Reggio’s Weblog

Pura tradición, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Derechos, Libertades, Memoria, Política by reggio on 16 diciembre, 2008

Manuel Fraga intenta convencer al respetable de que nunca dijo lo que dijo sobre esos nacionalistas que en Madrid llaman “periféricos”, pues su exabrupto no debe aplicarse -se supone- a todos aquellos que han hecho del nacionalismo español su causa y su ideología. El jueves, el veterano político declaró que lo que habría que hacer con los nacionalistas es “colgarles de algún sitio”, expresión de una claridad diáfana. Luego, desde la dirección del PP, se puso en marcha una reinterpretación folklórico-costumbrista de las palabras del prócer gallego, con extravagantes referencias a los pesos y medidas en la España rural. Finalmente, el ciclo se ha cerrado y es el propio Fraga el que repite lo que se sacó de la manga Soraya Sáenz de Santamaría. ¿Por qué el PP no desautoriza a Fraga? Porque iría en contra de una opinión muy extendida en la sociedad española, a derecha e izquierda, que consiste en identificar a los nacionalistas (catalanes, vascos y gallegos) con el enemigo público número uno. No importa que estos nacionalistas sean impecablemente pacíficos y demócratas, y hayan contribuido como el que más a la estabilidad y progreso de España. No importa que, muchas veces, tengan más sentido de Estado que PP y PSOE.

Hunde sus raíces en lo más rancio de la tradición española la figura del mal español, el peligroso enemigo doméstico que amenaza los intereses de la nación pura e inmutable. Judíos y moros fueron combatidos con fanatismo como agentes disolventes de la españolidad esencial. Más tarde, ese lugar en el altar de la sospecha lo ocuparon austriacistas, afrancesados, masones y, por supuesto, catalanistas y vasquistas. En la España de hoy, tras siglos de guerras, los nacionalismos siguen encarnando la figura demoníaca por excelencia en el imaginario colectivo. Y, en el ranking de recelos y odios, el nacionalismo catalán es el más atacado, por cuatro motivos: la existencia de una lengua propia y viva, la reclamación de mayor autonomía financiera, el peso decisivo de los votos de Catalunya en las elecciones generales, y la afortunada ausencia de un terrorismo local, extremo que dificulta la criminalización de los principios catalanistas. Se hable del Estatut, de una opa, de selecciones deportivas o de lo que sea, la polémica siempre brota.

No voy a comparar la frase de Joan Tardà con la de Fraga. No juego a esto. La estupidez que lanzó el diputado de ERC hace daño a su partido, destroza la imagen de Catalunya y es un ejemplo de pésima política. Pero no puede equipararse lo uno con lo otro. ¿Saben por qué? Porque el nacionalismo español, en su versión dictatorial, militarista, reaccionaria y criminal, mandó en España durante cuarenta años. Y persiguió, torturó, encarceló y aplicó penas de muerte a todos quienes disentían, también a los otros nacionalistas. Es una diferencia fundamental, enorme, definitiva. ¿Acaso Fraga no se acuerda de cuando, con sólo estampar una firma, el adversario dejaba de respirar?

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Una respuesta

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  1. jose400 said, on 16 diciembre, 2008 at 9:35 pm

    me corro de gusto


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