Reggio’s Weblog

El alcance geopolítico de la crisis, de Sami Naïr en El País

Posted in Economía, Política by reggio on 22 agosto, 2008

La mayor parte de los observadores coinciden en pronosticar una crisis de la economía mundial de una amplitud excepcional. Esta crisis no es un accidente: era previsible, dados la ausencia de control de los flujos de capitales, la especulación salvaje y el sistema de bombeo, desde hace años, del ahorro mundial por parte de Estados Unidos.

La globalización feliz, que favorecía a las élites financieras y a las capas más afortunadas en los países ricos, se está acabando. Ahora no es posible seguir viviendo como si el sistema pudiera autocorregirse. En varios países desarrollados, inclusive en Estados Unidos, se habla de la necesidad de regulación de la economía, y el mismo presidente de Estados Unidos tuvo que inyectar dinero, en contradicción flagrante con todas las sacrosantas leyes del liberalismo, para atajar los efectos de la crisis financiera de su país. Ha sido en balde.

Antes que nada, hay que reconocer la existencia de la crisis, no sólo a nivel nacional, sino a escala planetaria. El economista Jacques Attali -ex asesor de François Mitterrand y ahora autor de un informe liberal para Nicolas Sarkozy sobre la economía francesa-, que subestimaba con grandilocuencia la crisis hace unos meses, habla ahora del tsunami que se acerca.

En segundo lugar, reconocer que no se trata sólo de una crisis de financiación, sino que ya toca al corazón mismo de la economía: empresas de construcciones, cadenas de comercialización (último ejemplo en España, Habitat).

Tercero, entender que se trata de una crisis duradera, tal y como el mismo FMI afirma -prevé dos años como mínimo- y que no va a poder solucionarse con las recetas tradicionales del laissez faire liberal, sino que necesita nuevos mecanismos, postiberales, que podrán incluir tanto acciones reguladoras de los tipos de interés, la aceptación por parte de los gobiernos de la necesidad de déficit presupuestarios e incluso en algunos sectores, nacionalizaciones imprescindibles, como ha pasado en Gran Bretaña.

Cuarto, tener claro que esta crisis económica, financiera y de largo alcance, también es una crisis geopolítica que implica la reorganización progresiva de la relación de fuerzas a escala planetaria.

Frente a esta situación, nada sería peor que reaccionar ideológicamente, para proteger una religión económica dada.

Reaccionar a la crisis supone definir de dónde vienen los problemas, y preguntarse a qué escala -nacional, regional, mun-dial- deben darse las respuestas.

Los parámetros fundamentales de la crisis tienen que ver con la manera con la que se ha desarrollado la globalizaciónestas últimas dos décadas: fundamentalmente, es la estrategia financiera adoptada por Estados Unidos, con efectos muy duros sobre todo el mundo, la que ha provocado la crisis, y no, como se suele decir muy superficialmente, la subida de los precios de petróleo o de los productos alimenticios. Estas subidas, reales, son de hecho las consecuencias del encarecimiento de los precios de todos los bienes a nivel mundial, lo que resulta directamente de la exportación de la inflación de Estados Unidos al resto del mundo por no tener una política drástica, como los europeos han impuesto desde mediados de los años noventa, de gestión de los déficit públicos y privados.

El déficit presupuestario estadounidense es abismal: no hay ejemplo comparable en el mundo. Así, en 2009, está previsto que alcance los 482.000 millones de dólares (en torno a los 306.000 millones de euros), más 141.800 millones de dólares para financiar las guerras de Irak y Afganistán. Recordemos que el presupuesto militar de Estados Unidos ha sido, para 2008, de 645.600 millones de dólares, con 503.800 millones de dólares para la financiación de la actividad del Pentágono y de los programas de armas nucleares. Ahora bien, la casi totalidad de estos gastos son financiados por el ahorro mundial, sobre todo por las compras de bonos de Tesoro americano por parte de China, los países del Golfo Pérsico, Japón, los fondos europeos y otros.

La crisis de las subprime de agosto de 2007 desveló de manera particularmente cruel esta política generalizada de endeudamiento de Estados Unidos en detrimento del resto del mundo. Dicho de otra manera, la crisis actual de la economía mundial es, primero, la crisis de la economía estadounidense, a la que daña gravemente, poniendo probablemente fin a la hegemonía económica mundial de Estados Unidos. Este país está ya en recesión, y dados los vínculos de su economía con el resto del mundo, la metástasis es inevitable.

Pero lo radicalmente nuevo es el espacio geopolítico en el que ocurre esta crisis de la economía estadounidense: se desarrolla en el contexto del auge de nuevos polos económicos que Estados Unidos no puede controlar: China, India, Brasil, México y países emergentes de la ASEAN, que están de hecho reorganizando el sistema comercial y productivo planetario. Ahora bien, contrariamente a los japoneses, europeos o países del Golfo -cuyos intereses y posicionamiento en el dispositivo económico internacional son cómplices de los de Estados Unidos-, los países emergentes quieren tener peso en el juego mundial, porque, en la globalización actual, sus ventajas comparativas (sobre todo, la mano de obra barata y la ausencia de políticas sociales) les favorecen. Es el precio del liberalismo mundial cuya característica es la competición a la baja de todo: calidad, sueldos, etcétera.

Todo ello plantea varias preguntas. Primero, es obvio que el sistema económico no puede seguir funcionando con pautas meramente monetarias y especulativas. El debilitamiento duradero del dólar pone en peligro la economía mundial. No es por casualidad que algunos países del Golfo, así como los chinos e inclusive los japoneses, están diversificando sus reservas de divisas, aceptando cada vez más el euro u otras monedas más fiables para sus exportaciones. No quieren ser pagados en moneda falsa. Llegado a este punto, ¿qué sistema monetario necesitaremos en el futuro de un mundo globalizado?

En segundo término, debemos plantearnos nuevos interrogantes, impensables hace sólo dos décadas: ¿cómo se van a insertar estas economías emergentes en el capitalismo del siglo XXI? ¿Qué modelo de hegemonía va a prevalecer con la decadencia progresiva de la dominación occidental sobre la economía mundial? Actualmente, el eje dominante es una alianza conflictiva pero necesaria entre Estados Unidos, Europa, Japón y los países del Golfo. ¿Se va a abrir a China, India, Brasil, México, esta alianza? ¿Cuál va a ser el precio social de la apertura? Y, en caso contrario, ¿cómo van a reaccionar estos nuevos polos de poder?

Más exactamente: Estados Unidos, que necesita más que nunca el apoyo de China y de India para su comercio y sus inversiones internas, ¿mantendrá el eje americano-europeo o va a desplazar su línea de intereses estratégicos hacia los países de Asia?

Son las cuestiones que se plantean en la actualidad en los centros de poder de Estados Unidos, un debate que se analiza también en las páginas de opinión de la prensa especializada de muchos otros países. Lo que parece bastante probable es que Europa va a tomar tarde sus decisiones, pues no tiene todavía claro el modelo institucional que la deba regir. Finalmente, esta reorganización inevitable de las relaciones económicas afectará también al papel de Rusia, potencia insoslayable, y del mundo árabe, que tiene muchos recursos para hacerse oír, siendo los más evidentes los energéticos.

En resumidas cuentas, estamos ante una crisis económica mundial que es sólo la punta del iceberg, y que esconde una importante reorganización geopolítica en la que van a vencer los que mejor sepan utilizar sus fuerzas y gestionar sus debilidades.

Sami Naïr es catedrático de Ciencias Políticas.

Anuncios
Tagged with:

Nacemos mediterráneos, de Eduardo Rodrigálvarez en El País del País Vasco

Posted in General by reggio on 22 agosto, 2008

La cultura judeocristiana nos dejó, entre otras cosas -algunas buenas, hay que reconocerlo, aunque duela-, la dicotomía. Esa obligación de elegir entre el bien y el mal, entre lo blanco y lo negro, entre el sol y la lluvia (como si no existiera el viento, ni la niebla), entre las rubias y las morenas (no, ahí no se debe elegir, lo que Dios o Yahvé quiera o quieran, que ya me lio), entre el día y la noche. Y aquí es donde falla la cosa. Entre el día y la noche, no hay color. La gente ha elegido la noche, aunque no lo practique. La noche tiene el encanto de la oscuridad (lo prohibido, en esa cultura), la prolongación del día, la forma de soliviantar la jornada laboral, la dictadura del horario. La noche es libre, aunque durante el año esté condenada a ser el descanso que separa un día de otro, la jornada de reflexión entre un trabajo y otro. Pero hay resquicios. Las fiestas ciudadanas, populares, aldeanas, metropolitanas o cualesquiera, son algo más que una válvula de escape para la retahíla del estrés, la conciliación y esos lugares comunes (no falsos) de la sociedad de consumo, etcétera, etcétera, etcétera.

No seré yo el aguafiestas ni el pregonero de las fiestas de Bilbao, de San Sebastián, o de Vitoria, o de San Fermín. No caeré en la trampa judeocristiana, entre otras cosas porque no me apetece. Veinte años de fiestas populares en Bilbao han dejado, para mí, una conclusión radical: todos nacemos mediterráneos. La fiesta, pese o no a los concejales del ramo y a la coordinadora de comparsas (o lo que sea eso), es la gente. Se puede prescindir de los concejales, de las comparsas (¿o habría que decir txosneros?), pero nunca de la gente. Reconozco que este año sólo he estado dos días en Bilbao, pero la constante se mantiene. Ese aluvión de personal, lo he comprobado, es lo que más emociona a nuestros visitantes extranjeros, esa madrugada repleta como en Estambul (nunca caminarás sólo en esta magnífica ciudad), vociferante (como Nápoles), abigarrada (como Nueva York, una bilbainada nunca viene mal), estiradilla (como Londres o París), semioculta (como Praga) en el gentío.

Como se dice que los vascos nacemos donde nos da la gana, tengo la sensación de que decidimos nacer en el Mediterráneo. Que eso de la ciudad gris, laboriosa, anglófila, seria, discreta, de sastre y camisa a medida con iniciales. Que una cosa es la geosociopolítica y otra las entrañas, y resulta que por dentro nos corre la sangre alborotada. Bien, que no gritemos en exceso, que hagamos las patochadas justas, generalmente en función del nivel de gasolina que llevemos en el cuerpo, que no creamos en las comparsas (viendo la bajada del sábado anterior, yo, alcalde, hubiera promovido el decretazo de ilegalización por absentismo, aunque supongo que lo que se decidirá es suprimir la bajada y no las comparsas).

Hay muchas cosas que mejorar y/o suprimir en las fiestas de Bilbao (los programadores musicales no son precisamente de lo más fino), pero mientras la gente siga reeditando su espíritu mediterráneo, los fallos y los falladores (¡que no haya una errata aquí, por Dios!) estarán protegidos por la masa. Ya que tenemos que convivir con algunas comparsas obligatoriamente, con los aguafiestas de siempre, con algunos músicos de ocasión, con el eterno revival, disfrutemos de la gente. Si no hay sol, hay lluvia, si no hay día hay noche, si no hay niebla, hay viento, si no hay rubi@s hay moren@s, si no hay blancos hay negros. Es decir, hay gente con espíritu mediterráneo que invade la calle y abriga la calle con la misma ansiedad que un adolescente. Y además hoy torea El Cid. ¡Qué más quieren!

Tagged with:

Carpe díem, de Ruth Toledano en El País de Madrid

Posted in General, Medios, Sociedad by reggio on 22 agosto, 2008

Durante semanas, antes de llegar hasta aquí, contemplé en la pantalla sobre la que escribo el valle mediterráneo que ahora se extiende ante mi vista. Cada día, en algún momento quizás especialmente tedioso o estresado, me detenía a abrir una de las fotos con las que evocaba un futuro que anhelaba más cuanto más se acercaba. Pero esas vacaciones, deseadas y necesarias, empezaron teñidas de muerte.

Y, a mi izquierda, el olivo centenario, el más grande que hemos visto jamás, altísimo, con una complejidad de troncos que no sé si son ramas o al contrario. Y, junto a él, el algarrobo y la higuera, las chumberas, el aloe. Y, hasta donde alcanzan mis ojos, pinos, naranjos, alguna palmera. Decía Cortázar que no hay nada más aburrido que un paisaje, pero no es cierto. Cada nube que pasa, cada ráfaga de viento cambia su fisonomía. Cada llamada telefónica, cada nueva noticia: “Lo importante no es lo que se ve, sino el ver mismo; la mirada, no el ojo”, escribió José Ángel Valente, acaso ante un paisaje desértico. Y, sin embargo, los montes que me rodean se muestran en efecto inamovibles y parecen imperturbables.

Y siguen cayendo olivas al fondo de la piscina y en los rincones del jardín continúan acumulándose hojas de flores que simulan ser alas de insecto y viceversa. Y las hormigas, afanosas, obcecadas, cargadas de un peso mayor que su cuerpo, siguen abriendo rutas multitudinarias. Y las cigarras siguen haciendo sonar su mera presencia, mudas, somnolientas. Y se oye a lo lejos un perro, un gallo, un cuco. Y pasa al ras la libélula y sobrevuelan los cernícalos. Y se ha posado una tórtola. Y a esa salamanquesa le está creciendo la cola otra vez. Carpe díem, me digo. El abejorro Rodolfo hace notar su presencia. Duermen los grillos.

Abro el libro La cura Schopenhauer, del psiquiatra Irvin D. Yalom, autor también de El día que Nietzsche lloró, y casi me da la risa: “La vida es una cosa despreciable. He decidido pasarme la vida pensando en ello”, escribe el filósofo alemán. Desde la misantropía, la excentricidad de su genio y su, acaso edípica, misoginia, Schopenhauer nos recuerda que la muerte nos acecha de continuo y que ganará el juego en el que somos de antemano su presa; que la vida es una pompa de jabón que insistimos en hinchar al máximo “aun a sabiendas de que reventará”; que la felicidad es imposible y apenas podemos los humanos aspirar a “una vida heroica”; que esa vida, cuya “tremenda actividad produce un efecto cómico”, es ridícula; que el mundo es una fantasmagoría; que, además de en lo concreto, la existencia se desarrolla en una esfera de abstracción en la que cada uno de nosotros “es un mero espectador, un observador y nada más”; que, embaucados por la esperanza, todos bailamos en brazos de la muerte. Pero también que, cuando atisba la muerte, la mayoría se da cuenta de que ha vivido ad ínterim y “se sorprende de que eso que dejó pasar sin apreciarlo ni disfrutarlo era precisamente su vida”.

Carpe díem, me digo. Libros (“Sin libros yo me habría sumido hace tiempo en la desesperación”). Ideas (“El mayor placer de mi vida son los monumentos, las ideas”). Visión cósmica (la perspectiva sub species aeternitatis de Spinoza: ver el mundo desde la eternidad; o, como lo expresó Schopenhauer, “observar el mundo por el otro extremo del telescopio”).

Entonces suena el teléfono. Oigo las palabras Barajas, Spanair, Las Palmas, el motor en llamas de un avión, cuerpos calcinados, cincuenta muertos, ciento cincuenta. Y me lo tomo, con todos los respetos, como algo personal. Como algo que viene a cambiar la, en apariencia, quieta fisonomía del paisaje que se extiende ante mí, este valle mediterráneo de pinos y olivos y algarrobos que mi mirada vuelve abrasada meseta madrileña.

Me lo tomo como algo personal que viene a sumarse a este verano apocalíptico en el que ha muerto Leopoldo y Rafa se ha estrellado contra el asfalto y el caso Neira no es un caso sino el amigo de un amigo y el norte de Ibiza es el este de Madrid y esto no es el valle de Sant Vicent sino la ribera del Jarama, aunque siguen la cigarra y la hormiga y sigue Schopenhauer: “La mayor sabiduría consiste en hacer del disfrute del presente el objetivo supremo de la vida porque ésa es la única realidad, siendo todo lo demás territorio del pensamiento. Pero también podríamos llamarlo nuestra mayor locura, porque lo que existe sólo un momento y se desvanece como un sueño no puede ser merecedor de un esfuerzo serio”.

Tagged with:

Carnaval de Saura, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 22 agosto, 2008

No quisiera yo estar en la piel del esforzado Joan Herrera, combativo representante de Iniciativa en Madrid, después de que Joan Saura le haya dejado con el culo al aire al ceder a las presiones del Gobierno central para que los ecosocialistas retirasen la petición de comparecencia de Zapatero en el Congreso. Herrera necesitará algo más que su bici para escapar raudo de tamaño ridículo. Donde hay patrón no manda marinero, así que Saura ha demostrado que puede sacrificar lo que sea con el fin de no perder su condición de útil complemento, aliño y marca blanca del socialismo reinante. Que se lo apunten los fieles votantes de ICV, “l´esquerra de debò”, según su autodefinición. El frente catalán de partidos se resquebraja y esta vez no se puede culpar a Artur Mas de ello. Zapatero gana tres meses para ir mareando la perdiz sobre la financiación a cambio de que Solbes salga un día de estos a vendernos ese humo que tan bien produce.

El pacto -por decirlo de algún modo- entre Saura y De la Vega tuvo lugar el domingo en el hotel Cèsar, de Vilanova i la Geltrú, localidad donde la vicepresidenta lleva más de dos décadas veraneando, lo cual siempre es muy grato para sus vecinos del paseo de Ribes Roges pues, gracias a la presencia de tan distinguida autoridad, durante unos días pueden dormir de verdad. Como por arte de magia, a la llegada de la vicepresidenta, desaparecen todos los ruidos molestos de motos, coches y demás fenómenos extraños que, de ordinario, impiden descansar a los mortales que habitan o pasan la canícula en la zona.

La mayoría piensa que es fruto del calendario estival y de la casualidad que Saura y De la Vega hayan acordado esta prórroga negociadora en la población marinera de la comarca del Garraf. Debo sacarles del error, si me lo permiten. Habituado a salvarse de todas las quemas, Saura escogió para su vodevil una ciudad que es referente en el circuito de las tradicionales fiestas carnavalescas y lo hizo muy calculadamente. El carnaval de Vilanova, al igual que el de la vecina Sitges o el de Solsona, responde a una larga tradición e imprime carácter entre los naturales del lugar y también entre quienes visitan la localidad. En el reino de Don Carnal, las apariencias distorsionadas se convierten en lo más normal, lo grotesco deja de ser percibido como tal y pasa a ser entronizado y celebrado como lo mejor, lo único. Imbuido del espíritu carnavalesco que trastoca todas las categorías, Saura nos ofrece su apaño chungo con De la Vega como el brillante remedio para alcanzar la ansiada financiación, pero no es más que la enésima maniobra de Zapatero para eludir su compromiso.

Febrero es el mes del carnaval pero esta vez llega en pleno agosto, invocado desesperadamente por el partidismo de Saura y el cinismo de la Moncloa. Se repite la maldición del Estatut, pero a peor. Mascarada cutre.

