Reggio’s Weblog

Financiación: dónde estamos, adónde vamos, de Artur Mas i Gavarró en La Vanguardia

Posted in Derechos, Política by reggio on 9 agosto, 2008

Hoy se cumple el plazo que establece el Estatut para concretar el modelo de financiación que debe regir para Catalunya en los próximos años. O mejor dicho, vista la falta de concreción del modelo, deberíamos constatar que hoy se incumple dicho plazo. Curiosa paradoja: el Estado, que es el que dicta las leyes -también el Estatut, que es una ley orgánica de las Cortes Generales- es el primero en incumplirlas. Bonito ejemplo para la ciudadanía, que cuando incumple un plazo legal se ve sometida a todo tipo de sanciones. Sin embargo, lo que me parece más irritante es que además nadie pida disculpas. Para el ciudadano que no cumple, todo el peso de la ley; para el Estado que no cumple, la ley no cuenta. Y como colofón, nadie pide perdón. El Estado queda como alguien sin autoridad moral para exigir a los demás lo que él mismo relativiza.

Alguien puede aducir que más que el plazo lo que cuenta es si finalmente se obtiene un buen acuerdo o no; hay que recordar, no obstante, que en democracia resulta sustancial que la forma no se contraponga con el fondo. En las sociedades democráticas, la forma también es el fondo. Mal empezamos si en un tema tan trascendente como la financiación fallan las formas tan lamentablemente.

Catalunya tiene el derecho y el deber de exigir que se cumpla el Estatut. Sin titubeos, y sin regateos. El Estatut es fruto de un pacto entre el Parlament y las Cortes, con el refrendo de los catalanes. Como todo pacto, es consecuencia de una negociación difícil. Ahora estamos en la fase de la aplicación de lo pactado, y de ninguna manera podemos aceptar desandar el camino que a duras penas ya andamos. CiU también tiene el derecho y el deber de ser exigente con la financiación, por nuestra triple condición de formación catalanista, de primera fuerza en el Parlament y de haber asumido la principal carga de la negociación del Estatut, aun estando en la oposición. Pero que nadie confunda exigencia con intransigencia: CiU debe ser exigente en las formas y en los contenidos, pero no intransigente para dificultar un buen acuerdo.

Ahí llegamos al meollo de la cuestión: ¿qué significa un buen acuerdo? La respuesta se me antoja evidente: el que cumpla con el cien por cien de lo que establece el Estatut. No pedimos más, aunque quisiéramos más y no lo escondemos; pero no podemos aceptar menos, aunque sabemos que el Gobierno socialista quiere darnos menos.

A mi entender, un buen acuerdo significa lo siguiente, como mínimo. Primero, que Catalunya reduzca su más que abultado y finalmente reconocido déficit fiscal. Segundo, que Catalunya no pierda posiciones en el ranking de riqueza per cápita después de su aportación solidaria al resto del sistema autonómico. El que más gana, más paga, pero no a costa de acabar teniendo menos que el que recibe. Es la diferencia entre solidaridad y expolio. Tercero, que Catalunya acuerde su financiación con el Gobierno central de modo estrictamente bilateral, es decir, dejando de lado el café para todos.Cuarto, que Catalunya disponga de una amplia capacidad para modificar la mayoría de los impuestos sin tener que pasar por las Cortes. Y, por último, que Catalunya pueda participar en pie de igualdad con el Gobierno central en la gestión de los impuestos que se pagan en Catalunya.

Todo esto lo permite el Estatut d´Autonomia. Cualquier acuerdo que no resuelva bien estos puntos debe ser rechazado y combatido. El Partido Socialista votó el Estatut: que lo cumpla. Y si no quería o no podía cumplirlo, no debería haberlo votado.

Cuando los catalanes reclamamos una parte del dinero que nosotros mismos producimos nos hacemos antipáticos. Se nos presenta sistemáticamente como a unos críos caprichosos, quejicas, avariciosos e insolidarios. “Siempre están pidiendo” o “se lo quieren llevar todo” son chascarrillos que todos hemos oído. Ocurre que a veces, obsesionados por quedar bien, nos dejamos impresionar por estos tópicos y acabamos agachando la cabeza para regocijo de nuestros interlocutores de más allá del Ebro. Recomiendo que en las próximas semanas nos pongamos una buena protección, para evitar que los rayos centralistas nos dañen la piel en el momento en que deberemos plantar cara para defender aquello que nos corresponde.

Una reflexión final. El Govern de la Generalitat debe evitar la tentación fácil de un acuerdo que le permita atender simplemente las urgencias financieras de su maltrecho presupuesto. No tendría ningún sentido haber pasado por todo este calvario de reforma para acabar teniendo un modelo de financiación que simplemente asegure la supervivencia de la Generalitat. La nueva financiación debe asegurar el progreso y la modernización del país, y ayudar a situar a Catalunya en la punta de lanza de las economías y sociedades europeas.

El actual tripartito tiene algo que nunca tuvieron los gobiernos de Jordi Pujol: una oposición, CiU, que cuando se reclama aquello que justamente nos corresponde no nos dedicamos a acusar al Govern de victimistas, sino que nos ponemos a su lado -o un paso por delante- para reforzar las posiciones catalanas. Esta unidad vale su peso en oro, siempre que sepamos no solamente dónde estamos, sino también adónde vamos; que seamos capaces no sólo de rechazar la financiación que nos proponen desde Madrid, sino de fijar nuestras prioridades y aspiraciones. Es urgente pasar del “no a Madrid” al “sí a Catalunya” en materia de financiación, explicando lo que queremos, no lo que rechazamos. Hasta hoy, lamentablemente, no ha sido posible, a pesar de los muchos esfuerzos de CiU en esta dirección.

Como colofón, un apunte final: creo que a estas alturas el tripartito y CiU deberían haber acordado el no a los presupuestos del Estado si no hay un buen acuerdo de financiación. Si el president José Montilla se decide a anunciarlo también tendrá nuestro apoyo, que hará la unidad más efectiva y la fuerza de Catalunya más real.

ARTUR MAS I GAVARRÓ, presidente de CiU.

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Estatut sin Magos, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 9 agosto, 2008

Hoy, 9 de agosto, la clase política catalana (y todos nosotros a través de ella) esperaba la llegada de los Reyes Magos. La ley orgánica española conocida como Estatut fue nuestra carta a los de Oriente. Hoy expira el plazo fijado por el texto estatutario (aprobado por las Cortes Generales y por la ciudadanía de Catalunya en referéndum) para concretar la nueva financiación de la administración catalana, lo cual incluye desde la sanidad hasta las escuelas, pasando por la policía y demás servicios públicos de los que depende la vida diaria de más de siete millones de personas.

Creo que fue el psicólogo Jean Piaget quien señaló que los niños creen en los Reyes Magos pero, a la vez, saben muy bien que son sus progenitores quienes, en realidad, se rascan el bolsillo para que los regalos lleguen a casa. A pesar de este curioso mecanismo de cohabitación de la fábula con la razón, uno de los primeros traumas de nuestra existencia es confirmar que, efectivamente, los Reyes no existen y que la magia inoculada no es más que un engaño del que participa la sociedad adulta, incluso el alcalde y los presentadores de la tele. El niño, en este sentido, es víctima de una conspiración de gran calado, que (salvo patologías) se cura rápidamente.

