Reggio’s Weblog

El miedo y el lento deterioro, de Paul Krugman en El País

Posted in Economía, Internacional by reggio on 25 agosto, 2008

Hace un año, cuando empezaban a percibirse los primeros signos de la actual crisis financiera, yo insinué que esta crisis, a diferencia de la de 1998, similar a primera vista, no acabaría rápidamente. Y no lo ha hecho. La buena noticia, supongo, es que hemos experimentado un deterioro a cámara lenta, por así decirlo, sin Viernes Negros y demás. La forma paulatina en que se ha desarrollado la crisis ha dado pie a un debate sin sentido entre los economistas sobre si lo que estamos sufriendo merece realmente llamarse recesión. Pero incluso una crisis lenta puede causar mucho daño si dura más de un año.

Los precios de la vivienda descendieron cerca del 16% el año pasado, y no dan señales de que vayan a estabilizarse. Los perjuicios de esta bajada se han sentido ampliamente: hay millones de familias estadounidenses que no compraron activos hipotecarios y que no han perdido sus casas, pero que no obstante son más pobres por culpa de la destrucción de buena parte o la totalidad del aval crediticio que les aporta su vivienda.

Entretanto, el mercado de trabajo se ha deteriorado aún más de lo que podría suponerse observando el salto que ha dado la tasa de desempleo que vemos en los titulares. La valoración más amplia del desempleo, que tiene en cuenta el número rápidamente creciente de trabajadores obligados a aceptar recortes en las horas pagadas y en los salarios, ha aumentado del 8,3% al 10,3% en el último año, alcanzando aproximadamente el techo al que llegó hace cinco años. Y no se vislumbra el final.

Desde el pasado septiembre, Ben Bernanke y sus colaboradores de la Reserva Federal han bajado repetidamente los tipos de interés que controlan. Pero no han conseguido reducir los costes de los préstamos para el sector privado. Los intereses hipotecarios son aproximadamente los mismos que el verano pasado, y los tipos de interés que muchas empresas tienen que pagar han subido de hecho. Por lo tanto, la política de la Reserva Federal no ha servido para fomentar la inversión privada.

El problema es el miedo: la financiación del sector privado se ha agotado porque los inversores, quemados por las pérdidas sufridas en activos financieros que supuestamente eran seguros, se muestran ahora reacios a comprar nada que no esté garantizado por el Gobierno estadounidense. Y la proliferación de medidas de rescate especiales -el TAF [Mecanismo de subasta de bonos con vencimiento fijo], el TSLF [Mecanismo de préstamo de valores con vencimiento fijo] y el acuerdo Bear Stearns- tal vez haya servido para evitar el pánico ciego, pero no ha conseguido ni de lejos restaurar la confianza. Ah, y esas devoluciones de impuestos que el Congreso y la Casa Blanca acordaron enviar por correo ya han hecho todo lo que podían hacer. Mirando al futuro, es difícil ver cómo pueden los consumidores seguir gastando aunque sea al ritmo actual, lo cual significa que probablemente las cosas empeorarán considerablemente antes de que empiecen a mejorar.

¿Qué más puede hacer la política? La Reserva Federal prácticamente ha agotado su munición: nadie cree que unos nuevos recortes de los tipos de interés sirvan para mucho. Y nada puede o debería hacerse para sostener el precio de las viviendas, que sigue estando demasiado alto después de ajustar la inflación. Washington tampoco puede evitar que continúe la escasez de créditos: las instituciones financieras, excesivamente grandes y con poco capital, tienen que controlar sus préstamos, y no es realista esperar que el sector público cargue con el muerto, en especial cuando instituciones semipúblicas también tienen problemas. Sin embargo, es recomendable establecer otro conjunto de estímulos fiscales más serios, como modo de sostener el empleo mientras los mercados superan los efectos secundarios de la burbuja inmobiliaria. El “plan económico de emergencia” anunciado por Barack Obama es un paso en la dirección adecuada, aunque sería preferible que fuera mayor y más audaz. Aun así, Obama ofrece más que John McCain, cuya política económica equivale principalmente a “mantener el rumbo”.

Por cierto, es sorprendente que la mala situación económica no haya tenido todavía más impacto en la campaña. McCain propone en esencia mantener las políticas de un presidente cuyo índice de aprobación en economía es sólo del 20%. Entonces, ¿por qué Obama no le adelanta más en las encuestas?

Una de las respuestas podría ser que Obama, a quien a lo mejor inhibe su deseo de superar las líneas partidistas (¿y evitar elogiar al anterior presidente demócrata?), se ha mostrado sorprendentemente reacio a atacar el historial económico de Bush. Un ejemplo: si vamos a la página oficial de Obama en Internet y entramos en la sección de asuntos económicos, lo primero que vemos no es un llamamiento al cambio, sino una larga cita del candidato exaltando las maravillas del libre mercado, que fácilmente podría haber salido de un discurso del presidente Bush.

En todo caso, volvamos a la economía. Hace un año titulé una de estas columnas sobre las primeras fases de la crisis económica Cosas que dan mucho miedo. Un año después, con la crisis todavía en marcha, está claro que tenía razones para estar asustado.

Paul Krugman es profesor de Economía de la Universidad de Princeton. Traducción de News Clips. (c) 2008 New York Times Service.

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De Pekín a Seúl, la hora de la filosofía, de Víctor Gómez Pin en El País

Posted in General by reggio on 25 agosto, 2008

Además de las formas de sociedad que comparten con los animales, los humanos tienen cosas como moneda, propiedad, gobierno y… congresos de filosofía”, decía con humor el pensador americano John Searle en la conferencia que clausuraba en Pekín en agosto del pasado año el Congreso Internacional de Filosofía de la Ciencia. Como es sabido, en la capital china, la filosofía deja este año paso a los fastos olímpicos, lo cual acentúa la reminiscencia griega. Mas, reemplazada en Pekín por el deporte, la filosofía no se ha ido muy lejos…, concretamente a Seúl, otra ciudad olímpica, donde ha tenido lugar el más genérico Congreso Mundial de Filosofía. Es la primera vez que se celebra en Asia este acontecimiento, cuya primera edición tuvo lugar en París en 1900. Excepcionalidad explícitamente señalada por el presidente del congreso, el danés Peter Kemp. La sede de la próxima edición será Atenas, lo cual algunos interpretarán como un retorno a casa. Retorno, en cualquier caso, tras haberse enriquecido en esta confrontación a la alteridad, y liberado quizás de algún prejuicio.

Es obligado preguntarse de dónde procede este interés por organizar congresos filosóficos en estos dos grandes países asiáticos. En Seúl, la repercusión local ha sido muy grande y cabe decir que constituyó el acontecimiento cultural del momento (la inauguración contó con la presencia del primer ministro).

No puedo dejar de señalar un penoso punto en común entre ambas celebraciones; a saber, la testimonial representación de la mayoría de los países asiáticos y muchos de la Europa no comunitaria y de América Latina. Pues, obviamente, no todos los continentes están homologados en lo referente al peso que en la educación se está en condiciones de otorgar a la filosofía.

El país extranjero con mayor representación ha sido Rusia. También fueron numerosos los participantes españoles (el profesor Tomás Calvo, de la Complutense, fue uno de los responsables de la organización). Caso quizás especial es el de la propia Corea, que ya el pasado año en Pekín tenía una representación muy amplia.

En todo caso, el enunciado mismo del Congreso de este año parece sugerir que en su guerra por la dignificación de la condición humana, la filosofía ha de hacer una pausa consagrada a meditar sobre sí misma: Rethinking Philosophy Today es, en efecto, el título general, que cabría enfatizar como volver a plantearse en nuestro tiempo qué es eso de filosofía. En tal sentido, repensar hoy la filosofía no incita a otra cosa que a seguir filosofando, seguir confrontándose a aquellos problemas que constituyen universales antropológicos. A decir verdad cualquier tiempo pasado hubiera sido adecuado para que un encuentro de filósofos se fijara como meta el poner de nuevo sobre el tapete los problemas filosóficos.

A mi juicio, lo más relevante quizás ha sido la explícita consideración de temas vinculados a la relación Oriente-Occidente por lo que a la filosofía se refiere. Conviene al respecto precisar que la universalidad de la filosofía ha sido a veces puesta en tela de juicio precisamente en boca de los que a ella se dedican. La divergencia está viciada por un equívoco respecto a lo que hay que entender por el término mismo filosofía. Es difícil imaginar que en lugar alguno el hombre deje de preguntarse por el hombre, es decir, que no haya alguna forma de antropología filosófica. Y así para todas y cada una de las interrogaciones que han alimentado la historia de la filosofía. Los que enfatizan el lazo entre la filosofía y la ascendencia cultural grecolatina se verían sorprendidos al constatar el gran número de sesiones en que los problemas que atravesaron a Platón, Leibniz o Kant eran retomados con todo rigor por colegas asiáticos, en absoluto desarraigados de su cultura. Obviamente, ello no fue óbice para que hubiera múltiples sesiones sobre aspectos filosóficos de budismo o confucionismo, en las que, de hecho, se hallaron implicados muchos participantes europeos o americanos.

Afirmar o negar la universalidad de la filosofía es casi una cuestión de optimismo o pesimismo antropológico. La reivindicación de la filosofía seguiría vigente aun en el caso en que la globalización del libre mercado llegara a ser compatible con la reducción de las abismales diferencias económicas entre países y entre ciudadanos de cada país (perspectiva utópica donde las haya). Pues, como indicaba en este congreso la profesora turca Ioanna Kuçuradi, esta mayor equidad sólo supondría efectiva generalización de los derechos humanos si se acompañara de una educación general tendiente a desarrollar en cada individuo las facultades que le caracterizan como ser humano. Y aquí entra en juego la filosofía: educar a la humanidad a través de la filosofía equivaldría a posibilitar que se actualizara en cada uno de nosotros el conjunto de potencialidades que nos marcan como seres de razón; equivaldría simplemente a ayudarnos a realizar nuestra humanidad (la educación ha de fertilizar un órgano, no puede sustituirse a él, señalaba ya Platón).

Aristóteles pretendía que la disposición filosófica era propia de los hombres libres. Mas en tal caso, la neutralización de tal disposición en la inmensa mayoría de las personas constituye un índice de la ausencia de libertad efectiva.

En Seúl, Peter Kemp enfatizó la importancia del congreso en base a la convicción de que “los poderes tecnológicos, militares y económicos no poseen el monopolio del poder en el mundo”. A su juicio, la filosofía, dada su capacidad de “exponer falsedades e ilusiones” generadas por dichas fuerzas y proponer “un mundo mejor como morada de la humanidad”, podría erigirse en contrapoder, cuya misión sería, ni más ni menos, que “luchar para crear una ciudadanía mundial y establecer un nuevo orden mundial”.

La verdad es que, compartiendo con Kemp la concepción militante y casi redentora de la filosofía, soy menos optimista que él respecto a que la generalización del espíritu crítico y de la exigencia de lucidez que la filosofía supone pueda realizarse en base a competir con los poderes reconocidos como gestores del mundo. Por decirlo en términos muy clásicos (y poco de moda), quizás la acción transformadora de la sociedad sea condición de la realización de la filosofía y no al revés. Quizás sea útil recordar aquella tan desconsoladora como lúcida Miseria de la Filosofía, con la que Marx daba respuesta a la edificante y compasiva pero inoperante Filosofía de la Miseria de Proudhom.

Un último apunte: ni la concepción de la filosofía como derecho cultural de cada ser lingüístico, ni la constatación de la diversidad de culturas en las que la filosofía se despliega, dieron lugar a la reivindicación de una filosofía popular, o de una filosofía patriótica. La filosofía ha de servir a las personas (contribuyendo a esa educación integral a la que antes me refería) y ha de sostener a toda patria portadora de valores universales (la Francia de la Revolución, por ejemplo), pero sólo lo hará permaneciendo fiel a sí misma, es decir, siendo cabalmente filosofía.

Víctor Gómez Pin es catedrático de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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¿Et tu, Brute?, de Nicolás Patrici en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 25 agosto, 2008

Shakespeare, en su obra Julio César, añade al afamado dicho de Julio “¿Et tu, Brute?” la frase “entonces cae, César”. Todo hace suponer que el mismo César era consciente de su destino. Bruto, antiguo aliado de Julio, era el último eslabón en la cadena que llevó a César a su estrepitosa caída.

Una vez caído Julio, los “conspiradores” deben justificar sus actos. Sólo mediante una justificación adecuada escaparán a los motes de traición que los partidarios de César les adjudican. Sus argumentos son claros: no se han movido por ningún interés particular, César debía caer para evitar la caída de Roma. Los argumentos de los partidarios de Julio son encendidos: ha sido la más tremenda de las traiciones.

“¿No sangró, acaso, Julio por una justa causa?”, exclama Bruto, exponiendo que la justicia y la grandeza de Roma están por encima de los intereses y las ansias de poder de los hombres. Marco Antonio, por su parte, intenta convencer al pueblo de que Bruto ha traicionado a su amigo Julio cometiendo el peor de los males.

