Reggio’s Weblog

Unos apuntes al manifiesto, de Lluís Izquierdo en La Vanguardia

Posted in Cultura, Derechos, Educación, Política by reggio on 20 agosto, 2008

Más acá de las razones soberanas que esgrime el Manifiesto por la lengua común,sólo espero manifestar una modesta reacción individual. Recuerdo al periodista estadounidense I. F. Stone, que titulaba sus opiniones The minority of one.Amparándose en tal minoría, arriesgaré -frente a argumentos populares tan comunes como académicos y balompédicos en la cruzada por su causa- mi derecho no menos democrático a disentir. Al dominio único del castellano le sobrevino, con la recuperación democrática, la de otras lenguas como el catalán. El primer imperativo al respecto debería ser tener en cuenta la conciencia del otro a la hora de discurrir. El manifiesto acusa la precariedad del castellano (el y lo español) en autonomías que, como la catalana, no le rinden el debido respeto.

Con el paréntesis del párrafo anterior, aludo a la evidencia para unos, y al sorprendente chasco para otros, que supone el convencimiento de que el castellano sea lo español, y punto, para los primeros, y el catalán no lo bastante español para que los segundos puedan recuperar su espacio propio. Pero la insistencia en la lengua única tan reiterada viene a enlazar con cuarenta años de dictatorial aplomo y ágrafo plomo. Semejante dieta, con sus vejaciones, la soportaron sin duda tanto los firmantes como sus discordantes. Con todo, los autónomos de la lengua propia padecían una ofensa más hiriente. En el sentido de que a la persecución por las ideas, se añadía el desahucio del uso meramente vehicular de la lengua propia.

En ocasiones el asunto me desestabiliza, sobre todo porque se trata de ejercer la reciprocidad en tema tan complejo como el de la convivencia. Una vejación, aparte de tantas históricas y aun recientes que cualquier lector maduro se sabe, me la refirió mi padre. Tendría yo unos diez años, cuando me habla de alguien que, por expresarse en catalán, recibe un sonoro guantazo en la plataforma de un tranvía. Claro, esto son anécdotas de un tiempo, me dirán. Y no menos graves que el rechazo a una conferencia de Fernando Savater en la Universitat de Barcelona, gracias a una insolvente pandilla de estudiantes. Una impertinencia que no debió haberse producido; y una vergüenza, académicamente hablando. ¿Dos ejemplos asimétricos? Sin duda, pero en ciertos asuntos ocurre entender la memoria ofendida para comprender, que no justificar, los resentimientos. Otra cosa es configurarlos a escala nacional castellana, arrinconando las otras lenguas de España.

Advierto en el manifiesto una carencia de sensibilidad alarmante, paternalista o debida tal vez a que los firmantes parecen sentirse depositarios de España, como si se tratara de un patronazgo.

Dialogar con autonomías dotadas de lengua activa y cultura en ejercicio irrenunciable no parece agradar a los firmantes. Y actúan como nacionalistas de lo nacional. El Estado es noción que el castellano asegura, la única válida. Lo otro es lo de más, concesiones que la lengua común se digna admitir. Los manifestantes transcriben de la Constitución unas líneas del artículo 3, apartado 3: “… las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. Y comentan:

Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente tal objetivo, sería un fraude constitucional y una felonía usar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas. Comento: y observo que tal disposición tan generosa como justa desatiende el hecho de calificar de modalidad lingüística la lengua en la que diariamente trato con familiares y vecinos. Algo me alivia saber que el catalán es un patrimonio cultural (de Catalunya, supongo, en primer lugar), aunque a fuer de patrimonial acabe arrinconándosele en un museo. Al fin y al cabo es el riesgo de las lenguas objeto de especial respeto y protección. La mención de las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas acentúa mis reservas. Aunque las llaman lenguas, tal vez por no saltarse la Constitución, le colocan un esas: lo mortificante de tal pronombre revela su displicencia paternalista.

En fin, las lenguas merecen respeto; si lo han de obtener como objeto especial y con protección, será que durante mucho tiempo dejaron de disfrutar del debido respeto. No enredemos la madeja. De lo que se trata es del poder. Los unos quiérenlo jacobino, y ancha es Castilla con un idioma demográfica y culturalmente transitivo a su ámbito, tras el chino irredentista y el tentacular y elástico inglés. El catalán -habida cuenta de sus proporcionesfrente a las citadas- supone no obstante una referencia cultural y literaria ejemplar (lean Incerta Glòria),comparable a la de sus colegas castellanos; e imprescindible como muestra indoblegable de su espíritu. La cuestión de ser, o no, llamados españoles es lo que se cuece; o demasiado escuece.

O no, si un ánimo dialogante como el de Víctor García de la Concha toma distancia y prefiere entender lo que el presente ofrece, y el río revuelto de algunos se obstina en rechazar. Sobre España hablan los títulos de Sagarra y de Rodoreda, de Espriu y de Ferrater, de Joan Sales y de Josep Pla. Que muchos españoles ignoren sus páginas sólo indica que el desconocimiento mutuo es una doble responsabilidad que resolver. No la asignatura, sino la existencia pendiente. A los jacobinos opongo el reconocimiento leal, sin felonías, del federalismo urgente a reconsiderar, pulir y sutilizar siquiera lo bastante para no añadir más banderas enfrentadas a la convivencia de la Europa que seguramente deseamos casi todos.

LLUÍS IZQUIERDO, catedrático jubilado de la Universitat de Barcelona y crítico literario.

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Telefuncionarios, de Francesc Bracero en La Vanguardia

Posted in Derechos, Economía, Laboral by reggio on 20 agosto, 2008

La Generalitat permitirá que los empleados públicos trabajen desde casa

El tópico secular que pesa sobre los funcionarios – de que son privilegiados respecto al resto de los trabajadores- podría acrecentarse si se cumplen los planes de la Generalitat para que una parte de ellos trabajen desde casa un par de días por semana. El próximo otoño se pondrá en marcha un plan piloto para probar el funcionamiento del teletrabajo en la administración catalana. Se trata de que hagan en el hogar el mismo trabajo que vienen desempeñando en la oficina. Entre sus ventajas está el ahorro en desplazamientos y la conciliación de la vida laboral y familiar.

La prueba piloto se iniciará en octubre con un número aproximado de cien funcionarios que se presten a probar esta modalidad de forma voluntaria. El Govern ha previsto ofrecer formación en prevención de riesgos laborales a los telefuncionarios, aunque resulta difícil pensar en los riesgos laborales que puede correr uno en su propia casa más allá de los que se derivan de utilizar el ordenador doméstico.

Pero no por estar en casa podrán dedicarse a descansar. A los telefuncionarios se les adjudicará el trabajo de forma que se obtengan resultados cuantificables y tendrán supervisores que evaluarán su labor. Después de seis meses, la Generalitat evaluará el rendimiento de las pruebas mediante tres tipos de cuestionarios que examinará una comisión específica en la que tendrán participación los sindicatos.

De obtener éxito, la experiencia tendrá continuidad. La Conselleria de Governació, que dirige Jordi Ausàs, ya tiene decidido que hará una apuesta por el teletrabajo como una fórmula de modernización de la administración catalana. La Generalitat considera que, en un contexto de recesión económica como el actual, las medidas de flexibilización del tiempo de trabajo y de racionalización son de las mejores soluciones que se pueden aplicar sin que se registren costos añadidos. El proyecto, no obstante, plantea todavía dudas sobre su efectividad y viabilidad que se intentarán despejar con las pruebas piloto que se pondrán en marcha a partir de otoño.

Quienes se apunten a la prueba tendrán que utilizar su ordenador doméstico y su línea de ADSL. En cualquier caso, la Generalitat no descarta, si el sistema se llega a aplicar de forma regular, facilitar el material que necesitarán en casa los telefuncionarios. Además dispondrán de un servicio de ayuda telefónico para cuestiones técnicas. Las pruebas acabarán por determinar si el teletrabajo se puede implantar en la Generalitat y cuál será su alcance. Por las características de cada puesto de trabajo, es evidente que no se podrá acoger todo el mundo y así queda por ver cuántos funcionarios podrán optar por este sistema.

La patronal Foment del Treball, que en julio pasado presentó un completo estudio sobre los funcionarios de las diferentes administraciones españolas en los últimos diez años en el que criticaba los privilegios de estos trabajadores, opina en cambio que el teletrabajo es un avance. El secretario general de Foment, Joan Pujol, afirma que “se trata de una innovación” en el mercado laboral que hay que aplaudir si no hay excesos ni por la parte contratante y ni por parte del empleado. “Estamos en contra de la inmovilidad y todo lo que sea buscar condiciones diferentes es positivo”, aseguró el dirigente patronal, que no oculta la dificultad por regular y controlar la nueva modalidad del teletrabajo.

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Un cambio que se impone, de Mário Soares en El País

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 20 agosto, 2008

El fracaso de la recientes negociaciones de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio internacional, en el marco de un acuerdo -que no pudo alcanzarse- de la Organización Mundial del Comercio (OMC), es muy representativo del estado de confusión en el que se halla sumido el mundo y de los nuevos equilibrios internacionales de fuerzas que se están diseñando en estos momentos. En una fase -téngase en cuenta- de decadencia de Occidente…

Los países emergentes (Brasil, Rusia, la India, China) no desarrollarán, por ahora, estrategias comunes -por más que el fracaso de la llamada Ronda de Doha, reunida en Ginebra, haya puesto de relieve una inesperada concertación entre la India y China-, pero presentan desde luego políticas propias y diferenciadas respecto a Estados Unidos y a la Unión Europea, que, en el ámbito económico, han actuado muchas veces en los últimos años de forma contradictoria.

Por otro lado, los países productores de petróleo y de gas -en un momento de crisis energética como el que estamos atravesando- también se atienen a visiones estratégicas propias y divergentes entre sí. Oriente Próximo, Arabia Saudí, Irak (o lo que queda de él) e Irán son ejemplos de cuanto decimos, como en África lo son Argelia, Libia, Nigeria o Angola, y en Latinoamérica México, Venezuela y Brasil, por no hablar de Rusia, país al que Putin, gracias al petróleo y al gas, ha dado una nueva pujanza, económica y política, en el conjunto de las naciones.

Lo que ocurre es que la mayoría de los países citados, poseedores de grandes reservas de petróleo y de gas, no siempre están social y económicamente desarrollados según los criterios de distribución de la renta de la ONU, ni son democracias respetuosas con los derechos humanos. Añádase que Estados Unidos y la Unión Europea, en términos mundiales, están perdiendo el prestigio y la fuerza de los que gozaron en el pasado.

Estados Unidos, en virtud de la deriva a la que ha conducido al país la política de la Administración de George W. Bush, tanto en el ámbito político y geoestratégico -guerras en Afganistán y en Irak, lucha contra el terrorismo sin respeto alguno por los derechos humanos- como en el económico, teniendo en cuenta el desastre al que ha llevado el neoliberalismo radical (crisis financiera, inflación, desempleo, subprime, quiebras de grandes bancos y empresas, bajada constante del valor del dólar, etcétera).

En lo que a la Unión Europea se refiere, su desprestigio se debe más a la omisión que a la acción, en virtud de cierta paralisis institucional, de omisiones en ámbito exterior y también -hay que decirlo- de la falta de visión, en relación al futuro, de algunos de los principales líderes europeos, como Sarkozy, Berlusconi o el propio Brown.

En estos momentos, además de la crisis energética, han surgido otras crisis acaso más nefastas aún: una crisis alimentaria (con la incontenible subida de precios de algunos géneros esenciales), otra económica (con el aumento del coste de la vida, la recesión económica, el desempleo), una crisis ambiental y la ya mencionada crisis financiera y de las bolsas.

Tanto en Estados Unidos como, ahora también aunque a menor escala, en la Unión Europea. Las perspectivas no son halagüeñas, y la mayoría de los gobernantes occidentales parecen estar a la espera de que la situación mejore, como por milagro, sin atreverse a hacerle frente. Error fatal, que todos acabaremos por pagar caro.

Curiosamente, George W. Bush, casi al final de su mandato, está renegando de su doctrina de siempre -el neoliberalismo- y, discretamente, ha intervenido creando un gran fondo federal para salvar a los bancos, a las empresas y a los propietarios endeudados con la compra de su vivienda a crédito (subprime). Un fondo de 300 billones de dólares, del que podrán beneficiarse 400.000 propietarios… Sin querer, casi forzados por las circunstancias, viene a dársele la razón al viejo Keynes y al new deal de Roosevelt, tan odiados por los republicanos.

En la Unión Europea no se ha llegado aún tan lejos. Sin embargo, a sus gobernantes les cuesta reconocer que, después de tantos años de propaganda, el neoliberalismo está agotado. Que es preciso cambiar de paradigma. La democracia liberal y la “teologización” del mercado han de ser sustituidas por la democracia social y ambiental, con una regulación de los mercados por parte de los Estados nacionales, y una regulación de la globalización por parte de la ONU.

Es ésta la tarea que le corresponde impulsar a Barak Obama, una vez que gane las elecciones de noviembre. Una tarea para cuya adaptación a la Unión Europea le queda poco tiempo, y que pasa por reforzar la asociación estratégica euroatlántica y por el entendimiento con los países iberoamericanos, en el propio interés de Occidente. Será el único medio de evitar la decadencia que se anuncia y de asegurar el cambio que se impone.

Mário Soares es ex presidente y ex primer ministro de Portugal.

Traducción de Carlos Gumpert.

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De Kosovo a Osetia del Sur, de M. Á. Bastenier en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 20 agosto, 2008

Rusia quiere que Osetia del Sur represente para Estados Unidos la misma derrota diplomática que para ella supuso Kosovo, cuando se desgajó en 1999 de Serbia, su gran aliada histórica en los Balcanes. El alto el fuego frágilmente suscrito en el conflicto entre Rusia y Georgia -donde está enclavado aquel territorio- otorga a Moscú una primera victoria por puntos sobre Washington, porque excluye que, en cualquier caso, Georgia pueda recurrir a la fuerza para recobrar la provincia secesionista.

Desde la desaparición de la Unión Soviética en 1991, y muy en particular con la llegada a la Casa Blanca del segundo Bush en 2000, la política exterior norteamericana ha pretendido recoger los dividendos estratégicos que creía derivados de su victoria en la Guerra Fría. Primero, aún bajo el presidente Bill Clinton, se cobró la pieza de Kosovo, la provincia serbia a la que la brutalidad del Gobierno posyugoslavo de Slobodan Milosevic arrojó en brazos de Occidente; ya con George W. en la Casa Blanca, siguió la denuncia del tratado sobre limitación de misiles de 1972, y ese mismo año el presidente anunciaba que no ratificaría el tratado de prohibición de pruebas nucleares, ni las modificaciones al SALT II para el desarme atómico; a continuación se supo del proyecto de instalación de baterías de misiles en Europa del Este como defensa contra un Irán presuntamente nuclearizado, para lo que Washington obtuvo el asentimiento de Praga y la semana pasada el de Varsovia; todavía en 2001, tras una breve guerra, la aviación norteamericana liquidó el régimen afgano de los talibanes, y en 2003 Estados Unidos invadió Irak, con el consiguiente establecimiento de bases en Asia Central, antigua Unión Soviética. Y en febrero, Kosovo se proclamó formalmente independiente bajo patrocinio occidental.

El presidente ruso, Vladímir Putin, podía entender que Estados Unidos trataba de reeditar el cerco a Rusia de la posguerra, que fue uno de los componentes de la Guerra Fría, y ello explica el progresivo acercamiento de Moscú a China, y el poco apetito por adoptar sanciones contra Teherán. Paralelamente, Bush W. se iba aconchabando con Georgia, que presidía desde 2003 Mijaíl -o Michael- Saakashvili, que ha vivido en Estados Unidos y habla inglés norteamericano casi sin acento. La nueva relación clientelar llegaba a su apogeo con la participación del país caucásico en la guerra de Irak, donde su contingente de 2.000 hombres ha sido, hasta su retirada precisamente por la guerra a domicilio, el tercero en efectivos de la coalición norteamericana.

Lo que resulta difícil de explicar es cómo Saakashvili imaginó que podía recobrar Osetia del Sur por la fuerza -como pretendió a comienzos de este mes- sin que Moscú saliera en defensa de una población a la que en su mayoría ha facilitado pasaporte, y que lo que más desea es reunirse con Osetia del Norte en el seno de la madre Rusia. La prensa liberal norteamericana ha subrayado la conexión entre Saakashvili y John McCain, candidato presidencial republicano, notorio por haberse autoproclamado gran experto internacionalista a la vez que no distinguía entre suníes y chiíes y que en las numerosas entrevistas que ambos han celebrado haya podido hacer creer al antiguo emigrante que tenía la provincia perdida al alcance de la mano.

En el caso de Kosovo, Putin no pudo hacer más que demorar una independencia que completaba -con Croacia, parte de Bosnia-Herzegovina y Eslovenia- el asedio de Serbia, e, indignado ante lo que considera condena injusta de Occidente por el rigor con que sofocó la rebelión chechena, esperaba su oportunidad, y es ahora Bush quien tiene que presumir de enojo, pero no llega a mucho más. A Moscú le basta con que Osetia sea parte virtual de Rusia y Saakashvili no pueda proclamarse padre de la patria por el restablecimiento de la integridad territorial de Georgia; y todo ello aún sin contar que hay perfecto derecho a preguntarse por qué se puede despedazar Serbia y no Georgia; por qué en un caso priva el principio de la autodeterminación y en el otro, de la soberanía nacional.

Estados Unidos no ha llenado el vacío geoestratégico evacuado por la Unión Soviética, por el solo hecho de que ésta desapareciera, como prueba el fracaso de Irak, el empantanamiento de Afganistán, y la ventajosa posición de Irán en el Gran Juego de Oriente Medio. Moscú no es una potencia comparable a Washington, ni esto una nueva Guerra Fría, pero Osetia del Sur sí que vale lo que Kosovo.

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No supimos qué hacer con él, de Ignacio García de Leániz Caprile en El Mundo

Posted in Cultura, Educación, Historia, Literatura, Memoria, Política by reggio on 20 agosto, 2008

TRIBUNA LIBRE

El autor lamenta que no se haya reconocido toda la valía de Solzhenitsin, un escritor al que reivindica más allá de su capacidad para denunciar la cruda realidad del comunismo

Apenas su mujer -Lya-, sus hijos -Yermolai, Ignat y Stephan- y un círculo cada vez más reducido de amigos -muerto ya Rostropovich- preparaban para este diciembre su 90º cumpleaños. Lo iban a celebrar en su dacha de Troise-Lykovo, al oeste de Moscú, situada irónicamente entre las que ocuparon en tiempos más siniestros los camaradas Suslov y Chernenko, a quienes derrotaría con esa su pluma tan verdadera y de una determinación sobrehumana. Para el resto del mundo, hacía mucho que Solzhenitsin no vivía entre nosotros y lo habíamos metido en el desván de la Historia como una armadura ya vetusta, gloriosa en tiempos pero inservible para el siglo. Por eso, entre unos y otros andábamos sin saber muy bien qué hacer con él tras agradecerle, faltaría más, los servicios prestados, que eran muchos y ciertamente impagables. Y así, entre su silencio elocuente de los últimos años -él, que había sido con Primo Levi el gran vozarrón de este siglo XX que va del Lager al Gulag- y las sordinas que le veníamos aplicando, podíamos vivir sin sus palabras tan lacerantes.

Pero ahora la muerte nos obliga a volver la vista a su rostro estepario, incómodo como el de la Esfinge, y sostener su mirada vertida en unas obras que mucho nos cuestionan. Y es que odiaba tanto el totalitarismo de la Unión Soviética como denostaba el materialismo que asola Occidente y amenaza con el colapso de nuestra civilización: Solzhenitsin se encontraba exiliado del mundo. No por casualidad terminaba en 1971 su texto escrito para el Nobel con este proverbio ruso: «Una palabra de verdad pesa más que el mundo». En efecto, bastó un hombre como él, arropado por la sangre y el sufrimiento de millones de víctimas, y un libro aparecido clandestinamente en París para que se desplomaran al poco las murallas de la Unión Soviética, más livianas que su J’accuse demoledor. Tanto fue así que en un futuro los historiadores fijarán el comienzo del fin de la URSS no en la caída del Muro sino más bien en ese diciembre de 1973 donde los relatos de su Archipiélago Gulag abrieron a los ojos de Occidente -no a todos- la trágica realidad de aquella impostura o «gran isla de mentiras» que era ese inmenso piélago.

Pero ya mucho antes, en 1962, había acaecido un suceso difícilmente explicable cuanto más se medita: Tvardovsky, el providencial editor de Novy Mir, había hecho llegar a Krushev el manuscrito de Un día en la vida de Iván Denisovich que Solzhenitsin había redactado en apenas 40 días, dos años antes. Y un personaje tan enigmático como Krushev, tras leerlo desvelado de un tirón, ordenó su publicación íntegra y que 23 copias fueran distribuidas inmediatamente entre los miembros del Politburó.

Pocas veces, si alguna, un libro pudo tener mayor impacto político en el mundo tanto soviético como occidental, mayor incluso que Archipiélago. Los sillares del estalinismo quedarían ya irreparables por esa jornada de calvario de Denisovich, que compendiaba el descensus ad inferos del propio Solzhenitsin por los campos de Butyrki, Novi Ierusalim, Marfino y Ekibastuz. El Iván Denisovich vino así a convertirse para el estalinismo en el juicio de Nuremberg que nunca tuvo y en el que Solzhenitsin haría la veces de fiscal, juez y víctima, como víctimas fueron aquellos héroes morales -tan decisivos para su itinerario espiritual- como Boris Gammerov, muerto a los 21 años, o Boris Kornfeld, cuyas últimas e impresionantes palabras fueron dirigidas al propio Solzhenitsin la noche antes de ser salvajemente asesinado. Era muy cierto que una palabra de verdad podía pesar más que el mundo.

Claro que tales osadías le costaron abandonar forzosamente su querida Rusia emprendiendo otro largo exilio y aparecer repentinamente con su grave voz y su verdad insobornable en este Occidente nuestro. Y, a qué engañarse, en esta Europa ilustrada y de la Ostpolitik no supimos muy bien qué hacer con un profeta tal, venido del frío, apasionado como Tolstoi y espiritual como Dostoiesvki. Entre nosotros, la intelligentsia de izquierdas -siempre tan dada a liberalidades- no le perdonó su visita a España en 1976 y Benet, erigido en gran pope, se lamentaba textualmente en el número de Cuadernos para el diálogo de marzo de ese mismo año de que «los campos de concentración no estuvieran mejor custodiados» y que «las autoridades soviéticas no se sacudieran mejor semejante peste».

Todo muy dialogante a lo que se ve y que explica muchas connivencias muy siniestras y en qué manos estábamos y cómo se las gastaban. Al final convinimos entre todos en buscarle refugio en la remota aldea de Cavendish, en los bosques de Vermont, con la esperanza de que, Atlántico por medio, no hiciera mucho ruido y que Estados Unidos se hiciera cargo de tal engorro. Pero desde allí, y en sus viajes europeos, continuó escribiendo y hablando urbi et orbi, diciendo verdades bien incordiantes, no sólo sobre la Unión Soviética sino también sobre este Occidente que empezaba a conocer a fondo. Solzhenitsin, como antes Casandra, había dejado ya de importarnos.

Mientras, él comprobaba perplejo que la adoración por la técnica -tecnolatría la denominó muy acertadamente- no era una mera patología soviética, sino que empapaba toda nuestra sociedad occidental bajo el mito del progreso perpetuo, sin quedar resquicio para la vida del espíritu y mucho menos para Dios. Y así, este ethos [modo de ser] nuestro languidecía bajo otros dos males que sin acudir a Heidegger veía igualmente en nuestro tiempo: la prisa y el ruido. Por eso se preguntaba melancólicamente desde su ensimismamiento: «¿Cómo proteger el derecho de nuestros oídos al silencio y el de nuestros ojos a la visión interior?». No encontró otra respuesta que propugnar que un redescubrimiento del hombre y la naturaleza en línea con lo que su amigo el economista Schumacher -converso como él- esbozaba esos mismos años en Lo pequeño es hermoso: o acudíamos a la vieja virtud de la frónesis [sabiduría práctica] e introducíamos la noción de respeto hacia nuestro entorno o realmente la humanidad iba a verse en una encrucijada fatal. Para que no nos aguara la fiesta, no le hicimos ni aquí ni en Moscú el menor caso y Solzhenitsin se calló: estaba ya de un tiempo a esta parte en aquellas regiones que Rilke daba en llamar «la alta mar del espíritu», en soledad amena.

Pero, aun con todo, no nos será fácil soslayar la mirada de este gigante de ultimidades y honduras muy serias vertidas en libros capaces de derribar regímenes y remover corazones. Como si sus páginas nos susurraran y dieran aviso de un Deus possibilis más allá de la gran riada del Gulag y de la enfermedad del espíritu que ahoga a Occidente, sin cuya lectura nuestra alma quedaría mutilada y el mundo más incomprensible. Tal vez por todo eso al despedir sus restos nos vengan aquellas exactas palabras que Shakespeare hizo decir a Antonio en otro tiempo y lugar: «Tan excelente fue su vida y coincidieron en él tantas virtudes que la Naturaleza bien puede proclamar al mundo entero: ‘Este era un hombre’». Uno no encuentra epitafio mejor para el hombre que fue Solzhenitsin.

Ignacio García de Leániz Caprile es profesor de Factor Humano en la Empresa.

© Mundinteractivos, S.A.

Números y letras, de Santiago González en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 20 agosto, 2008

A CONTRAPELO

Alguna anomalía muy profunda socava nuestra vida parlamentaria cuando la preocupación política del Gobierno, evitar la comparecencia del presidente para explicarse sobre la financiación autonómica, ha podido resolverse mediante negociación de la vicepresidenta De la Vega con el solitario diputado de ICV, Joan Herrera, que en el lance de ayer recordaba la fábula de Samaniego sobre la pesada carga del camello y la pulga que la coronaba: «Se apea, y dice arrogante: / ‘Del peso te libro yo’. / El camello respondió: ‘Gracias, señor elefante’».

Las claves del acuerdo que han llevado a Herrera a retirar su petición son: la comparecencia de Solbes antes de que termine agosto y un nuevo compromiso de financiación antes de tres meses, para que pueda ser recogido en los Presupuestos de 2009.

Hace tres meses, el presidente invitó a cenar en La Moncloa a los barones regionales para tratar el tema. Crema fría de melón, es de suponer que de Alange. Había constancia escrita de que Zapatero se convierte en un ser imperturbable con la ingesta de la sopa. Según testimonio de uno de sus más íntimos colaboradores en la hagiografía escrita por Suso de Toro, Madera de Zapatero, en cierta ocasión fue interpelado por un compañero durante una comida. Entonces él, «midiendo sus tiempos y midiendo todo, siguió tomando tranquilamente su sopa». Así que el presidente, tras tomar su sopa fría, hizo un vaticinio a corto plazo: «Es el Estado el que tendrá que hacer un esfuerzo especial, ¿verdad, Pedro [Solbes]? Os pido que todos confiemos en Pedro. Habrá justicia y solidaridad para todas las comunidades».

Al final, el esfuerzo lo hará Pedro, que comparecerá en el lugar del jefe. Dos semanas antes de la referida cena, Felipe González había advertido inútilmente en El País de la contraindicación que suponía el debate de la financiación para la «prioridad de las prioridades en coyuntura de crisis: inversión generadora de actividad y recuperadora del empleo que se está destruyendo».

La jugada de Herrera ha creado una notable sensación de alivio en el Ejecutivo. Zapatero estaba dispuesto a pedir su propia comparecencia para evitar hacerlo obligado por su soledad parlamentaria. También, naturalmente, alguna suspicacia en su compañero de grupo ERC y en CiU, pero no tanta como para que vayan a suscribir la propuesta de comparecencia presentada por el PP, que, con toda probabilidad, decaerá hoy en la reunión de la Diputación Permanente del Congreso.

Habrá más bilateralidad y también más multilateralidad, han acordado las partes, con esa deliciosa ambigüedad, que es la columna vertebral de los conceptos en el Gobierno Zapatero. Y eso, ¿qué quiere decir? No se sabe, pero los nacionalistas catalanes, incluido el PSC, interpretarán que primero negociarán lo suyo con el Gobierno y luego ya se hablará de todo en mesa redonda. Por otra parte, si Zapatero ha incumplido en Estatut, que es una ley orgánica, ¿por qué ha de cumplir un pacto de agosto con un tal Joan Herrera?

El problema sigue. La financiación se hace con números, elementos contantes y sonantes. Zapatero ha puesto las palabras y la sintaxis al servicio de la política en un impresionante alarde literario. Pero estamos ante una suma de quebrados, lance poco propicio para el juego metafórico. En algún momento habrá que reducir los sumandos a un común denominador, porque ni las cuentas ni la crisis admiten la hipálage ni el quiasmo, por mucho que Solbes trate de cubrir los desparrames literarios de su jefe recurriendo a la matemática borrosa.

© Mundinteractivos, S.A.

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Maleni y sus plazos, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Posted in Asturias, Política by reggio on 20 agosto, 2008

Verano de 2004. Revuelo en Asturias, al no saberse hasta cuándo tenía que seguir soportando esta tierra los atascos interminables que se formaban en Soto del Barco. Cuatro años después, el problema se ha desplazado apenas unos pocos kilómetros. Vamos bien. Verano de 2004, el Gobierno socialista de todas las Españas heredaba la gestión que Cascos había hecho al frente del Ministerio de Fomento, el gran enemigo al que en su tierra había que negarle hasta lo obvio. Verano de 2008, ahora los socialistas se heredan a sí mismos. Ahora Maleni continúa al frente del mismo Ministerio. Y las inquietudes no han hecho más que repetirse, cuando no crecer y multiplicarse.

Aquí no se quiere hablar de plazos. En Galicia, sí. No sabemos hasta qué extremo puede influir en ese agravio la hipótesis de que en la comunidad vecina pueda producirse un adelanto electoral y, por tanto, convenga no tener a la ciudadanía de uñas. Aquí no hay plazos concretos ni para el AVE ni tampoco para las autovías que están en marcha ya desde antes de 2004. Aquí, la incógnita, la ambigüedad, por no hablar de la tomadura de pelo más afrentosa.

¿Qué hay del tramo Unquera-Llanes? ¿Qué hay de la Autovía del Cantábrico? ¿Qué hay de la autovía a La Espina? ¿Qué hay de los plazos del AVE? ¿Se tomarán nuestros representantes parlamentarios la molestia de pedir explicaciones donde proceda y de hacernos llegar la información pertinente?

Maleni y sus plazos. No puedo olvidar su presencia entre nosotros cuando vino a inaugurar la variante de Grado y a recibir un galardón en Cudillero. Las hemerotecas atestiguan que afirmó que en el presente año estaría concluida la primera calzada entre Salas y La Espina, así como el tramo de autovía entre la villa moscona y Doriga. Se sabe que la primera se retrasará como mínimo hasta abril. De la segunda no se quiere proporcionar información alguna desde las instancias oficiales. ¿Para qué?

Maleni y sus plazos. Hasta el momento no hay constancia de que se haya producido reacción alguna por parte del Gobierno asturiano ante este último episodio en el capítulo de agravios que viene sufriendo esta tierra por parte de este Ministerio que dirige doña Magdalena. ¿Cuáles serán en estos momentos los desvelos de don Álvaro Cuesta, que en marzo compareció ante el electorado astur como un «dirigente socialista» que despachaba frecuentemente con Zapatero, cosa que aprovechaba para recordarle las necesidades y urgencias de esta tierra? ¿Se tomará la molestia el veterano diputado de salir a la palestra ante lo que está ocurriendo? Hay silencios vomitivos, y éste pudiera ser uno de ellos.

¿Y qué dirán los diputados de la oposición? Se supone que la señora Pardo está muy atareada con lo que viene aconteciendo en el seno de su partido en la villa de Jovellanos. Es probable que don Isidro Fernández Rozada debe estar disfrutando de un más que merecido descanso. Cabe suponer que don Jaime Reinares aún no le ha tomado el pulso a la cosa.

En cualquier caso, hora va siendo ya de que se articule desde Asturias una respuesta a la Ministra de Fomento exigiéndole un mínimo de respeto para una ciudadanía que no tiene por qué aceptar ser tratada sin consideración alguna.

Maleni y sus plazos, la ministra que heredó a Cascos y que, con sus incumplimientos, consigue engrandecer la obra de su antecesor y adversario político. Así son los designios de una política plagada de desplantes y de chapuzas.

La autovía de La Espina, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Posted in Asturias, Política by reggio on 20 agosto, 2008

Primero, para algún dirigente socialista, no había necesidad de tal infraestructura. Tras ser puesta en marcha por Cascos, su lentitud, al decir de importantes dirigentes de ese mismo partido, era exasperante, hasta el extremo de que el actual senador Cuervo y entonces primer edil de Cangas del Narcea, presidió una reunión con otros alcaldes de las comarcas conminando a que las obras avanzasen. Después llegó Maleni con su desplante a los alcaldes del Suroccidente al no presentarse a la inauguración del tramo Trubia-Llera. El pasado año, la puesta en servicio del tramo de la variante de Grao se retrasó un mes en aras de la agenda de la Ministra. Fue entonces cuando doña Magdalena anunció que en este año 2008 estaría lista la primera calzada Salas-La Espina, así como el tramo Grao-Doriga. Por lo primero, habrá que esperar hasta abril, según las últimas noticias. De lo segundo, ni se sabe ni tampoco se contesta.

Desde principios del presente verano, está habiendo cierto revuelo en la política salense a resultas de que se suprimió del que era proyecto inicial un enlace en el Llanón, ya que, por lo que parece, la Corporación de Salas solicitó que tal enlace se abriese en Bodenaya. Como se da la circunstancia de que el PP e IU protestan por este cambio, el primer edil del mencionado Ayuntamiento los acusa de querer retrasar las obras de la autovía. Pero -¡hete aquí!-, tan pronto se confirmó el retraso del fin de la primera calzada entre Salas y la Espina, la versión oficial lo atribuye a este cambio en los enlaces. ¿En qué quedamos, pues?

Las autoridades astures vinieron hablando del «horizonte del 2009» como el fin de las obras de esta autovía. ¡Qué torpes son nuestras entendederas que no supimos interpretarlo debidamente! Claro, se referían a que en 2009, con un poco de suerte, se contemplaría ese horizonte final a unos cuantos años vista.

Por lo demás, hay dos tramos cuyas obras apenas se han iniciado. Se trata de Doriga-Cornellana y de Cornellana-Salas. Es decir, en el más optimista de los supuestos, tendremos que contar con dos años de retraso.

¿Nos deleitarán con alguna explicación algunos de nuestros dirigentes políticos? ¿El senador Cuervo ya no tiene prisa por ver acabada la autovía? ¿El diputado autonómico por Occidente, don Fernando Lastra, estará satisfecho con el actual estado de cosas?

Como coda final, no puedo no preguntarme esto que sigue. Suponiendo que el cambio del famoso enlace pudiera ser un argumento válido para el retraso en la finalización del primer tramo entre Salas y la Espina, ¿qué pretextos hay para que no se cumplan los plazos en el resto de los tramos desde Grao hasta Salas? ¿Se nos puede ocurrir algún otro que no sea una tomadura de pelo intolerable hacia una población envejecida que va en retroceso y cuyo conformismo excede incluso lo preocupante?

¡Y pensar que durante la campaña electoral autonómica del pasado año había un vibrante debate acerca de adonde llevar esta autovía, si a Ponferrada, o a Lisboa!

¿No es, por ventura, ésta la autovía del cachondeo?

Tras el eclipse, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Opinión de Coruña

Posted in Política by reggio on 20 agosto, 2008

Verano entre medallas y guerras, entre crisis económica y eclipse de luna, entre plazos de obras que no se cumplen y anuncios de adelantos electorales en Galicia, entre improvisaciones políticas que se deslizan entre la ocurrencia y la chapuza. Verano de 2008 que presagia un otoño políticamente complicado.

Tras el eclipse de luna del sábado 16 de agosto, se acerca, con premura, el momento en que tendrán que abordarse los asuntos pendientes más importantes, empezando por la nueva financiación que exige el Estatuto de Cataluña que en su momento aprobó el Parlamento democrático español. ¿Cómo se puede tolerar tanta chapuza? ¿Cómo es posible que algunos que ahora se rasgan las vestiduras hayan aceptado en su momento lo que, según parece, la aprobación de aquel Estatuto implicaba? ¿Qué puede pensar la sociedad catalana de un Estado que legisla algo que, por lo visto, no va a ser cumplido?

¿Qué puede pensar la sociedad española en su conjunto de muchos de sus gobiernos autonómicos, los presididos por el PSOE, que ahora dicen no estar de acuerdo con algo a lo que no se opusieron en su momento y que, según se dice, afectará a las cuentas de todos?

¿A qué juega Zapatero, más allá del corto plazo, del que sólo sabe salir improvisando y desdiciéndose? ¿A qué juegan los grandes partidos que rehúyen, más allá de la retórica, la búsqueda de un pacto entre todas las autonomías que regule de forma aceptable la financiación de todos?

¿A qué se vino jugando en la anterior Legislatura, que se dedicó a aprobar nuevos Estatutos de Autonomía sin haber querido abordar la reforma de la Constitución?

Se diría que nadie lo ha visto, o que ha faltado voluntad de advertirlo, pero sería pertinente considerar que el eclipse lunar del sábado 16 de agosto simbolizó otro eclipse sin ninguna belleza estética: el de una de las grandes apuestas políticas de la anterior Legislatura.

Si yo fuera catalán, me sentiría estafado por todos aquellos que, primero, aprueban un Estatuto de Autonomía, en cuyo referéndum la participación fue decepcionante por lo raquítica, que no se va a cumplir en lo que se refiere a sus implicaciones en materia de financiación. Pero, siendo asturiano, no me siento menos estafado por el hecho de que el Gobierno autonómico de mi tierra nada dijo al respecto en su momento y ahora clama para que ese Estatuto no se cumpla, poniendo como argumento que Asturias, al igual que otras autonomías, recibiría mucho menos dinero del Estado a resultas de las implicaciones del referido Estatuto.

Seguro que es muy discutible el reparto del presupuesto estatal que hasta ahora se vino haciendo entre autonomías. Seguro que es manifiestamente mejorable. Pero no es de recibo que ni siquiera se hubiera intentado un pacto entre las Administraciones autonómicas. Lo es mucho menos que se hubiera aprobado algo sin pensar en sus consecuencias. Lo que aquí se está ventilando es más grave que un programa electoral que, según el tópico burdo, se hace para incumplirlo. Aquí se aprobó un Estatuto de Autonomía para el que se pidió, según marca la ley, el refrendo popular. ¿No da la impresión de que se fue demasiado lejos, si resulta que va a ser incumplido? El actual momento que vivimos representa el grado cero de la credibilidad de la vida política.

Eclipsadas las principales apuestas de la Legislatura anterior, no cabe esperar otra cosa de los grandes ámbitos políticos que el corto plazo, la chapuza y el desdecirse. Todo lo demás serían, esta vez sí, brindis al sol de agosto y a la hermosa luna que va camino del menguante.

ICV sorprende al PSC con su gesto hacia Zapatero: “Hace días intentaban superarnos en catalanismo”, de Alfonso Quintà en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 20 agosto, 2008

Los dos grupos que sostienen el Tripartito catalán (Esquerra e Iniciativa) están dispuestos a asumir cualquier operación para continuar en el gobierno de la Generalitat, según manifestó a El Confidencial una fuente del PSC. “Éste es el principal inconveniente –añadió – con que se encuentra una mayoría de mi partido y de CiU para crear una nueva coalición de gobierno”.

“El inesperado acuerdo entre Iniciativa y el PSOE para suspender la comparecencia de Zapatero ante el Congreso nos sorprendió a todos”, añadió esta misma fuente. “Resulta que un grupo procedente del comunismo y defensor de todos los radicalismos, como la ocupación de viviendas, se ha puesto más al servicio del PSOE que el propio PSC, en un tema tan delicado como la financiación. Y hasta hace cuatro días intentaba superar al PSC en catalanismo”.

La posibilidad de que el PSC votase contra los Presupuestos del Estado del Gobierno siempre fue una mera escenificación. Pero ahora ya no es siquiera tema de comentario. El asunto está atado y bien atado.

Pese a que los más destacados consejeros socialistas de la Generalitat desean liquidar el Tripartito, el proceso puede ser largo y con altibajos. Montilla sabe que si no lleva a cambio la superación de la actual coalición estará obligado a cambiar de gobierno, para formar uno aún peor. La continuidad pura y simple representa una continua pérdida de expectativas de voto, según muestran las encuestas.

Reuniones de Castells con el mundo del dinero

Asimismo, el consejero de Economía, Antoni Castells, ha venido celebrando numerosas reuniones con empresarios en estos últimos meses. “En todas dejó muy clara su preferencia por un acuerdo de gobierno con CDC y formuló críticas muy duras respecto a ERC e Iniciativa”, señalan los propios empresarios.

Castells es considerado una pieza clave en un posible entendimiento con CDC. Un dirigente de este último partido señala: “Sería un excelente consejero de Economía en un gobierno de coalición entre nosotros y el PSC”.

En CDC dicen estar esperando una “nueva operación de maquillaje autonómico” por parte de Zapatero. “Podría ser una nueva transferencia envenenada de competencias, es decir, de más servicios, pero sin dinero para asumirlos de manera digna, como sucedió en su día con sanidad. Mi principal temor consiste en que pudiese ceder a las autonomías la financiación, o parte de ella, de los servicios municipales. Sería desastroso. Las autonomías y los ayuntamientos estaríamos aún más quebrados y en el ojo del huracán de todas las críticas”.

Estas mismas fuentes de CDC concluyen que “vivimos días de transición hacia no sabemos qué. A veces cabe pensar que seria mejor una mala política, pero clara, que los tanteos a diestra y siniestra. Cuanto más dure la incertidumbre, que no tiene parangón en Europa, peor será para economía española”.

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Por favor, no hagan nada, de Juan Francisco Martín Seco en Estrella Digital

Posted in Economía, Política by reggio on 20 agosto, 2008

Esquilo, al comienzo de su tragedia “Los siete contra Tebas”, nos presenta al rey Eteocles, hijo de Edipo, contemplando desde la muralla al ejército enemigo y quejándose amargamente de la asimetría con que se juzgan los resultados bélicos. Si la suerte es favorable, la victoria se atribuye a la protección de algún dios; pero, por el contrario, si el desenlace es adverso, la derrota se achaca a la inexperiencia e ineptitud del rey.

En materia de política económica, el juego se desarrolla al revés. La bonanza se la apunta en su haber el gobierno; sin embargo, las crisis económicas siempre son huérfanas o atribuibles a factores externos. Zapatero en esto, ciertamente, no es una excepción y, al igual que Aznar, sacó pecho cuando la economía iba bien, vanagloriándose de ser un mago económico. Pero, tan pronto como han comenzado las dificultades, mira hacia el exterior.

La semana pasada, el Gobierno organizó toda una farsa orientada a hacernos creer que no permanece pasivo ante la crisis. Zapatero debió de contar con la ayuda inestimable de su colega Almunia, filtrándole los datos económicos europeos, así como el día en que iban a hacerse públicos, de manera que pudiera hacer coincidir con esta fecha su comparecencia, y recurrir una vez más a su cantinela favorita, la de que la crisis tiene su origen en el exterior y que España está encajando las dificultades económicas mucho mejor que sus vecinos.

Esta tesis, por desgracia, tiene poco de verdad. Todos los medios se han apresurado a facilitar los datos económicos europeos del segundo trimestre del año tal como se los ofrecía el Gobierno, en tasas intertrimestrales. De esta suerte, el crecimiento español, aunque pobre (0,1), era más satisfactorio que el de otros muchos países: Italia y Francia (-0,3), Alemania (-0,5) y el conjunto de la Eurozona (-0,2). Las cifras tienen, sin embargo, otra lectura. No es posible fijarse exclusivamente en los datos de un trimestre y mucho menos cuando lo que se considera son tasas intertrimestrales. El primer trimestre fue mucho más negativo para España que para la mayoría de sus vecinos. Y si consideramos el segundo trimestre pero en tasa interanual, veremos que nuestro país se sitúa (1,8%) más o menos en la media, frente al 1,7% de la Europa de los 27, y el 1,5% de la de los 15, con el agravante para España de que la desaceleración está siendo mucho más fuerte, pasando de tasas del 4% a las del 1,8%, lo que pronostica para el futuro una evolución también peor.

El balance es tambien claramente negativo para nuestro país cuando contemplamos la evolución de los precios. No solamente es que se mantenga el diferencial de inflación con el resto de los miembros de la Unión Monetaria, sino que aumenta, acelerándose por tanto la pérdida de competitividad de nuestra economía.

Por otra parte, es difícil sostener que la actual crisis se debe solo a factores exteriores. Es cierto que los precios de las materias primas y del petróleo se han incrementado, así como que la ausencia de regulación ha introducido el caos en los mercados internacionales de capitales, extendiendo la desconfianza más absoluta entre todas las instituciones financieras. Es también verdad que el fanatismo monetarista del BCE está ocasionando que los efectos negativos de la crisis sean mayores en Europa que en otras áreas económicas, incluyendo allí donde se encuentra su origen, Estados Unidos. Pero, dicho esto, es imposible olvidar el enorme endeudamiento privado que se ha ido acumulando a lo largo de todo este tiempo en nuestro país, el diferencial de inflación que mantenemos año tras año con el resto de los de los países de la Eurozona, y el descomunal déficit exterior. Tales desequilibrios no podían por menos que conducir, antes o después, a una crisis económica, en cuanto cualquier factor externo actuase como catalizador.

Zapatero, en el Consejo de Ministros pasado, no solo ha pretendido echar culpas fuera, sino dar la impresión de que el Gobierno se mueve y hace algo ante la crisis. La verdad es que las medidas anunciadas son un pastiche de actuaciones que poco o nada tienen que ver con ella o que incluso son contradictorias y contraproducentes. La gran mayoría proviene de antiguas promesas electorales, cuando se negaba la crisis, o de medidas rutinarias de gobierno.

Casi todas ellas van destinadas al mundo empresarial, y ahora, después de haber privatizado todos los bancos estatales, parece que descubrimos el crédito oficial. Resulta curioso escuchar de nuevo lo de la ventanilla única. Creo que fue en el año 84, hace casi 25 años, en el Decreto Boyer, cuando se anunció por primera vez, y cada cierto tiempo surge como los ojos del Guadiana, sin que en ningún momento termine cuajando. Y es que lo de agilizar los trámites está muy bien en teoría, pero hay que ver si después en la práctica es posible, tanto más con una Administración dividida y deteriorada, a la que una visión raquítica y dogmática de reducción del gasto público corriente va debilitando poco a poco.

Por una parte, se afirma que se va practicar una austeridad presupuestaria, pero al mismo tiempo se elimina el Impuesto de Patrimonio, con lo que se beneficia a un segmento de población que no es precisamente el que va a tener mayores dificultades en esta crisis. Lo mejor que se puede decir del Gobierno es que las medidas tomadas son pocas y poco importantes, quitando la supresión del Impuesto de Patrimonio, que, por otro lado, estaba ya anunciada. “Por favor, no hagan nada”, sería la demanda que la mayoría de los ciudadanos deberían presentar a sus gobernantes ante la crisis, porque las soluciones y recetas que se escuchan desde fuera del Gobierno son mucho peores que la enfermedad. Todas van destinadas no a solucionar los problemas economicos sino, aprovechando estos, a variar la distribución de la renta a favor del capital y de las empresas, como si no hubieran tenido ya bastante a lo largo de estos años de bonanza.

Todo va dirigido en la misma dirección: reducción de cotizaciones sociales, bajada de impuestos, reforma del mercado laboral… Es curioso que, siendo claramente el mercado de capitales el que no ha funcionado y en el que se encuentra el origen de la crisis, la reforma que se pida sea la del mercado de trabajo. Hay quien se atreve a reclamar unos nuevos pactos de la Moncloa. Entonces los trabajadores tuvieron que pagar un alto precio económico como contrapartida, dijeron, de estabilizar el sistema democratico. ¿Qué hay que pagar ahora? Lo dicho, por favor, no tomen ninguna medida. Estense quietos. Las cosas irán mejor.

www.telefonica.net/web2/martin-seco

El euro, un síntoma, de Primo González en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 20 agosto, 2008

Entre los diversos males económicos que nos frecuentan en las últimas semanas, la defenestración del euro como divisa sólida que nos protegía parcialmente frente a la inflación exterior está abriendo horizontes nuevos, posiblemente de carácter ambivalente. Por un lado, supondrá un estímulo para las exportaciones, al abaratar los productos producidos aquí en los mercados exteriores a la Eurozona. Por el contrario, disminuye las defensas de la economía frente a la inflación. En los seis últimos meses, el dólar se ha fortalecido de forma sorprendente y el euro se ha resquebrajado en la misma proporción. Estamos estos días en la zona más baja de valoración del euro frente a la divisa norteamericana y este hecho, si se agudiza, podría abrir nuevas expectativas económicas.

Tradicionalmente, España curaba sus males económicos con devaluaciones. Era una forma de transferir los problemas domésticos al exterior, que de este forma, y conjuntamente, nos echaba una mano. Puede que ahora suceda lo mismo, aunque la situación cíclica de la economía mundial no alimenta muchas esperanzas, ya que España es un enfermo rodeado de economías convalecientes o en fase de agravamiento. Sólo Asia parece – con la excepción de Japón, de momento – en condiciones de añadir dinamismo a la economía global, aunque después de los Juegos Olímpicos, lo que pueda suceder en China es un misterio.

La situación en la Eurozona es, en lo económico, la peor desde la fundación del euro. Nunca en estos ocho últimos años se había podido contabilizar un número tan elevado de economías anémicas o a punto de entrar en la enfermería en el mapa europeo. Italia ha sido el caso más destacado hace dos semanas. Francia y Alemania se han unido con prontitud. Y España parece haberse convertido en el chivo expiatorio de los males económicos. Hasta en las presentaciones de resultados trimestrales de algunas corporaciones multinacionales presentes en España (caso hace unos días de Vodafone) se habla del caso español como de uno de los causantes de los males de algunas empresas multinacionales de primera fila.

La economía española ha dejado de ser en estos últimos meses la más admirada entre las economías más florecientes de Europa, como Irlanda, sólo que España es uno de los países con un PIB que roza los dos dígitos en su peso en relación con el PIB comunitario, por lo que los problemas en España deben ser tenidos en cuenta ya de forma bastante seria en el cómputo europeo. La caída del euro parece que algo tiene que ver con las ventas importantes de activos españoles (en Bolsa y en los mercados de bonos) que se han registrado en los últimos meses.

En todo caso, España era hace un año el vivo ejemplo del éxito económico, al que casi nadie ponía reparos. En pocos meses, ha pasado a convertirse en el país que puede arrastrar a Europa a una recesión profunda, como decía el pasado fin de semana – seguro que de forma exagerada – un colega de la prensa escrita anglosajona. Pero sin llegar a tener influjos tan tremendos sobre el conjunto de la zona euro, la brillante imagen de la dinámica economía española convertida en serio candidato a la recesión es uno de los chispazos que coincide con la decadencia de la cotización del euro. España no ha contribuido ella sola a que el euro se desplome, pero ha puesto indudablemente un grano de arena.

A la postre, lo que los mercados están deduciendo al castigar al euro (la gente vende euros y compra otra divisa, sobre todo dólares) es que la economía europea puede entrar en una fase quizás larga de estancamiento económico. Los tipos de interés (4,25% los oficiales) difícilmente van a subir más. Y los norteamericanos están en el 2%, quizás con tendencia a subir porque la inflación es excesiva, aunque la fortaleza de la economía tampoco da para muchos cohetes. Este viernes, el máximo responsable de la Reserva Federal podría dar un estado actualizado de la situación y aportar pistas novedosas a los mercados. Quizás sea un buen momento para mejorar nuestra capacidad de orientación.

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