Los políticos de Catalunya (y nosotros que los votamos) son como los niños de Piaget: creen y deben creer que Madrid cumplirá la ley pero, en lo más recóndito de su corazoncito, saben que nos la darán con queso una y otra vez. Iba a escribir que el trauma colectivo consiguiente no nos lo ahorra nadie, pero no es cierto. Cuando la tramitación del nuevo Estatut ya descubrimos que los Reyes Magos son, en realidad, Manuel Chaves, el todopoderoso barón del PSOE y presidente de Andalucía que -como un eficaz portero de discoteca- tiene la potestad de decir quién pasa y quién no. Catalunya tuvo el Estatut cuyo techo quiso Chaves y tendrá la financiación que, al final, dicte Chaves. Si fuera al revés (que Andalucía tuviera los recursos que Catalunya estimara adecuados), se montaría una ruidosa revuelta cantonalista en Sevilla. Es el mismo principio de asimetría nacional que impide que un catalán llegue a presidente del Gobierno español pues, como todo el mundo sabe, sería sospechoso de todo lo imaginable.

El president Montilla y el conseller Castells han dicho que no aceptarán carbón. Que quieren el oro, el incienso y la mirra que nos toca, ni un gramo más pero ni uno menos. Y es que, si falla la panoja, la autonomía se hundirá. Pero el método Solbes (que es el de Madrid desde 1977) es claro: o tomas lo que hay o ya te apañarás cuando sea la hora de pagar a tus funcionarios. Con este panorama, uno proclamaría la independencia de Catalunya aunque sólo fuera para que Papá Noel (serio a fuer de luterano) envíe al paro a los tres trileros que, riéndose, siempre nos dan largas.

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Corruptos y gloriosos / 1, de José Vidal-Beneyto en El País

Posted in Derechos, Política by reggio on 9 agosto, 2008

La tesis que preside este análisis es que la corrupción no es un comportamiento ocasional y aberrante de unas personas o grupos sino el cumplimiento del destino actual del orden económico capitalista. De aquí que no se trate de describir prácticas y usos corruptos sino de profundizar en la condición sistémica del fenómeno contemporáneo de la corrupción. Su efecto más patente, su consecuencia más verificable es el volumen total que representan las actividades conjuntas de la economía, que de manera lata podemos llamar paralela, entendiendo por tal la que generan la economía ilícita y la economía criminal. El contenido principal de la primera lo conforman el fraude y la evasión fiscal; la segunda esta constituida por la dimensión económica de las actividades propiamente criminales tales como tráfico de drogas; comercio de seres humanos o de partes de los mismos (tráfico de órganos); robos con violencia; contrabandos y estafas de todo tipo; producción y venta de moneda falsa y en general todas aquellas cuyo objetivo es apropiarse de bienes o productos que tienen un valor por y en sí mismos o que pueden proporcionar una prestación o un servicio de condición ilícita, retribuidos de manera ilegal. Lo que lleva a distinguir entre actividades entera o parcialmente criminales, casi siempre obra de las mafias; y las de las organizaciones criminalizables, que se atribuyen a la delincuencia de guante blanco.

La cuantía económica derivada de ambos sectores, el ilícito y el criminal, es impresionante. A pesar de la extrema dificultad, por razones obvias, de evaluarlo, puede afirmarse, partiendo de las afirmaciones más fiables, que el volumen del dinero negro en circulación supera el 15% del PIB mundial y que la masa dineraria objeto de blanqueo está entre el billón y medio y los dos billones de dólares. Lo que significa que esta realidad económica, al margen de los circuitos de la vida normal de la economía, es ya superior al tercio de la economía legal mundial. Y ello nos plantea la escandalosa cuestión de intentar explicar cómo ha podido llegarse a esta inmensa porquería y como persiste año tras año en estos tiempos de nuestros tan proclamados valores éticos, primacía del derecho y democracia.

Existe un amplio consenso para atribuirlo a muy efectivas determinaciones estructurales y a la ideología económica dominante. Y así la casi total financiarización de la economía, la informatización y los perfeccionamientos técnicos de su tratamiento, en especial en el sector contable; y la generalización de los intercambios informales con el rol dominante de los mercados inmateriales han producido lo que el magistrado francés Jean de Maillard, vicepresidente de la Audiencia Provincial de Orleans, designa en su libro El informe censurado como monopolio legítimo de la ilegalidad. Gracias a él, el Estado se arroga la capacidad de enunciar el derecho y al mismo tiempo transgredirlo, en aquellos ámbitos que considera fundamentales para sus intereses. A estos condicionamientos de naturaleza estructural, se agregan el actual orden geopolítico mundial con la indisputada dominación de la potencia norteamericana y sobre todo la absoluta vigencia del credo ideológico liberal, cuya más acabada expresión económica lo representan los 10 preceptos del Consenso de Washington, formulados por John Williamson, senior fellow del IEI de Washington, como quintaesencia en los años ochenta y noventa de la política económica conjunta del Banco Mundial, del FMI y del Departamento del Tesoro de EE UU. Preceptos que pueden resumirse en los tres grandes principios siguientes: libertad total para los intercambios de bienes, capitales y servicios; estricto control presupuestario del gasto público, y una irrestrictiva desreglamentación pública de la vida económica.

Esta entusiasta incitación sin límites ni reglas a intercambiar, negociar y enriquecerse tenía que generar la masa de indecencias con que nos topamos, de las que las publicaciones de la última década sobre los escándalos financieros -Enron, Worldcom, Tyco, Vivendi, Parmalat, BCCI, Citibank y tantos otros- han dado noticia bastante. Sin olvidar los ejemplos extremos de los grandes depredadores mundiales, denunciados por el grupo de expertos de la ONU, creado y presidido por el diplomático egipcio Mahmoud Kassen, entre los que destaca el hombre de los 20 nombres (Victor Bout, Victor Vitali, Victor Sergilov, Victor Butle…) y decenas de nacionalidades, con 19 compañías aéreas y más de 80 aviones, implacable depredador de África, principal responsable del desastre de Congo. Claro que el destape de los escándalos ha tenido graves consecuencias para sus principales promotores y beneficiarios, con presidentes de las sociedades afectadas, no sólo destituidos sino en algunos casos en la cárcel. Pero esto no justifica que algunos responsables del actual orden mundial capitalista como Horst Kohler, director general del FMI de 2000 al 2004, y Kenneth Rogoff, director del servicio de estudios del FMI, se hayan apresurado a hacer una mansa autocrítica con el fin de positivar las capacidades autocorrectoras del sistema. Lo que no parece discutible es que la corrupción autocorregida en sus consecuencias o no, funciona como confirmadora de los grandes propósitos del orden económico dominante. En definitiva, el ejercicio corruptor es la prueba de la eficacia de su funcionamiento: su gloria.

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Un paso atrás en los derechos humanos, de Joan Herrera y Raúl Romeva en El País

Posted in Derechos, Laboral, Política by reggio on 9 agosto, 2008

El pasado 17 y 18 de junio, el Parlamento Europeo sometió a debate y votación la Directiva de Retorno, también conocida como directiva de la vergüenza.

La articulación de las políticas de inmigración en la Unión Europea es una vieja aspiración de los y las europeístas, y también de quienes conocen de cerca la realidad de la inmigración, un fenómeno común al conjunto del continente. Esperábamos de la Unión una respuesta común a los retos de la integración, a los retos de la participación política de las personas migradas y, evidentemente, a la dramática situación de las personas que intentan acceder al continente europeo de forma irregular. Nada más y nada menos que el proceso ya iniciado tímidamente en el Consejo Europeo de Tampere en 1999.

Sin embargo, nada de ello hemos conseguido. Frente a los retos que plantea la inmigración, la Comisión, los jefes de Estado y de Gobierno y de la mayoría del Parlamento Europeo han optado por resolver, en primer lugar y por delante de todo, la manera en cómo se gestiona la inmigración en frontera, dando validez así a quienes prefieren una concepción “seguritaria” del fenómeno.

