Reggio’s Weblog

Ruleta rusa, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 24 noviembre, 2008

EL RUIDO DE LA CALLE

Algunos tísicos gritaban «viva Rusia» cuando los acribillaban en los paredones. Cuando yo estuve en Moscú en los años 70, aún nos trataban como a semejantes y a héroes. Las rusas sacaban en andas a los españoles y recitaban tanto a Lorca como a Maiakovski.Hay afinidades entre los dos pueblos singulares; según Cioran, sienten gran debilidad por la nada, trastornaron al mundo con la magnificencia y la locura, son clericaloides o anarquistas.Tal vez aquella admiración recíproca se basaba en nuestras historias desdichadas y en que los poetas de la guerra cantaban a la Rusia de los cabellos de nieve, 100 veces noble y santa, la patria de martillos y laureles. Los rojos esperaban a los rusos y no llegaron en tanques, vinieron a jugar al fútbol en el Bernabéu.

Los periodistas usamos mucho la figura retórica de la elipsis, que consiste en suprimir algún término de la oración gramatical para ser breves, sobre todo en los títulos. Hoy la metáfora visual que mejor le va a lo que está ocurriendo es ruleta rusa. No es necesario explicar que estamos jugando con los capos de Organizatsiya, dirigida por antiguos KGB, ex jerarcas soviéticos; simplemente hay que decirles, con dos palabras, que está girando el tambor sobre la sien de la soberanía nacional. La ruleta rusa era la forma de suicidio de los cosacos, ahora es el método que han elegido algunos banqueros y políticos para entregar Repsol a los ex comunistas, que como se sabe son aún peor que los comunistas.No sólo el PP ha denunciando que la compra de Repsol por Lukoil pone nuestra energía en manos rusas y nos convierte en un país de quinta división -no hay quinta división-, sino que ministros del Gobierno socialista, e incluso Felipe González, han dicho que hay que evitar la operación. El Financial Times piensa que todo es una ópera bufa, ópera cómica del Bolshoi, pero los rusos son vengativos: quien viene a nosotros con la espada, con la espada morirá.

En los tiempos del Buscón era tal el hambre que los pícaros se desayunaban con la mitad de las razones de Dómine Cabra; pensaban que no hay más patria que la olla. Los patriotas de gasolinera las pían cuando España está en oferta, en el instante en el que los mendigos se acercan a comer lentejas y pescadilla aguanosa a los comedores sociales. No hemos llegado aún al «hermano, ¿puede darme una perra gorda?» como en la catástrofe del 29, pero ya hemos visto que no sólo son los sin papeles los que recurren a las monjas de la caridad, sino gente de la clase media que está lampando.

Cuando los bancos -dice Friedman- disponían de una media de 12 dólares por cada 100 de depósitos en efectivo, los dados del universo se lanzaron al aire; se jugó a la ruleta rusa. Como ahora, cuando los capos de Rusia conservan la obsesión de Lenin: la revolución es soviets más electricidad.

© Mundinteractivos, S.A.

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