajoy.

¿En qué se traduce todo eso en términos electorales? Primero, el PSOE cuenta -por primera vez en mucho tiempo- con un grado de lealtad de su electorado superior al del PP, lo que le permite resistir electoralmente e incluso mejorar un pelo respecto a hace tres meses. Segundo, el PP retrocede en intención de voto, lo que parece coherente con los indicadores mencionados antes. Tercero, los partidos menores tienden a recuperar, como ya hacían en septiembre, lo que perdieron el 9 de marzo a favor del PSOE. Y cuarto, UPyD experimenta un importante alza a expensas, sobre todo, del PP. Cambios menores, pero significativos. Al Gobierno le ha resultado rentable su activismo de estos meses frente a la crisis… La pugna entre UPyD y PP parece reflejar la persistencia de las tensiones en el seno de este último -de cuya gestión discrepa la mitad de su electorado- y el apoyo que Rosa Díez recibe de los viejos aliados mediáticos de los populares, sobre todo en Madrid, que es donde más crece Unión Progreso y Democracia.

Con todo, la importancia de esos cambios se debe relativizar. La recuperación relativa de los pequeños partidos es normal fuera de los periodos electorales y no es previsible que afecte de forma sensible los resultados de las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco, aunque abren más interrogantes respecto a las europeas. En estas, la abstención suele ser muy alta, lo que perjudica, sobre todo, a los grandes partidos, cuyos electorados tienden a movilizarse menos que en las generales. Por contraste, quienes se sienten atraídos por los partidos pequeños cuentan con un triple aliciente: pueden votar por el partido que prefieren y no recurrir al voto útil, pueden expresar su descontento con los grandes partidos sin preocuparse si gana o no el otro y cuentan con un sistema electoral muy proporcional que hace más rentable su voto.

De no estar por medio esas elecciones, habría que subrayar la relativa estabilidad de los datos, que reflejan, con pocas salvedades, los de principios del 2008. Sin embargo, algunos indicadores sugieren ligeros movimientos, algo más expresivos en el caso de UPyD, que compite con fuerza en los espacios del centro derecha y la derecha y, en menor medida, en el de centro izquierda.

JULIÁN SANTAMARÍA OSSORIO, catedrático de Ciencia Política de la UCM y presidente del Instituto Noxa Consulting.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: