Reggio’s Weblog

Acatarás las sentencias, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Posted in Derechos, Justicia by reggio on 27 noviembre, 2008

Ante la probabilidad de que el Tribunal Constitucional se pronuncie en las próximas semanas sobre el Estatut de Catalunya, otra vez vuelven a ejercerse presiones para que la sentencia declare su plena constitucionalidad. Efectivamente, en estas últimas semanas diversos políticos han amenazado con desacatos o con referendos ilegales en el caso de que el Alto Tribunal aprecie la inconstitucionalidad de ciertos preceptos que, por lo visto, se consideran intocables.

El lunes pasado, en una solemne conferencia, el president Montilla, con su habitual tono mesurado pero con un fondo muy duro y con voluntad decidida de intimidar al Tribunal Constitucional, insistió en todo ello con estas palabras:

“Si se produjesen decisiones que supusieran una limitación o una minoración de nuestro autogobierno, sabremos reaccionar adecuadamente, con firmeza institucional y realismo político (…) Como presidente de la Generalitat, tomaré la iniciativa de propiciar, si llegase el momento, una respuesta unitaria, serena y constructiva, basada en la confianza en nuestras fuerzas y en nuestras posibilidades. En este sentido, si la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut fuese lesiva para nuestro autogobierno, he decidido convocar a los líderes de las fuerzas parlamentarias para sondear su disposición a procurar que la respuesta de las instituciones y de la sociedad catalana sea lo más sólida, mayoritaria e inequívoca posible”.

Ante palabras tan rotundas, se me plantean dos preguntas: primera, qué es, según Montilla, una sentencia “lesiva para nuestro autogobierno”; y, segunda, cuáles pueden ser las respuestas que anuncia sin desvelarlas. Ambas preguntas son inquietantes.

En cuanto a la primera, supongo que Montilla se refiere a aspectos fundamentales del texto estatutario, no a meras cuestiones de detalle. Es decir, se trata de impedir que sean declarados inconstitucionales, o interpretados en un sentido que los vacíe de contenido, preceptos que afecten a las competencias, los derechos, las relaciones con el Estado, la financiación o la lengua.

En cuanto a las respuestas con las que amenaza, sólo se me ocurre una que pueda ser válida: el acatamiento de la sentencia aun estando en desacuerdo con ella. Supongo que Montilla conoce el art. 38.1 de la ley orgánica del Tribunal Constitucional, según el cual “las sentencias recaídas en recursos de inconstitucionalidad (…) vincularán a todos los poderes públicos”. Y también el art. 87 de la misma ley, que dice así: “Todos los poderes públicos están obligados al cumplimiento de lo que el Tribunal Constitucional resuelva”. Montilla debe saber también que el presidente de la Generalitat es un poder público y, por tanto, está sujeto a la ley y, en consecuencia, a estos y a otros preceptos. Los límites de su respuesta son, por tanto, muy claros y rebasarlos podría conllevar consecuencias graves, incluso de tipo penal. Espero que Montilla no se comporte como Atutxa o Ibarretxe.

Por tanto, la única finalidad que pueden tener las palabras de Montilla es intentar coaccionar al Tribunal Constitucional, algo muy grave y nada democrático. Un cargo público tiene, además, la obligación de hacer pedagogía con sus actuaciones. Un mal ejemplo para los ciudadanos es poner continuamente en duda la independencia e imparcialidad de un tribunal de justicia. Ciertamente, Montilla no ha dicho que cometería desacato, pero tampoco ha dicho lo que debería: que respetaría la sentencia fuera cual fuese su contenido y que, por supuesto, obedecería aquello que dispusiera el tribunal. Con sus ambiguas palabras ha mostrado una gran inseguridad respecto a sus propios actos y se ha comprometido a tomar unas actitudes que, según lo que disponga la sentencia, le serán exigidas por sus propios socios de gobierno y tendrá dificultades para cumplirlas. En buen lío se ha metido.

Porque, en el fondo, ¿qué es lo que están diciendo Montilla y todos los políticos catalanes que se expresan de manera semejante? Lo ha explicado muy agudamente mi colega y amigo el profesor Juan José Solozábal (“Nacionalismo y Constitución”, en ElImparcial. es). El problema constitucional y democrático, sea cual fuere el contenido de la sentencia, lo constituiría que el Tribunal Constitucional, debido a las coacciones que está recibiendo, renunciase a sus funciones constitucionales o no dispusiera de plena libertad para ejercerlas. Y ello, a fin de cuentas, es lo que se pretende con las amenazas de que hablamos: que aun en el caso de que el tribunal encontrara preceptos inconstitucionales, no los declarara como tales por la reacción que ello pudiera provocar en Catalunya.

Cuando Montilla dice que la sentencia puede ser “lesiva” para el autogobierno de Catalunya está incurriendo – seguramente sin enterarse-en una contradicción, ya que el autogobierno de Catalunya no es otra cosa que la autonomía de la que dispone la Generalitat en el marco de la Constitución y del Estatut. Y, precisamente quien garantiza este marco es, en último término, el Tribunal Constitucional. Por tanto, el autogobierno de Catalunya es lo que este tribunal determina. Guste o no – a unos y a otros-la sentencia declarará cuál es el ámbito del autogobierno y, en ningún caso, puede ser lesiva para su ejercicio.

Si hubiera unos diez mandamientos para la actuación de un político en un Estado de derecho, uno de ellos sería, sin duda, el siguiente: “Respetarás las resoluciones de los jueces y acatarás sus sentencias”.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la Universitat Autònoma de Barcelona.

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Salsa boloñesa, de Ferran Requejo en La Vanguardia

Posted in Educación by reggio on 27 noviembre, 2008

A los sistemas educativos se les suelen exigir muchas cosas a la vez. Por una parte, se les exige la transmisión eficiente de conocimientos y de técnicas de análisis e investigación a las nuevas generaciones. Por otra parte, suele también demandárseles la formación de ciudadanos imbuidos e interesados por “la cultura”, a la vez que dotados de “espíritu crítico”.

Parece claro que las esperanzas depositadas en los sistemas educativos suelen ser exageradas. Ello no es algo nuevo. En los tiempos de la Grecia clásica, Tucídides, Aristóteles o Isócrates ya señalaban a la educación como una de las fuentes potenciales de solución en el momento de corregir los problemas que arrastraban las sociedades de su tiempo.

El plan actual de reforma de la educación superior, conocido como modelo Bolonia, plantea aspectos interesantes: una mayor movilidad de los estudiantes, el fomento del aprendizaje de lenguas, un mayor contacto con el mundo profesional, una mayor importancia del trabajo del estudiante, etcétera. Se trata de una oportunidad para corregir aspectos deficientes del sistema universitario actual. Pero es un modelo que también presenta riesgos. De no controlarse, puede que haya un flagrante contraste entre los objetivos propuestos y los resultados finalmente alcanzados. Uno de los riesgos es que se establezca un modelo uniformista que, de no modularse según el contexto y el tipo de estudios que impartir, puede deslizarse hacia preparaciones académicas deficientes.

Otro riesgo de la reforma boloñesa está asociado a que los estudios se destinen básicamente a ofrecer conocimientos para el desempeño profesional de los estudiantes. Ello parece estar basado en una visión muy estrecha sobre el papel de las universidades en la sociedad. Manejarse bien en la mayoría de puestos de trabajo requiere una habituación práctica de unas pocas semanas. En cambio, los antiguos estudiantes con los que uno se encuentra suelen señalar con añoranza no haber aprovechado mejor el mundo de la teoría cuando pasaron por la universidad. Cuando se está fuera de esta, resulta mucho más difícil adquirir estas habilidades.

Los programas de máster pretenden solventar algo la cuestión, pero con el modelo adoptado en España de efectuarlos en un solo curso académico – en contra de la posición de las universidades catalanas-las posibilidades son más bien limitadas.

