Reggio’s Weblog

Más allá del consumo, de Manuel Castells en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 13 diciembre, 2008

OBSERVATORIO GLOBAL

La economía en que nos hemos montado está basada en dos ejes fundamentales: el consumo de bienes y servicios y las ganancias de dinero virtual en el mercado financiero. Si se consume hay demanda de productos, hay producción y hay empleo.

Y cuando el dinero que se recibe no es suficiente para consumir, se pide prestado y pagamos el préstamo a lo largo del tiempo, con la esperanza de ir mejorando. Cuanto más tiempo tardamos más interés pagamos. Con nuestro dinero las instituciones financieras compran más dinero, que venden por más dinero. Lo importante es que sigamos consumiendo y sigamos pagando los intereses y el capital que nos prestan para seguir consumiendo. Si nos prestan más de lo que podemos pagar, nos quitan lo que compramos, empezando por la casa, que es nuestro mayor patrimonio. La cuestión es que nuestra casa, además de una inversión, es nuestro espacio de vida. Pero las finanzas son lo que son y el mundo es lo que es. El problema surge cuando nos han prestado tanto que ya no podemos pagarlo con lo que nos pagan. Y aunque nos lo quiten los prestamistas, acumulan tantas propiedades que no pueden colocarlas y al perder valor lo pierden ellos además de nosotros. Como los financieros también habían pedido prestado garantizando el préstamos con el valor de lo que nos habían vendido, cuando ya no podemos pagar no sólo pierden dinero, sino el valor que lo garantizaba. Por tanto, también pierden su dinero los que lo habían invertido a través de las instituciones financieras. Como los créditos son el combustible de todo el sistema, cuando las finanzas quiebran se para la máquina.

Y lo que empezó conmigo incapaz de pagar mi hipoteca acaba con mi empresa no pudiendo obtener el crédito con que contaba para pagarme a mí. Entonces tiene que despedirme, con lo que yo no cobro y no puedo consumir. Como yo no consumo, mi compadre no produce, porque ¿a quién le va a vender su empresa? Así se generaliza la crisis. Para evitar que alcance proporciones catastróficas hay que inyectar dinero en los bancos para que sigan prestando e inyectar dinero en la economía para que podamos volver a consumir. ¿Quién lo hace? Sólo el Estado puede. Pero en realidad el dinero del Estado es el nuestro. O sea, que para que yo pueda seguir consumiendo el Estado tiene que dar parte de lo que le pago en impuestos a los bancos para que los puedan seguir prestando a mi empresa o a mí. Y si el Estado recurre a la deuda, algún día tendrá que pagarlo, de modo que los intereses también salen de mis impuestos y el capital de los impuestos de mis hijos. Aunque en teoría así se puede reiniciar la máquina, en la práctica las cosas no funcionan tan fácilmente. Y los desfases temporales y desajustes entre oferta y demanda, producción y finanza, desbaratan el sistema y se traducen en reducción del consumo y en aumento del paro.

Algunas proyecciones apuntan a un nivel de paro en España superior al 15% en el 2009 . Y a una congelación de los salarios, lo cual equivale a una pérdida de poder adquisitivo en términos reales.

La extensión del seguro de desempleo puede paliar la dureza de la crisis, pero no evitar la caída del consumo.

Y el apoyo del Estado a las instituciones financieras les permitirá sobrevivir a la crisis, pero no superar la crisis de confianza.

Además, el crédito a las empresas se da y se dará a cuentagotas, y no a las emprendedoras, sino a las que presentan menor riesgo y que, por tanto, son menos innovadoras. Puesto que la innovación es la madre de la productividad y la productividad es la madre del cordero económico, una economía sin riesgo es una economía estancada en su potencial de crecimiento, y por tanto de creación de empleo y de relanzamiento del consumo. Muchos piensan y esperan que todo esto sea un mal trago y que pronto todo volverá a ser como antes. O sea, que a volver a las andadas financieras y a vivir, o sea, consumir, que son dos días. No parece que los datos apunten en esa dirección. Y si fuera así, si los felices años del consumo que no cesa no vuelven, ¿vamos a vivir por largo tiempo en la nostalgia del paraíso perdido? O sea, ¿no sólo materialmente pobres sino psicológicamente desvariados? ¿O tal vez podemos repensar la carrera loca en que nos hemos montado sacrificando tiempo de vida y de amor, salud del cuerpo, goce del maravilloso planeta azul y disfrute de las extraordinarias creaciones culturales en las que nuestra especie supo sublimar la alegría y el dolor?

Haga usted un ejercicio personal. Calcule lo que le han costado en horas de trabajo los objetos que le rodean, empezando por su coche, y evalúe lo que realmente le gusta y realmente le sirve. Investigue cuánto más placer tiene por cada pulgada adicional de su televisor (que tendrá que tirar para tener TDT, con lo que podrá ver con más nitidez las mismas tonterías). Reflexione sobre la gastronomía realmente existente y sitúela en los límites de su aparato digestivo, estandarizando el placer obtenido por el sufrimiento de las curas de adelgazamiento o la culpabilidad por no hacerlas. Rememore sus últimas vacaciones y compare el esfuerzo económico y nervioso de llegar a una playa atestada de un país pobre con colas de turistas para visitar monumentos delabrados con el disfrute de un tiempo tranquilo en su pueblo lejos de los turistas invasores. Evalúe lo que le cuesta su consumo en dinero y tiempo. Verá como se sentirá mejor cuando ya no lo pueda hacer aunque quiera.

Y si nos acostumbramos a vivir de otra manera durante algún tiempo, a lo mejor les decimos que se dejen de estimular la economía y dediquen nuestro dinero a estimularnos la mente, que es por donde se siente la vida.

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El último vuelo de 4 grandes (y II), de Gregorio Morán en La Vanguardia

Posted in Literatura by reggio on 13 diciembre, 2008

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Entre los 183 muertos del 747 de Avianca que se estrelló intentando torpemente aterrizar en Madrid estaban cuatro grandes escritores latinoamericanos. Ocurrió hace ahora 25 años y bien merecen un pequeño recordatorio, aunque sólo sea por evitar esa imagen terrible, que asimila los literatos muertos a las gallinas de los cocidos de antaño, que servían para dar grasa al condumio de la familia, de los deudos y de los agentes literarios, quedándose las correosas carnes para exhibición del modesto plato editorial.

Los cuatro intelectuales muertos en Mejorada del Campo, en la vecindad de Barajas, estaban en sazón; en ese momento y esa edad en la que uno se consuma como grande o sigue en la noria del escritor establecido. Manuel Scorza y Jorge Ibargüengoitia habían cumplido 55 años; Marta Traba, la más joven, 53, y su marido, Ángel Rama, el mayor, 57. La primera cuestión que exige explicaciones es por qué los cuatro montaron en París. Lo de menos es que se conocieran. De seguro que sí; habían tenido motivos no sólo en sus periplos por Latinoamérica. También los cuatro habían pasado por el peaje de toda su generación, esa revolución cubana que se fueron encontrando a lo largo de su vida.

Jorge Ibargüengoitia me parece uno de los escritores más versátiles de la literatura mexicana del siglo XX; autor teatral, guionista de cine, articulista brillante, novelista de éxito. Todo lo que tocaba lo convertía en sarcasmo; la historia de México en primer lugar.

No sé si será una herencia india, aunque yo me inclino más por la mezcla criolla y la huella de la grandilocuencia española, pero buena parte de la historia oficial de los países de Hispanoamérica que se enseña a los niños en las escuelas es mentira; tan mentira como la nuestra, e incluso más. Fue necesario que en España las comunidades autónomas se hicieran cargo de la enseñanza para que entonces todos nos volviéramos un poco mexicanos y un mucho discípulos del PRI; cínicos, pero muy nacionalistas. Pues bien, Jorge Ibargüengoitia nació en Guanajuato y baste decir que tras escribir su primer libro, que enmarcó en su ciudad, ya se le puso muy difícil volver por allá. El humor corrosivo es muy fácil de distinguir del jijijíjajajá; basta contemplar sus efectos.

A Jorge Ibargüengoitia lo conocimos en España, que yo recuerde, por una novela prodigiosa que apareció a finales del 82 en una editorial hoy creo que desaparecida (Argos Vergara). Se titulaba Los conspiradores,y contaba magistralmente la aventura de un grupo de independentistas, hacia 1810, en su lucha por liberar México de la corona española; no creo que quien la empiece deje de leerla hasta el final. Pero la notoriedad de Ibargüengoitia fue su obra de teatro El atentado,en la que evocaba el asesinato, en 1928, del presidente Álvaro Obregón, y la conspiración de su sucesor Plutarco Elías Calles. No tuvo ninguna posibilidad de representarla en México hasta quince años después de escribirla, pero la mandó al premio Casa de las Américas, en La Habana, y ganó. Aquí ya tenemos una relación de Ibargüengoitia con la revolución cubana, a la altura de 1963, cuando todos los sueños parecían posibles. Al año siguiente obtendría de nuevo el premio en La Habana, con una novela, Los relámpagos de agosto; también una reconstrucción delirante de los usufructuarios de la revolución mexicana.

Viajero por toda América, desde Estados Unidos hasta el Cono Sur, no serán los efectos de la revolución cubana los que le acaben alejando de su país y buscándose la vida en París. En 1976 se va a producir en México un fenómeno que afectará de lleno a la cultivada intelectualidad crítica. El presidente Luis Echevarría, el asesino del 68 en la plaza de Tlatelolco, descabeza el único periódico crítico de México, el Excelsior. De ahí nació el semanario Proceso y la vida siguió. Pero Ibargüengoitia, tras un montón de vicisitudes, encontró a una mujer que se llamaba Joy Laville, inglesa y pintora, echaron cuentas y se marcharon a París.

Aunque les uniera además de la pluma, el orgullo y la mala leche, el peruano Manuel Scorza debía de ser muy diferente de Ibargüengoitia. Jamás se le hubiera ocurrido a Scorza un libro como el que hizo el mexicano, felizmente titulado Instrucciones para vivir en México -Scorza empezó como poeta, y siguió luego-, que nos introduce a partir de Redoble por Rancas en lo que luego sería un siniestro frente dominado por Sendero Luminoso. En uno de sus exilios, y en México, conoció a Ernesto Guevara, a punto de convertirse en el Che, y fue testigo galante de su boda con Hilda Gadea.

La obra de Scorza constituye una especie de gran oratorio andino, lo que, vanidades aparte, le consiente decir de sí mismo: “Yo he dotado de una memoria a los oprimidos del Perú, a los indios que eran hombres invisibles de la historia”. Menos influido por su paisano Arguedas que por Carpentier. Su otra vinculación con Cuba y su revolución fue Alejo Carpentier; un descomunal escritor y un tortuoso y equívoco personaje. Pero la vida es así y la literatura mucho más. Scorza acabó en París, en su último destierro, traducido a 24 lenguas, pero por esas cosas del mercado encontrar sus libros hoy en España es tarea de anticuario.

