Reggio’s Weblog

Protesta, de Antonio Lucas en El Mundo

Posted in Sociedad by reggio on 27 diciembre, 2008

CABO SUELTO

Harold Pinter dejó un rastro de palabras que iban directamente a desembocar en el silencio. Era su modo de interpretar una realidad cada vez más vocinglera que aún tiene algo del teatro abusón del siglo XIX. Hizo una literatura de joven caníbal y terminó en unos textos de viejo desaforado. Lúcido y faltón, se dejó palpar las llagas en aquel discurso de recepción del Nobel donde espolvoreó su furia contra el trío Mambrú ya desahuciado: Bush, Blair y Aznar. O lo que es lo mismo: su desafecto por el mundo al que nos obligaron. Pinter ha palmado (un noble desahucio) y lo que de él va a quedar, probablemente, es todo el argumento callado que predicaba en sus obras con unos diálogos precisos y descoyuntados, a veces floridos en lo que el desconcierto tiene de áspero.

Hablando de áspero: estamos resignados al ruido de la política. En los periódicos ofrecemos balances del año, el Rey asesta su visión de las cosas en playback -gracias, Majestad, quedamos más tranquilos-, Zapatero promete bondades en el periodo de todos los fracasos -se veía el hombre en la obligación-, y la oposición continúa su vuelo sin motor -bon voyage-. Todos movilizan un interés muy lúdico por llenar de frases hechas los huecos del día, como si aliviaran. Quieren ser referentes sonoros. Apenas eso. Pero la realidad les supera, como en las obras de Pinter desbordaba a unos personajes hechos a la medida del hombre desorientado.

Este año es el de la inflación de las mentiras. Es lo que tienen las crisis. Empezó como acaba, discursos inútiles, cumbres absurdas, trampas financieras, profesionales de coche oficial con modales rencorosillos, pateras -¿a quién coño le importa eso ahora?-, hipotecas, más déficit y el que vendrá… Es decir, con una abundancia inversa. Es un asunto serio y difícil. Hay una demanda de explicaciones que ninguno de los que integran la mediocre gobernación sabe dar. No basta con ver caer por el balcón a los multimillonarios aniquilados por Madoff. Tampoco les echaremos en falta. Forma parte del juego y vendrán más. La justicia poética es certera. El capitalismo aplica así sus normas de higiene. El mundo está saturado de mangones que sucumben al mismo estiércol que generan.

Pero nadie nos dice en verdad cómo escapar, qué soluciones manejan. Porque no las tienen. Son unos diletantes que se suben el sueldo sin preguntar. Pertenezco a una generación que desconfía. Pegamos el estirón con la maizena de la ambigüedad política. Somos los rehenes de una prosperidad de casino. Llegamos con la muerte de las ideologías y hemos rematado la juventud con el cadáver del capital. ¿Y ahora?

Pinter utilizó las palabras para combatir a la bestia parda de la mediocridad. Era, como decía Cocteau, de la raza de los acusados. En su obra las respuestas son precisas e incómodas porque no vienen a blanquear nada. Nuestros políticos peso mosca, sin embargo, viven en una montería de discursos agraces. Están fanatizados por hablar, no importa a quién. Ni cuándo. Se han especializado en inflar globos. Esta es otra burbuja que habrá que pinchar. Disculpen la protesta.

© Mundinteractivos, S.A.

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