Por otra parte, la reforma puede incidir en una serie de prejuicios académicos todavía muy arraigados. Por ejemplo, puede ahondar la brecha entre los estudios de ciencias y de humanidades, a pesar de que se sabe que su interrelación resulta conveniente desde los dos lados de la ecuación. Y ello es algo que la universidad puede hacer con solvencia. Raymond Chandler escribió en su diario (1938) que “la verdad del arte impide a la ciencia volverse inhumana, y la verdad de la ciencia impide al arte volverse ridículo”. Pero para ello resulta conveniente tener la lucidez y la decisión de Marlowe, el detective creado por Chandler, en el momento de investigar qué es lo que falla, dónde falla y por qué falla en la oferta actual. En ambos ámbitos debería evitarse que se mantuviera la ignorancia sobre las repercusiones epistemológicas, por ejemplo, de la teoría darwinista o de la física cuántica, incidiendo en las implicaciones que supone la formación evolutiva del cerebro humano (y de la moral), la termodinámica estadística de Boltzmann, o el principio de incertidumbre de Heisenberg.

En las facultades de ciencias se ofrecen a veces enfoques poco críticos con los conocimientos que se transmiten. Estos últimos han representado verdaderas revoluciones teóricas, pero en su transmisión predomina cierto conservadurismo mental, poco atento a señalar, por ejemplo, los puntos débiles de las teorías científicas. Desde el otro lado, muchas veces sigue admitiéndose que una persona “culta” es aquella que se mueve bien en el ámbito de las “humanidades”, alguien con conocimientos de filosofía, literatura, arte, etcétera, aunque sea un auténtico zopenco en cuestiones científicas.

Todo esto no parece corregirlo la reforma actual; de hecho, puede empeorarlo. De entrada, parece faltar claridad en los objetivos que alcanzar, en ver si estos resultan compatibles, y si los medios propuestos son los adecuados. Y la propuesta se ha explicado mal. En todo caso, estamos ante una reforma que debe conllevar mucha flexibilidad y sentido común en su aplicación; una sensibilidad hacia las distintas concreciones según el tipo de estudio y de universidad; una modulación poco uniforme sobre el tipo de actividades que realizar en las aulas -por ejemplo, un exceso de “seminarios prácticos” en los primeros cursos puede ser irracional, cuando no se conocen los conceptos básicos de la disciplina-.Y no se debe ser tímido en el momento de analizar y evaluar lo que se está haciendo, ni en el de rectificar lo que no funciona.

Los problemas complejos casi nunca suelen tener una solución única. Suele decirse que la educación no es un gasto, sino una inversión. Como frase está bien. Pero las inversiones deben producir rendimientos. Especialmente aquellas que se hacen en la esfera pública. En caso de que se implemente un sistema uniforme, centrado en adquirir meras habilidades prácticas, sin romper, por otra parte, las inercias y compartimentos estancos de las disciplinas tradicionales, la reforma hoy en marcha puede suponer un paso atrás y una oportunidad fallida en la promoción de la calidad final del producto ofrecido.

FERRAN REQUEJO, catedrático de ciencia política en la UPF y autor de ´Las democracias´ (Ariel 2008)

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¿Clasificar universidades?, de Joan Subirats en El País de Cataluña

Posted in Educación by reggio on 27 noviembre, 2008

A medida que avanzamos en sistemas globales de información y la movilidad de personas se acentúa, crece la necesidad de orientación en un mundo cada vez más lleno de incertidumbres. No es nada extraño para los que nos dedicamos a la actividad universitaria desde hace años recibir peticiones de información o consejo de amigos o conocidos, referentes a la mejor o menor calidad de las opciones para cursar un master o para solicitar una beca de formación o de investigación. Hace años, algunos medios de comunicación españoles, siguiendo la estela de prestigiosos periódicos británicos, elaboraron un ranking de licenciaturas y de universidades españolas atendiendo, entre otros, al dudoso criterio por el cual cuantos menos alumnos aprobaban las materias de una licenciatura, más prestigio y calidad tenía tal carrera. Así, el lugar de honor lo ocupaban las ingenierías de caminos, al acumular el mayor número de suspensos. En otras ocasiones, las clasificaciones de universidades se hicieron con mayor cuidado (por ejemplo, el informe dirigido por Jesús de Miguel), pero siempre se generaban críticas o acusaciones de sesgo, al entender que se estaban privilegiando ciertas cuestiones por encima de otras. En la actualidad, el llamado ranking de Shanghai, elaborado por la Universidad Jiao Tong de esta ciudad, en el que se ordenan las consideradas 500 mejores universidades del mundo, está generando muchos desasosiegos, incomodidades y protestas, sobre todo por parte de las universidades europeas, que quedan claramente en inferioridad con relación a las universidades norteamericanas.

La clasificación que realiza la Universidad de Shanghai se basa en los siguientes criterios: número de premios Nobel y de académicos merecedores de las medallas Fields que han salido de sus aulas y laboratorios; investigadores más citados en 21 especialidades; cantidad de artículos publicados en las revistas Nature y Science; número de artículos publicados por sus académicos en revistas de impacto, y finalmente, una medida que compara tamaño de la universidad con rendimiento académico de la institución. La selección de indicadores apunta a un tipo de universidades calificadas normalmente como “universidades de investigación”, con largas trayectorias en el campo de la innovación científica y tecnológica. En este ranking de las 500 universidades de todo el mundo analizadas, el predominio de las universidades norteamericanas es espectacular. Hemos de tener en cuenta que de las más de 4.000 universidades que existen en Estados Unidos, apenas unas 200 se consideran universidades de investigación. En Europa, sólo el Reino Unido y, a una cierta distancia, Suiza, Holanda y los países escandinavos consiguen descollar en el mencionado ranking. Francia y Alemania mantienen ciertas posiciones, pero demuestran falta de renovación, mientras España queda claramente atrás, a pesar del esfuerzo de los últimos 20 años, que no logra compensar la marginalización anterior.

Las quejas se fundamentan, sobre todo, en los criterios que se utilizan para elaborar el ranking, que condicionan notablemente el resultado final. Si bien hasta hace poco éste era un tema que aparentemente afectaba sólo a los implicados en el mundillo universitario, los efectos del ranking empiezan a notarse. La Unión Europea anunció hace sólo unos días, por boca de su comisaria Odille Quintin, su intención de elaborar un nuevo sistema de clasificación, que tuviera más en cuenta las especificidades europeas y que no estuviera tan sesgado en beneficio de la investigación por encima de la docencia o por el predominio de las publicaciones en inglés por encima de las escritas en otras lenguas. También se critica el desequilibrio a favor de las ciencias experimentales y de la salud con relación a las ciencias sociales y a las humanidades.

Es evidente que la geopolítica del capitalismo globalizado favorece que la concentración del poder tecnológico, militar y económico venga acompañada de una concentración del poder del conocimiento. Pero nos debería preocupar que, con un PIB inferior al de España, el conjunto de países escandinavos coloquen siete universidades entre las 100 primeras del ranking, cuando nosotros colocamos sólo una (y ello gracias al peso del las investigaciones médicas, que responden a dinámicas poco trasladables a otros campos del saber). Deberíamos también preguntarnos por el papel del CSIC en el sistema de investigación español, con pocos incentivos a la doble afiliación, cuando ello es una situación muy generalizada en otros contextos. En general se constata que el tamaño acaba siendo un elemento importante, y ello está conduciendo a procesos de unificación de universidades francesas. ¿Alguien está pensando qué ocurre en Cataluña? ¿Podemos seguir trabajando con lógicas de competitividad local cuando necesitamos tamaños y dinámicas que nos permitan plantearnos objetivos más globales? Por otra parte, el tipo de clasificaciones del estilo de la de Shanghai informa muy poco sobre la calidad de enseñanza de las universidades y nada nos dice sobre su nivel de inserción en las necesidades de transformación social de su entorno. ¿Dónde se estan valorando los esfuerzos de una u otra universidad en el sentido de incorporar a personas adultas, a alumnos con discapacidad, o sus aportaciones en los debates y problemas sociales de la comunidad en la que están integradas? Es igualmente absurdo tratar de ignorar un ranking como el de Shanghai por lo que tiene de esfuerzo importante para analizar y sistematizar una cierta ordenación de la investigación competitiva a escala global, como asumirlo de manera acrítica y orientar nuestro sistema universitario hacia cotas que no son alcanzables a corto plazo. Lo más razonable es trabajar simultáneamente en la mejora de nuestras posiciones globales, esforzándonos al mismo tiempo en una mayor articulación entre dinámicas de generación de conocimiento y capacidad de servicio a la comunidad. Para ello necesitamos criterios e indicadores de rendimiento universitario más completos y más plurales, yendo más allá de un escenario en el que predominan criterios respetables, pero sesgados con relación a la necesariamente compleja actividad universitaria.

Joan Subirats es catedrático de Ciencia Política de la UB.

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Repsol y el capitalismo de clanes, de Josep Ramoneda en El País

Posted in Economía, Política by reggio on 27 noviembre, 2008

Como no podía ser de otra manera, la posible entrada de Lukoil en el accionariado de Repsol ha saltado inmediatamente al ámbito político, salvo en Cataluña, donde, como es costumbre, los intereses de La Caixa han provocado, de modo espontáneo, que los actores políticos miren a otra parte. La ambigüedad inicial de Zapatero y las diferencias, reales o pactadas, entre miembros del Gobierno, han ofrecido a Mariano Rajoy una oportunidad para recuperar posiciones en la escena política. Y la desorientación cunde en el ámbito socialista porque nadie entiende si Zapatero tiene una deuda con Luis del Rivero, con Vladimir Putin o con los dos a la vez. Zapatero se escuda en el discurso del respeto al libre mercado y de la incompetencia del Gobierno para intervenir en estos asuntos. Pero no debe estar muy convencido de ello cuando, acto seguido, garantiza que Repsol seguirá teniendo dirección española y autonomía. Es complicado imaginar la autonomía que pueda tener una dirección española ante una empresa rusa que tenga la parte principal del accionariado. Una de las confirmaciones que ha aportado la crisis es que la figura del alto ejecutivo es claramente incompatible con la figura del héroe.

¿Por qué es tan grave políticamente que Lukoil se convierta en principal accionista de Repsol? Primero: porque representa la penetración del capitalismo ruso de clanes, con toda la estela de opacidad, corrupción y servidumbre al poder del Kremlin, en una empresa estratégica para el suministro energético de España. Segundo: porque quita legitimidad a los discursos de reforma del capitalismo con que Zapatero, y otros dirigentes europeos, intentan tranquilizar a los ciudadanos que lo están pasando realmente mal. Si el futuro del capitalismo que Zapatero propone es el capitalismo de Estado clientelar ruso, apaga y vámonos. Tercero: porque pueda condicionar seriamente la política exterior española. Nadie puede ignorar que el sistema empresarial trabado en torno al Kremlin es un instrumento básico de la política internacional de Vladimir Putin. Con los favores que Sarkozy lleva acumulados y con Lukoil metida en Repsol, Zapatero se puede encontrar haciendo política internacional con las manos y con los pies atados.

Después de Endesa, Repsol. Pocas multinacionales que tiene España y se van a manos extranjeras. Es difícil entender por qué se puso tanto empeño en que Endesa no cayera en manos alemanas (para acabar en manos italianas) y tan poco en evitar que Repsol caiga en manos rusas. Y, sin embargo, si queremos que Europa sea realmente algo más que una agregación de naciones, debería ser normal la interpenetración de empresas de diferentes países, también en los sectores estratégicos.

Pero Rusia no es Europa, ni su sistema económico y político es homologable con el nuestro. La transición rusa no ha conducido a la democracia sino a una forma de Estado autoritario que margina y destruye a todo el que no se pliega a las exigencias del poder supremo. Ahí están los asesinatos del director de Forbes Rusia, Paul Klebnikov, de la periodista Anna Politkovskaïa, y del vicegobernador del Banco Central, Andreï Kozlov, o la detención del propietario de Yukos, Mikhaïl Khodorkovski, como ejemplos de los riesgos que se corren cuando se pasan las líneas rojas establecidas por la autocracia rusa.

Misha Glenny en McMafia explica la gran aportación de Vladimir Putin a la Rusia actual: la nacionalización de las mafias. Y aporta numerosas pruebas del uso de las grandes empresas en la política exterior. Durante el periodo Yeltsin, se formó una élite económica, a la sombra de la política, pero en un clima de descontrol generalizado, lo que hizo emerger a un buen puñado de nuevos oligarcas capaces de todo. Putin puso orden. El que quiera seguir que acepte las reglas del Kremlin. Desde el caso Yukos todo el mundo sabe que fuera del orden putiniano no hay salvación.

En Russie, l’envers du pouvoir, Marie Mendras explica el funcionamiento del sistema Putin: “Ha impuesto a los oligarcas las reglas de una lealtad incondicional”. De la mano de Putin pende un hilo desde el que controla todos los poderes, incluida la justicia, lo que, en este mundo “clientelista, rico y violento” garantiza la impunidad a los que obedecen. La promiscuidad entre política y dinero es tan total que, dice Mendras, “el fenómeno oligárquico abraza los medios políticos, las administraciones y el mundo de los negocios, estrechamente imbricados los unos con los otros. Distinguir una clase oligárquica separada de lo político es un contrasentido”. Éste es el caldo de cultivo en el que nació, creció y vivió Lukoil. ¿No es realmente grave que una empresa de este clan sea actor preponderante en el suministro energético español? ¿No merece un esfuerzo del Gobierno evitar que ocurra?

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Enemigo a las puertas, de David Gistau en El Mundo

Posted in Política by reggio on 27 noviembre, 2008

BARRA BRAVA EN EL CONGRESO

En cada sesión de control, más o menos a las 9.15 horas, a la vicepresidenta Fernández de la Vega se le pone cara de ir en moto. La ventolera que casi desbarata su peinado a lo ‘Piolín’ procede de la bancada popular, y la origina el hipogrito huracanado de Soraya Sáenz de Santamaría, con quien tiemblan los vasos. La enérgica diputada lleva tiempo intentando capturar a la vice metiéndole en la madriguera preguntas como hurones. Las de ayer estaban referidas al supuesto ánimo rasante de un Gobierno abrumado por los acontecimientos y falto de pellizco. Ocurre, sin embargo, que la técnica de caza con hurones sólo es eficaz si primero se han sellado todas las salidas menos aquélla en la que aguarda la red. Y De la Vega siempre se escabulle por una que permanece abierta y que le permite incluso esquivar las preguntas a modo de comodín: la del «liberalismo trasnochado», la del y tú más basado en el estilo de gobierno popular en Madrid y Valencia.

Más allá de esto, y de que, por primera vez y no sin cierta condescendencia, De la Vega reprochara a Sáenz ser demasiado joven y libre del peso de un pasado, la sesión de ayer estuvo marcada por los rusos de Lukoil entendidos como enemigo a las puertas. Las velas piratas ya visibles en el horizonte, más la sospecha de que el Gobierno estuviera actuando como un remedo del conde Don Julián que hubiera cursado invitación a los invasores para solucionar un asunto personal, sin importarle meter la bicha en casa, están tensando los ánimos y las dialécticas. Tanto es así, que un Miguel Sebastián iracundo se revolvió a una pregunta de Alvaro Nadal que le insinuaba como oscuro muñidor de operaciones empresariales y se hizo avalar la honestidad con un patrimonio privado inmutable desde su entrada en política.

En los pasillos, llevó más lejos su argumentación, se declaró hastiado de infamias e insinuaciones y por poco no improvisó un código de conducta que impidiera los «ataques personales» en política: «Yo nunca lo he hecho». Tan indignado estaba, que casi da pena tener que recordarle que en los tiempos en que aún se llamaba Miguel ‘Sebaostiar’, durante un debate electoral televisado con el alcalde de Madrid, levantó como si de una puntuación en gimnasia se tratara, un retrato de Montserrat Corulla, protagonizando una de las insinuaciones más sucias, uno de los ataques personales más indignos de los que haya memoria en democracia. Qué fue de la honra entonces, y de qué le sirvió al ministro malbaratarla.

El enganchón de Rajoy y ‘Zetapé’ a propósito de Lukoil reveló una vez más que los principios del presidente son reversibles a conveniencia, como ciertas cazadoras. El intervencionismo por el cauce del ICO que favoreció al presidente de Sacyr ha sido sustituido por una devoción por el mercado libre que permite al Gobierno borrarse en el órdago ruso para seguir favoreciendo al empresario de cámara metido en apuros mayúsculos: la consigna es salvarle a toda costa, así sea dejando sembrado un problema de Estado, una inmensa debilidad energética. Más relajado estuvo el presidente durante la recepción a los héroes de la Davis, donde improvisó la creación de un futuro Ministerio de Deportes: el éxito del deporte español es demasiado grande como para que Zetapé no invente un pretexto institucional que le permita atribuirse la autoría de todos los títulos y medallas que están por ser ganados.

© Mundinteractivos, S.A.

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Culebrón Lukoil, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 27 noviembre, 2008

ASUNTOS INTERNOS

Este mes de noviembre ha sido pródigo en cosas que si no se ven no se creen. El asunto de Santa Maravillas, por ejemplo. Al final la monja ha acabado por acuñar una doctrina parlamentaria, que es mucho más importante que una placa.

Apenas repuestos de este soponcio, han llegado unos rusos que quieren comprar Repsol. Lo que en teoría era una operación empresarial ha derivado en un auténtico culebrón. De momento, y a la espera de que aparezca la conexión Ambiciones y la implicación de Jesulín, en el intento de compra de acciones de la petrolera española ha intervenido todo quisque. Los espías del CNI, los oligarcas de la mafia rusa, el empresario Luis del Rivero -famoso por diseñar la compra del BBVA en una servilleta de cafetería-, Emilio Botín y los dos jarrones chinos de nuestra democracia, los ex presidentes Felipe González y José María Aznar, ambos hiperactivos esta temporada para soponcio de sus partidos. El KGB no puede andar muy lejos, puesto que Vladimir Putin es íntimo del dueño de Lukoil. Y ahora los guionistas más imaginativos del culebrón han metido también al Rey de por medio. El plantel, no cabe duda, tiene gancho y es sugestivo.

El principal impulso al éxito mediático que está teniendo la telenovela proviene del Gobierno, que se ha metido en un lío él solito y ahora no sabe cómo salir. Hay quien sostiene que el presidente Zapatero tiene diseñada la hoja de ruta para Repsol y que la operación Lukoil es una distracción para favorecer la irrupción en el último minuto del caballero blanco de Sarkozy. No lo veo. Salvo que el Gobierno sea masoquista.

La Moncloa se ha convertido en el muro de las lamentaciones donde acuden a llorar aquellos que en los tiempos de la gran juerga financiera compraron empresas sin desembolsar un duro y ahora no pueden pagar los créditos. Luis del Rivero no era el único que adquiría lujos fuera de su alcance. Los bancos entraban en las eléctricas, las constructoras en las petroleras, los millones virtuales corrían de Bolsa en Bolsa, las inmobiliarias se forraban y tonto el que no especulaba. Los edificios se revalorizaban un 200% y todo el mundo creía que era lo normal. No me suena que entonces los empresarios, constructores y banqueros compartieran sus escandalosos beneficios con nadie. Ahora, sin embargo, han puesto mesas petitorias para recibir donativos del Estado, de los rusos, de los árabes o de quién sea.

Los partidarios de la entrada de Lukoil en Repsol se han escondido, asustados de la reacción adversa del cuerpo social español. Ha sido mentar a los rusos y a todo el mundo le ha salido urticaria ante la idea de encontrarse con un compatriota de Putin como jefe de gasolinera. El imaginario colectivo tira mucho y Marcelino no humilló a Rusia hace 44 años con aquel gol de la Eurocopa para que ahora los rusos vengan para instalarse.

Los guionistas de los culebrones suelen escribir dos finales por si las filtraciones. El de Lukoil tiene muchos más, aunque aún no se sabe cuál de ellos se emitirá.

© Mundinteractivos, S.A.

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¿Qué tiene que ver la protección de los datos con que se nos niegue el derecho a la información sobre el sueldo de los parientes de Ana Rosa?, de Juan Vega en su Blog

Posted in General by reggio on 27 noviembre, 2008

Un funcionario público de la administración autonómica asturiana apretó la tecla equivocada, y envió por tierra mar y aire un correo electrónico, en el que se difundían los salarios de los jefes de prensa y gabinete del gobierno del Principado, entre los que destacan nombres conocidos por toda la sociedad, por su parentesco con los más encumbrados personajes. Los sueldos son muy elevados, por lo general. Se trata de gente nombrada “a dedo”. En numerosas ocasiones se han divulgado, en Asturias, los sueldos de altos funcionarios “de carrera”, por ejemplo, de funcionarios del Ayuntamiento de Oviedo. Eso sí, hablamos de un Ayuntamiento regido por el Partido Popular. ¿Por qué se pueden divulgar los sueldos de los altos funcionarios del Ayuntamiento de Oviedo -es un ejemplo-, y en cambio los medios se dejan amedrentar por el gobierno del Principado? ¿Será una cuestión de capacidad financiera?

La legislación que hace al caso del e-mail enviado por error por este alto responsable de la administración asturiana, no es nada extraño ni raro, sino que se trata de un conjunto de disposiciones, en las que aparte de crearse la Agencia de Protección de Datos, organismo administrativo que cuenta con la potestad de imponer sanciones asombrosas en el ejercicio de su cometido, tiene como principal misión, al menos desde el punto de vista de su concreto material legal, de sus disposiciones, impedir que los ciudadanos sean agredidos en su intimidad, mediante la revelación de “la ideología, afiliación sindical, religión, creencias, origen racial o étnico, o vida sexual” de cada quien.

Sin embrgo, da la sensación de que esta ley se utiliza con otros fines. Lo que contiene el documento enviado por error a una cifra indeterminada, pero en cualquier caso muy amplia, de ciudadanos de la comunidad autónoma Principado de Asturias, no es nada relativo a la ideología, la afiliación sindical, la religión, las creencias, el origen racial o la vida sexual de nadie, sino a sus retribuciones, cosa de la que nada se dice de manera concreta en la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, aunque todo hace suponer que las retribuciones de los funcionarios públicos, por lo general, no son secretas.

Pero es que en este caso no hablamos de funcionarios normales, sino “eventuales” -aunque entre ellos haya alguno que tenga ese carácter añadido a su condición de funcionario de oposición-, es decir, lo que antes se denominaba “funcionarios de empleo”, lo que equivale a decir que son personas encargadas de gestionar los intereses de un determinado gobierno, de un concreto partido político, nombrados “a dedo” para cumplir con su digna misión de ejecutar las directrices del ejecutivo. En definitiva, se trata de eso que en la calle se conoce como “funcionarios políticos”.

