Reggio’s Weblog

Lección de historia con lobos, de Gregorio Morán en La Vanguardia

Posted in General by reggio on 1 noviembre, 2008

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Hay que saber mucho cine para poder hacer un documental como El abogado del terror. Hay que saber mucha historia para tener el talento de contarla sin perderse. Hay que tener una cultura inagotable para ser capaz de mezclar en una sala de montaje un material que le deje al espectador literalmente traspuesto, y sin que se utilice en ningún momento voz en off, el habitual comentario rotundo que convierte la inmensa mayoría de los documentales en sucedáneos del National Geographic. Hay que poseer el bagaje cinematográfico de Barbet Schroeder para construir una auténtica obra maestra del cine sobre lobos. Lobos de dos patas, criminales de la Revolución y del Estado, indisolublemente unidos por algo tan evidente como el modo de hacer, el modo de vivir, el modo de matar, el modo de justificar el crimen.

Llevo dos semanas dándole vueltas a este documental espeluznante y esclarecedor, que no sólo recomiendo sino que debería convertirse en un tema de debate para varias generaciones -empezando por la mía- que vivieron la dialéctica salvaje de salvar la humanidad y esclavizarla. Esa argamasa que ha constituido el tejido de nuestros sueños más ambiciosos y más crueles, porque con esa pasta que embadurnábamos nuestros deseos figuraba el amor -para qué negarlo- pero también la brutalidad, esa antesala del crimen.

Estamos hablando de las buenas intenciones de un asesinato, o de dos, o de una clase social, o de varias, hasta llegar al ridículo de no saber si defendimos la transformación de la sociedad o fuimos esos cándidos personajes, tan implacables como secundarios, que aparecen en las obras de Shakespeare, casi para hacer reír en los momentos en que la tensión teatral resulta insoportable.

El filme El abogado del terror, de Barbet Schroeder, que se acaba de estrenar en España y que volará pronto de las carteleras -un cine y una sesión en Barcelona, un cine y dos sesiones en Madrid- porque las gentes que dicen saber de esto y viven de ello consideran que ese es cine para gente muy especial, que apenas da un duro para que les hagan la corte publicitaria. En la historia del cine, más aún que en la historia de la literatura, lo mejor lo saca el tiempo y lo redime del fracaso ante críticos y espectadores. Fíjense que si digo “se estrena en España”, debo preguntar luego: ¿dónde se estrenan las películas en España? ¿En Madrid y Barcelona? Me consta que la inmensa mayoría de las ciudades españolas ya no tiene cines, fuera de esos galpones para ganado familiar de fin de semana, junto a los abrevaderos del consumo de masas. El cine convierte en casi imposible la artesanía y la empresa familiar. Pero de vez en cuando aparece algo así y hay que precipitarse en el elogio y el entusiasmo porque no se trata de esos ejercicios de fin de carrera -esa abrumadora pesadez de los jóvenes cinéfilos- y estamos ante algo grande y realizado con los limitados medios de un género tan manido y difícil como el documental.

El protagonista principal del filme de Schroeder es un gran abogado parisino -Jacques Vergès- que en España no sonará mucho porque nunca, que yo sepa, tuvo relación alguna con nadie de aquí y hasta me temo que no debió pisar este país nunca, como no fuera alguna sala de aeropuerto. Sin embargo se le publicó apenas muerto Franco, cuando salían del armario los radicales irredentos; aún conservo la edición de Anagrama del año 76 de La estrategia judicial de los procesos políticos,donde se puede leer la sentencia que abre el libro: “El aparato estatal formado por el ejército, la policía y la justicia es el instrumento mediante el cual una clase oprime a otra”. Firmado, Mao Tse Tung. El mundo de Vergès no era precisamente el nuestro. Hijo de un francés de la isla Reunión y de una vietnamita, discreto sólo de estatura, ojillos vivos enmarcados en aquellas gafas redondas que pretendían definir una concepción del mundo. Osado y soberbio hasta la fatuidad, siempre se sintió un producto exquisito y colonial que debía mostrar al país más autocomplaciente del mundo -Francia inventó el “chovinismo”- que eran tan viles, desalmados, explotadores e imperialistas como cualquier otra sociedad occidental con intereses coloniales.

La trayectoria de este letrado imaginativo e implacable empieza con el terrorismo independentista argelino, al que defenderá en un juicio que se habría de convertir en leyenda de ese mundo tan cargado de mitos y escaso de futuros. Incluso acabará casándose con una leyenda del mundo árabe, la terrorista Djamila Bouried, condenada a muerte por el Estado francés, a la que Vergès, en su condición de abogado y gran manejador de los medios, conseguirá salvar la vida. Djamila Bouried y su odisea, no más sangrienta y criminal que la de Menahem Begin, en el otro lado de la barricada, que llegaría a primer ministro del Estado de Israel e incluso a premio Nobel de la Paz. Se podría decir que en casi todos los vericuetos terroristas de los movimientos palestinos de los años sesenta y setenta, tienen como letrado, intermediario y cómplice a Jacques Vergès. Y luego con Mao Tse Tung en China y Pol Pot en Camboya, y la colección de tiranos árabes supuestamente socialistas. Allí donde había un combate contra el sionismo estaba Vergès, que se llegó a convertir al islam y dejó de comer cerdo y otras golosinas, pero por poco tiempo. Luego siguió con los restos internacionales de la Baader Meinhof, y con ese espécimen singularísimo del género lobo, Ilich Ramírez Sánchez, venezolano, más conocido como Carlos; su relato, sus descripciones, su atropellada manera de hablar un francés utilitario como una “9 Largo”, en conversación telefónica desde la prisión donde cumple la perpetua, dejan al espectador en un estado de perplejidad absoluto, como si de pronto uno escuchara la voz de un Conde Drácula real, arrogante, locuaz y deslenguado. No es la banalidad del mal, de la que hablaba Hanna Arendt, sino la presunción del killer. Probablemente esa sería la manera de enfocar el asesinato político de aquel Netchaev, hoy tan olvidado y sin embargo tan presente; fue el primero que construyó una ética del terrorista como lobo sanguinario y filantrópico.

Ninguna actriz sería capaz de hacer tan naturalmente el papel que interpreta la antigua terrorista alemana Magdalena Kopp, contando su propia vida y su experiencia amorosa y frustrada con Jacques Vergès. Es un momento cenital, en el que realidad y representación convergen y dan un resultado inhumano de puro sencillo. Cualquiera al oírla podría pensar que estamos ante una historia de gentes comunes, asaeteadas por la vida, cuando de lo que se trata es de genéricos de la especie lobo, dispuestos a matar por una idea, la primera que les viene a la cabeza; después de tantos años pensando que sólo eran capaces de morir por ella. Una diferencia notable, la de ser capaz de morir, a considerar que es imprescindible matar. Cualitativa, que decían los dialécticos. Y siempre ahí está Vergès con su puro habano a medio fumar, como si moviera la batuta de un jefe de orquesta corrigiendo las deficiencias de los músicos del foso.