Tagged with:

Especuladores, de Alfredo Abián en La Vanguardia

Posted in General, Medios, Sociedad by reggio on 22 agosto, 2008

Hay quienes buscan inciertas responsabilidades penales sin respetar siquiera los desgarros emocionales. La temeridad especulativa es un conocido agente intoxicador con denominación de origen que es incapaz de sentarse a escuchar el silencio de la muerte. Cuando los mercaderes de la literatura fantástica topan con un cadáver, jamás contemplan la posibilidad de un deceso natural. Sólo caben cuatro opciones: ha sido víctima de un loco asesino, de una conspiración criminal, de una negligencia homicida y, en el menos escabroso de los casos, se trata de un suicida. Los accidentes son sucesos menores en los que sólo creen los ingenuos insensatos. Ningún roedor de la verdad revelada caerá en esa trampa. Hay que exprimir los restos de las víctimas antes de que sean amortajadas y, si hace falta, husmear en sus familias llorosas. Las rigurosas inspecciones técnicas y policiales pueden durar meses. Demasiado tiempo para los espíritus depredadores, que deben apostar con firmeza por una teoría aeronáutica.

Da igual que sea infundada o que el tiempo demuestre que es incierta. A fin de cuentas, si acaba pareciéndose remotamente a la realidad, podrán apuntarse un éxito profético. No como los mediocres, que se dedican a investigar en un muestrario donde todos los horrores y errores son posibles. Por fortuna para la humanidad, estos misioneros perversos de la información no han existido siempre. De lo contrario se habría acabado la aventura espacial porque los más de 20.000 empleados de la NASA estarían encarcelados. Su presunto crimen que investigar es muy simple: permitieron que murieran 17 astronautas en la cápsula Apollo I y en los transbordadores Challenger y Columbia, que, como pueden suponer, jamás pasaron inspección técnica alguna.

Tagged with:

Qué podemos hacer después de la tragedia, de María Jesús Alava Reyes en El Mundo

Posted in General, Medios, Sociedad by reggio on 22 agosto, 2008

TRIBUNA LIBRE

Quién de nosotros no se siente aún impactado ante el suceso trágico vivido el miércoles en el aeropuerto de Barajas? Hemos sido testigos, directos o indirectos, del dolor más terrible que experimenta el ser humano: el dolor de la impotencia. Todos nos sentimos conmocionados ante la muerte de 153 personas llenas de vida y de alegría, que buscaban el inicio de sus vacaciones, la vuelta a sus hogares, o cumplir sencillamente con su trabajo, en el caso de la tripulación.

La visión de la tragedia que han vivido las víctimas, las escenas de desgarro y dolor infinito de los familiares, el sobrecogimiento de las personas que han colaborado en las tareas de rescate… Todo ello nos produce un estado de shock emocional, que en muchos casos da lugar al llamado shock postraumático.

Aparecen una serie de síntomas y nos invaden las imágenes y los pensamientos sobre lo sucedido. A partir de ahí puede darse la evitación, que es una especie de anestesia emocional, o la hipervigilancia, que nos lleva a un estado de alerta permanente donde podemos experimentar sobresaltos continuos, irritabilidad, ataques de ira, dificultades para descansar, ansiedad…

¿Pero quiénes lo padecen? El shock postraumático lo tienen muchos de los que han sufrido en primera persona la tragedia, pero también su entorno más cercano y parte de la población que ha vivido de forma traumática el evento. Igualmente, puede darse en los equipos que han ayudado a las víctimas y los familiares. El nivel de afectación de las personas dependerá de cómo lo vivan y de la estabilidad o fragilidad emocional que tengan. Con frecuencia hay personas que sienten indefensión. Piensan que a cualquiera le podía haber sucedido, y eso genera vulnerabilidad, que puede desembocar en crisis de angustia, ansiedad, miedos, fobias…

En los afectados o en sus familiares suelen darse una serie de fases. La primera es la conocida como fase de shock o incredulidad: quieren pensar que ese drama no ha existido. Posteriormente, el afectado se pregunta por qué le ha tocado a él. Y en tercer y último lugar, aparecen las reacciones emocionales: angustia, pena, tristeza, rabia, etcétera. El tratamiento más aceptado en estos casos es una combinación de psicoterapia cognitivo-conductual y fármacos que actúan sobre la serotonina.

¿Cómo podemos ayudar a las víctimas y a sus familiares? Primeramente, escuchándoles. No debemos preguntarles continuamente sobre lo que sucedió, para que no vuelvan a revivir la tragedia. Lo que necesitan es contar con todo nuestro apoyo, cercanía, afecto y comprensión. Es preciso acompañarles durante esas primeras semanas en las que están tan perdidos. No menos importante es esforzarnos por quitarles todo sentimiento de culpa que puedan tener. Intentar que estén ocupados siempre resulta útil: que lleven su cabeza a otro sitio, a vivencias que de nuevo les devuelvan la esperanza. En este sentido, hay que ayudarles a que vuelvan a sus actividades cotidianas cuanto antes, pues estas constituirán una excelente terapia ocupacional.

Y en última instancia, hay que seguir prestándoles apoyo psicológico y tratamiento profesional especializado hasta que superen todas las secuelas.

Dicho todo esto, hay que tener en cuenta que en este accidente viajaban muchos niños. Desgraciadamente, muy pocos salvaron su vida, pero tanto los que han conseguido sobrevivir, como aquellos que han perdido a sus padres o familiares cercanos, necesitan toda nuestra ayuda. ¿Cómo les afecta esta tragedia a los niños?

Con frecuencia aparecen en ellos muchos miedos. Surge la preocupación por la muerte, tienen dificultades para dormirse, aumentan los terrores nocturnos, se agudizan los síntomas físicos -les duele todo-, se muestran irritables, les cuesta concentrarse, actúan como si fuesen más pequeños…

Algunas pautas pueden sernos de mucha utilidad para ayudar a los niños. Así, si han perdido a un familiar o a un ser querido, será la persona más cercana a él quien se lo comunique. Lo hará dándoles seguridad, afecto, diciéndoles lo que va a pasar a continuación. Para ellos es esencial saber qué cambios van a experimentar en su vida, quién se va a ocupar de ellos, si van a seguir en su misma casa o en su mismo colegio.

Necesitarán sentirse queridos y, sobre todo, tener la seguridad de que no se quedarán solos. Les resulta vital saber que siempre habrá una persona que sustituya a su familiar muerto, que les cuidará y les querrá como lo hacían su mamá y su papá.

Ha de tenerse cuidado para no facilitarles demasiados detalles de los hechos. Dejaremos que sean ellos, con sus preguntas y sus respuestas, los que nos indiquen el camino. No decirles más allá de lo que pueden asumir en ese momento. Este es uno de los principales errores que los adultos cometemos, pues queremos que interioricen rápidamente todo lo que ha ocurrido, y ellos necesitan seguir su propio proceso.

Siempre que sea posible, hay que procurar que sigan en sus colegios, con sus mismos amigos, sus mismas costumbres, rutinas, etc. Recordemos que a los niños les producen mucha inseguridad los cambios.

Por ello hemos de mostrarnos pacientes ante sus manifestaciones. Necesitan sacar todo su dolor fuera, para poderlo canalizar. Estaremos muy atentos a los niños que apenas exteriorizan sus sentimientos. En esos casos intentaremos mostrarnos muy cercanos, pues son los que peor lo están pasando. También les viene muy bien la presencia de otros niños, a los que puedan decir lo que no se atreven a expresar a los adultos.

A pesar de no haber perdido a ningún familiar o amigo, habrá personas a las que les cueste volver a la normalidad. ¿Qué pueden hacer estas personas que sienten miedo o están impactadas después de la tragedia?

Desgraciadamente, todas las semanas hay accidentes de tráfico, y eso produce un efecto de desensibilización. Por el contrario, un accidente aéreo se produce cada mucho tiempo -hacía 25 años que no tenía lugar una tragedia parecida en España-, y ello conlleva un impacto mayor. No estamos preparados para asimilar una tragedia de estas características.

Además, se asocia el accidente aéreo a imposibilidad de reacción por nuestra parte. El pasajero nada puede hacer por evitar la catástrofe y esa indefensión genera un miedo irracional. Para las personas que en estos momentos se plantean dejar de volar, es aconsejable que vuelvan cuanto antes a sus costumbres cotidianas: que cojan el avión, el tren, el metro, su transporte habitual. Que no cambien los planes que tenían hechos. Es importante que traten de centrarse en sus trabajos o tareas, para distraerse y no dejarse invadir por pensamientos irracionales, que les generan miedos.

Si ven que pasan las semanas y siguen con los síntomas de ansiedad o miedos, deben pedir ayuda, pues todos los estudios nos indican que la mitad de los casos se resuelven espontáneamente en el transcurso de los tres primeros meses. Sea como fuere, es importante no volver a ver imágenes de lo sucedido, en la medida de lo posible. Un acontecimiento traumático ya es de por sí bastante duro para que prolonguemos sus efectos y suframos inútilmente.

Cuanto antes nos recuperemos, antes lo superaremos. Es importante que aprendamos de todas las experiencias que vivimos, pero no para hundirnos ante la adversidad ni para tirar la toalla, sino para recuperar cuanto antes la seguridad, la serenidad, la confianza y las ganas de vivir.

María Jesús Alava Reyes es psicóloga y directora del Grupo Alava Reyes Consultores. Entre otros títulos, ha escrito la obra La inutilidad del sufrimiento.

© Mundinteractivos, S.A.

Fiasco nuclear en Finlandia, de Carlos Bravo en El Periódico

Posted in Ciencia, Ecología, Economía, Energia, Medio ambiente by reggio on 22 agosto, 2008

LOS MODELOS ENERGÉTICOS Y LA VIABILIDAD FINANCIERA

La central nuclear de Olkiluoto 3, en construcción en Finlandia, el buque insignia del tan cacareado renacimiento nuclear, hace aguas por todos lados: oficialmente, se admiten grandes retrasos sobre el calendario previsto y sobrecostes multimillonarios. Y eso que lleva sólo dos años de construcción.

En efecto, el European Pressurized Reactor (EPR), el nuevo modelo de reactor nuclear que la compañía francesa Areva, de titularidad estatal, está construyendo en Finlandia, es un clarificador ejemplo de lo caro y arriesgado que resulta invertir en este tipo de energía. En el 2001, Areva hizo grandes promesas sobre el EPR de Olkiluoto 3. Aseguró que sería construido en un tiempo récord de cuatro años (pese a que el tiempo medio de construcción de los reactores nucleares terminados entre 1995 y 2000 fue de 116 meses, es decir cerca de 10 años), que tendría un coste de 2.500 millones de euros, y que no se necesitaría recurrir a apoyos económicos estatales ni a subsidios. La industria atómica repitió entonces, hasta el hastío, que la construcción de este reactor era el punto de partida de un imparable “renacimiento nuclear”.

Pero, siete años después, la realidad pinta muy diferente. La construcción del reactor empezó en el 2005, y tan solo dos años más tarde, en el 2007, la propia Areva anunciaba en su página web que su terminación se retrasaría dos años con respecto a lo previsto (por lo que tendrá 2.200 millones de euros de penalización). Ya se reconoce de forma oficial un sobrecoste de 1.500 millones sobre lo inicialmente presupuestado. Informaciones recientes afirman que si Olkiluoto 3 estuviese terminada para el 2011, que es la fecha que ahora maneja Areva, le habrá costado a esta más de 5.200 millones.
A pesar de las declaraciones previas de Areva y toda la industria nuclear de que este reactor no requeriría apoyos financieros estatales, los bancos públicos de Suiza y Francia han tenido ya que realizar grandes préstamos para su construcción. Y, por si fuera poco, lo que empeora la situación, se han detectado ya más de 1.500 defectos de diseño y desviaciones de calidad en el reactor, lo que genera preocupaciones sobre su seguridad.

Así pues, el EPR es ya un gran fiasco económico. De hecho, el pasado mes de mayo, el presidente ejecutivo de la gigante eléctrica alemana E.On, Wulf Bernotat, advirtió que las nuevas centrales nucleares que algunos pretenden construir en Europa, costarían entre 5.000 y 6.000 millones de euros cada una (excluyendo la gestión de residuos radiactivos).

Son costes prohibitivos. Ciertamente, la energía nuclear perdió ya hace muchos años la batalla de la competitividad económica en unos mercados energéticos cada vez más liberalizados. No en vano, vista la experiencia en EEUU, la prestigiosa revista Forbes calificó a la energía nuclear como “el mayor fiasco en la historia económica norteamericana”. Asimismo, el Banco Mundial y otros bancos multilaterales no financian desde hace tiempo proyectos nucleares por no ser una opción eficiente en coste.

En la Unión Europea, aparte de Finlandia, solo Francia está construyendo actualmente un reactor, en estado aún incipiente. Por otro lado, Alemania y Suecia tienen programas activos de abandono de la energía nuclear. En el caso de España, el Gobierno ha anunciado la intención de cerrar el parque nuclear existente y no construir nuevas centrales.

En efecto, el PSOE ganó las pasadas elecciones generales con una serie de promesas, como la de cerrar las centrales nucleares de forma progresiva y sustituirlas por “energías limpias, seguras y menos costosas”, como reza su programa electoral. El abandono de la energía nuclear en España será una realidad si el PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero cumplen su compromiso y no terminan defraudando a los ciudadanos, quienes, como han demostrado de forma reiterada los sondeos de opinión, desean mayoritariamente que se abandone la energía nuclear.

Zapatero lo tiene fácil, si quiere, pues la viabilidad técnica y económica de un sistema de generación eléctrica basada al 100% en energías renovables, que nos permitiría luchar de forma eficaz contra el cambio climático al tiempo que se abandona la energía nuclear, es un hecho ya comprobado científicamente. Un informe del Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IIT) de la Universidad Pontificia de Comillas, encargado por Greenpeace, ha demostrado, mediante un profundo análisis técnico, que existen numerosas combinaciones de las distintas tecnologías renovables (solar termoeléctrica, eólica terrestre, eólica marina, biomasa, solar fotovoltaica, hidroeléctrica, energía de las olas y geotérmica) que permitirían satisfacer al 100% la demanda eléctrica peninsular, las 24 horas del día y los 365 días del año, a un coste menor que el de un sistema basado en las tecnologías convencionales.

Lograr un modelo energético sostenible, libre de energía nuclear, basado en las energías limpias, es factible técnica y económicamente, y es lo más deseable desde el punto de vista medioambiental y de salud. El único gran obstáculo en ese camino es la falta de voluntad política: cada día que pasa sin cerrar las nucleares, Zapatero pierde un poco de su cada vez más escasa credibilidad.

Carlos Bravo. Responsable de temas nucleares de Greenpeace.

Tagged with:

Mejor por la brava, de Javier Ortiz en Público

Posted in Economía, Política by reggio on 22 agosto, 2008

Para mí que una de las razones fundamentales de la actual crisis económica es que la clase empresarial ha perdido el orgullo de serlo, no sólo en Manchester, en Sabadell y en la margen izquierda del Nervión, sino en general, urbi et orbi.

Antes, en aplicación de los peculiares principios morales de la Reforma, los empresarios se dedicaban a explotar el trabajo ajeno, sí, pero con la cabeza bien alta: decían que eso contribuía a impulsar la riqueza de las naciones, porque así lo había demostrado en 1776 un docto escocés que se hacía llamar Adam Smith. Los empresarios perseguían ganar más y más, pero no se avergonzaban de ello, porque estaban convencidos de que Dios, con la ayuda de Lutero y Calvino, les había traído al mundo para realizar esa trascendental misión social.

Ya no es el caso. A buena parte de los empresarios de ahora, sobre todo a los más adinerados, les avergüenza reconocer que siguen promoviendo sus negocios para forrarse, aunque el dinero se les salga escandalosamente por las orejas. Basta con oír sus declaraciones o, mejor todavía, contemplar sus reclamos publicitarios: según ellos, su única preocupación es nuestra felicidad. De creerles, habría que suponer que están obsesionados por lograr que todo nos salga casi gratis, por servirnos desinteresadamente (¡y con qué sonrisas!), por no contaminar ni de coña y por facilitarnos tanto la vida que es que no nos lo merecemos.

Añoro los años en los que España contaba con un Ministerio que se llamaba, directamente y sin cortarse ni un pelo, “de la Guerra”. ¡Ah, aquellos tiempos en los que te maltrataban de lo lindo, como ahora, pero por lo menos no te llamaban imbécil; en los que los poderosos admitían que los ejércitos no están para emprender misiones de paz armados hasta los dientes; en los que los capitalistas reconocían que ellos se dedican a promover la explotación capitalista, porque es lo suyo! ¡Qué tiempos “de bárbara, de brusco y bruto”, que escribió mi hermano Carlos, en los que los capitalistas ejercían de tales, sin complejos, y los socialistas aún luchaban contra los capitalistas, como si fueran partidarios de otro sistema, y no del mismo!

Tagged with:

McCain no recuerda cuántas casas tiene, de Elena Herrero-Beaumont en El Confidencial

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 22 agosto, 2008

El senador y candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, cometió este miércoles el costoso error de reconocer públicamente ante un reputado medio de comunicación norteamericano no conocer con exactitud el número de casas que tienen en propiedad él y su mujer, Cindy. “Creo…llamaré a mi equipo para que os respondan”, dijo McCain a los periodistas que le preguntaron. “Son apartamentos…les llamaré para que os respondan”.

Esta es la reproducción de la entrevista que le hicieron al candidato conservador los periodistas Jonathan Martín y Mike Allen para POLíTICO, una de las websites sobre política más populares de los Estados Unidos. La chocante respuesta de McCain se ha propagado rápidamente por la blogosfera levantando todo tipo de críticas, sátiras y bromas.

Tal y como era de proceder, el equipo de McCain proporcionó a los periodistas la información sobre el número de casas del político y de su esposa, que según cifras oficiales son al menos cuatro, localizadas en Arizona, California y Virginia. Pero la información del equipo McCain contradice la que publicó la revista Newsweek, que sumó hasta siete, y también contradice la que revela el grupo Progressive Accountability, que suma hasta 10 residencias, entre ellas, apartamentos, ranchos y lofts, y que alcanzan todas ellas la cifra de casi 14 millones de dólares. Por su parte, el Huffington Post, bajo el gigante titular La Vergüenza de los Ricos, relata estos días todos los detalles sobre las casas de McCain. Según la website, la pareja tiene una plétora de residencias distribuidas por todo el país, incluyendo dos apartamentos a pie de playa en Coronado, California, un apartamento en La Jolla, California, tres ranchos en Sedona, Arizona, un apartamento en Arlington, Virginia y un loft que compraron para su hija Meghan, según la revista GQ. Por último, está su residencia habitual, un complejo de apartamentos en Phoenix, Arizona, cuya valía ronda los 4.7 millones de dólares.

Del desafortunado olvido de McCain, la prensa norteamericana está extrayendo fundamentalmente dos conclusiones. Una, que al candidato republicano le falla la memoria. Según Josh Marshall, el editor de Talking Points Memo, un blog de Nueva York que nació a raíz de las elecciones presidenciales de noviembre de 2000, la mayoría de los americanos todavía no saben que, “McCain olvida frecuentemente elementos clave de ciertas políticas, a veces se confunde con el nombre de algunos países, se olvida de cosas que dijo unos días, e incluso unas horas antes…sencillamente,  que se lía”, dijo Marshall.

La otra, que el partido Demócrata está lanzando una campaña sobre la sobreabundancia del estilo de vida del Senador y de su mujer, haciendo constantes referencias a sus posesiones y cargos. “es McCain el que calza zapatos de 500 dólares, tiene seis casas y viene de una de las familias más ricas del estado de Arizona”, dijo recientemente el Senador Demócrata por Nueva York, Charles Schumer. De Cindy Hensley McCain de sobra se conocen sus múltiples casas y su jet privado, además de que es la presidenta de Hensley & Co, la tercera distribuidora más grande de la cervecera líder en el mundo, Anheuser-Busch.

En respuesta a todos estos ataques, Brian Rogers, el portavoz de McCain preguntó con ironía: “¿Realmente quiere entrar en un debate sobre casas un hombre que ganó más de 4 millones de dólares el año pasado, que acaba de volver de sus vacaciones en una playa privada en Hawaii y que se ha comprado su propia casa valorada en millones de dólares con la ayuda de un delincuente condenado a prisión?”

La respuesta de Obama es afirmativa, y por eso su campaña ha diseñado un anuncio llamado Siete, que aprovecha la metedura de pata de McCain para confirmar que el número de casas de su oponente son siete. “Y América no puede permitirse que John McCain se mude a ésta”, concluye el vídeo, mientras muestra la Casa Blanca.

Tagged with:

El turismo paga la crisis. de Primo González en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 22 agosto, 2008

No son buenas las cifras de turismo correspondientes al mes de julio (el primero de los dos meses más veraniegos del año) que acaba de publicar el Ministerio del ramo, aunque entran dentro de la lógica. Franceses y alemanes han recortado sus escapadas a España y se nota una creciente demanda de alojamiento fuera de los circuitos hoteleros, lo que quizás obligue a observar más de cerca lo que pasa con los ingresos procedentes de esta actividad, cuando estén disponibles. Quizás nos llevemos algún disgusto.

Pero unos 620.000 turistas extranjeros menos en el mes de julio (8% de reducción en términos relativos respecto a julio del año pasado) es una cifra que se notará en el balance anual del sector y no para bien. En el cómputo de los siete primeros meses, y gracias a los avances de meses anteriores, el número de visitantes es casi similar en estos dos años en periodos comparados, es decir, hasta finales de julio. Es decir, el mes pasado ha sido el primero en alertar sobre un eventual cambio de rumbo en la salud de nuestra primera industria exportadora.

Tanto hablar de la crisis propia, lo que a veces estamos olvidando es que en nuestro entorno también hay otras crisis y que la dependencia exterior de la economía española está en trance de añadir a nuestras propias desventuras (parón inmobiliario sobre todo) los efectos de la debilidad ajena. Y ello se nota en el turismo, gasto prescindible para muchos de nuestros visitantes o simplemente sustituible y reemplazable, en especial en momentos de apretura económica, cuando se miran los euros con mayor esmero y se pueden encontrar destinos alternativos al español en otras zonas del Mediterráneo en donde los establecimientos hoteleros no se han subido a la parra tanto como en nuestras costas. El deterioro de la competitividad turística española ha sido denunciado desde hace algún tiempo por los expertos pero es ahora cuando al parecer empieza a dejar notar sus efectos nocivos para nuestra economía. En tiempos de estrechez, la tentación de buscar sustitutos más económicos es más factible, de modo que este año posiblemente se abra un hueco en los ingresos de la balanza de pagos con el que no contábamos.

Ayer se conocieron también las cifras de intercambios comerciales con el exterior, uno de los agujeros negros de la economía española en los últimos años debido a la enorme cuantía del déficit de mercancías. La balanza comercial tiene dos lecturas, una con petróleo y otra sin él.

Por desgracia son dos lecturas muy diferenciadas ya que España es una de las economías desarrolladas con un mayor grado de dependencia energética frente al exterior, que se plasma en un alto grado de necesidad de importaciones de petróleo y gas. En condiciones normales, con una economía debilitándose, el déficit comercial debería remitir y empezar incluso a disminuir. La razón es clara: con economía en fase de debilitamiento, la tendencia importadora es menor y las compras de productos industriales de consumo tienden a reducirse. Pero no está sucediendo tal cosa sino que el déficit sigue en aumento, aunque a menor ritmo que en años anteriores. El motivo es que las compras de petróleo, que siguen siendo similares a las de hace un año, cuestan ahora el doble debido al incremento de los precios del crudo.

La crisis económica española tendría que provocar un arreglo casi automático de dos de nuestros grandes problemas actuales, la inflación y el déficit comercial tan disparato que hemos soportado durante estos últimos años de alegría económica. Es lo que ha sucedido en otras etapas declinantes de la economía española, en las que además todo ello se aceleraba y se corregía con devaluaciones del tipo de cambio. No está sucediendo así sino todo lo contrario. Hay más inflación y hay más déficit comercial a causa exclusivamente del coste energético creciente y de un consumo de energía que está siendo poco sensible a la menor actividad económica. A todo ello se ha unido ahora la menor fortaleza del turismo, fuente básica de nuestros ingresos exteriores.

Tagged with:

¿Qué pasó, qué pasará?, de Juan Gelman en Página 12

Posted in Política by reggio on 22 agosto, 2008

Hay muchos puntos oscuros en el conflicto ruso-georgiano, pero algunos están claros. Georgia atacó a Osetia del Sur y prácticamente destruyó la capital, Tsjinvali. Zonas residenciales, la universidad, los hospitales, fueron barridos con el resultado de 1500 civiles osetios muertos, según fuentes rusas y occidentales. “El bombardeo de la fuerza aérea y de la artillería dejó a la capital sin agua, alimentos, electricidad y gas” (AP, 9-8-08). La respuesta rusa fue aplastante y también eso está claro. Lo oscuro es por qué Tiflis, amiguísima de la Casa Blanca y viceversa, emprendió una aventura condenada al fracaso de antemano.

Georgia es una avanzada militar de EE.UU. y la OTAN en la frontera con Rusia y no se encuentra lejos del conflicto que arde en Asia Central. No sólo: Osetia del Sur es la encrucijada de oleoductos y gasoductos estratégicos para Occidente. En abril pasado, W. Bush apoyó en todos los tonos el pedido de Georgia de ingresar en la OTAN, no sin cierta inquietud de los europeos. No obstante, la OTAN prometió enviar asesores militares en diciembre próximo. Se adelantó el Pentágono: en julio instaló más de mil marines y soldados en la base militar georgiana de Vaziani, en la frontera con Osetia del Sur, para adiestrar a las tropas georgianas en misiones de combate. Efectivos estadounidenses –1200– y georgianos –800– efectuaron maniobras conjuntas a mediados de julio en un operativo bautizado “Respuesta inmediata”. El ataque fue en agosto. Rara coincidencia, ¿verdad?

Georgia incrementó notoriamente su capacidad militar en el 2007. El Ministerio de Defensa de la Federación Rusa asentó en el documento titulado “Sobre la ayuda militar a Georgia de otros países” (blog.wired.com/defense, 19-5-08) que Tiflis había recibido “206 tanques, de los que 175 fueron proporcionados por los estados de la OTAN, 186 vehículos blindados (126 de la OTAN), 79 cañones (67 de la OTAN), 15 helicópteros (12 de la OTAN), 70 morteros, diez sistemas de misiles tierra-aire, ocho aviones de reconocimiento sin piloto de Israel y otras armas”. No es difícil colegir que la acción fue preparada y coordinada por militares estadounidenses y otaneros. También israelíes: el diario Ha’aretz, de Tel Aviv, informó que Temur Yakobashili, ministro georgiano de Asuntos de Reintegración (de las repúblicas autónomas de Abjasia y Osetia, territorios que alguna vez fueron de Georgia) declaró que “Israel debería sentirse orgulloso de sus militares, que entrenaron a los soldados georgianos”. Esto sugeriría que el tablero de juego es mucho más amplio que Osetia del Sur.

Georgia no forma parte de la OTAN. Oficialmente. De hecho, sí: en abril de 1999 acordó, apenas finalizada la guerra en Yugoslavia, una alianza militar con la OTAN y desde entonces Tiflis ha recibido un incesante flujo de armas de técnica avanzada. Este acuerdo sirve para proteger los intereses de los gigantes petroleros en Medio Oriente y Asia Central. Israel, por su parte, está asociado a la explotación del ducto Bakú-Tiflis-Ceyhan, controlado por la British Petroleum, que transporta petróleo y gas natural de Azerbaiján: recibe por ese medio más del 20 por ciento del oro negro que necesita. Este ducto ha cambiado la geopolítica de la región y fundado un nuevo bloque prooccidental que integran Azerbaiján, Georgia, Turquía e Israel. Ahí no terminan las aspiraciones israelíes en la materia.

Tel Aviv no sólo quiere energéticos para su propio consumo: también aspira a reexportar el petróleo del Caspio a los mercados asiáticos vía el puerto de Eliat y negocia con Turquía la construcción de ductos que transportarán agua, electricidad, gas natural y “petróleo que Israel destinará luego al Lejano Oriente” (www.jpost.com/serviet), desempeñando así un papel estratégico en la protección de esa red. Se explica que destine ayuda militar y entrenamiento a Georgia y Azerbaiján. Y luego, qué más cerquita queda Irán.

¿Qué habría perseguido EE.UU. al alentar al ataque georgiano, sabiendo cómo reaccionaría Rusia y que no tendría futuro? ¿Fue un “juego de guerra”, como sus militares acostumbran a planear? ¿Busca Occidente crear un duro enfrentamiento, no necesariamente militar por ahora, con Rusia? Es el incidente más grave que los enfrenta desde la crisis de los misiles en Cuba de 1962. Moscú declaró que sus barcos de guerra no bloquearán los buques-tanque petroleros que parten del puerto georgiano de Poti en el Mar Negro, pero que se reserva el derecho de registrar todas las naves que van y vienen para impedir que Tiflis reciba armamento por mar. Los rusos hundieron ya una embarcación georgiana dotada de misiles que pretendía atacarlos (www.counterpunch.org, 12-8-08). Esto recién comienza.

