Reggio’s Weblog

El falso dilema alemán, de Alfredo Pastor en Dinero de La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 14 diciembre, 2008

Los líderes -antes gobernantes- de los grandes países de la UE, ocupados en hallar el modo de evitar que la crisis vaya a peor, parecen haber decidido pasar de la preocupación al insulto sin perder tiempo en razonamientos: así, Francia e Inglaterra acusan a Alemania de insolidaria, por no querer participar en un fondo común para financiar una política fiscal europea; Alemania responde echando en cara al primer ministro británico su “craso keynesianismo”. Estos fuegos artificiales esconden problemas reales, que animo al lector, alejado de las preocupaciones del líder, a descubrir.

El gran riesgo de la coyuntura actual es que un período de crecimiento lento se convierta en una depresión: un periodo en que cada año es peor que el anterior. En estos momentos, nuestras economías parecen hallarse en suspenso, como una rueda que se ha detenido; hay que lograr que vuelva a girar en el buen sentido, y no en el contrario. Sabemos que hará falta una intervención pública – la sacudida de que habla el futuro presidente Obama-para ponerla en marcha. Por si las medidas monetarias tardan demasiado en surtir efecto, hay que tratar de estimular la demanda por medio de la política fiscal, a través del gasto público. Hasta aquí hay, entre los grandes países de la UE, un grado de acuerdo satisfactorio, aunque no unánime.

Lo malo viene después, al decidir si la política fiscal debe tener ámbito europeo o nacional. Sería seguramente más eficiente financiar los proyectos europeos más atractivos que dejar que cada país financie los de su territorio con los medios que tenga: porque los mejores proyectos pueden estar en Estados sin medios para emprenderlos y los más ricos pueden derrochar sus recursos en otros poco atractivos.

En esto consiste la propuesta franco-británica, y esto explica la negativa alemana: los alemanes temen pagar con su dinero proyectos que irán a beneficiar a otros. Ya ve el lector que éste no es un problema económico, sino estrictamente político: el patriotismo nacional es un sentimiento mucho más fuerte que el europeo. Un madrileño suele comprender que el Presupuesto estatal financie un túnel en las Hurdes, pero no es seguro que un ciudadano de Hamburgo acepte sin más que su dinero se gaste en construir un puente en Oporto. Mientras esto sea así, es decir, mientras los Estados Unidos de Europa no existan ni sobre un papel, una política fiscal federal no pasa de ser un sueño. Aceptemos, pues, que cada cual pagará lo suyo; esperemos que haya coordinación entre Estados, y no queramos ir más allá.

Pero, bien mirado, ¿son esas medidas fiscales necesarias? Algunos, precisamente en Alemania, piensan que no: la inyección de demanda que se pretende con una política activa de gasto público podría lograrse mediante un aumento de las exportaciones. Esta alternativa parece presentar dos grandes ventajas: no aumenta el déficit público, y se ajusta a los cánones de la llamada ortodoxia económica, ya que persigue aumentar la demanda a base de esfuerzo y productividad, sin acudir al despilfarro de recursos públicos.

Pero hay que tener presente que los peligros son mucho mayores. En primer lugar, puede no ser una alternativa realista: como los potenciales clientes de Alemania – la UE, EE. UU. y China-van a limitar sus gastos, dentro y fuera de sus fronteras, no es seguro que ni siquiera un gran exportador como es Alemania pueda reanimar su economía con lo que le compren de fuera. Además – y esto me parece lo más importantela estrategia sí será percibida como insolidaria, y esta vez con cierta razón: se dirá que Alemania pretende exportar su desempleo al resto de Europa; no tardará en surgir el recuerdo del período de entreguerras, cuando cada país devaluaba su moneda con laesperanza de atraer demanda del resto. Dejo al lector que imagine las consecuencias para el futuro del euro y de la propia UE.

En resumen, creo que el dilema alemán es un falso dilema. Alemania debería pensar en adoptar medidas fiscales, por su propio interés. Parte de la expansión fiscal alemana se filtrará al exterior, del mismo modo que parte de la expansión fiscal de España o Francia se filtrará hacia Alemania; pero ésa no es una razón para no llevarla a cabo.

Alfredo Pastor. Profesor del Iese. Doctor en Economía por el MIT, fue secretario de Estado de Economía con Pedro Solbes.

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