Sólo queda la batalla entre unos y otros.

La tragedia política shakespeariana se desarrolla en un contexto de situaciones pasionales, duales y limítrofes, donde el heroísmo de quienes salvan a Roma de la misma tiranía se encuentra siempre impregnado de la sospecha de ansias de poder individual. En la tragedia política de Shakespeare lo noble se cruza siempre con lo pasional y mundano.

Ese cruce quizás pueda dar algunas pistas sobre la situación política que vive Argentina a partir del rechazo del Senado al proyecto de ley sobre retenciones fiscales a la exportación de granos. Repasemos brevemente los hechos.

El pasado 11 de marzo, el poder ejecutivo de Argentina resolvió modificar el esquema de retenciones fiscales a la exportación de granos imponiendo tasas móviles. Por un lado, la movilidad de las tasas respondía a la protección del mercado interno. Por otro lado, suponía un incentivo para evitar la sojización del país. Más, la riqueza generada garantizaría una adecuada redistribución de la riqueza. La respuesta del sector agropecuario no se hizo esperar: cortes de carretera y paros. La crisis se había iniciado.

Como casi siempre en política, el conflicto que se inició como una demanda particular de un sector desató una crisis general. Las pasiones políticas se desataron incontroladas en Argentina. El matrimonio presidencial puso a todo o nada el conflicto.

Finalmente, el poder ejecutivo decidió enviar al Parlamento la afamada resolución para su ratificación. Esto no alivió la tensión. El mismo Néstor Kirchner salió una y otra vez a la calle con el objetivo de ganar una batalla cuya victoria era, necesariamente, su propia derrota. El oficialismo esperaba que su maquinaria – construida sobre la devolución de favores políticos- funcionara a la perfección: disponía de la mayoría absoluta en las dos cámaras.

Sin embargo, no tardaron en aparecer voces disidentes dentro y fuera del espectro del bloque oficialista. Esa temeraria manera de concentrar y ejercer el poder que mostraron ambos Kirchner despertó los temores de quienes hasta entonces habían sido aliados incondicionales.

En la Cámara de Diputados el oficialismo obtuvo la aprobación. Pero a un costo demasiado alto. Sólo un puñado de votos de diferencia. El precio de la victoria era ya demasiado elevado.

El proyecto pasó al Senado. Pese a que en Argentina históricamente el federalismo se ha maltratado, el argumento federal frente al avance del poder central estaba del lado de los senadores opositores y díscolos. Los senadores, escudándose en los intereses de sus provincias y en la independencia de los poderes, lograron desmarcarse del reclamo de lealtad que exigía la delegación de facultades del poder legislativo al poder ejecutivo. El resultado de la votación en el Senado fue un empate. La decisión recaía sobre el vicepresidente de la República y presidente del Senado, Julio Cobos.

Aliado circunstancial de los Kirchner, Cobos ya se había manifestado en contra de la decisión de su compañera de fórmula. Finalmente, Cobos se inclinó por bajarle el pulgar al proyecto oficial poniéndole fin a la embestida del poder ejecutivo. “¿Et tu, Brute?”, parecía oírse en las bambalinas del Senado de la nación.

Lo que sigue es, lógicamente, la acusación de traición a todos aquellos que frenaron las ambiciones del Ejecutivo. Sobre todo a aquellos aliados que perpetraron la caída de las aspiraciones de los Kirchner. Estos tendrán que defenderse racionalmente. Aquellos los atacarán, como Marco Antonio, pasionalmente. La nobleza o el egoísmo político de los que votaron en contra y, en particular, de aquel que asestó la puñalada final quizás nunca se sepan.

Lo cierto es que quizás no importe. Los hombres están constituidos por una mezcla de pasiones. Lo cierto es que en política, el heroísmo y la villanía suelen convivir. No hay espacio para morales absolutas y angelicales. Quizás, esta vez no haya que contestar a la frase “¿Et tu, Brute?” con apelaciones a la justicia y a la nobleza. Tal vez haya que, simplemente, asumir aquella menos pretenciosa frase de John Adams: “Pesos y contrapesos, Jefferson, son nuestra única salvación”.

NICOLÁS PATRICI, profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universitat Pompeu Fabra

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Registro a Zapatero, de Xavier Bru de Sala en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 25 agosto, 2008

No voy a defender a Saura. Ni a Montilla. Ni mucho menos a Zapatero. Lo de la financiación tendría que estar resuelto. Justo cuando había llegado el momento del primer plante, en forma de varapalo parlamentario, al presidente del Gobierno, Iniciativa hace valer su escasísima pero esta vez decisoria fuerza en el Congreso para desmarcarse. Quitas un tronco, uno solo, y el tinglado entero, la torre de ataque – en cuya construcción el PP también participó, si bien desde el lado contrario- se viene abajo. Estrepitosamente abajo.

Zapatero se ha ahorrado la censura. No la moción, porque a tanto no llegaba, pero sí una buena tanda de descalificaciones cruzadas, cruzadas pero unánimes, como las flechas que llueven desde todas partes, en un momento en el que la consideración de su segundo mandato empieza a preocupar seriamente. Cuando al derribo político por causa de la crisis se le añadía la incapacidad de enfrentarse a un litigio territorial envenenado, con veneno no sólo entre comunidades, no sólo entre Gobierno y autonomías, sino en la propia casa socialista, justo al iniciar la subida de un segundo calvario, calvario sobre calvario, llega Saura, le descabalga la cruz de la espalda y le concede una prórroga con visos de absolución. Quién sabe lo que puede ocurrir dentro de tres meses, quién asegura que el PSOE no habrá pactado la financiación con el PP y todos a fastidiarse.

Así que ahora es el propio Cireneo-Saura quien asciende al Gólgota. Sin quitar un ápice de razón a quienes le han crucificado, tal vez debería añadirse algo: lo sabía, sabía que se había ganado el puesto, hoy por nada codiciado, de rompedor, o cuando menos resquebrajador, de eso en apariencia tan invencible pero en la práctica tan vulnerable que llamamos unidad catalana – ¿eufemismo o deseo?-. Habrá calculado, pues, Saura que del inmenso favor hecho al PSOE sacaría algo más que un alud de críticas. De entrada tiene protagonismo, ya de por sí importante, y más para los pequeños. Pero algo más le habrán prometido.

La abortada comparecencia era, en efecto, un duro trance para Zapatero. Como las posiciones en financiación andan tan alejadas, el castigo de agosto constituía un muy serio aviso sobre lo dispuestos que estaban los catalanes, por esta vez, a castigarle de verdad. Si en noviembre no había acuerdo, como el cartucho de la comparecencia forzosa ya se habría gastado, la respuesta catalana hubiera tenido que ir más allá de la pataleta. Ahora, en cambio…

Ahora, en otoño, todo va a jugarse a cara o cruz. Lo que ha hecho Saura será como una vacuna contra quienes tengan la tentación de claudicar. El president Montilla tendrá que liderar en vez de soplar oídos con palabras salvadoras desde la trastienda vacacional. La pólvora, al no haberse gastado en salvas, estará intacta. ¿La usarán?

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Peón blanco, de Rafael Martínez-Simancas en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 25 agosto, 2008

INSOLENCIA PASAJERA

Obama se ha fijado en Aíto García Reneses y se ha dado cuenta de que un banquillo tiene profundidad si lo sabes mover bien; por eso ha fichado al senador Joseph Biden de coach, para que le anime el equipo que va a competir en la final de las elecciones norteamericanas. Es un movimiento de ajedrez, con el que opta por colocar delante al peón blanco y dejar atrás a la reina Hilary, a la que le pueden salir telarañas en su posición (ella que iba de imprescindible y para volver a la Casa Blanca se va a tener que colgar una tarjeta de visitante).

Con Biden parece que el equipo Obama se refuerza en los rebotes internacionales y consigue meter presión en el centro del campo a los republicanos, puesto que el senador es católico reconocido. Obama parece que se ha dado cuenta de que no basta con ser Kobe Bryant para ganar el partido, no siempre los árbitros son tan amables con los que cometen pasos de salida.

El candidato demócrata corre el riesgo de creerse ganador virtual y, según la teoría de Jose María García aplicada al fútbol, «equipo que perdona, equipo que pierde». Su gabinete de comunicación, eficaz y ruidoso, nos ha colocado la imagen de Obama en todas las posiciones posibles. Le hemos visto con su familia, con sus amigos, de traje elegante y de camisa remangada de mitin. Hemos sufrido una Obama-sobre-dosis, con todos sus efectos secundarios. Sólo les ha faltado repartir un Obama-Presley, disfrazado de roquero de Memphis, para colocarlo en el salpicadero del coche. Es decir, que sabemos poco del ideario del candidato pero mucho de lo bien que canta el aumba-baluba-balam-bambú, y con eso podría forjarse una carrera como artista y firmar muchas galas en una gira por Europa (Madrid excluido), pero no sirve para llegar a la presidencia del país más importante del mundo. Conocemos muy bien la música de Obama pero desconocemos su letra, y ahí tiene mucho donde rimar: Irak, Guantánamo, política exterior, seguridad nacional, etcétera…

Hasta llegar el senador Biden, los otros entrenadores del equipo de Obama se habían relajado bastante proyectando una imagen de McCain como el yayo que iba de retirada, y por el desprecio al rival no se consiguen más que ridículos tan olímpicos como históricos. Esos mismos son los que se conformaron con ganar a Hillary, y creían que ya con eso estaban el cielo abierto y las calles hacia la estatua de Lincoln sembradas de pétalos de rosas. Como póster, ideal, pero como realidad complicada. Como si el rascar y el votar sólo fuera empezar. Pero una vez más, no. Obama ha captado que cuando todo son aplausos a tu alrededor hay que cambiar de palmeros porque te llevan al fracaso.

Para jugar este último cuarto que acabará en noviembre, Obama ficha a Biden, que votó a favor de la intervención en Irak. El camino hacia la victoria hace extraños compañeros de viaje en los últimos minutos de juego.

© Mundinteractivos, S.A.

Miedo a volar, de Martín Prieto en El Mundo

Posted in General by reggio on 25 agosto, 2008

BAJO EL VOLCAN

Un comandante español de submarinos alistaba en la base naval de San Diego una unidad cedida por la US Navy y se sorprendía de que su preparadísimo y eficiente colega que hacía la entrega sólo fuera segundo comandante. Lo comentó al almirante de los sumergibles: «Usted sabe -le contestó- que en un submarino el primer error es el último. Este buen oficial está divorciado, con lo que ya ha cometido un importante error en su vida». Todas las Armadas del mundo son exasperantemente conservadoras hasta en su vida social, pero es cierto que, como en el Kursk, el primer error es letal. La aviación es el submarino del aire y una puerta mal cerrada supone la catástrofe.

A los fóbicos se les enseña que el avión no está suspendido milagrosamente en el vacío sino que navega en el fluido del aire igual que entre las aguas, y que, alcanzada su velocidad de crucero, no pesa. El teorema de Bernoulli, la teoría de Kutta-Joukowski y el principio de acción-reacción sustentan el mito de Icaro y el sueño de Leonardo Da Vinci. Obvio es repetir que el transporte aéreo es el más seguro del mundo, por eso sus desastres despiertan la imaginación y estupidizan a los responsables en tierra. Se ha repetido que los pilotos de Spanair tenían los brazos rotos de tirar de los mandos para elevarse, como si alguien pudiera hacerlo aun tirando de las Pirámides. Ni se sabe lo que es un avión ni se conoce la anatomía. Otrosí que el piloto fue obligado a despegar. Es el capitán del barco, es Dios a bordo, y se impone al armador, no al revés. Ningún comandante despega si no quiere o tiene dudas. Si en la pista de rodadura un pasajero organiza un escándalo se le desembarca; por una simple borrachera muchos aviones han variado su destino. Barajas acaba de dar una buena colección de leyendas urbanas.

Intolerable el secretismo cruel de Spanair que secuestró durante horas la simple lista del pasaje como si fuera un factor clave de la investigación. Los directivos de la compañía que han dado la cara para no decir nada son meros empleados distinguidos de la Scandinavian Airlines System (SAS), que han logrado que sus prestigiosas siglas apenas aparezcan en las informaciones sobre la tragedia como si no fueran los dueños del aparato siniestrado. La rueda de prensa de la ministra de Fomento fue digna de una «miembra» del Gobierno, balbuciendo ignorancias cuando bastaba restar los heridos del total de pasajeros para cuantificar los muertos. Volar es seguro; lo peligroso acaece siempre en tierra.

© Mundinteractivos, S.A.

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San Antolín, Álvaro Cuervo, la Asturias que pudo ser y la que será, de Juan Vega en su Blog

Posted in Asturias, Economía, Política by reggio on 25 agosto, 2008
San Antolin de Bedón, icono del desastre del patrimonio astur

San Antolín, es la perfecta metáfora de nuestra decrépita realidad

Termino la segunda salida de las cortas vacaciones que me han dado en el servicio de rehabilitación de la Residencia Sanitaria de Oviedo, y de estos maravillosos días en Llanes, en compañía de grandes amigos, me quedo -alguien tiene que encargarse aquí de eso- en la parte oscura del asunto, con una imagen terrorífica: San Antolín de Bedón o Beón. San Antolín, como Santo Adriano de Tuñón, el monasterio de Villanueva de Oscos o el palacio de Argüelles de Celles en Siero, sin olvidarse por supuesto de la Campa Torres -por poner ejemplos clamorosos que abarcan enclaves esenciales de la cultura asturiana, correspondientes a etapas muy diferentes de su historia-, son para mí un mensaje elocuente que me traslada la realidad, y que me recuerda una y otra vez las conversaciones que mantuve a lo largo de los años con mi amigo Joaquín Manzanares, cuando con su característica socarronería, me decía una y otra vez “no hay nada que hacer”, antes de sugerirme que nos fuésemos a tomar un pote de vainillas a Xomezana, como mejor inversión de un tiempo de vida limitado, que para él ya se acabó.

Qué asturiano y qué inteligente, era Joaquín. Suplía con un sabioFoto de San Antolin, de Modesto Montoto, en 1917 hedonismo morigerado y prudente, unas satisfacciones que su tierra, siempre gobernada por mercenarios de cuarto nivel, carentes de formación, sensibilidad y el menor atisbo de delicadeza, no le podía dar.

Dediqué muchas horas de mi vida a estudiar, conocer y amar el patrimonio histórico asturiano, dentro de lo que fue una época en la que invertí mucho tiempo en el conocimiento de las disciplinas humanísticas, por razones de formación, dedicación y vida profesional. Recorrí carreteras, caminos y caleyas, conocí una Asturias muy diferente del resto de España, hecha de otra dimensión, desde los tiempos de las culturas castreñas, hasta que la monarquía rebelde construyó sus modestos pero preciosos templos, que forman parte de todos los manuales de la historia de la arquitectura mundial, sin olvidarnos de las modestas torres del conde Gonzalo Peláez. ¡Qué tienen que ver nuestros pequeños tesoros altomedievales y medievales -salvo quizás con la admirable arquitectura visigótica y mozárabe tan bien descrita por el añorado Gómez Moreno- con las grandiosas construcciones militares de Castilla! Nada o casi nada.

Nunca pensé que Asturias podría llegar a lucir esta decrepitud y abandono, tras la lluvia de dinero público que llegó a nuestra tierra, a lo largo de estos años de especulación enloquecida, en los que hemos sido víctimas de una partitocracia alucinada, que soñó, por ejemplo, con llegar a crear un gran complejo sanitario en Oviedo, para así construir a su alrededor toda una nueva ciudad, financiando semejante despropósito con las “plusvalías” que habrían de obtenerse de la enajenación de los terrenos de El Cristo, en donde hay en estos momentosEl Obispo Martinez Vigil, en San Antolin, en mayo de 1896 una oferta de vivienda nueva y usada, un stock, que tardará años en agotarse, y que nos habla ya de la quiebra de un sistema sanitario de imposible mantenimiento, en su loca conjunción de ambiciones desordenadas, irresponsabilidad, desprecio por lo público, y corrupción pura y dura.

Mientras San Antolín, un conjunto único, un jalón del paisaje, marcado por la naturaleza y el trabajo de los hombres, yace humillado, deteriorado, degradado, ofendido, insultado, destrozado por un horroroso viaducto, acosado por los eucaliptos y la maleza, agredido por los seres humanos, olvidado de los poderes públicos, en la Universidad Laboral José Antonio Girón de Velasco, se invierten atroces cantidades en deformar aquella magna obra del franquismo, para llenarla de extraños rincones, en los que se funden enormes sumas de fondos presupuestarios, destinadas a la organización de actividades que no interesan a nadie -porque a nadie pueden interesar-, para enmascarar y justificar la principal obra e inversión -cualitativamente hablando- del régimen arecista: la RTPA, pues al fin y al cabo, casi todo lo que se está haciendo alrededor, son invenciones de un mismo equipo, que un buen día concibió la idea de tener una sede, unos estudios, un soporte simbólico para la caja tonta del gobierno, que había de dejar chiquitas lo que a su lado son las modestas instalaciones de RTVE en Madrid.

Conseguir lo que la partitocracia pretende en Asturias, no es posible sin instrumentos para en-ajenar mentes.

Que el monasterio de San Antolín sea una cloaca inmunda, no puede extrañar a nadie, en una comunidad en la que tenemos otro monasterio, construido en época de Alfonso III el Magno, Santo Adriano, que tiene goteras desde hace años -ver la fecha del enlace- que se filtran desde su podrida cubierta, mientras el dinero que sirvió para construir enfrente otro más de esos patéticos “centros de interpretación” -éste del prerrománico asturiano-, fue utilizado al final para abrir un bar en el que se alquilan bicicletas.

Aquí las ruinas del gran palacio inacabado de los Marqueses de Santa Cruz en Anleo, sirven de “marco incomparable” para que “todos” -sin “todas”- se vayan a comer marisco, invitados por un industrial lácteo, y al día siguiente las crónicas periodísticas nos den cuenta del acontecimiento, del menú, y de la la lista de varones libres de hembras, agraciados con la pitanza, para general envidia de quienes han decidido o no han podido, formar parte de la caravana de carromatos en los que se desplaza la partitocracia asturiana, de carpa en carpa, ofreciendo a la ciudadanía espectáculos de domadores y tragasables de difícil descripción.

Lo que ocurre en Asturias, debería ser materia argumental para un gran relato, realizado por alguien, que tras dejar constancia de lo que aquí ocurre, se largue para siempre, para no tener que soportar el coro de insultos de los aspirantes a formar parte del festín, que esperan que les caiga alguna de las sobras en forma de subvención para la alimentación asistida de gorriones, en sus primeras semanas de existencia.

Estas son las sensaciones que vienen a la mente, cuando leo, desde Llanes, la primera de las entregas de la charla desarrollada por el profesor Álvaro Cuervo, en Gijón, San Antolin en una litografia de Parcerisa, del año 1855ante el accionista que controla lo que queda de lo que fue Duro Felguera, empresa señera en la que tantos langreanos y asturianos dejaron su sangre, su sudor y sus lágrimas, que ante un selecto auditorio de lo más granado del “rentismo” astur, dejó constancia del alucinado plan industrial que la izquierda ha fraguado, a través del proyecto conocido como “Estrategia Energética”, ocultado a la sociedad asturiana hasta la burla, cuando no el insulto a la inteligencia, para crear el marco de despótica arbitrariedad, desprecio por las leyes y befa de la democracia, en el que se va a desarrollar el proceso de conversión de esta tierra degradada, en el basurero energético de España, que como muy bien explica Cuervo, va a enriquecer a cuatro amigos y políticos, tras repartir un poco de pienso, y algo más de alpiste, entre los encargados de silenciarnos y tragar pasivamente esta atrocidad que nos envilece y nos conduce directamente a la ruina.

Un puerto en el que no entran barcos, servirá para instalar una enorme plataforma para el desembarco de cargamentos de gas licuado, que alimentará los gasoductos construidos, sin que siquiera se tramiten los impactos ambientales -tanto es el desprecio que el poder siente ya por la sociedad civil asturiana-, por donde fluirá la materia prima que alimentará una terrible infraestructura de produccion de energía eléctrica, que va a destruir para siempre lo que presume de ser un “Paraíso Natural”, a mayor gloria de quienes hacen el negocio, quienes cobran comisiones por convertirlo en realidad, y los que reciben las sobras a cambio de callarse.

Las fotos históricas han sido obtenidas de la ejemplar publicación “Bedoniana”
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Urtain, del mito a la tragedia, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Posted in General by reggio on 25 agosto, 2008

En verdad no los elegimos. Rara vez nuestra voluntad intervino para que su omnipresencia fuese insoslayable dentro del siempre desplegable y sorprendente repertorio de recuerdos. Muchos de los mitos que forman parte de nuestra educación sentimental no son más que imposiciones de las que no hemos podido o sabido desasirnos. A muchos de los que entonces entrábamos en la adolescencia, no nos importaba el boxeo, ni admirábamos a Urtain, y, sin embargo, no podíamos no enterarnos de lo que le acontecía en sus idas y venidas por los cuadriláteros. Estamos hablando de aquel boxeador que formó parte del cochambroso firmamento del tardofranquismo. La noticia es que la vida de este hombre se convierte en trama principal de una obra de teatro que estrenará el grupo «Animalario» el 25 de septiembre, cuyo autor es Juan Cavestany.

Tan pronto tuve conocimiento de este inminente estreno teatral, me llamó la atención que, al decir del autor del grupo que va a escenificar la representación, se trata de una tragedia griega. Que, llegado el momento, un mito se convierta en tragedia es algo sabido. Lo que ocurre es que, en el caso que nos ocupa, hay otros ingredientes llamativos. El reportero José María García publicó un libro que se tituló «Comedia Urtain», donde hablaba de una trayectoria pugilística llena de tongos. La desmitificación creó la comedia, bufa y grotesca, hasta que, andando el tiempo, un 21 de julio de 1992, cuatro días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, el protagonista de esta trama se lanzaba al vacío desde un décimo piso en Madrid.

La educación sentimental, digo, y sus recovecos. Cuando supimos de aquel suicidio, no podemos decir que fue recibido por nosotros con indiferencia, sino que, de alguna forma, se acusó el mazazo de tener noticia del trágico fin de uno de los mitos de aquel tardofranquismo que coincidió con nuestra adolescencia.

¿No es cierto que casi todos nosotros, sin interesarnos gran cosa el boxeo a la mayoría, vimos por televisión aquel combate del que Urtain salió con la cara destrozada y perdió el título de campeón de Europa ante un tal Henry Cooper? ¿No es cierto que todos nos preguntábamos que podía haber de realidad y de montaje en aquella carrera fulgurante que los medios aireaban tanto y tanto?

El tardofranquismo, digo. El 26 de julio de 1977, Umbral escribe un memorable artículo en «El País» sobre Urtain a resultas del anuncio de retirada por parte del boxeador que empieza con estas palabras: «Urtain era algo así como un altorrelieve musculado de la mitología del tardofranquismo». Y presten atención, por favor, al párrafo que sigue: «Urtain, Sísifo en camiseta, Sísifo con chapela, al que en lugar de Camus ha glosado Leguineche, con no menos mérito, subía y bajaba la piedra para nada, que es lo que hacemos todos: empuñar el propio destino, el propio éxito la propia biografía, la propia imagen y mantenernos en alto para nada». Y concluye el columnista de forma magistral: «Urtain, como el Régimen, ha sido fuerza pura para nada. Gran muchacho y gran deportista, a pesar de mi querido José María García, Urtain se había convertido involuntariamente en el coloso de Rodas del franquismo, y ahora que muere el franquismo muere el coloso».

Así pues, Urtain anunció su retirada del cuadrilátero un mes y unos días después de la celebración de las primeras elecciones democráticas en España tras la muerte del dictador. A partir de ahí, por lo que se vino publicando, su vida no hizo más que dar tumbos camino del infierno depresivo que lo impulsó al suicidio en julio de 1992.

La vida como una sucesión de puñetazos de ida y vuelta que noquean. De la inocencia idílica y paradisíaca del caserío al infierno de lo peor que tiene el llamado deporte del boxeo.

En septiembre, como ya hemos consignado, va a estrenarse una obra teatral que tiene como protagonista a un mito de los últimos años de una dictadura. A un mito que fue víctima y juguete roto de aquello que lo forjó. A un mito que compareció en la vida pública cuando muchos de nosotros nos adentrábamos en esa edad de las pasiones que es la adolescencia.

El rictus de un desgarro, el mohín de una historia amarga, que en la España de entonces no tenía cabida en el cine negro. Que tuvo que esperar para hacerse hueco en el género teatral.

No es exagerado sugerir que el personaje del que venimos hablando tiene una enorme carga simbólica si de lo que se trata es de conocer lo que sucedía en un tiempo y un país en el que estábamos muchos de nosotros en tanto adolescentes, con nuestra inevitable y también llevadera carga de asombro y confusión.

Y es que, sin que la voluntad mediase en ello, «nos dolió Urtain».

Salvados por la campana, de Jose Antonio Martín Pallín en El Periódico

Posted in Justicia by reggio on 25 agosto, 2008

LAS INCONGRUENCIAS DEL DERECHO PENAL

Nunca me ha parecido justo que un boxeador limpiamente noqueado se salve de la derrota por el sonido de la campana que interrumpe la cuenta fatídica de los 10 segundos. Tampoco me parece justo que un delincuente, así declarado por un tribunal de justicia, se salve de la pena por el azar o por una interpretación equivocada de esa institución que se llama prescripción.

Si a un ciudadano le deben una cantidad de dinero y no muestra ningún interés en reclamarla, el Código Civil, con criterio justo y acertado, establece un plazo que, una vez transcurrido, extingue la posibilidad de hacerla efectiva judicialmente.

El delito no es un conflicto entre particulares, es un acto que por su intrínseca perversidad o violencia conmociona la paz social, por lo que el Estado, la sociedad y las víctimas tienen derecho a que se persiga y castigue al culpable.

Las razones para considerar que llega un momento en que no existen motivos para el ejercicio de la persecución de los delitos son de pura política criminal. La prescripción, en la mayoría de los casos, lleva en sí misma el germen de la injusticia material, pero se justifica por el hecho de que, en otros supuestos, no tendría razón el castigo penal a destiempo irrumpiendo en una vida que se había olvidado del hecho delictivo.

En el Estado democrático de Derecho, la capacidad punitiva del Estado tiene que transmitir una cierta pedagogía social que exprese plásticamente cuáles son los motivos por los que, en determinados casos el derecho penal no pone en marcha los mecanismos de persecución de los hechos delictivos. El ciudadano debe tener la percepción de que la medida es justa, equilibrada, equitativa y proporcional a la gravedad de los crímenes cometidos.

El atraco a mano armada a un banco sin que haya resultados graves para la integridad física de las personas, prescribe a los cinco años. Es evidente que el perjuicio económico, en la mayoría de los casos, no pone en peligro la estabilidad económica de la entidad financiera.

Despojar a un banco de sus bienes, en los salones de un consejo de administración por medio de operaciones fraudulentas, ponen en peligro la estabilidad económica de la entidad y puede afectar a la economía nacional con perjuicios que alcanzan cifras millonarias. En este caso la prescripción es de tres años.

Una vez que llega la denuncia a la sede judicial se encuentra con circunstancias imprevisibles, acumulación de trabajo, normas de reparto, averías o cualquier otro incidente imprevisto.

Con estos planteamientos y con la lectura de la Constitución se llega a la conclusión incontrovertible de la imposible elevación a derecho fundamental la extinción de la responsabilidad criminal por el paso del tiempo. Por ello, el Tribunal Constitucional, que tiene limitada constitucionalmente su intervención en las decisiones judiciales a los casos de vulneración de los derechos y garantías constitucionales, no puede entrar, sin desbordar sus límites, en el análisis de la aplicación de un artículo del Código Penal cuya aplicación corresponde exclusivamente a los tribunales del Poder Judicial.

La prescripción no es un dogma. Cede cuando se trata de delitos que afectan a la conciencia de la comunidad internacional (genocidio, lesa humanidad y crímenes de guerra). En muchos países, además, los delitos cometidos por los funcionarios en el ejercicio de sus cargos se consideran también imprescriptibles sin que la sociedad ni los principios generales del derecho hayan sufrido el más mínimo rasguño.

La seguridad y certeza que deben acompañar a la aplicación del derecho penal exigen reglas claras y objetivas. Cuando el Estado, la sociedad o la víctima deciden que ya basta de olvido y que es necesario perseguir el delito, la forma más nítida de expresarlo es presentar una denuncia en la policía o en el juzgado. Desde este momento, cierto y objetivo, se interrumpe la prescripción. Si han obrado temerariamente o con mala fe, el Código Penal les exigirá responsabilidades por acusación o denuncia falsa.

El hecho de que un juez actúe con mayor o menor rapidez depende de su carácter resolutivo o dubitativo, por lo que la decisión judicial se subordina, como puede verse, al azar, que, en materia penal, es lo más antitético a la proclamada seguridad jurídica que invocan los partidarios de la prescripción elástica.

El valor justicia se ve afectado cuando, además de extinguir la responsabilidad penal, se dice a las víctimas que el delincuente tiene derecho a quedarse con el botín sugiriéndoles, que si quieren reclamarlo, inicien el interminable calvario de un juicio civil como cualquier acreedor haría con su deudor. Nadie entendería que el atracador de un banco conservarse su botín, guardado en una caja fuerte, y en el caso de que el delito hubiera prescrito el banco tuviera que reclamárselo iniciando un proceso civil.

Creo que la decisión de extender los efectos de la prescripción a lo que, en definitiva, constituye un objeto (cantidad de dinero) procedente del delito, devolviéndoselo a los autores del hecho delictivo, es contrario a la naturaleza y extensión de los efectos del paso del tiempo como causa de extinción de la responsabilidad penal.

Es posible que la decisión quepa en el texto literal de la ley, pero resulta incomprensible para los que confían en la racionalidad del sistema jurídico.

Jose Antonio Martín Pallín. Magistrado emérito del Tribunal Supremo.

Georgia y la OTAN: un conflicto mal contado, de Xosé Luís Barreiro Rivas en La Voz de Galicia

Posted in Internacional, Política by reggio on 25 agosto, 2008

Usando su diplomática ironía, las autoridades rusas están respondiendo a todas las cuestiones sobre la guerra de Osetia con frases literales que acuñaron Bush y Solana en el conflicto con Serbia, en las guerras de Irak y Afganistán y en sus chulescas relaciones con Irán. Cuando se le pregunta a los militares rusos a qué fueron a Georgia, la respuesta es: «A hacer nuestro trabajo». Si el problema se centra en la soberanía de Georgia, la contestación es aún mejor: «Las fuerzas rusas entraron en Georgia en misión de paz». Y si la pregunta se refiere a la integridad de Georgia y a su derecho a controlar a la secesionista Osetia, los rusos se tronchan de risa, y le dicen a nuestros corresponsales que vayan a Kosovo a hacer un curso de verano sobre el tratamiento que le da la OTAN a la secesión de sus satélites.

Cuando leo las crónicas de la guerra echo de menos que las firmen en Babia. Y no entiendo que sigamos contando la realidad del mundo a nuestra medida y conveniencia. Los que estuvieron en Serbia y Kosovo, y lo entendían casi todo, no entienden ahora casi nada. Los que cantaron el audaz bombardeo de Belgrado a manos de la OTAN, se escandalizan de que los rusos aparten con blindados los obstáculos del camino. Los que tragan con Guantánamo, con los vuelos de la CIA, con los vetos USA y con la atrabiliaria política exterior europea, se llaman a andanas cuando la que veta es Rusia. Los que comprenden la desolación sembrada en Irak, la corrupción que rige su reconstrucción y su Gobierno, los «efectos militares colaterales» y las torturas y asesinatos de Abu Grahib, nos cuentan horrorizados el exilio de Gori. Y los que, olvidando masacres como la de Kandahar y Shindand, y le llaman operación de paz a la cruel guerra de Afganistán y a la implantación de un narcogobierno títere, se enternecen al ver cómo los georgianos discuten con los rusos y los conminan a volver a casa.

Ya sé que una guerra no justifica otra. Pero también sé que la violencia engendra violencia, y no estoy dispuesto a montar una estúpida moral eurocéntrica -nosotros los buenos y los rusos los malos- para justificar la estrategia militarista que, impulsada por Bush y la OTAN, está sembrando guerras por todas partes. Los occidentales aún creemos que podemos justificar y ganar todas las guerras a base de definirlas, y por eso nos hemos apartado del camino de la paz y del derecho que auspiciaba la ONU. Lo que estamos cosechando en Georgia son respuestas a nuestro creciente intervencionismo y frutos serodios de la guerra contra el terror. Y si los europeos seguimos así, comulgando con ruedas de molino, pronto tendremos un conflicto generalizado, incontrolado, fronterizo? y perdido.

Obama y McCain esconden sus cartas, del Editorial en Gara

Posted in Internacional, Política by reggio on 25 agosto, 2008

Mientras Barak Obama y su recién nombrado escudero, Joseph Biden, se preparan para aceptar la nominación demócrata esta semana, el terreno de juego de las relaciones internacionales sigue cambiando a marchas forzadas. Más allá de los debates que puedan tener con el equipo del candidato republicano a la presidencia, John McCain, son las crisis ya suscitadas y las que están surgiendo las que deberían servir para delimitar la capacidad y las propuestas de cada cual. Conocemos, más o menos, el futuro que nos espera si es McCain el elegido por los pocos estadounidenses que acudan a votar en noviembre. ¿Pero qué sucederá si gana Obama? ¿Cuál será definitivamente su actitud, por ejemplo, hacia Irak, Afganistán y Pakistán, Rusia o África? La estabilidad internacional se juega en estos campos de juego y en algunos otros, pero seguimos sin conocer cómo abordará cada candidato estas crisis.

Pero no sólo se trata de política internacional. Más importante para los votantes será saber cómo piensa abordar cada uno de los candidatos lo que ya ha sido calificado por el FMI como «la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión». Por primera vez, un ciclo de expansión económica finaliza sin que las familias estadounidenses hayan podido aumentar sustancialmente sus ingresos y, por lo tanto, su capacidad de ahorro. Y esto, obviamente, será aplicable a Europa. El concepto teórico del desarrollo económico choca de frente con la realidad cuando uno se da cuenta de que no podrá tener una vida mejor que la de sus padres (lo cual, para buena parte de la clase media estadounidense, se concreta en la siguiente ecuación: mejor asistencia médica, un nuevo coche y una bonita casa). En este contexto, sin síntomas de recuperación económica, ni McCain ni Obama han puesto sus cartas sobre la mesa: McCain sigue vivo a pesar de representar al partido y a las políticas del defenestrado Bush; y Obama, quien para algunos representa el modelo neoliberal europeo aplicado al contexto estadounidense, ha virado hacia un reformismo pragmático, según la expresión de moda. De momento, ambos siguen escondiendo sus cartas.

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Afganistán: genocidio tolerado, del Editorial en La Jornada

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 25 agosto, 2008

Se han hecho ya habituales los despachos procedentes de Afganistán en los que se da cuenta de bombardeos de la coalición invasora contra objetivos civiles, que dejan, invariablemente, elevados saldos trágicos. Por citar sólo unos cuantos episodios recientes, a mediados del mes pasado se informó de un ataque de la aviación estadunidense contra un poblado de la provincia de Farah que causó la muerte a cuatro mujeres y a cinco niños; el 10 de agosto, en la población de Juibar, 11 personas no combatientes murieron a consecuencia de bombardeos aéreos lanzados por los invasores, en el marco de combates entre las fuerzas de la OTAN y “milicianos enemigos”, como los definió el ministro de Defensa del país ocupado, Mohamed Zahir; el viernes pasado, en el pueblo de Aziz Abad, en la provincia occidental de Herat, la fuerza aérea estadunidense mató a más de siete decenas de mujeres y de niños. En esa misma región, en abril del año pasado, 51 civiles fueron asesinados por ataques aéreos de la misma procedencia.

En contraste con las masacres de población civil perpetradas por fuerzas irregulares o gubernamentales en diversos conflictos de África, Asia y Europa, que dan lugar a justificados movimientos de repudio, la carnicería que se perpetra en Afganistán, igualmente condenable, es vista, sin embargo, casi con normalidad por la opinión pública de los países industrializados, como si las muertes de afganos inocentes a manos de la coalición que invadió y mantiene ocupado ese país desde fines de 2001 fueran un derecho legítimo de Occidente o, a lo sumo, sucesos fortuitos lamentables pero ajenos a la responsabilidad de gobiernos específicos, empezando por el de Washington.

Hasta ahora, los mandos de las fuerzas invasoras se han negado a reconocer los hechos comentados o bien los han atribuido a errores inevitables por parte de los militares ocupantes, circunstancia en la cual los muertos vienen a resultar “bajas colaterales” que no generan ninguna clase de responsabilidad penal a sus victimarios intelectuales y materiales. La inmoralidad es tan inocultable que incluso Hamid Jarzai, el presidente títere de las fuerzas militares extranjeras, se ha visto obligado a protestar por la barbarie que llevan a cabo sus mentores.

Fuera de Afganistán se establece, por otra parte, un círculo vicioso entre la insensibilidad de las sociedades industrializadas ante el drama afgano y la impunidad con la que operan los militares y los gobernantes civiles de sus países en esa nación centroasiática tres veces destruida en el curso de otras tantas guerras.

Desde otro punto de vista, la persistencia de los combates en suelo afgano, así como la sostenida brutalidad de las fuerzas ocupantes, evidencian las dificultades para poner fin a una guerra que George Walker Bush declaró ganada hace casi siete años. Como ocurre con la intervención militar en Irak, en Afganistán los invasores se han empantanado en un conflicto bélico de inocultable carácter colonialista. Y, al igual que en el país árabe, el callejón sin salida en el que se han metido los ocupantes de Afganistán no sólo es de índole militar sino, ante todo, moral, porque lo que Estados Unidos y sus aliados europeos hacen allí representa la negación de los principios éticos, legales y políticos que pregona Occidente.

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