Reggio’s Weblog

El capitalismo de desastre, de Naomi Klein en La Vanguardia

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 11 agosto, 2008

Después que el petróleo cruzó la barrera de los 140 dólares por barril, incluso los presentadores de televisión más derechistas han tenido que mostrar su credo populista dedicando parte de sus programas a vapulear a las grandes empresas petroleras. Algunos han ido tan lejos como para invitarme a dialogar amablemente sobre un insidioso nuevo fenómeno: “El capitalismo de desastre“. Todo va generalmente bien hasta que deja de hacerlo.

Por ejemplo, el presentador de radio Jerry Doyle, un “conservador independiente” y yo, teníamos una conversación perfectamente amable acerca de empresas de seguros turbias y políticos ineptos, cuando esto ocurrió: “Creo que hay una manera rápida de bajar los precios”, anunció Doyle. “Hemos invertido 650.000 millones de dólares para liberar a un país de 25 millones de personas. ¿No deberíamos exigirles que nos entreguen el petróleo? El problema de bajar los precios de la gasolina se resolvería en 10 días, no en 10 años”.

Pero ocurre que es demasiado tarde para hacerlo. “Nosotros” estamos robando el petróleo de Iraq, o al menos estamos a punto de hacerlo.

Hace 10 meses publiqué mi libro The shock doctrine: the rise of disaster capitalism. Mi argumento central es que la manera en que las corporaciones multinacionales reestructuran el mundo es explotar de manera sistemática el miedo y la desorientación que acompañan momentos de gran shock y de crisis. Ahora que el planeta está siendo afectado por múltiples shocks, parece un buen momento para ver cómo y dónde esa estrategia se aplica.

Un modelo de capitalismo de desastre es lo que ocurre en la actualidad en el ministerio de Hidrocarburos de Iraq. Comenzó con contratos sin licitación anunciados por ExxonMobil, Chevron, Shell, BP y Total (aún deben ser firmados, pero continúan en curso).

Una semana después de anunciarse esos acuerdos, el mundo pudo echar una primera ojeada al premio real. Luego de años de negociaciones y de presiones, Iraq ha abierto de manera oficial a inversionistas extranjeros seis de sus principales yacimientos petroleros, que representan alrededor de la mitad de sus reservas comprobadas de crudo.

Según el ministro de Hidrocarburos de Iraq, los contratos a largo plazo serán firmados en el curso de un año. Las firmas extranjeras mantendrán un 75% del valor de los contratos, en tanto el otro 25% corresponderá a sus socios iraquíes.

Ese tipo de proporción es insólito en los estados del golfo Pérsico, donde obtener un control mayoritario sobre el petróleo fue una de las mayores victorias en la lucha contra los colonizadores.

Según Muttitt, se presumía hasta ahora que las empresas multinacionales explotarían nuevos campos petroleros en Iraq, en lugar de asumir el control de aquellos ya en producción. “La política era asignar esos campos a la Compañía Nacional de Petróleo de Iraq”, me dijo. Lo que está ocurriendo ahora es un giro de 180 grados en esa política. En vez de darle a la Compañía Nacional de Petróleo de Iraq el proyectado 100%, se les da apenas un 25%.

Por lo tanto, ¿cómo es posible que puedan concretarse tan ruinosos acuerdos en Iraq? ¿Por qué le ocurre a un país que ha sufrido tanto? De manera irónica, es el sufrimiento de Iraq, su interminable crisis, que sirve de excusa para acuerdos que amenazan con privarla de su principal fuente de ingresos.

La lógica es esta: la industria petrolera iraquí necesita la experiencia de empresas extranjeras debido a que muchos años de sanciones le impidieron adquirir nueva tecnología. La invasión y la continua violencia han degradado aún más la capacidad de la industria petrolera nacional. Por lo tanto, la invasión a Iraq crea el argumento para el pillaje subsiguiente.

Inclusive varios de los arquitectos de la guerra de Iraq ya ni se preocupan en negar que el petróleo fue uno de los principales factores de la invasión. Fadhil Chalabi, uno de los principales asesores del Gobierno de Bush en meses previos a la guerra, dijo en fecha reciente que la intrusión “fue una acción estratégica por parte de EE. UU. y del Reino Unido para conseguir una presencia militar en el golfo Pérsico a fin de asegurar abastecimientos petroleros en el futuro”.

Invadir países para quedarse con sus recursos naturales es ilegal de acuerdo a la Convención de Ginebra. Eso significa que la tarea de reconstruir la infraestructura de Iraq, incluida su infraestructura petrolera, es de responsabilidad de los invasores. Ellos deben ser obligados a pagar por las reparaciones. (Hay que recordar que el régimen de Sadam Husein pagó a Kuwait 9.000 millones de dólares en reparaciones tras la invasión de 1990.) En cambio, se obliga a Iraq a vender el 75% de su patrimonio nacional para saldar las cuentas de una invasión y ocupación ilegales.

El Gobierno de Bush está aprovechando otra crisis vinculada, la causada por el alto costo de los combustibles, para revivir su sueño de perforar en el área conocida como ANWR (siglas en inglés de Arctic National Wildlife Refuge, o Refugio Nacional para la Vida Silvestre en el Ártico), así como en otras partes del país.

“El Congreso debe afrontar una dura realidad”, dijo George W. Bush el 18 de junio. “A menos que los miembros estén dispuestos a aceptar los actuales precios de la gasolina…, nuestro país debe producir más petróleo”. El presidente actúa aquí como el jefe de los extorsionadores apuntando con la boquilla de la manguera de gasolina a la cabeza de su rehén, que en este caso es todo el país.

Pero perforar tierras de la ANWR tendrá un impacto escasamente discernible en los suministros actuales de petróleo. Y eso lo saben muy bien los partidarios de la explotación de crudo. Eso nunca funcionará. Alcanza con ver el comportamiento del mercado. Los precios suben pese a que se anuncian nuevas fuentes de crudo. Basta ver el boom petrolero en Alberta, Canadá. Petróleo de Alberta ha comenzado a abastecer refinerías de Estados Unidos. En la actualidad, Canadá es el principal abastecedor de petróleo a Estados Unidos, superando inclusive a Arabia Saudí. Lo que está impulsando la propuesta de ANWR no son los hechos, sino una pura doctrina de choque. La crisis petrolera ha creado condiciones en las cuales es posible vender políticas previamente imposibles de vender, pero que producen grandes réditos.

Vinculada de manera íntima con el precio del petróleo está la crisis global de alimentos. No sólo el alto precio de los combustibles aumenta el costo de la comida. Además, el boom de los agrocombustibles ha hecho borrosa la línea entre alimentos y combustible, alentando una especulación rampante y desalojando a los campesinos de sus tierras.

Los gobiernos de varios países latinoamericanos se han visto obligados a reexaminar lo que ocurre con los agrocombustibles y a reconocer que la comida es un derecho humano, no simplemente una materia prima. Pero el subsecretario de Estado norteamericano John Negroponte tiene otras ideas. En un discurso donde exaltó el compromiso de Estados Unidos para ofrecer ayuda alimenticia a naciones en crisis, también pidió que los países bajen “sus restricciones a la exportación” y eliminen “barreras para usar tecnologías de producción innovadoras en plantas y animales, incluida la biotecnología”.

El mensaje fue claro: los países pobres tienen que abrir sus mercados agrícolas a los productos de Estados Unidos y a sus semillas genéticamente modificadas, o de lo contrario perderán la ayuda.

Entre tanto, el Gobierno de Bush anunció una moratoria de hasta dos años en nuevos proyectos de energía solar en tierras federales. Eso se atribuye, al parecer, a preocupaciones ecológicas. Esa es la frontera final para el capitalismo del desastre. Nuestros líderes no invierten en tecnologías que podrían impedir un futuro caos climático.

La privatización del petróleo iraquí, el control global mediante cultivos alterados genéticamente, la reducción de las barreras comerciales y la apertura de parques nacionales son objetivos que previamente eran buscados mediante acuerdos comerciales corteses, bajo el seudónimo de la “globalización”. Ahora, esa agenda desacreditada marcha sobre las espaldas de crisis en serie y se ofrece como una medicina para un mundo dolorido.

NAOMI KLEIN, columnista de ´The Nation´ y ´The Guardian´ de Londres. Autora de ´No logo: el poder de las marcas´

´The Nation Magazine´.

© 2008 Naomi Klein Distribuido por The New York Times Syndicate.

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Tres pelotas, de Xavier Bru de Sala en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 11 agosto, 2008

No una ni dos, sino tres. Tres son las pelotas que se chutan simultáneamente contra la portería catalana. Ocurre que, de tan atentos como estamos, a ver si Montilla para el penalti de la financiación, casi no prestamos atención a los otros dos tiros a bocajarro en cuestiones de la máxima importancia: el nuevo modelo aeroportuario y el traspaso cicatero de cercanías.

Como todo el mundo sabe, el president Montilla se la juega en la negociación de los dineros. Él mismo podía haberse puesto en una posición menos incómoda, reconocer por ejemplo que la situación es casi desesperada y prometer que, tras ejercer toda la presión de que fuera capaz, sacaría, de lo perdido, tanto como pudiera. En definitiva, el complejo catalán, que entiende por pactismo mirar hacia la escuadra mientras te cuelan el gol por el centro. Pero en vez de actuar con la lógica catalana, ha anunciado a bombo y platillo que se plantaría y no aceptaría un trato injusto. La situación puede llegar a enormes tiranteces, y veremos en qué para si el PSOE no se da por vencido y se aleja, por la parte baja, a los tres mil y pico millones de euros que reclama la Cambra sin nadie la contradiga (por cierto, Castells, y quienes también en eso le dan la razón, se han equivocado al no dar una cantidad, ya que el listón de la cifra no puede esconderse: o te lo pones o te lo ponen).

A la espera de ver en qué acaba esta jugada histórica, pues en ella comprobaremos, o no, si el talante y la nueva savia aportados por la inmigración constituyen algo fundamental, y muy positivo para la maltrecha psicología colectiva de los catalanes, hasta el momento dispuestos a confundir por sistema el pacto con la renuncia. A la espera del trascendental desenlace, en el que veremos si al final se planta o abandona la portería, se acercan las otras dos pelotas. ¿Se convertirán en sendos goles? El del aeropuerto está por entrar, a favor del centralismo con retoques, sin que la Generalitat diga esta boca es mía. En cuanto a cercanías, es pronto para saberlo. Si en la semiprivatización de Aena el Estado sostiene el mango de la sartén (siempre a la espera de que la compra de Iberia por la British reduzca el monopolio madrileño), cercanías es otra cosa.

Si Catalunya rechaza la transformación insatisfactoria del viejonuevo modelo aeroportuario, el Gobierno puede ignorar las protestas y seguir en las mismas. Te pongas como te pongas, no habrá mayoría catalana en El Prat. En cambio, el traspaso de cercanías ha sido rechazado alguna vez, porque no venía acompañado de las dotaciones imprescindibles para dar un buen servicio. Se podría seguir así, culpando al Gobierno del desgobierno, hasta que ceda o hasta que el asunto pase a segundo plano.

Podemos ganar, perder, o empatar en los tres frentes abiertos, pero nunca olvidar que son tres y no uno.

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China y Cuba: tiempo de herejías, de Xulio Ríos en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 11 agosto, 2008

El país de la Gran Muralla hoy no ambiciona desempeñar en el de los hermanos Castro el rol de la Unión Soviética de antaño; sin embargo, el gigante asiático tiene cada día más peso en la isla caribeña

Los vínculos entre China y Cuba han crecido de forma significativa en los últimos años. China es ya, después de Venezuela, el segundo socio comercial de la isla caribeña y el comercio bilateral aumenta a un ritmo superior al 15% anual.

Pero ¿cuánto hay de ideológico en ese aumento del intercambio? ¿Esa evolución refleja una hipotética apuesta cubana por el modelo chino de desarrollo?

Cerca del 1% de la población cubana es de ascendencia china. Dicha circunstancia ha servido para mantener una relación que, a pesar de sus altibajos, ha facilitado la presencia cultural y económica en la isla del gigante oriental.

En los años sesenta del siglo pasado, la visita del Che Guevara a Pekín abrió una nueva etapa. Los chinos recuerdan la generosidad de aquel ministro que les dejaba explorar prácticamente sin límites las capacidades tecnológicas de la Cuba post-Batista, haciéndose entonces, sin ser conscientes de ello los cubanos, con muchos avances técnicos que les resultaron de gran utilidad para superar los desafíos que encontraban, por ejemplo, para desarrollar el importante complejo petrolífero de Daqing, descubierto en 1956 en la norteña provincia de Heilongjiang con la ayuda de los soviéticos.

China no olvida esos aportes, como tampoco la visita del entonces presidente Osvaldo D. Torrado, el primer mandatario de América Latina que visitó la República de Mao.

Pero ni tan valiosas contribuciones, que tanto cuentan en el discurso oficial chino, ni el supuesto ideal común compartido pudieron con la rivalidad chino-soviética que se fue abriendo camino en los años sesenta y en la que Cuba se vio atrapada.

Resuelto ese diferendo, ¿sobre qué bases nuevas puede establecerse la recuperación de la normalidad en las relaciones bilaterales?

Es bien sabido que el pragmatismo es una de las claves del proceso chino, no sólo en el ámbito interno, sino también en la conducción de su política exterior y, muy esencialmente, en su diplomacia económica. Quiere ello decir que, por principio, la ideología, a diferencia de Cuba, ocupa una posición secundaria a la hora de condicionar sus relaciones internacionales.

China diferencia planos de colaboración y, aun coincidiendo en la defensa teórica de unos mismos ideales, procura diferenciar las áreas y sus contenidos. Pero posición secundaria no quiere decir nula influencia.

En lo político, cabe señalar que en los últimos años se han multiplicado las visitas de alto nivel de dirigentes chinos a la isla, lo que ha permitido reforzar las coincidencias y el apoyo mutuo en la escena internacional (Tíbet, Taiwan, los derechos humanos, el multilateralismo). El propio Fidel Castro, aún convaleciente, ha agasajado personalmente a cuantos ha podido.

Hoy, ambos países reconocen la pluralidad de las experiencias que desarrollan, respetan su autonomía, comparten incluso la necesidad de alejarse del modelo de socialismo real, y sus planteamientos insisten en la virtualidad de alcanzar modelos propios. En suma, aunque un tanto asimétricamente por el momento, se ha pasado del canto a la ortodoxia a las loas a la herejía.

En el campo económico es donde mejor puede apreciarse el tono de las relaciones bilaterales entre los dos países. El comercio bilateral ha pasado de 533,3 millones de dólares (335,6 millones de euros) en el año 2000 a 2.562 millones (1.612,5 millones de euros) en 2007.

Pese a la relativa contundencia de dichos datos, bueno es recordar su modesta significación en el conjunto latinoamericano, tanto en términos absolutos como porcentuales (el comercio de China con Brasil, por ejemplo, creció en 2007 un 46,4%). Tampoco pasemos por alto que dicha cifra supone la mitad del comercio sostenido con Panamá en el mismo ejercicio, país con el que China no mantiene relaciones diplomáticas.

A la escasa significación del intercambio comercial, que ha crecido pero desde bases muy modestas, se suma la escasa diversidad de los bienes objeto de intercambio por parte cubana (azúcar, medicinas y níquel, esencialmente) y la inexistencia de inversiones chinas significativas en la isla, ya que no encuentra, al menos por el momento, ámbitos de atracción específicos, a excepción del petróleo o del ya citado níquel, unos sectores en los que también se advierte la presencia de otros inversores internacionales de peso, como son Canadá, Noruega, India o España, sin ir más lejos.

He ahí un límite pragmático que evidencia con claridad la frontera de la identificación china con la política y el régimen cubano, a la espera de que los anunciados “ajustes” abran perspectivas para un nuevo enfoque de la cooperación bilateral, quizás reproduciendo las zonas económicas especiales que en China han servido para captar inversiones extranjeras, nuevas tecnologías y una experiencia empresarial de la que Cuba carece.

Pero ¿es sólo economía o hay algo más? China ha facilitado a Cuba numerosos créditos, siempre a muy bajo interés o sin intereses, y numerosas facilidades para la liquidación de la deuda acumulada, lo que ha permitido a La Habana desarrollar amplios programas de reanimación de la economía, así como proyectos sociales, especialmente en el ámbito educativo.

La formación de empresas mixtas (un total de nueve actualmente) apunta ámbitos de colaboración que pudieran ampliarse en los próximos años, especialmente en el orden tecnológico y sanitario. También han aumentado los intercambios militares.

Por otra parte, La Habana mima a Pekín con el propósito de asegurarse el apoyo de un socio importante en el campo internacional.

En China, que celebra las palabras del vicepresidente Machado Ventura cuando admite que “no hay que temer los salarios elevados” y califica de “alentadores” los cambios impulsados por Raúl Castro, con la boca pequeña se dice que la tozudez ideológica impide aprovechar y optimizar las oportunidades. De seguir ese camino, China podría gozar de una influencia privilegiada en la transformación del régimen de la isla, a poco que sus autoridades pasen de los gestos simbólicos a lo real.

Aun así, no obstante la admiración por el modelo chino en el frente económico, en Cuba no pocos consideran que la sacralización del mercado y la exacerbación de las desigualdades han alejado a China del ideal de justicia e igualitarismo del socialismo, si bien admiran la capacidad de las autoridades comunistas, tanto para restaurar la economía como para programar un cambio gradual en el marco del sistema.

En resumen, la China de hoy ni mucho menos ambiciona desempeñar en Cuba el rol de la Unión Soviética de antaño, pero el avance de las relaciones bilaterales y la proximidad política e ideológica les reservan un papel significativo que se sustenta en compartir una similar visión del mundo y la afirmación de un espacio económico común.

No es poco, pero señala los límites que, ni por una parte ni por otra, interesa rebasar a la espera de una mayor definición del cambio auspiciado en La Habana.

Por su parte, Washington, al que China no osa desafiar, al menos por el momento, debería aceptar esta aproximación como una contribución cualitativa y de gran valor que puede evitar una transición caótica en Cuba y no interpretarla como una mera reedición de su pérdida de influencia en la isla, a manos, esta vez, de su nuevo rival estratégico más importante.

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China (Casa Asia-IGADI).

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Los derechos de monos y humanos, de Peter Singer en El País

Posted in Derechos, Política by reggio on 11 agosto, 2008

El 25 de junio, en una votación histórica, la Comisión de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca del Parlamento español declaró su apoyo al Proyecto Gran Simio, una propuesta para dar derecho a la vida y la libertad y proteger de la tortura a nuestros familiares no humanos más próximos: chimpancés, chimpancés pigmeos, gorilas y orangutanes. Otros países, como Nueva Zelanda y el Reino Unido, han tomado medidas para proteger a los grandes simios de los experimentos dañinos, pero ningún parlamento nacional había declarado que un animal puede ser un individuo con sus derechos.

La resolución, que se espera que apruebe el pleno del Parlamento, dice al Gobierno español que promueva una declaración similar en el ámbito de la Unión Europea. Asimismo, pide al Gobierno que apruebe, en el plazo de un año, una ley que prohíba someter a los grandes simios a experimentos potencialmente dañinos que no vayan en beneficio de ellos.

Mantener a los grandes simios en cautividad se permitirá sólo con fines de conservación, y siempre en condiciones óptimas para los monos. Además, la resolución recomienda que España tome medidas en foros y organizaciones internacionales para asegurar que se proteja a los grandes simios de los malos tratos, la esclavitud, la tortura, la muerte violenta y la extinción.

Paola Cavalieri y yo fundamos el Proyecto Gran Simio en 1993 con el fin de romper las barreras entre los animales humanos y los no humanos. Investigadores como Jane Goodall, Diane Fossey y Birute Galdikas han demostrado que los grandes simios son seres pensantes, con conciencia de sí mismos y ricas vidas emocionales, y prepararon el terreno para que se les extendieran los derechos esenciales.

Si consideramos los derechos humanos como algo que poseen todos los seres humanos, independientemente de su capacidad intelectual o emocional, ¿cómo podemos negarles derechos similares a los grandes simios, que sin duda sobrepasan a algunos seres humanos en racionalidad, conciencia de sí mismos y vínculos emocionales con otros? Sería mostrar un prejuicio contra otros simplemente porque no son miembros de nuestra especie; un prejuicio que llamamos especieísmo, para resaltar su parecido con el racismo. El Proyecto Gran Simio pretende cambiar nuestra forma de pensar sobre los grandes simios y sobre los animales en general. La resolución española representa la primera aceptación oficial de esa propuesta.

Es especialmente significativo el uso del término “esclavitud” como una cosa que no debemos hacer con los animales porque, hasta ahora, se ha supuesto que era justo que los animales fueran nuestros esclavos, que los utilizáramos como quisiéramos, para ti-rar de nuestros carros, ser cobayas de enfermedades humanas en investigación o producir huevos, leche y carne para alimentarnos. El hecho de que un Gobierno reconozca que puede estar mal esclavizar a los animales es una brecha importante en el muro de exclusividad moral que hemos construido en torno a nuestra propia especie. No obstante, mientras los parlamentarios españoles examinaban con simpatía los derechos de los animales, en Austria, 10 dirigentes de organizaciones legales de defensa de los animales iniciaban su quinta semana en prisión. Al amanecer del 21 de mayo, los agentes de policía irrumpieron en 23 lugares distintos, levantaron a las personas que encontraron en la cama, les colocaron la pistola en la cabeza y obligaron a un líder de una de las organizaciones a permanecer de pie y en calzoncillos en un lugar público durante dos horas. Confiscaron ordenadores y documentos, y dejaron incapacitado el movimiento de defensa de los animales cuando se disponía a lanzar una nueva iniciativa para consagrar la protección de los animales en la constitución austriaca.

Los 10 líderes arrestados están detenidos sin cargos ni acusaciones concretas, en virtud de una ley pensada para miembros de organizaciones criminales como la mafia. La policía no ha presentado ninguna prueba de que alguno de los detenidos hubiera participado en actos violentos. Sin embargo, un tribunal acaba de decretar su prisión preventiva hasta septiembre. Después de 17 días en la cárcel, tres fueron acusados de amenazar a una encargada de prensa de una tienda de modas impidiéndole que se fuera en su coche. A otro, Martin Balluch, le presentaron un expediente policial de 1.500 folios con el que pretendían justificar su detención. En el documento, su nombre sólo se menciona tres veces, todas ellas en relación con entrevistas que ha concedido a medios de comunicación o artículos que ha escrito.

Lo irónico es que Balluch, un hombre brillante con doctorados en Física y Filosofía, es, en el movimiento mundial de defensa de los animales, uno de los principales partidarios de la vía no violenta y democrática. En un ensayo que escribió para In Defense of Animals, un libro que edité en 2006, decía: “Ningún número posible de ataques guerrilleros del estilo de los realizados por el Frente de Liberación de los Animales habría podido hacer tanto daño a la industria de la cría intensiva como la nueva ley austriaca”.

En los últimos años, las organizaciones austriacas de defensores de los animales han tenido un éxito notable en su labor de convencer a votantes y legisladores para que apoyen leyes que vayan eliminando poco a poco las jaulas para gallinas ponedoras, la cría intensiva de conejos para carne y la cría de animales para pieles. Como escribe Balluch: “Una ley que prohíba toda una industria hace mucho más daño económico a la industria de maltratos a los animales que cualquier otra cosa que pueda hacer el movimiento en defensa de sus derechos”. La persecución policial del movimiento en defensa de los animales parece ser un intento por parte del partido conservador -que controla el Ministerio del Interior- y sus partidarios de la industria de utilización de los animales de responder a una campaña pacífica y legítima contra nuestra forma de tratar a los animales. Que pueda ocurrir una cosa así en una democracia europea es un escándalo.

Peter Singer es profesor de Bioética en la Universidad de Princeton. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

©Project Syndicate, 2008.

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Españoleando, de David Gistau en El Mundo

Posted in Política by reggio on 11 agosto, 2008

A LA SOMBRA

Durante su vida cotidiana el español medio no suele sentirse obligado a llevar montera, piropear a las mujeres, beber vino en bota, contar chistes y remedar pases taurinos acompañados de olés estruendosos. Sin embargo, estas cosas las hace cuando coincide en el extranjero con otros españoles, sobre todo en una gran ocasión deportiva. Y no sólo las hace el español medio, pues también los atletas de élite, durante el desfile inaugural de los Juegos, se pusieron a españolear en los mismos términos como si, más allá de las medallas, hubieran viajado a China con la misión de demostrar al mundo lo cachondos, garbosos y taurinos que somos los españoles, arsa pilili, y las juergas que armamos con Chiquito de la Calzada como dios tutelar.

Cuando la visitaba Gómez de la Serna, la castañera ya no se comportaba como una castañera, sino como el personaje de la castañera tal y como lo veía Gómez de la Serna. De igual forma, en cuanto toma conciencia de grupo y se siente observado por un público extranjero, el español ya no se comporta como un español, sino como el personaje del español tal y como lo ven un turista japonés o don Próspero Mérimée. Hay como una sumisión al tópico a la que nos resignamos por no defraudar a quien del español espera que beba en bota, piropee a las mujeres, haga chistes, clave banderillas imaginarias y rompa la formación en el desfile porque así somos los españoles, ridiela, y no como esos robots de los chinos.

Es probable que, durante muchos años, frecuentar ese españoleo chiquitistaní fuera la única posibilidad para España de caracterizarse en el extranjero. Digamos que de tener un rol propio, sobre todo en las grandes citas deportivas, como si la alternativa fuera no existir. Pero España es ahora una nación con empaque que gana incluso al fútbol y a la que los anuncios de Nike retratan como una medida que alcanzar. Es buen momento para abandonar la protección de los tópicos y proyectarse de otro modo, así sea defraudando a un público demasiado acostumbrado a vernos como a inofensivos y simpáticos extras. Y no sólo en lo deportivo.

© Mundinteractivos, S.A.

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‘Rubbish crossing’, de Román Piña Valls en El Mundo

Posted in Derechos by reggio on 11 agosto, 2008

EN VENA

En uno de los libros más bellos que se pueden leer, Vagabundo en Africa, cuenta Javier Reverte que uno de los cientos de niños que le piden limosna, se sube la camiseta, se baja los pantalones y le enseña la entrepierna. Ante el sexo amputado, el siniestro vacío, el viajero Reverte sólo puede reaccionar de una manera: correr a la soledad de su habitación y echarse a llorar.

Otro de los descubrimientos que hoy un europeo en Africa puede hacer en la misma región de la anatomía infantil, en caso de que sobrevivan los atributos masculinos a las rutinarias costumbres del país, es un escroto ocioso, cansado de esperar la llegada de los testículos. ¿Y eso? No está certificado científicamente, pero los ftalatos acumulados en los vertederos electrónicos de China o India, y ahora en Nigeria o Ghana, puede que afecten al desarrollo de los genitales. De ser así los niños de estas regiones, privados de su sexo en aplicación de la orteguiana «yo soy yo y mis circunstancias», podrán librarse un día de los cuchillos castradores. Al menos la humillación no les vendrá de la mutilación de su intimidad.

Mientras los parias europeos de ciudades como Barcelona saquean los contenedores en cuanto los supermercados vierten en ellos su comida caducada; mientras cambiamos cada mes de teléfono móvil; mientras apaciguamos la conciencia reciclando residuos y discriminando la basura; mientras hemos asumido que a Africa no podemos llevar las toneladas de alimentos excedentes de España, tenemos al menos cierta confianza en que sí llegan, sin que las mafias intermediarias se lucren de manera escandalosa, nuestros ordenadores rotos. Estamos jugando hace tiempo a esta modalidad de socialización de la riqueza. Empezamos con el book crossing, dejando las novelas leídas en los bancos de un parque para provecho de paseantes curiosos, y ya creemos en la bondad de depositar con ritmo creciente monitores de ordenador y discos duros en las cunetas, las calles o los centros de recogida selectiva. Evitamos que afeen nuestro paisaje, pero damos la espalda al hecho de que inician un viaje imprevisible, basura (rubbish) a la carrera, hasta vertederos del Tercer Mundo, donde sedimentarán tétricas cordilleras, se reciclarán en un 1% y arderán en una pira tóxica. Luego unos niños la inhalarán hasta sustituir sus venas por conductos de plomo.

No podemos enviar un jamón a Ghana, pero sí un chute de ftalatos. Y a lo mejor les aprovecha más.

© Mundinteractivos, S.A.

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La españolidad en sí y para sí, de Javier Ortiz en Público

Posted in Política by reggio on 11 agosto, 2008

Prosigo mis indagaciones veraniegas sobre el ser de España, como concepto ontológico. El camino está erizado de dificultades –todavía más con este calor–, pero algo voy avanzando.

Lo primero y principal que he constatado, ciñéndome siempre al más estricto empirismo, es que la españolidad de las cosas y las personas no posee un carácter objetivo. En contra de una idea frívola muy extendida incluso por diccionarios y enciclopedias, nada ni nadie es español al 100% por el mero hecho de cumplir los requisitos establecidos por la ley. La españolidad no sólo admite grados, sino también calidades, como demuestran quienes distinguen a la perfección a los “buenos españoles” (también llamados “españoles de bien” o, alternativamente, “españoles bien nacidos”) de los “malos españoles” o españoles “mal nacidos”. Ser español no es como ser talabricense, que te viene de nacimiento y ahí te las apañes, sino que exige también un camino vital de perfección que no está al alcance de cualquiera.

La existencia de grados dentro de la españolidad viene demostrada igualmente por los destilados de pureza cultural en los que se manifiesta. Así, parece que hay general acuerdo en que la guitarra y las castañuelas son “españolísimas”, al igual que la mantilla, la eñe y el toro de Osborne (de los españolísimos Osborne, incluido el propio Bertín, que en realidad se apellida Ortiz, como casi todo el mundo hoy en día), pero a pocos se les ocurriría decir que son “españolísimos” el flabiol, la alboka o el picu montañés, por ejemplo. Como españoles, lo son a machamartillo, y que no rechisten, pero para ser “españolísimos” necesitarían un plus que jamás estará a su alcance.

Pasa lo mismo con las personas. ¿A quién se le ocurriría decir que Núria Espert es “españolísima”? A cambio, ¿quién le negaría ese título a Lola Flores, o a Rocío Jurado?

Todo conduce a pensar que España funciona como si se tratara de un club con dos tipos de socios, una parte de los cuales, aunque paga sus cuotas como el que más, apenas cuenta a la hora de conformar la identidad del conjunto.

Tal vez sean españoles, pero no españoles-españoles, como el café-café.

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Alerta en la banca: el BCE endurece las condiciones para prestar dinero a las entidades, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 11 agosto, 2008

Era el mayor temor entre los bancos y cajas españoles. Con el mercado interbancario cerrado más allá de los plazos cortos y, a pesar de la resurrección de las emisiones de cédulas y deuda senior, su principal vía de financiación venían siendo las subastas de liquidez del Banco Central Europeo. Si Jean-Claude Trichet cierra el grifo, se asfixian. Y eso es precisamente lo que está pasando. Las alertas han sonado en las entidades españolas porque el BCE ha endurecido fuertemente las condiciones para prestar dinero, según confirman fuentes del sector de toda solvencia.

“Ahora te miran mucho más, tienes que estar el primero en la cola; si no, no te llega. Y debes justificar con mucho detalle el valor de los activos que llevas como garantía”, se queja una entidad. No obstante, admite que “no podemos esperar otra cosa, porque es lo mismo que estamos haciendo nosotros con los clientes que vienen a pedirnos un crédito”.

En otra entidad añaden que este endurecimiento, que comenzó hace un par de meses, no afecta por igual a todas las entidades: “Los bancos con un negocio puramente nacional despiertan más recelo que los dos grandes bancos, y las cajas de ahorros pequeñas mucho más todavía”, explica. El Confidencial se puso en contacto con el BCE sin recibir respuesta.

Un experto en el sector añade que las inyecciones de liquidez son una medida extraordinaria provocada por la crisis de crédito de la que se acaba de cumplir un año, “pero el BCE no quiere que se eternicen, por eso tiene que ir cerrando el grifo poco a poco”. De hecho, la Reserva Federal dio un ultimátum hace dos semanas a los bancos norteamericanos en el que, a cambio de aumentar el volumen y el plazo de las inyecciones, puso fecha para el final de la medida: el 30 de enero de 2009.

Las inyecciones de liquidez permiten a los bancos obtener liquidez con la garantía de activos titulizados que no se pueden colocar en mercado porque nadie los quiere. Se llevan a descontar al BCE y se obtiene financiación a un tipo inferior al euribor. El problema es que el plazo de estas inyecciones es muy corto -como mucho, tres meses- y que, aunque sirven para tapar los pagos más inminentes, no resuelven las necesidades de financiación de los bancos a medio plazo. De ahí que algunas entidades hayan pedido el alargamiento de dicho plazo mientras los mercados sigan cerrados.

Miedo a una rebaja de las valoraciones

Otra de las medidas que baraja el BCE, según las fuentes consultadas, es elevar los que se conoce como haircut, que es un porcentaje de la titulización que no se transforma en liquidez. Actualmente está en el 1% (si vas con 100 millones en títulos, el BCE sólo te presta 99 en liquidez) y se habla de una subida hasta el 3%, lo que en la práctica significa encarecer notablemente esta vía de financiación.

Una de estas fuentes señala que esta subida el gran temor no es tanto la subida del haircut (que el sector considera normal con las condiciones actuales), sino la valoración de los activos titulizados que aportan los bancos como colateral como consecuencia de la caída del precio de las viviendas que garantizan estos créditos (normalmente hipotecarios): “Da lo mismo bajar del 99% al 97% el porcentaje que te prestan si te siguen valorando igual el activo. Pero si lo que tú valoras a 100 para ellos vale 85 ó 90, entonces sí que tienes un problema muy serio”.

Ahora bien, el BCE tiene que tener mucho cuidado para no provocar un desastre en el sector financiero. En la Asociación Española de Banca (AEB) lo explican con un ejemplo gráfico: “Los bancos circulábamos por la M-30 (los mercados de crédito) tranquilamente y nos empezamos a encontrar camiones volcados (los bancos afectados por los activos subprime); en un momento, eran tantos, que cortaron la autopista y nos dijeron que teníamos que ir en Metro (la liquidez del BCE). El Metro es más incómodo, más lento y vamos más apretados. Pero no pueden decirnos que abusamos de él, porque nos han obligado a ir por ahí. Ni cerrarlo, porque entonces, ¿por dónde vamos?”.

Por eso, la petición reiterada del presidente de la AEB, Miguel Martín, es que los organismos internacionales “fuercen a los bancos a revelar todas sus pérdidas y así restablezcan la confianza suficiente para volver a abrir los mercados”, una apertura que considera imprescindible para que la crisis española no sea mucho más dura todavía. El ultimátum de la Fed también persigue obligar a la banca a limpiar sus balances para restablecer la confianza en el sector y volver a poner en marcha los mercados crediticios.

El gran peligro, los vencimientos

El endurecimiento de las condiciones del BCE tampoco debería tener consecuencias catastróficas a priori: como mucho, se reducirá el colchón de liquidez del sector –unos 43.000 millones al cierre del primer semestre- entre un 10% y un 15%, según los expertos consultados. Además, en un entorno de caída del crédito, los bancos necesitan menos dinero para prestarlo a sus clientes. “El gran problema está en los vencimientos de deuda, los que tengan muchos vencimientos y no cuenten con más financiación que la del BCE, lo tienen crudo”, sentencian en una de las entidades consultadas.

Dada la enorme liquidez que había en los mercados antes de la crisis, buena parte de la banca española financió la fuerte expansión de los créditos con plazos muy largos (sobre todo hipotecarios) mediante emisiones masivas de deuda que pagaban unos tipos de interés muy bajos. Ahora, empiezan a vencer muchas de esas emisiones: según Bancaja, vencerán 175.000 millones este año. Y las entidades necesitan liquidez para devolver el principal más los intereses, que no pueden obtener en el interbancario (sin liquidez a más de un mes) ni mediante nuevas emisiones de deuda (se están colocando cantidades muy pequeñas, con plazos cortos y tipos de interés muy altos, y hay bastante rechazo entre los inversores extranjeros).

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El riesgo inmobiliario o por qué James Stewart era mejor actor que banquero, de José María de la Viña en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 11 agosto, 2008

EL JUEGO DE LA CODICIA (II)
José María de la Viña*

Hablábamos el pasado lunes sobre la crisis financiera de los 80 en EEUU, de los bonos basura. Pues bien, paralelamente a este proceso, en buena parte debido a la desregulación anteriormente mencionada y al ambiente del momento, hubo una serie de venerables instituciones financieras americanas, llamadas Savings&Loans (S&L), una especie de Cajas de Ahorros versión americana, que se convirtieron en compañías cotizadas. James Stewart protagonizó e idealizó al honesto, serio y formal ejecutivo de una de estas instituciones en la película de Frank Capra It´s a wonderful day, Qué bello es vivir en su título en castellano. Muchos años después de rodarse, muchas de estas compañías tuvieron que ser intervenidas o quebraron.

Por un lado, la desregulación aprobada por Reagan había llevado a muchas de estas instituciones a entrar en pérdidas, ya que se vieron obligadas a pagar por depósitos a corto plazo intereses más altos que los que cobraban de los créditos a largo plazo que habían otorgado, a un tipo de cambio fijo y reducido. Por otro, se dedicaron a dar créditos imprudentemente debido a la euforia del momento, principalmente crédito al promotor inmobiliario e hipotecas. Y, por último, la desregulación les permitió, y fueron alentadas, de hecho, a hacerlo, salirse de sus mercados y actividades tradicionales, invertir en bonos basura, en residencial, o cualquier otra activo especulativo de moda en aquella época. La crisis se llevó por delante también, entre otros, al Continental Illinois Bank que en ese momento era el séptimo banco por activos. Hubo múltiples interconexiones entre muchos de los gestores de S&L fallidos y los protagonistas de las emisiones de bonos basura.

Un tal Alan Greenspan, antes de ser llamado a ocupar destinos más elevados, cobró 40.000 dólares por dos cartas de apoyo a una de las entidades más sonadas por sus irregularidades, la Lincoln Savings&Loan de Irving, California. En una de ellas, dirigida al regulador bancario local, declaraba que la entidad era “experta, con un largo y continuo historial de éxitos en inversiones”. En otra carta de fecha 13 de febrero de 1985, afirmaba que “la gestión de Keatings (su presidente) había convertido a la Lincoln en una institución financieramente robusta, sin ningún potencial riesgo para el asegurador federal en un futuro previsible”. La entidad fue intervenida. Pura perspicacia la del Sr. Greenspan. John McCain, el actual candidato republicano a la Casa Blanca, también estuvo involucrado en ese tipo de actividades y tráfico de influencias, así como un conocido grupo (en aquella época) de senadores demócratas.

Codicia, miedo, soberbia e ignorancia

La consecuencia de todo, como decíamos el lunes, fue un coste asombroso en dólares de hace 20 años. Aunque distintos autores proporcionan cantidades diferentes, el orden de magnitud no cambia. Apliquen la inflación, hagan trabajar al interés compuesto, y saquen su propia cifra en dólares actuales.

Sin embargo, la economía no se hundió. Y no tuvo un gran efecto en las bolsas. El crash del 87 se ha justificado por diferentes motivos. Al final pasó lo de siempre, el pez grande se comió al chico, las Autoridades Financieras estadounidenses apuntalaron al grande, hubo fusiones, desaparecieron muchas instituciones, y pagó el fisco.

Lo grandioso de la Historia es que siempre se puede aprender algo de ella. “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo“, dijo el filósofo madrileño de la escuela de Harvard Jorge (o George) Santayana. La historia, decía Cicerón, “ilumina la realidad, vitaliza la memoria, y proporciona consejo para la vida diaria”. Y más la historia financiera. Desgraciadamente parece que nadie la lee. En el fondo, las finanzas no dejan de ser una historia cíclica, donde cada cierto tiempo vuelven a cabalgar juntos los Cuatro Jinetes del Apocalipsis Financiero: codicia, miedo, soberbia e ignorancia. Cambian los actores, el escenario es distinto, se popularizan términos nuevos (bulbos de tulipán en el siglo XVII, Trusts en 1907, tronics en los años 60, punto.com a la vuelta del siglo). Y todo se vuelve un poco más sofisticado. Las pasiones humanas, inmutables.

Es en esos momentos cuando las teorías financieras de moda, la Efficient Market Theory (EMT) o el Capital Asset Pricing Model (CAPM), avaladas por varios premios Nobel, dejan de funcionar, suponiendo que alguna vez lo hayan hecho. Por cierto, que algunos de ellos estuvieron a punto de tumbar el sistema financiero americano hace una decena de años. Pero esa es otra historia.

Ver primera entrega:

La banca estadounidense se declara en bancarrota

*José María de la Viña Molleda es ingeniero Naval y M.B.A. por el I.E., además de profesor asociado de la Universidad Politécnica de Madrid.

La crisis y la guerra revientan agosto, de José Antonio Zarzalejos en Estrella Digital

Posted in Economía, Política by reggio on 11 agosto, 2008

Las vacaciones se han acabado. La guerra de Osetia del Sur en la que contienden Rusia y Georgia sobre uno de los espacios más estratégicos del mundo (la ruta del petroleo y del gas) acentúa los perfiles de la crisis energética cuando parecía que los precios de referencia del crudo comenzaban a bajar. Ahora, volverán a subir porque la desestabilización del espacio caucásico introduce una variable más a las muchas que determinan el actual estado de inquietud general. Hasta la extrema politización de los Juegos Olímpicos de Pekín, que han servido para dar carta de naturaleza a un nuevo mundo bipolar (EE. UU. y China), dejando atrás el periódo histórico de USA como la “hiperpotencia”, concurre a que este agosto se haya convertido en un tiempo de turbulencias que desconoce las vacaciones y el sesteo de los mercados.

El mundo atraviesa por un grave y profundo proceso de transformación tanto económico como político en el que se ha puesto en cuestión desde la jerarquía de las potencias dominantes hasta el sistema financiero mundial. Todo lo que estaba sosteniendo el modelo político y económico de Occidente está sometido a revisión. Y de fondo, los americanos introducen una incógnita más: la posibilidad de que un afroamericano, el carismático e inexperto Barack Obama, alcance la presidencia de los EE. UU. en noviembre, lo que constituiría todo un vuelco en la convenciones políticas y sociales del gran país americano.

En este contexto mundial, España aparece como uno de los farolillos rojos. El Gobierno lo sabe y se ha precipitado a intentar determinados gestos que procuren transmitir cierta confianza. El próximo jueves, el Instituto Nacional de Estadística va a hacer público el dato de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) correspondiente al segundo trimestre del año. El dato se preve desastroso y el Ejecutivo -que ya lo conoce- se ha adelantado: el miércoles Zapatero se reunirá con la Comisión Delegada de Asuntos Económicos para evaluar el impacto de las medidas adoptadas (?) y el jueves se celebrará un Consejo de Ministros de carácter extraordinario en el que el Gobierno adoptará decisiones complementarias. Ambas reuniones, con la reincorporación a la Moncloa del Presidente, pretenden contrarrestar el efecto negativo de un dato -el del PIB de abril, mayo y junio- que nos pone en los umbrales de la recesión.

Por otra parte, el conflicto catalán crece. El Estatuto de autonomía de Cataluña que preveía que para el 9 de agosto de 2008 su Titulo VI (financiación) estaría ya operativo, ha entrado en barrena propiciando una seria crisis de entendimiento entre el PSC y el PSOE y el Gobierno. Más allá de la voluntad política del Ejecutivo, lo que ocurre es que el Estado carece de recursos para afrontar las exigencias estatutarias catalanas que, aunque de partida eran excesivas, ahora, con la merma de recaudación de tasas, impuestos y tributos, son sencillamente inviables.

En esta situación afrontar la elaboración y aprobación de los Presupuetos Generales del Estado se antoja una misión extremadamente difícil para el Gobierno que tiene dentro de su grupo parlamentario a veinticinco diputados catalanes pero de fuerte obediencia autonómica. Porque -y eso se está comprobando hasta en el Partido Popular- las políticas de los partidos en las comunidades autónomas comienzan a regirse más por criterios de interés territorial que por los de carácter ideológico o global. Y si esa tendencia se materializa -como parece sucede en Cataluña- la morfología de nuestro sistema político estaría en avanzado estado de mutación en un sentido claramente confederalizante. Estas transformaciones se aceleran, precisamente, en las situaciones de crisis como la actual.

Lo que está ocurriendo este mes de agosto, ya en plena canícula, es tan grave que dejar de subrayarlo, aunque con ello se altere el pulso de una sociedad que se niega a enfrentarse a la realidad de su situación, implicaría una omisión culpable. Por eso el Gobierno -es la primera vez que actúa con cierta rapidez en los últimos meses- rompe agosto y vuelve a Madrid porque el pesimismo ha dejado ya de ser antipatrótico.

Cataluña aprieta, de Enrique Badía en Estrella Digital

Posted in Economía, Política by reggio on 11 agosto, 2008

Coincidiendo con la fecha marcada para tener acordado el nuevo modelo de financiación, el pasado sábado 9 de agosto, la mayoría de líderes políticos catalanes ha criticado con cierta dureza al Gobierno central por lo que consideran flagrante incumplimiento del nuevo Estatut. Uno de los más contundentes ha sido el presidente Montilla, dejando atrás los tiempos de presumida complicidad con Rodríguez Zapatero, en cuyo primer Gabinete ocupó la cartera de Industria, Turismo y Comercio y de quien recibió apoyo esencial para relevar a Pasqual Maragall como candidato a presidir la Generalitat. Quizás por ello, al margen el asunto de los dineros, muchos se preguntan qué significa y puede acarrear para el futuro de las relaciones entre PSC y PSOE.

Puede parecer algo insólito que una parte de un partido se pronuncie contra un Gobierno sustentado por el mismo. O, para ser más exactos, se alinee con adversarios para criticar a un Ejecutivo en el que se sientan miembros destacados de su cúpula dirigente: casos de los ministros Chacón y Corbacho. Sólo que verlo de esta manera pasa por alto lo peculiar de las relaciones que de siempre han mantenido PSOE y PSC.

Lo que muchos se plantean -desde fuera- es si las cosas están ahora lo peor que aparentan o se trata de un nuevo episodio de escenificación de no sumisión ni dependencia, tan querido por la rama de los socialistas en el Principado. Los últimos años han conocido varios, aunque ninguno ha devenido en cambios sustanciales en el modelo de relación ni mucho menos en ruptura estructural. Es verdad que amenazas no han faltado, entre ellas la de concurrir a las elecciones en listas separadas, pero no ha pasado de ahí.

Por eso no es fácil valorar el amago de órdago lanzado desde Barcelona: no votar favorablemente los Presupuestos de 2009 si antes no se ha solucionado el asunto de la financiación. ¿Es creíble que rompan la disciplina de voto del grupo parlamentario socialista los elegidos por las cuatro circunscripciones catalanas? ¿Es imaginable que la cabeza de lista por Barcelona no respalde el proyecto de cuentas públicas remitido a las Cortes por el Consejo de Ministros del que forma parte? Yendo al fondo del asunto, una duda es hasta qué punto la deriva nacionalista evidenciada por el PSC en los últimos años es compatible con el sustrato ideológico de una mayoría del PSOE y el cúmulo de intereses electorales que el partido debe atender en el resto del Estado. Una dicotomía pendiente de resolver que, tarde o temprano, quizás acabe siendo imposible contemporizar.

Más urgente parece asumir que la renovación del Estatut ha planteado situaciones de compleja resolución. Una de fondo es haber otorgado rango de ley orgánica a la aspiración tradicional de los nacionalistas de fijar una relación de carácter bilateral entre el Estado y la Comunidad Autónoma. Un planteamiento que, de una parte, parece colisionar con la doctrina constitucional de considerar que las comunidades autónomas son Estado y, de otra, conduce a que la reforma del sistema de financiación sea al mismo tiempo bilateral y multilateral, dadas las competencias atribuidas al Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Deberá resolverlo el Tribunal Constitucional, cuya demora en pronunciarse sobre un asunto de tanta relevancia política y no menor sensibilidad resulta difícil de comprender. Sin prejuzgar lo que acabe determinando, es indudable que abordar el desarrollo estatutario con una sentencia clara será mucho más fácil que seguir haciéndolo presumiendo cada uno el veredicto que mejor se ajusta a su particular concepción.

Cuestión aparte, pero no baladí, es si los pactos tejidos entre Rodríguez Zapatero y Montilla han resultado incumplidos por alguno de ellos… o por los dos. En tal caso, las cosas podrían tomar algún rumbo imprevisible, teniendo en cuenta cómo son… los dos.

ebadia@hotmail.com

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Se avecinan riesgos ocultos para el presidente Obama, de Immanuel Wallerstein en La Jornada

Posted in Internacional, Política by reggio on 11 agosto, 2008

Obama ha basado su campaña, y se ha vuelto atractivo para los votantes estadunidenses, en gran parte por su posición acerca de la guerra en Irak. Se opuso públicamente a ella desde 2002. Le ha llamado guerra “estúpida”. Votó en contra de la llamada “oleada”. Ha hecho llamados a que se retiren las tropas de combate en el lapso de 16 meses. Se ha negado a conceder que estuvo mal que se opusiera a la “oleada”.

Al hacer todo esto, siempre argumenta que Estados Unidos debería hacer más en Afganistán. Esto incluye explícitamente el envío de 10 mil tropas más, tan pronto como sea posible. No parece pensar que la guerra ahí sea algo estúpido. Parece pensar que Estados Unidos puede “ganar” esa guerra, con más tropas y más asistencia de la OTAN. Una vez en la presidencia, debe prepararse para una ruda sorpresa.

A Obama le haría bien reflexionar sobre la reciente entrevista que otorgó Gérard Chaliand a Le Monde. Chaliand es uno de los geoestrategas más importantes, especializado en lo que se conoce como guerras irregulares. Conoce Afganistán excesivamente bien, habiendo ido y venido durante los últimos 30 años. Pasó mucho tiempo con los mujaidines durante su lucha contra las tropas soviéticas en los años 80. Actualmente pasa varios meses al año en Kabul en Centro de Estudios de Conflicto y Paz, del cual es uno de los fundadores. Tiene muy clara la situación militar. “La victoria es imposible en Afganistán… hoy, uno debe intentar negociar. No hay otra solución”. ¿Por qué? Debido al control talibán de los poderes locales por todo el oriente y sur del país, donde prevalecen las poblaciones pashtún. Duplicar el número de tropas occidentales, duplicar el tamaño proyectado del ejército gubernamental, y gastar mucho más del actual 10 por ciento de asistencia externa para el desarrollo económico podría cambiar la situación. Pero Chaliand duda, y yo también, que esto sea algo políticamente probable para Estados Unidos y los países de la OTAN. El ministro de Relaciones Exteriores alemán ya advirtió a Obama que no presione a Alemania en busca de más tropas con las cuales combatir a los talibanes. Tampoco es que los talibanes puedan ganar, dice Chaliand. Más bien se trata de un “impasse militar”. Los talibanes, que son geopolíticamente muy astutos, esperan pacientes a que Occidente “se canse de una guerra que se alarga”.

Para entender cómo fue que Estados Unidos se metió en este cul-de-sac, en este punto muerto, tenemos que regresarnos un poco en la historia. Desde el siglo XIX, Afganistán ha sido el punto focal del “gran juego” entre Rusia y Gran Bretaña (a la que ahora le ha sucedido Estados Unidos). Nadie nunca ha logrado un control de largo plazo sobre esta crucial zona de tránsito.

Afganistán tiene hoy frontera con un Estado llamado Pakistán, que cuenta, precisamente en la frontera, con gran población pashtún. El primordial interés geopolítico de Pakistán es tener de vecino a un Afganistán amigable –y que no venga India, pero tampoco Rusia, Estados Unidos y/o Irán a dominarlo. Paquistán ha estado apoyando, de un modo u otro, a la mayoría pashtún, que hoy significa talibanes. Pakistán no tiene intención de dejar de hacerlo.

Con el presidente Carter, Estados Unidos decidió intentar sacar a un gobierno al que tildaban de comunista y de ser muy cercano a Rusia. Sabemos ahora, por la liberación de archivos del gobierno de Carter, y vía la famosa entrevista que concediera hace 10 años Zbigniew Brzezinski, entonces asesor de seguridad nacional de Carter, que el respaldo estadunidense a los mujaidines antecedió por lo menos seis meses a la intrusión de las tropas soviéticas. De hecho, uno de los objetivos era, precisamente, atraer a la Unión Soviética para que interviniera militarmente bajo la suposición correcta de que esto, a fin de cuentas, sería una equivocación grave y dañaría el régimen soviético en casa. ¡Bravo! Lo lograron. Pero también, al mismo tiempo, la política estadunidense generó a Al Qaeda y a los talibanes, un clásico ejemplo de efecto contraproducente para Estados Unidos. En cualquier caso, es el mismo Brzezinski quien ahora advierte a Obama que no cometa el error soviético.

Así, Obama promete ahora algo que no está en posición de cumplir. Está muy bien para él que reciba la adhesión implícita del gobierno iraquí por sus propuestas en torno a Irak. Le está yendo muy bien por eso, y recibirá el crédito, de Estados Unidos y del mundo, por su gesto. Pero puede echar ese crédito abajo si no es capaz de cumplir una imposible promesa respecto de Afganistán. Su banda de 300 asesores no le sirven adecuadamente en este asunto. Obama sabe ser prudente cuando es necesario. No está siendo muy prudente respecto a Afganistán.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

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