Reggio’s Weblog

Episodios neoliberales (II), de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Posted in Asturias, Economía, Política by reggio on 10 diciembre, 2008

El ojo del tigre

En mayo de 1969, un ministro de Industria del Gobierno del general Franco -llamado Gregorio López-Bravo y Castro– realizó una visita apostólica a esta región. Llegó acompañado de un numeroso grupo compuesto por procuradores en Cortes y empresarios. Aquí le esperaban quienes representaban el poder político y empresarial asturiano capitaneados por el gobernador civil. Después de un largo recorrido por las amplias naves de la factoría sirderúrgica y de un multitudinario almuerzo celebrado en una de las amplias salas del área residencial de La Granda, López-Bravo pronunció un discurso institucional para exponerle a la interesada concurrencia los planes que su Gobierno tenía previstos para relanzar la producción siderúrgica en Asturias.

En primer lugar estaba decidido a impulsar una gran expansión de Ensidesa para la que se preveía una producción anual de cinco millones de toneladas de acero; en segundo término, se calculaba que, tras una tercera etapa desarrollista, Uninsa -fundada en 1961- alcanzara las siete millones de toneladas de acero, también. Con lo cual, Asturias en la próxima década de los 70 se colocaría a la cabeza del desarrollo siderúrgico español, nada menos que con doce millones de toneladas…

Cuando el ministro concluyó su épico discurso económico-político, o viceversa, tomó la palabra un representante de los empresarios que habían acompañado en el viaje al brillante orador. Se llamaba Agustín Rodríguez-Sahagún. Aquel empresario no se anduvo con rodeos: vino a decirle que el INI se dedicaba a desarrollar una política deseal con los intereses empresariales privados. Entre otros problemas, la empresa pública con sus salarios para sus trabajadores establecía un agravio comparativo con los que podía pagar la empresa privada.

Cuando aquel enojoso encuentro empezaba a calentarles la boca a sus protagonistas, y el asunto adquiría ya tonos excesivamente peligrosos para el protocolo, el ministro interrumpió al orador -que se había lanzado cuesta abajo y ya casi sin luces- para decirle: Si ustedes quieren algo positivo para sus intereses, lo mejor que pueden hacer es constituirse en un grupo de presión. Ocho años después, aquel empresariado ofendido fundó la CEOE y la CEPYME. Dos notables, y muy efectivos, grupos de presión política y económica. O viceversa.

Era verdad que las empresas públicas del Estado pagaban salarios más altos que las privadas. Pero lo que no hubo nunca en este país fue una empresa pública entendida e interpretada en su más estricto sentido ideológico. Lo que sí había, en realidad, era un mercado intervenido por el Estado, pero -éste- sometido a las presiones de los grandes intereses del capital privado. El Instituto Nacional de Industria (INI), que había sido creado en septiembre de 1941, agrupando empresas de carácter paramilitar, funcionó siempre bajo los principios de la subsidiariedad para combatir las tendencias restrictivas de la competencia y -de acuerdo con la ley del Segundo Plan de Desarrollo- para intervenir en los sectores en los cuales se produjera una fuerte inversión de capital extranjero.

Sí es cierto que el INI, en sus comienzos, pretendió disfrutar de una cierta autonomía con respecto a la influencia de los grandes grupos financieros, pero, después de severas críticas, esos grupos acabaron por engullírselo. En un interesante trabajo publicado por Cuadernos para el Diálogo, precisamente por las mismas fechas que López-Bravo eligió para su viaje apostólico a Asturias, se decía que las ocho mayores empresas del INI tenían en sus consejos de administración a famosos hombres de la Banca. Y que veinte presidentes más diez vicepresidentes de empresa del INI eran también destacados dirigentes de la banca privada. Sin embargo, el capitalismo privado aún se quejaba de la cosa pública.

Se había creado una burocracia industrial que se dedicaba a servir eficazmente los intereses del neocapitalismo vigorosamente emergente de la época. Para muestra basta un botón: cuando Uninsa necesitó recurrir a una ampliación de su capital social -hasta alcanzar los diez mil millones de pesetas-, el INI suscribió inmediatamente la totalidad de sus acciones (seis mil cuatrocientos millones de pesetas) y se convierte en su accionista mayoritario, puesto que el 69 por ciento del capital social ya era suyo. Uninsa se convirtió en un negocio para sus fundadores.

En Asturias nunca fue posible -porque al capital privado no le interesaba- compaginar el desarrollo siderúrgico con la creación de una red de industrias transformadoras. En cambio, Vizcaya sí lo hizo. Ese es uno de los secretos de la gran diferencia entre esta región y aquella. En Asturias siempre se refugió el capitalismo especulativo, contando con la complicidad del Estado.

Tiempo después de aquella recomendación que López-Bravo les hizo a los empresarios privados –organícense como un grupo de presión…– cuando ya el Estado no era franquista, sino democrático; cuando estaba a punto de liquidarse el INI y los socialistas renovados eran el Gobierno, otro joven cerebro impetuoso, creador e imaginativo, llamado Solchaga, pronunció la sentencia de muerte del carbón asturiano: El problema que tiene el INI en Asturias es el carbón, dijo.

La sociedad asturiana, no sé si por vocación o por imitación, siempre tuvo grandes lumbreras neoliberales. A veces, sin saberlo ellos mismos. Y lo que pensaba el socialista Solchaga lo repetían con idéntico entusiasmo, cargándole a lo público la causa de nuestros males económicos. Sin embargo, el problema fundamental ha sido otro: Asturias, en términos económicos, nunca ha sido pública sino privada. Es posible que el mayor problema que haya tenido esta región fuera el INI.

Lorenzo Cordero. Periodista.

Anuncios
Tagged with:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: