Reggio’s Weblog

Neoevolucionismo, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Ciencia by reggio on 29 diciembre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

Si Charles Darwin pudiera levantarse de su tumba, quedaría estupefacto de algunas interpretaciones del evolucionismo. Me refiero a las teorías que intentan dar un sentido religioso al darwinismo con el argumento de que el azar no puede explicar la evolución.

Fue el astrofísico Alfed Hoyle quien intentó demostrar matemáticamente la imposibilidad de la evolución al azar. Siguiendo esta línea argumental, el profesor Herrero Brasas escribía hace pocos días en estas páginas lo siguiente: «cada una de los millones de coincidencias fortuitas, mutaciones y combinación de mutaciones al azar que han tenido que ocurrir para dar lugar a la extrema sofisticación del organismo humano (…) implican una posibilidad menor que la aparición de To be or not to be en un teclado al azar».

De ahí a sostener, como hacía Teilhard de Chardin, que la evolución confluye hacia un punto cósmico con Dios o que el Universo ha sido creado por un relojero como un mecanismo perfecto va un pequeño paso porque, si el azar no explica el proceso, sólo nos queda recurrir a una lógica inteligente, llamada Supremo Hacedor.

Estoy en absoluto desacuerdo con estas tesis -muy cercanas al deísmo- por tres razones. En primer lugar, porque la evolución no solamente está determinada por el azar sino también por la necesidad. Ahí esta el magnífico trabajo de Jacques Monod sobre la herencia genética. Richard Dawkins en El gen egoísta explicaba muy bien con ejemplos concretos como las especies van perfeccionando sus capacidades genéticas en el afan por adaptarse al medio. La araña inventa la tela para poder desplazarse por el aire.

En segundo lugar, los trabajos de Hoyle y otros matemáticos sobre las posibilidades de aparición de vida en nuestro planeta me parecen muy discutibles por el sesgo ideológico que introducen a sus planteamientos teóricos. Nada más relativo que el cálculo cuando se aplica a fenómenos naturales altamente complejos.

Y, en tercer lugar, estoy en desacuerdo con que la evolución tiene un fin teleológico porque ello parte de una idea del hombre como centro y culminación del Universo, lo cual es mirarse demasiado al ombligo.

En el año en el que se cumple el 150 aniversario de El origen de las especies hay que reivindicar el pensamiento de Darwin, como el de Marx, como puramente materialista en el sentido que la palabra tenía en la filosofía presocrática. Darwin y Marx querían interpretar la realidad a la luz de la razón y rechazaban todo tipo de explicaciones místicas.

Me siento muy cerca de ellos en un mundo donde surge de nuevo la tentación de visiones pseudorreligiosas y metafísicas de los fenómenos sociales y científicos. No estoy en contra de la religión, pero sí de quienes la utilizan como falsa moneda para entender lo que ya tiene una explicación sin necesidad de recurrir a la irracionalidad.

© Mundinteractivos, S.A.

Anuncios
Tagged with:

2 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Rafael Pérez said, on 30 diciembre, 2008 at 7:18 pm

    Entrecomillo a Cuartango y añado mis comentarios:

    1- “De sostener la improbabilidad matemática de la secuencia y combinación de mutaciones precisas para justificar la evolución (Herrero Brasas) sólo hay un pequeño paso a sostener que el Universo ha sido creado por un relojero, pues si el azar no explica el proceso sólo nos queda recurrir a una lógica inteligente o Supremo Hacedor”… “Los trabajos de Hoyle y otros sobre las probabilidades para la aparición de vida en el planeta son muy discutibles por el sesgo ideológico… Nada más relativo que el cálculo cuando se aplica a fenómenos naturales altamente complejos”.

    Su resistencia a las evaluaciones matemáticas es, pues, puramente ideológica, ya que le parecen sospechosas porque tienen un sesgo ideológico… contrario a su propia ideología. Si tales evaluaciones matemáticas fueran ciertas no habría sino que apretar los dientes y seguir barajando, amigo Cuartango, no descartarlas porque se nos vienen abajo ciertas creencias. Si el cálculo es peligroso ante fenómenos complejos, no le digo nada lo peligrosa que ante los mismos fenómenos resulta la filosofía, como discuto en el punto siguiente.

    2- “La evolución no sólo está determinada por el azar sino también por la necesidad (Jacques Monod sobre la herencia genética). Dawkins explica en ‘El gen egoista’ con ejemplos concretos cómo las especies van perfeccionando sus capacidades genéticas en el afán por adaptarse al medio. La araña inventa la tela para poder desplazarse por el aire”.

    Pero ni hablar: no existe ninguna necesidad en la dirección evolutiva. La necesidad de Monod no es ésta, sino la de ciertas transformaciones a nivel molecular. Las especies no perfeccionan nada genéticamente, todo su afán por adaptarse –si es que tal afán existe- no puede ser transmitido genéticamente, porque cualquier transformación molecular o celular que les produzca tal afán no puede ser trasladado a sus genes. La araña inventa la tela para desplazarse o para protegerse o para cazar, pero las mutaciones que produjeron tal capacidad no fueron impulsadas por necesidad alguna sino que, hasta donde llegan los conocimientos científicos, fueron producto del azar, sea el azar puro tal o celoso guardián de cualquier función o algoritmo desconocidos. La “adaptación al medio” es una bobada elevada a dogma: las mutaciones que pueden vivir en un medio viven en él; las que no, desaparecen. En eso consiste la “selección natural”, incapaz de crear una sola especie ni una sola mutación genética, capaz tan sólo de destruir a las que no son capaces de sobrevivir. Y la jirafa estira el cuello para comer en las ramas altas (¡vaya afán!), lo cual es una explicación bien estúpida y que no se tiene científica ni sensatamente de pie. Y el hombre inventa el aeroplano, pero esa capacidad no la transmite genética sino culturalmente. Etc etc etc. Considere, Cuartango, el siguiente punto de vista: Monod y Dawkins, y el propio Darwin, son eximios filósofos de la naturaleza. Filósofos. Tratan de dar explicaciones plausibles. El método científico resulta necesariamente ajeno a tales explicaciones, puesto que éstas no son resultado de observaciones directas, ni de experimentación, ni son previsibles ni repetibles. Vaya por Dios.

    Un cordial saludo.

  2. Trackback said, on 31 diciembre, 2008 at 7:07 am

    Public Post…

    Su Articulo: [2151914] ha sido indexado
    RSS Search Engine.
    From Colombia…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: