Reggio’s Weblog

‘Boutique’ diseñada para ‘Muy Altas Rentas’, de Casimiro García-Abadillo en El Mundo

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 3 noviembre, 2008

A FONDO

Charlar con un banquero en estos días resulta casi edificante. La conversación pronto deviene en acto de contrición. «Muchos bancos han contribuido a inflar la burbuja del apalancamiento», confiesa nuestro hombre.

Mi interlocutor recurre a una metáfora religiosa para justificar por qué, en su opinión, la crisis actual es, en cierto sentido, más grave que la que arruinó al mundo desarrollado en 1929: «Entonces lo que ocurrió fue que los clientes sacaron su dinero de los bancos. Los feligreses dejaron de creer en los sacerdotes. Ahora es peor. Somos los bancos los que no nos fiamos del sistema. ¡Los sacerdotes hemos dejado de creer en la Iglesia!».

La información disponible demuestra que en las semanas de pánico las salidas de fondos de las entidades (sobre todo en España) han sido mínimas. Sin embargo, los bancos siguen sin prestarse dinero entre ellos. Por eso, el Euribor sigue muy alejado del tipo de intervención del Banco Central Europeo. «La financiación en el día a día está barata (3,25%), pero a medio plazo está por encima del 5%. Ningún banco quiere pillarse los dedos porque todavía no existe la seguridad de que no vaya a producirse otro susto como el de Lehman Brothers», reconoce nuestro autocrítico financiero.

Aún no somos conscientes de lo que ha ocurrido en apenas unos días. No sólo ha desaparecido la banca de inversión norteamericana, el motor de los mercados de valores. Han caído gigantes de la talla de AIG, la mayor, y, hasta hace poco, más sólida aseguradora del mundo.

El apalancamiento (la deuda) ha sido el veneno que ha terminado aniquilando a esos científicos de la riqueza, a esos chicos listos que diseñaban modelos matemáticos infalibles que se basaban siempre en la misma hipótesis: si el dinero está barato y la bolsa sube, cuanto mayor sea el endeudamiento, más dinero se podrá ganar. Lo malo es que con su caída han arrastrado a todo el sistema financiero mundial.

Dinero llama a dinero, suele decirse. Y aquí, en España, como en cualquier país capitalista que se precie, las boutiques financieras entraron de lleno en el mundo de los derivados porque eran la mejor forma de aumentar el volumen de negocio y sus beneficios…

En el caso de Banif, los bonos de Lehman Brothers no han sido más que la guinda de una alocada carrera por el crecimiento. Todo el mundo puede perder dinero si entra en renta variable. Los gestores de dicho banco no son culpables de la caída de la Bolsa.

No fue por Lehman, sino por una gestión poco profesional, por lo que se marchó Amancio Ortega (el multimillonario propietario de Zara) de Banif.

Hasta hace poco, el banco de gestión de fortunas controlado por el Santander gozaba de una reputación intachable, labrada a lo largo de casi cuatro décadas.

No es raro que entre los clientes de Banif se encuentren algunas de las familias más prósperas del país (clasificadas por la entidad como Muy Altas Rentas).

A los ya conocidos Fernando Fernández Tapias (que ya mantenía una relación intensa con el antiguo Banco Central), y Fernando Martín (cliente de activo y de pasivo, ahora en horas bajas), podemos añadir a Juan Abelló (que, a través de Torreal, ha llegado a tener fondos en Banif por más de 100 millones de euros).

La familia Hinojosa (vinculada también al Central y ex propietaria de Cortefiel) o la familia Reyzabal (dueña de múltiples negocios y del incendiado edificio Windsor) también figuran entre los clientes VIP de Banif.

Futbolistas como Carles Puyol, Sergio Ramos o Santiago Solari (experto en la evolución del dólar) tienen una parte de sus ahorros en este banco, recomendado por Garrigues Sports, el departamento del prestigioso despacho que gestiona las inversiones de muchos deportistas de élite.

Personajes del mundo de la copla y afines como Isabel Pantoja y Julián Muñoz (aconsejados por el también cliente Roberto Cuens, accionista de Avanzit, Española de Zinc, y experto jugador de pádel) entraron en ese selecto club. Aún se recuerda con cierta guasa la ocasión en la que el ex alcalde de Marbella entró en la oficina de Serrano pidiendo un crédito instantáneo de un millón de euros. Comenzaban ya a aflorar los problemas del edil. La vivienda que Pantoja posee en la exclusiva urbanización de La Moraleja (Madrid) tuvo que ser hipotecada por Banif.

Pero no, ése no era el perfil del inversor de esta exclusiva entidad, que ha tenido entre sus clientes al Rey de España, que llegó al banco de la mano de José Manuel Arburúa (amigo de Su Majestad y ex consejero del BCH y de Banif). Don Juan Carlos tenía una cuenta a su nombre, con escasos fondos y nada especulativa, por cierto, gestionada de manera muy confidencial por Teresa Zubizarreta Delclaux.

Hay también profesionales como Paula Vázquez o ex ministros como Rodolfo Martín Villa (con una cartera de blue chips, muy conservadora, naturalmente).

También hay financieros de renombre como Angel Corcóstegui (ex consejero delegado del BCH que en tiempos fuera mano derecha de Pedro Toledo en el Banco de Vizcaya) e incluso empresas tan conocidas como Winterthur.

Que en Banif se ganaba mucho dinero lo pone de relieve el hecho de que altos ejecutivos del propio Banco Santander, como Rodrigo Echenique o Matías Rodríguez Inciarte, le hayan confiado la gestión de una parte de sus ahorros.

Claro que hay también algún periodista (no el que han insinuado algunos confidenciales con tan mala intención como escasa información). Hay, por cierto, una familia de editores que ha depositado allí una parte de su saneado patrimonio. Los Polanco, a través de Rucandio Inversiones, tenían a principios de este año en Banif 22 millones de euros.

Todos, claro está, han perdido en estos últimos meses mucho dinero. El Ibex ha caído casi el 50% desde principios de año.

Sin embargo, lo que ha hecho de Banif un caso paradigmático de los males de esta crisis es que ha incitado al apalancamiento a sus pequeños clientes, como una forma de aumentar la rentabilidad. Apalancamiento y estructurados estaban íntimamente unidos por una razón fácil de entender. Para un agente, un cliente de 150.000 euros ponderaba con 0,75 en sus objetivos de crecimiento. Mientras que uno de 300.000 ponderaba como 1,25. Sobre esos porcentajes se establece su retribución variable, que, en el caso de un director de sucursal llegaba al 100% de su sueldo.

Me dice una profesora universitaria que invirtió 135.000 euros en estructurados y ahora, además de haberlo perdido todo, tiene que devolver 90.000 de préstamo.

En esa loca carrera por crecer, Banif presionó a su red para colocar chicharros como Meinl European Land, que ha perdido más del 60% de su valor, o Glan Euro Property Land, que ha caído un 40%, que se vendieron como valores seguros, cuando lo seguro era su alta comisión para el banco.

La gran banca española se ha dedicado básicamente al negocio tradicional y ha cumplido con los requisitos de solvencia impuestos por el Banco de España. Pero hay algunas entidades que han vivido alegremente al socaire de la especulación. Por ello, los mecanismos de rescate deben incluir el requisito de la transparencia.

Nuestro penitente banquero concluye: «El coste de la juerga no debe ser asumido por los que no fueron invitados a ella».

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

© Mundinteractivos, S.A.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: