Reggio’s Weblog

Digamos sí, de Anton Gasol en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 25 diciembre, 2008

TRIBUNA

Digamos sí y digamos qué debe hacerse para que empresas y familias reciban efectivamente financiación. Parafraseando el “Diguem no” de un cantautor tan comprometido como Raimon, digamos sí y digamos qué debe hacerse y cómo para que las empresas solventes de nuestro país (de las que, afortunadamente hay muchas) y las familias y los autónomos (que también hay muchas y muchos) reciban de forma efectiva la financiación requerida para lubricar el funcionamiento de la actividad económica.

Es un clamor la expresión de que nuestro problema económico más acuciante es que el crédito fluya a las empresas y familias y que se restaure la confianza para que las entidades de crédito continúen realizando lo que constituye su razón de ser: canalizar el ahorro hacia la inversión productiva. Ni las inyecciones de liquidez del BCE sirven para desbloquear el mercado interbancario, ni tampoco el dinero de las compras de activos por parte del Tesoro fluye en forma de créditos a las empresas.

¿Qué cabe hacer? En el caso del mercado interbancario sólo avalar los volúmenes de interbancario efectivamente constituidos entre entidades.

¿Y para reactivar el crédito? Un mecanismo eficaz, para acabar con la sequía crediticia y para que el crédito fluya efectivamente a los demandantes, es que el Tesoro suscriba emisiones de bonos – a financiar por el banco emisor-que las entidades de crédito puedan emitir por un importe equivalente al incremento mensual del crédito concedido (en sus distintas modalidades y finalidades). Quedarían por resolver el tipo de interés de emisión de los bonos, su plazo y la forma de ponderar el riesgo de insolvencia del crédito concedido con objeto de no favorecer una selección adversa.

Recuerdan ustedes la tan internacionalmente reconocida provisión anticíclica, estadística o dinámica como ejemplo de buenas prácticas de regulación prudencial por parte del Banco de España (instaurada a final de 1999 y que es la antesala de la utilización de métodos internos de cálculo del riesgo latente por parte de Basilea II) y que fue una de las razones esgrimidas para que España pudiera asistir a la cumbre del G-20 en Washington. Pues ello nos servirá de ancla para resolver tanto el tipo de interés de emisión de los bonos como para calibrar el perfil de riesgo del crédito concedido.

La regulación sobre provisión del riesgo de crédito clasifica los riesgos en seis categorías: sin riesgo apreciable, riesgo bajo, riesgo mediobajo, bajo, medio-alto y riesgo alto, y multiplica los incrementos del año y también los saldos de cada categoría por unos coeficientes, así se obtiene una estimación ponderada del riesgo de insolvencia de la cartera.

Pues bien, en cuanto al tipo de interés de emisión del bono podría establecerse como si fuera riesgo país y ponderarlo por el mismo coeficiente que utiliza el Banco de España, de tal manera que cuanto mayor sea el riesgo mayor sería la prima de riesgo a retribuir del bono. La cuantía de las emisiones de bonos podría ser equivalente a las nuevas concesiones también ponderadas por el mismo coeficiente, de modo que cuanto mayor fuera el riesgo ponderado menor sería su cuantía, para evitar la selección adversa. Y el plazo podría establecerse en función de la vida media de las nuevas operaciones concedidas.

Anton Gasol. Economista.

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