Ángel Rama, uruguayo descendiente de emigrantes gallegos -a ellos dedicó lo más parecido a una novela que escribió nunca, Tierra sin mapa– forma parte de una peculiaridad, yo diría que muy oriental de La Plata, la del ensayista literario en profundidad; los hay a puñados desde Rodó y Zum Felde. Su consagración fue el semanario Marcha,una leyenda en América del Sur. Sustituyó en la responsabilidad literaria y ensayística de la revista a Emir Rodríguez Monegal, su histórico adversario. Ambos, símbolos de la izquierda y la derecha latinoamericana durante muchos años. Activo jurado de los premios Casa de las Américas, rompería con la Cuba de Fidel en 1971, tras el asunto Heberto Padilla, por más que empezara a distanciarse, como tantos, a partir del 69, lo que en su caso coincidiría con el comienzo de su relación con Marta Traba.

La figura de Marta Traba, argentina porteña -signo de identidad que no perderá nunca; ese tejido complejo, de suficiencia e inseguridad-, tiene un interés especial por tratarse de otra creadora multifacética, que empezó en la poesía, siguió en la novela y se consagró como tratadista de arte, formada en Roma con Carlo Giulio Argan y en París con Francastel. Nacionalizada colombiana por su matrimonio con el periodista Alberto Zalamea, y posteriormente venezolana, casi a la fuerza. El golpe de Estado en Uruguay de 1973, ya viviendo en Montevideo con Ángel Rama, los pilló dando un curso en la Universidad de Caracas. A partir de entonces periplos inseguros por México, Estados Unidos -donde no les consintió residir el gobierno Reagan-, pasando por Barcelona -una compleja experiencia- hasta recalar en París. ¿La obra? Ángel Rama publicó innumerables ensayos, especialmente sobre la más enrevesada incógnita de la literatura, el llamado modernismo, pero también sobre autores contemporáneos a los que sometió a su agudeza analítica -no confundir con su hermano mayor, Carlos, historiador de las ideas, que viviría en Barcelona sus últimos años-.

Fallecieron los cuatro en un avión cuyo destino era una reunión con la intelectualidad hispanohablante, convocada por el presidente de Colombia, Belisario Betancur, en la que se iban a reencontrar exiliados de todos los países. ¿Acaso hay ambición más hermosa y destino más trágico?

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14-D: 20 años después, de Antón Saracibar en El Mundo

Posted in Derechos, Economía, Laboral, Política by reggio on 13 diciembre, 2008

TRIBUNA LIBRE

Al terminar las campanadas de las 24 horas del 13 de diciembre de 1988, un joven que estaba viendo la televisión le dijo a su padre, ante el apagón televisivo que se acaba de producir: «Se ha averiado la televisión». El le contestó que no y le explicó a continuación, de la mejor manera que supo, y no sin dificultades, que era el primer síntoma de que había comenzado la huelga general. Los dos, padre e hijo, estaban asistiendo por primera vez a una huelga general convocada legalmente por los sindicatos en un contexto democrático.

Efectivamente, había comenzado la huelga del 14-D de 1988, posiblemente la de mayor participación e impacto entre los trabajadores y la opinión publica de las llevadas a cabo por el movimiento obrero en España -además, sin ningún tipo de incidentes- a lo largo de toda su historia.

Si nos remontamos al siglo XIX, son dignas de mención las movilizaciones obreras en respuesta a los llamamientos tanto de la I y II Internacional como de las centrales sindicales, en contra de la explotación de los trabajadores y en defensa de sus reivindicaciones relativas, principalmente, al derecho de sindicación y de negociación colectiva y, por supuesto, a los salarios y a la jornada de trabajo, sobre todo en torno al Primero de Mayo. De la misma manera son de destacar, a comienzos del siglo XX, las movilizaciones obreras en torno a la guerra de Marruecos y a la carestía de la vida y al aumento del precio del pan, como consecuencia de la I Guerra Mundial.

Más tarde se produjo la huelga general de 1917 -una fecha también emblemática del movimiento obrero-, convocada contra el poder despótico del Gobierno y a favor de un cambio de régimen. En la II República, la historia del movimiento obrero se hizo eco sobre todo de la huelga general de 1934 -con amplia repercusión en Asturias-, ante el avance del fascismo internacional.

Ya en plena dictadura franquista, fueron destacables la huelga general del País Vasco en mayo de 1947, y las repetidas movilizaciones llevadas a cabo a lo largo de las décadas de los 60 y de los 70 reivindicando, además de las demandas laborales, la recuperación de la libertad, la democracia, y la disolución del sindicato franquista. Movilizaciones que fueron fuertemente reprimidas -significando la cárcel y el destierro para muchos militantes obreros-, produciendo incluso víctimas mortales entre los trabajadores en El Ferrol, Granada y Vitoria en la etapa final de la dictadura. En cuanto a las movilizaciones obreras que se llevaron a cabo al comienzo de la Transición, es de reseñar la huelga general convocada por la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS ), en noviembre de 1976, secundada por más de dos millones de trabajadores en toda España.

También, después del 14-D, se celebraron importantes huelgas generales ante las reformas laborales impuestas: la del 28 de mayo de 1992; la del 27 de enero de 1994; y, finalmente, la huelga general del 20 de junio de 2002 -en este caso, en contra del Gobierno del Partido Popular-, que fueron seguidas mayoritariamente por los trabajadores.

Esta breve reseña histórica demuestra la fuerte capacidad de movilización del movimiento obrero, destacando en esas convocatorias hechos verdaderamente relevantes, como lo fue la huelga que estamos comentando. Efectivamente, la huelga del 14-D fue tan importante como singular; no estamos hablando por lo tanto de una huelga más de las convocadas por el movimiento obrero en nuestro país. Desde luego fue distinta; tuvo algo de especial, destacando sobre todo la unanimidad con que la ciudadanía secundó las reivindicaciones de los sindicatos, lo que conmocionó al Gobierno y creó estupor y sorpresa en la opinión pública europea. Se trataba, además, de la primera huelga general en democracia después de la dictadura franquista, y de la primera huelga general convocada por los sindicatos con el PSOE en el poder.

El paro fue secundado masivamente por los trabajadores en los centros de trabajo; el comercio y los servicios cerraron en su gran mayoría; el transporte también secundó la huelga, e incluso el paro se secundó en los medios de comunicación audiovisuales y escritos.

La gran mayoría de la ciudadanía secundó la huelga como no se recordaba en España, a pesar de las sucesivas campañas del Gobierno para evitarla, tratando para ello de desprestigiar a los sindicatos, descalificando sus reivindicaciones, estableciendo servicios mínimos abusivos y desestabilizando en concreto a UGT a pesar de que los 11 miembros de su comisión ejecutiva eran afiliados del PSOE.

Los sindicatos asumieron un gran protagonismo social en esta etapa -ante la ausencia de una verdadera oposición política- y demandaron una serie de medidas en relación con los trabajadores más desfavorecidos, oponiéndose particularmente al Plan de Empleo Juvenil como banderín de enganche de la huelga, además de exigir el derecho de los funcionarios a la negociación colectiva, la mejora de la prestación por desempleo y el aumento de las pensiones. Sin embargo, además de estas reivindicaciones, existían problemas más profundos que justificaban una movilización de estas características contra un Gobierno socialista, como podemos observar a continuación.

Debemos dar por hecho que el único objetivo de la política sindical seguida por UGT y CCOO en la década de los 80 seguía siendo la defensa de los intereses de los trabajadores, que es lo único que justifica su propia existencia. Algunas de las referencias que se tuvieron en cuenta para llevar a cabo esa política son conocidas: la centralidad del trabajo en una sociedad democrática, el movimiento sindical europeo, las ideas socialdemócratas que se intentaban aplicar con el mayor rigor posible, además de la memoria histórica que seguía siendo una referencia constante para UGT.

Precisamente, en la defensa de los trabajadores, los sindicatos se sintieron incomprendidos al no ser correspondido por el Gobierno el esfuerzo de corresponsabilidad realizado por los trabajadores y los sindicatos, en un contexto económico particularmente difícil. Se equivocaban, pues, quienes manifestaron que la única razón de la huelga se debía a razones de enemistad personal entre Nicolás Redondo y Felipe González o a las ansias de poder de UGT dentro de la llamada familia socialista.

Debemos recordar que UGT aceptó en los primeros años de la década de los 80, con lealtad, un duro ajuste industrial y de salarios justificado por la crítica situación de la economía española, esperando recuperar más tarde una parte de los beneficios que se generarían por un mayor crecimiento de la economía.

Sin embargo, eso no ocurrió y además se comprobó que en el Gobierno predominaba un enfoque neoliberal que mantenía una permanente demanda de contención salarial y planteaba duras propuestas que chocaban con las reivindicaciones sindicales. La reforma de la Seguridad Social (en el año 1985) y el referéndum de la OTAN (en 1986) son dos motivos de grave confrontación que antecedieron a la huelga.

Además de las medidas impopulares, lo que preocupaba a los responsables de los sindicatos era el tono con el que éstos eran tratados en las altas esferas del Gobierno, dando una imagen de ellos como organizaciones opuestas al progreso social, como grupos de presión en defensa de intereses corporativos a los que había que limitar su capacidad de acción. Se postuló, en definitiva, una política calificada de socialdemócrata sin sindicatos… Como si eso fuera posible.

Todo ello unido a un discurso sobre el fin de la clase trabajadora en un mundo postindustrial, defendiendo que las clases medias profesionales abandonaran la alianza con la clase obrera. Esta pasó de ser vanguardia de la transformación social a un grupo en declive, retardatario, y conservador al que había que frenar en su creciente influencia en la sociedad. Fundamentalmente, esto justificó que el conjunto del movimiento sindical encabezara la contestación obrera donde se reivindicó principalmente el reparto de una parte de los beneficios que se estaban generando por un mayor crecimiento de la economía: exigencia del «giro social», como compensación de la «deuda social» contraída con los trabajadores desde años atrás.

La consecuencia más negativa de todo ello fue el enfrentamiento con el Gobierno socialista de Felipe González, y con su política económica en concreto, en coherencia con la defensa que hicieron los sindicatos de una política de solidaridad y, por lo tanto, de los trabajadores más débiles: jóvenes sin empleo, pensionistas, trabajadores con un contrato precario, dependientes del SMI o con salarios bajos y desempleados sin prestación por desempleo.

La parte positiva del enfrentamiento fue que los sindicatos se hicieron mayores de edad; rearmaron a sus cuadros en la defensa de sus siglas; reafirmaron su autonomía; y consiguieron con su actuación fortalecer, más si cabe, el carácter constitucional de los sindicatos en defensa de los trabajadores en una sociedad democrática. Los sindicatos hicieron músculo, fundamentalmente con sus afiliados en los centros de trabajo, y ello les hizo más fuertes y seguros de sí mismos, demostrando que la lógica política no tiene nada que ver con la lógica sindical y que el papel de los sindicatos y de los partidos políticos es distinto en un sistema democrático, sobre todo cuando los partidos son interclasistas, como ocurre en la actualidad.

Además de todo ello, y a pesar de las críticas que se hicieron a los sindicatos de no saber gestionar el éxito de la huelga -por no saber «negociar de manera realista»-, las reivindicaciones obtenidas, eso sí, un año después del 14-D, se pueden considerar muy positivas, siendo valoradas por encima de los 250.000 millones de las antiguas pesetas como pago de la deuda social contraída. Además, los sindicatos consiguieron retirar el Plan de Empleo Juvenil, y que se aprobaran la Ley de pensiones no contributivas, el derecho a la negociación en el ámbito de la función pública y la cláusula de garantía de la retribución de los funcionarios, la cláusula de garantía para los pensionistas, el incremento de la ayuda familiar para las rentas más bajas, y el salario social a través de las comunidades autónomas, entre otras medidas.

Sin embargo, todo hay que decirlo, los sindicatos no consiguieron cambiar ni la política económica del Gobierno ni la extensión de los contratos temporales hasta límites insospechados en el resto de los países europeos. Tampoco significó la debacle electoral del PSOE, aunque los sindicatos volvieron a demostrar con la huelga su capacidad para deslegitimar la política del Ejecutivo socialista entre los trabajadores.

Desde entonces han pasado 20 años y la situación ha mejorado mucho en España. Destacan los avances relacionados con las libertades, la consolidación de la democracia, el crecimiento económico, la plena integración en la UE, el control de la inflación, el avance en políticas sociales, y, por supuesto, en políticas de igualdad. Pero, sobre todo, cabe destacar en estos años el protagonismo de los sindicatos a través del diálogo social y de la negociación colectiva, reafirmando con ello el pleno reconocimiento de la representatividad de los sindicatos en la defensa de los trabajadores, que hoy nadie discute.

Sin embargo, y a pesar de los avances que se han producido, los sindicatos siguen teniendo en la actualidad nuevos retos y nuevos compromisos con los más desfavorecidos. A mi entender, estos son los más significativos:

– La globalización de la economía y de las comunicaciones, en un contexto de crisis financiera y recesión.

– El aumento de las desigualdades y de la pobreza en el mundo.

– El dumping social y la deslocalización de empresas.

– La presencia del capitalismo financiero en las empresas.

– El cambio climático.

– El fenómeno de las migraciones.

– El déficit en protección social, por debajo en nuestro caso de la media europea.

– El desarme fiscal.

– La pérdida de los salarios en la renta nacional.

– El desempleo y la precariedad alarmante de nuestro mercado de trabajo.

– El preocupante número de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

– Y, finalmente, el estado de nuestros servicios públicos -sobre todo los relativos a la enseñanza y la sanidad- y las políticas encaminadas a su privatización en algunas comunidades autónomas.

Estos son algunos de los retos que tenemos que recordar al cumplirse el 20º aniversario de una fecha memorable para los trabajadores como el 14-D, que, según pasan los años, es mejor comprendida por muchos de sus antiguos detractores al considerar ahora normal que los sindicatos utilicen un recurso como el derecho de huelga, que reafirma su autonomía y sus competencias constitucionales en la defensa de los intereses de los trabajadores, incluso en contra, si es necesario, de un Gobierno con la etiqueta de progresista… y desde luego de los empresarios.

Eso es lo que viene sucediendo desde hace ya muchos años en la UE y esa es la normalidad que queremos que se consolide, también en nuestro país, a partir de la experiencia que estamos viviendo en la actualidad y de la madurez adquirida aquel14-D.

Antón Saracíbar es ex dirigente de UGT y miembro del Patronato de la Fundación Francisco Largo Caballero.

© Mundinteractivos, S.A.

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La abstención, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Derechos, Política by reggio on 13 diciembre, 2008

ASUNTOS INTERNOS

La abstención en un proceso colectivo de toma de decisiones consiste en no tomar posición. Ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Todos y cada uno de los abstencionistas tienen motivos distintos para no ir a votar. Desde los colectivos antisistema a las personalidades perezosas, hay un amplio abanico de causas para no emitir el voto. En Estados Unidos, por ejemplo, se dice que ir a las urnas es inútil porque, según los economistas, tienes más probabilidades de morir en el camino para ir a votar que de decidir el resultado de una elección.

La abstención, en cualquier caso, refleja una cierta abulia, una apatía cívica, una dejadez ante la disyuntiva de tener que pronunciarse con claridad sobre algo.

El PP se abstuvo esta semana en la votación del Fondo Estatal de Inversión Local que inyecta 8.000 millones de euros en los ayuntamientos para obras públicas. Al optar por la abstención, el PP no dijo ni sí, ni no, sino todo lo contrario. La cuestión es si el principal partido de la oposición, que aspira lógicamente a ser Gobierno, puede permitirse el lujo de no tener opinión sobre un plan de estas características. Lo que importa, o debería importar un poco a los diputados del PP, es si la abstención es una fórmula adecuada para hacer política. Hay que recordar que hace poco, el PP rompió su pacto con UPN porque uno de sus diputados optó por abstenerse en la votación de la Ley de Presupuestos.

No sería justo decir que los diputados del PP se abstuvieron por pereza. En realidad, al PP le daba un poco de vergüenza votar no, mientras sus alcaldes hacían uso, como es lógico, del fondo aprobado gracias al voto afirmativo de otros grupos. ¿Por qué, entonces, la dirección no ordenó pulsar el botón del sí? En este caso, por vergüenza interna, para evitar las críticas de su ala derecha sobre la supuesta blandenguería de Rajoy frente a Zapatero.

En descargo del PP hay que decir que la pereza abstencionista no es exclusiva de este partido. El presidente Zapatero, por ejemplo, también ha optado por la dejadez abstencionista ante la evidente pérdida de fuelle político de algunos de los ministros de su Gobierno. El diagnóstico interno no deja lugar a dudas: el Consejo de Ministros necesita un lifting político. Pero al jefe le da pereza afrontar una crisis a ocho meses de haber tomado posesión.

El vicepresidente Solbes, suponemos que a su pesar, se ha convertido en el rostro de esa crisis. El hombre hace lo que puede, llegando al extremo casi surrealista de tener que pedir a los bancos que concedan créditos a las empresas y a las familias, que viene a ser algo así como tener que pedir a los panaderos que hagan pan o a los sastres que corten trajes. Si los bancos no cumplen su función principal, ¿para qué sirven entonces? También los banqueros se ven afectados por la abulia y la desidia abstencionista. Menudo panorama.

© Mundinteractivos, S.A.

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El descenso a los infiernos del PS francés, de Sami Naïr en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 13 diciembre, 2008

La ausencia de un proyecto político, la batalla campal de “presidenciables”, la falta de un análisis de la derrota de Jospin por Le Pen en 2002, son algunas de las razones de la grave situación de la izquierda en Francia

El congreso de Reims del Partido Socialista confirma una evidencia: el descenso a los infiernos de la izquierda francesa prosigue inexorablemente, mientras que la derecha en el poder confía en yugular la fuerza de rechazo que se ha manifestado contra ella en las elecciones cantonales y municipales. El Partido Socialista ha ganado todas las elecciones desde que Nicolas Sarkozy llegó al poder, pero las ha ganado menos por su credibilidad que por el “efecto limpia parabrisas”, según el cual el electorado decepcionado sanciona a la mayoría en el poder votando a una oposición en la que no cree realmente.

La crisis de la izquierda francesa es en primer lugar la crisis de su dirección política, y más fundamentalmente, la crisis derivada de la ausencia de un proyecto político alternativo serio. De hecho, el congreso de Reims ha revelado por lo menos tres cosas.

En primer lugar, este congreso quería ser el del “proyecto”, y no el de la elección de un candidato a las próximas elecciones presidenciales. Ahora bien, la elección de Martine Aubry augura tiempos inciertos, puesto que ella misma es “presidenciable”. Aunque ha conseguido reunir a su alrededor en la segunda vuelta a todos los enemigos de Ségolène Royal (Jospin, Fabius, Hollande, Delanoë, Emmanuelli, los partidarios de Strauss-Kahn y otros más), sólo ha podido vencer por muy poco, lo que confirma la fuerza de la corriente Royal en el partido. El todo contra Ségolène se ha convertido en todos contra Ségolène. En sí, esta coalición defensiva del aparato contra Royal tendrá consecuencias duraderas.

En segundo lugar, la elección de Martine Aubry, del todo legal por otra parte, es frágil, puesto que la realidad de las relaciones de fuerza en el seno del partido es del orden de 50 a 50. En estas condiciones podíamos esperar de Martine Aubry y de quienes la apoyaban que eligiesen en la composición del nuevo equipo, y para vendar las heridas, a una dirección colegial unitaria y ampliamente abierta a los representantes de Ségolène Royal. Nada de esto ha ocurrido. El sábado 6 de diciembre, el nombramiento de la nueva ejecutiva del partido encarnaba fielmente la batalla del congreso. Los royalistas fueron empujados a la minoría. Proponían varias enmiendas sobre la política europea, la organización de primarias de toda la izquierda para las elecciones presidenciales, la instauración de una cuota más accesible para los simpatizantes y las alianzas. No obtuvieron nada.

En tercer lugar, esta situación augura un mal porvenir. Es probable que el PS vaya hundiéndose en la espiral suicida que vive desde la desaparición de François Mitterrand, ya que ninguno de los problemas planteados a este partido desde mediados de los años ochenta ha sido resuelto. Vive una situación típica de crisis sistémica, con efectos destructivos de feed back. La crisis de la dirección política refleja la de la ausencia de proyecto político movilizador, y esta ausencia de proyecto reproduce, profundiza, la crisis de dirección política. En lugar de ser una fuerza con propuestas y llena de esperanzas, el partido se ha convertido en una batalla campal de “presidenciables” y en un valle de lágrimas para unos militantes desesperados.

Sobre la crisis de la dirección, las contradicciones son patentes en el seno de la nueva coalición. Ante el desastre económico del liberalismo y la crisis social resultante, la parálisis de Europa y la dimisión del Estado, ¿cómo podría llegarse a consensos fuertes entre los partidarios socio-liberales de Strauss-Kahn, Jospin y Delanoë y los de Fabius y Hamon, más socialdemócratas? En el momento en que los propios ultraliberales piden auxilio al Estado, la nueva dirección del PS retoma este leitmotiv aunque, de momento, sin darle un contenido concreto.

En efecto, si tomamos las cinco mociones que han sido presentadas en el congreso, incluyendo la de Ségolène Royal, es difícil encontrar divergencias serias entre ellas. Elaboradas desde una perspectiva táctica, todas ellas buscaban borrar las diferencias de orientación en provecho de una síntesis. Pero unida por el rechazo a Ségolène Royal, ¿resistirá esta dirección al impacto de los acontecimientos? Y las ambiciones personales de unos y otros, ¿acaso desaparecerán milagrosamente? Martine Aubry gobernará bajo la mirada de los jefes de los clanes. Y éstos, sólidamente instalados en el partido como señores feudales, no están dispuestos a ver cómo se transforma en monarca absoluto.

Esta situación no hace en realidad sino manifestar una crisis más profunda. El Partido Socialista francés ha sido incapaz de hacer balance de los años Mitterrand y Jospin. Ha sido incapaz de definir una línea clara sobre Europa y nunca se ha interrogado sobre el sentido de la victoria del no en el referéndum de 2005 a propósito de la Constitución europea. Tampoco ha sabido analizar las mutaciones internacionales después de la descomposición de la URSS, ni entender el papel del imperio americano convertido en superpotencia unilateral. En el ámbito socio-económico, mientras que exhibía hábilmente su adhesión al liberalismo de las costumbres, en realidad se adormecía ante el liberalismo financiero.

En las elecciones presidenciales de 2002, Lionel Jospin llega detrás de Le Pen, el líder de la extrema derecha. Jamás se ha analizado esta derrota, quizá por la transferencia de la culpa a otros candidatos de la izquierda. Demasiado simplista. El Partido Socialista nunca ha sabido escoger entre la socialdemocracia alemana, el social-liberalismo de Blair y el socialismo reformista a la francesa. En realidad, la experiencia del Partido Socialista en el poder, entre 1981-84, 1988-93 y 1997-2002, es decir, 13 años y tres cohabitaciones, es una curiosa mezcla de todas esas culturas, sin ninguna aportación ideológica original. Una mezcla que ha llevado a la impotencia.

La crisis económica y financiera actual es aún más reveladora del desfase del PS. En las mociones presentadas en el congreso no encontramos ningún análisis serio sobre la mundialización, el librecambismo, las relaciones entre países pobres y ricos, las potencias emergentes, la reorganización geopolítica en marcha y el medioambiente, etcétera. La “declaración de principios” adoptada por el PS en la primavera de 2008, antes de que esta crisis mundial apareciera en toda su gravedad, chorrea buenas intenciones socio-liberales y propone, como si fuera el problema, el alineamiento con la economía de mercado. Todo esto, más bajo una forma de catálogo que de visión del mundo, de eslóganes publicitarios que de un proyecto coherente de sociedad fundado sobre un análisis crítico de la realidad existente. Es duro reconocerlo, pero debemos decirlo: el Partido Socialista jamás ha estado en una situación tan grave en el plano ideológico.

Podemos preguntarnos hasta dónde llegará su caída. Hay dos hipótesis: o bien sigue desmoronándose, empujado por el juego de las ambiciones y la ausencia de proyecto, y entonces podemos apostar que acabará implosionando en varias capillas opuestas, dejando el campo político despejado para la derecha, como entre mediados de los años cincuenta y 1981. La izquierda será entonces, en el mejor de los casos, una fuerza municipal y regional, pero no accederá a la presidencia de la República, clave de bóveda del sistema político francés. O bien la nueva dirección sabrá hacer rápidamente propuestas para reunificar todas las corrientes internas, frenar las ambiciones personales con orientaciones programáticas, unir el pragmatismo a la audacia intelectual, abrirse a todas las corrientes que quieren renovar la sociedad, ser finalmente el partido que une a la izquierda. Puesto que el ciclo que ha separado a las principales familias de la izquierda a principios del siglo XX se derrumbó con el muro de Berlín en 1989 y ha sido enterrado con la desaparición de la URSS en 1991. El Partido Socialista ya no tiene ningún adversario serio a su izquierda. Es, pues, el momento ideal para preconizar la unidad de todos los demócratas de progreso, de los republicanos sociales, de los radicales, de los comunistas, de los ecologistas y de los altermundialistas en una gran confederación de izquierdas, en la que cada uno podrá por lo demás conservar su especificidad, pero donde todos estarán unidos bajo un mismo programa de gobierno. Es el medio más eficaz para enfrentarse al gran partido de derechas que ha construido Sarkozy. Y sería sin duda la mejor manera para que el Partido Socialista saliera de la crisis.

Sami Naïr es profesor en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla.

Traducción de Martí Sampons.

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El hervidero tras los atentados de Bombay, de Emilio Menéndez del Valle en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 13 diciembre, 2008

Bombay (que hubo de pasar a denominarse Mumbai a causa de las presiones de los fanáticos hinduistas) quedará grabado en la memoria de la humanidad. Tras los atentados allí ocurridos, hay que resaltar dos factores. Uno, el terrorismo de los fundamentalistas islámicos está a la ofensiva. Dos, no habrá solución al gigantesco arco de crisis que va desde el Mediterráneo oriental (Palestina) hasta el Mar de China, pasando por Afganistán, hasta que se produzca un acercamiento real entre India y Pakistán. Tal acercamiento no será del todo genuino mientras no se reduzcan de modo significativo las tensiones interestatales y la conflictividad generada por actores no estatales.

Sin embargo, el yihadismo no debe combatirse al grito de “van contra Occidente”. Es obvio que una minoría militante de musulmanes, imbuidos de “guerra santa”, pretende asaltar Occidente. Pero los eslóganes simplifican y caricaturizan la realidad, esconden los matices y pueden estigmatizar a toda una cultura o civilización. Hay que evitar que el otro lado reaccione simétricamente con un “van contra Oriente”.

Asia meridional es un hervidero de tensiones y conflictos. Allí se concentra la mayor población musulmana del planeta, a propósito de la cual debemos hacer todo lo posible para que, colectivamente, nunca lleguen a deducir que “vamos a por ellos”. En este marco, la conflictividad interestatal más peligrosa es la indo-paquistaní a causa de Cachemira -que ambos disputan- pero también a causa de Afganistán. Hay que resaltar que el nuevo presidente paquistaní, Ali Zardari, está haciendo claros gestos de paz hacia India, uno de ellos muy importante un par de días antes de la matanza de Bombay. Apartándose de la tradicional doctrina nuclear de Islamabad, Zardari proclamó que Pakistán nunca sería el primero en utilizar el arma nuclear en caso de guerra. Reiteró además su propuesta de propiciar un tratado de no proliferación nuclear en Asia meridional, que no tiene visos de prosperar, debido, precisamente, a la oposición de Nueva Delhi, que no se fía de China, otro de los Estados conflictivos y la mayor potencia nuclear de esa parte del mundo.

Cachemira no es el único contencioso entre uno y otro Estado: Afganistán también los enfrenta. India extiende su influencia en diversos países de la región, entre ellos Afganistán, donde ha realizado significativas inversiones. Kabul -que considera a Pakistán una de sus mayores fuentes de problemas- aprecia la presencia india. El recelo de Islamabad hacia Nueva Delhi reviste tintes casi paranoicos: sus servicios secretos afirman que la reciente apertura de varios consulados indios en el sur de Afganistán tiene como objetivo favorecer el separatismo en Baluchistán, provincia paquistaní limítrofe con pueblos baluchis del lado afgano.

La conflictividad de actores no estatales está protagonizada por movimientos separatistas y/o terroristas. Debido al reciente y enorme impacto mediático logrado en Bombay, los cachemiros van en cabeza. Pocas dudas caben de que los autores de la barbarie eran militantes de la organización cachemira paquistaní Lashkar-e-Taiba (traducible como Ejército de los Puros, o piadosos). El presidente Zardari afirma que los combate, al tiempo que prodiga señales de amistad hacia India. El problema estriba en que no todo el poder paquistaní hace lo propio. Y, además, las proclamas proindias de Zardari irritan al sector del servicio secreto paquistaní (ISI) que, desde el principio, desarrolla una política autónoma, no sometida al Gobierno (propia de un Estado dentro del Estado), respecto a Cachemira y a los talibán, tanto los afganos como los paquistaníes.

¿Cabe la posibilidad de que unos y otros (Puros e ISI) hayan planeado boicotear la distensión que patrocina Zardari (tanto hacia Nueva Delhi como hacia Kabul) llegando incluso a cooperar en el desastre de Bombay? En cualquier caso, el Gobierno indio no confía en las buenas intenciones del presidente paquistaní. Es consciente de que es muy difícil -mientras no se lleve a cabo una profunda reforma- que Zardari pueda convertir sus promesas en realidades.

Todo indica que en la actualidad tiene lugar en Pakistán un intento serio del poder civil para imponerse sobre el militar, pero no parece que su actual debilidad se lo facilite. La cuestión es complicada, porque no se trata sólo de gestionar la crisis entre India y Pakistán. Las fuerzas -minoritarias, pero cada vez mejor organizadas- que combaten valores acendrados en Occidente, que amenazan la democracia paquistaní, que intentan descomponer a la mayor democracia del mundo, la india, y que pretenden imponerse en Afganistán son diversas, pero muy bien relacionadas entre sí. Y cada vez actúan de forma más coordinada.

La violencia es simple y las alternativas a la violencia complejas, pero merece la pena intentarlo. En el litigio entre India y Pakistán, este último país constituye la parte más débil. La Administración de Obama y la Unión Europea deben aunar esfuerzos para ayudar a Pakistán. Washington y Bruselas tienen ya sendas y sólidas asociaciones estratégicas con Nueva Delhi. Ahora hay que ayudar a Islamabad a que asiente el poder civil y democrático, de modo que pueda controlar a los piadosos, bloquear a sus talibanes y contribuir a combatir a los que operan en Afganistán.

Emilio Menéndez del Valle es embajador de España y eurodiputado socialista.

Fuegos de artificio bursátiles o la verdadera clave de la crisis, se S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 13 diciembre, 2008

Dado que el parámetro que define la crisis actual es el crédito, resulta evidente que habrá que atender a su evolución para identificar cuán cerca estamos o no de su resolución. Un silogismo simple que, sin embargo, no siempre encuentra acomodo en la mentalidad de los inversores. De hecho, muchos de ellos se siguen aferrando al carácter anticipatorio sobre la realidad económica de las bolsas para tratar de vislumbrar la luz que, antes o después, tendrá que asomar al final del túnel por el que hoy discurrimos, financieramente hablando. Sin embargo, en tanto no se produzca la estabilización de los mercados de deuda y financiación, y con ella se recupere la confianza en el sistema financiero tal y como quede finalmente configurado, lo que ocurra en el resto de los activos no serán sino fuegos de artificio sin una base de realidad firme en la que sustentarse. De ahí que sea tan interesante el post que les traigo hoy.

Lo firma el sudafricano Prieur du Plessis cuyo boletín, Investment Postcards from Cape Town, frecuenta asiduamente mi correo electrónico. Creo que ya me he referido a él en alguna otra ocasión. Pues bien, este analista ha sistematizado bastante bien los parámetros que hay que vigilar tanto para certificar el estado actual de la cuestión crediticia como para valorar adecuadamente el impacto real de las distintas inyecciones de liquidez y capital llevadas a cabo por las autoridades monetarias. Su Credit Crisis Watch, que actualiza periódicamente, es un esquema muy básico de nueve puntos, que explica con una sencillez sorprendente y que no me resisto a compartir con todos ustedes para que, en la medida de sus posibilidades, lo puedan monitorizar. Probablemente cuando se publique este artículo las cifras bailarán algo. Trataré de que no sea así. Si Dios quiere, el jueves habré dicho adiós a la miopía para siempre, gracias al láser, y la convalecencia me impedirá estar tan al día como deseara. Por tanto, y como excepción, tomen más el todo que la parte y sean benevolentes. Son más importantes los conceptos que los datos, no les quepa la menor duda.

El documento se explica sólo por lo que me limitaré a recoger, de forma abreviada, sus elementos fundamentales añadiendo a cada apartado una coletilla final de POSITIVO/NEGATIVO en función de que haya avanzado hacia la normalización o no en los últimos meses. Las conclusiones son evidentes. Les invito a resistir hasta el final. No obstante, y como siempre, queda a su disposición el enlace al original y sus numerosos y reveladores gráficos.

1. LIBOR o London Interbank Offered Rate. Tipo de interés al que se prestan los bancos entre ellos. Varía en función de los plazos. El tres meses en dólares alcanzó el 10 de octubre el 4,82% y, tras hacer un suelo en el 2,13% en noviembre, en la actualidad transita por el 2,20%. Un 1,2% por encima del tipo oficial del dinero en Estados Unidos frente al 0,5% de principios de año. POSITIVO pero…

2. LETRAS DEL TESORO. Son el indicador de la rentabilidad sin riesgo. Tomaremos la referencia a tres meses con objeto de hacer homogéneas las comparativas temporales. Su rendimiento es cero (0,015%) desde hace un par de semanas. La extrema aversión al riesgo y las compras de cara al cierre de ejercicio están provocando que los inversores asuman retornos reales negativos a la vez que el Tesoro se financia gratis a corto plazo. NEGATIVO.

3. TED SPREAD. Es la diferencia entre 1 y 2, LIBOR menos LETRAS a tres meses. Sería la definición de prima de riesgo del sistema financiero privado. Si se incrementa es porque la percepción del riesgo de contrapartida es peor y viceversa. De los máximos de 4,65% alcanzados el pasado 10 de octubre, se pasó al 1,75% un mes más tarde, mientras que en los últimos 30 días ha repuntado al 2,18%. Indirectamente mide igualmente el riesgo percibido en la economía, dado el carácter fijador de precios para los distintos agentes económicos del propio sistema financiero privado. POSITIVO pero…

4. DIFERENCIAL LIBOR-OIS (Overnight Index Swap). Compara el LIBOR con la financiación a día de la Reserva Federal. Es otra medida de tensionamiento de los mercados de crédito. Coste adicional de financiación de la banca en general e indicador indirecto de la disponibilidad de fondos en el mercado intradiario que se derivaría de los movimientos en el sustraendo. Al igual que ocurría en el caso anterior, si se incrementa implica un aumento del riesgo percibido por el mercado y viceversa. Su evolución ha sido similar a la del TED Spread, si bien ha rebotado con mayor fuerza que el anterior. POSITIVO pero…

5. TIPOS HIPOTECARIOS. Con ellos trata de analizar la normalización de la financiación inmobiliaria. Se toma la referencia fija a 30 años que ha pasado, gracias a la actuación de la FED sobre las grandes agencias gubernamentales, del 6,36% de finales de octubre al 5,53% de la semana pasada, mínimo plurianual. Un parámetro, a mi juicio, de poco valor per se, que sólo encontraría justificación puesto en consonancia con el volumen de préstamos concedidos y que se distorsiona notablemente en cuanto se superan los límites de la garantía estatal tal y como señala este interesante post. En cualquier caso, POSITIVO.

6. PAPEL COMERCIAL NO FINANCIERO. Se trata de determinar cómo evoluciona la financiación del circulante de las empresas. Para ello utiliza el diferencial A2P2 que compara papel comercial de alta calidad (AA) con papel comercial de baja calidad (A2/P2) a 30 días. En una semana ha pasado del 4,27% al 4,83% poniendo de manifiesto la dificultad de las empresas menos saneadas para encontrar liquidez en el mercado. Se trata de una nueva indicación de aversión al riesgo. No hay que olvidar que, por una parte, hay que añadir a ambos activos financieros el tipo de referencia en vigor y, por otra, que el spread estaba en 0,9% a principios de octubre. Ha multiplicado por cinco en poco más de un mes y subiendo. NEGATIVO.

7. INDICE DE CONFIANZA DE BARRON´S. Similar al anterior, funciona como un cociente o división entre la rentabilidad media exigida a los bonos de mejor calidad y la requerida a aquella deuda empresarial de calidad intermedia. También contribuye a medir el apetito por los activos menos seguros. En la medida en que el ratio se contrae, implica que la prima exigida al endeudamiento de menor calidad es mayor y viceversa. Pues bien, de septiembre a aquí se ha colapsado y sólo en la última semana se ha visto un mínimo repunte esperanzador. NEGATIVO pero…

8. RENTABILIDAD EXIGIDA A LOS BONOS BASURA. Vistos los dos elementos anteriores a pocos sorprenderá que, de acuerdo con el agregador de Merrill Lynch, referencia sobre el particular, se haya disparado el retorno exigido por los inversores para adquirir renta fija de máximo riesgo crediticio. El diferencial en los 10 años supera el 20% tras haber multiplicado por más de siete veces desde el verano pasado. Teniendo en cuenta que el bono a diez años estadounidense cotiza alrededor del 3%, eso implica un coste de financiación anual en la próxima década cercana al 23%. Con el mercado primario cerrado y las posibilidades de refinanciación limitadas, estas compañías parecen condenadas a una muerte segura.

9. CDS o CREDIT DEFAULT SWAPS. Son seguros que miden el riesgo de impago de un determinado activo, soberano o privado, en términos absolutos (coste por cada 10.000 unidades monetarias de cobertura), no como diferencial frente a una referencia. Pues bien, aquí el deterioro ha sido abismal en las últimas semanas superando el iTraxx (más calidad) el nivel de los 200 puntos básicos mientras que el Crossover (menos calidad) ha dejado atrás hace tiempo los 1000, recuperando los viejos máximos. Por lo que respecta al riesgo país, el repunte desde principios de año (merece la pena ver el cuadro que el autor incorpora) es espectacular. En el caso de España se ha pasado de 18,2 a 1 de enero a 115 en la actualidad. Casi nada. Por cierto, ojo con Venezuela y Argentina. NEGATIVO.

No hay que ser un lince para extraer conclusiones preocupantes de todo lo anteriormente expuesto. Es verdad que hay que matizarlas por el efecto final de año al que ya hemos hecho referencia y que siempre produce distorsiones de cara a la foto de final de ejercicio. Y más en un año como este que casi todo, salvo la renta fija soberana, se ha colapsado. Pero aún así, lo primero que se ve es que, mientras la financiación bancaria ha mejorado sustancialmente, gracias no lo olvidemos a la masiva intervención pública en el sector, todo lo que es el crédito empresarial, a distintos plazos, sigue extraordinariamente tensionado y encareciéndose (¿efecto crowding out?, ¿ausencia de voluntad prestamista de las entidades?, ¿ambos?), especialmente en aquellas compañías que presentan alguna duda razonable sobre su modelo de negocio o la viabilidad de su balance. Dado que en el entorno actual, gran parte de las firmas cotizadas entran, en mayor o menor grado, en este último saco, el resumen es evidente: a la caída en las ventas y la imposibilidad de mejora de los márgenes pese a los peores costes de aprovisionamiento, dada la competencia por la supervivencia, se suma la obligación paralela, por la ausencia de refinanciación, de reducir el tamaño del balance mientras se mantiene la actividad en un ambiente de ausencia de dinero a precio razonable para circulante y de un coste impagable por las empresas para la financiación de sus inversiones. Casi nada. Mirar la bolsa está bien como divertimento. Pero no pierdan el foco. A día de hoy es la deuda la única que determinará el suelo de esta crisis y ayudará a la recuperación de la confianza. Entretanto, lo dicho, fuegos de artificio.

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Universidad y empresa, de Carlos Sebastián en Cinco Días

Posted in Educación by reggio on 13 diciembre, 2008

Hay dos tipos de relación entre la Universidad y el mundo de las empresas. Por un lado, la posible adecuación de la formación universitaria a las necesidades del aparato productivo; por otro, la colaboración de las empresas más innovadoras con las actividades de investigación y estudio realizadas en las universidades. Son cuestiones bien diferentes que invitan a reflexiones separadas.

No hay duda de que una buena formación de la población activa contribuye de forma importante a la eficiencia y productividad de las empresas y de la economía en su conjunto. No es, ni mucho menos, el único factor. Los incentivos que tengan los empresarios, profesionales y empleados para ser eficientes son determinantes de primera magnitud y esos incentivos dependen más del marco en el que se desarrolla la actividad económica que del nivel educativo de sus agentes. Pero la formación, el capital humano, es un elemento de gran importancia.

¿Cómo debe plantearse la enseñanza universitaria para que la acumulación del capital humano utilizable por el aparato productivo sea más intensa y más eficiente? Una respuesta sencilla, y quizá por eso bastante equivocada, que está impregnando el actual desarrollo de titulaciones (más bien, proliferación de titulaciones) es formar especialistas en las líneas (o ramas de actividad) que tienen más peso en el aparato productivo español. En lo que se refiere a los economistas, si en España la industria turística tiene gran peso (y se espera y desea que lo siga teniendo) hagamos un grado universitario (antiguas licenciaturas) de Economistas del Turismo. Si algunos servicios financieros son también importantes, hagamos un grado de Economistas de Banca y Seguros. Y así en la mayoría de las enseñanzas universitarias.

A mí me parece un planteamiento erróneo. La contribución de la Universidad al aparato productivo (que, por otra parte, no es la única función de la Universidad) debería ser la de desarrollar el rigor analítico de sus estudiantes, de los futuros profesionales, y no la formación de especialistas. Al menos en el nivel de grado (la licenciatura). Es cierto que se puede fomentar el rigor analítico con estudios especializados, pero el énfasis en la especialización desde el principio, descuidando la profundización en los fundamentos conceptuales e instrumentales y la puesta en marcha de esa especialización en un medio (como la Universidad española actual) en el que tantas resistencias hay al rigor, hace pensar que es la vía equivocada. Los conocimientos especializados sin bases sólidas no forman buenos profesionales y, además, con el ritmo al que cambian las cosas, pueden conducir a profesionales obsoletos.

A finales de los ochenta la City londinense eligió al mejor analista financiero del año y resultó elegida una joven profesional que había estudiado Clásicas en Oxford (estudios famosos por su nivel de exigencia y rigor) y después había hecho un curso de finanzas de unos meses (seis, creo recordar). No pretendo convertir esta anécdota en un principio general. Seguro que si esa joven hubiera estudiado con el mismo rigor e intensidad economía y métodos de análisis de datos sería una analista financiera todavía mejor. Pero el caso ilustra bien lo que estoy planteando.

La especialización de licenciados (titulados de grado, ahora) formados durante cuatro años en el rigor analítico (que no se puede alcanzar sin el esfuerzo de estudiantes y profesores) debería dejarse para los estudios de máster (de un año). Pero seguramente los titulados de grado serían ya personas con capacidad para incorporarse eficientemente al aparato productivo.

La superación de la lección magistral como método docente es condición necesaria pero no suficiente para intensificar el rigor en la formación universitaria. En esto, y en otros aspectos, el plan Bolonia es un cambio normativo en la buena dirección. Pero, como tantas veces, los cambios normativos resultan estériles si se implantan en contextos institucionales con incentivos de sus actores (estudiantes y profesores) contrarios a los objetivos que se pretenden.

Respecto al segundo aspecto de la relación entre empresas y Universidad, es evidente que en España la colaboración de ambas instituciones en actividades de investigación es muy pobre. En la encuesta empresarial mundial que hace el World Economic Forum los empresarios españoles valoran muy bajo la realidad de esa colaboración (de entre más de 90 aspectos de la realidad empresarial española la valoración de esa colaboración recibe la sexta peor nota). Y no les falta razón. Mientras que la investigación universitaria (básica) ha experimentado un considerable avance en los últimos 25 años, la investigación aplicada realizada conjuntamente con empresas se encuentra muy atrasada.

Hay dos factores que explican ese atraso. Por un lado, el sistema de promoción de los docentes se basa en sus publicaciones en revistas científicas (lo que está bien), pero no valora en absoluto los contratos de investigación con empresas. Por otro lado, la rigidez administrativa de las universidades, producto de su concepción funcionarial, desalienta los escasos intentos de colaboración. Cambiar ambos aspectos contribuiría a mejorar la colaboración universidad-empresa.

Carlos Sebastián. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense de Madrid.

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Grecia y Europa, de Antonio Garcia-Trevijano en el Diario español de la República Constitucional

Posted in Política by reggio on 13 diciembre, 2008

Grecia conmueve a los europeos. La indignación por el disparo mortal de la policía a un estudiante de 15 años, se ha traducido en un movimiento de rebelión de jóvenes, clases medias y trabajadores, contra el régimen partidocrático y endogámico que sustituyó, en 1974, a la dictadura de los coroneles. Los sindicatos han aprovechado la ocasión para promover una huelga general que ha paralizado a la sociedad civil durante 24 horas.

La experiencia del 68 francés, y de la huelga española del 89, bastan para anticipar el resultado de tanta agitación, sin dirección política a la libertad. Se cambiará o no el Gobierno conservador, pero la esperanza de cambio de Régimen, mediante la conquista de la libertad política, se habrá esfumado.

El interés europeo por los actuales sucesos políticos griegos tiene sólidos fundamentos históricos. La independencia griega, primer asunto nacional resuelto por una acción concertada de las potencias europeas, se asentó sobre un sentimiento pre-nacional fraguado con una torpeza del invasor otomano. Para no disminuir la recaudación de impuestos y fomentar la oposición de la Iglesia bizantina a la romana, Mohamed II prohibió la conversión al Islam de los griegos, y concedió al Patriarca de Constantinopla un territorio, el “Fanar”, con jurisdicción cesáreo-papista. La aristocracia “fanariota” mantuvo la lengua griega con escuelas doctorales y, desde el Cuerno de Oro, administró con criterio unitario los asuntos griegos. La tecnocracia fanariota de Bruselas ni siquiera puede concebir hoy que la falta de libertad política sea motivo de sublevación, bastante ceguera tiene con su propia crisis para ver esa minucia griega.

Las televisiones griegas ven en el asesinato del joven Alejandro Grigoropulos la gota de agua amarga que colma el vaso de la resignación. El rector de la Universidad de Atenas dice; “los jóvenes ya no nos creen”. Todos los comentaristas coinciden: “lo que esta pasando no es novedad, no es de ayer, ni una crisis de confianza en el gobierno que se resuelva con elecciones, es una crisis de Régimen”. Pese a ello, el líder de la oposición socialdemócrata, Papandreu, se suma a la manifestación silenciosa, con velas, en el centro de Atenas. Mientras los partidos comunistas enfrentados entre sí, y la coalición de izquierdas, Sinaspismos, acusada de “celebrar la violencia”, se unían a otras manifestaciones menos silenciosas.

florilegio

“Nada es más efectivo para disolver los conatos de libertad en las masas gobernadas, que canalizarlos hacia una huelga de objetivos económicos, o a la convocatoria de nuevas elecciones para ir de lo mismo a lo mismo.”

La elección del mayor estafador de la historia reciente, de James Petras en Rebelión

Posted in Internacional, Política by reggio on 13 diciembre, 2008

Traducido para Rebelión por Christine Lewis Carroll

“Tengo una visión de estadounidenses con 80 años trabajando en oficinas y fábricas todavía, en silla de ruedas después de haber perdido las piernas en las guerras imperiales y sus pensiones gracias a los especuladores de Wall Street, y recordando amargamente que habían votado a un Presidente que primero prometió cambio, prosperidad y paz, para luego nombrar a timadores financieros y belicistas.”

Un ministro itinerante 2008.

Introducción

Todo el espectro político, desde la izquierda ‘libertaria’, pasando por los editores progresistas de The Nation, hasta el partido de extrema derecha compuesto de neo-conservadores/belicistas sionistas y los académicos de Berkeley/Chicago/Harvard partidarios del libre mercado ha aclamado con una sola voz la elección de Barack Obama como ‘un momento histórico y decisivo’ de la historia estadounidense, y otros histrionismos. Por razones totalmente externas a las eyaculaciones emocionales de sus promotores, es cierto que es un momento histórico: Sólo hay que constatar la brecha abismal entre la demagogia de su campaña ‘populista’ y sus antiguas relaciones carnales cada vez más estrechas con los personajes políticos más retrógrados, con los corredores de poder y con los apoyos millonarios financieros e inmobiliarios.

Un análisis somero de quiénes son sus asesores principales de campaña, de cuáles son sus compromisos públicos con los especuladores de Wall Street, con los militaristas civiles, con los sionistas celosos y con los abogados corporativos evidencia lo que se ocultó al electorado mediante la imagen de Obama de ser el amigo del pueblo y dar el mensaje elocuente de ‘esperanza’. Ganó eficazmente la confianza, los dólares y las decenas de millones de votos al prometer ‘cambio’ (impuestos más altos para los ricos, el fin de la guerra de Irak y la reforma del sistema nacional de salud); sin embargo, sus asesores de campaña sugerían la continuación de las políticas militares y económicas de la Administración Bush (confirmada más tarde por los nombramientos más estratégicos).

A las tres semanas de su elección, nombró a todos los posos políticos que habían provocado las guerras interminables de las últimas dos décadas, y a los diseñadores de las políticas económicas responsables de la quiebra financiera y la recesión cada vez más profunda que azota a decenas de millones de estadounidenses hoy y previsiblemente en el futuro. Podemos afirmar que la elección de Obama ciertamente representa un hito en la historia estadounidense: La victoria del mayor estafador y sus cómplices de la historia reciente.

Habló con los trabajadores y trabajó con los amos de éstos.

Paseó el color de su piel delante de las minorías mientras borraba cualquier mención de sus quejas socio-económicas.

Prometió la paz para Oriente Próximo a la mayoría de los jóvenes estadounidenses y jura servilmente lealtad eterna al Partido de la Guerra de los sionistas estadounidenses que obedecen a un poder colonial extranjero (Israel).

Obama, a una escala mayor, es la encarnación perfecta del Hombre de Confianza de Melville. Te distrae mientras te quita la cartera. Te da las gracias mientras te manda a luchar en nombre de un país extranjero en una guerra en Oriente Próximo. Dice solemnemente piedades vacías mientras vacía los fondos de la Seguridad Social para rescatar a los principales financieros que te estafaron de tus inversiones de jubilación. Nombra y alaba a los arquitectos de los planes de pirámide desplomados mientras promete que el futuro será mejor.

Es cierto, “nuestros mayores críticos intelectuales”, nuestros izquierdistas ‘libertarios’ y anarquistas académicos utilizaron sus conferencias donde cobran 5 cifras como plataformas para promocionar la candidatura del estafador: Describieron el tono político del estafador como “respuesta a las necesidades más sentidas de nuestro pueblo”. Alabaron al estafador cuando habló de ‘cambio’ y de ‘darle la vuelta de 180 grados al país’. Es cierto, Obama dio una vuelta de 360 grados: Nos devolvió a las políticas y a los arquitectos responsables de nuestro actual desastre político-económico.

Los seguidores progresistas y auto-narcotizados del estafador

El contraste entre la retórica de la campaña de Obama y sus actividades políticas fue transparente, público y evidente para todos, salvo para las masas hipnotizadas y los ‘progresistas’ auto-narcotizados quienes se inventaron argumentos en su favor. De hecho, incluso después de la elección de Obama y el nombramiento tanto de los cómplices de Clinton /Wall Street a los más altos puestos económicos como de los arquitectos de las guerras imperiales prolongadas (Hillary Clinton a Secretaria de Estado y Robert Graves de la Administración Bush a Secretario de Defensa), los ‘verdaderos creyentes progresistas’ encontraron razones para representar, cual perrito faldero, la charada. Muchos progresistas argumentaron que los nombramientos de belicistas y timadores por parte de Obama fue un truco para ganar tiempo ahora y desplazarse a la ‘izquierda’ más adelante.

Si nunca han reconocido sus errores históricos públicamente, estos mismos progresistas se pusieron a escribir ‘cartas abiertas al Presidente’ abogando a favor de ‘la causa del pueblo’. Quizá sus epístolas logren evadir la destructora de papel del Jefe de la Casa Blanca, Rahm Emanuel.

El prestidigitador que habló de ‘cambio’ ahora habla de ‘experiencia’ al nombrar a puestos tanto mayores como menores a los mismos rocines políticos que rotan discretamente entre Wall Street, Washington, la Reserva Federal y los ambientes académicos. En vez de ‘cambio’, hay continuidades absolutas de diseñadores de políticas, y sobre todo vínculos mayores entre militaristas, Wall Street y los nombramientos de Obama. Los verdaderos creyentes progresistas, enfrentados con el fracaso total, se agarran a un clavo ardiendo. Obligados a reconocer que todos los nombramientos de Obama representan los posos del pasado corrupto y sangriento, esperan y rezan para que las circunstancias extremas actuales conviertan a estos belicistas impenitentes y partidarios de toda la vida del capital financiero en defensores de un estado de bienestar keynesiano resucitado.

Más al contrario, Obama y sus hombres en el Pentágono, Departamentos de Estado y Justicia, y agencias de Inteligencia y Seguridad están pidiendo grandes aumentos en gastos militares, envíos de tropas y militarización interior para recuperar las fortunas perdidas de un imperio en declive. Obama y sus hombres proyectan proseguir con energía la guerra global de Clinton-Bush contra los movimientos nacionales de resistencia en Oriente Próximo. Sus asesores de más confianza, que colocan a Israel como prioridad, han echado el ojo a Irán, Siria, Afganistán, Pakistán, Somalia, Sudán, Palestina e Irak.

La estafa económica de Obama

Luego está el contraste entre los billones que Obama regalará a los timadores financieros (y cualquier otra empresa privada capitalista ‘demasiado grande para fallar’) y su compensación cero para los 100 millones de cabezas de familia estafados por valor de 5 billones de dólares en concepto de ahorros y pensiones por parte de sus nombrados cohortes y los que se han beneficiado de los rescates. Ni un solo centavo será destinado a los parados de larga duración. Ni un solo hogar será rescatado de la amenaza de desahucio.

Obama es la marca registrada de una red de personal de confianza. Es una banda bien organizada de políticos eminentes, recaudadores de fondos, buscavidas de los medios de comunicación, magnates inmobiliarios y macarras académicos. Se unen a ellos y los encubren los funcionarios y rocines del Partido Demócrata. Como el virtuoso, Obama proyectó la imagen y siguió el guión. Pero la financiación y todo el tinglado ‘populista’ fueron construidos por los partidarios inflexibles del libre mercado, por los que ponen a Israel primero, tanto judíos como gentiles, por los belicistas de Washington y por todo un ejército de burócratas multimillonarios.

La estafa electoral sirvió para algo más que la mera propulsión de una docena de artistas estratégicos de la estafa hacia puestos relevantes de la Casa Blanca. Primero, la banda estafadora de Obama desvió la rabia e ira de decenas de millones de estadounidenses económicamente machacados y sangrados por la guerra, de forma que la hostilidad no se vertiera sobre una presidencia y un congreso desacreditados, o sobre un sistema político grotesco de un partido con dos facciones, y diera como resultado la acción directa o al menos un nuevo movimiento político.

En segundo lugar, la imagen de Obama proporcionó una tapadera temporal para el regreso y la continuidad de todo lo que detestaba el pueblo estadounidense – los arrogantes timadores intocables, el desempleo creciente y la incertidumbre económica, la pérdida de hogares y ahorros de toda una vida, y las guerras imperiales interminables.

Siendo las estrellas de la película Paul Volker, ‘Larry’ Summers, Robert Gates, los Clinton, Geithner, Holder y General (‘Tú bebe tu kool-aid mientras yo ocupo mi sitio en el Consejo de Administración de Boeing’) Jim Jones (Cuerpo de Marines de los Estados Unidos USMC), Obama nos obsequia con un nuevo pase de intervenciones militares y crímenes de guerra, bandidaje en Wall Street, Abu Graib, buscavidas del Comité Estadounidense-Israelí de Actividades Políticas AIPAC y todas las demás pamplinas diversas. Nuestro Gunga Din hecho en Harvard da a entender que habla en nombre de todos los sujetos coloniales pero actúa en el interés del imperio, de sus vampiros financieros, y de sus criminales de guerra y sus sanguijuelas de Oriente Próximo de la Tierra de los Elegidos.

Las dos caras de Obama

Como la cara de Jano en las monedas de la república romana, Obama y sus íntimos amigotes bromearon cínicamente sobre ‘cuál es la cara real de Barack’, conscientes de la estafa que perpetraban durante la campaña. En realidad, sólo hay una cara la de un Obama muy comprometido, consecuente y sin tapujos, demostrando con sus nombramientos la cara de un constructor de imperio.

Obama es un militarista a las claras con el firme propósito de reconstruir el imperio estadounidense hecho jirones. El Presidente Electo es un defensor de Wall Street imperturbable colocando la recuperación de los grandes bancos y empresas de inversión como prioritaria. Las personas nominadas para los puestos económicos más relevantes (Tesorería, asesores de la Casa Blanca) están bien capacitadas (largo servicio en la oligarquía financiera) para perseguir la agenda de Wall Street de Obama. No hay ni un solo miembro de su equipo económico que represente o haya defendido los intereses de las clases asalariadas (ni siquiera de las pequeñas y medianas empresas procedentes de la industria productiva).

Los propagandistas de Obama sostienen que sus nombramientos reflejan su preferencia por la ‘experiencia’ esto es verdad: Su equipo ha tenido mucha ‘experiencia’ en aumentar los beneficios empresariales, compras y especulación en el transcurso de sus largas y lucrativas carreras. Obama no quiere a jóvenes sin historiales de haber servido a las Grandes Finanzas cuyos intereses le son cruciales. Quería a funcionarios económicos de confianza que reconocieran que la tarea central de su régimen es la refinanciación millonaria. Los nombramientos de los Summers, Rubins, Geithners y Volkers encajan perfectamente con su ideología: Son la mejor elección para sus metas económicas.

Los críticos de estos nombramientos hablan de los ‘fallos’ de estos economistas y su papel en ‘el colapso del sistema financiero’. Estos críticos no reconocen sin embargo que sus ‘fallos’ no es lo más relevante, sino su compromiso inquebrantable con los intereses de Wall Street y su voluntad para sacar billones de dólares más a los contribuyentes estadounidenses con el fin de sostener a sus colegas de Wall Street.

Con Clinton y Bush, previo al desplome financiero, éstos ‘liberalizaron’ la práctica de timar a 100 millones de estadounidenses de billones de ahorros y pensiones privados. En la crisis actual, éstos son exactamente las personas necesarias para timar a la tesorería de los Estados Unidos los billones de dólares que necesitan para rescatar a sus compañeros oligarcas. El Presidente Blanco (Bush) deja excrementos humeantes en las alfombras de la Casa Blanca, y Wall Street llama al ‘histórico’ Presidente Negro Obama para organizar la limpieza.

Obama, el militarista, supera a su antecesor

Lo que hace a Obama un militarista y defensor de Wall Street mucho más audaz que Bush es que tiene la intención de perseguir políticas militares que ya han dañado al pueblo de Estados Unidos nombrando a personas que ya han sido desacreditados en el contexto de guerras imperiales falladas y una economía interior fracasada. Mientras Bush empezó sus guerras después de que la paz acostumbrada de Estados Unidos fuera destrozada por el clima de miedo orquestado a raíz del 9/11, Obama tiene la intención de lanzar su intensificación de los gastos militares en el contexto de un desencanto público generalizado con las guerras en curso, con déficits fiscales monumentales, con presupuestos militares inflados y después de que 100.000 soldados estadounidenses hayan muerto, estén heridos o destrozados psicológicamente.

Los nombramientos de Obama de Clinton, General Jim Jones, el ciudadano israelí Rahm Emmanuel y el ultra-sionista Dennis Ross, encajan perfectamente con su agenda imperial-militarista de intensificación de la agresión militar. Su selección de candidatos en el terreno de la inteligencia también encaja perfectamente con la prioridad de Obama de recuperar el liderazgo mundial de Estados Unidos (reconstruir las redes imperiales de Estados Unidos). Toda la charlatanería de los medios sobre los esfuerzos de Obama de ‘bipartidismo’, ‘experiencia’ y ‘competencia’ tapa los asuntos fundamentales: Las personas elegidas de los dos partidos están completamente comprometidas con la construcción del imperio militar. Todos están a favor de “un nuevo esfuerzo por renovar la posición de Estados Unidos en el mundo” (léanse ‘la dominación imperial de Estados Unidos en el mundo’), de acuerdo con lo que dijo la futura Secretaria de Estado Hillary Clinton. El General James Jones, la elección de Obama para la Seguridad Nacional, presidió las operaciones militares durante el período de Abu Graib/Guantánamo. Apoyó con fervor el aumento de tropas en Irak y aboga por un gran aumento del gasto militar, 100.000 efectivos y la militarización de la sociedad doméstica estadounidense (sin mencionar sus relaciones financieras personales con el complejo industrial militar). Robert Gates, como el Secretario de Defensa de Obama, apoya la guerra imperial universal, unilateral y sin límite. Cuando el número de países aliados de Estados Unidos en Irak caiga de 35 a 5 el 1/1/2009 y el régimen títere iraquí está pidiendo la retirada de todos los soldados estadounidenses para 2012, Gates, el intransigente, insiste en una presencia militar permanente.

El asunto de ‘la experiencia’ gira alrededor de dos cuestiones: (a) la experiencia relacionada con ¿qué prácticas políticas pasadas? (b) la experiencia necesaria para perseguir ¿qué políticas futuras? Toda la experiencia pasada de los nombramientos está relacionada con guerras imperiales, conquistas coloniales y la construcción de estados amigos. La ‘experiencia’ de Hillary Clinton fue su apoyo al bombardeo de Yugoslavia y la invasión de la OTAN de Kosovo, su apoyo al Ejército de Liberación de Kosovo (KLA), una organización terrorista-criminal internacionalmente reconocida, y los bombardeos implacables de Irak en la década de los 90, la invasión criminal de Bush de Irak en 2003, el bombardeo asesino de núcleos civiles en el Líbano por parte de Israel… y ahora las llamadas a voz en grito para la ‘destrucción total de Irán’. Clinton, Gates y Jones no han propuesto nunca durante su carrera política la negociación pacífica de disputas con cualquier adversario de los Estados Unidos o Israel. Dicho de otra manera, su ‘experiencia’ alardeada se basa exclusivamente en su enfoque militarista unidimensional de las relaciones exteriores.

Y la ‘competencia’ ¿para hacer qué? En términos generales, Los Tres (Clinton, Gates y Jones), han demostrado la mayor incompetencia para librar a los Estados Unidos de guerras coloniales perdidas, costosas y dilatadas. Les falta la más mínima capacidad de reconocer que la construcción de imperios militaristas en el contexto de estados independientes ya no es viable, que sus costes pueden arruinar una economía imperial y que las guerras sin fin erosionan su legitimidad a los ojos de la ciudadanía.

Incluso dentro del marco del pensamiento estratégico, geopolítico e imperial, sus posicionamientos demuestran la más alta incompetencia: Apoyan ciegamente a un pequeño estado colonial ideológicamente fanático y altamente militarizado (Israel) frente a 1.5 billones de musulmanes que viven en naciones ricas en recursos minerales y petrolíferos con mercados lucrativos, potencial inversor y situadas en el centro estratégico del mundo. Promocionan guerras totales contra poblaciones enteras, como ocurre en Afganistán, Irak y Somalia, sin la menor posibilidad de ganarlas. Son verdaderamente los ‘Maestros de la Derrota’.

Obama nombró a ‘Los Tres’ por su experiencia, competencia y apoyo bipartidista en la persecución de guerras imperiales. No se percató de sus fallos deslumbrantes, sus violaciones flagrantes de las normas básicas de la civilización (los derechos humanos de decenas de millones de civiles en naciones soberanas) a causa de su voluntad de perseguir las ilusiones de un nuevo orden mundial dominado por los Estados Unidos.

Conclusión

El compromiso profundo de Obama de convertirse en el salvador del imperio estadounidense se evidencia en el nombramiento a los puestos más relevantes de los políticos y generales más mediocres y fallidos basándose en su voluntad de perseguir la construcción de imperios militaristas mientras la economía doméstica se desploma y la ciudadanía se empobrece y se desangra.

Igual que la campaña electoral y victoria posterior de Obama entrarán en los anales de la historia como la estafa política del nuevo milenio, sus nombramientos políticos y económicos marcarán otro momento ‘histórico’: El nombramiento de especuladores y belicistas fallidos y corruptos. Unámonos a la celebración inaugural de nuestro ‘Primer Presidente Imperial Afro-Americano’ ¡que gana mediante la estafa y gobierna con las armas!

Título original en inglés: A Historic Moment: The Election of the Greatest Con-Man in Recent History.

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¿Está por llegar lo peor de la crisis?, de Leonardo Boff en Página 12

Posted in Derechos, Economía, Justicia by reggio on 13 diciembre, 2008

En un artículo anterior afirmábamos que la crisis actual, más que económico-financiera, es una crisis de humanidad. Se han visto afectados los cimientos que sustentan la sociabilidad humana –la confianza, la verdad y la cooperación–, destruidos por la voracidad del capital. Sin ellos es imposible la política y la economía. Irrumpe la barbarie. Queremos presentar esta reflexión de sentido filosófico inspirados en dos notables pensadores: Karl Marx y Max Horkheimer. Este último fue prominente figura de la escuela de Frankfurt, al lado de Adorno y Habermas. Antes incluso del final de la guerra, en 1944, tuvo el valor de decir en unas conferencias en la Universidad de Columbia (USA), publicadas bajo el título Eclipse de la Razón, que la victoria inminente de los aliados iba a servir de poco. El motivo principal que había generado la guerra seguía estando activo en el núcleo de la cultura dominante. Era el secuestro de la razón para el mundo de la técnica y de la producción, por lo tanto, para el mundo de los medios, olvidando totalmente la discusión sobre los fines. Es decir, el ser humano ya no se preguntaba por un sentido más alto de la vida. Vivir es producir sin fin y consumir todo lo que se pueda. Es un propósito meramente material, sin ninguna grandeza. La razón fue usada para hacer operativa esta voracidad. Al someterse, se oscureció, dejando de hacerse las preguntas que siempre había planteado: ¿qué sentido tiene la vida y el universo?, ¿cuál es nuestro lugar? Sin respuestas a estas preguntas, sólo nos queda la voluntad de poder que lleva a la guerra como en la Europa de Hitler.

Algo semejante decía Marx en el tercer libro de El Capital. En él deja claro que el punto de partida y de llegada del capital es el propio capital en su voluntad ilimitada de acumulación. Su objetivo es el aumento sin fin de la producción, para la producción y por la propia producción, asociada al consumo, con vistas al desarrollo de todas las fuerzas productivas. Es el imperio de los medios sin discutir los fines ni cuál es el sentido de este proceso delirante. Son los fines humanitarios los que sostienen la sociedad y dan propósito a la vida. Bien lo ha expresado nuestro economista-pensador Celso Furtado: “El desafío que se plantea en el umbral del siglo XXI es nada menos que cambiar el curso de la civilización, desplazar el eje de la lógica de los medios al servicio de la acumulación, en un corto horizonte de tiempo, hacia una lógica de los fines en función del bienestar social, del ejercicio de la libertad y de la cooperación entre los pueblos” (Brasil: a construçao interrompida, 1993, 76).

No fue eso lo que los ideólogos del neoliberalismo, de la desregulación de la economía y del laissez faire de los mercados nos aconsejaron. Ellos mintieron a toda la humanidad prometiéndole el mejor de los mundos. No existían alternativas a esa vía, decían. Todo eso ha sido ahora desenmascarado, generando una crisis que va a ser aún peor.

La razón de ello reside en el hecho de que la crisis actual se ha establecido en el seno de otras crisis todavía más graves: la del calentamiento planetario, que va a tener dimensiones catastróficas para millones de seres humanos, y la de la insostenibilidad de la Tierra como consecuencia de la virulencia productivista y consumista. Necesitamos un tercio más de Tierra, es decir, la Tierra ya ha sobrepasado el 30% de su capacidad de reposición. No aguanta más el crecimiento de la producción y del consumo actuales, como propone cada país. Y va a defenderse produciendo caos, no creativo sino destructivo.

Aquí se sitúa el límite del capital: en el límite de la Tierra. Eso no existía en la crisis de 1929. Se daba por descontada la capacidad de soporte de la Tierra. Hoy no: si no salvamos la sostenibilidad de la Tierra, no habrá base para el proyecto del capital en su propósito de crecimiento. Después de haber vuelto precario el trabajo, sustituyéndolo por la máquina, ahora está liquidando la naturaleza.

Estas consideraciones raramente aparecen en el debate actual. Predomina el tema de la extensión de la crisis, de los índices da recesión y del nivel de desempleo. En este campo, los peores consejeros son los economistas, especialmente los ministros de Hacienda. Ellos son rehenes de un tipo de razón que los ciega para estas cuestiones vitales. Hay que oír a los pensadores y a los que aman la vida y cuidan de la Tierra.

Leonardo Boff. Teólogo brasileño, fundador de la Teología de la Liberación.

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Al menos 20 centros de tortura de la CIA en Afganistán, de Robert Fisk en La Jornada

Posted in Derechos, Internacional, Justicia, Libertades, Política by reggio on 13 diciembre, 2008

Supe que estaba en Tadjikistán esta semana cuando mi teléfono celular libanés me dio la bienvenida a “Rusia” a mi llegada al aeropuerto de Dushanbé. Sí amigos, Alpha Beirut en realidad creyó que yo estaba en el imperio del señor Putin. Y qué maravilla, mi teléfono sonó de nuevo cuando estaba de camino a la ciudad tadjika de Panj, sobre la rivera del Amu Darya, y me dio la bienvenida a Afganistán. Una hora más tarde, cuando aún estaba en el norte de Tadjikistán, al norte del río Oxus, atravesado por Alejandro el Grande, quien se casó con una mujer de esta zona (y que después fue asesinada), mi celular volvió a sonar. Esta vez me dio la bienvenida a los Emiratos Árabes Unidos.

Olvidándose de todo Afganistán, parte de Pakistán y de un buen trozo de Irán, dependiendo de mi ruta de vuelo, mi celular creyó que estaba yo entre las resplandecientes torres de Dubai cuando en realidad me encontraba en una de las más pobres ex repúblicas musulmanas. Me recordó cuando, a mediados de los años 70, un jefe de redacción del diario The Times tenía sobre su escritorio un globo terráqueo giratorio como para afirmar la importancia que él daba a todo lo global, y señalaba con la punta de su pulgar el lugar de una catástrofe antes de despachar al reportero más cercano a dicha locación.

De esa forma, alguna vez envió a mi predecesor corresponsal en Líbano por tierra a cubrir un terremoto en el norte de Turquía –pese a que en medio estaba Siria, cuyo cruce de frontera requería de una visa que tomaba una semana tramitar– con el argumento de que Líbano quedaba a sólo medio pulgar de distancia de Trabzon. Bip. Bienvenido a Turquía.

Sospecho que esto se asemeja mucho a la manera en que la administración Bush veía el sudeste musulmán de Asia. Un montón de musulmanes en Dushanbé no podía ser muy diferente a otro montón de musulmanes en Kabul o en los Emiratos Árabes Unidos. Después de todo, Dushanbé ostenta un escuadrón de la fuerza aérea francesa que apoya a los británicos en la provincia afgana de Helmand, mientras que en Dubai se da la bienvenida a la marina real británica, la fuerza aérea francesa y a sucesivos secretarios de Estado estadunidenses. Esos fastidiosos musulmanes pueden ser cubiertos con un dedo y un pulgar, ¿para qué molestarnos con detalles?

Un paralelismo extraño ha emergido desde que Obama resultó electo. Durante la campaña, el presidente Ahmadinejad, de Irán, anunció que “el régimen israelí será destruido”. Eso fue lo que dijo en Farsi; no mencionó a “Israel”, aunque esta distinción parezca innecesaria. Inmediatamente Hillary Clinton anunció que si Teherán atacaba a Israel ella “aplastaría a Irán”.

Ahora ella será secretaria de Estado y los iraníes están, comprensiblemente, algo molestos. ¿Significa esto, acaso, que el nuevo gatito del Departamento de Estado continuará la línea del gatito previo, amenazando con utilizar la fuerza contra Irán cuando se supone que Obama quiere un “diálogo”?

Una especie de hipocresía a la inversa continuó de inmediato. Clinton, señalaron “funcionarios” estadunidenses, no debía ser tomada demasiado en serio pues todo ocurrió en el contexto de una campaña electoral.

En efecto, Obama –distanciándose de las mutuas acusaciones que se hicieron ambos cuando eran candidatos demócratas a la presidencia– minimizó sin más sus propios discursos electorales y básicamente admitió que ambos dijeron mentiras para conseguir votos. Afirmó que la amenaza que representa el chiflado presidente de Irak será tomada con la mayor seriedad. No es tan difícil captar el mensaje, ¿verdad? La futura secretaria de Estado no debe ser tomada en serio cuando amenaza a Irán, pero Irán será tomado muy seriamente cuando amenaza a Israel.

Adivino que las personas comunes seguiremos tragándonos esa atemorizante narrativa bajo el régimen de Obama. Vean cuan fácilmente nos tragamos los adjetivos “altamente disciplinados”, “profesionales”, y “entrenados militarmente” con que se describió a los carniceros en camiseta que perpetraron una matanza en Bombay, recorriendo hoteles y una estación ferroviaria.

¿Provenían de Cachemira, de Pakistán o fueron entrenados en campamentos de Afganistán? Yo también me lo pregunto.

Ahora recuerdo que cuando empezó la obscena guerra civil en Argelia entre Pouvoir y los “islamitas” a principios de los 80, las autoridades nos obsequiaron historias de “terroristas usando uniformes militares” degollando a civiles. Esto siguió durante meses hasta que Tarado Fisk se dio cuenta –y más tarde confirmó al entrevistar a miembros de las fuerzas de seguridad argelinas– que los hombres en uniforme de policía eran policías. Ergo en Bagdad, donde los periodistas narraron al mundo historias de ataques a civiles y extranjeros a manos de hombres “que usaban uniformes de policía”. Dado que no había uniformes de policía listos para usar en las bodegas de Baquba, deduzco que eran policías que trabajaban para los insurgentes.

También sospecho que los “altamente disciplinados” y “profesionales” asesinos de Bombay provenían del mismo establo. ¿El servicio paquistaní de inteligencia? Muy probablemente. ¿El ejército paquistaní, en el cual muchos han sido misteriosamente capturados y desaparecidos en los territorios tribales? Quizás.

¿Podrían ser de los servicios de seguridad indios, cuya composición interreligiosa nunca se discute, pero contra los cuales pesan evidencias sustanciales de matanzas en Cachemira? En estos días, dichos actos de crueldad deben ser tocados con lo que la policía gusta de llamar “una mente abierta”.

Nótese que hemos olvidado las prisiones secretas de la CIA. En Afganistán, una fuente de Fisk que nunca –jamás– se ha equivocado, me informa que existen al menos 20 de estos centros de tortura funcionando en el país, y seis de ellos están en la provincia de Zabol.

Pero no nos importan los afganos. Aun así, me sorprendió un mínimo incidente –irrelevante, dirán ustedes– en el aeropuerto de Herat hace unas semanas, cuando dos afganos me invitaron a almorzar en un restaurante junto a las pistas de aterrizaje.

Nuestro pequeño avión, en que viajaríamos en la ruta Kandahar-Kabul, estaba siendo abastecido de combustible mientras yo compartía su pan, té y huevo duro. Dejé caer al suelo la telaraña que formaban los cascarones de mis huevos. Imaginen mi vergüenza cuando me puse de pie y vi que mis amigos recogían cada trozo de cascarón para guardarlo en una bolsa de plástico. Mantengamos Afganistán limpio. ¿Verdad que lo haremos? Bip. Bienvenido a Afganistán.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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