Reggio’s Weblog

De Merkel a Zapatero, de José Ignacio Wert en El País

Posted in Economía, Política by reggio on 8 agosto, 2008

El miércoles 23 de julio, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España, y Angela Merkel, canciller de la República Federal de Alemania, comparecieron en sendas conferencias de prensa en Madrid y Berlín. Ambos se refirieron extensamente a la situación económica de sus respectivos países.

Al día siguiente, el influyente Financial Times dedicaba el titular principal de portada a lo dicho por la canciller: “Merkel avisa del frenazo alemán”. No sólo eso: también se refirió la dirigente germana a las duras medidas, incluida la reforma del mercado laboral, que le parecían necesarias para revitalizar la economía. En cambio, el rotativo británico no dedicaba ni una línea a la comparecencia de Zapatero, quien también habló de la situación económica española para repetir por enésima vez su mantra de que, a pesar de eso que Blanco llamó un “problema de dificultades”, la política social no va a sufrir ningún recorte y se va a cumplir con todos los compromisos. Y, eso sí, que no son de aplicación las recetas derechistas del PP, que sólo sabe recortar derechos sociales.

Me parece que esa diferencia de eco indica que el diario de referencia económica europeo sabe distinguir lo relevante de lo banal, las declaraciones de importancia política y económica, y las insustancialidades demagógicas. En definitiva, la expresión de liderazgo y la de ausencia de él.

Zapatero se está comportando ante la crisis como lo contrario de lo que pretende ser, un líder reformista. Merkel, en cambio, que no presume de ello, provee un claro ejemplo de ese reformismo. El líder reformista va dos pasos por delante de los problemas, los explica con claridad a la sociedad, no le oculta las dificultades ni los costes. El dirigente populista primero intenta esconder el problema, después intenta atenuarlo y, por último, se aplica a ocultar su coste. Cualquier cosa antes que renunciar al rostro simpático, y a decirle a cada uno lo que le resulta grato escuchar.

A mi juicio, Zapatero se equivoca y hay que preguntarse en qué tipo de cálculo reposa su error. Se me ocurre alguna explicación conjetural: o bien le han contado que la crisis no es para tanto, o bien le han dicho que su duración va a ser tan corta que no va a influir en el ciclo electoral, o, bien -y esto me cuesta más creerlo- es un true believer en las virtudes taumatúrgicas del buen rollito y se cree en serio que el optimismo crea puestos de trabajo.

En cualquiera de los tres supuestos, su comportamiento no tiene sentido, ni siquiera táctico. Porque en lo que más gravemente se equivoca Zapatero es en su valoración de la inteligencia de los destinatarios.La misma historia electoral española reciente brinda ejemplos contundentes de que un Gobierno puede ganar unas elecciones en un marco económico adverso, sin necesidad de recurrir al disimulo y al enmascaramiento de la realidad. Felipe González ganó -es verdad que apurada-mente- en 1993, en el peor escenario económico de los últimos años, con la economía en recesión, con tres devaluaciones de la peseta antes de las elecciones y con una tasa de paro del 22% (3,3 millones de parados) en la fecha electoral. No porque la gente no supiera de la gravedad de la situación, sino porque consideró entonces -no así tres años después, bajo condiciones económicas menos tensas- que en tiempos de tanta tribulación la mudanza suponía demasiado riesgo.

La opción inicial del Gobierno en la situación actual, la negación de la crisis, o la segunda línea de defensa, su minimización, son no sólo de corto alcance, sino algo mucho peor: cuando la realidad acaba haciendo estallar las costuras del disfraz con que se la ha pretendido mantener oculta, se lleva por delante no sólo el crédito pasado de los simuladores, sino el futuro. Lejos de aumentar el optimismo, desata un pesimismo mayor: “¡Qué no habrá de verdad, cuando con tanto esfuerzo lo ocultan!”.

Ahora estamos entre la fase segunda (minimización) y la tercera fase, la de las soluciones indoloras. Esta estrategia es mala desde el punto de vista de la pedagogía democrática y peor desde el de la política económica. Esto es, instala en una parte de la ciudadanía -probablemente menor de lo que cree Zapatero, pero ésa es otra historia- la idea de que un Estado omnipotente puede vivir al margen de la capacidad que le dan los recursos que detrae y puede hacer las mismas cosas si ingresa mucho o si ingresa poco. Hasta un cierto punto puede hacerlo, pero a un elevado coste: endeudándose y, por tanto, trasladando a las futuras generaciones el coste de su actual prodigalidad. Pero más allá de ese punto, simplemente no puede, ni siquiera endeudándose. Primero, porque no le deja el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Pero, segundo y más importante, porque en las condiciones financieras actuales, vivir de prestado va a ser más difícil, si no hay quien te preste o, en todo caso, te van a prestar mucho más caro.

Pero el coste mayor es, por así decirlo, moral: esta atosigante insistencia en que se va a mantener el gasto social sean cuales sean las circunstancias es un pésimo mensaje sobre todo para los ciudadanos a quienes en apariencia se dirige, los más desfavorecidos: no os preocupéis de nada, que aquí está Zapatero para remediarlo. Pues no, justamente esos ciudadanos, como todos, deben entender que en momentos como éste tienen que comprometerse como todos y esforzarse más por salir de su situación.

Y está además el coste económico. Simplemente, dos medidas sociales, de esas que no van a ser tocadas según el Gobierno y que, por tanto, se van a incorporar a la base de coste del Estado para el futuro, los 2.500 euros (que son en realidad más bien 2.750 euros de media, dada la proporción de monoparentalidad y otras causas de incremento del premio de natalidad) y la devolución fiscal universal de 400 euros suponen un coste global de más de 7.200 millones de euros, un 0,7% del PIB.

Ese coste en dos medidas universalistas, que no discriminan por la capacidad económica de los contribuyentes y, en la medida que lo hacen, lo hacen a favor de los que más tienen, ya se come, en una teórica situación de equilibrio presupuestario, casi la cuarta parte del déficit máximo tolerable. Bien es cierto, para ser justos, que, sobre todo en la medida de los 2.500 euros, no se ha oído una sola voz política discordante, lo que indica que la tentación populista anida en todo el espectro político.

Los tiempos antipáticos no se pueden afrontar con simpatía (o sólo con simpatía). Estos tiempos son los que exigen políticos capaces de manejar la brújula, aunque no todos quieran ir al Norte si el camino es cuesta arriba, en lugar de políticos que sólo miran a la veleta de la opinión pública y su cambiante viento. La sonrisa permanente, cuando vienen mal dadas, se convierte en la sonrisa del Joker. Y puedes acabar como el pobre Heath Ledger…

José Ignacio Wert es sociólogo y presidente de Inspire Consultores.

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Leopoldo Alas, de Ruth Toledano en El País de Madrid

Posted in General by reggio on 8 agosto, 2008

El 8 de junio de 2003, en una tarde asfixiante que preludiaba otro de los veranos que él odiaba, viví con Leopoldo Alas nuestra experiencia más dura y de más extraña intimidad: escribir juntos la necrológica de un amigo. Sentados frente a frente, sobrecogidos como dos traviesos escolares a quienes la desgracia devuelve a sus pupitres, intentábamos preparar (él, para El Mundo; yo, para EL PAÍS) el imposible resumen de quien había sido Joe Borsani, su hermano del alma, asesinado en Madrid pocas horas antes. Nos habíamos refugiado en casa de Pedro Lacalle, el amigo médico que el día 1 de agosto de 2008 marcó mi teléfono para confirmar que uno de esos pupitres, el de mi hermano del alma, se había quedado vacío para siempre. Yo no hubiera podido escribir, mi querido Leopoldo, tu necrológica, porque los ritmos del oficio no son los mismos que los del corazón y porque ya no estabas tú para escribirla conmigo. Habría necesitado que tú me devolvieras a títulos y fechas desde ese ensueño de mediodías en mi terraza de Chueca en el que entablábamos conversación con una paloma posada en el tejado de enfrente, a la que llamamos María Eugenia, o celebrábamos la vuelta de Rodolfo, un abejorro negro, gordo y peludo con el que trabamos amistad. ¿Un abejorro? No es serio. ¿A quién puede importar semejante excentricidad? Y sin embargo, Polo, posiblemente en ese encuentro con Rodolfo, el abejorro negro que comenzó a dar vueltas alrededor de nuestras cabezas y venció nuestra aversión mientras tú y yo reíamos a carcajadas, en éxtasis, abrazados, brillantes de sol de primavera, posiblemente, digo, estuviéramos entonces más cerca que nunca de la felicidad, la plenitud.

Leopoldo Alas ha sido un escritor prolífico, un profesional de los medios y, sobre todo, un gran poeta, así que todas las necrológicas que han empapado de tristeza las páginas de los periódicos hicieron, con mayor o menor acierto, justicia a su carrera. Ha sido también un destacado activista gay. Pero yo lo que quiero contar es que Polo y yo nos conocimos siendo dos adolescentes zangolotinos y letraheridos y que en la primera imagen que conservo estamos los dos escondidos en un baño de chicos de la Facultad de Filología de la Complutense, tapándonos la boca para ahogar no sé qué risa, y que no hemos dejado de hacer el gamberro desde entonces y que éramos pareja de bolos maricas y que la última vez que salimos juntos cantamos a dúo Yo soy rebelde, de Janette, en el karaoke de la plaza de los Mostenses, y juramos de nuevo preparar nuestro repertorio de versiones, en el que también estarían Azzurro, de Adriano Celentano, y Aline, de Christophe. ¿Un karaoke? No es serio. ¿A quién le importa lo que yo haga? ¿A quién le importa lo que yo cante y que yo tenga roto el corazón? Y, sin embargo, Polo, en aquella noche loca, nos dábamos sobre el escenario, exultantes por nuestro debut, un beso que ya estaba, sin saberlo, herido de muerte.

Ahora quiere triunfar el vacío que Leopoldo Alas registró en sus poemas y esa muerte nos mira desde un palco. Puta. Esa muerte imponiendo que ésta es la condición y éste es el tiempo. Asquerosa. Esa muerte que nos posee a través de este miedo. Hija de Satanás. Esa muerte que nos obliga a asistir a este concierto de desorden. Odiosa como nunca. Mala. Imbécil: es una muerte que no sabe que Leopoldo Alas era tantos que a todos no se los ha podido llevar y que seguirá siendo, según quien lo guarda consigo, Leopoldo o Polo o Leo e incluso Poldo y Polanski y hasta Furiase. Que su mayor legado, el envidiable, el que determina el verdadero triunfo de una vida, sigue presente de forma inusual: una cadena de afectos asombrosamente numerosa e interactiva que ha llenado de amigos su vida y la de los demás y que sigue afianzando, y hasta creando, lazos póstumos.

Leopoldo Alas no era un santo, como parece que son todos los muertos. Era un poeta. Un ángel fieramente humano, que representó como nadie nuestra paradójica naturaleza: el más amargo y el más dulce, el más brutal y el más tierno. Era nuestro espejo oscuro y el que nos enseñaba también la mejor cara: la que nunca envejece, la que se vuelve desde la luz con su flequillo adolescente y nos sonríe, cómplice (“Ruti, Ruti, que nos fusilan”). Tu ausencia, Polo, como a ti antes las de Joe y Julito Romero, es una ráfaga continua que me ametralla de dolor. Y sólo puedo entenderla pensando que te has ido, adelantado, a descubrir el gran misterio para poder contárnoslo.

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No olviden a la otra China, de Bao Tong en El Mundo

Posted in General by reggio on 8 agosto, 2008

TRIBUNA LIBRE

El mensaje implícito, y extraordinariamente eficaz, transmitido por los Juegos Olímpicos que hoy comienzan y por el renovado brillo que se deriva del prestigio nacional, es que todo el mérito le corresponde al inquebrantable régimen autoritario del Partido Comunista chino. La cita olímpica de Pekín asume así -irónicamente- un inmenso significado político interno: el evento simbólico por excelencia de la paz y de la cooperación internacional se vincula al renacimiento del nacionalismo.

El régimen chino actual se proponía transformar en realidad los ideales del comunismo -una ideología considerada en casi todo el mundo a estas alturas como fallida-. Sin embargo, lo único cierto es que el Gobierno de Pekín sigue pidiendo sacrificios a la inmensa mayoría de la población, sin ser capaz de ofrecer a cambio una futura sociedad comunista. Por eso, el nuevo objetivo declarado de los actuales dirigentes es el de construir una nación más fuerte, que sepa hacerse respetar en el escenario internacional. Así pues, la mejora de la posición china en el ámbito internacional sigue siendo la ambición principal de determinados sectores del país. Pero, por el contrario, la mayoría de la población, especialmente la que aún reside en las áreas rurales, es todavía víctima de la pobreza, de las enfermedades y de la precariedad económica.

Hoy la gloria de la nación se difundirá a través de la televisión entre millones de chinos -que viven en el campo-, que desde hace 50 años sacrifican su bienestar en pro de la industrialización del país, sin ninguna promesa de que el futuro les vaya a ofrecer grandes mejoras respecto a las condiciones de vida de sus antepasados. Hasta ahora, lo único que han visto son los bajos salarios pagados a los trabajadores de la construcción procedentes del campo, que son los que han levantado las enormes infraestructuras de los Juegos. Amén de la irrefrenable ocupación de terrenos -por decreto administrativo- para destinarlos a nuevos proyectos, sin consulta alguna y sin resarcimiento adecuado a la población local, condenada a ser desalojada de sus casas y de sus tierras de la forma más brutal.

No tengo la más mínima duda de que todos los beneficios económicos ocasionados por los Juegos Olímpicos irán a parar únicamente a manos de las elites urbanas, que se están enriqueciendo cada vez más. El estímulo económico producido por unos gastos estatales desaforados, por los inmensos proyectos de infraestructuras y por el flujo constante de inversiones extranjeras está siendo disfrutado exclusivamente por un ramillete de millonarios.

En teoría, el efecto del trickle-down (es decir, el acceso de las franjas menos favorecidas a la redistribución de la riqueza) debería darse en todos los sectores económicos. Pero, en cambio, la creciente distancia entre las rentas más altas y las más bajas sugiere que se está asentando una desigualdad sistemática, favorecida por un Gobierno cuyo eslogan parece ser el de siempre y sólo para los ricos.

Los Juegos son el ejemplo por antonomasia de este tipo de política que termina sirviendo sólo a una pequeña parte de la población. No hay que olvidar que los nuevos edificios brillantes y los cielos de Pekín temporalmente limpios y exhibidos con orgullo al mundo durante los próximos días se han conseguido a un precio muy elevado, el de innumerables sacrificios por parte de todos aquellos a los que las autoridades han desalojado, alejado y escondido a la vista de los visitantes que están llegando para asistir al evento.

Hay muy pocos signos de que los Juegos de Pekín hayan favorecido en China el nacimiento de una sociedad abierta. Y, de hecho, aunque periodistas extranjeros hayan podido disfrutar de un permiso de trabajo y residencia en el país desde el 1 de enero de 2007 hasta el final de los Juegos, lo cierto es que la represión gubernamental contra los abogados y los periodistas chinos ha proseguido imperturbable. La exhibida modernidad sigue presentando un neto contraste con la retrógrada forma de gobernar del Partido Comunista. La legitimidad del Gobierno se basa desde hace ya demasiado tiempo en equívocos y en mentiras históricas. Para preservar su cada vez más intrincada y compleja versión de la verdad, necesita tanto la censura como la supresión sistemática de la memoria común.

¿El entusiasmo de millones de telespectadores chinos ante los Juegos bastará para acabar con el recuerdo de la feroz represión de la plaza de Tiananmen? Nadie lo sabe con certeza, pero el Gobierno parece convencido de salir airoso de su empresa de inducir a una amnesia colectiva. Sólo así se explica su insistencia para albergar los Juegos y la atención en torno al futuro papel del país en el escenario mundial a partir de ahora. Utilizar la Olimpiada como instrumento de propaganda puede servir para promover una operación de imagen a corto plazo, pero no contribuirá a resolver los problemas de China.

Los auténticos problemas, de largo plazo y de largo alcance, se esconden tras la cita deportiva que hoy comienza, y tras la aparatosa celebración del evento. Medio siglo después de la puesta en marcha de las grandes directrices políticas, el Partido Comunista no ha sido capaz de ofrecer a su pueblo ni paridad de derechos ni servicios sociales fundamentales, como la enseñanza, la sanidad o la seguridad social, a pesar de haber nacionalizado -bajo el régimen de Mao- todas las tierras y amplísimos sectores de la economía.

Infinitas promesas se les hicieron a los pobres de las comunidades rurales (todas muy pronto olvidadas), mientras su mano de obra fue necesaria para la construcción de las modernas ciudades. Los fondos estatales financiaron modernísimas fábricas deportivas, teatros líricos y millones de kilómetros de redes de internet, olvidando sin embargo construir calles en los pueblos más pobres del país y rescatar de la bancarrota al sistema nacional de la seguridad social. Además, no se ha visto progreso alguno en el campo de los derechos civiles, la única forma de poner coto a las injusticias y de anclar el sistema en la legalidad y en el respeto a las personas.

A Deng Xiaoping se le reconoció el mérito de haber cambiado profundamente las políticas de Mao, pero, gracias a él, también surgió la idea, profundamente injusta, de dejar prosperar a las elites gracias al crecimiento económico. Hasta hoy, ningún político chino ha sido capaz de afrontar sistemáticamente, ni tan siquiera reducir, la injusticia social que reina en China, a pesar de todas las promesas hechas a las capas más débiles de la población.

Consiguientemente, el Gobierno está obligado a recurrir cada vez más a la represión, para mantener a raya el descontento, mientras se dedica con pasión a iniciativas propagandísticas como los Juegos.

Bao Tong es ex secretario del ex primer ministro chino Zhao Ziyang. Vive desde 1996 en arresto domiciliario por su apoyo a los derechos humanos y sus críticas a la represión en el Tíbet.

© Mundinteractivos, S.A.

Recuerdo de Margaret, de Robert Fisk en La Vanguardia

Posted in Derechos, Internacional by reggio on 8 agosto, 2008

Está en la estancia vacía: es una visión deplorable, horrible, penosa. ¿Es Margaret Hassan? Su familia así lo cree, aunque está con los ojos vendados. No estoy seguro de que deban verse vídeos de este tipo -tal vez el término más adecuado sea soportarse- pero forman parte de la historia sombría de Iraq y la verdad es que quienes trabajan en el canal árabe Al Jezira se han acostumbrado a observar algunos comportamientos atroces en sus pantallas.

La ejecución -a sangre fría, de Margaret Hassan, trabajadora humanitaria, amiga mía y contacto en Iraq- figura entre las escenas si cabe menos horrendas guardadas en los archivos de la cadena.

Secuestrada por hombres con uniforme policial en noviembre de 2004, Margaret ya hizo su súplica postrera. Los espectadores la vieron:

“le ruego que me ayude”, suplicaba a Tony Blair.

Querían que retirara las tropas británicas del sur de Iraq. Hay también otra grabación que Al Jezira se negó a emitir, en la cual era obligada a declarar que había pasado información a militares estadounidenses en el aeropuerto de Bagdad: falso, por supuesto. Margaret era contraria a la invasión anglo-estadounidense y nunca habría espiado a los iraquíes.

Y llegamos a la última cinta de vídeo, donde se ve a Margaret en esa desnuda habitación. Viste blusa blanca, tiene el rostro vendado, la cabeza ligeramente inclinada. Un hombre se acerca por detrás pistola en mano. Apunta a su cabeza y coloca lo que parece una manzana delante del cañón del arma: ¿tal vez un rudimentario silenciador? Aprieta el gatillo. Clic: se ha encasquillado. El hombre desaparece del plano. Margaret, sin embargo, no se mueve. El hombre, de nuevo en escena, dispara. Esta vez sale la bala y la mujer exhala un tenue sonido, un último grito ahogado… para caer en el suelo de la estancia. Se acabó. ¿Deberían presenciarse tales escenas? El marido iraquí de Margaret me permitió ver la grabación, pero en cierto modo me hizo sentir como un criminal. Fue entonces, cerca de los estudios de Al Jezira, cuando cobré plena conciencia de que Margaret Hassan había muerto.

Margaret, entre otras cosas, entregaba medicinas para niños con leucemia provocada por uranio empobrecido empleado en las municiones de las fuerzas occidentales en la guerra del Golfo de 1991. Era una persona llena de energía, que logró convencer a los burócratas de Sadam para que permitieran la entrada de las medicinas en Iraq; pero si las sanciones de las Naciones Unidas habían sido el primer obstáculo, Sadam fue el segundo. Y como Margaret, aquellos niños murieron.

El director ajunto de Al Jezira, Ayman Gaballah, me dijo después: “Hemos seguido una especie de autoentrenamiento para no reaccionar visceralmente ante cosas terribles como estas”. Y comprendo por qué. Existen otros vídeos demasiado horribles para visionarlos. Parte del personal que trabaja en los estudios de Al Jezira considera que este material posee una importancia biográfica evidente y debería conservarse como un recuerdo personal. Como el de Ali Khatib, reportero de la cadena, sobre quien me informan que, en un puesto de control de las fuerzas estadounidenses en Iraq y tras serle dado el alto, recibió un tiro en la cabeza, igual que al cámara que le acompañaba. Para algunos, estos videos contendrán siempre imágenes demasiado duras, demasiado crueles.

Cuando me reuní con el marido de Margaret, Thaseen, en Bagdad tras el asesinato, era una viva representación de valor y duelo. Fueron tiempos terribles. “Cuando la mataron – dice Tahseeen- volvía a casa, me sentaba y lloraba. Pasaba el tiempo y hacía lo mismo, llorar y sollozar. No creo que lo hiciera la insurgencia, no creo que lo hiciera nadie. No podía ver el vídeo, no porque fuera mi mujer, sino porque no soporto ver cómo asesinan a alguien”.

¿Quién asesinó realmente a Margaret Hassan? En el vídeo de ejecución no hay banderas islámicas, no hay cantos musulmanes, no hay atribución de responsabilidades, sólo el asesino y el tiro fatal. Tras su secuestro, Margaret, que había trabajado en una ocasión como presentadora de noticias en inglés en la televisión de Sadam en Bagdad, contó incluso con apoyo entre la insurgencia. Abu Musab Zarqawi, líder de Al Qaeda abatido posteriormente por los estadounidenses, se sumó al llamamiento. Margaret había trabajado en campos palestinos en los sesenta y luchó incansablemente por las vidas y bienestar de miles de iraquíes a su cuidado.

Si las sospechas de su marido están en lo cierto, ¿qué “mano extranjera” la eliminó? En los archivos de Al Jezira es difícil eludir la contemplación de un sempiterno y enorme depósito de cadáveres. Los estadounidenses dispararon un misil de crucero contra las oficinas de Al Jezira en Kabul en el 2001 después de que estas hubieran remitido videos de Osama bin Laden a la sede de la misma televisión en Doha. Posteriormente un caza estadounidense lanzó un misil contra la oficina de la televisión en Bagdad en el 2003. En aquella ocasión, los estadounidenses mataron al jefe de la oficina, Tareq Ayoub. Su chaqueta y sus notas penden todavía de la pared en la oficina central de Al Jezira en Doha. La cadena había proporcionado (para su propia protección) las coordenadas de sus oficinas de Bagdad al departamento de Estado de Estados Unidos. Sus corresponsales preguntaron a Tony Blair – en el curso de uno de sus viajes con una visita a las oficinas de la cadena en Doha- si Bush había planeado efectivamente bombardearlas. Uno de ellos me dijo: “Blair se refirió en su respuesta algo así como a la ´necesidad de seguir adelante´”. Entonces comprendimos que era verdad.

Si por una parte Al Jezira ha pagado un precio terrible por la labor de sus corresponsales, testigos de algunos de los episodios más horrendos registrados en Iraq, parece contar por otra con el inquebrantable apoyo del emir de Qatar, Hamad bin Khalifa al Thani, que gasta millones financiando la deficitaria cadena. Y sin poder olvidar los momentos negros contenidos en esas terribles cintas de vídeo, he preguntado a algunos corresponsales de la cadena cómo es posible que seres humanos puedan cometer tales atrocidades. Ninguno de ellos ha sabido contestarme. Uno me ha sugerido que 11 años de sanciones impuestas por las Naciones Unidas habían modificado en cierto modo la mentalidad de los iraquíes. Personalmente, recuerdo que en 1998, cuando Sadam aún mandaba en Bagdad, una representante de una ONG intentó explicarme lo que les pasaba a los iraquíes. “Los estadounidenses y los británicos – me dijo- quieren que nos rebelemos contra Sadam. Creen que el sufrimiento que padecemos nos ha quebrantado hasta tal punto que haremos lo que sea, incluso entregar nuestra propia vida, para desembarazarnos de Sadam. La revuelta contra el partido Baas fracasó en 1991, de modo que ahora emplean métodos más bárbaros. Pero se equivocan. Esta gente se ha visto reducida a la miseria. Está jodida. Y cuando no tienes dinero ni comida, te aseguro que no te paras a pensar en la democracia ni en quién te gobierna”.

La representante de aquella ONG era Margaret Hassan.

Traducción: José M ª Puig de la Bellacasa

© The Independent 2008

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Manuel Fernández de la Cera, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Posted in Asturias, Sociedad by reggio on 8 agosto, 2008

A que todos sabemos lo que en Asturias se quiere decir cuando se considera que determinada persona es, por encima de todo, «célebre»? Pues bien, estoy persuadido de que si alguien se asemeja a esa definición en nuestra tierra, ése ciudadano es Manuel Fernández de la Cera. Excelente contador de anécdotas. Profundo conocedor del paisaje y del paisanaje astures. Culto, orteguiano, irónico. Que no reniega, como dejó escrito el maestro, de ese «fondo rural que perdura» en todos nosotros. Y que ejerce admirablemente de asturiano occidental.

Por una vez, haciendo «mudanza en su costumbre», se ha acertado con la decisión de un nombramiento que es además una reelección. Si hay en la vida pública de esta tierra una persona con capacidad para estar al frente del Consejo de Comunidades Asturianas, estamos hablando de Manuel Fernández de la Cera, que, como asturiano occidental que es, conoce muy bien lo que ha venido siendo el fenómeno de la emigración en Asturias, así como lo mucho que aportó, en todos los sentidos, al progreso.

El drama de la emigración a América, su lírica y su épica, su grandeza y su dolor, las leyendas, no siempre favorables, de aquellos indianos que se vieron obligados a abandonar su casa y que, andando el tiempo, volvían, no muchos, con un importante capital, frente a aquellos otros que no pudieron regresar nunca. Las innumerables historias de aquellos emigrantes, muchas de ellas más literarias de lo que sus protagonistas acaso hubiesen deseado.

Estamos hablando, en todo caso, de forjadores de tantos y tantos centros asturianos en el mundo y en España. Estamos hablando de aquéllos que, como escribió Pérez de Ayala, con envidiable belleza, llevaron consigo a Asturias al rincón del mundo donde se asentaron: «A donde quiera que el asturiano va lleva a Asturias consigo. La tierra que pisa el asturiano es ya para siempre tierra asturiana. (…) Asturianos e ingleses son, por naturaleza, colonizadores. (….) Y, en mi sentir, se asemejan muy principalmente en que Inglaterra representa dentro de Europa lo que Asturias representa dentro de España. (…) La verde Asturias, humorismo. ¿Pensáis que es poco lo que representa? Por lo pronto, esta rara cualidad yo no sé que la posean en tanto grado sino dos pueblos. Inglaterra y Asturias».

La labor de este hombre al frente del Consejo de Comunidades Asturianas viene coadyuvando a que los asturianos dispersos por distintos lugares del mundo encuentren en el Centro en que se reúnen un pedazo de su tierra, de esa tierra que, a estas alturas, es para muchos de ellos la de sus antepasados, que la llevan, no obstante, incorporada en su sentir y en su pensar, o, si prefiere, por decirlo al flaubertiano modo, en su «educación sentimental».

Estamos hablando de alguien que conoce la cultura popular y también aquella otra que viene en los libros y que tiene su acomodo en nuestra historia. Estamos hablando de alguien que, como lector que es de la obra de Unamuno, conoce en profundidad aquello que don Miguel denominó la intrahistoria. Estamos hablando de un tinetense, catedrático de Filosofía, «paisano», asturiano «célebre», extraordinario contertulio, que endulza su lucidez con esa ironía que es tan propia de la tierra que le vio nacer.

Por fortuna, hay excepciones en la vida pública y en los nombramientos políticos. Y la reelección de Manolo es una de ellas.

Estoy seguro de que todos los centros asturianos acogieron esta continuidad de Manolo con alborozo y, por qué no decirlo, hasta con alivio.

¿Olimpismo? Más de lo mismo, de Javier Ortiz en Público

Posted in Internacional, Política by reggio on 8 agosto, 2008

Los Juegos Olímpicos (JJOO) están mucho más emparentados con las guerras, las rivalidades a muerte y los conflictos entre naciones que con el afán de paz, la noble competencia y el esfuerzo de superación en buena lid que pretenden sus exegetas. Lo estuvieron ya en la Grecia antigua, donde jamás pusieron fin a ninguna guerra (de hecho, su prueba estelar, la maratón, se estableció para conmemorar el anuncio de una victoria militar), y lo han estado en la Era Moderna, cuyas celebraciones han bailado una y otra vez al son marcado por la relación de fuerzas interestatales imperante en cada momento.

El repaso de los JJOO modernos refleja cómo sus responsables nunca se han situado del lado de la defensa de los Derechos Humanos, sino todo lo contrario. Durante años, el Comité Olímpico Internacional (COI) no sólo aceptó, sino que incluso recomendó que quedaran fuera de las delegaciones nacionales los atletas negros y judíos (y las mujeres, por supuesto). El COI se humilló ante Hitler en los JJOO de 1936 y, luego, con la misma devota sumisión, ante los vencedores de la II Guerra Mundial. Más tarde se adhirió a la persecución de los deportistas homosexuales y aplaudió la investigación del sexo de las mujeres tenidas por “ambiguas”.

Las autoridades olímpicas se retrataron a la perfección en 1968, tras la matanza de Tlatelolco, a pocos días de la inauguración de los JJOO de México, cuando las fuerzas represivas del Gobierno de Díaz Ordaz dispararon y mataron a cientos de estudiantes que se manifestaban pidiendo más justicia social y menos gastos suntuarios. El COI hizo como si el asunto no fuera con él. ¡Ni siquiera se declaró apenado por la masacre!

Pero tampoco nos sorprendamos. ¿A cuento de qué iba a actuar como paladín de la democracia un organismo oligárquico que selecciona a sus miembros por cooptación? Si el propio COI rechaza el control de los deportistas de base y huye de las elecciones libres, ¿en nombre de qué iba a exigir a otros –a los jerifaltes chinos, sin ir más lejos– que renuncien a lo mismo?

Los autócratas de todo signo acaban siempre entendiéndose entre sí. A fin de cuentas, les une lo esencial.

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La Sanidad catalana, en quiebra técnica, de Alberto Camps en El Confidencial

Posted in Economía, Política, Sanidad by reggio on 8 agosto, 2008

El Instituto Catalán de la Salud (ICS) se encuentra en una situación de quiebra técnica, que empeorará a consecuencia de una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. La resolución obliga a la Generalitat a pagar una cantidad estimada entre setenta y cien millones de euros.

La sentencia, del pasado julio, anula la jubilación anticipada obligatoria impuesta por la Generalitat a unos setecientos médicos, de entre 65 y 70 años no cumplidos. Como la ejecución puede durar años, muchos de los afectados pueden fallecer sin percibir lo que les corresponde, a pesar de la sentencia judicial firme. Fuentes jurídicas informaron a El Confidencial del coste económico indicado, dato hasta ahora desconocido, a pagar por un ICS sin dinero y una Generalitat económicamente disfuncional.

“La sala de los Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña siempre nos había dado la razón”, señala Lluis Bertrán, jefe los servicios jurídicos del ICS, “pero en enero hubo una sentencia en la sala contencioso administrativa que nos fue desfavorable y que achacaba defectos de forma al plan de jubilación. En julio hubo otra sentencia que anulaba todo el plan por idénticas razones. Hemos interpuesto un recurso de casación contra dicha sentencia ante el Tribunal Supremo. Será el TS ahora quien tenga la última palabra”.

El ICS es el organismo de seguridad social de la Generalitat. También es la mayor empresa pública de Cataluña y la que da trabajo a un mayor número de empleados, unos 38.000. Atiende anualmente a 5,5 millones de personas. Ello representa el 83% de los servicios sanitarios catalanes.

El fallo judicial invalida una decisión política que paradójicamente fue acordada para reducir gastos. En efecto, se jubiló de manera forzosa a médicos con complementos de antigüedad que les permitían tener unos sueldos promedio de unos 3.800 euros. Al ser jubilados, pasaban a percibir una pensión de unos 2.300 euros.

Esta diferencia entre salario y jubilación fue la única razón real de la medida tomada por la Generalitat. Esperaba poder contratar facultativos noveles y ahorrarse pagar la antigüedad. Hoy en Cataluña están por cubrir muchas plazas de médico de la sanidad pública, por falta de facultativos. Por tanto, habría setecientas plazas vacantes más, acentuándose el ya brutal empeoramiento de los servicios. En Cataluña no sólo hay listas de espera, sino también listas en las que se espera para que llegue el día de poder entrar en la lista de espera oficial. De esta manera se puede falsear la realidad, al olvidar la lista de espera inicial y oficiosa, declarando lo que no es cierto.

Emigración de médicos a Valencia y Zaragoza

Hay varias razones por las cuales las plazas vacantes no son solicitadas por médicos del resto de España. En Cataluña, los sueldos base de los facultativos son los más bajos de todo el Estado. Ello produce una continua emigración de médicos. En casos es muy notable, como la de Tarragona a Valencia y la de Lérida a Zaragoza. Otra razón consiste en que la Generalidad exige el nivel C, es decir el superior, de conocimiento –escrito y hablado– del catalán. Obliga a pasar un examen que no es nada fácil.

Esta exigencia también es requerida a los médicos de lengua catalana, que pueden haber hablado catalán desde la infancia, pero sin haberlo tener ningún título, como era la norma bajo el franquismo. Un director de un servicio de un hospital público de Barcelona, que toda su vida ha usado preferentemente y muy correctamente esta lengua, manifestó a El Confidencial que “ni tan sólo estoy atento a si se produce una baja de mi nivel en otro hospital público catalán, porque si así fuese debería presentarme a un examen de nivel C de lengua catalana.

Me daría vergüenza tener que examinarme de mi lengua materna, que domino desde niño y que uso todos los días”. La fuente es mayor de 60 años y con una gran trayectoria profesional. Habla un catalán impecable.

Curiosamente, la Generalitat acaba de acordar la contratación de médicos extranjeros – básicamente de la antigua Europa comunista, de Latinoamérica y del Norte de África – a los cuales no se les requerirá ningún conocimiento formal del catalán ni (increíble, pero cierto) del castellano. Ya existen, en la sanidad pública catalana, médicos extranjeros que siempre van acompañados de una persona que les sirve de traductor.

La razón real y determinante de esta última barbaridad consiste en que estos médicos extranjeros, contratados por la seguridad social de la Generalidad, percibirán salarios muy inferiores a los facultativos que gozan de la condición de funcionario o de interino.

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Qué pasará con el empleo, de Primo González en Estrella Digital

Posted in Economía, Laboral by reggio on 8 agosto, 2008

El aumento del paro en España durante los últimos meses, concentrado de forma especial en el sector de la construcción, ha suscitado en medios económicos la pregunta de qué sector de la economía española podría tomar el relevo como fuente de creación de empleo en el inmediato futuro. Los candidatos para ello son dos claramente, el sector servicios y el sector industrial. Pero ambas candidaturas se han debilitado de forma considerable si contemplamos los datos más recientes que aporta la economía.

Por un lado, el sector servicios (comercio y turismo como principales canteras de empleo) se encuentran en momentos poco boyantes por no decir tirando a malos (el comercio, muy afectado por la caída del consumo). Por otro, el sector industrial está registrando una caída real de la producción que no se esperaba con tanta inmediatez y con tal intensidad. En junio, por ejemplo, la producción de la industria ha caído un 9,0% en términos anuales, en especial la fabricación de bienes de consumo duradero, cuya producción ha caído en más de un 20%, aunque también la fabricación de bienes intermedios lo ha hecho con fuerza, casi un 12%, en buena medida debido a que el sector de la construcción ha dejado de demandar productos industriales de este subsector, situando en posición de crisis a la amplia industria auxiliar de la construcción, que en los últimos años había experimentado un progreso muy considerable. Gracias a que algunas de estas industrias son altamente competitivas y habían empezado a abrirse paso en los mercados internacionales, la caída de la producción ha sido menor al encontrar la vía de la exportación como canal al que desviar una parte de la producción que el mercado interno ya no absorbe.

A pesar del aumento del paro tanto durante el pasado segundo trimestre (207.400 personas) como en los doce últimos meses (621.600 parados más, es decir, un 35% de aumento anual), la economía española ha seguido creando empleo. En el segundo trimestre del año han sido 22.900 empleos nuevos. En los doce últimos meses, el empleo creado ha sido de 57.800 personas, es decir, un 0,28%, aumento insignificante para una economía que estaba acostumbrada a aumentar su nivel de empleo a ritmos anuales del 3% e incluso superiores, para sostener un crecimiento de la producción que se ha movido en torno al 3% anual durante estos años. Es destacable el hecho de que tres de los cuatro grandes sectores de la economía española (la agricultura, la industria y la construcción) han destruido empleo durante el segundo trimestre del año. La industria lo ha hecho de forma bastante consistente, nata menos que 68.000 empleos destruidos entre abril y junio, lo que constituye un presagio de lo que posiblemente pueda suceder a lo largo de los dos últimos trimestre del año. Las cifras de producción industrial en declive anticipan ya un panorama muy pesimista para el empleo industrial.

Queda, por lo tanto, solamente el sector servicios, que en el segundo trimestre ha sido capaz de crear nada menos que 255.700 empleos aunque en los doce últimos meses ha creado poco más, unos 284.200 puestos de trabajo, lo que supone un aumento de la fuerza laboral del 2%. La incógnita que se abre, por lo tanto es si el sector servicios será capaz de minimizar las pérdidas de empleo que se van a producir previsiblemente en la construcción y en la industria, especialmente en esta última.

El grueso del sector servicios se reparte entre la actividad comercial y el sector turístico. Por lo visto en estos primeros compases del verano, la actividad turística es la que está afrontando mejor la acometida de la crisis económica, aunque el balance de la temporada veraniega habrá que verlo dentro de dos meses, cuando las empresas hayan echado cuentas. Parece que la gente, el español medio, se ha movido en busca de descanso, pero que el nivel de gasto vacacional se ha contraído de forma notable, lo que puede afectar al mantenimiento del empleo en el sector turístico. Aún así, el sector servicios, en el que trabajan unos 13,8 millones de españoles (sobre 20,4 millones del total de la fuerza laboral) puede servir de colchón amortiguador de la tremenda pérdida de ocupación que se espera para los dos grandes sectores que más directamente viven la crisis. De no ser así, las cifras de paro podrían alcanzar dimensiones insospechadas.

