Reggio’s Weblog

El pleno de las coces, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Posted in Asturias, Política by reggio on 13 agosto, 2008

El ojo del tigre

El Pleno municipal celebrado el pasado día 4 de agosto, en el Ayuntamiento de Oviedo, fue tan lamentable para una recta gobernanza del municipio ovetense y tan bochornoso para la intelligentsia neodemocrática de la heroica ciudad que es posible que no se recuerde ni tan siquiera como una pintoresca anécdota municipalista. Aquel penoso episodio no merece perpetuarse en la historia política de la sociedad ovetense por su condición de esperpéntico debate doméstico cuyo momento apoteósico se alcanzó cuando una voz interrumpió el acalorado intercambio de lindezas, entre ediles del gobierno municipal y concejales de la oposición, para exigirles a éstos últimos que pidieran perdón por el “apocalipsis” que había arrasado a Oviedo en octubre de 1934.

Esa extravagancia historiográfica sirvió para hundir aún más -en la merde política- a la ética ideológica y a la estética dialéctica, ambas indisociables de cualquier debate político civilizado. ¿Se discutía de caballos o se hablaba de la memoria histórica? Esto es lo que, al parecer, no tenía muy claro alguno de los ediles del gobierno local. Es verdad que no todos tenemos caballos, pero no cabe la menor duda acerca de que (casi) todos tenemos nuestra propia historia instalada en la memoria. La diferencia entre quienes van a caballo y los que caminamos a pie, no necesita candil para ratificarla; pero las diferencias entre unas y otras memorias no sólo están en el yo de cada cual; sino, sobre todo, en cómo interpreta cada uno esa historia que es común.

Unos, lo hacen siguiendo al pie de la letra la historia-relato que, desde 1940, difunde la peculiar escuela historiográfica fundada por los creadores del mito social de la grandeza de España, y de su salvación del acoso al que estaba sometida por la furia comunista y por el satánico Anticristo, gracias al heroico servicio prestado por el providencial general Francisco Franco… Otros, en cambio, lo hacen procurando separar la realidad histórica de la propaganda política; cuestionando ciertas conclusiones esenciales, hechas a partir de hipótesis poco o nada creíbles por su carga de subjetividad; rechazando las interpretaciones simplistas porque sólo sirven para relatar sucesos, pero no para explicarlos; y, también, reclamándoles a los historiadores profesionales que procuren articular los hechos históricos entre sí, sin olvidar la necesidad de conectar tales sucesos con los momentos históricos en que se producen.

Imagínese lo que hubiera ocurrido en el ring del pleno municipal si a uno de los concejales del grupo aludido por la extravagante petición histórica, se le hubiera ocurrido contestarle que cuando el franquismo -que aún colea- haya pedido perdón por los desmanes cometidos contra los vencidos y sus familias, durante casi cuarenta años de gobierno despótico y cruel. Pero, aunque no es necesario insistir en lo obvio, conviene tener en cuenta que los actuales militantes del PSOE, que fue renovado en Suresnes (Francia) y, poco tiempo después, meticulosamente depurado políticamente en Madrid por don Felipe González, cuando renunció al marxismo como fundamento ideológico, no tienen nada que ver con aquellos obreros socialistas del PSOE original, que decidieron (en octubre próximo se cumplirán 74 años) responder a los desafíos del capital con su pretensión de hacer una revolución social coherente con el contexto histórico en el que se desarrollaba el obrerismo en aquella lejana época.

Será porque les parece poco la durísima represión militar, que se llevó a cabo entre los obreros asturianos de 1934, después de fracasar su utópico proyecto revolucionario…? Tal vez.

El lamentable pleno de los caballos, que pudo haber sido una culta partida de ajedrez; disputada con meditada cautela y con limpieza política, solamente sirvió para demostrar que a los que se consideran legítimos herederos de la victoria del 1 de abril de 1939 -y lo son, evidentemente- les molesta muchísimo que alguien se atreva a plantear dudas sobre determinadas conductas públicas personales, y, muy especialmente, cualquier paripé que sirva de apoyo para revisar la historiografía del próximo pasado de los españoles. Ni aunque se le rebaje considerablemente -como ha hecho el Gobierno de Rodríguez Zapatero– el elevadísimo nivel de insania que alcanzó el desahogo represivo durante la larga posguerra (in)civil.

Si, a pesar de mi vaticinio inicial, este desagradable incidente municipalista mereciera ser convertido en un notable episodio histórico, convendría advertirle a quien se decida a escribir la historia del esperpéntico debate que no se olvide de articular ideológicamente, ni de conectarla con la época neodemocrática en que se produjo.

Porque no sería descabellado temer que un historietógrafo de la vieja escuela españolista, relate que, un día, unos caballos que estaban reunidos en un pleno municipal se vieron obligados a dar “una coz de estado” para salvar a Oviedo del acoso comunista. Y que, cincuenta años después de aquel suceso, a los socialistas aún no se les ocurrió pedirles perdón a los caballos.

Lorenzo Cordero. Periodista,

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