Reggio’s Weblog

El error de retrasar, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 31 agosto, 2008

Todo de golpe. Con la llegada del mes de septiembre, los problemas se agolpan; todo lo que durante el verano ha estado presente de una forma un tanto adormecida y letárgica, ahora va a aflorar con virulencia y tensión. En esta ocasión, el tópico de que la rentrée no será fácil resulta mucho más creíble.

Los problemas son los mismos, pero se manifiestan más agresivamente. La crisis, durante tantos meses negada, ahora nos ofrece un panorama muy cercano a la recesión, a la que los más cualificados analistas no le ven ningún final rápido ni claro. Esto era evidente, pero con el calor del verano parecía que las cosas no iban a tener la dimensión que ahora se intuye como muy posible. Algunos dirán que quizás se ha perdido un mes y creo que tienen razón. Cuando la crisis se comparte con una buena parte del mundo, queda el consuelo de que las causas son más complejas de combatir; pero también aparece la exigencia de hacerlo con rapidez, para evitar que otros tomen ventaja al tiempo de superar la crisis. Los retrasos, en estos casos, se pagan caros.

Vamos a tener el tema de la financiación de las comunidades autónomas, y muy singularmente el de Catalunya, encima de la mesa, cabalgando sobre la crisis y sobre los presupuestos del Estado. El escenario no es el mejor, pero para evitar esta coincidencia, hubiera sido mejor resolver el tema de la financiación con anterioridad, dentro de los plazos que el Estatut de Catalunya señalaba. Ahora se dirá que no deben confundirse las cuestiones presupuestarias y el tema de la financiación, pero la solución de ambos problemas va a situarse cronológicamente en el mismo tiempo. Y esto será responsabilidad de los que han retrasado la solución. Otra vez más, el retraso puede pagarse caro.

Las coyunturas graves y complicadas no permiten dilaciones en la adopción de las medidas correctoras. En España suele valorarse el aforismo de que el tiempo lo arregla todo. Pues no es verdad; normalmente el tiempo lo empeora todo. Lo que se arregla por sí solo es que no era problema; lo que requiere soluciones, tiene que contar con el factor tiempo. Dilatar las decisiones es una manera de anticipar el fracaso.

El verano no es excusa. Los problemas surgen sin respetar ni los cambios climáticos ni las estaciones. Surgen cuando surgen, y las soluciones tienen que buscarse cuando toca. Ahora, todo va a tenerse que resolver con prisas y en escenarios más complejos en los que será difícil encontrar complicidades y colaboraciones de los que esperan, en puntos distintos, soluciones a otros problemas. Ha sido un error retrasar decisiones. Esperemos que la sensatez impere, aun sabiendo que no se puede abusar de esta apelación cuando no se ha hecho gala de esta virtud con una actitud dilatoria.

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