Y como traca final, el gran sarcasmo. Defender a un criminal en su grado superlativo. Klaus Barbie, la hiena de Lyon, el hombre que torturó y asesinó a hombres, mujeres y niños en la Francia ocupada. Como en una exhibición del túnel de los horrores van apareciendo unos tipos amables, hasta simpáticos, buenos narradores de sus propias mentiras, que cuentan con la mayor normalidad cómo hicieron o mandaron hacer tal o cual cosa, sin perder el ritmo ni alterarse. Como buenos representantes del género lobo. Y nos están contando una historia con la sencillez de una lección de alta política, como aquellos profesionales de la antropología que son capaces de desvelar todos los secretos de una mansión a partir de una detallada relación de lo que va en la bolsa de la basura. No cabe la simplificación. No es un trepador social, tampoco un revolucionario, ni un vulgar cómplice del terror. Es mucho más, es un abogado que demuestra que la ley es un trampa construida por los poderosos, que en ocasiones se les enreda en las patas del lobo y les hace temblar. No de vergüenza, como podría ser el caso, sino de miedo, quizá de complicidad.

Anuncios

Presidente Obama, de Manuel Castells en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

OBSERVATORIO GLOBAL

Con los datos en la mano es casi seguro que el 4 de noviembre Barack Obama será elegido presidente de Estados Unidos. A menos que suceda una tragedia, nunca descartable en el país de John y Robert Kennedy, como recordó Hillary Clinton hacia el final de su campaña. Incluso es probable que su victoria sea por amplio margen y conduzca a un hundimiento republicano en el Congreso. A cuatro días de la elección, el promedio de los sondeos por estado sitúa a Obama con 291 votos electorales frente a 163 de McCain, con 84 indecisos. Como la presidencia se alcanza con 270, quiere decir que aunque McCain ganara en los estados donde Obama le lleva menos de cinco puntos de ventaja, como Florida, Ohio, Carolina del Norte, Misuri e Indiana, aún triunfaría Obama. El racismo encubierto puede rebajar dos o tres puntos y las triquiñuelas habituales pueden restar algo más.

Pero la ventaja de Obama es tan amplia que sólo su extrema precaución frena la euforia: no se pueden confiar sus electores, porque todavía hay que votar. Aunque cerca de un tercio del electorado ha votado ya y las primeras estimaciones son de una gran mayoría de votantes demócratas. Si se confirma la histórica elección de Obama, la deberá al amplio movimiento social que ha despertado su candidatura. Cierto es que el contexto de crisis económica y de guerras impopulares, así como la desastrosa presidencia de Bush, favorecen decisivamente un triunfo demócrata. Pero el que el demócrata sea Obama y no un miembro del establishment político, como Hillary Clinton, se debe a la movilización de base en busca de alguien nuevo, fiable y capaz de inspirar esperanza a un país hundido. De ahí la irrupción de los jóvenes en la política a niveles nunca vistos, el aumento del registro electoral de nuevos votantes y una tasa de participación electoral que se proyecta cercana al 70%, un récord.

El protagonismo ciudadano se ha plasmado en los tres millones de donantes que a 200 dólares de media proporcionaron a Obama una financiación sin precedentes, aun rechazando a los lobbies. Y en decenas de miles de voluntarios que fueron puerta a puerta y llamada a llamada por todo el país. Eso tal vez sea lo más importante de esta elección. Estados Unidos ya no será lo mismo, sea cual sea la política de Obama una vez confinado en la Casa Blanca y enfrentado a la dureza de un mundo en crisis. Obama sabe que su fuerza es esa confianza popular que le da un margen por un tiempo. Y ese fue el tema clave del anuncio electoral de 30 minutos con el que cerró su mensaje tras 21 meses de campaña.

¿Pero qué puede hacer Obama? El nuevo presidente es moderadamente progresista, pero sobre todo pragmático dentro de una ética, realista y desconfiado de ideologías. Su programa tiene una línea maestra: reparar una economía y una sociedad en grave crisis. Empezando por estabilizar la economía, mediante una consolidación de la ayuda al sistema financiero pero bajo supervisión estrecha que incremente la regulación y recupere el dinero de los contribuyentes. Siguiendo por un aumento de la inversión pública en programas que a la vez creen empleo y desarrollen nuevas industrias, en particular en energías renovables.

Y para disponer de los recursos necesarios sin aumentar la enorme deuda que hereda de Bush, acelerar lo más posible una retirada ordenada de Iraq, ahorrando así los 10.000 millones de dólares mensuales que cuesta esa guerra que, en conjunto, ha representado más dinero que el paquete de rescate financiero. También aumentará los impuestos a las grandes empresas y al 5% de la población con mayores ingresos.

Y centrará la acción del gobierno en tres áreas prioritarias: acabar con el escándalo de un sistema de salud que cuesta tres veces más que el europeo y mantiene a 50 millones sin seguro; invertir en educación, mediante becas a estudiantes y ayudas a las escuelas, y desarrollar una política de medio ambiente que inicie la transición a un nuevo sistema productivo, combinando innovación, conservación y apertura de nuevos mercados para tecnologías verdes.

En política internacional, trasladará algunas tropas de Iraq a Afganistán para forzar a los talibanes a una negociación que los integre en un gobierno de unión y se concentrará en la caza y captura de Bin Laden sin aceptar las cortapisas de los sectores pakistaníes que lo protegen. Y con su gusto por lo metódico intentará desactivar los focos de conflicto mediante la negociación y la implicación de otros países, empezando por Europa, en una estrategia multilateral: Irán, Cuba, Venezuela, Palestina y Rusia están ya en su agenda. En parte por convicción, pero sobre todo porque sabe que Estados Unidos tiene que abandonar la presencia militar que no sea indispensable para liberar dinero y energía hacia la reparación en profundidad de un país al borde de la catástrofe económica y con enormes problemas sociales.

En cierto modo, es el fin del imperio estadounidense si por imperio entendemos la dominación unilateral apoyada en la supremacía militar. En cambio, Obama quiere volver a ganar el respeto del mundo defendiendo los valores morales y democráticos sobre los que se construyó Estados Unidos y que las políticas de Bush han transformado en burla macabra para justificar guerras ilegales, tortura y nepotismo. La presidencia Obama es el fin de la ideología neoconservadora y de su política implícita de dominación del mundo. Será una presidencia conciliadora, hacia dentro y hacia fuera, porque sabe que necesita de un país unido y de un mundo unido para abordar los enormes problemas con los que se enfrenta. Si suena demasiado bonito, al menos eso es lo que dice, y por eso millones de personas se han entusiasmado con él. Todo puede pasar en política, pero si tan sólo una parte de esa energía positiva se traduce en la práctica tal vez esta elección represente a la vez el fin del imperio y el renacer de Estados Unidos, con lo que esto significa para todos.

Tagged with:

Reina y persona, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Derechos, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

ASUNTOS INTERNOS

El gran psiquiatra austriaco Victor Frankl, cuyo pensamiento ha creado escuela, estudió a fondo las distintas etapas de la vida de las personas. En sus libros llenos de sabiduría, describe la vejez como la edad de la «noética». A partir de los 70, más o menos, los hombres y las mujeres han hecho ya su análisis existencial, se aceptan como son, hacen cosas que siempre quisieron hacer pero nunca pudieron. En definitiva, intentan vivir de acuerdo consigo mismos.

A punto de cumplir 70 años, la Reina de España se encuentra ya en esa etapa y ha hecho lo único que nunca pudo hacer en la vida: opinar sobre lo divino y lo humano. Sus confidencias a Pilar Urbano han causado estu-por general porque Doña Sofía era hasta el momento una figura esculpida en cera dentro de la cual no había una persona, sino una Reina. Como figura de cera era perfecta. Tanto en los actos públicos como en las recepciones. No contaba chistes verdes como su marido, el Rey, no era tan campechana, ni opinaba de política. Siempre impecable bajo el maquillaje, se le atribuía una dureza heredada de sus antepasados alemanes.

