Reggio’s Weblog

Un semestre para consolidar el liderazgo… o no, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 1 enero, 2009

El nuevo año, 2009, no va a ser fácil para el Gobierno, pero tampoco para la oposición. Instalados en una crisis económica de envergadura el Ejecutivo tiene que demostrar que cuenta con mecanismos para hacer frente a la situación, pero el Partido Popular, a su vez, debe convencer a los ciudadanos de que tiene las recetas precisas para salir del atolladero si el Gobierno falla. Y ambos se la juegan en tres citas electorales de vital importancia: vascas (marzo), gallegas (mayo) y europeas (junio).

Mariano Rajoy puede celebrar que 2008 ha sido el año de su ascenso a la independencia. Hasta ahora, era el sucesor de Aznar, pero desde el Congreso Nacional del PP del pasado mes de junio es evidente que su liderazgo se cimenta, precisamente, en todo lo contrario: sino contra Aznar, sí al menos con su disconformidad. Eso le ha permitido ganar enteros ante determinados sectores moderados de la ciudadanía, pero también es consciente de que se ha ganado enemigos por su derecha.

Su liderazgo, por tanto, necesita para consolidarse volver a aunar voluntades en el amplio espectro de sensibilidades que representa el PP. La primera prueba de fuego la tiene que superar Rajoy en las primeras semanas de enero, cuando de a conocer el nombre del cabeza de lista del PP en las elecciones europeas. Si repite Mayor Oreja se entenderá como un gesto hacia sus críticos. Si elige otro candidato, estará enviando un mensaje muy claro: “Aquí mando yo”.

La primera, en la frente

Sea quien sea, solo unos días después, el fin de semana del 23, 24 y 25 de enero, tendrá lugar una Convención, llamada esta vez Encuentro de Usuarios del Foro del PP, en la que se van a presentar a los tres candidatos y en la que Rajoy debe conseguir que su partido encare con ilusión las tres citas electorales de la primavera. En la primera de ellas, las autonómicas vascas de marzo, el PP se plantea un objetivo diáfano: sacar al PNV del ejecutivo foral, con la ayuda del PSE, obviamente.

Basagoiti es consciente de que por sí solo el PP no puede lograr una mayoría, y las encuestas dicen que la victoria se va a dirimir entre el PNV y el PSE. El objetivo del PP es sumar la fuerza suficiente para poder ofrecer a Patxi López su ayuda con el fin de lograr un ejecutivo no nacionalista. Existen dos problemas: el primero, que el resultado del PP no lo permita, y el segundo, que el PSE prefiera pactar, en cualquier caso, con el PNV. De ser así, el PP se carga de argumentos contra los socialistas.

El siguiente paso serán las elecciones gallegas en el mes de mayo. Nadie discute la victoria del PP, aunque la cuestión está en si con mayoría suficiente para gobernar o si, como ocurrió la última vez, la suma de nacionalistas y socialistas lo impide, y por cuanto. Menos escaños que hace cuatro años será una derrota para el partido de Rajoy, y éste empezará a sufrir las consecuencias: el sector crítico le espera en esa primera cita. Un resultado igual, o mejor -que implicaría gobernar-, le permitirá salvar la cara.

Por eso el tiempo que reste entre las gallegas y las europeas de junio será vital para Rajoy. La cita europea es la primera de carácter general desde las elecciones de marzo de 2008, y un examen para el Gobierno en plena crisis. Los sondeos que hoy por hoy maneja el PP le sitúan tres o cuatro puntos por delante de los socialistas, algo que no ocurría desde el año 2004. Rajoy quiere capitalizar una presumible victoria en las europeas, de ahí que su implicación en las tres campañas vaya a ser total.

Las tres cruces del Ejecutivo

Con todo, el camino de las tres citas electorales no va a estar exento de altibajos y de intentos por parte del Gobierno y del sector crítico para provocar tropiezos significativos en la estrategia del PP. El debate sobre el aborto, la eutanasia, y el anuncio del Gobierno de que va a llevar al Parlamento una nueva ley sobre la laicidad del Estado son malas noticias para los estrategas de Génova. A un lado y al otro de la actual Dirección del PP se va a hacer de estos asuntos motivo de fricción.

El Gobierno quiere volver a poner al PP del lado de los sectores más ultraconservadores. Desde el sector crítico y sus ramificaciones mediáticas se quiere utilizar estos asuntos para convencer a una parte del electorado del PP de que éste ha abandonado sus principios. Con un fin: que ese electorado se incline por apoyar la opción de Rosa Díez, UPyD, un partido de corte progresista, antinacionalista, pero partidario del aborto, la eutanasia y de la laicidad del Estado.

La posición del PP es contraria a modificar la actual legislación sobre el aborto, salvo para cerrar las lagunas que ahora permiten que se practiquen abortos ilegales por la vía del coladero del tercer supuesto. Y respecto a la laicidad, el PP considera que la Constitución es suficientemente clara respecto a este asunto y no es necesario ahondar en algo que puede herir susceptibilidades. La tarea de Rajoy es explicarlo y convencer a propio y extraños de que su posición es la correcta. Nada fácil.

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Perdedores y “menos perdedores” de las bolsas mundiales, de María Igartua en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 1 enero, 2009

La profunda crisis provocada por el colapso del sistema financiero ha dejado su sello en los mercados de todo el mundo. Ninguno se ha salvado de la espiral de pánico vivida por los inversores y, tras un año para olvidar, las secuelas son evidentes: caídas de entre el 75% y el 23%. Ni emergentes, ni desarrollados han podido capear el temporal, con lo cual, a la hora de hacer balance de lo que ha supuesto 2008 para las bolsas mundiales, en vez de hablar de ganadores, más vale referirse a los “menos perdedores”.

De esta manera, la plaza que mejor ha sabido salir de uno de los años más negros de la historia de la bolsa mundial ha sido Chile. El IPSA, donde cotizan los 39 principales valores del país, entre los que se encuentran Banco Santander y Endesa, ha perdido sólo el 23%, o lo que es lo mismo, 713 puntos, que en los tiempos que corren es toda una heroicidad. También latinoamericano es el siguiente superviviente de la crisis. Se trata de la bolsa de México, concretamente del índice IPvC, que ha restado el 24% en los últimos doce meses.

Pero toda cara tiene su cruz y, en este caso, tiene acento ruso. La bolsa de Moscú ha vivido uno de los peores años de su historia, pese a que hasta el mes de junio aguantó la embestida de la crisis global como una campeona. Han sido los últimos seis meses del año los que han hecho sangre en el parqué ruso y el resultado ha sido un desplome superior al 70% en 2008.

Si en todo el mundo las sacudidas han sido más que evidentes, Rusia vivió después del verano dos de los momentos más críticos de su historia bursátil. El 17 de septiembre estuvo a punto del colapso tras registrar un crash sólo comparable al que protagonizó en el verano de 1998, cuando se hundieron el rublo y los bonos rusos provocando una de las peores crisis financieras de los años 90. A las diez de la mañana hora española de ese martes negro, el Russian Trading System, el sistema de interconexión bursátil del país, se vio obligado a suspender la actividad tras un desplome del 7,6% en el índice Micex, después de dejarse en la víspera otro 17%.

Pero no ha sido el único momento en el que los cimientos de la bolsa de Moscú han temblado. Pocos días después, el 8 de octubre, volvía a repetirse la misma situación. Una caída del 14% provocaba una nueva suspensión de la negociación.

No sólo Rusia ha suspendido su negociación para evitar la hecatombe. Brasil hizo lo propio el 6 de octubre cuando activó el “cortocircuito”, un protocolo de actuación pensado para cortar las operaciones cuando la caída de la bolsa supera el 10%. Al igual que Moscú, la bolsa de Sao Paulo comenzó su rally bajista después de verano y, en total, ha perdido más de un 38% este año.

Mal año de la suerte para China

A la cabeza de las pérdidas también se ha situado China. 2008 no ha sido el año de la suerte para el gigante asiático, contrariamente a las supersticiones del país. Ni el supuesto derrumbe de su “Gran Muralla Financiera” ni la celebración de los Juegos Olímpicos han logrado que el índice compuesto de la bolsa de Shangai, que en 2007 creció más de un 70%, haya perdido un 63%. Ante estos porcentajes, las pérdidas de otros índices asiáticos, superiores al 40% en el caso del Nikkei japonés, o del 50% del BSE Sensex de la India, parecen menos dañinas.

En una horquilla entre el 30% y el 45% se sitúan las caídas de los principales índices occidentales. Así, en Estados Unidos, epicentro del terremoto financiero, las pérdidas del Dow Jones de Industriales alcanzan el 36%, mientras que las del Standard & Poor´s 500 superan el 41%. Caída similar a la sufrida por el mercado tecnológico Nasdaq que, desde el pasado 1 de enero ha perdido un 42%.

Mejor no ha sido el comportamiento de los parqués del viejo continente. Europa ha bailado al mismo son que lo ha hecho Wall Street, con lo que ha registrado pérdidas similares a las sufridas al otro lado del Atlántico. De esta manera, las pérdidas anuales del Dax alemán, del Cac 40 de París y del Ibex 35 superan el 40%. Caídas que en el caso del Eurostoxx 50 superan el 45% y que no alcanzan el 35% en Londres, donde el FTSE 100 se ha dejado entorno al 30%.

Desplomes generalizados que según los analistas se deben a que los mercados han descontado lo que está todavía por llegar en 2009. El año que comienza lo hace con la llegada de la temida recesión económica, que ha estado muy presente en la mente de los inversores durante 2008, y con un importante riesgo deflacionista provocado en buena parte por la fuerte caída del precio del petróleo. En cualquier caso, “la creencia entre los inversores de que las cosas ya no pueden empeorar más puede ser suficiente para provocar un rally alcista”, explica Bob Doll, vicepresidente y director de Renta Variable de BlackRock, que confía que la recuperación de los mercados comience con el nuevo año.

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La crisis económica desafía a Zapatero en las urnas, de José L. Lobo en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 1 enero, 2009

La crisis económica va a marcar, inevitablemente, la agenda política de 2009. La pesadilla de José Luis Rodríguez Zapatero es que lo peor de la recesión -admitida ya por el Gobierno- aún está por llegar, y que sus estragos se dejarán sentir con toda su crudeza en un año salpicado de citas electorales, una tentación irresistible para miles de ciudadanos dispuestos a vengar en las urnas sus penurias y estrecheces.

Para aliviar todas las incertidumbres del nuevo calendario, el presidente del Gobierno cuenta, paradójicamente, con un balsámico aliado: el tiempo. Por muy penosa que resulte la travesía del desierto, todavía faltan tres largos años hasta las próximas elecciones generales, y para entonces la crisis, calcula Zapatero, ya sólo será un mal recuerdo.

Será en ese momento, muy probablemente, cuando Zapatero nombre a un sucesor -o sucesora- que recoja el testigo para una tercera legislatura socialista en La Moncloa. A no ser, claro está, que Mariano Rajoy -o quienquiera que lidere el PP en el lejano 2012- se lo impida. Pero ésa es otra historia.

Uno de los enigmas políticos que también el tiempo deberá resolver es si habrá remodelación del Gobierno en 2009, la primera de esta legislatura. Zapatero lo negó durante la tradicional copa de Navidad ofrecida a los medios de comunicación en La Moncloa, a mediados de diciembre, pero eso no significa, ni mucho menos, que no vaya a producirse: ningún presidente del Gobierno anuncia con antelación los cambios en su Gabinete.

Eso sin contar con que la crisis puede acelerar el desgaste de muchos ministros quemados o, simplemente, agotados, empezando por el vicepresidente económico, Pedro Solbes, que el pasado 16 de diciembre volvió a amagar con su retirada.

Solbes tiene por delante un año tan extenuante, o probablemente más, que el recién acabado. Para empezar, en enero deberá cerrar el nuevo modelo de financiación autonómica perfilado a trompicones antes de Nochevieja para salvar in extremis a Zapatero, atrapado entre la espada del tripartito catalán empuñada por José Montilla y la pared de un compromiso que ha ido retrasando desde el pasado verano.

Además, al vicepresidente económico le aguarda el reparto de los 8.000 millones de euros del fondo de inversiones para los ayuntamientos, completar la distribución del fondo de compra de activos mediante dos nuevas subastas, conceder los 100.000 millones en avales para tratar de rescatar al sector financiero y, sobre todo, sobrevivir a los continuos sobresaltos que llegarán en forma de cierres de empresas, caída del consumo, deterioro de la actividad industrial y, sobre todo, unas cifras de desempleo que asustan y una tasa de paro que podría alcanzar el 17%.

Sólo Solbes sabe si será capaz de aguantar la presión, pero casi nadie duda de que, si lo hace, Zapatero lo relevará en 2010, coincidiendo con el semestre de presidencia española de la UE. El comisario europeo Joaquín Almunia y el secretario de Estado de Economía, David Vegara, son, a priori, los mejor colocados para asumir las competencias de Solbes, pero cualquier especulación sobre la libreta azul de Zapatero puede resultar temeraria a estas alturas del año.

Galicia, Euskadi, Europa

La primera cita electoral de 2009 -y el primer test del coste político de la crisis- llegará el 1 de marzo en Galicia. Los socialistas dan por hecho que el PP volverá a ganar en votos y escaños, pero están convencidos de que esa victoria no evitará que, una vez más, Emilio Pérez Touriño y los nacionalistas del BNG sumen sus fuerzas para gobernar la Xunta.

Será la primera ocasión de comprobar si la crisis le pasa factura a Zapatero en las urnas; o mejor dicho, a cuánto ascenderá esa factura, porque parece inevitable que los efectos de la recesión se dejen notar, en mayor o menor medida, en los dos partidos que gobierna actualmente en Galicia. Para compensar ese desgaste, el PSdG-PSOE fía buena parte de sus aspiraciones en el voto emigrante, tradicionalmente aliado de los socialistas.

A finales de marzo le tocará el turno al País Vasco, que vivirá unas elecciones autonómicas en las que, por primera vez en muchos años -tras el fiasco del frente constitucionalista impulsado en 2001 por Nicolás Redondo Terreros y Jaime Mayor Oreja-, el nacionalismo vasco se enfrenta a la posibilidad real de ser desalojado del poder. Zapatero, que en la pasada legislatura no pudo coronar con éxito su aspiración de acabar de forma dialogada con el terrorismo, intentará en ésta alcanzar otro hito histórico: sentar en Ajuria Enea, por primera vez, a un lehendakari socialista.

Qué duda cabe de que el zarpazo de la crisis económica también se dejará sentir en las elecciones vascas, pero los socialistas calculan, interesadamente, que jugará un papel secundario. Y que lo que verdaderamente movilizará a los electores será su apuesta por el continuismo que representa Juan José Ibarretxe o por el cambio encarnado en Patxi López.

El presidente del Gobierno se volcará en la campaña electoral vasca en apoyo de López, cuya victoria, de producirse, será insuficiente para gobernar en solitario, a juzgar por lo que pronostican todas las encuestas. Pero Zapatero no parece dispuesto a permitir que López, siempre que obtenga un voto más que Ibarretxe, no sea el próximo lehendakari; aunque para ello tenga que recurrir al apoyo del candidato del PP, Antonio Basagoiti, sin posibilidades reales de gobernar pero cuyas expectativas electorales -entre 13 y 15 escaños- le sitúan en una posición que podría resultar decisiva.

La tercera y última convocatoria electoral -salvo que la recesión forzase un adelanto de las generales- está fijada para el 7 de junio. Pero las elecciones al Parlamento Europeo, en las que tradicionalmente el partido que gobierna paga en las urnas el desgaste del poder, son las que menos preocupan a Zapatero.

No es que las dé por perdidas de antemano, aunque casi, porque muy pocos en el Gobierno y el PSOE dudan de que la crisis, que para entonces habrá alcanzado su velocidad de crucero, les castigará severamente. Pero si gana Rajoy, como parece probable, Zapatero cree que el líder del PP sólo recibirá un pequeño balón de oxígeno que le ayude a seguir pedaleando hasta la meta de 2012… donde volverá a ser rebasado por el candidato socialista.

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Paso atrás en la financiación autonómica, de Primo González en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 1 enero, 2009

La voluntariosa reforma de la financiación autonómica vuelve a poner patas arriba todo el entramado económico del Estado de las Autonomías, pensado en el año 1978 para cumplir con dos tareas principales: descentralizar ingresos y gastos, por un lado, y consagrar la búsqueda de la igualdad de los españoles mediante mecanismos de solidaridad y redistribución de la riqueza y de la renta. No está claro que, después de tantos asaltos, aquellas pretensiones iniciales estén hoy en día tan vigentes como entonces, a pesar de que la Constitución española no ha sido modificada ni en una coma. La exigencia constitucional de caminar en la búsqueda de una cierta igualación entre las Autonomías, para hacer posible aquel objetivo de que todo español tiene derecho a los mismos servicios y a las mismas oportunidades independientemente de dónde resida, se ha convertido con el paso del tiempo en una cuestión que podría considerarse residual.

Parece indudable que los padres de la Constitución del 78 (30 años atrás) estaban dotados de cierto espíritu mesiánico, pero nadie ha discutido sus aspiraciones en los seis lustros transcurridos desde entonces. Nadie las ha discutido en la teoría. En la práctica, las desviaciones de aquellas doctrinas son manifiestas y, por lo que se está viendo, aumentan con el paso de los años. Si algún ejemplo puede servir de demostración, baste decir que el Fondo de Compensación Interterritorial previsto en nuestras leyes apenas representó en el año 2007 un 0,12% del PIB. Con tan escasa cuantía económica, poco se podrá hacer para dotar de cierta igualdad de oportunidades a los extremeños con los vascos, a los andaluces con los catalanes o a los canarios o asturianos con los madrileños, por citar sólo algunas zonas entre las cuales las distancias no sólo no se han amortiguado con el paso de los cumpleaños de la Constitución sino que se han agudizado. El esfuerzo financiero del Estado para corregir estas desigualdades crecientes ha sido, por llamarlo benévolamente, residual. Quizás más propio sería decir que ha sido un esfuerzo inexistente.

España se enfrenta ahora, con el nuevo esquema de financiación, a una situación completamente novedosa en la que el rumbo de las cosas puede ir a peor. Hay tres razones para sospecharlo. La primera, que la función redistribuidora del Estado saldrá seriamente mermada con las medidas que emanan de las nuevas fórmulas propuestas, en las que está triunfando claramente la posición de las Autonomías con mayores recursos y fuerza política. En la medida en que aumenta el grado de autosuficiencia fiscal de unas regiones, naturalmente a costa del Estado (es decir, a costa de las demás zonas del país), disminuye la capacidad benefactora del Estado.

Una segunda razón de inoportunidad que contribuye a empeorar el potencial redistributivo del Estado es la derivada de nuestro propio progreso económico, que ha conducido con los años a alcanzar unos niveles de renta bastante similares a los de la UE (en algunas regiones, más que en otras), lo que significa que España ha sido manifiestamente despojada de su condición de país pobre, es decir, receptor de ayudas de cohesión de la UE, naturalmente a favor de los países recién incorporados, los llegados de la antigua órbita comunista, cuyos niveles de desarrollo están muy por debajo de los españoles. Bruselas ha ejercicio en estos últimos años un indudable papel de apoyo a las zonas españolas deprimidas, papel que ha ejercicio en sustitución del que debería haber desempeñado el Estado. La prosperidad que se respira hoy en algunas zonas de nuestra geografía no sería entendible sin los fondos de cohesión comunitarios, que ahora estamos ya dejando de recibir, lo que significa que ni el estado español ni la Unión Europea van a jugar un papel relevante en la redistribución de las rentas regionales o territoriales en España.

Por si estas razones no fueran suficientes, hemos entrado en una revisión nada progresista de aquellos mandatos constitucionales justo cuando acabamos de entrar en la primera recesión económica seria de la España moderna, lo que atenaza seriamente el poder del Estado, no ya para redistribuir renta entre territorios, sino para otras muchas funciones esenciales, que de momento van a sufrir una postergación indefinida.

Juntos todos estos factores, más parece que nos encontramos en una situación propicia para el desinterés colectivo por lo que acontezca a nuestros vecinos (en algunos casos, nuestros antepasados, dada la enorme movilidad de la población española en el pasado) que en la consolidación de un proyecto colectivo. Al grito de sálvese quien puede, la Constitución puede perder en este embate, sin haber sido democráticamente modificada ni en una sola coma, uno de sus atributos esenciales.

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2008, la mayor crisis de la historia, de Carolina G. Cortines en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 1 enero, 2009

El año 2008 se recordará como el año en el que se ha vivido la peor crisis económica de la historia. Muchos creen incluso que es aún peor que el crac del 29 y se recordará como el año en que se tambalearon los fundamentos del capitalismo por la falta de control de los Estados sobre la actividad financiera. La pregunta ahora es hasta cuanto durarán los efectos de esta crisis.

El economista y reciente premio Nobel de Economía, Paul Krugman, cree que el final de crisis está lejos y no descarta que aparezcan nuevos casos como el de Madoff lo que dificultan todavía más los esfuerzos para salir de la crisis ya que sin confianza no hay posibilidad de recuperación.

El antiguo economista jefe del Fondo Monetario Internacional y profesor de Economía de la Universidad de Harvard, Kenneth Rogoff, ha publicado un trabajo junto con la también profesora Carmen Reinhart, sobre las crisis financieras sufridas en los últimos 8 siglos por 66 países del mundo. Concluyen que en esta ocasión la crisis es distinta. Pese a que tratan de restar importancia a las situaciones de crisis porque son recurrentes a lo largo de la historia, y por lo tanto no son nada excepcional, coinciden en señalar que son sus dimensiones lo que en esta ocasión la hace excepcional. El estudio de algo más de 150 páginas puede consultarse libremente en las páginas web de la universidad de Harvard.

A finales del pasado mes de noviembre la agencia Bloomberg cifró los recursos comprometidos en EEUU para hacer frente a la crisis en nada menos que 7,4 billones de dólares. Nunca en la historia de Estados Unidos, en dólares constantes se había llegado a esas cifras. Ni siquiera la Segunda Guerra Mundial había exigido un esfuerzo económico tan grande. Según el consenso de los investigadores Norteamérica empleó 288.000 millones de dólares de la época por todos los conceptos en la última conflagración mundial, que en precios constantes ascendería a 3,6 billones de dólares.

El equipo del presidente electo Barack Obama ya habla de introducir una inyección adicional de 500.000 millones de dólares ante la escasa reacción que ha provocado hasta ahora los diferentes planes. El secretario del Tesoro ha justificado la paralización de más decisiones para no comprometer las actuaciones posibles en las que pudiera pensar el nuevo presidente.

El analista norteamericano Jim Bianco realizaba recientemente una comparación con lo que estos recursos suponen en comparación con otros grandes acontecimientos de la historia mundial y de Estados Unidos y dice que estos 7,4 billones de dólares suman más que el coste de otros nueve grandes acontecimientos de la vida económica, social y científica de Estados Unidos.

Los nueve acontecimientos son el Plan Marshall; la compra de Louisiana; la Conquista de la Luna; la crisis de las cajas de ahorros; la guerra de Corea; las políticas del New Deal; la invasión de Iraq; la Guerra de Vietnam y el programa de la NASA. Todo sumado nos da 3,92 billones de dólares. Muy lejos de los 7,4 billones del programa actual. Las cifras muestran la dimensión de las necesidades que ha generado la crisis actual. Por eso no sólo se habla de la mayor crisis económica de la historia, sino que se adelanta que hemos llegado al fin de una época.

Quien quiera llevar la comparación a porcentajes del Producto Interior Bruto comprobará que nunca jamás una crisis había supuesto tanto de la riqueza de un país como la actual en EEUU.

En cuanto a los recursos destinados en Europa para paliar los efectos de la crisis, pese a ser abultados, son todavía sensiblemente inferiores. A mediados de diciembre el secretario general de la patronal bancaria, la AEB, Pedro Pablo Villasante hablaba de 1,8 billones de euros. Decisiones posteriores elevarían la cifra, pendientes de lo que haga Alemania próximamente una vez que ha anunciado que presentará un nuevo plan desde principios de año a más de 2,1 billones de euros.

La mayoría de los políticos y expertos coinciden en que los planes de reactivación en todo el mundo tardarán al menos un año en producir sus efectos en la economía real. Por esta razón el año 2009 podría incluso ser peor que el 2008. España tendrá que enfrentarse a esta situación con una tasa de paro y un número de parados en términos absolutos muy superior al resto de Europa. El presidente del Gobierno tendrá que revisar sus planes y tomar decisiones más eficaces para impulsar la economía. Entre ellas están las medidas para mejorar la productividad y realizar las reformas estructurales que sean necesarias en sectores como el energético y reformar el mercado de bienes y servicios, así como el mercado de trabajo. El Gobernador del Banco de España ha sido muy claro en la primera entrevista que ha concedido desde que tomara el poder. ¿Hay que abrir un debate tranquilo y establecer un calendario? para reformar los tres mercados fundamentales: bienes y servicios, mercado de trabajo y alquiler.

Superar la crisis exige generar confianza. Con toda probabilidad tras la entrada de Obama el próximo 20 de enero, se iniciará una corriente favorable que Europa debería aprovechar. España tiene el problema añadido dar una solución a la cuestión generada por el gigantismo del sector inmobiliario. Acertar en las medidas adecuadas servirá para aprovechar la oportunidad que ofrece una nueva época. En abril se reúne en Londres de nuevo tras la Cumbre de Washington el G-20. Será el momento de comprobar si políticos y agentes sociales y financieros han logrado empezar a generar confianza. Iniciar las acciones para eliminar de sus economías los excesos del capitalismo es un primer paso.

Pero la crisis no debe buscar encauzarla sólo el Ejecutivo tratando de evitar de forma urgente los continuos problemas de celos y competencia entre los distintos ministerios del área económica. El PP por su parte debería admitir que las enormes dificultades que atraviesa la economía española no sólo se deben a la falta de acierto del Ejecutivo Zapatero. Aunque le cueste admitirlo porque le reste papeletas para hacer oposición. La baja productividad, la elevada deuda de empresas y particulares y la casi siempre descontrolada inflación son consecuencia del desacierto de muchos gobiernos. Incluidos los del PP.

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El helicóptero y la imprenta de billetes, de Alejandro Nadal en La Jornada

Posted in Economía by reggio on 1 enero, 2009

La situación económica y financiera está virando hacia aguas cada vez más peligrosas. Nadie espera que la recesión sea de corta duración. Y muchos analistas piensan que no hay que descartar la posibilidad de una depresión con enormes desajustes estructurales.

En Estados Unidos la recesión tendrá como resultado una caída acumulada del PIB de alrededor de 5 por ciento y pérdidas astronómicas en el mercado de valores y todo tipo de activos. En la Unión Europea, Inglaterra y Japón, el PIB tuvo crecimiento negativo a partir del segundo trimestre del año que termina. En otras economías de la OECD, se observa un patrón similar: Australia, Nueva Zelanda, Canadá están con tasas negativas desde mayo. En muchas economías la crisis apenas está formándose en la esfera financiera. Para otras, el colapso de los principales productos de exportación provocará fuertes desequilibrios fiscales y en las cuentas externas.

En síntesis, no parece que la recesión pueda superarse antes de 2010. Por diversas razones es probable que la recuperación deba comenzar donde se inició la crisis: en Estados Unidos. La política fiscal se encuentra en un compás de espera por aquello de que sólo puede haber un presidente a la vez.

Por su parte, la política monetaria ya ha alcanzado sus límites. Hace unos días la Reserva Federal (Fed) colocó la tasa de interés de corto plazo en su nivel más bajo posible (entre cero por ciento y 0.25 por ciento para diferentes tipos de operaciones) y anunció que estaba considerando otro tipo de medidas no convencionales. Éstas corresponden a un relajamiento cuantitativo de la oferta monetaria. El anuncio de que la Fed mantendría la tasa de interés de corto plazo en ese nivel durante un tiempo prolongado responde a la intención de reducir las tasas de largo plazo.

La decisión de la Fed podría considerarse una buena noticia porque lleva a sus últimas consecuencias la tendencia a abaratar el crédito. Sin embargo, el anuncio es una señal de lo mal que está el panorama. Para comenzar, con esta medida la Fed no hace sino reconocer lo que los mercados financieros han estado diciendo desde hace semanas sobre la debilidad del dólar (que se ha consolidado con esta decisión). Quizás lo más grave es que esto también es un indicador de que la Fed está preocupada por el riesgo de la deflación (en noviembre el índice de precios cayó 1.7 por ciento).

La deflación es una consecuencia inmediata del colapso de la demanda efectiva. Al contrario de lo que sucede cuando hay inflación, en la deflación el valor real del dinero aumenta. Y eso acarrea un problema interesante: cuando la tasa de interés nominal llega a 0 por ciento, el costo de pedir prestado aumenta con la tasa de deflación (porque el pago de la deuda se tiene que realizar con dinero cuyo valor real es superior). Esto hace que los consumidores no acudan a los bancos a pedir prestado y que la demanda efectiva siga deprimida. Esto explica por qué el crédito sigue sin fluir, a pesar de las reducciones en la tasa de interés. Para las familias que ya se encontraban endeudadas, el beneficio de tener que pagar menores tasas de interés se ve contrarrestado por la carga de tener que repagar el principal en moneda que tiene un valor real superior. Eso incluso puede llevar a agravar la situación de cartera vencida de los bancos.

En 2002, Ben Bernanke, el ahora gobernador de la Fed, pronunció un discurso premonitorio. Hablando sobre escenarios de deflación en los que la tasa de interés nominal es nula, señaló que aún en esos casos la política monetaria no habría agotado sus municiones. La tecnología de la imprenta de billetes sería un instrumento clave para combatir la caída de la demanda, aunque la inyección de dinero en la economía es una operación difícil. Para asegurar que el incremento en la oferta monetaria llegue directamente a la población, la Fed podría comprar todo tipo de activos. Eso es algo que, en algunos casos, le está prohibido por su ley orgánica. O, siguiendo una broma de Keynes, podría almacenar el dinero en botellas y guardarlas en minas abandonadas para que el público las fuera a sacar.

En su discurso, Bernanke prefirió usar la metáfora del lanzamiento de billetes desde un helicóptero. Claro, ésta es sólo una metáfora (cuyo autor original es Milton Friedman). Pero lo que revela es que cuando las cosas se ponen peliagudas, ni la academia ni las autoridades monetarias tienen una idea clara de cómo proceder. Estamos en aguas desconocidas.

La falta de brújula es normal en un sistema económico que primero deprime los salarios reales (durante tres décadas) hasta reventar la capacidad de compra de los hogares y orillarlos al sobreendeudamiento. Luego ese sistema padece una monumental crisis debido al colapso de la demanda efectiva. No es sorprendente que al final de la historia se presente una metáfora como la del helicóptero monetario para ayudar a pensar en la solución del problema. ¿No podrían haber sido las cosas de otro modo?

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