Las reacciones de la prensa asturiana ante la divulgación de estos datos entre una significativa e influyente parte de la ciudadanía, no dejan lugar a dudas, y debe reseñarse la prudentísima reacción del diario La Nueva España, que hace notar, eso sí, que “los trabajadores del Principado estuvieron toda la tarde sin correo electrónico. La lista circuló de mano en mano y fue redistribuida en fotocopias. Se convirtió en la comidilla de la jornada e hizo que algunos empleados se sintieran agraviados. Aparte de los 63 eventuales, los departamentos de prensa y el gabinete de cada Consejería cuentan con funcionarios asignados”. Pero lo que llama poderosamente la atención de cualquiera, es la argumentación esgrimida desde El Comercio para no divulgar detalles de los contenidos de la lista: “El Gobierno regional, tras tener conocimiento del despiste, consultó con sus servicios jurídicos a fin de garantizar la confidencialidad de unos datos que considera de índole privada. El envío contenía no sólo los sueldos brutos anuales y las categorías profesionales, sino incluso los números de los documentos nacionales de identidad“.

Y aquí es donde se nos aparece con toda claridad el lamentable estado de nuestras libertades y la clamorosa emasculación de nuestro sentido crítico, pues lo cierto es que entre el amplio grupo de personas cuyos salarios han sido revelados -pues de eso se trata, y no de otra cosa- se encuentran numerosos parientes y amigos de los más conocidos personajes del poder gobernante, entre quienes destacan, con los más altos salarios, sin ir más lejos, parientes directos de los propios miembros del gobierno, de cuya contratación la sociedad asturiana no tiene ni la menor idea.

¿Es razonable que se nos oculten estos datos, apelando a una ley en la que no se dice nada que tenga que ver con lo que El Comercio dice que dice, y que ha sido elaborada y aprobada para proteger la orientación sexual, la religión y otras circunstancias íntimas? Apelar a la Ley de Protección de Datos, para ocultar la lista de funcionarios políticos del gobierno de Asturias, no es más que un burdo pretexto para negar una información a la ciudadanía, cuyo “derecho a la información” está constitucionalmente muy por encima de unos datos que, en si mismos no están protegidos. ¿Qué tiene que ver el hecho de que no se pueda divulgar el DNI de los funcionarios políticos, con que a los asturianos se nos niegue el derecho a conocer el sueldo que cobran lo parientes directos de Ana Rosa Migoya?

Compra en Acción de Gracias y vende en Navidad o el rally bursátil del 18%, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 27 noviembre, 2008

En un momento como el actual, en el que el análisis fundamental queda completamente relegado por la dimensión de los acontecimientos y la irracionalidad de los comportamientos, son muchos los ojos que se vuelven al análisis técnico como único vehículo capaz de predecir el devenir de los mercados en el futuro inmediato. De este modo, el “chartismo” (permítanme una equivalencia que no es real) pasaría de ser un complemento más del proceso de decisión -en ocasiones, y sobre todo a través de los instrumentos que combinan precios con volúmenes, incluso imprescindible a efectos de ajustar el timing o momentum de la inversión-, a convertirse en el elemento decisorio esencial, por encima de cualquier otro considerando. Tiene su sentido, toda vez que la valoración fundamental persigue traer al presente un futuro, a día de hoy, demasiado incierto, mientras que los gráficos se forman a partir de actuaciones pasadas de los factores objeto de estudio y, por tanto, no están sesgados tanto por la incertidumbre de lo que está por venir, cuanto por la interpretación, o imaginación, que sus defensores hacen o emplean en los mismos.

Es voluntad de este Valor Añadido tratar de ser fiel al paraguas que lo define. Por eso este jueves, los puristas me perdonen, voy a recoger una pieza que me ha parecido extraordinariamente interesante. Es de los analistas técnicos de Citigroup y recoge un abanico de referencias históricas que son dignas de contemplarse toda vez que la correlación con el comportamiento actual de las bolsas es positiva y prácticamente de 1, es decir: completa. Ustedes me habrán oído decir hasta la saciedad que esta crisis no admite comparativa con ninguna otra precedente por su dimensión vertical (economía financiera vs. real) y horizontal (importancia efectiva y no nominal de los actores implicados). Cierto. Pero que uno tenga sus ideas no quiere decir que no esté abierto a las de los demás. Es la esencia de la construcción del bien común.

De ahí que les traiga éste, a mi juicio, informe revelador. Quédense con las siete primeras páginas. ¿Conclusión? Parecida a la que llega Yosi Truzman en su Información Privilegiada de hoy cuyo link les adjunto (un resumen semanal que no deberían dejar de leer, por cierto): puede que hayamos vistos los mínimos de las bolsas, de momento, y por una buena temporada, salvo cataclismo impredecible. ¿Mi opinión? Ya la conocen: estamos ante un mercado de traders. Para el inversor fundamental, como recordaba ayer este McCoy que les acompaña diariamente al hablar del impacto de la depreciación del fondo de comercio sobre las cuentas de las cotizadas, no existe ahora mismo catalizador real alguno que provoque que la tendencia bajista actual se invierta. Tendremos que esperar, al menos, un par de trimestres hasta que el panorama se aclare. Seguimos, como dice el informe, en la fase de return OF capital como prioridad frente al return ON capital. Ya habrá tiempo para lo segundo. En cualquier caso: ustedes mismos.

Voy con el resumen del documento que es del 20 de noviembre, esto es: de hace una semana, día precedente al inicio del rally actual, si bien les adjunto actualización de ayer mismo. Ya saben lo que dicen los Anuarios Bursátiles estadounidenses: compra en Acción de Gracias y vende en Navidad. ¿Ocurrirá este año lo mismo? Quien sabe. Hasta Barton Biggs, que anuncia en Financial Timesla madre de todos los rallies en mercado bajista” concluye, en su último párrafo, el más olvidado, que prefiere esperar y ver cómo reacciona la bolsa a las previsibles malas noticias. Un argumento que, según se aproxima el final de la semana, va ganando consistencia y peso específico. Resistiré. Por cierto, lleguen hasta el final que la recomendación gastronómica de hoy es escandalosa. Palabrita del Niño Jesús.

1. Dow Jones agosto/noviembre de 2008 contra agosto/noviembre de 1987. El movimiento es clavado, idéntico, gemelar. Ventas masivas, volatilidad disparada, miedo. Pues bien, hace 21 años el índice tocó suelo el 20 de octubre y tardó 45 días en iniciar un despegue que le hizo recuperar un 18% en un mes para luego estabilizarse. Teniendo en cuenta que el mínimo de este ciclo fue el diez de octubre, el día 21 se cumplieron 42 días. Ya saben lo que ha ocurrido desde entonces en Estados Unidos. Para que el rebote sea consistente se requiere una caída del nivel de incertidumbre del mercado, medido en términos de VIX, por debajo del 60%, si nos atenemos a lo que aconteciera en 1987.

2. Dow Jones 1929-1932 contra Nasdaq 2000-2002. En ambos casos se repite el patrón de comportamiento. Los índices caen por encima del 80% en algo más de 30 meses. Marzo de 1932 y octubre de 2002 señalan respectivamente el cambio de tendencia, suelo del mercado. Suben durante un periodo cercano a los 55 meses para, posteriormente, iniciar una caída que se prolonga durante 55 semanas en las que pierden el 50% de su valor. La semana pasada era… la 55 del Nasdaq. Bingo. Si se repitiera el patrón del 38, nos esperarían ocho meses de subidas (con un 63%!!! de recorrido), una caída posterior cercana al 40% desde finales de 2008 a mediados de 2009 y un deslizamiento suave hasta nuevos mínimos que veríamos en 2012.

3. Comparativa entre hoy y 1916/1917. Caída interanual del 40% seguida por una recuperación del 35% en los diez meses siguientes (a mi juicio no válida por la dimensión y transparencia de las bolsas en una y otra época).

¿Qué ocurriría si el mercado no logra rebotar desde los niveles del 20 de noviembre? Entonces prepárense. El gráfico reconstruido por los analistas del Citi de los últimos 80 años del S&P 500 mostraría que el indicador ha formado una estructura de doble techo que, en caso de romper a la baja el 768, nivel señalado igualmente por Truzman en su artículo, llevaría al selectivo hasta los 385 puntos con un potencial de caída adicional del 50%. Casi nada. ¿Cosas de brujería? Como tantas otras. Si yo les contara el balance de alguna cotizada, sólo acabarían confiando en los charts. En fin Serafín, este sábado más y seguro que mejor.

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Preparar bien la campaña de Navidad, de Primo González en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 27 noviembre, 2008

Mientras resolvemos el galimatías de Repsol-Sacyr-Lukoil y se encuentra la fórmula para salvar al presidente de Sacyr, mejor dicho a su empresa, o a los dos al mismo tiempo, en las instancias comunitarias pierden menos el tiempo en discusiones estériles y se disponen a poner manos a la obra con un macro plan anticrisis y un nuevo recorte de los tipos de interés. El máximo responsable del Bundesbank y el del BCE, ambos al alimón, abogaron este miércoles por recortes de las tasas de interés, convencidos ahora, de forma quizás algo tardía, de que la inflación ya no es un riesgo sino que estamos ante una expectativa a la japonesa, con deflación y amenaza de largo periodo de estancamiento económico.

El debate monetario de cara a la reunión del día 4 de diciembre ya no es si habrá bajada de tipos sino en qué cuantía. El BCE los dejó en el 3,25% en el último movimiento y ahora hay posibilidades de bajar medio punto, hasta el 2,75%, o tres cuartos, hasta el 2,50%. Aunque este último movimiento no cuenta con muchos apostantes, el de medio punto está bastante más en boca de los expertos. Pero no hay que descartar la bajada de 0,75 puntos porque la economía europea ha dado ya suficientes señales de emergencia como para exigir cuidados intensivos y terapia de shock. Cualquiera que sea la decisión, hay que tener a la vista el hecho de que la Reserva Federal está en el 1% y ni por esas se ha reactivado el crédito en la mayor economía del mundo, aunque los factores que lo frenan no dependen esencialmente del coste del dinero, que se encuentra de nuevo en tasas reales negativas.

La apertura de expectativas de nueva bajada de tipos de interés durante la semana próxima coincide con el salto cualitativo y cuantitativo del Euribor, que posiblemente hoy jueves se despeñe por debajo del 4% por primera vez en bastantes meses. Si hoy el Euribor se sitúa en el guarismo del 3 (aunque rozando aún el 4%) y el BCE baja medio punto o tres cuartos de punto, las esperanzas de una reanimación del crédito aumentan, en especial si las subastas del Tesoro de compra de activos van insuflando nuevos recursos adicionales al sistema, eliminando la limitación más importante que está frenando últimamente el incremento del crédito.

No es la única, habida cuenta de que la demanda crediticia depende de que existan realmente demandantes de dinero (familias y empresas) con plenas claros de inversión y de gasto. Y esa no parece ser la situación real en estos momentos, ya que las empresas están ocupadas prioritariamente en recortar gastos y desendeudarse mientras las familias afrontan problemas similares, con el agravante de que existen ya muchos familias españolas en las que el paro ha llegado a convertirse en un problema bastante real, que afecta a uno o incluso a varios miembros de la unidad familiar. Sin contar los temores que existen en muchos colectivos laborales en los que se atisban problemas de ajuste laboral de aquí a la vuelta de unos pocos meses.

La campaña de Navidad será, en este sentido, decisiva. Si el Gobierno no logra caldear el ambiente de cara a las inminentes fiestas, convenciendo a los ciudadanos que tienen dinero en los bolsillos de la necesidad de no extremar las cautelas más allá de lo que los datos nos indican, la profundidad de la recesión puede alcanzar cotas insospechadas tras la Navidad.

Buena es, por lo tanto, la bajada de tipos de interés en el logro de este propósito reactivador del consumo privado y de la demanda nacional, aunque no será la única herramienta que habría que manejar. Hacen falta algunas medidas de índole fiscal de cara a las empresas y a los profesionales autónomos y posiblemente algún retoque en la fiscalidad de las personas físicas. Los ingleses han retocado a la baja el IVA, una medida que no ha gustado en el Continente y que no parece muy adecuada para estimular la demanda ya que se la pueden comer con relativa facilidad los precios, neutralizando su impacto real en los bolsillos de los consumidores. Pero hay otras fórmulas de impacto directo en la tributación personal que podrían activarse para estas fiestas. Siempre será mejor recaudar menos ahora que empezar a pagar más subsidios de paro a la vuelta de la esquina.

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En torno a la crisis económica. Y III. Los últimos gurúes, de Ramón Tamames en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 27 noviembre, 2008

El pasado jueves se publicaba el segundo artículo de una miniserie de tres sobre las actitudes en torno a la crisis económica, que empezamos por varios premios Nobel, entrando ya en el territorio de los gurúes, dejando constancia ya de algunas ideas de Greenspan, Soros y Nassim Taleb. Así pues, hoy nos referiremos a algunos otros gurúes, empezando ya por el Prof. Richard Dale, quien en una carta escrita al Financial Times, y publicada el 19 de septiembre del 2008, manifestaba que resulta fútil culpar a los banqueros de la crisis.

La razón de esa futilidad es que, como todo el mundo sabe, cuando a los banqueros se les deja a su libre albedrío, ineluctablemente tienden a entrar en áreas de negocios cada vez más arriesgadas. Sobre todo cuando las autoridades, razonablemente, no saben o no quieren frenarlos. Y a ese respecto, el propio Richard Dale recuerda, en su libro International Banking Deregulation: The Great Banking Experiment (1993), que él mismo se pronunció con toda claridad sobre el creciente potencial de destrucción de todo el sistema bancario.

Por su lado, Samuel Brittan, en un comentario a un libro -por él muy estimado-, The origin of financial crisis, de George Cooper, sostiene la tesis de que los mercados de activos financieros son especialmente vulnerables a efectos de boom y de slowdown; siendo, pues, los escenarios donde actúan más ostensiblemente las fuerzas desestabilizadoras del sistema financiero en momentos de crisis. Y para rematar su idea, al final del comentario evoca la frase de J. M. Keynes de que “la moneda no se maneja por sí misma”; algo que es extensible al crédito, y sobre todo a los nuevos circuitos financieros autorregulados donde han sido visibles los mayores dislates.

Por su parte, Niall Ferguson, célebre por sus trabajos sobre los imperios británico y americano, ha publicado un extenso trabajo, The ascent of money, obra en la que analiza la historia económica de la humanidad, y se pronuncia sobre la actual crisis, sosteniendo la idea de que es cosa muy seria, la más grave desde los años 70, y en el caso de los bancos, desde 1931. Especialmente porque el sistema crediticio se halla atascado, y los bancos no necesitan prestar más, sino prestar menos, a fin de pagar deudas y sanear sus balances. De modo que si esa situación persiste, se creará un cuello de botella en el sistema que afectará seriamente a la economía real. Ocurrió en Japón en los años 90 y está empezando a pasar lo mismo ahora.

En ese contexto, Ferguson entiende que lo lógico es una oleada de fusiones: “los grandes se comerán a los pequeños, de modo que los bancos más fuertes aprovecharán las oportunidades para hacer dinero”. Y termina Ferguson: “Lo más importante son los estímulos fiscales: arrojar dinero desde el cielo con helicópteros, y rezar para que todo el mundo se lo gaste y no lo meta en el calcetín. Porque el gran miedo ahora es un escenario de deflación, en el que nadie consuma, los precios bajen en picado y la burbuja de la deuda se pinche. En los próximos meses, los bancos centrales harán cosas que sólo hace un año habrían parecido increíbles”.

Por último, nos ocuparemos de un gurú muy particular. Se trata de Nouriel Roubini, hijo de judíos iraníes nacido en Estambul en 1957, y que después de hacerse economista fue ocupando una serie de cargos como asesor del Departamento del Tesoro de EEUU desde 1998 hasta el 2000; para acabar como profesor en la Escuela de Negocios Stern, de la Universidad de Nueva York.

En el 2004, Roubini inició sus críticas sobre la evolución de la economía de EEUU, y en el 2006 ya expuso en el FMI presagios muy pesimistas subrayando que “tenemos un sistema financiero subprime, no un mercado de hipotecas subprime”. Luego, ya en octubre del 2008, concretó la necesidad de garantizar temporalmente todos los depósitos bancarios, inyectar más liquidez en el sistema financiero, recapitalizar los bancos viables, e incluso nacionalizar parte de ellos.

Según The Times de Londres, Roubini se ha convertido en el profeta económico de nuestro tiempo y, tras sus predicciones acerca de la crisis, “anda repartiendo consejos a políticos y hombres de negocios desesperados por obtener respuestas”. Al iniciarse la crisis, Roubini se convirtió en el Doctor Catástrofe, anunciando que cientos de hedge funds explotarían; y que algunas bolsas tendrían que cerrar hasta una semana, para que no se extendiera el pánico.

Pero Roubini tiene también sus propios críticos: “Predijo una inminente catástrofe hace cuatro años y no llegó; fracaso que achacó primero al déficit comercial, luego al déficit fiscal, y más tarde al precio del petróleo… algún día tenía que acertar”.

Hay, asimismo, algunos otros economistas que anunciaron la catástrofe desde hace años, entre ellos Luis Garicano, profesor español de la Universidad de Chicago y de la London School of Economics, quien en el otoño del 2007 predijo en una revista española: “El mercado americano, donde se concedían hipotecas a gente sin garantías, hizo crac en julio. Inglaterra está igual… Pero en ningún país pasa lo que en España, donde la mayoría de las hipotecas son de interés variable, con un castigo creciente a los hipotecados: las familias están cada vez más endeudadas, con ingredientes que forman un cóctel explosivo”. José Luis Feito, por su parte, en junio del 2006 manifestó al periodista Carlos Salas: “En el 2007 ya se empezará a notar la crisis, y en el 2008, cuando los tipos estén cerca del 5%, vendrá el golpe”. Tal cual.

Por último, una referencia del más conocido de los gurúes, y hombre más rico del mundo, Warren Buffet, consejero delegado del holding Berkshire Hathaway, quien también a veces se equivoca. Por ello recibió un aluvión de críticas a causa de su artículo “Compra América, yo lo hago”, publicado en The Wall Street Journal a finales de octubre del 2008. Concretamente, el popularmente conocido como Oráculo de Omaha (por la capital de Nebraska, su Estado natal) aseguró que había llegado el momento de comprar acciones de empresas norteamericanas ante sus valores muy atractivos después de las caídas bursátiles. Una recomendación prematura por el patriotismo, pues las bolsas siguieron cayendo.

“Estos gurúes de nuestros pecados no tienen remedio y nos llevarán al huerto…”, me comentó hace poco una vecina mía.

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En el país de los ciegos…, de Tomás Trifol en Gara

Posted in Medios, Política by reggio on 27 noviembre, 2008

El autor desarrolla a lo largo del artículo una crítica profunda del control que ejerce el poder sobre la opinión pública a través de instrumentos como la educación o los medios de comunicación. Ejemplifica en el Estado español, y llega a afirmar que «para preservar la estabilidad democrática y en el caso español también su estabilidad nacional, se suspende la información discrepante que afecte a los poderes fácticos». El objetivo -conseguido en buena medida- es someter a la población a una suerte de «idiotismo perpetuo» que dé sentido a la frase que encabeza el artículo: «En el país de los ciegos el tuerto es el rey».

Pasaron otra vez desapercibidos los resultados desastrosos del Estado español en el informe PISA 2008 sobre la educación en los países de la OCDE. Se han venido haciendo conjeturas y referencias por parte de los expertos a este respecto señalando que la mayoría de alumnos de 15 años computados en el Estado Español se perdía en la tercera línea de lectura y aunque suene a chiste, resulta que está estadísticamente comprobado. Algo más que añadir al orgullo patriótico de Zapatero y Rajoy. Según la media ponderada respecto al número total de alumnos de la ESO o similares, España estaba por debajo de todos los países de la OCDE y en niveles comparables a los de México.

Zapatero ha achacado este desastre a las consecuencias en el tiempo de la Dictadura de Franco quedándose tan tranquilo de su burrada treinta y tantos años después de que el régimen terminara. Así que tres líneas de lectura de una novela cualquiera donde la mayoría de los alumnos no sabe lo que ha leído, tendrán que ser por lo visto la futura base real de la compresión científica y tecnológica que cada vez más nos exige el presente.

Otros informes señalan que los españolitos son los menos capacitados en lenguas foráneas de toda Europa occidental. Quizás, también Franco tuvo la culpa. A propósito, el nivel más apto en lenguas foráneas del Estado está en territorios bilingües, en Cataluña y Euskal Herria. Imitando a la burrada de Zapatero y con su misma licencia argumental, podríamos añadir que si aquí estamos algo mas avanzados es porque no se vota mayoritariamente al PP y al PSOE y después de dicho esto como Zapatero, nos podríamos quedar tan tranquilos. Pero podría tratarse de otra historia donde los niveles de educación de los adolescentes no serían más que el reflejo de otra enfermedad más extendida y más dañina que se ceba en todo el mundo desarrollado y principalmente en países que como España se dedican como antaño a tocar la pandereta en todas sus acepciones modernas.

La Mafia neoliberal incrustada en los aparatos de poder del Estado, con su versión del cuento nacional, convenció a moros y cristianos para que en lo referente a los massmedia pusieran el remedio del bromuro en las cabezas de los ciudadanos y el del viagra en sus entrepiernas. El resultado ha sido la paulatina destrucción de cualquier espíritu crítico, de cualquier opinión discordante, es decir, se ha instalado el reino donde todo debe ser partidista, político e unilateral. El reino donde los charlatanes o tertulianos son la expresión democrática de la ignorancia. El reino donde la opinión callejera sobre la salchicha o sobre los posibles perjuicios de los campos electromagnéticos de los móviles, es la que vale. El reino donde pensar y reflexionar es un ejercicio que produce hastío. En su lugar el español medio se tiene que tragar los novelones de todo tipo de aventuras secas y húmedas de sus famosos de la pandereta.

Desaparecieron los debates, reportajes, folletones, investigaciones sobre historia, salud, medicina, industria, estructuración de la sociedad, viajes, culturas, países, lenguas, y un larguísimo etcétera que conforman los verdaderos problemas de nuestra humanidad. Se le quiere hacer creer a la ciudadanía que son aburridos y es que cuando alguno de ellos salta extemporáneamente a un medio audiovisual, en horas de máxima o relativa audiencia, son por supuesto inequívocamente aniquiladores del entretenimiento, siendo la mayor parte de estas escasas veces, asuntos que encima se refieren a la política partidista. Así que la ciudadanía, que es la culpable de todo según la Mafia, sigue en sus trece: «Aburrimiento no, gracias».

Detrás de todo esto existe una perversión que pretende suspender de raíz todo tipo de contestación social para la estabilidad de un sistema al que se considera perfecto y democrático. Es decir, que para preservar la estabilidad democrática y en el caso español también su estabilidad nacional, se suspende la información discrepante que afecte a los poderes fácticos de las finanzas, la industria farmacéutica, la estructura del Estado, las fuentes de energía etc, etc.

El redactor de noticias se transforma en otro loro repicante que no se pregunta dos veces por qué el teletipo le manda siempre el mismo punto de vista. El jefe de redacción no se molesta en saber la fuente de la noticia o en contrastarla con otras fuentes. Se curan en salud tildándote en su ignorancia interesada de revolucionario o de radical. Así que si por ejemplo … «Los teletipos advierten de un incremento de las alergias en los humanos, es que va haber un aumento de alergias». Aunque bien podría ser una noticia más que interesada filtrada por los servicios «médicos» de la Glaxo Smith Kline, la Pfizer o cualquier otra multinacional farmacéutica muy dadas ellas a convocar a la prensa, organizar simposios y congresos que como la mayoría de los eventos médicos convocados aquí y allá tendrán casi siempre su origen en la propia industria farmacéutica.

Si los españoles tuvieran acceso a otros medios de difusión de masas, comprobarían que dentro de muchas democracias neoliberales existen otros medios de comunicación públicos que no aniquilan a sus ciudadanos como entes pensantes y por ende no destruyen el tejido social e intelectual durante décadas porque al fin y al cabo es peor el remedio de la estabilidad a ultranza que el de la enfermedad del idiotismo perpetuo pues este último manda a su propio país a la desidia, a la ignorancia y a la ruina.

Francia, Alemania, Bélgica, Suecia, Holanda y hasta el Reino Unido son un buen ejemplo de sistemas democráticos neoliberales donde no se ha perdido todavía el juicio del todo, donde se sopesan los riesgos que conllevaría la larga siesta del idiotismo perpetuo y los tañidos estrambóticos de la pandereta.

Pero la tentación es enorme porque en el país de los ciegos dicen que el tuerto es rey y por eso nada mejor que los súbditos ciegos para las tecnodemocracias. De esto sabe mucho el pirata de Sarcozy, tras sus tertulias amistosas con la flor y la nata fáctica de España que ya ha exportado sus modelos sociológicos a gran parte de la América Latina.

P retende ahora Sarcozy hacer pasar su reforma de lo Audiovisual público en Francia, nombrando legalmente él mismo al director de France Télévision para, descapitalizando los entes públicos, ir convirtiendo lo audiovisual en un pequeño negocio técnicamente rentable bajo parámetros exclusivos de mercado y sobre todo para destruir la independencia del ente público incitándolo a la sumisión a su régimen. Como dicen los profesionales del ente público, «Casser le service publique et le lui faire cadeau à la Mafia audiovisuelle».

Todos los profesionales de lo audiovisual y la ciudadanía consciente están en pie de guerra y es que el asunto lo merece. Se trata ni más ni menos de cercenar o no el poder del pensamiento. De instalar o no el idiotismo perpetuo en una sociedad para que al menos a corto plazo no les diera mas problemas aún a sabiendas de que a la larga se cargarán el progreso y la libertad y que hasta el rey tecnodemócrata acabará siendo ciego.

Francia, de ser faro de luz y modelo de contraste en este mundo de rapiña, puede pasar a ser una réplica sin gracia de la pandereta del inocente o quizás perverso Zapatero.

Tomás Trifol,  profesor y licenciado en ciencias humanas.

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Capital financiero y declinación industrial, de Alejandro Nadal en La Jornada

Posted in Economía by reggio on 27 noviembre, 2008

Las relaciones entre el sector financiero y la economía real son cruciales para entender la naturaleza de la crisis. Pero la teoría económica ortodoxa carece de herramientas que analicen estas relaciones. De hecho, para ese discurso teórico lo que sucede en la esfera financiera debiera servir a la esfera real, proveyendo los servicios financieros que necesita la producción de bienes y servicios. Mas la historia económica de Estados Unidos nos muestra cómo el sector financiero pudo someter a la economía real.

El poderío industrial estadunidense constituyó la plataforma de su hegemonía desde finales del siglo XIX hasta 1970. La ola de innovaciones técnicas que moldearon su sistema industrial le aseguró el predominio en el mercado mundial y en los conflictos armados del siglo XX. Durante décadas la supremacía industrial de Estados Unidos pareció incuestionable.

Pero un enemigo de cuidado surgió y se desarrolló en el seno mismo del capitalismo estadunidense. El capital financiero terminó por transformar la relación entre inversiones y rentabilidad en la economía real de la potencia. El desarrollo y expansión del sistema financiero condujo incluso a la aparición de la casta de los “administradores de dinero”, como en alguna ocasión los llamó el gran economista Hyman Minsky.

Entre 1950 y 1990 los administradores de dinero vieron aumentar la fracción de acciones del sector corporativo (no bancario) que controlaban de 8 a 60 por ciento. Es decir, las empresas que antes manejaban directamente su intervención en el mercado accionario, cedieron la administración de este tipo de operaciones a administradores “profesionales”. En ese mismo periodo, los fondos de pensión aumentaron su parcela del mercado de valores de un tímido uno por ciento a un portentoso 40 por ciento. Su participación en el segmento de manejo de deuda corporativa pasó de 13 por ciento a 50 por ciento en esas cuatro décadas.

En la década de los 90, los recursos manejados por los administradores de dinero se incrementaron de manera prodigiosa. Los activos de los “inversionistas institucionales” se triplicaron en esa década. Quizás la expansión más espectacular se dio en los llamados fondos mutuos de inversión. Estos fondos son compañías inversionistas que combinan el dinero de los accionistas y lo invierten en una cartera de valores diversificada (acciones, bonos y mercado de dinero). En Estados Unidos hay 90 millones de personas que poseen acciones de algún fondo mutuo. En 2001, 52 por ciento de los hogares tenía acciones de algún fondo mutuo. Entre 1998 y 2001 los activos totales de los fondos mutuos pasaron de 4.8 a 7 billones (castellanos) de dólares.

Entre 1900 y 1960, los ejecutivos de las corporaciones industriales (y, en general, de todo tipo de empresas en Estados Unidos) gozaron de bastante autonomía frente a los accionistas y banqueros. Pero eso cambió en las décadas siguientes, sobre todo a partir de 1980. El auge de los inversionistas institucionales les permitió imponer su racionalidad (ligada al mundo de las finanzas) a la industria a través de varios procesos íntimamente relacionados.

La primera manifestación de la presión financiera sobre una corporación es precisamente en el mercado de valores. En la lógica de los administradores profesionales, el valor de las acciones debe incrementarse en el corto plazo, lo que ha impuesto una camisa de fuerza a las corporaciones: las inversiones que rinden frutos a largo plazo son relegadas a un segundo plano. Mejor invertir en cambios de cosmético que en modificaciones estructurales que aseguran rentabilidad en el largo plazo.

Los administradores de dinero también favorecieron la ola de fusiones y adquisiciones que caracteriza el mercado de valores estadunidense. Las fusiones de empresas y cualquier tipo de reorganización son bien vistas por los administradores de dinero porque presionan al alza el valor de los activos financieros. Esta es una de las razones por las que han proliferado en Estados Unidos la cesión de acciones, los acuerdos de licencias cruzadas y el fuerte apalancamiento en las operaciones de fusión de empresas.

Finalmente, la administración profesional de operaciones financieras ejerció una extraordinaria presión para que las corporaciones redujeran los costos laborales, entrando en un intenso proceso de “adelgazamiento y racionalización” cuya principal manifestación es la subcontratación. La lógica de la subcontratación presionó los salarios a la baja. Así, las necesidades del capital financiero terminan por convertir las relaciones laborales en una especie de mercado spot en el que la fuerza de trabajo pierde estabilidad y se ve obligada a aceptar salarios bajos.

El estancamiento en la evolución del salario real y el creciente endeudamiento de las familias durante los últimos 30 años era una bomba de tiempo que algún día tenía que estallar. El predominio del capital financiero armó el detonador hace varias décadas y el proceso de acumulación con apalancamiento no podía durar indefinidamente. Hoy la crisis debe pasar por un periodo de devaluación de activos financieros de todo tipo. Antes de mejorar, las cosas tendrán que empeorar.

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