Su vida no ha sido un cuento de hadas. Educada para ser princesa, fue expulsada de palacio junto a su familia y se pasó media existencia buscando un lugar en el mundo. Cuando creyó haberlo encontrado en España al lado de Juanito, su marido, tuvo que aguantar a la familia Franco. Una vez en el trono, ha mantenido un silencio sepulcral, a pesar de que su vida matrimonial y familiar no ha sido precisamente un lecho de rosas.

Durante sus 70 años, ha visto transformarse el mundo de arriba a abajo. Ha contemplado cómo las mujeres -las demás- conquistaban su propia vida. Ha asistido a la transformación de la televisión en una máquina de picar carne contra su familia. Los hijos se fueron de casa y se quedó más sola que la una en palacio con sus perros, porque el Rey siempre fue un espíritu libre. Nunca dejó traslucir sus emociones. Acordémonos de la sorpresa que despertaron sus lágrimas en el entierro de su suegro, Don Juan de Borbón.

Ahora la figura de cera se ha derretido y ha aparecido una señora de carne y hueso, incluso católica, ¡oh sorpresa!. El cuento ha cambiado mucho, tanto como el mundo.Ya sé que es duro descubrir que los Reyes Magos son los padres y que las monarquías las encarnan personas que tarde o temprano, se comportan como tales. O sea, como una mujer de 70 años educada en los años 40 y 50 del siglo pasado.

La Reina ha hecho su análisis existencial. Los gays se han enfadado -como es lógico- porque ironiza sobre sus carrozas y la Casa Real se ha alarmado por la repercusión de las opiniones de Doña Sofía, haciendo público un comunicado sin precedentes.

Yo comprendo a la Reina. Me cae bien. Quiere ser humana y tiene derecho a serlo. No me cuadra que haya elegido a Pilar Urbano como confidente. Pilar es una periodista de raza -y del Opus-, pero parece esa compañera cálida y entrañable con quien confesarse delante de un chocolate con picatostes.

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

La reina transparente, de Ferrer Molina en El Mundo

Posted in Derechos, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

DE GOLPE

Las manifestaciones de Doña Sofía no han dejado indiferente a nadie: ni a los monárquicos, ni a los republicanos, ni a ese 60% de españoles a quienes, según las encuestas, la Corona no les hace ni fu ni fa. Esa extraordinaria repercusión no se debe al contenido en sí de las declaraciones, sino a que éstas se centren en asuntos que están vivos, saltando aún en la sartén. Es decir, lo relevante no es que la Reina haya hablado -lo hizo antes en múltiples ocasiones y se han publicado varias biografías-, sino que haya tomado partido. De hecho, el retumbo hubiese sido el mismo si se hubiera pronunciado a favor de los matrimonios gay y de la eutanasia.

Cabe ahora alejarse unos pasos de la humareda y preguntarse dos cosas. ¿Beneficia esta polémica a la institución? Y, segundo: si ante determinadas cuestiones Doña Sofía no ha dicho esta boca es mía en 35 años, ¿por qué ha decidido cambiar de criterio?

Respecto de la primera, parece obvio que la Casa del Rey piensa que no conviene la batahola. De ahí que adujera con nocturnidad y torpeza, cuando la primera edición del libro de Pilar Urbano se desparramaba ya en los estantes de El Corte Inglés, que los entrecomillados de la soberana son inexactos. No tengo claro que La Zarzuela esté en lo cierto. Es probable que los republicanos hayan encontrado argumentos para reafirmarse en su republicanismo, que los realistas acaben encontrando los suyos para afianzar su monarquismo, y que el resto, la mayoría, no vaya a adherirse después de todo a una u otra militancia. Es harto elocuente, en este sentido, que 48 horas después de abierto el debate, el 75% de los internautas de elmundo.es estén a favor de que la Reina opine sobre asuntos de cualquier índole.

Si alguien ha quedado en evidencia ha sido Alberto Aza, el jefe de los mosqueteros. O no se leyó el libro o habiéndolo hecho no calibró el eco de esas páginas. Es amarga, pero inevitable una vez más, la comparación con D’Artagnan Fernández Campo.

Pero -y vamos al segundo interrogante-, ¿por qué se sincera la Reina tras siete lustros de exquisita prudencia, de silencios y de palabras medidas al milímetro? De entrada, no es creíble que Doña Sofía, una profesional del trono, ignorase la trascendencía de lo que hacía. Es probable -sólo probable-, que a estas alturas de su vida haya querido que la conociésemos mejor. Quizás ha considerado que ha llegado el momento de dejar de ser transparente, neutra, casi invisible; desmitificar esa imagen de mujer rigurosa y fría. Tal vez se ha propuesto que sepamos que corre sangre por sus venas. Doña Sofía ha sido y es una reina admirada y respetada, más que querida. Lógico, dado que sólo se puede apreciar a quien se conoce.

Muchos españoles han proclamado durantes estos años su fe juancarlista y acaso sea oportuno que empiecen a asomar los sofistas. Porque seguramente la Reina ha acertado equivocándose. Por fin, nos ha dado razones para quererla o repudiarla.

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

La jerga de los rufianes, de Rafael Argullol en El País de Cataluña

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

Las trampas del lenguaje, como siempre, han desempeñado una función decisiva en lo que está ocurriendo estos días y que, ha falta de otra definición, denominamos -en una nueva trampa del lenguaje- “la crisis”. Ahora, súbitamente, ha aflorado la letra pequeña de los contratos de felicidad que se habían firmado a lo largo del último decenio y esta letra pequeña, más determinante que la grande, amenaza con arruinar los sueños de bienestar que tantos habían albergado. Deslumbrados por los titulares y sus promesas, ¿a cuántos se les ocurrió examinar las cláusulas aparentemente secundarias de sus contratos?, ¿cuántos sabían lo que era una subprime en esos años de supuesta opulencia?

Soy el último en poder juzgar esta ignorancia puesto que confieso que yo también soy incapaz de leer la letra pequeña, o de escuchar con atención mientras otros leen. Las pocas veces que han intentado inducirme a operaciones más o menos financieras mis interlocutores han debido desistir ante mi evidente incapacidad para la escucha. Puedo captar expresiones como plan de pensiones o fondo de inversión, pero cuando debo sumergirme en las cláusulas sucesivas y cada vez más enrevesadas tengo la impresión de que mi mirada rebota en un muro gris e interminable. En su momento firmé un contrato de hipoteca sin, lo reconozco, saber exactamente lo que estaba firmando y únicamente movido por la necesidad de salir del despacho del director de la sucursal bancaria donde me estaban torturando con condiciones y más condiciones, todas ellas provechosas para mí.

Claro está que eso no me pasa sólo con los contratos económicos, sino con toda la literatura en la que la letra pequeña ejerce su tiranía. Odio, por ejemplo, tener que leer las instrucciones para el funcionamiento de los electrodomésticos o de los automóviles. Supongo que gracias a esta aversión me pierdo muchas cosas o, como se dice, “saco poco rendimiento” a esas máquinas; sin embargo, el lenguaje presuntamente técnico, reiterativo y estúpido de esos folletos me saca de quicio.