© 2000-2008 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Tagged with:

Praga. La revolución traicionada, de Salvador López Arnal en Rebelión

Posted in Política by reggio on 22 agosto, 2008

Antología de textos de Manuel Sacristán sobre la primavera de Praga

Desde ese punto de vista yo creo que lo que sucede hoy día es “la vuelta al revés”, pero eso es sólo una consecuencia histórica de otro revés, del revés mucho más profundo y real, que le sobrevino a la Revolución de Octubre a finales de los años veinte, que les sobrevino a las revoluciones de Europa central en la transición de los años treinta a los cuarenta, de ese fracaso y vergüenza eterna para nosotros que fue el pisotear, aplastar con nuestros tanques, la revolución más prometedora y socialista de la segunda mitad de siglo “en la Praga” del 68. Ahora se trata más bien de la cosecha; nosotros cosechamos las consecuencias de lo que pasó antes [el énfasis es mío].

Kiva Maidanik (1990), “El Estado y el proceso de la transición”

Finalizada la segunda guerra mundial, Checoslovaquia se perfilaba como uno de los países más avanzados de la Europa de postguerra. La rápida recuperación de su tejido industrial y el reconocimiento de la autonomía política de Eslovaquia dibujaban un magnífico camino para la resolución de los principales problemas del país. El Partido Comunista de Checoslovaquia (PCCh) llegó a ser una de las organizaciones comunistas más influyentes en el período de entreguerras, el partido más importante en Centroeuropa y Europa del Este después de 1945. Operando en la clandestinidad desde 1938 tras la invasión alemana, gozó de verdadera popularidad entre la población. A diferencia de lo que sucedía en Bulgaria, Polonia o en otros países del este europeo, el intento de construcción del socialismo en Checoslovaquia parecía fundamentarse en un real apoyo popular que tenía su origen más inmediato en el decisivo papel desempeñado por los luchadores comunistas en la activa resistencia de checos y eslovacos contra el nazismo, combate iniciado años atrás, con su destacada presencia en las Brigadas Internacionales que habían acudido a la llamada de la España republicana.

Con el programa de Kosice, una coalición de ocho partidos políticos de izquierda o centroizquierda unidos en el Frente Nacional gobernó el país desde 1945. El gobierno provisional contaba con un tercio de ministros comunistas. En octubre de ese mismo año se nacionalizaron bancos, compañías de seguros, fábricas siderúrgicas y empresas con más de 150 trabajadores. Por los “decretos de retribución” de mayo y junio de 1945, propiedades alemanas y húngaras en Checoslovaquia fueron transferidas al Estado, quien las distribuyó sin costes de adquisición entre campesinos sin tierra. Un decreto gubernamental de 1945 otorgaba poderes reales, tanto en empresas públicas como en corporaciones privadas, a los consejos sindicales.

En las elecciones generales de mayo de 1946, el PCCh obtuvo algo más del 40% de los votos en la actual República Checa, convirtiéndose en el partido mayoritario en esta parte del país. En Eslovaquia, alcanzó un 30%, mientras los demócratas-liberales rozaban el 62%. En la Asamblea Nacional, los diputados elegidos del PCCh podían formar una neta mayoría parlamentaria con el apoyo del ala izquierda del partido socialdemócrata, quienes había obtenido el 16% de los votos en territorio checo.

En febrero de 1948, ante la negativa de los demócratas-liberales de llevar a cabo unas transformaciones socioeconómicas que el PCCh había propuesto en un proyecto de ley sobre seguros sociales, el partido organizó en Praga una gran demostración de fuerza. Klement Gottwald, entonces presidente del consejo de ministros, solicitó al presidente Benes la formación de un nuevo gabinete que otorgara al partido comunista los principales ministerios. Benes cedió a las peticiones. La movilización y presión de los sindicatos dirigidos por Antonin Zapotocky fue decisiva en la resolución de la crisis.

El nuevo gobierno no se desvió esencialmente de las directrices económicas y sociales que regían en el país desde 1945. Los cambios más destacados fueron la aprobación de un nuevo sistema nacional de seguridad social, la revisión de la reforma agraria de 1920 y la nacionalización del comercio exterior, el comercio al por mayor y las empresas de más de 50 trabajadores. Seguían siendo legales, la pequeña y mediana propiedad privadas. En 1949 Checoslovaquia ingresó en el Consejo para la Ayuda Económica Mutua, el COMECON, y la producción económica del país se empezó a orientar hacia la industria pesada, la minería, la metalurgia y la construcción de maquinaria, en detrimento de los servicios, las infraestructuras, la agricultura, la investigación científica y la industria ligera.

No es contradictorio con este importante apoyo ciudadano que el estalinismo más represivo dictara su ley precisamente allí. El “inadmisible desviacionismo” yugoslavo estuvo probablemente en la base de las nada disimuladas presiones soviéticas a la dirección del PCCh. Artur London viceministro checo de Exteriores, antiguo brigadista en la guerra de España, deportado a Mauthausen en 1944 donde fue uno de los principales artífices del comité de resistencia del campo, fue detenido, torturado y encarcelado por la policía de la Seguridad del Estado. No fue el único caso. La sentencia del Tribunal de Estado de Praga de noviembre de 1952 condenaba a Vavro Hajdu, viceministro de Exteriores, a trabajos forzados a perpetuidad, al igual que a Eugen Löbl. Ladislav Holdos, veterano de las Brigadas Internacionales, miembro de la Resistencia, detenido en 1943 y deportado a Buchenwald, fue condenado como nacionalista burgués a 12 años de cárcel y enviado a las minas de uranio. Fueron condenados a muerte, Rudolf Slansky, Bedrich Reicin, Bedrich Geminder, Ludvik Frejka, Josef Frank, Vladimir Clementis, Karel Svab, Rudolf Margolius, Otto Fisch, Otto Sling y André Simone. En todo el proceso fue esencial la figura de Ladislav Kopriva, antiguo deportado, ministro de Seguridad del Estado. Fue él quien organizó la detención de Slansky, el secretario general del PCCh, con la dirección y apoyo de los agentes soviéticos.

La posterior marginación de Gottwald hizo que Antonin Novotny se aupara a la dirección del PCCh y él mismo, tras la muerte del presidente Zapotocky, el antiguo líder de la organización sindical unitaria, reunió en su persona, a partir de 1957, las funciones esenciales del Estado checoslovaco.

A pesar de que tras el XX Congreso del PCUS y el informe Khrushev, se fue generando en el partido checoslovaco una corriente de opinión favorable a la revisión de los procesos, el poderoso secretario general se opuso frontalmente a ello asegurando la corrección legal de los juicios celebrados. No fue hasta finales de 1962, durante la celebración del XII Congreso del PCCh, cuando Novotny empezó a sufrir una pérdida relativa de poder con la incorporación de nuevos miembros a la dirección del partido, siendo también entonces cuando se elaboró un nuevo programa económico y se inició la revisión de los procesos políticos estalinistas. Si el deshielo del XX Congreso del PCUS apenas alcanzó tierras checas y eslovacas, los efectos del XXII Congreso de 1961 sí se hicieron notar. La dirección del PCCh no pudo seguir permaneciendo amurallada. Incluso cuando en 1964, después de la destitución de Jruschev, los nuevos mandarines soviéticos intentaron frenar las “concesiones” de los dirigentes checoslovacos, el proceso de tímida renovación ya había avanzado suficientemente para que la vuelta atrás fuera imposible.

La renovación que poco a poco iba surgiendo en las sociedades checa y eslovaca fue, sin embargo, duramente reprimida. Desde instancias oficiales se sostenía en discursos y polémicas partidistas que el principal problema político checoslovaco no era el autoritarismo, la alargada sombra del estalinismo, la omnipresencia burocrática o la omnipotente y eterna razón de Estado sino, por el contrario, la radicalidad de una democracia excesiva. La fractura abisal entre palabras y hechos crecía aceleradamente.

Las ansias de renovación se fueron extendiendo entre diversos y amplios sectores ciudadanos. En el IV Congreso de escritores checoslovacos celebrado en 1967, se protestó abiertamente contra las prácticas autoritarias del partido. Rossana Rossanda ha recordado su visita a Budapest y Praga en 1965 presidiendo una delegación de intelectuales comunistas. Después de su encuentro con Lukács y su visita a Budapest, la fundadora de Il Manifesto señala que era evidente que una glaciación había empezado a resquebrajarse. Sus tesis sobre políticas culturales eran recibidas con agrado y acuerdo por Kosik, Antonin Liehm, Novomesko y el “gigante Kundera, joven y timidísimo”-

La torpe reacción de Novotny y el hecho de que el PCUS, con Breznev a la cabeza, no le apoyara claramente, posibilitaron los ansiados cambios políticos en el partido checoslovaco. En enero de 1968, una nueva dirección encabezada por Alexander Dubcek, un trabajador mecánico que había sido secretario general del PCCH de Eslovaquia, tomaba las riendas del partido. De forma inesperada, se adelantaba la primavera en Praga, y con ella las esperanzas socialistas renovadas y reforzadas. De este trasfondo surgió un fuerte movimiento político a favor de un nuevo estilo político, de nuevos contenidos programáticos, de búsqueda de proximidad entre el decir y el hacer, entre nuevas palabras y acciones creíbles. Las reuniones del comité central del PCCh entre octubre y diciembre de 1967 fueron el preludio. La crisis estalló definitivamente el 5 de enero de 1968 y tuvo tres momentos clave: el congreso de los escritores checoslovacos, con su petición de puesta en práctica de las libertades ciudadanas que reconocía la propia Constitución socialista del país; las manifestaciones estudiantiles del campus de Strahov y, finalmente, el tenaz e inteligente enfrentamiento de los comunistas reformadores con los sectores más inmovilistas y cegados del partido. El comunicado de la sesión del comité central del 5 de enero de 1968 no era extenso en explicaciones pero en él se apostaba claramente por la democratización del país. Novotny era revelado de su cargo de primer secretario del partido y Dubcek pasaba a ocupar un primerísimo plano político.