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En el nuevo cuadro geopolítico, de Frida Modak en Gara

Posted in Internacional, Política by reggio on 8 agosto, 2008

Modak, quien fuera secretaria de Prensa del presidente Salvador Allende, analiza la nueva situación a la que, en el contexto de la crisis mundial, se enfrenta toda Latinoamérica, desde México a la Antártica. Dados el interés de las grandes potencias por los recursos de la región y la batalla que se está librando por la hegemonía en la zona, la periodista chilena concluye que «se está diseñando un nuevo mapa geopolítico y nos toca decidir si seremos sujeto u objeto». Un nuevo escenario en el que la defensa común de esos recursos es vital para los países del sur.

La crisis económica estadounidense, que el país del norte transmitió al resto del mundo, está generando cambios importantes en América Latina, a los que no sólo hay que observar, sino acompañar para que desemboquen en lo que a la región le conviene. En las últimas semanas se han producido dos reuniones que tienen que ver con América Central, las que ilustran el cambio a que nos estamos refiriendo.

Una de ellas fue la Décima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, que culminó el 28 de junio pasado en Villahermosa, México, en la que se reafirmaron los objetivos del Plan Puebla Panamá, al que se le cambió el nombre y en una denominación abreviada se le llamará Proyecto Mesoamérica. A ella asistieron los mandatarios y jefes de gobierno de los países miembros: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá, así como República Dominicana en su calidad de Estado Asociado del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, y el presidente de Colombia, país que es parte del Plan Puebla Panamá, hoy Proyecto Mesoamérica. Uno de los aspectos al que se le dio especial importancia y que abarcó 9 de los 60 puntos de la declaración final fue lo relativo al combate a la delincuencia organizada y a la adhesión a la Iniciativa Mérida financiada por Estados Unidos.

La otra reunión fue la Quinta Cumbre Extraordinaria de Petrocaribe, efectuada el 13 de julio en Maracaibo, Venezuela. Participaron los presidentes y jefes de gobierno de Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guayana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Venezuela. Costa Rica asistió como observador. En esta ocasión se establecieron los nuevos términos en que Venezuela proporcionará petróleo a los miembros de Petrocaribe, los que mientras el combustible siga cotizándose sobre los 100 dólares tendrán un descuento y pagarán el 40 por ciento a los 90 días de recibido y el resto a 25 años. Si el precio supera los 200 dólares, pagarían el 30 por ciento a 90 días y el resto a largo plazo. Hasta ahora se pagaba el 50 por ciento a 90 días y el resto a 25 años, con dos años de gracia y un interés del uno por ciento.

Nuevas presencias. El contraste entre ambas reuniones ha dado origen a interesantes análisis. Hasta comienzos de los años noventa, las áreas de influencia o presencia de los países más grandes de América Latina estaba bastante clara. México ejercía un liderato en América Central, pero tenía escasa presencia en el Caribe, exceptuando el alto nivel de sus relaciones con Cuba. Por su parte, Venezuela tenía presencia, más que influencia, en el Caribe y no en Centroamérica, a la que se acercó más cuando integró el Grupo de Contadora. Brasil estuvo bajo un régimen dictatorial hasta fines de los ochenta, al igual que los países del cono sur.

Restablecida la democracia en América Central y del Sur, el cuadro se ha modificado, como lo están constatando también analistas vinculados a organismos internacionales relacionados con América Latina. Se habla de lo que se califica como el desplazamiento de México de América Central y la presencia de Venezuela y Brasil en esa área en particular y en el Caribe y América del Sur en general. Aunque a menudo se intenta presentar a los presidentes Lula y Chávez como antagonistas, los acontecimientos se encargan de mostrar sus coincidencias.

En lo que a América Central se refiere, cabe recordar que al constituirse Petrocaribe el año 2005, participaron en su creación sólo países del Caribe y los proyectos estaban referidos tanto a precios preferenciales del petróleo, como también a la construcción y remodelación de refinerías. Los países centroamericanos recibieron del Gobierno de México el ofrecimiento de instalar gasolineras de PEMEX, de remodelar las viejas refinerías que ya no funcionaban y cuotas de petróleo rebajado. Este fue el origen de la controversia entre los presidentes Chávez y Fox, por la forma en que éste último se refirió al proyecto venezolano.

Pasados los años la oferta mexicana no se concretó. Incluso ha trascendido en el medio diplomático que en su entrevista con el entonces mandatario guatemalteco Oscar Berger, el presidente Calderón le habría manifestado que su país no estaba en condiciones de venderle la cantidad de petróleo que su antecesor había ofrecido. Las refinerías tampoco se remodelaron ni se instalaron las gasolineras. El alza de los precios del petróleo le costó a las naciones centroamericanas centenares de millones de dólares y, finalmente, a pesar de las presiones estadounidenses Honduras y Guatemala ingresaron a Petrocaribe y con ello a un proyecto de desarrollo regional que contempla también inversiones y generación de empleos.

Un nuevo perfil. En este contexto y en medio de la crisis económica que ya se admite como tal, América Latina, desde México a la Antártica se enfrenta a una nueva realidad. Nuestros recursos siempre han sido codiciados, pero hasta hace algunos años Estados Unidos se atribuía derechos que nadie le había concedido en lo que consideraba su área de influencia. Pero cuando en los setenta empezaron sus problemas económicos y para sortearlos se abrió a otro tipo de colaboración con Europa Occidental, ésta también empezó a incursionar en nuestros países. Hoy los europeos le disputan la hegemonía y ambos enfrentan el desafío ruso-asiático.

Resulta, entonces, que se nos ve como los que vamos a mantener a Estados Unidos como potencia en un mundo que ya no será unipolar o como parte de un nuevo alineamiento del sur. Esto significa que mientras se definen los futuros centros de poder vamos a ser objeto de innumerables presiones. La Amazonia y la Antártica esconden enormes recursos y ya los países llamados desarrollados están formulando reclamos sobre esos territorios. Si Estados Unidos no consigue el acceso a la Amazonia a través de Colombia, Centroamérica y el Caribe son otra vía. Gran Bretaña quiere la Antártica y los yacimientos petrolíferos que ha descubierto Brasil son una tentación, al igual que los del Golfo de México.

Este nuevo perfil que ha adquirido el subcontinente no ha sido aquilatado como corresponde. Brasil y Venezuela lo tienen claro. Los brasileños van a custodiar su petróleo con submarinos nucleares y están comprando nuevos aviones. Venezuela hace ya un tiempo que ha cambiado a sus proveedores de armamento, su presidente acaba de estar en Rusia y buscan una alianza estratégica ante la crisis. A iniciativa de Lula la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR, creó un Consejo de Seguridad cuya importancia es obvia, tanto como la necesidad de abandonar esquemas que ya colapsaron. Se está diseñando un nuevo mapa geopolítico y nos toca decidir si seremos sujeto u objeto.

Frida Modak, periodista

© Alai-Amlatina

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Eppur si muove: la izquierda anticapitalista en Francia e Italia, de Massimo Modonesi en La Jornada

Posted in Internacional, Política by reggio on 8 agosto, 2008

A pesar de la derechización sancionada por las victorias electorales de Berlusconi y Sarkozy, las izquierdas anticapitalistas italiana y francesa se mueven. En Francia, la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) acepta disolverse para promover la formación de un partido anticapitalista plural. En Italia, el Partido de la Refundación Comunista rechaza disolverse en un indefinido partido de izquierda y relanza su acción política en el terreno del conflicto social. Iniciativas distintas, pero orientadas en la misma dirección.

Después de décadas de relativa marginalidad, la LCR aumentó sensiblemente su presencia a partir de las elecciones de 2002, cuando su joven candidato Olivier Besancenot obtuvo 4 por ciento y se convirtió en un fenómeno mediático y en referente de una nueva generación de militantes radicales. Este mismo resultado obtenido en 2007 mostró la existencia de una izquierda radical al margen de las fuerzas tradicionales de la izquierda francesa.

Ante resultados que rebasaban el horizonte de una pequeña organización trotskista, sus dirigentes propusieron la conformación de un partido anticapitalista diferenciado del “social-liberalismo” del Partido Socialista (PS) y de la inercia nostálgica y pragmática del Partido Comunista. En enero pasado, el congreso de la LCR llamó a la convergencia a los individuos y organizaciones en lucha contra el neoliberalismo que se reconocieran anticapitalistas. A lo largo del año se formaron numerosos comités en los cuales confluyeron militantes de la LCR y de grupos menores, así como un número sorprendente de nuevos activistas.

El proceso concluirá en enero próximo con la disolución de la LCR y la fundación del nuevo partido-movimiento, cuyo nombre y forma quedan por definirse, pero cuyas coordenadas se han ya perfilado: prioridad a las luchas sociales frente a las elecciones, independencia del PS, postura anticapitalista centrada en las clases trabajadoras y enriquecida por posturas feministas, ecologistas, antirracistas y altermundistas.

El PRC, después de la derrota de las elecciones de 2008, optó por un giro a la izquierda tras un dramático enfrentamiento en su reciente congreso. Desde su fracasada participación en el gobierno Prodi, en Refundación se levantó la fronda en contra del grupo dirigente formado alrededor de Fausto Bertinotti. Criticando la línea que llevó al partido a su mínimo histórico a nivel electoral y lo alejó de las luchas sociales, los disidentes se opusieron a la propuesta de disolver Refundación en un nuevo partido que uniera a las organizaciones situadas a la izquierda del Partido Democrático (PD).

El congreso, por pocos votos de diferencia, eligió sorpresivamente a Paolo Ferrero como secretario general en lugar del candidato oficial y aprobó un documento que marca una discontinuidad fundamental con el pasado reciente: fin de todo acercamiento al PD, negativa a toda hipótesis de disolución, apuesta por el conflicto social, vínculo privilegiado con sujetos en lucha por encima de las alianzas con agrupaciones partidarias y prioridad a las relaciones con fuerzas comunistas y anticapitalistas a escala nacional e internacional.

Más allá del entusiasmo que las anima, los límites de estas iniciativas de renovación de la izquierda radical europea no pueden soslayarse. El clima no es favorable y, aunque el otoño se anuncie caliente, las luchas sociales no han logrado tomar un vuelo político que detenga las ofensivas patronales sostenidas por los gobiernos de derecha.

A pesar de sus derrotas y divisiones, los partidos social-liberales (PS y PD) cuentan con sólida presencia institucional y siguen siendo referente de amplios sectores medios y populares moderados, atrincherados y siempre más despolitizados. El riesgo de que las izquierdas antisistémicas se vean reducidas a un papel testimonial es real. Sin embargo, varias consideraciones soportan la oportunidad de mantener, reformular y reforzar una postura política radical.

Las estrategias moderadas tanto en Italia como en Francia han sido derrotadas en las urnas y en el terreno de la acción política. La intensidad de las ofensivas derechistas está destinada a suscitar crecientes movimientos de resistencia, en el interior de los cuales, sin pretensión hegemónica, puede prosperar la reconstrucción de culturas políticas radicales que se nutran de las luchas sociales y las retroalimenten. Adicionalmente, considerando las señales a escala mundial, no está garantizada la normal y ordinaria administración de la dinámica gobierno-oposición leal y de conflicto-negociación y, por lo tanto, es oportuno desarrollar hipótesis radicales para enfrentar eventuales circunstancias de crisis.

Por último, no sólo es legítimo, sino profundamente necesario, sostener lecturas críticas y profundas de la reestructuración capitalista y desarrollar su contraparte, movimientos antagonistas que frenen la privatización del mundo, nutran contraculturas solidarias y vislumbren alternativas a pequeña, mediana y gran escala. En esta lógica se colocan las recientes iniciativas de las izquierdas anticapitalistas italiana y francesa, sin nostalgia, sin liturgias ni sectarismos, sin la ansiedad del inmediatismo electoral o del impacto mediático promoviendo, desde el antagonismo, la politización y la radicalización de la resistencia y la construcción de otro mundo, posible y necesario.

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¿España es Latinoamérica?, de Adolfo Sánchez Rebolledo en La Jornada

Posted in Internacional, Política by reggio on 8 agosto, 2008

Para reforzar la idea de que España es el puente “natural” de entrada a Europa, más allá de las afinidades históricas o culturales, reales e imaginarias, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega puntualizó algunas ideas al partir hacia México: “Somos Iberoamérica y somos Europa, nuestra situación es única”, dijo. La frase, extraída del gran arcón de la retórica de la hispanidad, se corona con esta otra: “España es en la medida en la que es Iberoamérica”. Cuesta trabajo saber si ese cuadro pinta los sentimientos de los españoles actuales, pero una encuesta de 2004, citada por R. A. Sanhueza en Las cumbres iberoamericanas (ver sitio web de Casa de América ) revelaba que la mayoría de los consultados habían “atenuado” sus vínculos de afecto con América Latina y se sentía más semejante a Europa que al siempre criticable “tercermundismo” latinoamericano, con su cauda de atraso y violencia.

Por eso, cuando se oye hablar a los políticos de ambas orillas sobre las virtudes latentes de la gran comunidad iberoamericana surge la duda de si, más allá de los buenos deseos, ésta existe y cómo, dadas las asimetrías que determinan el peso específico de la “relación especial” establecida por España con el subcontinente o la aparición de los “liderazgos compartidos” con las potencias de la región.

La idea de comunidad, vista como resultado de la cooperación, es decir, como futuro y no como mera herencia del pasado, es una propuesta positiva en la medida que reafirma la voluntad política de sobrevivir en el mundo globalizado sin sacrificar valores culturales importantes al realismo del mercado, cincelando la realidad mediante un esfuerzo racional para estimular  la educación, la economía, la política y la seguridad ciudadana, fomentando la tolerancia y los derechos humanos. Para ser viable, dicha noción de comunidad parte del reconocimiento de la diversidad de situaciones nacionales; reconoce la variada inscripción de los países en otros bloques colectivos que a su vez los condicionan, pero rechaza cualquier hegemonismo entre estados soberanos. Ésa es la condición para que el “puente” entre ambos mundos permanezca abierto sin convertirse en una alcabala que beneficie a una sola de las partes.

Sin embargo, hay ocasiones en que la “puerta” a Europa se cierra desde adentro. Y entonces la noción de “comunidad” hace agua. Allí está el caso de la llamada Operación Retorno, citado por Ciro Murayama en reciente artículo: sólo tres europarlamentarios socialistas españoles votaron en contra de la ley que permite a las autoridades europeas encarcelar a los inmigrantes hasta 18 meses antes de repatriarlos a su lugar de origen (varios millones de latinoamericanos allí viven). Y aunque Zapatero ha dicho que la ley no se ha entendido bien en Latinoamérica, es inevitable que se vea como un retroceso general, aunque nadie haya llegado a los condenables excesos de Berlusconi en Italia.

Es evidente que no hay “comunidad” imaginable si ésta no se sustenta en relaciones económicas intensas y beneficiosas para todas las partes. Finalmente, más que la caridad o la solidaridad excepcional, eso es lo que piden las naciones latinoamericanas: equidad y trato justo, inversiones productivas, reciprocidad. En esa dirección, parece lógico que los gobiernos pongan todo lo que está a su alcance para facilitar las cosas, aceitando los mecanismos de colaboración, siempre en el marco de la transparencia, la legalidad y el respeto hacia los demás. Cuando no se hace así, como ocurrió durante el gobierno de Aznar, la “comunidad” se quiebra y reaparecen los viejos y podridos aires coloniales, ahora asociados a las decandentes fuerzas del Gran Imperio estadunidense.

Por eso sorprende, por decir algo, la posición, expresada por Fernández de la Vega, figura prominente del socialismo español, al dar una clarinada a favor de la entrada de los empresarios españoles al negocio petrolero mexicano, como cansina e irresponsablemente fue a ofrecer semanas atrás el propio presidente Calderón. Resulta inconcebible que Fernández declare sin ruborizarse que España ve con simpatía la liberalización de Pemex, cuando no puede ignorar que ese tema aún está sujeto al examen del Congreso y, más allá, a la consideración de la sociedad civil mexicana, cuyas expresiones, por lo visto, le traen sin cuidado al gobierno español. Además, la funcionaria se permitió el lujo de confundir las necesidades del gobierno panista con las del Estado mexicano, pifia venial en labios de quien representa a un país comprometido con el estado de derecho y la democracia, y al que muchos ciudadanos mexicanos tienen como modelo de funcionamiento institucional.

No obstante, todo indica que ella no se equivocó pues a eso vino: a presionar por la reforma, apoyando al gobierno panista, como seguramente exigen, con sus habituales y ya conocidas voces destempladas, los arrogantes empresarios iberos. Muy pocos, salvo algunos chauvinistas de museo, se oponen a las empresas españolas en México, pero éstas no pueden pretender el trato privilegiado que el liderazgo panista (desde Fox) les ha ofrecido.

Es decepcionante que el gobierno socialista sea incapaz de distinguir entre la necesidad de construir una firme relación estratégica con México y la ruidosa, desaprensiva defensa de los intereses (o ambiciones) más inmediatos de “sus” empresas. Por desgracia, tales derrapadas injerencistas se originan en la visión que identifica, sin mediaciones, los intereses generales de España con las actividades privadas de Repsol, Telefónica o el BBV, de la misma manera que en su época la diplomacia estadunidense se definía por su capacidad de proteger los intereses de la United Fruit o las compañías petroleras que en México nacionalizó el general Lázaro Cárdenas, gran defensor de la República en tiempos de canallas. Eran otros tiempos.

¿Buenas noches y buena suerte?, de Pascual Serrano, Santiago Alba Rico, Belén Gopegui, Carlos Fernández Liria, Rosa Regás, Isaac Rosa, Teresa Aranguren y Constantino Bértolo en Público

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 8 agosto, 2008

El presidente del Gobierno español recurrió al título de la película Buenas noches y buena suerte para dirigirse a los telespectadores en el debate previo a las elecciones. La película trata de un periodista que, durante el macartismo, comprendió que lo que se presentaba como una actividad para proteger al Estado era en realidad un proceso de destrucción de los derechos civiles. Quizá el presidente quería transmitir la idea de que vivimos en tiempos oscuros pero que existe la voluntad política de afrontarlos con dignidad. Pero quizá solo estaba diciendo buenas noches y allá cada uno con lo que le caiga encima, porque tenemos miedo y es mejor estar callados.

En estos últimos días, las presiones del Gobierno colombiano han llevado en nuestro país a la detención de un ciudadano español y a su linchamiento mediático. Conviene recordar que, según el CINEP, organismo de derechos humanos colombiano dependiente de la Compañía de Jesús, “del total de 1.670 violaciones del Derecho Internacional Humanitario reportadas en 2007, 858 se imputan a organismos oficiales dependientes del estado colombiano (fuerzas armadas y cuerpos policiales), 5 a agentes extranjeros, 39 a combatientes sin identificar, 580 a paramilitares, 176 a las FARC, 8 al ELN y 4 a ‘guerrilla’ sin especificar”. Por lo cual, “se verifica que con mucho el mayor violador del Derecho Internacional Humanitario en Colombia es el propio Estado”. Hay en este momento en Colombia más de 30 senadores y diputados presos o imputados por vínculos con el paramilitarismo.

¿De qué acusa la prensa a Remedios García Albert? De haber solicitado visados para los hijos de un miembro destacado de las FARC? ¿Se heredan los delitos? ¿Debe ser abolida, en estos tiempos oscuros, la labor humanitaria? Si un niño o un joven es aplastado por una viga, ¿deberemos asegurarnos de que ni sus padres ni –tal vez– sus abuelos han tenido jamás vínculos con el terrorismo antes de levantar la viga? La prensa ha acusado además a García Albert de haber entregado 6.000 dólares a una persona en Suiza. Ni siquiera se ha preocupado de averiguar a quién se le entregaba el dinero y para qué. No era un “representante de las FARC en Suiza” –dato desmentido por el Gobierno suizo– sino un refugiado gravemente enfermo que debía costear una operación quirúrgica. Dice el abogado de García Albert que ella “actuó como hubiera hecho cualquier persona de bien, esto es, hizo llegar a un enfermo la cantidad necesaria para hacer frente a la intervención sin imaginar que eso podría desencadenar la detención y la puesta a disposición por un presunto delito de colaboración con banda armada”. ¿Queremos construir una sociedad donde nadie se atreva a ayudar a un enfermo por lo que pudiera pasar? ¿Queremos un macartismo a la española?

La prensa no solo ha publicado correos electrónicos atribuidos a García Albert, incurriendo en un delito de violación de correspondencia, sino que también ha rozado la ignominia del amarillismo con artículos en donde se habla de las relaciones afectivas de García Albert, se lanzan insinuaciones insidiosas o se habla despectivamente de que la acusada se habría “pillado” una infección.

Para obtener las pruebas de que Remedios García tramitó visados y trasladó dinero para una intervención médica, el ejército colombiano violó el espacio aéreo y terrestre ecuatoriano en una acción en la que murieron 17 miembros de las FARC, pero también cuatro estudiantes universitarios de México y un ciudadano ecuatoriano. Debe aún investigarse si se produjo violación de los derechos humanos de los prisioneros y ejecución de heridos y prisioneros de manera extrajudicial. Deben investigarse las posibles violaciones del derecho internacional y de las Convenciones de Ginebra llevadas a cabo para incautarse los soportes informáticos donde se encontraban esos correos electrónicos.

Por lo demás, incluso la Interpol ha reconocido que “entre la fecha en que las autoridades colombianas incautaron a las FARC las ocho pruebas instrumentales de carácter informático, y el momento en que dichas pruebas fueron entregadas al Grupo Investigativo de Delitos Informáticos de la Dirección de Investigación Criminal (DIJIN) de Colombia, el acceso a los datos contenidos en las citadas pruebas no se ajustó a los principios reconocidos internacionalmente para el tratamiento de pruebas electrónicas por parte de los organismos encargados de la aplicación de la ley”. Se rompió la cadena de custodia durante más de 48 horas y en ese plazo “las autoridades accedieron a las pruebas sin haber creado y/o utilizado los mecanismos de salvaguarda necesarios para que el mero acceso no las alterase”.

Por otro lado, como explica el abogado de García Albert, si bien las FARC están incluidas en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea desde 2002, esa consideración no es seguida unánimemente por los distintos países miembros. Así, las FARC no figuran en la lista del Reino Unido, ni en la de las Naciones Unidas. El Gobierno noruego manifestó en 2006 que no asumía la lista de la UE. Poco más de un año antes de su inclusión en dicha lista, los representantes de las FARC fueron recibidos por los gobiernos de España, Noruega, Suiza, Suecia, El Vaticano e Italia. En España, en el año 2000, se reunieron públicamente con representantes de la CEOE, de UGT, de CCOO y con el presidente del Congreso.

¿Por qué está ocurriendo todo esto? ¿Por qué resulta necesario recurrir a artículos de opinión para paliar la falta de información, cuando no la más burda intoxicación, de la prensa llamada seria? ¿Es normal que nuestras instituciones operen a requerimiento de un gobierno extranjero, campeón mundial de todas las violaciones y atropellos? ¿Es normal que nuestros medios de comunicación se limiten a reproducir la información policial y a atizar la criminalización de la detenida sin la más mínima investigación ni el más leve indicio de inquietud? ¿Es normal que una noticia así no provoque la menor “alarma ciudadana”? ¿Quién será el próximo? La compasión, la mediación, la solidaridad, el humanitarismo, ¿los dejaremos a un lado por miedo? En tiempos de oscuridad, solo se conservan los derechos que se defienden.