Al igual me sucede con las instrucciones para el buen uso de los medicamentos. Estoy dispuesto a envenenarme antes que tener que leer esta suerte de pergaminos enrollados que desde hace unos años llevan los fármacos y en los que vas avanzando fatigosamente a través de un idioma tan abstracto que cuando llegas a la posología ya estás mareado y sin ganas de saber las cápsulas que debes tomar.

No muy diferentes son los protocolos que ahora te hacen firmar antes de las pruebas médicas y las operaciones quirúrgicas para curarse en salud tanto en las clínicas como, sobre todo, las aseguradoras. Tales protocolos, que a menudo parecen verdaderas hipotecas, aunque sobre el cuerpo y no sobre el piso, llegan a exhibir redactados diabólicos en los que la letra pequeña te puede llevar a la tumba sin coste alguno por parte de los frustrados salvadores.

La dictadura de la letra pequeña se extiende y nos desarma en todos los ámbitos. Cualquiera que pretenda dominarte basta que vierta sobre ti su dialecto especializado de la manera más oscura posible. Nada podrás hacer frente a la jerga especializada y convenientemente entenebrecida del jardinero, del lampista, del científico, del profesor de filosofía. Respecto a este último, que precisamente debería aclarar el significado de las palabras, Walter Benjamin aludía a la jerga de los rufianes, repleta de conceptos impenetrables, que tan frecuentemente resuena en las aulas académicas para disuadir a enteras generaciones de estudiantes del amor a la filosofía.

No obstante, ningún lenguaje como el político para ahuyentar a los ciudadanos de la política. ¿Cuántos ciudadanos han leído, para poner un caso, el texto de la Constitución Europea, uno de los más aburridos que puedan concebirse?, ¿cuántos, por poner otro ejemplo, han examinado el redactado del Estatuto de Cataluña, uno de los peor escritos en la poco halagüeña literatura política de nuestra época?

A veces pienso en los escritores de estos documentos en los que la letra pequeña es un arma letal y siempre llego a la conclusión de que el gran maestro es el burócrata. Éste, refinado corruptor de las palabras, es el que ha inspirado al redactor de folletos de electrodomésticos y de medicamentos, al redactor de protocolos, al redactor de constituciones, al redactor de manuales de filosofía. El otro día recibí una información burocrática que en sólo dos líneas derribaba al sujeto que debía ser informado: “La desvinculación es un requisito previsto, pero no hay ninguna referencia a la no aplicación de esta desvinculación en ninguna disposición transitoria”.

Touché. Den esa arma letal a los chacales y déjenles prometer felicidad. Tendrán una de las causas de “la crisis”.

Tagged with:

Bruselas y la crisis, de Sami Naïr en El País

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

La crisis de la economía mundial golpea en pleno corazón a la Unión Europea. No sólo es una crisis financiera y de liquidez, sino también y sobre todo una crisis sistémica que comporta una depresión que probablemente jamás se ha experimentado a esta escala. Porque se trata de la primera gran crisis de la globalización. Bruselas ha estado por ahora ausente del debate. Tanto José Manuel Durão Barroso como Joaquín Almunia han palidecido ante la ofensiva de Gordon Brown (¡líder de un país ausente de la zona euro!) y el activismo de Nicolas Sarkozy (presidente del Consejo Europeo, pero crítico declarado con Bruselas). Lo que demuestra, una vez más, que algo no acaba de funcionar en Europa. En pocas palabras: Bruselas es impotente ante el tornado. ¿Por qué?

Hay evidentemente varias razones, tanto históricas como políticas. Pero la razón principal se debe a la elección estratégica que la Comisión preconiza para Europa: una concepción unilateral, dogmática de la política de la competencia. Bruselas se ha convertido desde el Acta Única y sobre todo desde el Tratado de Maastricht en la dócil sirvienta de la única política de competencia a nivel europeo, en detrimento de toda política de crecimiento y de empleo. Esta orientación, impuesta por una concepción no menos dogmática de la aplicación del Pacto de Estabilidad, está hoy paralizada por la crisis, que es precisamente la de la política del todo vale y de la especulación desbocada a escala mundial.

Bruselas ha reaccionado, aunque siempre con retraso. Ha propuesto primero una serie de medidas técnicas para estabilizar la situación bancaria: garantizar los depósitos, flexibilizar las normativas contables, vigilar a las agencias de notación y reducir el sueldo de los dirigentes de los bancos (¡cinco millones de euros al año!). Ahora quiere ir más allá en la reforma económica y que la próxima reunión del Ecofin del 5 de noviembre adopte una serie de medidas principalmente en relación con la cohesión regional, a la ayuda a las empresas para que se ajusten a la competencia globalizada, a la aplicación de fondos más elevados para las empresas medianas mediante el refuerzo de capital del Banco Europeo de Inversiones, y a otros proyectos del mismo estilo, incluidas, hecho novedoso, tanto la financiación de grandes proyectos de infraestructuras como la ayuda a los desempleados con el objetivo de crear empresas de manera… rápida y barata. En resumen, no cambiamos nada de la política liberal de la competencia. Se flexibiliza y se da dinero a las empresas que lo necesiten. Pero sólo un poco, puesto que naturalmente hay poco dinero en las cajas. Porque, como ha subrayado Durão Barroso, “ningún Estado miembro ha propuesto aumentar el presupuesto” de la Unión Europea (1% del PIB europeo). A la vez, la Comisión se ha mostrado dispuesta a flexibilizar el Pacto de Estabilidad, que Romano Prodi en su momento y ante el Parlamento Europeo había calificado de “estúpido”. Pero tampoco sabemos hasta dónde está dispuesta a llegar la Comisión en esta flexibilización. ¿Hace falta franca y saludablemente modificar los criterios de convergencia de Maastricht, adaptarlos a la nueva situación mundial de recesión?

Este comportamiento de la Comisión, bastante confuso y de retaguardia, no es producto del azar. Simboliza en el fondo la parálisis del proyecto europeo. Y en el futuro reforzará el papel de los Estados, mientras favorece una renacionalización progresiva de la política europea. Cada Estado, a pesar de la retórica europea adoptada por todos, tenderá en primer lugar a apagar el fuego de su propia casa. Es difícil criticar esta actitud. Puesto que ella misma es el resultado inevitable de la impotencia de Bruselas para proponer, desde Maastricht, un proyecto coherente de crecimiento y de empleo para Europa.

Ahora bien, no saldremos de esta crisis mundial sin una gran política de recuperación a escala europea y sin un acuerdo estratégico sobre las instituciones internacionales (FMI, Banco Mundial, Sistema Monetario Internacional). Tampoco, por otra parte, sin una redefinición de las normas de la competencia en la OMC, lo que supone una gran negociación geopolítica con las potencias emergentes. Si la Comisión no se adapta rápidamente a esta nueva situación, veremos probablemente cómo disminuye y hasta se reduce drásticamente su papel. Ésta podría ser, en pocas palabras, la primera víctima institucional de la crisis ya que los europeos son escépticos, están cansados del liberalismo imperante en las oficinas bruselenses. Quieren crecimiento, empleo, políticas sociales para creer en el proyecto europeo.

Traducción M. Sampons.

Tagged with:

Siete días clave en los mercados, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 1 noviembre, 2008

Menudo cierre de semana. El Ibex recupera un quince por ciento en apenas tres días y el mercado norteamericano asimila con subidas mayestáticas los malos datos de consumo personal, las peores cifras de confianza del consumidor de la Historia o el crecimiento negativo de su economía, referencias todas que se han ido conociendo a lo largo de la semana. Una resistencia a las negras noticias que ha venido acompañada de otros motivos para el optimismo. El Libor, especialmente en sus plazos más cortos, ha vivido caídas espectaculares en rentabilidad mientras que, por primera vez en tiempo, se percibe una cierta relajación en el tensionamiento de los diferenciales de la deuda corporativa, spreads que, como hemos señalado en más de una ocasión, serán uno de los indicadores adelantados clave para vislumbrar con mayor claridad una posible recuperación de las bolsas. Después un mes tan depresivo, financieramente hablando, un poco de alegría y alboroto que ha llevado a alguno de nuestros gestores antes estrellas, y ahora estrellados, a comentar, en comparecencias públicas y privadas, que lo peor ha pasado y que es momento de estar tremendamente positivo en el mercado de acciones. Como no tengo que arrimar el ascua a ninguna sardina, siento discrepar parcialmente, lo cual no es demasiado importante, dada mi inclinación natural al error.

Tomen este juicio en su justa medida. Es verdad que el desastre bursátil y crediticio de las últimas semanas ha sido irracional y ha estado más provocado por la necesidad que por un análisis fundamental de sectores y compañías. Daba igual Manuela que su abuela. Se ha producido un movimiento sísmico que ha afectado a todo el mercado por igual, sin prácticamente discriminaciones de ningún tipo. Niveles altos de correlación, resultado de tasas históricas de volatilidad. En el momento en que las aguas vayan poco a poco volviendo a su cauce, deberían empezar a brillar con luz propia aquellas firmas o industrias que por su posición competitiva, barreras de entrada, generación de caja, estructura de balance y visibilidad en resultados se puede considerar que han sido injustamente castigadas. Desde ese punto de vista los gestores tienen razón. Pero no va a ser un proceso de la noche a la mañana, ni el dinero va a fluir alegremente al mercado a la caza de gangas cuando la incertidumbre sobre el futuro es todavía tan elevada. Sin compradores, no hay subida que valga. Y, no nos engañemos, los volúmenes que han acompañado el rebote y, cierto es, los últimos días de la bajada, han sido bastante, bastante, modositos, la verdad, por no decir casi ridículos, y más provocados por cierres prudentes de posiciones vendidas que por un verdadero interés de entrar en el mercado. Oportunidades, como las meigas, haberlas haylas, pero siempre en un horizonte a medio plazo que sepa convivir con potenciales pérdidas de significación a corto. Esta es la cara de la moneda que cuesta más contar.

Tendremos que retomar esta conversación virtual dentro de dos semanas, cuando conozcamos alguna de las conclusiones de la Conferencia de Washington, reunión de sordos sobre la que volveremos más adelante. Van a ser catorce días clave, que se iniciarán con las controvertidas elecciones estadounidenses el próximo martes. Está por ver la verdadera madurez democrática de la América Profunda ante la llegada de un gobernante de color, si finalmente es Obama quien se lleva el gato al agua. Un potencial rechazo que provocará el desarrollo de un trabajo de conciliación en los primeros meses de su mandato con el hándicap de que se inician, económica y financieramente hablando, con un margen de maniobra insignificante dados los compromisos adquiridos con anterioridad. Desde ese punto de vista no hay que esperar grandes iniciativas con carácter inmediato que permitan una recuperación adicional de la confianza sea quien sea el vencedor. Claro que qué va a aportar. La evolución de la crisis ha conducido a una estatalización de facto del sistema financiero lo que ha llevado a convertir un riesgo privado bancario en un riesgo público estatal. Casi nada. A partir de ahí cualquier contribución del vencedor sólo puede ser marginal y más psicológica que real.

Veremos con qué baza se queda el mercado. Con la promesa de cambio o con el realismo de los datos. Porque la semana se presenta terrible en Estados Unidos, desde un punto de vista macro. Primero, datos de actividad, a través del ISM manufacturero que se espera se sitúe en 39, nivel más bajo desde 1982 (por debajo de 50 es contracción de actividad). Miércoles, mismo indicador para servicios, grueso de la economía norteamericana que caería pero sólo hasta 49, en la frontera de la desaceleración. Jueves, un indicador clave: productividad y costes laborales. Ojo, porque la primera podría ver una contracción brutal respecto a los trimestres anteriores. Por último, el viernes cifra de paro cuyas perspectivas son, de todo, menos halagüeñas con cerca de 200.000 parados adicionales esperados y un repunte de la tasa hasta situarse en el 6,3%. Teniendo en cuenta que los estrategas estadounidenses señalan que la economía de aquél país lleva un par de meses en un estado de shock similar al del 11 de septiembre, no sería raro hacer una inferencia errónea de un parón extremo de carácter coyuntural para concluir que la depresión está a la vuelta de la esquina con todo lo que eso implica.

Eso convierte los próximos siete días en claves para determinar el curso futuro de los mercados. Si aún así las bolsas pueden con esto, será una buena señal, con independencia de que los dos grandes fenómenos que han de marcar el final de la crisis, estabilización inmobiliaria y desapalancamiento financiero, todavía se encuentren lejos de completarse, proceso que se prolongará, fuera de España, al menos un año adicional, dejando por tanto los primeros atisbos de recuperación fundada del equity y la deuda corporativas para finales de la primavera del año que viene, si la cosa no se tuerce aún más, claro está. ¿A partir de dentro de ocho días? Si se cumple el guión-fortaleza, un proceso de consolidación de las subidas cuyo siguiente hito debería ser la Conferencia de Washington a la que hemos hecho ya referencia más por un tema formal que de impacto cierto. Salvo algún acuerdo extraordinario en relación con el mercado de divisas, que debería implicar una ruptura de paridades artificiales, lo que surja de la Conferencia tampoco aportará confianza adicional al sistema sino que traerá consigo un nuevo marco que evitará teóricamente excesos futuros pero que no permitirá corregir errores pasados. Tanta foto para na, la verdad.

¿Y luego? Vuelta a dos elementos que van a ser determinantes para que se salga del agujero en el que están hundidos los mercados. Por una parte los flujos que cobran mayor importancia coincidiendo con el final de año. Tanto por la necesidad de venta de aquellos que tienen que hacer frente a nuevos reembolsos, como por el maquillaje de carteras que acompaña tan señaladas fechas. Si el rebote de estos días tiene continuación, podemos encontrarnos con que gran parte de las enajenaciones se vayan concentrando hacia final de año, alentando la subida. Pero terminará habiendo presión vendedora, no lo duden. Veremos si para entonces ha despertado el dinero. Por otro lado, y por primera vez en mucho tiempo, se mirarán con lupa los resultados empresariales. Veremos a ver si las mejoras en valoración que pueden aportar la caída de los tipos de interés de intervención y la relajación, si perdura, de las primas de riesgo no se ven compensadas negativamente en el numerador por una contracción de los flujos de caja. Decir que la bolsa está barata o cara en función de su recorte desde máximos es de un optimismo desbordante pero carente por completo de fundamento. El impacto de la crisis sobre los resultados, no ya de las financieras que afrontarán este último trimestre desde una base de comparación algo menos exigente, sino del conjunto de las firmas vinculadas a la economía real será clave para entender si lo que parecen oportunidades históricas no son más que pan para hoy y dinero muerto durante una temporada. Mientras, si quieren, echen las campanas al vuelo. A ver qué tal suenan. Veremos un rally, quizá algo mayor de lo que piensan los conversos que han llegado tarde al tren del catastrofismo. Pero tiene fecha de caducidad. Los problemas de fondo siguen ahí y sólo una insospechada fortaleza compradora o una ferrea resistencia empresarial a la ralentización económica pueden actuar de motor para que el recorrido al alza perdure. Puede ocurrir. Aunque lo veo complicado. Pero bueno: vayamos semana a semana que si el mercado no aguanta la que viene, los dos últimos párrafos de este artículo habrán sido en vano. Para desgracia de todos.

Tagged with:

Reactivación, de Carlos Sebastián en Cinco Días

Posted in Economía by reggio on 1 noviembre, 2008

Con riesgo de repetirme, unas reflexiones que puedan ayudar a comprender la situación actual y a formar un juicio sobre lo que se puede y no se puede esperar.

En España la burbuja inmobiliaria y el crecimiento excesivo de la construcción residencial auguraban una corrección macroeconómica, con el peligro de que fuera acompañada de problemas de morosidad que afectaran a los flujos de créditos. Lo que ha ocurrido es que antes, o simultáneamente, se ha producido la explosión de una enorme burbuja financiera creada fuera de nuestro país que ha secado de liquidez a los mercados y ha llevado a situaciones de insolvencia a no pocos intermediarios financieros. Ello ha sido suficiente para que los flujos de crédito se hayan visto afectados mucho antes y con muchísima más intensidad de lo se que se esperaba. Y esto ha contribuido a adelantar e intensificar la corrección macroeconómica.

Pocos éramos conscientes del peligro que suponía el desorbitado crecimiento de los mercados financieros y de su posibilidad de explosión. En realidad en España yo sólo se lo había escuchado hace muchos meses a Carlos Arenillas (vicepresidente entonces de la Comisión Nacional del Mercado de Valores), pero, como decía Woody Allen de su abuela en Annie Hall, ‘estaba demasiado ocupada siendo violada por los cosacos’ para hacer oír su voz. Pero llegado a este punto, lo prioritario es restablecer los flujos de crédito. En este sentido el plan británico, adaptado a la realidad bancaria de cada país, parece la mejor opción.

Pero el plan tomará tiempo y, mientras, las tendencias recesivas que ya estaban en la mayoría de las economías seguirán su curso. Pero si no tuviera éxito, que creo que sí lo va a acabar teniendo, el panorama sería desolador.

Supongamos que, efectivamente, poco a poco los bancos irán estando en condiciones de resumir sus funciones. Pero lo harán desde unos niveles de morosidad elevados, con dudas sobre la solvencia de muchos de sus potenciales prestatarios y con niveles reducidos de demanda de financiación. Por lo que el crecimiento del crédito será pequeño, pero no será entonces la restricción activa, como lo está siendo en los últimos meses. Reactivar la economía real será la prioridad.

Que esa reactivación no sea fácil en plazos cortos no quiere decir que no haya que intentarlo. En España va a ser más difícil por el peso excesivo que había alcanzado el sector que más está cayendo y por su baja competitividad.

Mantener un tipo de interés real muy bajo, una de las causas del actual desaguisado, está ahora justificado de forma transitoria. Pero la política monetaria es más eficaz para hinchar globos que para reanimar enfermos graves. La instrumentación de políticas fiscales más agresivas (como defiende Krugman) es una opción a considerar. Desde la perspectiva de la dinámica del endeudamiento público, un país con ratios bajas (como España) puede permitirse incrementos de su déficit durante unos años. En este sentido es lógico suspender temporalmente el Pacto de Estabilidad y poder superar el 3% del PIB. Otra cuestión es en qué se concreta la expansión fiscal y si los efectos sobre la reactivación van a ser importantes.

La reducción de los ingresos fiscales reduce el margen de acción pero no tanto como para no poder contemplar programas de gasto. Podrían considerarse dos tipos de programas: intensificar las inversiones en infraestructuras que incidan positivamente en la productividad e intensificar programas sociales que mejoren la renta disponible de las clases de menor renta. El problema es que la definición concreta de esos programas, especialmente los del primer tipo, toma tiempo.

Al retraso causado por la puesta en marcha de los programas de gasto se une el retraso con el que los efectos de esos programas se extienden por la economía. Por un lado, dadas las incertidumbres y el alto endeudamiento al que están sometidas las familias, éstas utilizarán los aumentos en renta disponible en mayor medida para ahorrar que para aumentar su consumo, con lo que el efecto multiplicador será reducido, aunque contribuirá a mejorar los balances de las economías domésticas cómo lo hará la reducción del tipo de interés y de los precios energéticos.

Por otro lado, las empresas sometidas a restricciones de financiación no responden a los aumentos de la demanda agregada con lo que el aumento del gasto puede tener un efecto limitado en el nivel agregado de actividad. Esto fue lo que ocurrió en Japón en los noventa en el que el enorme aumento del déficit fiscal no sacó a la economía de su recesión. Esperemos que las dificultades de financiación de las empresas sean pronto menores aquí que lo que lo fue en Japón en la década anterior.

Con todo es poco probable que la recuperación sea rápida. Esperemos que, al menos, todos, Gobiernos y agentes económicos, aprendamos de ella. En España, además de la asignatura siempre pendiente de la productividad (que no sólo hay que abordar con mayor I+D), habría que aprender que seguir estimulando la demanda de viviendas no es una opción razonable. En el mundo, que las políticas monetarias siempre expansivas son un disparate y que la buena regulación es necesaria. Y en el mundo globalizado ambas tienen que ser coordinadas.

No se trata, claro, de refundar el capitalismo, sino de avanzar en el desarrollo de regulaciones eficientes, alejándose tanto de experiencias perversas como la autorregulación del sistema financiero como de regulaciones pesadas y distorsionantes.

Carlos Sebastián. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense

Tagged with:

Gracián advierte sobre lo necesario de España, de Angel Vivas en El Mundo

Posted in Derechos, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

Un libro recoge los artículos publicados por este grupo de intelectuales sobre la actualidad

Ibarretxe ya ha conseguido que el parlamento vasco apruebe la consulta para la consulta. Pero el órdago del lehendakari no es sino la punta de un iceberg más profundo y complejo: el problema de las relaciones de los nacionalismos con el Estado, y el futuro del propio Estado español. Son muchos los que piensan que ése es el asunto más grave que hoy tiene planteado España.

A esa cuestión le ha venido dedicando el grupo de estudiosos (juristas, politólogos, periodistas…), que se agrupa bajo el nombre de Gracián, una serie de artículos, que ahora aparecen recogidos en el volumen La España necesaria (Universitas). La compleja historia de tales artículos es ya el mejor aval de su solidez.

Todo nace en el Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia (IED), perteneciente a la Universidad San Pablo-CEU. El Aula surge en septiembre de 2004, impulsada por el ex ministro José Manuel Otero Novas, presidente del IED. Es un seminario permanente, compuesto por unos 60 intelectuales, que se propone estudiar la reorganización del Estado y la posible reforma constitucional, partiendo del temor de que la reforma de los Estatutos de Autonomía lleve a la desmembración de España.

Alrededor de esa gran cuestión, debaten temas monográficos como los derechos históricos, el nacionalismo, la unidad de España, o aspectos de la posible reforma constitucional, como la lengua, la justicia o el sistema educativo. Desde mayo de 2006, las discusiones consensuadas del grupo se vierten en un artículo de prensa con la firma de Gracián. Esos artículos son los que aparecen ahora en La España necesaria.

«El propósito», explica Ignacio Blanco, secretario académico del IED, «es influir desde la sociedad civil en la vida política, de un modo parecido a lo que hizo el grupo Tácito en los años de la transición». Y si desde Gracián abogan por la reforma constitucional es porque, sigue diciendo Ignacio Blanco, «ya que se teme una reforma constitucional encubierta, planteemos una reforma a las claras que cierre el proceso de transferencias de competencias a las autonomías».

«La ambigüedad que fue necesaria en 1978 para lograr un consenso que hiciera posible la Constitución, se ha convertido hoy en un problema y un peligro», dice Ignacio Blanco a ese último respecto. Sin el menor ánimo de convertirse en una agrupación política o algo parecido, los profesores universitarios, ex cargos políticos, juristas, etc. que componen Gracián llaman la atención sobre un problema esencial, sugiriendo «una fórmula de reforma constitucional positiva que permita mantener para el futuro la nación hispana».

© Mundinteractivos, S.A.

ALGUNOS DE LOS ARTÍCULOS QUE CONTIENE EL LIBRO CITADO:

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/12/26/sobre-argumento-la-aocercanaaaa-del-poder-graciaan-en

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/12/06/los-derechos-histairicos-y-iv-graciaan-abc

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/09/12/los-derechos-historicos-iii-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/07/20/los-derechos-historicos-ii-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/06/21/los-derechos-historicos-i-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/04/28/la-desintegracion-espana-gracian-abc-miercoles-4-de

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/04/28/la-regeneracion-espana-gracian-abc-domingo-29-de

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/04/28/necesidad-una-reforma-constitucional-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/04/28/ortega-y-gasset-y-estado-las-autonomias-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/04/28/reforma-constitucional-gracian-abc-jueves-5-abril

http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/04/28/reforma-constitucional-lengua-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/12/24/reforma-constitucional-garantias-cumplimiento-gracian-en

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/12/03/reforma-constitucional-la-justicia-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/11/28/reparto-competencias-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/10/29/la-regeneracion-espana-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/10/04/la-desintegracion-espana-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/09/16/ahacia-donde-va-espana-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/09/05/reformas-ilegitimas-la-organizacion-territorial-gracian

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/07/27/principios-constitucionales-y-organizacion-territorial-de

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/07/01/principios-inmodificables-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/06/18/aes-soberano-pueblo-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/06/06/fraude-constitucional-y-libertad-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/05/22/patriotismo-si-nacionalismo-no-gracian-abc

http://www.lacoctelera.com/caffereggio/post/2006/05/06/el-nacionalismo-como-problema-gracian-abc

Tagged with:

La peor variante, de Fidel Castro Ruz en las “Reflexiones del compañero Fidel” en el Diario Granma

Posted in Internacional, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

Leí hoy que la Reserva Federal de Estados Unidos había creado una nueva línea de créditos para los Bancos Centrales de México, Brasil, Corea del Sur y Singapur.

En la misma declaración informa que ha proporcionado créditos similares a los Bancos Centrales de Australia, Canadá, Dinamarca, Reino Unido, Japón, Nueva Zelanda, Suiza y el Banco Central Europeo.

En virtud de esos acuerdos, proporciona dólares a los Bancos Centrales a cambio de reservas en divisas de esos países, que han sufrido pérdidas considerables debido a la crisis financiera y comercial.

De ese modo se afianza el poder económico de su moneda, privilegio otorgado en Bretton Woods.

El Fondo Monetario Internacional, que es el mismo perro con diferente collar, anuncia la inyección de elevadas sumas a sus clientes de Europa Oriental. A Hungría le inyecta el equivalente a 20 mil millones de euros, gran parte de los cuales son dólares procedentes de Estados Unidos. No cesan las máquinas de imprimir billetes ni el FMI de otorgar sus leoninos préstamos.

Por su parte, ayer el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) declaraba en Ginebra que al ritmo actual de gastos, la humanidad necesitaría los recursos de dos planetas en 2030 para mantener su estilo de vida.

El WWF es una institución seria. No hace falta ser graduado universitario en Matemáticas, Economía o Ciencias Políticas para comprender lo que eso significa. Es la peor variante. El capitalismo desarrollado aspira todavía a seguir saqueando al mundo como si el mundo pudiera soportarlo.

Fidel Castro Ruz
Octubre 30 de 2008
8:05 p.m.

Tagged with:

Putrefacción moral en la Casa Blanca, de Atilio A. Boron en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

La enumeración de las atrocidades cometidas en los últimos tiempos contra los pueblos y la naturaleza para salvaguardar el sistema capitalista ocuparían todas las páginas de este diario. Quisiéramos detenernos en una, de gran actualidad ante la inminencia de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y la votación que días atrás tuvo lugar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde 185 de los 192 países miembros aprobaron, por decimoséptima vez, una resolución exigiendo poner fin al bloqueo iniciado hace cuarenta y seis años en contra de Cuba.

No se conocen antecedentes de un repudio tan universal a las políticas del imperio, acompañado en la defensa de sus fechorías tan sólo por Israel (su Estado-cliente y gendarme regional en Medio Oriente) y Palau. Merece una digresión el caso de este micro-Estado que, según informa el sitio web de la CIA, es conjunto de islitas de 451 km cuadrados con una población de 21.093 habitantes. Es un país “independiente”, que vota en la ONU y se alinea con la Casa Blanca, razón por la cual seguramente será caracterizado por sus publicistas como una sólida y vibrante democracia.

No parece molestar a Washington en este caso el tema del partido único, recurrentemente utilizado para criticar a Cuba, porque en este baluarte de las libertades del lejano Pacífico no existen partidos políticos, según lo informa también la CIA. No es que sólo hay uno y eso es malo; no hay ninguno, pero eso es bueno. De todos modos, estos son detalles nimios que se compensan con largueza cuando se recuerda que, en 1986, Palau firmó un Tratado de Libre Asociación con Estados Unidos que lo convierte de facto en una colonia, pero una de un tipo muy especial, porque puede sentarse en la Asamblea General para votar a favor de sus amos.

No tuvo la misma suerte Puerto Rico, que Washington se esmeró para que desde la misma fundación de la ONU ese país fuese incluido en la lista de Territorios No Autónomos y, por lo tanto, inhabilitados para integrarse a la ONU. Sus cuatro millones de habitantes, más otros tantos que residen en Estados Unidos, no pueden opinar sobre ningún asunto.

Afortunadamente en esta ocasión, las Islas Marshall, que la CIA caracteriza como un banco de prueba de la cohetería del Pentágono, y Micronesia decidieron desobedecer las órdenes de la Casa Blanca.

Decíamos putrefacción moral porque no hay otra forma de calificar el pertinaz sostenimiento de un bloqueo durante casi medio siglo, un prolongado escarmiento propinado a Cuba por haberse animado a luchar por su verdadera independencia. Un castigo ejemplarizador, de esos que los esclavistas y los “conquistadores” de España y Portugal aplicaban con total sadismo a los que tenían la osadía de pretender liberarse de sus cadenas.

Francia no se quedó atrás en esta infamia: en 1825 impuso a Haití, la joya de sus colonias caribeñas, el pago de una enorme indemnización (unos 21 mil millones de dólares de hoy) por los “perjuicios” ocasionados a los latifundistas franceses por su independencia y un tributo del 50 por ciento a todos los bienes que entrasen o saliesen de Haití. Esta deuda desangró al país: se terminó de pagar en 1947, sumiendo a una de las islas más ricas del Caribe en la miseria más absoluta.

Pero Cuba no pudo ser igualmente doblegada, y eso no se perdona. Es un pésimo ejemplo que debe erradicarse de la faz de la Tierra. Ahí están Venezuela, Bolivia y Ecuador para demostrar la malignidad del contagio. Y los otros gobiernos, que sin haberse infectado con el virus de la autodeterminación y la dignidad nacional, coquetean con los rebeldes.

Ni aun la fenomenal devastación producida por dos gigantescos huracanes hizo que Estados Unidos pusiera temporalmente entre paréntesis su criminal política. Tal como lo declarara el canciller Pérez Roque en la ONU, el saldo de este desastre fue de “más de 500 mil viviendas y miles de escuelas e instituciones de salud afectadas, un tercio del área cultivada devastada y una severa destrucción de la infraestructura eléctrica y de comunicaciones, entre otros daños”.

Su reconstrucción, una empresa humanitaria por definición, se vería facilitada si la Casa Blanca tuviera todavía un pequeño resto de nobleza y moralidad y permitiera a La Habana adquirir los bienes que necesita en Estados Unidos. Pero no lo tiene. La Revolución no quiere regalos; quiere comerciar, pagando en efectivo y por adelantado sus compras, lo que favorecería a empresarios y trabajadores de ese país.

Pero se lo impide la podredumbre moral de la Casa Blanca, insensible ante el flagelo que el Katrina provocó entre los suyos, combinada con la irreparable estupidez de la pandilla reaccionaria que ejerce el gobierno. De este modo, la isla deberá adquirir en tierras lejanas bienes que, por el bloqueo y los fletes, terminan siendo carísimos. Será todo más difícil, pero Cuba ha dado repetidas muestras de no arredrarse ante la adversidad. Ahora podrá demostrarlo una vez más.

Atilio A. Boron. Politólogo.

© 2000-2008 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Tagged with:

De cómo ahuyentar votos, de Juan Gelman en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 1 noviembre, 2008

La candidata republicana a vicepresidenta de EE.UU. Sarah Palin acompaña a McCain, pero parece un agente de Obama: cada vez que habla, o casi, recorta entusiasmos por la fórmula del partido que alguna vez fue de Abraham Lincoln. Una reciente encuesta del Pew Center de Arlington midió la temperatura electoral de la riflera de Alaska: a mediados de septiembre contentaba al 54 por ciento de los consultados y disgustaba al 32 por ciento: hoy esas cifras son del 44 y 49 por ciento, respectivamente. Palin sobre todo alejó a las mujeres de menos de 50 años: el 60 por ciento se muestra ahora contra su candidatura, un buen salto desde el 36 por ciento de septiembre (people-press.org, 21-10-08). La que fuera “vedette” –así la llaman– de la convención republicana padece una crítica tras otra. Cabe reconocer que hace lo que puede para ganárselas.

“¿Qué labor cumplen los vicepresidentes?”, le preguntó el periodista de una filial de la NBC en Colorado. Respuesta de la entrevistada: “Están a cargo del Senado de EE.UU., de modo que si quieren, pueden realmente, en contacto con los senadores, lograr una gran cantidad de buenos cambios políticos” (www.thinkprogress.org, 22-10-08). El artículo 1º de la Constitución norteamericana dice: “El vicepresidente de Estados Unidos será presidente del Senado, pero no tendrá voto a menos que se produzca un empate en la votación”. Parece que Mrs. Palin no ha leído el texto de la ley suprema del país, pero se trata de un detalle y no hay por qué ser detallista. John McCain, evidentemente, no lo es. El domingo 26 declaró que la señora era la más calificada de todos los aspirantes a ocupar el cargo de los últimos tiempos. No tiene de otra, él la seleccionó entre las figuras de su partido.

Sarah Palin cree también que es Dios quien elige personalmente –por así decirlo– a los mandatarios estadounidenses. En otra entrevista aseveró que “Dios hará lo correcto para EE.UU.” –es decir, será vicepresidenta nomás– y solicitó que los votantes le rezaran pidiéndole el triunfo republicano el próximo 4 de noviembre (www.firedoglake.com, 21-10-08). Es una creencia extendida entre conmilitones: W. Bush aseguró que habla con Dios y que El le encomendó la misión de combatir al terrorismo. ¿Cómo explicar mejor las invasiones a Irak y Afganistán? Palin se lució con otro juicio. “Es un terrorista quien pone bombas en una clínica donde se practican abortos, gobernadora?” Ella contestó: “No sé si podría usar la palabra terrorista en ese caso” (www.boomantribune.com, 24-010-08). Se recuerda que el propio Eric Robert Rudolph, del movimiento suprematista cristiano, se declaró culpable de no pocos atentados con bombas contra esas clínicas y de las muertes que provocaron. Palin no sabe si Rudolph es terrorista o no, pero en fin, no deja de ser otro detalle.

La gobernadora cree que la investigación científica ayuda poco y gasta mucho: los experimentos con animales “realmente carecen de sentido y a veces los dólares financian proyectos que poco y nada tienen que ver con el bienestar público. Cosas como investigaciones sobre la mosca de las frutas en París, Francia. No bromeo” (thinkprogress.org, 26-10-08). Seguramente ignora que esos estudios son más que útiles para avanzar en materia de genética y biología molecular. Al parecer, no es lo único que ignora.

Las noticias del día, por ejemplo. Katie Couric, conocida periodista de la CBS, mantuvo con Sarah Palin el siguiente diálogo (roadkillrefugee. wordpress.com, 30-9-08): “KC: Y cuando se trata de establecer su punto de vista sobre el mundo, ¿qué diarios y revistas leía regularmente, antes de esta grabación, para mantenerse informada y comprender lo que pasa en el mundo? SP: Leí la mayoría, nuevamente con gratitud por la prensa, por los medios. KC: ¿Pero cuáles específicamente? Siento curiosidad. SP: Este… todos, todos los que tuve frente a mí durante estos años. KC: ¿Puede mencionar alguno? SP: Tengo una gran diversidad de fuentes de información.” Se ve, se ve.

El Comité Nacional republicano decidió que Palin debía cambiar de look y destinó 150.000 dólares a cambiarle el vestuario. Esto provocó un pequeño escándalo –abundaron las suposiciones de que, en realidad, ese dinero no salía de las arcas del partido, sino de lo recolectado para la campaña electoral– que pronto se apagó. Lo volvió a despertar una investigación del New York Times: reveló que, según expertos, el precio de los flamantes vestidos, zapatos, etc. de la gobernadora no podía llegar a esa suma y que era falsa una supuesta compra de ropa masculina (thecaucus.blogs.nytimes, 23-10-08). A saber qué sucedió. Lo cierto es que Sarah Palin cree que Dios maneja el voto de los estadounidenses, pero calla ante el resultado de las encuestas que dan la victoria a Obama. ¿Pensará que es el Diablo quien se ocupa ahora de las elecciones del 4 de noviembre?

© 2000-2008 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Tagged with: