Reggio’s Weblog

Con el suelo público no basta, de Beatriz Corredor en El País

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 5 agosto, 2008

En España se crean unos 400.000 nuevos hogares cada año, lo que da idea del número de viviendas que nuestro país necesita para satisfacer los proyectos vitales de miles de ciudadanos. En los últimos años se han edificado muchas más viviendas de las que el mercado podía absorber -hasta 700.000 anuales- y, además, a precios imposibles. La paradoja es que hay un exceso de oferta de viviendas sin vender, y una gran demanda por parte de las familias que, sin embargo, no pueden acceder a las existentes por su precio inasumible. En consecuencia, muchas han decidido aplazar la decisión de adquirir una vivienda, y las que se deciden a hacerlo, tienen serias dificultades para acceder al crédito hipotecario.

Esta falta de financiación afecta también a los promotores, que necesitan crédito para continuar con su actividad empresarial. Por tanto, el sector ha sufrido un brusco frenazo, como demuestran las estadísticas de transacciones inmobiliarias e hipotecas. Además, nuestro mercado del alquiler es aún raquítico -apenas un 11% del total de viviendas-. Por eso es imprescindible generar más oferta de viviendas en alquiler a precios competitivos, tanto entre particulares como en la promoción de viviendas protegidas.

Para salir de este círculo vicioso, el Gobierno ha afrontado la situación desde varios frentes. En primer lugar, dando salida al exceso de oferta, a las viviendas que los promotores tienen sin vender. Para ello, desde enero de 2008, ya es posible que estas viviendas se califiquen como de protección oficial si llevan un año terminadas. Y, siempre, naturalmente, dentro de los precios máximos determinados por el módulo de la vivienda protegida. Porque la obligación del Estado es ayudar a los que tienen más dificultades para acceder a la vivienda, pero no garantizar con dinero público los beneficios privados. Éste es, a juicio del Gobierno, el límite al que el Estado puede llegar. Ir más allá, utilizando el dinero público para intervenir en el mercado, ayudando a que los promotores vendan su stock a precios superiores a los de la vivienda protegida, sería destinar el dinero de todos a garantizar el beneficio de unos pocos. Los ciudadanos no lo entenderían.

En segundo lugar, diseñando una estrategia de promoción de viviendas protegidas, sobre todo en alquiler, que permita atender la demanda de vivienda de los próximos años y, a la vez, reactivar el sector de la construcción residencial, procurando el mantenimiento del empleo y de los sectores auxiliares. Para lograrlo, apostamos también por la rehabilitación, que es otra de nuestras prioridades.

Sin embargo, para acometer cualquier política de vivienda es necesario disponer de una materia prima básica: el suelo. Y el principal escollo para la construcción de viviendas protegidas es la escasez de suelo urbanizado a precios asequibles. Nuestra intención es, por tanto, poner solares a disposición de la promoción de vivienda protegida. Y para ello contamos, en primer lugar, con el suelo público: lo haremos de forma coordinada con los ministerios que poseen suelo a través de una comisión interministerial, que se constituirá próximamente.

Y con el suelo público no basta: para que puedan construirse las viviendas protegidas que nos demandará la sociedad dentro de cuatro, cinco, seis años, para cumplir nuestro compromiso de promover 1.500.000 en diez años, es necesario que ahora obtengamos suelo a precio asequible para poder urbanizarlo, es decir, prepararlo para que esté en condiciones de ser edificado cuando se vaya necesitando. Sobre todo, porque para promover viviendas protegidas en alquiler, que es una prioridad del Gobierno, es imprescindible que el suelo sea barato. Sólo así será viable su financiación y las empresas del sector se animarán a invertir en esta actividad.

Por ello, el ministerio ha puesto en marcha una Oferta Pública de Compra de Suelo, a través de SEPES, por importe inicial de 300 millones de euros y con un horizonte de cuatro años, basada en los principios de transparencia, igualdad de oportunidades y coordinación con las comunidades autónomas, que compartirán las decisiones sobre las condiciones de la oferta y la elección de los solares, y que priorizará aquellos suelos que están en mejores condiciones para su más rápido desarrollo. Y además, adquiriéndolo a precio de vivienda protegida. Para que, entre todos, Estado, comunidades y ayuntamientos, lleguemos a más. Una medida, por cierto, que ya han puesto en marcha algunos ayuntamientos como Madrid, comunidades como Murcia y Canarias, y que han anunciado Baleares, Cataluña y Andalucía.

SEPES tiene 50 años de experiencia en la adquisición, urbanización y gestión de suelo, pero el 91% de su cartera patrimonial es para actividad terciaria o industrial. Ahora vamos a aprovechar su capacidad para urbanizar también suelo residencial para promover viviendas protegidas, específicamente en alquiler. La evolución de los precios demuestra que es un buen momento para que las Administraciones Públicas consigamos el suelo que hasta ahora nos estaba vedado por su desorbitado precio.

El Gobierno asume su responsabilidad y afronta la crisis que atraviesa el sector. Lo hace ayudando a reactivar su actividad a través de la vivienda protegida, especialmente en alquiler, y la rehabilitación. Y además sienta las bases de la política de vivienda de los próximos años. Para ello necesita suelo. Éste es el objetivo.

Beatriz Corredor es ministra de Vivienda.

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Valencianos y catalanes, de Rafael Blasco Castany en El País de la Comunidad Valenciana

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 5 agosto, 2008

La Comunidad Valenciana y Cataluña juntas son una realidad a tener en cuenta en España. Con doce millones de habitantes, lo que representa más de la tercera parte de la población española, somos dos nacionalidades históricas que recuperamos nuestras instituciones de autogobierno con la Constitución de 1978. Ambas comunidades poseen una historia y una cultura propias, y tienen intereses estratégicos comunes que defender desde nuestra posición compartida en el Corredor Mediterráneo español. Y, si bien el desencuentro entre catalanes y valencianos se ha dado en la historia reciente, en la actualidad son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan.

Catalanes y valencianos nos encontramos entre los que más contribuimos a las arcas -solidarias- del Estado. La publicación reciente de las balanzas fiscales por parte del Ministerio de Economía y Hacienda revela fríamente que ambas comunidades presentan un alarmante saldo acreedor con el Estado. Es decir, que es mayor el importe de los impuestos pagados que la financiación de los servicios públicos recibidos. Concretamente, para la Comunidad Valenciana, la diferencia es del -6,4% y para Cataluña, del -8,7%. Un saldo preocupante para la sostenibilidad del sistema de solidaridad interregional español, si no se alcanza un pacto de reequilibrio para poder continuar progresando como se ha hecho durante los últimos años. Sin embargo, el fenómeno de la inmigración y el atractivo de crecimiento económico de la última década ha dejado a un millón de valencianos sin financiación por parte del Estado.

Hoy somos cinco millones de valencianos, no cuatro como contabiliza La Moncloa. Estas cifras traducidas en términos económicos suponen alrededor de 1.000 millones de euros más con los que contaría la Comunidad Valenciana en caso de aplicarse el reconocimiento de la población actual en el sistema de financiación autonómica; algo semejante a lo que ocurriría en Cataluña. Una reivindicación común de los gobiernos de Cataluña y de la Comunidad Valenciana, con independencia del color político, al Gobierno central que, en justicia, tiene que corregir. Una estrategia común de ambos gobiernos para un interés común: financiar las autonomías en función de la población, corrigiendo un déficit que afecta a la financiación de los servicios sociales básicos, competencias exclusivas nuestras, pero que benefician a toda la población española.

Si el Gobierno socialista no reconoce que somos más de 46 millones de españoles, estará recortando, de golpe, un 10% del gasto de las políticas sociales en toda España y, en el caso de la Comunitat y de Cataluña -donde el incremento demográfico es muy superior al de la media nacional- este recorte supone contar con un 20% menos de financiación para servicios básicos tales como la sanidad, la educación, la cultura, los servicios sociales o la acogida e integración de inmigrantes. Gastos que deben ser financiados mediante endeudamiento público. En definitiva, la realidad es que aportando más, siendo muchos más y con más necesidades, los valencianos recibimos menos recursos del Estado para financiar los servicios necesarios para toda la población.

Toda una paradoja que en términos políticos recibiría el nombre de discriminación o penalización. Aunque por motivos bien diferentes: en el caso de la Comunidad Valenciana, por tener un gobierno del Partido Popular, en el caso de Cataluña por razones de orden orgánico interno del PSOE.

Los datos son concluyentes: en el Corredor Mediterráneo Español vive el 47% de la población española y se genera el 57% del PIB estatal. Es decir, en esta fachada marítima peninsular vive una población con un nivel alto de productividad, que, por ello, necesita de las mejores prestaciones -alta velocidad ferroviaria, ancho de vía internacional, capacidad de transporte de mercancías y pasajeros-. Sin ellas, las comunidades del Corredor Mediterráneo no podrán seguir creciendo al ritmo deseado. No podrán transportar más de 60 millones de toneladas y 15 millones de turistas al año, hacia y desde el resto de la Unión Europea. Estas reivindicaciones -peajes, infraestructuras ferroviarias y otras soluciones- las hicieron suyas conjunta y recientemente en Valencia las Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana y Cataluña. Para evitar que nuestros productos soporten unos pagos añadidos y nos distancien del resto del país.

Es necesario un Gobierno en España que reconsidere la realidad española sin complejos. Y el actual Gobierno de Rodríguez Zapatero tiene demasiados. Los ha tenido al negar una crisis que es más profunda en España que en el resto de los países y los tiene ahora al negar un modelo de financiación que nos permita a las regiones del Corredor Mediterráneo continuar avanzando: no para separarnos económica y socialmente del resto del país, sino todo lo contrario, para que el equilibrio y la solidaridad de todos los ciudadanos se alcance en el nivel más alto, no en el más bajo.

Catalanes y valencianos necesitamos una España mejor gobernada, una España que funcione mejor. Nuestro sistema de solidaridad interregional descansa sobre la participación de los españoles que más podemos aportar, para que de cara al futuro podamos continuar aportando. Ahora bien, para que el sistema pueda seguir siendo sostenible, la redistribución fiscal no debe impedir el crecimiento económico ni deteriorar los servicios sociales prestados a los ciudadanos españoles en ambos territorios. Es el momento de pasar una página de la historia porque bien cierto es que entre catalanes y valencianos hay muchas más cosas que nos unen que las que nos separan. Intereses comunes que defender para lograr que España funcione mejor.

Es necesario que el Gobierno de España gobierne con criterios de solidaridad para el conjunto de sus habitantes. Un gobierno, en definitiva, que permita a las locomotoras continuar avanzando para que no se pare el tren.

Rafael Blasco Castany es consejero de Inmigración y Ciudadanía.

blasco_rafcas@gva.es

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Irán y la amenaza estadounidense, de Graham E. Fuller en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 5 agosto, 2008

Está dando fin una lucha colosal de casi treinta años entre Irán y Estados Unidos? Si los neoconservadores se salen con la suya, acabará con el bombardeo de Irán, de sus instalaciones nucleares y militares. Bush ha amenazado previamente a Irán con la invasión y los bombardeos. Algunos neoconservadores han abogado por un bombardeo israelí de las instalaciones nucleares iraníes o por el empleo de armas nucleares. Pero es muy poco probable un ataque de Washington o Tel Aviv en estos momentos. Las consecuencias para Estados Unidos y la seguridad israelí, los precios del petróleo, la estabilidad en el Golfo y la presencia de Estados Unidos en Iraq serían excesivamente gravosas.

Sorprendentemente, asistimos al propio tiempo a unas negociaciones sinceras e importantes entre Washington y Teherán. La razón es clara: Bush ha tenido que dar marcha atrás respecto a casi todas sus condiciones previas para las negociaciones con Irán. Ha debido hacer frente a la realidad amarga de no haber podido intimidar a Irán para que detuviera el desarrollo del ciclo de combustible nuclear y no puede eliminar la enorme influencia de Irán dentro de Iraq. De hecho, si Washington logra retirar gradualmente sus tropas de Iraq, necesitará la cooperación de Irán.

Todo ello coincide con el fracaso de Bush a la hora de alcanzar cualquiera de sus metas importantes en Iraq: el establecimiento de un régimen favorable a Estados Unidos y amistoso con Israel que posibilite que las bases aéreas permanentes estadounidenses coadyuven a asegurar una influencia militar estadounidense en la región que ayude a mantener bajo el precio del petróleo. La exigencia iraní de soberanía experimenta un auge, de modo que Bush hace frente a un simultáneo fracaso en los frentes iraní e iraquí. Por ello se ve forzado a negociar. Además, necesita desesperadamente dejar alguna herencia de política exterior para la historia.

Por provocativas que hayan podido ser las políticas de George W. Bush en Oriente Medio, las tensiones tienen raíces más hondas. El forcejeo actual se cifra en saber cuál será la potencia dominante en el golfo Pérsico. Antes de que el sha de Irán fuera derrocado en 1979, era el gobernante favorito de Estados Unidos en Oriente Medio y se consideraba a Irán la potencia local dominante del Golfo. El sha llegó a mostrar su determinación de convertir a su país en una potencia nuclear (que merecía – decía- como gran potencia). La conmoción por la caída del amigo más cercano en Oriente Medio y la aparición de la República islámica se convirtió en la pesadilla de Washington, poblada de imágenes de muchedumbres iraníes que coreaban muerte a Estados Unidos y que ocupaban la embajada y retenían a su personal en calidad de rehén durante dos años.

El régimen de la República islámica iraní no presenta una faz agradable. Ha impuesto un estricto y austero código social al país, sobre todo en lo concerniente a la indumentaria y a las relaciones entre ambos sexos. Ha tratado frecuentemente con dureza a los disidentes políticos. Pero, en el plano social, es más progresista que el estrecho aliado de Estados Unidos, Arabia saudí, y las mujeres iraníes desempeñan un importante papel en la política que no cabe apreciar en Arabia saudí. Irán celebra verdaderas elecciones, pero pone muchas cortapisas a los candidatos. No obstante, el resultado de las elecciones iraníes tiene indudables repercusiones y el mundo sigue con atención la política interna de Irán.

Tampoco hay duda de que Irán intenta dominar los secretos del proceso nuclear. Sabe enriquecer uranio, paso necesario en el ciclo de combustible nuclear. Y de ahí no media un gran foso para fabricar un arma nuclear aunque, según la Agencia Internacional de Energía Atómica y el dictamen de la CIA, Irán no ha alcanzado tal estadio casi con seguridad. La mayoría de analistas solventes juzgan que el logro de tal objetivo dista de cinco a ocho años, en el supuesto de que Irán persista en tal dirección. Teherán dice que no lo hará, pero es difícil de creer. De todos modos, Irán se beneficia en mayor medida de la ambigüedad en materia nuclear porque tal factor subraya su fuerza potencial.

La realidad realmente insoportable para Washington no es la posibilidad de un arma nuclear en sí misma. Occidente ha convivido con armas nucleares hostiles de los regímenes soviético y maoísta y con las armas nucleares de israelíes, indios y pakistaníes. El mundo, probablemente, aprenderá a convivir un día con las armas nucleares iraníes. La pregunta es, ¿qué clase de Irán será? ¿Favorecen las políticas estadounidenses una actitud iraní más razonable o propician una reacción contraria? ¿Ayuda Washington a Irán a abrirse al exterior o provoca en él una actitud más a la defensiva y paranoica?

Lo realmente insoportable para Washington es el desafío de Irán a la fuerza e influencia estadounidense en la región. Irán es uno de los pocos países del mundo que se atreve a ello abiertamente, incluyendo a Cuba, Corea del Norte y Venezuela. Washington quiere manos libres para configurar el panorama estratégico en Oriente Medio de acuerdo con sus propias necesidades estratégicas, que no son compartidas necesariamente por el resto del mundo. Y Teherán está decidido a entorpecer los objetivos de Washington.

El éxito de Irán en su desafío a Estados Unidos preocupa a muchos países del Golfo, y especialmente a sus dirigentes. Pero estos también saben que en último término habrán de convivir con Irán porque Washington un día se marchará a su casa. Entretanto, la opinión pública del mundo árabe grita ¡vivas! al presidente Ahmadineyad: le emociona ver a un líder en la región que tiene valor – cojones- para resistir a pie firme y desafiar a Washington y sus amenazantes políticas, especialmente cuando sus propios líderes dictatoriales temen enfrentarse a los propósitos de Washington.

Irán ha sido el principal beneficiario de las políticas de la Administración de Bush en Oriente Medio con la eliminación de los dos mayores enemigos de Irán, Sadam Husein y los talibanes. Bush, además, ha llevado casi al poder a los chiíes iraquíes por primera vez en la historia de Iraq, lo que ha potenciado el peso de Irán en el seno de Iraq.

Si Bush, o cualquier otro presidente estadounidense, confía en mantener su hegemonía en el golfo Pérsico, incurrirán en un terrible error. Irán puede avenirse a limitar su enriquecimiento de uranio y ayudar a mantener el orden en Iraq cuando Estados Unidos se retire del país. No obstante, Irán no suscribirá la continuación del dominio de Estados Unidos en el Golfo. Irán no está solo. En el sentir de numerosos europeos, chinos e indios, la presencia militar de Estados Unidos en el Golfo forma parte del problema y no de la solución de las tensiones en la región. En suma, ¿hasta dónde llegará Washington en un hipotético cambio estratégico en el Golfo?

Washington presenta a Irán como la mayor amenaza que Estados Unidos afronta hoy posiblemente en el mundo. Si ello es verdad, estamos realmente ante un notable logro por parte de un país del tamaño de Irán, de frágil poderío militar y aislado políticamente, sin verdaderos aliados. No obstante, bienvenidas sean las negociaciones, aunque vengan en la segunda mitad del último año de ocho años de políticas equivocadas de Bush.

GRAHAM E. FULLER, ex vicepresidente del Consejo de Inteligencia Nacional de la CIA. Profesor adjunto de Historia de la Universidad Simon Fraser, Vancouver, Columbia Británica,

Traducción: José María Puig de la Bellacasa

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No hacemos comedia…, de M. Dolores García en La Vanguardia

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 5 agosto, 2008

SIN PERMISO

La cosa está tan mal que la gente cree que hacemos comedia y no hacemos comedia”. Lo confiesan en la Conselleria d´Economia para insistir en que la postura de firmeza de Antoni Castells ante Pedro Solbes por la mejora de la financiación no admitirá paños calientes ni alivios pasajeros, sino sólo un buen acuerdo. Pero lo cierto es que si el Gobierno no afloja, a Catalunya apenas le quedará el derecho al pataleo, o sea, el rechazo a aplicar el nuevo reparto del dinero que pacte Zapatero con las autonomías.

En primer lugar, ¿qué sería un buen acuerdo para Catalunya?. Es evidente que Castells no admitirá revelar una cifra en público porque se ataría de pies y manos durante la negociación, pero, para decirlo en pocas palabras, la cantidad defendida por la Cambra de Comerç (entre 3.500 y 3.800 millones de euros) sería un exitazo. Tanto el PSC como CiU aplaudirían con las orejas por ese resultado. Han leído bien, también CiU. Para hacernos una idea de lo que esa cifra supone sólo hay que recordar que la promesa electoral de los 400 euros que tanto ha trastocado las cuentas de Solbes asciende a una factura de algo más de 5.000 millones. De todas formas, las intenciones de Zapatero sobre la financiación parecen estar a años luz de lo calculado por la Cambra. Castells y, por supuesto Montilla, lo saben, pero siguen tensando la cuerda para conseguir más. No en vano las arcas de la Generalitat amenazan con llenarse de telarañas si no se pone remedio y gobernar la miseria es tan poco reconfortante como arriesgado políticamente. De ahí que la posición común con CiU sea determinante, ya que los nacionalistas tienen en su mano la codiciada llave del apoyo parlamentario a los presupuestos de Zapatero como fórmula de presión.

Así las cosas, al president le quedan en los próximos meses dos opciones: la primera, alcanzar un acuerdo que, aunque insatisfactorio, pueda vender a los catalanes como un avance que no estamos en condiciones de rechazar en época de vacas flacas, lo cual permitirá a CiU abalanzarse sobre Montilla y acusarle de poner los intereses del partido socialista por encima de los del país, aunque la federación debería privarse a su vez de dar apoyo a Zapatero. Y la segunda es rechazar el acuerdo, no aplicar en Catalunya el modelo que se pacte y quedarnos con lo que hay. Ya lo hicieron barones socialistas como Ibarra y Chaves, aunque para ellos era un caramelo electoral mantenerse firme frente al enemigo Aznar. Al final, tanto Andalucía como Extremadura acabaron por aceptar el nuevo sistema de financiación ( “fuera del modelo hace frío”, se decía entonces) e incluso obtuvieron alguna reparación por el dinero perdido. Pero en Catalunya, a Montilla le saldría muy caro ejercer de barón territorial porque sería toda una declaración de guerra al PSOE. Y las telarañas seguirían colonizando las arcas de la Generalitat. Así que en el Govern ensayan piezas teatrales más propias del género de la tragedia contenida que de la comedia.

mdgarcia@lavanguardia.es

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Rumbo a Doñana, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Posted in Cultura, Historia, Política by reggio on 5 agosto, 2008

Coinciden todos los sesudos analistas que en mala hora inicia sus vacaciones el presidente del Gobierno de todas las Españas. Rajoy, según las encuestas, lo iguala en intención de voto. La crisis económica que tanto negó se asoma con mayor descaro cada día. Su ministro de Industria favorece lo bufonesco en el discurso político. La financiación que viene, además de generar malestar y de fomentar la demagogia, plantea incógnitas preocupantes. Y, como guinda del reblandecido pastel, la excarcelación de un sanguinario etarra no ayuda a mejorar el clima político. Con este panorama, poco alentador, el señor Zapatero toma el camino de Doñana.

En este primer fin de semana agosteño, en el que hasta en el norte peninsular luce el sol, el mandatario socialista se ausenta de su enclave monclovita. Y, siguiendo la costumbre que marcó González, se refugia en Doñana. ¿Tardaremos mucho en saber de él en una entrevista reportaje que le haga algún diario afín como acostumbraba a suceder en los primeros días de veraneo de don Felipe? ¿Qué libros se habrá llevado como lectura de cabecera? ¿Qué soluciones podrá buscar este hombre ante las encrucijadas que tiene ante sí?

Lecturas, paseos, refrigerios, llamadas, correos electrónicos. ¿Se refugiará en aquellos que hacen de la alabanza rastrera actitud ante el poder? ¿Se preguntará qué hacer para recuperar la ventaja que tenía sobre el PP? ¿Se planteará la gravedad que supone la financiación, tal y como está planteada, en este momento? ¿Ensayará puestas en escena nuevas para dirigirse a través de los medios al pueblo soberano, o seguirá hablándonos como si fuésemos imbéciles? ¿Se dará cuenta de que apenas quedan soluciones fáciles en su chistera presidencial?

¿Qué hacer, señor Presidente, qué hacer? ¿Seguir exhortando al consumismo masivo? ¿Propiciar el circo mediático con disparates de Bono, de Sebastián, de Aído, de Maleni, o de Pepiño? ¿Apostar por la desigualdad con medidas como el cheque-bebé para todos? ¿Incurrir en mercadeos políticos vergonzantes como aquel episodio de hace unos meses en que se consiguió que algunos grupos parlamentarios no reprobasen la gestión de Maleni?

¿Y qué pensará cuando los recuerdos menos gratos desfilen ante él? Trenes que no llegaban a Barcelona. Amenaza de falta de agua en la capital catalana, atentados, datos económicos que desmienten optimismos irresponsables.

Carajales, berenjenales, aguas muchas veces turbulentas. ¿Será consciente de que está obligado a tomar decisiones que no podrán contentar a todo el mundo, no ya dentro del espectro político en general, sino en el seno de su propio partido? ¿Quién le iba a decir a este buen hombre que uno de los mayores problemas no es la lengua común, sino la «pela» común? ¿Cómo repartirla, cómo compartirla? ¿Cómo ser solidarios todos sin agravios? No lo tiene fácil el Presidente.

¡Cuánto me gustaría que entre sus lecturas estuviese un pequeño ensayo de Ortega que tiene por título «Mirabeau o el político»! ¡Cuánta utilidad podría sacar de una lectura mínimamente atenta de ese libro, que plantea, entre otras cosas, la inconveniencia de la ingenuidad en el hacer y en el quehacer del político!

El Popular se enfrenta a la cruda realidad: puede caer otro 50% si la crisis se agrava, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 5 agosto, 2008

El Banco Popular, el gran protagonista del año en el sector financiero, afronta la cruda realidad de la banca española tras los calentones de junio (la ópera bufa del supuesto intento de venta de un 20% del capital promovido por Trinitario Casanova) y julio (la autorización a Bhavnani para llegar al 10% del capital). Y esta cruda realidad puede provocar una fortísima caída del valor en bolsa, además del 41,7% que acumula ya en 2008.

El detonante de las renovadas tribulaciones del banco en bolsa fue la presentación de unos resultados trimestrales el 24 de julio muy inferiores a lo que esperaban los analistas, por culpa del frenazo de los ingresos y de unas provisiones mucho más altas de las previstas, y eso que no se incluía el impacto del concurso de Martinsa-Fadesa (otros 100 millones de euros). El ratio de morosidad alcanzó el 1,4%, y llegaría al 1,8%, según BPI, si se mete a la inmobiliaria del insolvente Fernando Martín. Algo que puso los pelos como escarpias a los analistas, que rebajaron en masa sus estimaciones para el valor.

En un informe demoledor publicado ayer, Morgan Stanley señala como los principales riesgos para la entidad el aumento de los costes de financiación por su elevada dependencia del mercado mayorista -ratio de créditos frente a depósitos del 207%-, el deterioro de los diferenciales en depósitos y créditos por culpa de la fuerte competencia, la enorme exposición al negocio inmobiliario y constructor, del 19% de su cartera crediticia -y además, construida más tarde que sus competidores, en pleno boom de este mercado-. No hay más que ver el impacto de Colonial y de Martinsa para entender este riesgo.

Tras los resultados, el valor ha retomado con fuerza su tendencia bajista en bolsa de forma que ayer cerró en 6,67 euros, tras ceder otro 1,62%, por debajo de los mínimos del año marcados en julio (aunque no perforó el mínimo intradía de 6,5). El Popular no estaba tan barato desde marzo de 2003, lo cual no hace extraño que haya inversores interesados en comprar y otros que tengan grandes urgencias por frenar su sangría de pérdidas en el valor.

Y esto puede no ser más que el principio si se hacen realidad las previsiones cada vez más negras que sobrevuelan la economía española. En el informe de ayer, Morgan Stanley otorga un valor de 6 euros al banco en su escenario principal. Pero este escenario tiene una probabilidad de ocurrir del 45% y este informe contempla otro escenario bajista con un 40% de probabilidades en el que el Popular valdría… 3,1 euros, un 53,5% por debajo del cierre de ayer. Y en un escenario extremadamente negativo (probabilidad del 7%), llegaría a 2,7 euros, lo que supone una pérdida del 59,5%. Eso sí, si la crisis es más suave de lo que parece, el precio objetivo alcanza 10 euros, pero las probabilidades sólo son del 8%.

Escenario malo, muy malo o apocalíptico

¿De dónde salen estos escenarios? Morgan Stanley asume como base que el PIB español crecerá un 1,5% en 2008 y un 0,5% en 2009, que el crédito de los bancos aumentará el 4,9% este año y caerá el 2% el próximo, y que la morosidad alcanzará el 2,3% y el 4,2%, respectivamente (la de las inmobiliarias llegará al 7,2% el próximo año). En el escenario bajista, la economía se queda en el 1% este año y no sólo no crece sino que cae el 0,5% el próximo, lo que se traduce en un desplome del crédito bancario del 10,3% en 2009 y en una tasa de morosidad del 4,9% (9,9% para las inmobiliarias) el año que viene.

No contentos con este escenario aterrador, los analistas del banco de inversión norteamericano introducen otro apocalíptico que contempla una repetición de la crisis del Sistema Monetario Europeo de 1993, en la que el PIB español crecería un magro 0,9% en 2008 y sufriría una tremenda recesión del -1,4% en 2009. El crédito bancario se hundiría el 16% el próximo año y la morosidad se dispararía hasta el 5,7% en tasa global y al 13,6% en el sector inmobiliario (en 1993 llegó al 13%). En un escenario así, más que el derrumbe de los beneficios de la banca el principal riesgo estaría en el capital, puesto que la crisis se comería entre el 20% y el 30% del Popular, Sabadell y Banesto.

En el caso concreto del Popular, el escenario central supondría un deterioro de los márgenes, una subida de la morosidad hasta el 4,4% en 2009 frente al 0,93% de 2007 y una caída del beneficio del 25% el próximo año. En el bajista, el banco sufriría una caída del crédito del 11,8%, una morosidad del 5,27% en 2009, así como un derrumbe del beneficio neto del 16% y el 74% en 2008 y 2009, respectivamente. El escenario de repetición del 93 le llevaría directamente a entrar en pérdidas en 2009, al igual que a Sabadell, Banesto y Bankinter.

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La crisis se convierte en antídoto para la corrupción urbanística, de Elena Herrero-Beaumont en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 5 agosto, 2008

Si la bonanza económica ha propiciado los actos de corrupción urbanística entre cargos públicos y constructores y promotores, la crisis se está convirtiendo en aliada de aquellas organizaciones que se han visto perjudicadas por la especulación inmobiliaria, y que pretenden modificar la legislación actual, aprovechando los momentos de debilidad que atraviesa el sector.

Enrique Climent Laguarda es presidente de Abusos Urbanísticos NO, una asociación sin ánimo de lucro que representa a propietarios negativamente afectados por el desarrollo urbanístico en la Comunidad Valenciana. Climent es probablemente uno de los pocos españoles que contemplan a contrarreloj la crisis económica que atraviesa el país. “Tenemos que aprovechar el momento porque una crisis como esta no va a ser eterna”, dijo a El Confidencial. Climent estima que a partir del 2011 resurgirá de nuevo la actividad inmobiliaria y cuenta con este periodo de tiempo para llevar a cabo las reformas pertinentes de la vigente legislación urbanística.

Este lunes en el curso de verano de El Escorial, La transparencia como antídoto a la corrupción, Climent aseguró que se reduciría considerablemente el nivel de corrupción si el Gobierno Central recuperara las competencias de urbanismo que se cedieron en su día a las Autonomías y a los Ayuntamientos. “Tenemos a más de 7,000 municipios en España lo que multiplica por 7,000 las oportunidades de corrupción”, afirmó.

El antiguo auditor del Estado tiene preparado para septiembre el lanzamiento de una federación española que agrupará a un número de asociaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos y a luchar contra los abusos urbanísticos y medioambientales. Una organización estatal con la que pretende conseguir que “la caja de resonancia sea mucho más ruidosa” de lo que ha sido hasta ahora su pequeña organización.

Pero no ha pasado desapercibida la labor que hasta la fecha ha realizado Abusos Urbanísticos NO. Su historia es una historia de perseverancia. Después de presentar sin mucho éxito sus quejas y denuncias ante los diferentes órganos de gobierno españoles, se dirigió a la Comisión Europea como último recurso. “Nos dimos cuenta de que era el único sitio que nos podía brindar una cierta ayuda”, dijo. Ante la Comisión la organización presentó alrededor de 15,000 quejas civiles, un gran porcentaje de las cuales provenían de jubilados extranjeros que viven en la costa mediterránea española. “Esto ayudó a que la Comisión se lo tomara realmente en serio”, dijo Climent. Y, efectivamente, el organismo europeo envió a España tres comisiones de investigación, concluyendo la tercera de ellas en la derogación de la Ley 6/1994 Reguladora de la Actividad Urbanística, que se sustituyó a finales del 2005 por la actual ley de 2006. A pesar del éxito, el proceso no estuvo exento de dificultades. “La reacción a las visitas europeas por parte de los cargos públicos autonómicos fue tan lamentable que en un artículo escribí que me avergonzaba de ser valenciano si serlo implicaba tener un gobierno como el que tenemos”.

Actualmente, la organización se mantiene a la espera de una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo contra el gobierno de España por incumplimiento de Directivas Europeas en materia urbanística que podría implicar una sanción de elevada cuantía. Cuando un político valenciano, cuyo nombre no quiso citar, se enteró de la posibilidad de la sanción, Climent le escuchó comentar, “que nos pongan multas, al fin y al cabo España nunca paga las multas que le pone la Comunidad Europea”.

Climent atribuye el salvaje desarrollo urbanístico en parte a las ingentes cantidades de dinero que buscaban (y siguen buscando) en el sector inmobiliario un destino para sus inversiones. Dinero blanco procedente del estallido de la burbuja tecnológica se sumó al negro procedente del cambio de la moneda única, o de la delincuencia internacional. “Esto era el paraíso para cualquier delincuente donde el trinomio de robo, corrupción y blanqueo encajaba como el mecanismo de un reloj”, afirmó Climent. “Nos hemos enterado de la noche a la mañana que tenemos instaladas a pan y cuchillo a Mafias rusas, rumanas, kosovares, sicilianas, napolitanas y colombianas”.

El fenómeno de movilización social que Climent está llevando a cabo resulta poco frecuente en nuestro país. “La sociedad española es una sociedad muy manipulada”, dijo Climent a El Confidencial. “Hay una indiferencia que hace que se pierda el interés por cualquier cosa que pueda afectarnos”.

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Obligan a Solbes a rectificar…, de José Oneto en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 5 agosto, 2008

Aseguraba ayer este cronista que las declaraciones del vicepresidente del Gobierno Pedro Solbes al periódico “El País” colocaban al Gobierno y al PSOE en una difícil situación.

Solbes, después de muchos meses de emplear un lenguaje oscuro y lleno de sinónimos, reconocía que el Gobierno se había equivocado en las previsiones sobre la gravedad de la crisis y en su profundidad (“es peor de lo que preveíamos”) y , que, además, en lo que era una “gran rectificación” del Gobierno dicha por el vicepresidente , no era posible el cumplimiento del programa electoral en cuanto a la construcción de 800.000 viviendas protegidas y en cuanto a ese gran objetivo de llegar al final de esta legislatura al pleno empleo. “Hay programas electorales y la realidad es lo que es, es mas una ambición que un análisis técnico”.

Solbes, que en el momento de las declaraciones conocía, probablemente, los malos datos del paro que acaban de hacerse públicos (36.492 personas han engrosado las listas del INEM por cuarto mes consecutivo con lo que el numero total de desempleados se eleva a 2.426.916, un 1,5% mas que el mes anterior y la mayor cifra de parados desde hace diez años) se vio obligado en algunos aspectos a hacer la “gran rectificación”, el cambio de discurso que.

Indudablemente, como era de esperar esas declaraciones, cuando más dura es la reacción mediática contra la política económica del Gobierno, especialmente por parte del periódico de PRISA, ha tenido sus consecuencias. Ya que dentro del partido socialista, en el que no milita el vicepresidente del Gobierno, las declaraciones produjeron un gran malestar a pesar del respeto que en el partido produce la personalidad y los pronósticos de Solbes.

Por otra parte las declaraciones de Solbes han tenido un amplio eco internacional hasta el punto que “The Internacional Herald Tribuna!” titula que “España dice que su economía esta peor de lo que se esperaba”.

Hoy, al reconocer los últimos datos del paro que ha calificado de “malos”, el vicepresidente se ha visto obligado (alguita llamada ha debido recibir del Coto de Doñana) a rectificar sobre la rectificación y ha anunciado que el Gobierno mantiene el objetivo del “pleno empleo” con el argumento de que ese objetivo debe ser un objetivo “permanente” de cualquier Gobierno.

Con los datos del paro del mes de Julio se cierra un mes en el que ninguna de las grandes magnitudes han sido buenas .Ha crecido la inflación por encima de la zona euro hasta el punto de colocarse España a la cabeza, , ha aumentado el déficit comercial, ha desparecido el superávit de las cuentas del Estado, han bajado las previsiones sobre el crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto) hasta el punto que el Gobierno esta trabajando con la hipótesis de un crecimiento cero en los dos próximos trimestres, la Bolsa ha cerrado el peor semestre de sus 135 años de historia, la confianza de consumidor se redujo en 5,4 unidades en Julio respecto a Junio y se ha situado en el nivel mas bajo desde el inicio de la serie en Septiembre del 2004, y la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos, acaba de declarar que alrededor de diez mil comercios han tenido que cerrar en toda España ante la disminución de sus ventas un cincuenta por ciento.

Pero lo peor esta por llegar según el pronostico de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) que no descarta que la economía española pueda registrar una tasa de crecimiento negativo del-0,2 por ciento en 2009 si se profundizan las tendencias observadas en el primer trimestre de este año. El escenario que dibujan las Cajas de ahorro pasa por un crecimiento negativo en los dos próximos trimestres y en el primero del año que viene. ¿Tiene previsto este escenario el vicepresidente del Gobierno?.

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Los rigores de De Juana, de Javier Ortiz en Público

Posted in Derechos, Justicia, Política by reggio on 5 agosto, 2008

En estos últimos días los medios de comunicación han recogido acríticamente, cuando no jaleándolas, muchas afirmaciones demagógicas e infundadas relativas a la excarcelación de Iñaki de Juana Chaos.

Cuando una persona próxima a alguna de las víctimas de De Juana habla del caso, no tiene sentido exigirle ni rigor jurídico ni mesura. La ira le ciega, y es muy comprensible. Cabe reclamar algo distinto, en cambio, a los políticos, juristas y periodistas, la mayoría de los cuales no está haciendo nada para poner las cosas en su sitio, proporcionar datos veraces a la ciudadanía y aclarar conceptos básicos.

Un ejemplo: el pasado sábado oí afirmar a una de las dirigentes de nueva hornada del PP que resulta inaceptable que un asesino como De Juana pueda quedar en libertad. No dijo “…tan pronto”, sino “en libertad”, a secas. Se ve que es partidaria de que haya personas que permanezcan recluidas en prisión hasta su postrer suspiro. Pero, dado que esa propuesta choca con la Constitución, que excluye la cadena perpetua, ¿por qué no anunció que su partido pondrá en marcha una iniciativa parlamentaria para reformar la ley suprema? ¿O es que hablaba tan sólo para darse ínfulas ante la galería?

Otro ejemplo: se ha insistido hasta la saciedad en la falta de arrepentimiento de De Juana y de otros miembros de ETA que son excarcelados tras cumplir largas condenas. Tal como se presenta el asunto, se diría que están todos deseando quedar libres para volver a poner bombas. La estadística dista mucho de confirmar esa presunción. Prueba más bien lo contrario. Han sido contadísimos, casi anecdóticos, los casos de ex presos de ETA veteranos que han vuelto a las andadas. Es posible que no renieguen a voz en cuello de su pasado, por razones imaginables, pero en la práctica demuestran estar escarmentados. O anulados. O hartos del combate.

Quizá conviniera, ya que de eso se habla, que alguien informara a la ciudadanía de los efectos psicológicos devastadores que tiene pasar veinte años en la cárcel. Están muy estudiados. Equivalen, por entendernos, a media pena de muerte.

¿Que media les parece poco? Pues vale: exíjanla entera. Retrátense.

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El Demonio reside en el tercer mundo, de Antonio Alvarez Solís en Gara

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 5 agosto, 2008

Con una prosa brillante y un hilo argumental claro y muy bien fundamentado, Alvarez-Solís ofrece esta breve biografía del personaje más oscuro de todos los tiempos: el Demonio. En esta ocasión nos narra sus andanzas por la Ronda de Doha. Pero no todo es oscuridad. En este artículo se encuentran a su vez las claves para redactar su obituario

Es inútil; no es posible encontrarlo en otras geografías sociales o físicas. A lo largo de toda la modernidad el Demonio siempre ha residido en comisión de servicio en las negras tierras tercermundistas, sea en el tercer mundo periférico -convertido ya en el cuarto- o en el tercer mundo interior que malvive en las naciones tenidas por desarrolladas. El Demonio pudre el alma de los trabajadores, se apodera del espíritu de los negros, tienta el alma de los comunistas, desalienta a los críticos y adormece a los que se sublevan en la calle. El Vaticano no ha tenido que exorcizar jamás a un banquero, a un presidente de multinacional, a un político poderoso, a unos críticos sensatos o a un experto cualificado con cuatro masters en Harvard. El Demonio se abastece con los fondos de la Fundación Ford y ayuda a los gloriosos, a los que han convertido la bola del mundo, a fuerza de estrujarla, en una roca con forma de pera. El Demonio pertenece al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y gobierna el derecho de veto musitando al oído de los prepotentes los mantras que consagran su poder. De la misma manera que no existe más que el holocausto judío, tan celado a lo largo de los años, y que ha desconocido siempre que la mitad de sus víctimas fueron gitanos, eslavos o comunistas, el holocausto actual de los que mueren por hambre, por enfermedad o bajo el fuego indiscriminado de las grandes potencias no ha sido nunca reconocido como tal holocausto ya que pertenece a la lógica de la existencia y no hay siquiera asociaciones de víctimas que reclamen contra esas muertes terribles. Unas asociaciones que acudieran al Tribunal de la Haya para pedir justicia a los solemnes jueces que manejan las leyes tan cortadas a medida. Leyes que inspira obviamente el Demonio -¿quién otro podría ser?- y que tienen el destino del «pret-a-porter», es decir, que están hechas deprisa para endosarlas con urgencia y sin posibilidad de reclamación por sus consumidores, ahogados por tanta perfección legal para distinguir a los buenos de los malos, a la cizaña del trigo. ¡Ah, el Demonio!

La historia del Demonio siempre ha sido una historia complicada. Habría que escribir una buena historia del Demonio, que manipula el sistema hormonal y las capacidades de la inteligencia para que los seres humanos practiquen el onanismo, los hambrientos quebranten criminalmente la paz y los desolados tengan siempre fe en los próximos presupuestos públicos.

¿Y cómo distinguir donde habita el Demonio, que estaba otra vez preso por el Papa Juan y cuya redoma han abierto los dos últimos pontífices asistidos en el santo oficio por organizaciones como el Mossad o la CIA? Es importante saber donde habita el Demonio, celestial patrono de la globalización. Últimamente el Demonio se ha sentado en la mesa de la Ronda de Doha que ha tenido por escenario Japón. Y allí ha exigido la derrota de los países que podrían liberarse del hambre y de la muerte si los poderosos se abasteciesen en sus exhaustos mercados, y a precio honrado, del trigo o del algodón, de los aceites y las frutas,en vez de subvencionar los propios en contradicción con su propia y exquisita doctrina de la libre competencia.

-Hombre, don Rubén, recuérdenos usted el poema.

«¡Ya viene el cortejo!/ Ya se oyen los claros clarines./ La espada se anuncia con vivo reflejo;/ ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines».

Ya ve usted, don Rubén, siempre estamos en el mismo sitio. Nunca me gustó su poesía, pero ¡es tan útil! Ahora su «Marcha triunfal» constituye el himno de la Escuela de Chicago, tan bien parida por el Sr. Friedman, Nobel de premio y economista del Diablo. Fíjese, don Rubén: el Sr. Friedman ha dicho que la libertad sin trabas del mercado traería la felicidad al mundo; pero sus Estados Unidos no se fían de tanta libertad y mantienen sus altos aranceles y las subvenciones a sus cerealistas. ¿Y qué me dice de las normativas de patentes? ¿Qué puede descubrir de útil una cabeza tercermundista que no acabe de patente del poderoso, que se queda con la patente y el patentado? Todo finaliza en la mano férrea de los mismos, «que el paso acompasan con ritmos marciales/¡Tal pasan los fieros guerreros/debajo los arcos triunfales!». ¡Qué sí, don Rubén, que lo había previsto usted, ya que la verdad sólo pertenece a los poetas cuando les da el arrebato y deciden creer en la Anunciación!

O sea, que de Ronda de Doha nada, que ahora hay que manipular el trigo al precio alto de las multinacionales para que anden los automóviles, que esto del petróleo no acaba de estar claro y lo han escondido en los zulos de los ricos para suministrárnoslo con gotero, ya que no va a durar siempre en las gasolineras, a no ser que tipos como el Sr. Chávez lo consigan o acaben tocando el arpa con el pesado del rey David y el ingenuo del Sr. Allende.

¿Qué nos costaría creer algo más en el Demonio? Pues nada. Ya sé que Cristo acabó con él, pero quedó lo demoniaco, lo satánico, esa huella del mal que está impresa en el poder y los poderosos; el ADN de Lucifer, que dura como las bombillas de bajo consumo con que ahora nos obsequiará el Sr. Zapatero para que veamos su alma, que es como el peine de los vientos, pero en plexiglás ¡Gran idea del Gobierno de Madrid! Nuestro tercer mundo interior espera esos gestos amables que demuestran que no todo está perdido. Un euro por aquí, dos bombillas por allá, un beso para una viuda, tres leyes los viernes de ayuno y abstinencia…

Pueden hacerse muchas mercedes desde el sistema sin necesidad de liberar el comercio de granos recolectados en el tercer mundo con tanto daño para los sembradores estadounidenses, los terratenientes argentinos o los petroleros acampados en Indonesia y Arabia. Todos ellos necesitan un trigo sensato y ordenado ya sea para alimentar su ganadería exquisita, sus biocombustibles con futuro o su Bolsa en equilibrio. Porque la economía, no nos engañemos, sigue teniendo su base en algo tan antiguo y tan poco sofisticado como la tierra. Todo eso de la electrónica, de los audiovisuales, de las navegaciones por el espacio ayuda a que los pocos traguen a chorro el dinero público, pero cuando llega el drama, cuando los números se conmueven, cuando las cuentas se tiñen de rojo al primer rayo de sol, queda únicamente la tierra como valor real y arca de Noé. Y la mayoría de la tierra sigue habitada por los que mueren de hambre, sed o enfermedad. De esa tierra surge la espiga. Y eso es lo que hay que controlar porque la informática pasa, pero el rico permanece y el rico quiere yate y tierra, que es donde al final amarra el yate. ¿Está claro? Pues si está claro ¿qué cabía esperar de la Ronda de Doha, esa literatura parida por los cien mil economistas que se sientan a la mesa del sistema? ¿Acaso alguien ha liberado a los pobres si los pobres no se liberan por sí mismos? ¿Acaso hay ejemplo en la historia humana de un poderoso que bajase a la calle para escuchar su voz? Digamos estas cosas simples con la mayor simpleza posible. Porque la verdad es la simple expresión de la necesidad del hambriento. Lo demás es vaga, confusa y deplorable literatura. Hubo un tiempo en que los reyes aún recibían a los profetas, ahora sólo los dejan pasar a su cámara cuando llegan con papeles. Son los nuevos profetas, que viajan en limusina y leen al amo lo que el amo les ha escrito previamente. Y los demás a chuparse el dedo en Doha, a sentarse con paciencia junto al campo inválido por la plaga de la desesperanza y a esquivar jueces y tribunales, porque el Diablo ha decidido que los que no se resignan a morir son unos terroristas. Lo bueno, don Rubén, son «los timbaleros/ que el paso acompasan con ritmos marciales».

Antonio Alvarez Solís, periodista.

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¿A dónde vamos?, de Pablo González Casanova en La Jornada

Posted in Política by reggio on 5 agosto, 2008

Un poco de historia de la actualidad se hace necesaria. La grave situación del país implica detenerse a pensar en medio de la batalla por el petróleo… En la época de Díaz Ordaz ya empezaron las políticas financieras neoliberales. Sus primeras víctimas fueron los profesionistas y las universidades. Recuérdese el mo- vimiento médico del 66, y el movimiento estudiantil del 68. Una de sus causas fue la falta creciente de recursos para fines sociales; otra, la crisis del autoritarismo generalizado que escondía tanta hipocresía y violencia. Los movimientos tuvieron también como origen el nuevo planteamiento de una sociedad mejor, frente a las corrientes cada vez más deterioradas del nacionalismo revolucionario, de la socialdemocracia acomodaticia y del socialismo burocrático y sus conocimientos oficiales.

Las políticas neoliberales continuaron avanzando. Los obstáculos que enfrentaron fueron efímeros y poco consistentes. De 1970 a 1976 se inició un endeudamiento externo creciente que llevaría a la nueva dependencia del Estado. De 1976 a 1982 aumentaron los ataques de las grandes empresas a los funcionarios públicos calificados de populistas, en quienes destacaron sus contradicciones. La frivolidad del discurso oficial se hizo evidente en ese sexenio y la nacionalización de la banca sólo echó fuego a la hoguera.

La cólera de los afectados en sus grandes intereses, lejos de amainar, se hizo terminante. Si hasta entonces el gobierno se veía obligado a obedecer el perfil que los empresarios le trazaban para la designación del secretario de Hacienda, desde 1982 los tomó muy en cuenta para la elección de un candidato a la Presidencia de la República “políticamente correcto” que reiniciara el proceso de privatización de la nación entera, empezando por devolver la banca a sus antiguos propietarios. Éstos, a poco de comprarla, la vendieron a los grandes bancos de Estados Unidos y Europa.

Así, por etapas bien calculadas, según la correlación de fuerzas, empezó el paso de mando del PRI al PAN, y de un sistema en que predominaba el partido del Estado (el partido como la institución electoral del Estado) a un sistema político con “partidos de Estado”, cuya gama ideológica se enriqueció desde el ingreso del Partido Comunista con genuinos intentos por sus militantes para fortalecer la “vía pacífica”, intentos que pronto terminaron con muchos de ellos asesinados y otros, tal vez más numerosos, cooptados. Por supuesto subsistieron algunos ex comunistas respetables.

En las mismas décadas de los 70, la eliminación y la cooptación pusieron también en crisis a las guerrillas de presión social y negociación social, como la de Genaro Vázquez, quien fue asesinado al no transformar la negociación social en negociación personal. Después de los años 60, en los movimientos rebeldes armados proliferó la idea de una revolución del nuevo tipo, que desde los años 60 luchaba por la toma del poder como objetivo estratégico. En todo caso, los sucesivos gobiernos priístas, mediante la represión y la cooptación, habían controlado y siguieron controlando las “insurrecciones” de mineros, ferrocarrileros, trabajadores de la construcción… al mismo tiempo que fortalecían el sindicalismo oficial y rehacían las políticas sociales, culturales, económicas y financieras que, entre incontables dificultades, contradicciones y debilitamientos trataban de mantener como política de un Estado social y nacional cuyas fuerzas e integrantes se aburguesaban cada vez más, no sólo en el terreno económico-social, sino en el terreno ideológico, político y militar.

La crisis del “Estado social” comprendió incluso a muchos de los grupos opositores más radicales, y derivó en el florecimiento de un conformismo jocoso y costoso, de una negociación lucrativa y entreguista, de un escepticismo racionalizador y un cinismo retador y prepotente. Una nueva cultura individualista, “realista, corpo- rativa”, se extendió por todas partes, en un proceso de “percolación”, parecido al de las pandemias que pasan de mostrar síntomas aislados a extenderse en regiones enteras del organismo enfermo, quedando inmunes sólo unos cuantos grupos e individuos.

Posponer el diluvio

La historia de hoy puede resumirse en la de una ocupación integral del Estado y la nación. La privatización es el nuevo nombre de la ocupación. Con la creciente deuda externa las grandes empresas consolidaron el triunfo que habían alcanzado al impedir la reforma fiscal que las afectaba; el gobierno en turno logró mantener ciertas políticas sociales que aseguraban su estabilidad. Se fue acostumbrando a una lógica política de “posponer el diluvio”. Hizo concesiones a futuro con tal de resolver problemas inmediatos. La deuda externa no dejó de incrementarse. Con ella, los acreedores lograron influir más y más en el presupuesto de ingresos y egresos del país. Todo se hizo como si estuviera premeditado. Entre negociaciones de cúpula, los prestamistas pedían un poco menos de lo que pedirían después.

Con la pérdida de la política económica no sólo vino una merma del poder del presidente y el Congreso, sino la pérdida de autonomía del gobierno en la política monetaria: el Banco Central pasó a ser dirigido por un funcionario que desde entonces es designado por el Banco Mundial, por supuesto en formas mediadas y encubiertas.

La posibilidad de apoyar a los exportadores con devaluaciones de la moneda, o la de apoyar a los patrones con disminuciones al salario real, mediante la congelación de salarios y aumento de los precios, ya sólo fue un privilegio de las grandes fuerzas financieras y patronales y monopólicas predominantemente extranjeras.

La ocupación como privatización fue legitimada por los economistas neoliberales que pretendían representar “la última palabra de la ciencia”, costumbre que les es característica desde Adam Smith y que ellos cultivan, aunque sin la misma franqueza, pues no dicen, como aquél, que la liberalización de los mercados favorece siempre a los países más industrializados y poderosos en detrimento de los más débiles, y a las empresas más fuertes a costa de las más débiles.

La ocupación integral no descuidó el terreno militar: incrementó la formación de cuadros en las escuelas del imperio e “internalizó” un nuevo concepto de la guerra en que el militar deje de sentirse defensor de la patria frente a los enemigos extranjeros, y se prepare para luchar contra su propio pueblo y contra los grupos criminalizados por el gobierno en turno, preparación que lo lleva a participar hoy en la guerra de competencia por el narcotráfico, y a intimidar, acosar y vejar a pueblos indios potencialmente despojables y desechables, que ocupan territorios ricos en recursos naturales de los que las compañías sueñan con apoderarse.

En el campo de la educación y la cultura, la ocupación tuvo importantes triunfos en la enseñanza primaria y secundaria, con reformas a los planes de estudio que con el pretexto de dar más importancia a las ciencias no enseñan ni las ciencias ni las humanidades, y hacen olvidar la historia de México y el mundo. El manejo del presupuesto de egresos tendió a disminuir los recursos humanos para la formación de técnicos de alto nivel en la agricultura, los energéticos, las comunicaciones y transportes, la industria y los servicios. Después trató de privatizar del todo a la educación superior y se enfrentó a una heroica resistencia que encabezaron los estudiantes de la UNAM hasta detener el golpe. No por eso cejaron los privatizadores. Sus “expertos” de Estados Unidos y Europa siguieron proponiendo como lo más moderno una educación de pocos, para pocos y con pocos, la más “funcional” según ellos, y sí lo era para el país que tenían en mientes, un país carente de mercado de trabajo para los egresados de las escuelas profesionales –médicos, ingenieros agrícolas, petroleros y civiles, economistas, abogados, etcétera– en un país al que pensaban quitarle y le estaban quitando y debilitando su seguridad social, sus empresas públicas, sus actividades culturales para los pueblos.

La demanda de privatización y de educación elitista no quería sólo ajustar la oferta a la demanda de empleos “innecesarios”. También buscaba la clausura institucional de la universidad mexicana –y latinoamericana– esa casa que difunde la razón, el derecho, la historia, el pensamiento crítico, es decir, todo aquello que causa terror a quienes no tienen la razón ni el derecho y que recientemente han calificado a la universidad de vivero de terroristas.

La ocupación integral neoliberal de los centros educativos logró de todos modos obtener importantes triunfos. Hoy se encuentran sin universidad y sin empleo una inmensa cantidad de jóvenes, al tiempo que baja la escolarización y suben los niveles de analfabetismo e ignorancia.

Se trata de una eficiente política para el subdesarrollo por la que sus artífices son “evaluados” como sobresalientes.

En las luchas por la cultura, la ocupación neoliberal logró un triunfo increíble cuando el Poder Legislativo privatizó las funciones públicas de la televisión y de los medios de comunicación de masas, lo que permitió a los ocupantes quedarse con la política de los “conocimientos prohibidos”. Del “lenguaje políticamente correcto” y de una “realidad virtual” unánimemente difundida como imperante espejismo de oasis sin agua, y de un México feliz habitado por débiles mentales y gobernado por personas realmente serias y respetables que son objeto de infundios lanzados por ambiciosos corrompidos –como los de “La consulta”– y por alborotadores que arman escándalos en lugar de ponerse a trabajar.

La ocupación integral también logró combinar la cultura autoritaria y corrompida de las oligarquías republicanas con la cada vez más influyente de los encomenderos y de las oligarquías mentalmente colonizadas por la España de Carlos V y por la “anglo” neoconservadora, que maltratan el idioma español queriéndolo hablar como los españoles o como si fueran estadunidenses.

En el terreno de la política y la sociedad, de las finanzas y la economía, la ocupación neoliberal logró privatizar al Estado mismo a niveles sin precedente. En México, como en otros países del mundo, se impuso la cultura del “mentiroso en palacio”, y de “la hipócrita Albión”, expresadas por los nuevos “señoritos” posfranquistas y por los voceros de Washington, las mafias de Wall Street y los rancheros de Texas o California.

A esas herencias enajenadas se añadió la cultura de la trampa de los caciques nacionales, blancos y mestizos, que se juntó a la cultura de la trampa de los gángsters electorales de Florida, y de otros estados del “vecino país del norte”. La representación de la “representación democrática” puso en escena falsas discusiones legislativas que pretenden deliberar con toda libertad un proyecto que aprueban en lo fundamental, por el que venden su voto u obedecen a la superioridad.

La ocupación más fondo se da en la separación creciente entre “el México formal” y “el México real” con métodos inusualmente legitimados de violar las formas en el momento mismo de aplicarlas. Así ha aparecido un nuevo tipo de golpes de Estado que ocurren a la hora de las elecciones y no después, o el asesinato de numerosos periodistas combinado con el respeto de la libertad de crítica y expresión, o las reformas de hecho a la Constitución sin que se hayan reformado los preceptos correspondientes (por ejemplo a Petróleos Mexicanos), combinaciones difíciles de explicar hasta para muchos “entendidos”, cuando no se advierte que las leyes no se usan para regular, sino para legitimar o criminalizar.

La ocupación privatizadora ha logrado separar como nunca a “la clase política” de sus “bases sociales” con lo que debilita a aquélla y éstas, y deja que todas se desmoralicen en medio de una crisis moral e ideológica insuperable mientras sus víctimas no piensen construir otro mundo alternativo y las organizaciones necesarias para alcanzarlo. Mientras tanto, la manera en que “la clase política” (o una parte de ella) entiende “lo político” consiste en someterse más y más a los ocupantes con una opción: el servilismo o el arreglo en “lo oscurito”.

Ciertamente en todo este terreno la responsabilidad de las fuerzas independientes o alternativas es muy grande y difícil de asumir, pues enfrentan una separación estructural entre los pueblos y trabajadores pobres, no organizados ni con derecho a organizarse y negociar (por un lado), y los trabajadores que gozan más o menos de esos derechos, aunque las organizaciones y negociaciones sean en circunstancias cada vez más adversas, dadas las políticas neoliberales que amplían el campo de “lo no negociable”.

La separación social, cultural, política e ideológica entre los pueblos y trabajadores excluidos y los organizados plantea la necesidad de tender puentes, sobre todo en las luchas cruciales por objetivos que son a la vez inmediatos y de largo plazo.

El respeto a la autonomía de quienes juntos den una misma batalla será tan necesario como la conjunción de sus fuerzas. En la unión por metas concretas con autonomía de los participantes se encuentra el último recurso de que dispone México para no entrar en una situación caótica en que a la ocupación del país mediante la privatización de sus bienes y recursos se añada la privatización mediante la intervención militar de “la comunidad internacional” encabezada por Estados Unidos.

La ocupación privatizadora y neoliberal de México ya es colosal. Además del dominio de la política crediticia y monetaria, de las finanzas públicas y de los medios de comunicación de masas, el proceso de ocupación integral abarca la privatización de correos, carreteras, puertos y aeropuertos, líneas aéreas y comunicaciones telefónicas, grandes diarios y fuentes de información, tierras fronterizas y playas, y territorios en que reinan las compañías herederas de Mamita Unay.

El nuevo tipo de megaempresas dispone en cada una, de toda la cadena que le permite dominar a los mercados. Cada una posee sus propias fuentes de financiamiento, de tecnología y producción, de comunicación, de transporte y almacenamiento, de distribución al mayoreo y al menudeo, de insumo y seguridad, todo a cargo de sus sucursales, de pequeñas y medianas empresas subcontratadas, y de tendajones y vendedores ambulantes.

Es más, al refuncionalizar a los estados y a los sistemas políticos, las megaempresas logran convenios y contratos, concesiones, exenciones, difericiones y cancelaciones de pagos billonarios, así como leyes, decretos y acuerdos que les son altamente favorables.

Desde el TLC hasta hoy, las megaempresas se han ido apoderando de más y más territorios y tierras, y de los mercados nacionales y regionales de todo el país. México depende de las megaempresas y sus gobiernos, entre los cuales está incluido cada vez más “el nuestro”. Hoy dominan el mercado del dinero, del crédito, de los granos y de la fuerza de trabajo.

Conocedoras de sus triunfos, las megaempresas y los complejos militares empresariales están conscientes también del creciente descontento que generan entre desempleados, desplazados y los despojados de tierras y trabajo, educación y seguridad, y hasta de medicinas y alimentos.

Las megaempresas tienen una clara idea de los peligros que las amenazan en el futuro inmediato y están preparadas para enfrentarlos. Ya pueden sus voceros anunciar que México será la cuarta potencia mundial en pocos años –como afirmó Calderón recientemente– o que “el peligro de la crisis está bajo control”, y otras linduras; pero a las predicciones y “simulaciones de futuros” de los expertos neoliberales mexicanos se añade una predicción real, concreta: un muro gigantesco que separa a todo México de Estados Unidos y Canadá.

El inmenso muro da clara idea del futuro que nos aguarda de continuar el camino que hemos seguido en los pasados 30 años. Sin querer, “Norteamérica” nos amenaza y nos junta con América Latina e Indoamérica, con sus pueblos y trabajadores. Con su Gran Muro como señal que hasta los ciegos ven, nos invita a no caer en el grave error de una Palestina invadida y un terrorismo de la resistencia, sino a fortalecer la estrategia de organización y lucha pacífica que la inmensa mayoría del pueblo y los trabajadores de México insistentemente buscan, y que los propios grupos de defensa armada de las poblaciones están de acuerdo en sostener en todo lo que se pueda y mientras se pueda, incluyendo siempre en su más profunda cultura rebelde el rechazo a los actos terroristas como actos crueles que hieren y matan a personas inocentes.

Organizar y concientizar en cambio a la inmensa mayoría de la población con redes presenciales y a distancia que defiendan sus intereses inmediatos y pongan las bases de un mundo necesario y posible es el camino de la solución para que construyamos con otros “condenados de la Tierra”, “otra democracia, otra liberación y otro socialismo”, todos dentro del pluralismo ideológico y religioso con espacios laicos que ya hemos hecho nuestros, y teniendo como fuerza principal de apoyo y decisión a los “pobres de la Tierra”.

Hoy todo voto contra cualquier proyecto de privatización del petróleo de PRI y PAN o sus derivados será un voto por el camino menos doloroso de la historia de México. Es posible que de triunfar el no, Estados Unidos y sus aliados europeos pretendan quitarnos el petróleo, y lo que no han ocupado aún, quieran quitárnoslo con una de esas guerras “humanitarias” que organizan en sus luchas depredadoras por la libertad de mercados y la democracia que no practican, y contra el terrorismo en que son expertos.

A los intervencionistas habremos de contestarles con el presidente católico Benito Juárez: “Que los enemigos nos venzan y nos roben, si tal es nuestro destino: pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándoles voluntariamente lo que nos exigen por la fuerza”. Y después recordaremos a los poetas que dijeron: “Hay en los hombres un infatigable depósito de energía moral, que les permite ser incesantemente rebeldes”. O lo que nos dijeron algunos zapatistas: “Para resistir, luchar y crear se necesitan tres cosas: perder el miedo, tener esperanza y hacer fiesta. Y todo sin perder la dignidad y la firmeza”.

Pablo González Casanova, es un destacado sociólogo y crítico mexicano condecorado por la UNESCO en 2003 con el Premio Internacional José Martí por su defensa de la identidad de los pueblos indígenas de América Latina

Pasó adelante lo de atrás, de Juan Gelman en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 5 agosto, 2008

Las elecciones en EE.UU., los sucesos de Irak, las amenazas de guerra contra Irán empujaron a una orilla de la atención pública mundial un detalle no pequeño: Afganistán. Un hecho lo ha devuelto a su antigua calidad de primicia: los talibán –casi barridos en dos meses a finales de 2001, un año y medio antes de la invasión de Irak– están causando allí más bajas norteamericanas que en Irak. En el mes de julio pasado, el número de militares estadounidenses caídos en Afganistán fue de 20 y de 11 en Irak (//icasualties.org/oif, 30-7-08). Hay actualmente 30.000 efectivos de EE.UU. a los que se suman otros 22.000 de la OTAN y, en conjunto, no pueden controlar la situación. Bastaron algunos centenares de comandos para derrocar al régimen talibán. La insurgencia es otro asunto.

El presidente Bush, los candidatos presidenciales Obama y McCain y los “halcones-gallina” de todo pelaje reclaman a gritos el incremento de tropas en Afganistán. Obama pidió 15.000 hombres más, el Pentágono habla de enviar 10.000, pero las condiciones del país, con zonas habitadas por tribus dispersas ingobernables y una extensa frontera con Pakistán de 2600 km mal vigilados, crean una paradoja: a más efectivos, más blancos para los talibán. Bien lo saben los soviéticos, que fueron derrotados y debieron retirar sus 100.000 soldados, casi el doble de los efectivos de la coalición aliada y el triple de los que el actual gobierno afgano podría desplegar. No pocos veteranos rusos de esa guerra sonreirán para sus adentros.

Es verdad que los talibán de entonces recibieron una robusta ayuda de EE.UU. en armas, dinero, inteligencia. Pero los soviéticos no conocieron los avances tecnológicos de la insurgencia: bombas sofisticadas al borde del camino, así como actos suicidas incesantes, otras fuentes de financiación y el empleo de nuevas tácticas a las que hoy debe hacer frente el ocupante. Grupos de hasta cien o más talibán no se limitan a emboscar y desaparecer: ahora reocupan aldeas y pueblos, sobre todo en el sur del país, y dan batalla frontal. Los bombardeos aéreos contra la insurgencia se han casi duplicado, como espejo de los ataques insurgentes: aumentaron un 52 por ciento en el primer semestre de 2008 en comparación con el mismo período del año anterior (www.cfr.org, 24-7-08).

También crece, desde luego, el número de civiles muertos bajo los cazas F-18 que no distinguen entre grupos guerrilleros y procesiones familiares que acompañan a una novia a encontrarse con su futuro esposo. El 6 de julio pasado, 47 hombres, mujeres y niños fueron así muertos y los sobrevivientes esperan todavía los resultados de la eventual investigación prometida por los mandos estadounidenses. Es la cuarta vez que sucede y esto no contribuye precisamente a ganar “mentes y corazones” en Afganistán. Para la población, los bombardeos norteamericanos no son de laya diferente a los que padecieron bajo la ocupación soviética.

El gasto en esta guerra asciende, para EE.UU., a más de 2800 millones de dólares por mes. Aun así, para algunos analistas militares un aumento de tropas en Afganistán nada solucionaría: tal vez los talibán nunca triunfen, pero la coalición encabezada por EE.UU. terminaría retirándose por mero desgaste, como tuvo que hacer el Reino Unido en 1921 tras enfrentar tres guerras independentistas. Aparte, pero no separada, se cuece la cuestión de los insurgentes en Pakistán: de sus filas salen muchos que cruzan tranquilamente la frontera y combaten con la resistencia afgana. No sólo pasan hombres, claro está.

La influencia de los talibán se ha extendido en el territorio tribal paquistaní lindante. El nuevo gobierno de coalición de Islamabad ha iniciado negociaciones con los pro talibán locales, pero su ejército sigue combatiéndolos: la presión de EE.UU. y de algunos países de la OTAN se exacerba por las bajas que les infligen. El primer ministro paquistaní, Yousaf Raza, se comprometió con W. Bush a asegurar las porosas fronteras de su país con Afganistán, pero asoma otro problema: el ISI, servicio de espionaje de Pakistán estableció fuertes vínculos con los talibán cuando éstos combatían a la ocupación soviética, vínculos que, al parecer, no se han debilitado mucho. Tal vez facilitaron el ataque suicida contra la Embajada de la India en Kabul que causó la muerte de 58 personas.

La financiación de los talibán afganos no es un secreto y aquí se tropieza con una doble paradoja: cuando estaban en el poder, prohibieron el cultivo de la amapola opiácea que la CIA, una vez derrocados, alentó para subvencionar sus propios operativos. Hoy Afganistán produce más del 80 por ciento de la heroína que va al mercado mundial. Financia también a los talibán que impusieron su veda.

Hace 24 siglos, Alejandro Magno peleó tres años contra las tribus afganas para conquistar el país. Infructuosamente. Se casó, entonces, con la hija del jefe enemigo y así pudo. Esta solución tampoco está al alcance de W. Bush.

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