El contenido de la norma es de sobra conocido: 18 meses de retención por haber cometido una falta administrativa (vivir en Europa de manera “ilegal”), prohibir el retorno durante cinco años, abandonando también a su suerte a los menores (que podrán ser repatriados incluso a un país que no sea el suyo), y legalizar unos centros de internamiento (que el mismo Parlamento condenó hace algunos años) que son una indignidad en la pretendida Europa de los derechos.

La norma, además, como ya han señalado diversos juristas, supone una grave vulneración del derecho internacional, y en concreto de la Convención sobre Derechos del niño de 1989 y de la Convención de Viena sobre relaciones consulares de 1963, ambas ratificadas por el conjunto de países de la Unión Europea.

Dicho esto, quisiéramos entrar a valorar dos argumentos que repetidamente se nos han recordado por parte de los defensores de la norma y que consideramos una aberración: en primer lugar, que la norma supone un avance en relación con la legislación vigente en muchos estados miembros de la Unión y, en segundo lugar, que dicha norma no tendrá efectos en España.

En relación con el primer argumento, discrepamos rotundamente en la manera en como se pretende armonizar la legislación en la Unión. El principio según el cual el mínimo denominador común debe ser la norma armonizada nos puede llevar a una tendencia perversa de ir a la baja en todos los derechos sociales existentes.

No es un fenómeno nuevo, la directiva de las 65 horas de trabajo semanales o la conocida directiva Bolkestein con su ya famoso principio del país de origen funcionan en la misma lógica: hacer norma europea la norma menos garantista. Si ello es así, convertiremos el proceso de construcción europea en una máquina imparable de destruir derechos y conquistas sociales, y allí, a la izquierda verde no van a encontrarnos.

Y en relación con el argumento según el cual la norma no tendrá efectos en España, y sin entrar a valorar aquí la esquizofrenia que supone defender una norma porque no va a ser aplicada, nos gustaría recordar que una Directiva europea es jurídicamente vinculante en nuestro país, que el acervo comunitario forma parte de nuestro ordenamiento jurídico interno y que, siendo por lo tanto una norma que sí debe aplicar España, nada impediría, llegado el caso, adaptar la legislación española a los márgenes más duros de la misma.

Lejos queda ya aquella Europa que nos obligó a adaptar nuestra legislación en favor de más derechos, como por ejemplo los ambientales. La lógica parece ahora invertida.

Por todo ello, nos oponemos a dicha norma. Porque supone una gran paso atrás en derechos, porque vulnera el derecho internacional, y porque establece una manera de construir Europa que rechazamos tajantemente.

Y no estamos solos frente a ello. Nos gustaría recordar aquí una multitud de organizaciones sociales, así como la misma Internacional Socialista o el Consejo de Europa, que se han opuesto a la misma.

Todo ello cuestiona con más fuerza el lamentable papel del Gobierno español, que, según afirmó el ponente del informe del Parlamento Europeo que validó la directiva, el señor Manfred Weber, fue uno de los que más presionó para endurecer su contenido.

Si Zapatero será recordado por iniciar su primera legislatura por una serie de avances en derechos sociales que nosotros apoyamos sin fisuras, esta segunda la ha iniciado empantanado en la crisis económica e impulsando medidas claramente de derechas. El presidente no para de recordarnos que no permitirá que los más débiles paguen la crisis económica, pero de momento ya se la ha hecho pagar a los más débiles de entre los débiles, a quienes huyen de su país buscando un futuro mejor.

Joan Herrera y Raúl Romeva son diputados de ICV en el Congreso de los Diputados y en el Parlamento Europeo.

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El biombo chino, de Jorge de Esteban en El Mundo

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 9 agosto, 2008

TRIBUNA LIBRE

La fastuosa ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, que presenciamos ayer millones y millones de televidentes en todo el mundo, ha desempeñado el papel de un biombo chino -nunca mejor dicho-, con el que los dirigentes de ese inmenso país han querido ocultar la auténtica realidad política que sufren sus ciudadanos.

Nadie discute que en la China actual no se da ni siquiera un mínimo respeto a los derechos fundamentales, pues es bien sabido que en los últimos tiempos el régimen comunista ha llevado a cabo matanzas en el Tíbet, se producen constantemente detenciones irregulares de ciudadanos disidentes de la situación política, la contaminación ambiental en ciudades como Pekín es insoportable y, además, sus gobernantes ejercen una férrea censura sobre toda noticia -comunicada tanto por nacionales como por extranjeros- que pueda perturbar la necesaria paz olímpica que exige la celebración de los Juegos.

Sin embargo, todo esto se sabía hace ocho años, cuando el COI decidió encargar a China la organización de los XXIX Juegos de la era moderna, pues nada hacia prever que un país de partido único, en el que no se reconocían los más elementales derechos humanos, pudiese democratizarse mínimamente en el corto espacio de unos años, manteniendo la misma organización política a pesar, por supuesto, de los enormes cambios que se han adoptado en lo que se refiere a la economía, sector en el que rige un capitalismo comunista que, probablemente, mantiene los peores defectos de ambos sistemas, incluido por supuesto el común de la corrupción y las enormes desigualdades sociales. Pero al margen de ello, no cabe duda de que el país ha crecido enormemente en su economía con esta original fórmula iniciada por Hu Yaobang y aplicada después por Deng Xiaoping hace ya muchos años.

Pues bien, cuando el COI decidió conceder a China los presentes Juegos -gracias en gran parte a Juan Antonio Samaranch-, se sabía todo esto. Pero si al final se impuso esta decisión, se debió también a que los dirigentes chinos prometieron una cierta democratización del régimen, para llegar políticamente presentables a la cita del 8-8-8. Ahora bien, lo que ha pasado después recuerda el caso de aquella vidente, admirada curiosamente por Bertrand Russell, que vivía, hacia 1820, junto a un lago en el Estado de Nueva York. Esta profeta anunció a sus seguidores que tenía el don de caminar sobre el agua y prometió hacerlo así a las 11 en punto de una mañana próxima. El día señalado llegó, y se convocó una muchedumbre de varios millares de personas para presenciar el portento. Entonces ella les preguntó si creían seriamente que podría caminar sobre las aguas, a lo que respondieron de forma unánime que sí. «En ese caso no hay necesidad de que lo haga… Iros a casa», dijo la vidente, que se quedó tan ancha, ante el desconcierto de sus admiradores.

Algo de eso ha ocurrido igualmente en el caso de encargar a China la organización de los Juegos, pues hasta ahora no ha habido pruebas fehacientes de que el régimen se haya democratizado lo más mínimo. Más bien al contrario, porque en aras de conseguir la seguridad indispensable para que todo transcurra en orden, se han cometido en los últimos tiempos demasiadas tropelías contra los disidentes políticos o religiosos, especialmente por las protestas del Tíbet. Pero no sólo eso, sino que ya se han destapado casos como el descrito en estas páginas por David Jiménez, en el que un antiguo manifestante en la plaza de Tianamen, que perdió sus dos piernas al ser arrollado por un tanque, fue excluido en su momento del equipo paralímpico, demostrándose así cuáles han sido los criterios que han guiado a los actuales dirigentes chinos, al ir dejando un reguero de represaliados por el camino.

Claro que, como defiende Samaranch, precisamente una de las razones por las que se concedió a China ser sede de la cita deportiva se debe a que casi todos los países que han organizado unos Juegos conocieron después un incremento de libertades, como ocurrió, por ejemplo, en Corea del Sur en 1988. Esta doctrina falla de forma estrepitosa en el caso de la Alemania nazi en 1936, pues todos sabemos lo que ocurrió después. Es más: los Juegos no sólo sirvieron de propaganda desmesurada para los fines de Hitler, sino que crearon en el subconsciente colectivo alemán el poso de un racismo a favor de la raza aria que después se cobraría millones de víctimas.

