Reggio’s Weblog

Adios a los petrodólares: ¿vuelve el petróleo, pierde el dólar?, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 10 diciembre, 2008

Reconozco que me equivoqué a la hora de predecir el curso que iba a tomar a lo largo de este ejercicio el precio del crudo. Y de qué manera. Aunque contemplaba un escenario de debilitamiento de la economía mundial como consecuencia de la crisis financiera, nunca imaginé que su impacto sobre el coste del petróleo fuera a ser tan dramático. Más bien creía, y sigo creyendo, que, en la medida en que no haya fuentes de energía alternativas a un coste razonable, carencia más necesidad equivalen, por definición, a niveles elevados en las transacciones de la materia prima de que se trate. Es más, el cambio sustancial que se ha producido en mi modo de pensar de entonces a ahora es que, si hace unos meses intuía que habíamos visto el máximo de las reservas de oro negro a nivel global (peak oil) pero no habíamos alcanzado los máximos de consumo (peak power), sigo sin tener dudas de lo primero pero la situación actual hace que me cuestione severamente lo segundo, al menos en el corto y medio plazo.

Dado que no creo que vaya a haber una contracción brutal de la demanda de petróleo, en contra de lo que afirma el Banco Mundial y más con programas fiscales expansivos de la dimensión que ahora hay sobre la mesa, considero tan irracional el barril a 140 como a 40. Y si me preguntan qué es lo que debería pasar a un año vista, mi opinión sería sinceramente más alcista que bajista. Probablemente porque, como ya se sabe, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y porque, además, y yendo a razones serias, existen a mi juicio tres justificaciones adicionales que lo refrendan: una, basta ver el número de posiciones vendidas que hay sobre el crudo, gracias entre otros a informes como los de Merrill Lynch que afirman que los 25 dólares serán el suelo de este mini ciclo, para darse cuenta de que esos terribles especuladores que escandalizaron al mundo con sus compras financieras masivas han tardado dos telediarios en situarse en el campo contrario, sin convocatoria política ni repercusión mediática de por medio, magnificando la caída. Cualquier noticia seria por el lado de la oferta podría revertir violentamente su posicionamiento; dos, se da en el mercado petrolero la inusual situación de contango, esto es: los precios al contado son inferiores a los que marcan los futuros, lo que incentiva la acumulación de inventarios y, por ende, la demanda (imprescindible este artículo de Naked Capitalism de hoy que recoge esta idea a la vez que advierte del fin del ciclo de las commodities); y tres, porque lo que está en juego es la supervivencia financiera de numerosos países productores que, a los precios actuales, incurren en severos déficits fiscales dada la contracción que se ha producido en sus ingresos y los programas expansivos de gasto que tienen comprometidos.

En este sentido les traigo hoy a colación la pieza que, uno de los blogueros más relevantes de los Estados Unidos, Brad Setser, ha publicado sobre el particular. Bajo el encabezamiento que da título a este mismo artículo, el autor recoge los niveles de equilibrio presupuestario de la mayoría de las naciones exportadoras de crudo y la conclusión a la que llega es la expuesta a final del párrafo anterior: o hay un repunte sustancial a corto plazo de los precios de esta materia prima, en cuantía suficiente para compensar la única vía a través de la cual se puede lograr a día de hoy, esto es: recortes de producción, o estos países, como ya se ha ido conociendo, lo van a pasar mal pero que muy mal. Se trata de una información muy relevante que debería servirnos de punto de partida a la hora de analizar los verdaderos motivos que se encuentran detrás de las intenciones que públicamente manifiestan los productores de petróleo a la hora de justificar su actuación.

Así, Arabia Saudí, que es la única con verdadera abundancia de oferta, requiere de precios alrededor de los 60 dólares por barril, un nivel similar al del resto de los países del Golfo, para no incurrir en déficit fiscal. Es decir, niveles un 50% por encima de los actuales. Y pese a que la amenaza de un desequilibrio superior al 20% de su PIB se encuentra a la vuelta de la esquina, sería aún así de las naciones más saneadas. Mientras que Argelia y Libia se encontrarían en 56 y 47 dólares respectivamente, Rusia, que acaba de ver cómo le rebajan el rating soberano, encontraría su break-even alrededor de los 70 dólares. Casi nada. Echen cuentas de su vulnerabilidad financiera y encontrarán parcial justificación a su beligerancia exterior. De ahí su búsqueda desesperada por comprar reservas “baratas” fuera de sus fronteras. ¿Les suena? Termina Setser señalando que, a estos precios, sólo Noruega disfrutaría de superávit presupuestario gracias a sus explotaciones petrolíferas.

La conclusión a la que llega el autor es evidente: olvídense de los petrodólares por una temporada. No hay dinero para veleidades fuera de las propias fronteras cuando la situación interna resulta tan complicada. Y menos, como anunciara la propia China la semana pasada, para el sector bancario que tantos disgustos ya ha causado. ¿Y qué pasa con el dólar y las ingentes necesidades de financiación de la economía norteamericana? A corto plazo, no habría cambios toda vez que la teórica menor demanda de bonos se vería compensada por la también menor factura importadora de los Estados Unidos como consecuencia del más reducido coste de la energía. De hecho, la subasta de letras mensuales de ayer al CERO por ciento (0%) contó con una notable participación de los bancos centrales extranjeros, tal y como se recoge en esta información de Bloomberg. Sin embargo, si la realidad interna de estas naciones continúa con su deterioro, la venta forzada de posiciones en moneda extranjera podría conducir a fuertes oscilaciones en el mercado de divisas. Para muchos analistas el dólar ya ha tocado techo. Bueno, si sumamos a todo lo dicho hoy, la voluntad encubierta de China de depreciar su moneda para mantener su ventaja exportadora, lo que empeora automáticamente la de Estados Unidos, quizá la única manera que tiene la primera potencia del mundo de corregir sus desequilibrios, toda vez que los tipos de interés permanecen a niveles irrisorios, sea vía el billete verde. Suena razonable. Ustedes mismos.

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