Reggio’s Weblog

El colchón, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Economía by reggio on 30 diciembre, 2008

EL RUIDO DE LA CALLE

Hasta el Papa lo ha predicado: el mundo se encamina hacia la ruina. La gente, que ve al Pontífice con la mitra de tres coronas y la faja de diseño en los hombros, huye del naufragio como las ratas. Se pueden calcular los movimientos de las estrellas, pero no el trastorno de los ciudadanos, que meten en la pulguera el dinero que guardaba en los bancos. Le pregunté la otra noche a uno de esos hijos de rico, que los colocan en los bancos para dar sablazos a los otros ricos, si en realidad corrían peligro las cuentas corrientes. Yo, en plan cívico, apostillé que el pánico era consecuencia de la ignorancia y la superstición, pero el broker me contestó, por lo bajini: mételo en varias cuentas. A la esposa de un dibujante, que invirtió en bonos del tesoro, luego le dijeron que lo habían metido en una especie de hedge fund con el método de la firma bajo la letra pequeña, así que los dibujos del genio están divirtiendo a los caimanes y tiburones y se va a armar la de Dios.

Colchón, esa palabra de tango que antes fue malla rota en La Celestina o en la Venta de Maritornes o en el catre de Pascual Duarte, ahora vuelve a ser refugio, como en los tiempos en que se editaban más maravedíes que novelas de caballería, los de la deflación enloquecida y el vellón grueso, cuando los villanos escondían los ducados en los calcetines y en las piltras. En los colchones otra vez se esconden los ombligos y los euros, con discreción, después del desplome monetario, porque han llegado a la conclusión de que en casa te pueden robar y en el banco, también.

Leopoldo Abadía, que sale en el programa de la niña bonita Susanna Griso, de moda por su profesionalidad y su sencillez, suele decir que no hay que recurrir al colchón, porque aún hay medidas para amortiguar la catástrofe. Abadía ha inventado una caja de ahorros imaginaria, la de San Quirico, en el Vallés Oriental; el gurú catalán reconoce que los clientes de esa caja no sabían que ofrece hipotecas basura a clientes ninja (no income, no job, no assets; o sea, sin ingresos, sin empleo, sin propiedades). «La gente pregunta si el crash del 29 fue peor que éste, y yo digo -contesta Abadía- que éste es peor, porque allí se hundió la Bolsa americana. ¿Y cuánta gente de San Quirico tenía acciones, como hoy, en la Bolsa americana?: cero».

Durante el mes de diciembre de 1930, 352 bancos cerraron sus puertas. En el año 29 existían en Estados Unidos 25.000 bancos; en el año 1933 quedaban 18.000. Dos años después, escribe Friedman, el pueblo había perdido la fe en el sistema, los desempleados vendían manzanas en la esquina.

Otra vez todo ha sido un juego de manos, así que vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos.

© Mundinteractivos, S.A.

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