No sabemos, por tanto, lo que pasará después de acabar los Juegos, pero si el actual régimen -que es una potencia nuclear- evoluciona hacia fórmulas mas democráticas se deberá a la presión internacional que, con motivo de esta Olimpiada, ejerzan no sólo los dirigentes de los países democráticos que participan en ella, sino también a la presión de los grandes genios del deporte, que son sin duda alguna unos líderes de opinión privilegiados en el mundo de hoy. El problema que se presenta es saber entonces cuál es el momento procesal oportuno -por decirlo así- para que hablen. Los que quieran hablar.

El presidente del COE ha recomendado esta misma semana la ley del silencio a nuestros deportistas, temiendo que, de lo contrario, pudiese haber represalias que perjudicasen nuestros resultados. Es comprensible, en parte, su posición. Sin embargo, en ningún caso se puede aceptar una censura previa a los que quieran opinar sobre la actual situación dictatorial en China. Cada uno es -o debe ser-lo suficientemente maduro para saber lo que tiene que hacer en un momento así. Pensemos en la influencia de lo que pudieran decir alguna de nuestras grandes estrellas deportivas sobre los derechos humanos en China, como son Nadal, Gasol o Contador. Pero eso es algo que sólo les concierne a ellos y sólo a ellos, sean deportistas o no.

Por supuesto, es cierto que el artículo 51.3 de la Carta Olímpica señala que no se permite llevar a cabo manifestaciones de orden político o propagandístico en ningún emplazamiento olímpico. Pero ello no se compadece con lo que señala la Declaración Universal de Derechos o la propia Constitución Española, reconociendo la libertad de expresión para todas las personas, incluidas, claro está, los deportistas. Pero es que, además, si se exige el cumplimiento de este precepto se debe exigir igualmente el contenido en el Principio 2 de la misma Carta, que expone que «el objetivo del olimpismo es poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del hombre con el fin de favorecer el establecimiento de una sociedad pacífica y comprometida con el mantenimiento de la dignidad humana». Es más que probable que este artículo no lo hayan leído los actuales dirigentes chinos.

En cualquier caso, no sabemos lo que harán o dirán nuestros deportistas, pero al menos ya sabemos que España va a investigar, a través de un juez de la Audiencia Nacional, las responsabilidades del Gobierno chino en la represión de marzo pasado en el Tíbet. Esperemos que no nos quiten alguna medalla.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

© Mundinteractivos, S.A.

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El crítico que hay en mí, de David Torres en El Mundo

Posted in Política, Religión by reggio on 9 agosto, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Random House ha reculado y ha decidido no publicar un libro sobre la esposa de Mahoma, por lo que pudiera pasar. Se entiende la decisión de la editorial, teniendo en cuenta los últimos altercados por un quítame allá esos garabatos mahometanos y por la amenaza de muerte que sigue pesando sobre Salman Rushdie, un escritor de la cabeza a los pies, sí, pero para los kamikazes islamistas nada más que una versión del Busca a Wally con mira telescópica y puerta al paraíso.

La editorial ha decidido guardar la ropa. Quizá tendría que haberse echado a nadar, a pesar de los tiburones que iban a saltarle al paso. La autora del manuscrito nonato, Sherry Jones, se lamenta porque había escrito el libro con todo el respeto, pensando en tender un puente con el islam. Hay que felicitar el coraje de la escritora y lamentar la tibieza de la editorial, que ha cortado por lo sano antes incluso de que empezara la infección.

Hay muchas formas de censura, pero si el miedo es la peor, el miedo a ofender resulta aún más efectivo y ridículo. En nuestros tiempos existe una versión monitorizada que se instala directamente dentro del chip del escritor: se llama corrección política. Funciona como esas salsas que se espolvorean sobre la comida para que los alimentos pierdan sus picos de sabor característico y adquieran un uniforme, agradable y acomodaticio gusto a salsa. El cocinero, antes de servir sus textos, antes de cocinarlos, antes de pensarlos siquiera, reparte una generosa ración de salsa políticamente correcta, no vaya a ser que los lectores prueben una brizna de lo que realmente quería decir y salgan del restaurante airados, con la lengua quemada y la intención de no volver nunca más.

Desde el principio de los tiempos ha existido la cofradía de los quemadores de libros. Desde la Biblioteca de Alejandría chamuscada por César a las pilas de libros que ardieron en el Berlín de Hitler, el fuego ha sido el principal instrumento de crítica radical. Libro que molestaba, opinión que incordiaba, a la parrilla. Ahora, con la decadencia de la era Gutenberg y la proliferación de las nuevas tecnologías, las cerillas se han quedado anticuadas. Es mucho mejor abortar un libro que quemarlo: mucho más higiénico y ecológico. El lector sensible no sufre y el medioambiente tampoco.

Sólo algunos críticos de la vieja escuela, de los que se inclinan orando a La Meca, abogan por los métodos radicales de análisis literario tradicional. Como hizo el Vaticano con Giordano Bruno, ellos prefieren destruir al libro y al amanuense de una sola tacada.

© Mundinteractivos, S.A.

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No hay peor sordo…, de Antoni Segura en El Periódico

Posted in Derechos, Política by reggio on 9 agosto, 2008

EL INCUMPLIMIENTO DEL ESTATUT

Estos días se está poniendo en evidencia la frivolidad de un Gobierno capaz de dar largas al cumplimiento de la ley orgánica 6/2006 (DOGC núm. 4680 de 19 de julio del 2006 y BOE núm. 172 de 20 de julio del 2006) de reforma del Estatuto de Autonomía de Catalunya.

Ha tenido dos años, tal como fija la disposición final primera, para negociar con la Generalitat un modelo de financiación que garantice que “el sistema estatal de financiación cuente con recursos suficientes para garantizar la nivelación y la solidaridad con las otras comunidades autónomas, a fin de que los servicios de educación, sanidad y otros servicios sociales esenciales del Estado de bienestar prestados por los distintos gobiernos autónomos puedan alcanzar niveles similares a los del conjunto del Estado, siempre que lleven a cabo un esfuerzo fiscal también similar”, pero que, a la vez, garantice que “la aplicación de los mecanismos de nivelación no altere en ningún caso la posición de Catalunya en la ordenación de rentas per cápita entre las comunidades autónomas antes de la nivelación” (artículo 206.3 y 5).

Afirmar, como ha hecho la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que el Gobierno ya ha cumplido con la propuesta de financiación hecha por el ministro de Economía Pedro Solbes es remachar el clavo de la frivolidad política.

El pulso entre el Gobierno de la Generalitat y el de Madrid es político, pese a que en La Moncloa no se hayan enterado. Y es un pulso que la Generalitat hace desde la lealtad institucional, lo cual hace más inoportunas las declaraciones de algunos miembros del Gobierno de Madrid, puesto que olvidan que el actual modelo autonómico es arbitrario, insostenible e injustificable: Catalunya aporta entre el 6,4% y el 8,7% de su PIB (según los diferentes cálculos del Ministerio de Economía) para la solidaridad interregional, de modo que, una vez efectuadas las transferencias de recursos, los ciudadanos de Catalunya quedan claramente por debajo, en términos de renta per cápita, de los ciudadanos de otras comunidades que son perceptoras netas de recursos procedentes del fondo de compensación interterritorial, lo cual se traduce en un déficit fiscal crónico que conculca el citado artículo 206.5 del Estatut y el artículo 14 de la Constitución española al darse una clara discriminación -y penalización fiscal- en razón del lugar de nacimiento y de residencia.

Por ello resulta ofensivo que el ministro Solbes apele a la Constitución para justificar el incumplimiento del Estatut y pretenda, además, que la solidaridad vaya más allá de garantizar los servicios sociales, la sanidad y la educación, que es lo que recoge el Estatut.

El déficit fiscal es algo estructural que el conseller de Economia, Antoni Castells, ya ponía negro sobre blanco a mediados de los 80 y que la publicación de las balanzas fiscales ha reafirmado. Por otro lado, no es casualidad que el reciente congreso del PSC apostara claramente por profundizar en un modelo federal de Estado. Fue una apuesta necesaria ante el creciente desafecto de la sociedad catalana hacia España. Desafecto que tiene sus raíces en el déficit fiscal y la falta de inversiones del Estado en Catalunya, que se traduce en las carencias infraestructurales, el colapso de cercanías y la insuficiencia de recursos en educación, sanidad y prestaciones sociales. La apuesta del PSC es fruto de un análisis riguroso de la situación, y tiene razón Miquel Iceta al advertir que si el Gobierno no es capaz de car cumplimiento al Estatut tendrá que afrontar la petición del concierto económico.

No son de recibo manifestaciones como las de Joan Puig (ERC), Lluís Suñé (ICV-EUiA) y Ángel Calle (alcalde de Mérida) que en nada ayudan a encarar con serenidad una situación en la que todo el mundo cree defender intereses legítimos. Pero tampoco lo es dar largas al clamor que, desde Catalunya, exige un mejor, y más justo, sistema de financiación autonómico para hacer frente a las peticiones, basadas en déficits reales, de los ciudadanos. Y la propuesta de Solbes, las palabras de Fernández de la Vega, el modelo de gestión del aeropuerto de El Prat propuesto por el Gobierno y el retraso en la cesión de cercanías -¡que Rodríguez Zapatero prometió para el 1 de enero de este año!- son pura frivolidad.

Se equivocan Moncloa y Ferraz si creen estar ante la cantinela identitaria para obtener más peix al cove como hacía CiU. Se equivocan, porque estamos hablando de derechos de los ciudadanos -con mayúsculas-. El pulso es real y responde a una situación de malestar objetivo; el PSC lo sabe muy bien, de ahí que el pulso principal sea entre PSC y PSOE.

El primero ha puesto las bases de la solución -catalanismo de raíz federal y nuevo sistema de financiación- y mantendrá el pulso hasta las últimas consecuencias porque su credibilidad se juega en este envite y sabe que no hay marcha atrás. El frente unitario catalán está servido.

El segundo desconoce la sensibilidad federal, sigue instalado en el autismo político de una retórica que exalta una visión de España cada vez más alejada de las realidades nacionales no castellanas y es incapaz de entender la lealtad institucional que late tras las propuestas del PSC y el catalanismo político en general.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír.

Antoni Segura. Catedrático de Historia Contemporánea y director del Centre d’Estudis Històrics Internacionals de la UB.

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La actualidad virtual, de Javier Ortiz en Público

Posted in Derechos, Política by reggio on 9 agosto, 2008

Cualquiera que por culpa de su vida laboral o social se haya visto obligado a asistir a unas cuantas reuniones supuestamente solemnes y decisorias –a mí me ha tocado acudir a un buen puñado de ellas– sabe por tediosa experiencia que, salvo rarísimas excepciones, quien fija el orden del día acaba conduciendo el encuentro por donde más le conviene.

Establecido el cauce, las aguas (salvo que lleguen desbocadas) lo siguen mansamente.

La actualidad informativa funciona de modo similar. Quien consigue fijar el orden del día de los medios de comunicación, quien no sólo logra determinar qué es importante, sino también qué importancia relativa merece (o no merece) cada asunto, es quien al final pone a su servicio eso tan vaporoso pero tan decisivo que llamamos opinión pública. Porque es él quien condiciona de qué se habla no sólo en las tertulias de las emisoras de radio y televisión, sino también en las barras de los bares, en las peluquerías, en los puestos del mercado… y hasta en las colas del Inem. Es él quien cocina los caldos en los que se cuecen los votos.

Miro los principales titulares de los noticiarios de estos días: que si De Juana esto, que si De Juana lo otro… ¡Caramba con De Juana! A juzgar por la importancia y la extensión que se concede a todo lo relacionado con él, cualquier estornudo suyo, real o supuesto, tiene más trascendencia social que la carrera desbocada de los precios, el incremento del paro, la subida de las hipotecas y la brusca restricción de expectativas laborales y sociales de la gran mayoría.

Claro que De Juana no tiene la exclusiva: están también los Juegos Olímpicos de Pekín, las insolencias de Chávez (que hasta es capaz de declararse dispuesto a comprarle a Botín algo que Botín quiere vender), el acoso que sufre la lengua castellana ante los embates conjuntos del catalán, el euskara, el gallego, el aranés y la fabla… y, claro está, las impertinencias del tripartito catalán, al que le ha dado por reclamar que se cumpla el Estatut cuando le toca.

Todo sea con tal de que nos amoldemos a una actualidad virtual, que suplanta a la que nos asalta en carne y hueso cada día.

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Gobierno y Generalitat incumplen el Estatut: acaba el plazo sin acuerdo de financiación, de A. Mendoza en El Confidencial

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 9 agosto, 2008

Ya es un hecho. El Gobierno y la Generalitat de Cataluña han sido incapaces de cumplir con uno de los puntos clave del Estatut: acordar un nuevo sistema de financiación antes del 9 de agosto de 2008. Dos años después de que se aprobara este controvertido texto, recurrido por el PP ante el Tribunal Constitucional, sólo una cuarta parte de los traspasos previstos del Estado a la Generalitat se han producido, en concreto, 11 de 40. Pero la ausencia de un pacto sobre financiación es el incumplimiento más grave y el origen de una tormenta política que ha unido en contra del Ejecutivo de Zapatero a CiU con los partidos que conforman el tripartito (PDC, ERC e ICV).

La escenificación de este frente común de los partidos catalanes tiene lugar este sábado en la sede del departamento de Economía del Govern. Su conseller, Antoni Castells (PSC), comienza así una ronda de encuentros para analizar cuál ha de ser la actuación de la Generalitat una vez que el modelo de financiación no se ha concretado en el plazo previsto. Primero se reunirán los representantes de PSC, ERC e ICV en la comisión bilateral de Asuntos Económicos y Fiscales entre Estado y Generalitat. A ellos se unirán más tarde tres diputados de CiU, partido que ha rechazado presentar una propuesta propia de financiación para cerrar filas en torno al tripartito. Además, Castells se entrevistará el lunes con representantes del PP catalán y de Ciudadanos para buscar su apoyo a la hora de presionar al Gobierno central. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, le trasladará que los populares abogan por “una posición conjunta de todos los partidos catalanes” para la financiación, pero al margen del Estatut.

El rechazo de Pedro Solbes a establecer un nuevo criterio que limite las aportaciones catalanas para la sanidad, la educación y los servicios básicos del resto de España ha sido uno de los principales obstáculos para que Gobierno y Generalitat no hayan alcanzado un acuerdo. El planteamiento del Govern y CiU es que un territorio no debe sufrir un recorte en su nivel de ‘renta per cápita’ tras aportar fondos en beneficio de otras comunidades autónomas. Cataluña figura en tercer lugar en la lista de comunidades con más recursos, pero desciende al undécimo puesto tras aplicarse los mecanismos de nivelación entre territorios.

Aumenta la tensión

El secretario general adjunto de CDC, Felip Puig, recordó ayer al Gobierno central que está obligado a cumplir con el Estatuto catalán, por ser una Ley orgánica aprobada. Puig, en declaraciones a RAC-1, señaló que el Gobierno español incurre en una “ilegalidad absoluta que tendrá que hacer reflexionar en el futuro sobre cuál es la respuesta política que se da en un estado que incumple sistemáticamente la ley”. Asimismo, valoró la “unidad” alcanzada por CiU y el tripartito asegurando que “el consenso que estamos intentando conseguir desde Cataluña tiene que compensar la debilidad negociadora del PSC con su homónimo PSOE”.

Así, Puig solicitó al presidente de la Generalitat, José Montilla, que recurra a menos “amenazas” y “desafíos” al presidente del Gobierno. “Lo que es necesario es que dobleguen a su propio partido”, apuntó Puig, quien añadió que “preferiría que hubiese una actitud mucho más contundente negociando directamente con el presidente Zapatero”. El vicesecretario general de Coordinación Interna y Acción Electoral de ERC, Eduard López, hizo un llamamiento a los partidos políticos y la sociedad civil para convertir la Diada del 11 de septiembre en un “clamor nacional” por una financiación que reduzca el “insoportable déficit fiscal” de Cataluña. Además, invitó a la patronal catalana a “explorar iniciativas conjuntas en las cuales los sectores económicos se sientan cómodos”, y erigió en ejemplo el acto organizado por el IESE para reclamar que el Aeropuerto de El Prat sea un ‘hub’ internacional.

Por su parte, Joan Herrera, portavoz de ICV en el Congreso de los Diputados, iniciará el lunes, probablemente junto a CiU, el trámite para que Zapatero comparezca ante la diputación permanente de agosto para dar explicaciones. El PP, a través de Esteban González Pons, exigió a Zapatero que interrumpa sus vacaciones en Doñana (Huelva) para explicar cómo va a solucionar “los problemas” de la financiación autonómica.

Ante esta avalancha de críticas, el responsable de Política Municipal del PSOE y portavoz de Interior en el Congreso, Antonio Hernando, respondió que es necesario serenar los ánimos entre los políticos, “especialmente los dirigentes catalanes”, ante la “escalada verbal” que se está registrando en los últimos tiempos. “A todos nos conviene, especialmente a los dirigentes catalanes, serenarnos un poco, bajar el balón y entender que estamos en un proceso de negociación en el que hay legítimas diferencias, pero en el que el objetivo final es llegar a un acuerdo y que a nada conducen los insultos”, agregó.

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La crisis financiera cumple un año y amenaza con cumplir muchos más, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 9 agosto, 2008

Hoy se cumple un año de la inyección de emergencia de 95.000 millones de euros que realizó el BCE para evitar el colapso del mercado monetario, y lo que parecía un problema puntual -afectaba sólo a un pequeño segmento del mercado hipotecario en EEUU llamado subprime– se ha convertido en la mayor crisis de liquidez y solvencia de los últimos 70 años. Y lo peor es que no se ve ni de lejos su final; los expertos más optimistas auguran otros dos años hasta que la situación se normalice.

Las cifras son aterradoras. En el último año, el BCE y la Reserva Federal han inyectado más de 250.000 millones de liquidez a corto plazo para evitar el derrumbe del sistema financiero mundial; el Dow Jones ha bajado el 14% y el Ibex, el 22% (si bien ambos índices se recuperaron tras el primer golpe y marcaron máximos históricos en noviembre antes de volver a caer con el ‘lunes negro’ de enero); el crecimiento económico en EEUU se ha reducido a la mitad y el español ha pasado del 4,1% al 2,7%; y los precios de la vivienda se han desplomado un 40% en algunas zonas de EEUU y aquí empiezan a bajar con fuerza.

Si nos centramos en el sector epicentro de la crisis, la banca mundial ha sufrido pérdidas de 476.000 millones de dólares por la amortización de activos que han perdido su valor, ha efectuado ampliaciones de capital por 354.000 millones y ha despedido a varios presidentes y a miles de trabajadores; Bear Stearns, el quinto banco de inversión de Wall Street, tuvo que ser rescatado por la Fed y JP Morgan, y Lehman Brothers ha estado a punto de seguir sus pasos; ocho bancos comerciales han quebrado en EEUU; uno de los principales bancos hipotecarios británicos, Northern Rock, tuvo que ser rescatado por el Banco de Inglaterra y finalmente nacionalizado; y Fannie Mae y Freddie Mac, los pilares del mercado hipotecario en EEUU, seguramente correrán la misma suerte para evitar su quiebra.

A estas alturas de la película, no hace falta volver a explicar cómo se originó esta crisis, con la burbuja de crédito fácil, barato y sin requisitos (de ahí lo de subprime), y la titulización y venta masiva de estas deudas entre millones de inversores en todo el mundo. Cuando el precio de la vivienda empezó a bajar y comenzaron los impagos, la burbuja estalló, los activos en que se habían empaquetado los créditos se hundieron, la liquidez se secó en el mercado y comenzó la reacción en cadena que dura hasta hoy.

En El Confidencial hemos publicado numerosísimos artículos sobre las causas y la evolución de la crisis, así como análisis (como éste) en la columna Valor añadido y encuentros digitales sobre este asunto.

El exceso de fe en los mercados financieros

Con la perspectiva de estos 12 meses, la primera gran pregunta que hay que plantearse es “cómo es posible que los problemas con las hipotecas subprime, que son un sector muy pequeño de los mercados financieros globales, hayan provocado este desastre”, en palabras del Banco Internacional de Pagos. Gillian Tett, jefa de mercados de capitales en el Financial Times y experta en la crisis japonesa, cree que la clave está en el concepto de “fe” en el mercado financiero, que explica la innovación sin precedentes en este campo mediante la creación de sofisticados vehículos para trocear y empaquetar el riesgo bancario.

La emisión de instrumentos de crédito se multiplicó por 12 entre 2000 y 2006, pasando de 250.000 millones de dólares al año a 3 billones (trillones americanos) anuales, y eso permitió bajar drásticamente el coste del crédito, disparar el apalancamiento (endeudamiento) y rebajar los estándares para conceder créditos. Detrás de esta fe, Tett identifica tres grandes asunciones (o artículos de fe) que se han demostrado trágicamente erróneos.

La primera asunción era que los mercados de capitales habían llegado a tal grado de desarrollo que los bancos siempre iban a poder vender activos de deuda, es decir, que siempre iba a haber liquidez. Eso les llevó a dar crédito a manos llenas porque asumían que siempre iban a poder traspasar el riesgo, a lo cual ayudó la presión competitiva por crecer en un entorno tan positivo. La segunda era la confianza de los inversores en las calificaciones otorgadas por las agencias de rating a este tipos de activos, asumiendo que si eran triple A no había riesgo, aunque en muchos casos no entendieran el producto que compraban. Finalmente, el error más importante fue pensar que repartir el riesgo entre millones de inversores en vez de entre unos pocos bancos daba más estabilidad al sistema financiero.

Cuando se descubrió que estas supuestas verdades reveladas no eran tales, se hundió todo el edificio. La pérdida de fe en los ratings hizo que muchos inversores dejaran de comprar estos instrumentos, lo que impidió a los bancos seguir titulizando hipotecas y, además, dejó sin financiación sus vehículos especiales de inversión (los famosos SIV), que emitían papel comercial a corto plazo para comprar activos a largo. Lo imposible había pasado: la iliquidez. Estos vehículos tuvieron que ser asumidos por los bancos, lo que se sumó a las pérdidas de sus propios instrumentos de deuda, destrozó sus balances y acabó con el mito de que la dispersión del riesgo les protegía de una crisis sistémica. En esas condiciones, empezaron a acaparar liquidez y dejaron de prestarse entre ellos por la desconfianza sobre lo que había en los balances. Resultado: el credit crunch y el desapalancamiento, con la venta de estos activos a cualquier precio o directamente su amortización por falta de mercado..

Un futuro muy negro

¿Y ahora qué? Ésa es la segunda gran pregunta de este aniversario. La respuesta del consenso de economistas es que esto va para largo y que posiblemente lo peor todavía no ha quedado atrás. Un pesimismo que ha aumentado con la frustración de las expectativas de mejoría en varios momentos durante este año: el otoño pasado después del golpe inicial, enero, cuando los bancos centrales lanzaron su ofensiva conjunta, y marzo, con el rescate de Bear Stearns.

“Dudo que hayamos recorrido más de un tercio de la crisis”, opina Michael Burry, gestor del hedge fund Scion. “No tendremos una recuperación de verdad hasta finales de 2010 o principios de 2011, porque muchas de las facturas de la burbuja de crédito todavía no se han pasado al cobro”, añade. Otro gestor de hedge funds entrevistado por MarketWatch, Eric Hovde, es un poco más optimista: quedan entre uno y dos años de crisis, afirma, y recuerda que la nueva caída del precio de la vivienda tardará entre tres y seis meses en reflejarse en los balances de las entidades. La gran banca española coincide en que puede durar hasta 2010.

Para que se solucione la crisis, los expertos creen que es condición sine qua non que se estabilice el mercado inmobiliario en EEUU y que los bancos eliminen definitivamente todos los instrumentos de crédito en cartera y sus propios créditos impagados (el FMI cifró el impacro total de la crisis en 800.000 millones). Además, hay que solucionar la gravísima situación de Fannie Mae y Freddie Mac. Tett cree que la clave está en devolver la confianza al sector financiero, para lo que sugiere más ampliaciones de capital y un proceso de titulización más transparente. “Pero llevará años, no meses, restablecer la confianza, porque se han venido abajo las grandes asunciones de las finanzas del Siglo XXI”, concluye.

Mientras tanto, las expectativas mayoritarias son de que EEUU acabará entrando en recesión porque, a pesar de las bajada de tipos más rápida de la historia (del 5,25% al 2% en sólo siete meses) y de los estímulos fiscales (cheque de 600 dólares a los contribuyentes), el consumo está seriamente tocado. Para Europa hasta ahora las previsiones eran más halagüeñas, pero el crecimiento negativo en Italia y Alemania ha empeorado notablemente el panorama. El propio Jean-Claude Trichet alertó el jueves de las amenazas sobre el crecimiento. Para España el panorama no es mucho mejor, porque hay que sumar el estallido de nuestra burbuja inmobiliaria; algunas entidades, como Funcas, ya hablan directamente de recesión.

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En Washington no hay negros, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 9 agosto, 2008

Compruebo, no sin algo de estupor, que mi epístola de la pasada semana ha generado cierto malestar en sectores de la izquierda. De entrada, tienden a confundirte con Zapatero. ¿Será por la Z? Puede ser, pero yo nunca habría empezado una carta Querido Z si se la dirigiera a él, sino que habría puesto Insufrible R, Inaguantable R o, simplemente, R. Pero no desvelemos más de nuestras intimidades. Quiénes somos es cosa nuestra. Z y A, ¿hermanos, primos, simplemente amigos…? Una incógnita que viene bien a nuestros intereses. Pero no es por eso, o no sólo es esa la razón por la que se han sentido molestos. Parece ser que el hecho de poner en evidencia de manera tan cruda los efectos perversos de una crisis económica, que si no es en todo culpa de Rodríguez, sí lo es en parte, y en parte no menor, les ha sentado rematadamente mal, dicho de manera vulgar, les ha jod… sobremanera. Fíjate, querido Z, que creo que la razón no es tanto por el hecho de la crisis –a estos progres, en su mayor parte pijo-progres de visa oro y vida resuelta, les importa bien poco lo que les ocurra a las clases menos favorecidas- porque como consecuencia de la misma su negocio de mentiras se está viniendo abajo. No encuentran clientela a la que engañar tan fácilmente, y todo apunta a que muchos de los engañados en anteriores ocasiones se están dando de baja en número importante.

A veces es necesario algo que sirva de acicate para que la Gran Mentira de la izquierda y todas las demás mentiras que fluyen de ella se pongan en evidencia, y en el caso que nos ocupa ha sido una crisis económica la que ha hecho este trabajo. Y ya que te hablo de la Gran Mentira, déjame que haga mención de algo que esta semana nos ha llenado de dolor a los que luchamos por la libertad en todo el mundo: la muerte de Alexander Solzhenitsin, el hombre que denunció el Gulag, la conciencia crítica de la izquierda, la voz que durante décadas recordó al socialismo que seguía sin pagar precio alguno por sus crímenes. Por eso los socialistas, querido Z, lo odiaban y estos días socialistas de todo el mundo, desde Rodríguez hasta Chávez, celebran su muerte.

Pero la verdad es la verdad. El fascismo tuvo un juicio justo en Nuremberg, y a pesar de eso la izquierda ha conseguido que la derecha liberal y, sobre todo, la conservadora, que poco o nada tenían que ver con aquello, se sigan sintiendo acomplejadas por los crímenes del fascismo. ¿Y la izquierda? La izquierda, querido Z, ha cometido tantos o más crímenes, y peores en número y calidad de la tortura que los que cometió el fascismo y, sin embargo, nunca ha pedido perdón por el modo despiadado y cruel como ha tratado, y trata todavía, al ser humano, y mucho menos se la ha juzgado y condenado por ello. Y, sin embargo, se permite el lujo allí donde puede de dar lecciones de moral y de extender certificados de demócratas a los demás. Eso es lo que llamo, querido Z, la Gran Mentira, de la que fluyen, digo, el resto de las mentiras, porque la izquierda hace del negocio de mentir una empresa provechosa y lucrativa.

La verdad, querido Z, es para la izquierda un mal menor, un accidente. En su haber, la verdad es manipulable, se retuerce hasta que deja de ser verdad y se convierte en su verdad. El otro día tuve a bien echarle un vistazo al blog de la dirigente socialista Elena Valenciano. A mí me parece buena gente, qué quieres que te diga. Creo, incluso, que hubiese sido mejor candidata a ‘número tres’ socialista que la tal Pajín, pero se ve que Rodríguez se deja engañar fácilmente por la mediocridad. Y Valenciano hace méritos. Verás, se me ocurrió leer un post ya algo pasado de tiempo respecto a un viaje que la dirigente socialista hizo a Washington donde tuvo oportunidad de charlar con gente del equipo de Obama –por supuesto, a Obama no le saludaron ni previa donación a la campaña-, y me llamó la atención un comentario que venía a decir algo así como que Washington es la ciudad con mayor porcentaje de gente de color de toda Norteamérica y que, sin embargo, en el centro de la ciudad no se ven negros. En Washington no hay negros. Curiosa afirmación, cuando menos. Me quedé, querido Z, pensando qué habría querido decir Valenciano con semejante afirmación: uno, que era una suerte que no hubiera negros en Washington o, dos, que no había negros por culpa de Bush. La primera me pareció sorprendente, aunque tal y como estaba escrito el post daba lugar al malentendido, así que opté por pensar que lo que pretendía hacer la dirigente socialista era intentar convencer al lector de su post de que Bush es un racista, que Obama es negro, y de que si de Bush dependiera Obama nunca podría llegar a ser presidente por ser negro, y que por eso no había negros en Washington, porque Bush es malo malísimo y los ha enviado a todos a Guantánamo bajo sospecha de conspiración terrorista –esta última aportación la hago yo, pero supongo que en el fondo es lo que le gustaría decir a Valenciano-. Yo no sé qué ciudad visitó la señora Valenciano, pero en Washington hay más negros que en el Congo. Y se olvida del pequeño detalle de que la segunda de a bordo de la Casa Blanca, la mano derecha de Bush, es una señora llamada Condoleeza Rice que es mujer… y negra. Muy racista el tipo, ¿no opinas lo mismo, querido Z?

¿Ves lo que te digo? Nada es como es, sino como la izquierda quiere que sea. Hace un año sacaban a pasear a De Juana y Rodríguez decía que era un hombre de bien, y hoy no saben qué hacer para devolverlo a la cárcel de la que nunca debió salir. El problema, Z, es que tenemos unas leyes obsoletas y, sobre todo, un Código Penal heredado de la transición en el que el centro-derecha se dejó avasallar por una izquierda impetuosa que obligó a claudicar al poder y aceptar la filosofía maligna de la reinserción social en lugar de la lógica del delito-castigo. A lo largo de los años se han ido poniendo parches para evitar algunos excesos como este, sin que la Justicia pueda evitar que un malnacido como De Juana acabe en la calle en edad de seguir matando, cuando debería de pasarse el resto de su vida entre rejas.

Es hora, querido Z, de cambiar la ley, pero de hacerlo de arriba abajo, y eso requiere un consenso previo por parte de los dos grandes partidos y yo, francamente, no lo veo, Z, no lo veo, porque no creo que esta izquierda radical y extremista se haya bajado de la burra de la reinserción social y haya comprendido que determinados delitos exigen un castigo proporcional y que, es más, hay crímenes para los que nunca un castigo impartido por los hombres será suficiente para hacer pagar la deuda que quienes los cometen contraen con la sociedad. Pero, por intentarlo, que no quede. ¿Ves, Z? Todo son mentiras, o medias verdades, pero nunca la verdad en estado puro. Y quieren que no reconozcamos la crisis… ¿Sabes? El otro día se ahorcó aquí un hombre joven, de unos treinta y tantos, porque no podía pagar sus deudas. En el PSOE local querían denunciarlo porque eso dejaba en muy mal lugar a Rodríguez… Menos mal que el juez no aceptó a trámite la denuncia. ¡A quién se le ocurre suicidarse en el País de las Maravillas de ZP! Por cierto, desde que llegué, querido Z, todo va bien. No sé cómo pasaré la cuesta de septiembre –que es peor que la de enero-, pero intentaremos aprovechar estos días que sabe Dios si podremos repetir dentro de once meses… Al menos, aquí, no hay tangas de leopardo. Pero recuérdame que no deje de contarte lo de Pepiño, sí, José Blanco que, según las malas –o buenas- lenguas locales, se está haciendo una urbanización en la Isla de Arosa. Blanco, metido a promotor…, promete ¿eh? ¿A que te pongo los dientes largos, Z?

Atentamente,

A.

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El suicida expiatorio, de Juan Gelman en Página 12

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 9 agosto, 2008

Han vuelto al tapete público los sobres con ántrax enviados por correo que mataron a cinco personas, infectaron a 17 y aterrorizaron a EE.UU. Comenzaron a llegar el 18 de septiembre de 2001, exactamente una semana después del atentado contra las Torres Gemelas, y el caso parece cerrado: el 31 de julio se suicidó el científico Bruce E. Ivins, acusado de ser el autor de tan mortíferas misivas. Ivins trabajaba en un laboratorio del ejército de Fort Detrick como uno más de un círculo cerrado de especialistas en ántrax y, para el FBI, todos eran sospechosos. Los acosaba una y otra vez con interrogatorios amenazantes, contrainterrogatorios, pruebas de polígrafo, allanamientos y decomisos de sus computadoras. Muchos se preguntaron si no debían contratar a un abogado penalista para defenderse del hostigamiento (The Washington Post, 3-8-08).

Los medios norteamericanos presentaron a Ivins como una suerte de científico loco, un sociópata violento, un pornógrafo obseso que, además de desahogar su odio contra la sociedad, habría querido llamar la atención sobre los peligros de la guerra biológica, subestimados a su juicio. Los vecinos no opinaron lo mismo: dicen que era un hombre de familia, atento, amigable, algo tímido. Sus colegas, tampoco: “No creo que él haya sido. ‘Muéstrenme las pruebas’, le digo al FBI”, declaró Jeffrey Adamovicz, ex director de la división bacteriológica del ejército (USAMRIID, por sus siglas en inglés). Ahí está el asunto: las “pruebas” serían apenas circunstanciales (The New York Times, 4-8-08).

El FBI ya había dado muestras de su incompetencia cuando en el año 2002 filtró que el científico Steven J. Hatfill era el autor de los atentados con ántrax. No había pruebas y, tras seis años de batalla legal, el Departamento de Justicia se vio recientemente obligado a pagarle una indemnización de 5,8 millones por manchar su nombre con una falsa acusación (USA Today, 27-6-08). El ex líder de la mayoría del Senado, Tom Daschle –a cuya oficina llegó uno de los sobres asesinos–, cuestionó la seriedad de la acusación contra Ivins: “Desde el comienzo mismo tuve serias preocupaciones acerca de la calidad de la investigación (del FBI). En vista de que tuvieron que pagar a otro 5 millones de dólares por los errores que deben haber cometido, da una cierta indicación sobre el calibre y la calidad de la investigación” (wiredispatch.com, 3-8-08). Había, entonces, que encontrar rápidamente un chivo expiatorio.

Trascendidos del FBI explicaban que Ivins tenía acceso al polvo de ántrax que se obtenía en el laboratorio del ejército y/o podía prepararlo. El desmentido de sus colegas ha sido rotundo: “USAMRIID no maneja polvo de ántrax”, manifestó el científico Richard Spertzel, que trabajó con Ivins en el mismo laboratorio. “Creo que ninguno allí tiene la menor idea acerca de cómo fabricarlo. Necesitaría la oportunidad, la capacidad y la motivación, y él no tenía nada de eso” (The Washington Post). Lo cierto es que Ivins sufrió el mismo tratamiento que Hatfill: lo seguían a todas partes, lo acosaban, también a su familia, con aprietes y amenazas. Las “pruebas” contra Ivins son endebles. En cambio, hay indicios que explicarían el apuro del FBI en cerrar el caso. No sería sólo porque han transcurrido siete años desde que se produjeron los hechos y comenzó la investigación.

Algo que creaba desconcierto es que ningún patrón de conducta del asesino vinculaba a las víctimas entre sí: un par de senadores, tres medios y el “daño colateral” de varios empleados de correos. Pareciera, sin embargo, que algo tendrían en común: todos, menos los últimos, habrían sido molestos para Bush. Es una especulación acuñada hace tiempo por alguien que firmó la hipótesis con el seudónimo de “Allie” (www.newsgarden.org, 10-10-04). Véanse los elementos que tomó en cuenta.

Tom Daschle y el senador Patrick Leahy, blancos de los sobrecitos, pertenecen al Partido Demócrata y obstaculizaron la aprobación de la Ley Patriótica, que otorga a la Casa Blanca poderes casi omnímodos para recortar las libertades civiles de los estadounidenses. ¿Y el porqué de los ataques a tres medios? De la NBC puede decirse que es suavemente liberal, sólo que el notorio periodista Tom Borkaw, que convirtió al informativo de la noche de esa cadena televisiva en el de mayor audiencia de la materia, realizó la entrevista a Bill Clinton que la Casa Blanca quería vetar (archive.salon.com, 27-9-01). Libertad de prensa, que le dicen.

La razón que habría provocado los atentados contra el New York Post y el National Inquirer no sería política, como en el caso anterior: la primera publicación es claramente derechista y pertenece a Rupert Murdoch; la segunda practica el periodismo amarillo. Ambas publicaron artículos y fotos que registran las borracheras públicas de la hija de Bush, Jenna. Y la familia es la familia.

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