Poco después del pleno de enero, se levantó la censura en el país, se garantizaron los derechos políticos y la libertad de expresión y asociación. La democracia en serio, las libertades ciudadanas y el intento renovado, no meramente nominal, de construcción de una sociedad socialista no eran los polos opuestos de un cortocircuito insuperable. Las luces democráticas también iluminaron otros ámbitos. Se produjeron transformaciones notables en el funcionamiento interno de la propia organización del partido. Se restableció el voto secreto, se situó a un representativo comité central por encima del secretariado y del politburó, y se acordó que el presidium, el máximo órgano de la organización partidista, debía estar formado por miembros del PCCh que no desempeñaran cargos gubernamentales de carácter general, plurinacional. En los que serían últimos días de la Primavera de Praga, el PCCh se encaraba a un proyecto de actualización de los estatutos de la organización que apareció publicado el 10 de agosto de 1968 en Rudé Právo [El Derecho Rojo], el periódico del comité central. El Parlamento volvió a adquirir funciones de control y vigilancia de los órganos del poder ejecutivo y la Administración, y la policía política fue disuelta.

En abril de 1968, el comité central del partido aprobaba el “Programa de Acción”. El documento sintetizaba los principios en los que debía basarse el socialismo de rostro humano que postulaban Dubcek y la nueva dirección del PCCh El amplio programa de rectificación defendía, en el terreno político y en los ámbito social y ciudadano, la libre creación de partidos políticos que aceptaran las instituciones socialistas, la igualdad nacional entre checos y eslovacos, el derecho de huelga y la existencia de sindicatos independientes, y la libertad religiosa. El nuevo ambiente de libertad contó con el apoyo decidido de la sociedad checoslovaca. Florecieron asociaciones, surgieron nuevos periódicos, una muy real euforia socialista y democrática se extendió por todo el país. En el terreno de la política exterior, se siguieron manteniendo los lazos de amistad con la Unión Soviética y con el resto de países socialistas.

Sin apenas tiempo para poder desarrollarse, probablemente por los pocos pero sustantivos indicios existentes, la “Primavera de Praga” fue vista con aprensión en Moscú. Cuando Breznev, el máximo dirigente de la URSS, visitó Praga en febrero de 1968 obligó a Dubcek a cambiar uno de sus discursos. Las presiones sobre la dirección política checoslovaca fueron múltiples y crecientes. El Kremlin intentaba que fueran los propios dirigentes del PCCh los que frenaran, o anularan incluso, el proceso de transformación iniciado. En mayo de 1968, mientras se celebraban en la propia Checoslovaquia maniobras militares del Pacto de Varsovia, se diseñó un primer plan de agresión. Dos meses más tarde, el 14 y 15 de julio de 1968, los partidos comunistas de la URSS, Polonia, Bulgaria, Hungría y la RDA, los cinco países de la alianza que más tarde formaron parte de la invasión, se reunían en Varsovia. Del encuentro, surgió una carta dirigida al comité central del partido checoslovaco en la que “los cinco partidos hermanos” manifestaban su preocupación por el desarrollo de la situación y apelaban a los peligros que el camino emprendido podía significar para el conjunto del bloque socialista. Añadían, con indecente incoherencia, que no era su propósito intervenir en asuntos que interesaban exclusivamente a Checoslovaquia y a su partido comunista, ni pretendían violar los principios de independencia e igualdad de los países socialistas. Pero advertían amenazadoramente, protegidos con falsos abrigos internacionalistas, que los países de Europa del Este, incluyendo Checoslovaquia, estaban vinculados por tratados y acuerdos.

Lenguaje ignominioso, gastada retórica, vieja música mil veces interpretada y apenas escuchada. En su respuesta, el Presidium del comité central del PCCh señaló que la alianza y amistad del partido y de Checoslovaquia con la URSS y los otros países socialistas tenía profundas raíces en el sistema social, en las tradiciones y en las experiencias históricas compartidas, al igual que en sus intereses y sentimientos más profundos. La carta-respuesta del PCCh finalizaba con una petición. La dirección del partido quería que se le escuchara lo más rápidamente posible, querían conversar sobre las medidas positivas que asegurasen la continuación de la colaboración amistosa entre sus respectivos pueblos, deseaban manifestar nuevamente su voluntad de desarrollar y consolidar las relaciones mutuas de amistad, en el interés común de la lucha contra “el imperialismo, por la paz y la seguridad de las naciones, por la democracia y el socialismo”. No fueron oídos, no pudieron convencerles, ni siquiera fueron tenidos en consideración.

En agosto de 1968, Dubcek y sus compañeros renovadores del PCCH dieron otro paso adelante publicando en la prensa ciudadana los nuevos estatutos del partido que incluían conceptos nuevos como socialismo humanitario y democrático. Para los inmovilistas dirigentes del PCUS y de otros partidos comunistas afines, para un sector del propio partido checoslovaco, las nuevas categorías, el nuevo lenguaje, eran indicio de claudicación, de traición, de abandono, de inadmisible restauración de la cultura burguesa. La sentencia ya había sido promulgada, la primavera de Praga estaba condenada. Los tanques del Pacto de Varsovia cargaban sus depósitos. Danubio era el nombre en clave del plan de ataque militar.

Veinte de agosto de 1968, once de la noche. Con el beneplácito de los gobiernos de la Unión Soviética, la República Democrática Alemana, Polonia, Bulgaria y Hungría, 200.000 soldados (o acaso muchos más) y unos 5.000 tanques del Pacto de Varsovia atraviesan la frontera checoslovaca. Precedidos por las tropas aerotransportadas, los tanques invasores entran en Praga seis horas más tarde. Cinco de la mañana, 21 de agosto.

TASS, la agencia soviética de información, justifica la invasión señalando que dirigentes del partido, y el propio gobierno de la República Socialista de Checoslovaquia, habían solicitado ayuda urgente a la URSS y a los otros estados aliados, sin excluir la intervención de las fuerzas armadas en caso de necesidad.

Muy pocos Estados, sólo algunas organizaciones comunistas apoyaron la invasión. Muchos otros partidos comunistas, de Europa Occidental especialmente, disintieron de la llamada de Moscú y no aprobaron el escarnio. Pero muy pocas organizaciones y sólo una minoría de intelectuales la condenaron abiertamente. Manuel Sacristán (1925-1985), miembro en aquellos momentos del comité ejecutivo del PSUC y del comité central del PCE, fue uno de ellos. Jean-Paul Sartre, Ernst Fisher, Bertrand Russell, Rossana Rossanda, Tariq Alí y Ernst Mandel, por ejemplo, pensaron y obraron también de modo similar.

El traductor de El Capital dedicó desde entonces tiempo y esfuerzos a intervenir sobre lo sucedido. Prologó una antología de escritos de Alexander Dubcek publicada por Ariel que editaron Alberto Méndez y él mismo; discutió con paciencia, tenacidad y no sin incomprensiones en las filas de su partido, intentando que el PSUC y el PCE fueran más allá de la “no aprobación”; respondió un cuestionario de Cuadernos para el Diálogo que le fue enviado por José Mª Mohedano, secretario de la redacción de la publicación democristiana; reflexionó sobre lo sucedido en notas autobiográficas; volvió años más tarde sobre este intento de catarsis socialista en diversas intervenciones públicas y extrajo conclusiones de lo sucedido que el tiempo ha corroborado sustancialmente. La invasión de Praga, la aniquilación de aquel esperanzador intento de cambio democrático no falsario que en ningún momento renunció a la aspiración socialista, fue un momento decisivo no sólo en la evolución política de Sacristán sino en la forma en que desde entonces entendió la urgente renovación del programa, los procedimientos y las finalidades de un marxismo, el que él mismo cultivó, no entregado al poder inexpugnable de los agitadores del caos ni silente ante toda clase de barbarie. La siguiente antología intenta ser una muestra representativa de sus reflexiones y posiciones, y abonar, al mismo tiempo, el recuerdo de una de las revoluciones más prometedoras y socialistas de la segunda mitad de siglo.

1. Días después (24 de agosto de 1968)

Xavier:

Tal vez porque yo, a diferencia de lo que dices de ti [Xavier Folch], no esperaba los acontecimientos, la palabra “indignación” me dice poco. El asunto me parece lo más grave ocurrido en muchos años, tanto por su significación hacia el futuro cuanto por la que tiene respecto de cosas pasadas. Por lo que hace al futuro, me parece síntoma de incapacidad de aprender. Por lo que hace al pasado, me parece confirmación de las peores hipótesis acerca de esa gentuza, confirmación de las hipótesis que siempre me resistí a considerar.

La cosa, en suma, me parece final de acto, si no ya final de tragedia. Hasta el jueves. Manuel Sacristán

2. La primera autocrítica leninista [1968]

La teoría leninista no implicaba, desde luego, que el proletariado tuviera que delegar en el partido el ejercicio de la dictadura de clase. Pero la práctica de los leninistas -y muy frecuentemente también la sototeoría ideológica destinada a justificarla- realizó esa implicación. Por todo ello este elemento de la regeneración checoeslovaca que parece deprimir a observadores lejanos mal informados y entusiasma, en cambio, a los socialistas de Checoslovaquia, esta veracidad del PCCh que redunda en consideraciones de alcance teórico, merece ser entendida como la primera autocrítica general y auténtica, no retórica, del leninismo.

Esa autocrítica es profundamente leninista: por su tema y por su sentido enlaza con las preocupaciones del mismo Lenin en los últimos meses de su vida.

3. Degeneración de la consciencia socialista (1969)

La persistente falsedad material (político-social) -hubo insensato que anunció el comunismo para el día siguiente, cuando aquel día mismo no tenía pan para todos-, y no la presencia de un sector privado muy inferior al polaco, al cubano o al chino, fue una causa destacada de la degradación de la consciencia socialista en Checoeslovaquia, cuya población, por cierto, era la única mayoritariamente socialista y filosoviética en Centroeuropea. Lo mismo ha ocurrido en los países que la invadieron, y lo mismo ocurriría en los países socialistas más jóvenes si prosiguieran indefinidamente por la vía idealista del entusiasmo en materia de producción y consumo. Ante esa experiencia, uno puede asustarse y “huir hacia adelante”, buscar consuelo en la ceguera ideológica o creer que la degradación de la consciencia socialista se arregle a golpe de sermones y de policía, diciendo a la gente que sea espiritualmente comunitaria y repitiéndose que las causas de todo están en las “supervivencias del pasado”, que inauguraban ritualmente los procesos moscovitas del 38. Pero la causa de todo no es sólo la supervivencia del pasado, sino también (y en el caso checoeslovaco principalmente) la falsedad de hoy. “Falsedad”, naturalmente, no es en este contexto un término de lógico. Quiere decir contradicción disimulada o escamoteada -con inevitable ayuda de la policía- entre la sobreestructura político-moral y la base, lo cual hace de esa sobreestructura una mera ideología e impide superar la contradicción salvo por choque, como ocurrió -muy suavemente, por cierto- en el mismísimo país de Schweick.

4. Ciencia social en acto (1969)

[…] una observación breve: los problemas del movimiento socialista obrero y del marxismo son tan importantes, que, en el fondo, lo más interesante del caso checoeslovaco no es su concreción interna, aquí discutida, sino su mero ser, el que se produjera, planteando en la práctica la situación crítica. Si la crisis se hubiera podido desarrollar abiertamente, democráticamente, o sea, ante los ojos y los oídos de la clase obrera y expuesta, por lo tanto, a la intervención directa de ésta, se habría tenido un fecundo efecto de catarsis epistemológica. La invasión ha impedido esta catarsis y ha prolongado una situación en la cual las críticas al desarrollo de los países socialistas (quiero decir las críticas socialistas) proceden o bien de partidos comunistas a los que falta la experiencia del poder (por ejemplo, los partidos comunistas de la Europa Occidental) o bien de partidos comunistas que carecen de la experiencia de un estadio de civilización tan rico y moderno como el centroeuropeo. La experiencia checoeslovaca, de haberse realizado, habría sido por lo menos ciencia social en acto. Eso me parece bueno, aunque probablemente asuste a las neuronas cansinas del dogmatismo gris del burócrata o del dogmatismo abigarrado del que padece el pueril calambre de san Vito.

5. Carta a José María Mohedano, secretario de redacción de Cuadernos para el Diálogo (30 de julio de 1969)

Estimado amigo:

recibí su carta del 24 en la que me anuncia que la entrevista no podrá salir ahora. He pasado cuatro días con fiebres muy altas y hasta hoy no me he levantado. Siento que a pesar de trabajar bastante tiempo y con bastante urgencia no haya podido satisfacer las necesidades periodísticas de usted ni desde el punto de vista del calendario ni desde el de la extensión.

Lo de la convicción ya es cosa aparte. No me propongo convencer a nadie casi nunca. En este caso menos todavía puesto que era imposible un tratamiento global, realmente dialéctico de los problemas suscitados. Me propongo sólo -y porque creo que es útil le he dedicado muchas horas- mostrar que el tipo de pensamiento de moda que se reflejaba en las preguntas excluye él mismo el tratamiento dialéctico, a causa de su manera mecanicista y mítica de proceder, presuponiéndolo ya todo.

Por eso queda fuera de nuestra entrevista lo esencial, algo que usted recoge muy acertadamente en su carta: el tema de la despolitización. Aquí está de verdad el meollo de la cuestión, porque toda dialéctica real acaba en la consciencia y en ésta es donde se puede sacar balance. (Acaba, ¿eh? no empieza).

Por cierto que si usted lo examina con valor, sin asustarse por tener que reconocer muchas cosas tristes del desarrollo del socialismo, tendrá que reconocer (si es que -cosa que ignoro- conoce usted Centroeuropa) que lo característico del intento del PCCH fue que consiguió por vez primera desde 1950 aproximadamente repolitizar en sentido comunista a un alto porcentaje de comunistas y en sentido filosocialista a un alto porcentaje de la población procedente de la antigua burguesía culta urbana, al mismo tiempo que repolitizaba y hasta movilizaba a una aplastante mayoría de la clase obrera. Si usted tiene noticias de la monstruosa despolitización de los proletariados húngaro, alemán, etc. y de la persistencia de ideología reaccionaria en el polaco, por ejemplo, valorará lo que tenía de promesa (de mera promesa, ¿eh?) el intento checo. El gran error de Fidel Castro consistió, en mi opinión, en no darse cuenta de que para decir verdades de a puño cogía, precisamente, la ocasión en la cual acaso se iba a abrir un portillo para que empezara de nuevo una dialéctica política interna al socialismo. Y ello le obligó a cometer el pecado de diplomacia consistente en callar que la RSCH era el país socialista menos degenerado políticamente de toda Centroeuropa.

En fin, dejémoslo, la cosa está de todos modos perdida por ahora. Precisamente porque lo está se agravará. Y precisamente por eso le hago un último ruego: que si realmente va a publicar alguna vez la entrevista la feche en 15 de julio de 1969, o 16 o 17, que ya no me acuerdo el día en que yo mismo se la envié. Pues se puede temer que con el paso del tiempo la situación en Checoslovaquia sea una tal victoria de la reacción que nuestra entrevista carezca ya de sentido si no se da la fecha. Fechada, siempre servirá para recordar por qué mecanismo el neostalinismo consiguió convertir a una población entera -empezando por el proletariado- que era la única socialista de Centroeuropa en una población reaccionaria,

Con amistad. Manuel Sacristán

6. Libertad ciudadana y veracidad política. Diez años después (1978)

En cuanto a los rasgos característicos de la revolución política checoeslovaca de 1968, los dos principales son en mi opinión la devolución de la libertad política a la gente y la recuperación de la veracidad por el PC; lo que le permitió una autocrítica auténtica del régimen burocrático, así como plantear sinceramente la situación de la teoría política socialista a la vista de las luces y las sombras de la experiencia empezada en 1917 en Rusia. Por ejemplo, el PCCH no vaciló en reconocer que en el sistema burocrático “los instrumentos de la lucha de clases se dirigen contra los trabajadores” en ocasiones (Programa de Acción del PCCH). Y, como ejemplo de lo segundo, se puede leer un paso del informe de Dubcek al pleno de abril en el que, después de atribuir al partido el acierto de haber dado “vía libre a este proceso y haberse puesto a la cabeza del mismo”, reconoce que “la dirección del partido no tenía ni podía tener un plan preciso y concreto acerca del modo de proceder”.

La inevitable falta de una perspectiva sólida y plausible obligaba a intentar resolver los problemas experimentalmente, por así decirlo, en el gran laboratorio social de todo un pueblo. No hará falta subrayar los riesgos de una situación así. Sin embargo, tampoco se puede pasar por alto lo que se ganaba con ella: el final del optimismo hipócrita propio de la propaganda de todo poder despótico.

(…) Existía sin duda el riesgo de ofensiva burguesa, con sus cabezas de puente en el seno de los mismo órganos dirigentes del estado y del partido. Pero no disimular esa posibilidad, sino resistir a ella y vencerla, era la condición obligada para pasar del autoritarismo burocrático a un régimen de transición socialista.

Hay que recordar que los comunistas checos habían previsto casi medio año antes de la invasión (que ocurrió el 21 de agosto de 1968) cuál iba a ser el pretexto de la acción militar contra ellos, si es que llegaban a emprenderla sus enemigos.

7. Había que apoyar [1978]

La cuestión es: claro que yo pienso que el experimento de Dubcek, cualquiera que hubiera sido su resultado, era lo que había que apoyar y modestísimamente lo apoyé. De las pocas cosas agradables de esos dramas es que papeles míos sobre Dubcek hayan circulado entonces por Checoeslovaquia.

Cualquiera que fuera el resultado, digo, porque garantía no había ninguna. Lo que pasa es que si, como yo pienso, el rasgo característico malo de la tradición estalinista es precisamente la falsificación ideológica, entonces por desgraciado que hubiera sido el resultado final de la experiencia de los comunistas checos mayoritarios, por lo menos iba a poner de manifiesto una verdad sociológica: se iba a saber de una vez qué era aquella sociedad. Es decir, se iban a ver manifestaciones de voluntad no reprimidas, de la clase obrera y de otras clases sociales claro.

De modo que aun en el supuesto de que hubiera salido mal yo estaba a favor y creo que había que estar a favor.

Referencias:
1. Archivo personal Xavier Folch. 2. “Cuatro notas a los documentos de abril del partido comunista checoeslovaco”, Intervenciones políticas, Barcelona, Icaria, 1985, p. 90. 3. “Checoslovaquia y la construcción del socialismo”, Acerca de Manuel Sacristán, Destino, Barcelona, 1995, pp. 60-61. 4. Ibidem, pp. 61-62. 5. “Correspondencia”, Reserva de la Biblioteca Central de la Universidad de Barcelona, fondo Sacristán. 6 “Entrevista con las JCC sobre Checoslovaquia”, Intervenciones políticas, ed, cit, p. 277-278. 7. Manuel Sacristán, Seis conferencias. El Viejo Topo, Barcelona, 2005, p. 50.

Tagged with: