Reggio’s Weblog

Pobres de corbata, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Economía, Laboral, Sociedad by reggio on 12 diciembre, 2008

EL RUIDO DE LA CALLE

G. Ingersol, orador ateo, ex combatiente de la Guerra de Secesión, sacó una vez de la levita el reloj, al estilo de Gary Cooper, y dijo a la multitud: «Según la Biblia, Dios ha condenado con la muerte a los hombres que blasfeman. Yo voy a blasfemar». Blasfemó; una mujer se desmayó. Pasaron cinco minutos y no le cayó un rayo al coronel, así que siguió su predicación diciendo que el miedo crece, el miedo es bárbaro, el miedo cree en brujerías, el valor se yergue y piensa, no hay que tener fe alguna en una empresa como la de la religión que promete dividendos a los accionistas sólo después de muertos. De lo único que hay que tener miedo es del miedo mismo, dijo Roosevelt y acabó en una silla de ruedas. El miedo anda solo por el planeta mientras los accionistas de la Tierra se están quedando en cueros, y también los pobres de corbata.

Cuando los Estados Unidos se estremecen hay un temblor universal que menea todas las vértebras del universo, incluidas las de los Pirineos y el Mulhacén. En el país del zapatero, cientos de negros y de blancos se acercan a vender su sangre, pero también los norteamericanos están puliendo la suya, y no sólo la sangre sino también el semen, los óvulos; si esto sigue así terminarán ofreciendo el body entero. Por una donación de plasma se pagan hasta 50 dólares; por la cabellera de una rostro pálido, 1.000.

Ni los ricos ni los pobres con corbata y sin corbata aguantan la crisis. Me cuenta un amigo ex hippy que en Ibiza los ricos compran libros de cocina porque han tenido que despedir a los cocineros. Me informan desde Andalucía que la gente se acerca a los ayuntamientos para pedir paquetes de comida; hay sobrecarga de teléfonos en el programa de tarde de Canal Sur con la siguiente oración: «Quiero lotería de La tarde con María» (Montes). Antonio Romero, el rey de los galgos vegueros, con el lenguaje del príncipe Kropotkin, me comenta que, de los 3.000.000 de parados, 700.000 son andaluces y el año que viene llegarán a 1.000.000.

En el prólogo de Luis García Montero al libro ¿Por qué no me callo? de Romero, escribe, citando a Machado, que bajo el birrete de un doctor puede esconderse el cráneo de un idiota, y bajo la simpatía de un campesino andaluz puedes encontrar la inteligencia en estado de gracia. «Los ricos -habla Romero- se han caído por el terraplén, pero los sueldos de un alto ejecutivo del Ibex suponen el sueldo de 66 mileuristas».

Nadie tiene ni idea del origen, de la duración ni de las consecuencias de la crisis. Cáritas ha pronosticado que se incrementa el número de pobres de corbata, y esa bandera no se tiñe de rojo, en el mástil del pescuezo, porque estos pobres de corbata pertenecen a una generación pasiva, apolítica y con sobrepeso.

© Mundinteractivos, S.A.

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