Reggio’s Weblog

La foto, de Pilar Rahola en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 8 octubre, 2008

Extraña sensación de inquietud. O, quizás, una honda sensación de desamparo. En cualquier caso, la foto de estos cinco magníficos, montados en su atalaya, posando para el todo Catalunya, como si fueran los nobles ancestros del rey actual, no me ha producido ningún sosiego. Muy al contrario, este tipo de actos grandilocuentes, sin ninguna urgencia coyuntural que los ampare, me parecen tan faltos de contenido, como sobrecargados de vacua estética. ¿A qué viene reunir a todos los presidentes de la Generalitat y del Parlament, para secundar la imagen del presidente actual? ¿Estamos a las puertas de que la Brunete entre por Barcelona? ¿Nos va la vida en algo? ¿Quieren derogar nuestros derechos? ¿Se ha muerto algún catalán universal? Y sumando todos los interrogantes, ¿qué necesidad tenemos de una foto tan petulante? Ciertamente, podemos imaginar momentos de la vida social donde tenga cabida esa suma de pesos históricos, tanto para enfatizar algún sentimiento colectivo, como para enfrentar alguna urgencia histórica. Pero la actual sesión fotográfica que nos han brindado los ex presidentes, con Montilla a la cabeza, no responde a ningún funeral nacional, ni es el aperitivo de unas Olimpiadas, ni estamos en riesgo democrático, ergo, ¿cuál es su sentido? ¿Debilidad? ¿Impotencia? ¿Vanidad? ¿O un nuevo gesto gratuito, de los muchos que tenemos los catalanes, cuando somos incapaces de resolver nuestros problemas políticos? Sin duda, me dirán que solo se trata de un acto simbólico, pura retórica del viejo teatro de la política, pero entonces aún me interesa más. Porque es la naturaleza del símbolo, su motivación primera y su posterior significado, lo que me provoca el desasosiego que he confesado.

Veamos el paisaje de la foto. Resulta que hace unos años tuvimos la idea de renegociar el Estatut para mejorar nuestra soberanía. Resulta que ello significó un desgaste colectivo considerable, tanto presupuestario como social y político. Resulta que por ello fuimos a votar y votamos a favor. Resulta que un partido inició una delirante campaña anticatalana, aprovechando el Pisuerga. Resulta que, a pesar de todo, ganamos votaciones en los parlamentos pertinentes. Y resulta que todo ello tenía que significar una mejora substancial en financiación y en poder catalán. Sin embargo, y a pesar de todo el proceso, la situación actual es un fiasco. Los amigos que nos recortaron y finalmente votaron las leyes recortadas en Madrid no cumplen dichas leyes recortadas, reinventan la letra pequeña, renegocian por enésima vez y se ríen en nuestras barbas, como brillantes seguidores de la teoría orteguiana de la “conllevación”. ¿Recuerdan el famoso discurso de Ortega y Gasset en 1932, precisamente sobre el Estatut de Catalunya?: “El problema catalán, como todos los parejos a él, que han existido y existen en otras naciones, es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar”. Y añade: “Llevamos muchos siglos juntos los unos con los otros, dolidamente, no lo discuto; pero eso, el conllevarnos dolidamente, es nuestro común destino, y quien no es pueril ni frívolo, lejos de fingir una inútil indocilidad ante el destino, lo que prefiere es aceptarlo”. Es decir, hay que aguantar a los catalanes como si fueran un grano, conllevando buenamente sus peticiones “particularistas”, cual niño mal criado tocando las narices al abuelo. Si me alarma la foto de los presidentes, pues, es porque es el símbolo visual de la verdad orteguiana, es decir, el símbolo de nuestra cíclica derrota. Lejos de tener resuelto el problema con las negociaciones políticas pertinentes, y de estar en el proceso de un calendario pautado, lo que tenemos es una callejón sin salida, cuyo movimiento de buclenos retorna, una y otra vez, al mismo punto de partida. Por eso Montilla se fotografía con Pujol, con Barrera y con el resto de magníficos. Porque necesita dar una imagen de fuerza en un momento de inequívoca debilidad. Pero la debilidad del president es la debilidad de Catalunya, y es ahí donde llora la criatura.Sin embargo, ¿tiene lógica? Y, peor aún, ¿sirve para algo? Serviría que los diputados del PSC se plantaran en la votación presupuestaria. Serviría que unos y otros nos explicaran que Zapatero es otro gran “conllevador” del problema catalán, y que, como tal, nos ha tomado el pelo. Serviría tener interlocutores políticos menos asustadizos y mucho menos serviles. Serviría que los del PP catalán dijeran que lo del Constitucional es una indecencia. Y así, hasta una larga retahíla de posibilidades. Lejos de ello, quemamos el cartucho de las grandes solemnidades, llamamos a los ex para que nos avalen la impotencia del momento, y nos hacemos la foto de familia. Todas nuestras viejas glorias políticas a favor de la financiación de Catalunya, y quedamos bien peinados para la historia. Y en Madrid aún se ríen de nuestro gusto por la fotografía. En fin. No es que pase nada, y hasta es bonito que salgan a pasear y se hagan fotos. Pero, como tantos otros gestos que hacemos los catalanes desde el vacío de nuestra poca influencia, este solo tiene el valor del autobombo. Lo dijo Unamuno. A los catalanes, siempre nos pierde la estética.

www.pilarrahola.com

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