Reggio’s Weblog

ETA o la fertilidad, de Pedro J. Ramírez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 3 agosto, 2008

CARTA DEL DIRECTOR

Cuando en septiembre del 96 mi ex compañero de colegio Soares Gamboa me envió una carta relatando con todo detalle cómo en el 85 el comando Madrid dirigido por De Juana Chaos, del que él era miembro, había intentado asesinarme a la salida de un partido del Estudiantes al que providencialmente no acudí -«un artefacto rudimentario… un sencillo mecanismo que se clavaría en la rueda delantera izquierda y… ¡boom!… ahora no podría charlar contigo»-, una única idea martilleó mi cabeza durante días. La comenté con el titular de Justicia e Interior, Juan Alberto Belloch, durante uno de nuestros habituales encuentros de entonces.

-Al leer algo así te das cuenta de cómo estás en manos del destino. Fíjate, si yo hubiera ido hace 10 años a aquel partido de baloncesto ni habrían nacido mis dos hijos pequeños, ni habría podido fundar EL MUNDO…

-Bueno, esto último no les habría importado demasiado a algunos de mis compañeros de Gobierno. Ja, ja, ja…

Aunque la broma del biministro -además de reflejar la patología del felipismo en su fase más aguda- deslindara oportunamente la paternidad biológica de la intelectual, lo que latía detrás de mis palabras era el espanto ante el hecho de que el terrorismo no sólo se incauta de la felicidad presente de sus víctimas sino que además les expropia su capacidad de fecundar el futuro. En esa interrupción de la cadena de la vida, en esa amputación de lo que está por venir, en esa castración a cañonazos de toda posibilidad de transmitir las ideas o los genes radica el cruel sadismo de quienes alegan que es imprescindible matar españoles para que su Euskadi viva.

El coche bomba y el tiro en la nuca son, pues, los más macabros métodos anticonceptivos jamás aplicados. Cercenan de cuajo la capacidad de proyectarse, verterse y reproducirse de los así inmolados. Pero además determinan por la ósmosis del miedo la conducta de los otros, bloqueando sus instintos morales básicos, restando vigor a sus proyectos individuales y colectivos, esterilizando su capacidad de moldear la convivencia democrática. Por eso decía Roosevelt que sólo había que temerle al miedo mismo: una sociedad de cobardes es una sociedad de eunucos.

He ahí la explicación de por qué nada nos estremece tanto como la intromisión del terrorismo en el mundo frágil de la infancia, donde el presente balbucea y el futuro se adivina imponente. El criminal infame que es De Juana adquiere directamente la condición de monstruo abominable, de abyecto esputo de la naturaleza, el día en que, tras el asesinato del matrimonio Jiménez Becerril, contempla impávido las imágenes de sus tres hijos huérfanos y se jacta de que «aquí en la cárcel sus lloros son nuestras sonrisas». Y cuando tras el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza se alinean en el suelo unos pequeños ataúdes en los que los restos de unas niñitas reventadas escoltan para siempre a los de sus padres, es cuando nos conjuramos en silencio a que nunca, jamás de los jamases, bajo ningún concepto, truene lo que truene, así que se abran 1.000 zanjas bajo nuestros pies y lluevan meteoritos desde el cielo, permitiremos que ni estos canallas inhumanos ni quienes hipócritamente presentan sus actos ignominiosos como la «expresión de un conflicto» se salgan con la suya.

La voz de cada uno de los niños asesinados por ETA en ése y otros episodios similares -ekintzas les llaman los muy hijos de… Sabino Arana- clama en nombre propio y en el de todos los que ni siquiera contaron con la oportunidad de existir. «Los hijos que no tuvimos se esconden en las cloacas», dice Aute en su ya mítica y siempre emocionante canción de cuna -canción de tumba- sobre los fusilamientos de septiembre del 75. Ellos son los más indefensos.

Repaso los rostros de las 25 personas que, con menos suerte que yo, salieron de su casa una mañana, inconscientes de que acudían a una trágica cita con De Juana y su comando, y no puedo dejar de pensar en que las últimas nanas de la cebolla que quedan por dedicar a las víctimas del terrorismo son las que merecen esos «hijos que no tuvieron», ese futuro tembloroso e imperfecto que llevaba camino de ser y no fue nunca, esa luz, ese aliento, esa ilusión, ese sueño, esa quimera adherida a ellos como la capa de vaho en el cristal sobre la que cada invierno se escriben mensajes con la yema de los dedos. En su caso todo fue borrado de un zarpazo.

¿Cómo es posible que los magistrados Guillermo Ruiz Polanco, Alfonso Guevara y María Angeles Barreiro no hayan sido conscientes de la tremenda tecla simbólica que estaban pulsando al decretar la puesta en libertad de Elena Beloki, tan sólo un año después de su condena a 13 de cárcel como dirigente de ETA, atendiendo a su petición de poderse someter en condiciones adecuadas a un «tratamiento de fertilidad»? ¿Qué ropajes morales recogieron la mañana en cuestión estas tres señorías en la sala de togas? ¿Se desvistieron allí accidentalmente de toda sensibilidad humana o es que ya se la habían olvidado en casa? ¿Habían dormido mal? ¿Habían bebido demasiado? ¿A alguno de ellos le había dado un pasmo durante el trayecto en su vehículo o se encontraba simplemente abotargado por la rutina mediocre de la vida?

La excarcelación de De Juana Chaos nos duele y llena de frustración; es una herida que sangra y será fuente de debates y reproches sobre 30 años de torpezas e ingenuas imprevisiones, pero en definitiva es un sacrificio en el altar de la inexorabilidad de las leyes. No había alternativa sin menoscabo de la seguridad jurídica. Y con el corazón encogido ofrecemos este desgarrador tributo al Estado de Derecho. El PSOE tenía que haber liquidado mucho antes el vergonzante Código Penal franquista. El PP debió haber introducido la cadena perpetua con juicio de revisión para los criminales múltiples de modo que salieran los arrepentidos como Soares Gamboa y no los recalcitrantes como De Juana. Pero ya es tarde y pagamos con vigilante dignidad nuestros errores. Dura lex, sed lex.

Lo de Elena Beloki es distinto. Es muchísimo peor porque es gratuito. Porque es una ocurrencia, una necia frivolidad del ponente -Ruiz Polanco- respaldada por el extravagante conformismo del otras veces firme presidente de la sala -Guevara- y por la pasividad de la tercera en concordia -Barreiro-. Es humillante, es ofensivo, es un insulto a la inteligencia, un agravio a las víctimas y un ultraje al mero concepto de equidad. ¿O es que acaso va a ser doctrina de la Audiencia Nacional excarcelar a partir de ahora a toda reclusa que solicite condiciones ambientales idóneas para quedarse embarazada? Piensen dos minutos la respuesta porque en caso afirmativo la ministra de Igualdad tendría que tomar cartas en el asunto para que recibieran idéntico trato todos los reclusos varones con pretensión y ánimo de inseminar a su pareja pasada, presente o futura. ¿O es que no existe también el derecho a realizarse a través de la paternidad?

Es tal la estulticia argumental, tal la insoportable levedad del auto, tal la tomadura de pelo, la befa y el escarnio que laten tras este episodio que es imposible quedarse ya de brazos cruzados. Si Zapatero no se ha recuperado aún del profundo impacto que le produjo la entrevista con el padre de Mari Luz -«Usted es el presidente del Gobierno, usted es la persona a la que yo he votado para que cosas así no pasen y para que si pasan las arregle»-, estoy seguro de que muchos españoles sentirán como yo que el caso Beloki, una semana después del revolcón en Estrasburgo por la emboscada a Liaño, es la gota que colma el vaso. Hay que meterle mano a la Justicia, empezando por la jurisdicción penal, empezando por la Audiencia Nacional.

Es obvio que un juez de vigilancia penitenciaria nunca concedería a una reclusa común este privilegio. Que lo hagan unos magistrados especializados en la lucha antiterrorista, conocedores del currículo de la susodicha, resulta inconcebible. Beloki fue primero compañera del propio De Juana; después, pareja de Josu Ternera en la guerra y en el amor, durante la etapa sangrienta de la voladura de la casa cuartel de Zaragoza; y hasta su detención era la jefa del aparato internacional de la banda y novia oficial del líder de las Gestoras Proamnistía, Juan María Olano. Entre tanto había tenido tiempo de falsificar todo un historial académico -matrículas de honor incluidas- como estudiante de Periodismo, al modo de De Juana, con la ayuda de hasta una docena de profesores abertzales de la Universidad del País Vasco.

Jueces, policías y fiscales llevaban 20 años buscándole las vueltas, convencidos de que tan etarra es quien pega los tiros como quien contribuye decisivamente a que otros los peguen. Cuando por fin le habían caído 13 años por integración en banda armada en grado de dirigente, llegan estos tres pánfilos y la sacan a la calle con sólo uno de cumplimiento efectivo con la mandanga de la fertilidad asistida.

Lo han hecho con un auto irrecurrible ante el Supremo y sin margen jurisprudencial alguno para que las víctimas acudan en amparo ante el Constitucional. En España nadie vela de verdad por ellas.

Pues bien, para mayor inri resulta que el tal Ruiz Polanco nunca debió haber tenido la oportunidad de resolver sobre este caso. En 2004 el expediente disciplinario abierto por el Consejo a raíz de la excarcelación de otro etarra como consecuencia de su olvido en prorrogar la prisión provisional desembocó en una sanción de un año de suspensión y la consiguiente pérdida de la plaza en la Audiencia. ¿Cómo es posible que un cuatrienio después nos encontremos de nuevo a este pimpollo haciendo de las suyas en el mismo tribunal especial, cuando para poder acceder a sus plazas se requieren ocho años de permanencia en el orden jurídico penal? Muy sencillo: porque Ruiz Polanco contaba con la protección del presidente de la sala, Javier Gómez Bermúdez, y el íntimo amigo de éste en el Consejo, José Merino, les cocinó a ambos un dictamen según el cual sería posible permanecer en ese escalafón aun estando apartado del mismo por sanción. Surrealista. Desde que se le computó a Eligio Hernández su etapa de gobernador civil como años de ejercicio efectivo del derecho para poderle nombrar fiscal del Estado, no se había visto un enjuague semejante. ¿A quién le pedimos cuentas ahora?

La Audiencia Nacional sólo tiene razón de ser como excepción al principio aleatorio del juez natural si acredita su funcionalidad de cara al eficaz cumplimiento de las tareas de alta sensibilidad que tiene encomendadas. Y ni la obtusa adjudicación de sus plazas anteponiendo la antigüedad a cualquier mérito, ni el carácter vitalicio de las mismas, ni lo poco que pueden decir y hacer las víctimas en un supuesto como éste en el que se modifica el régimen carcelario de un reo emblemático, ni la propia falta de mecanismos de revisión de disparates tan escandalosos son síntomas de que eso esté ocurriendo. Si tiene que seguir funcionando así, mejor que la desmantelen.

De momento Elena Beloki, portavoz de matarifes, jerifalta de una banda terrorista con casi 1.000 cadáveres a las espaldas, ha depositado sus 6.000 euros de fianza y afronta su tratamiento de fertilidad en las «condiciones psicológicas adecuadas». Esfumadas las opciones de sus víctimas, le ha llegado a ella el turno de ser madre. Ya que los asesinados no pueden fecundar y parir, que pase la vez a sus verdugos. Cuenten los niños que vendrán por los que no vinieron, que de bebés todos parecen iguales.

Tal vez Ruiz Polanco, Guevara y Barreiro contribuyan a conseguir así lo que por falta de pericia, tino o estímulo no estuvo al alcance de De Juana, Ternera y Olano. Pero la gran familia etarra celebrará el embarazo de Beloki y el nacimiento de uno o varios nuevos gudaris como simiente del porvenir. El día del feliz alumbramiento la magistrada podría ejercer de comadrona, el presidente de la sala proponerse como padrino y el atrabiliario ponente mamporrero mostrar desde el balcón la criatura, anunciando que por fin un tribunal español habrá logrado el milagro de obtener vida de la muerte. ¿O no están para eso nuestros jueces?

pedroj.ramirez@el-mundo.es

© Mundinteractivos, S.A.

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Los fracasos de Zapatero como ‘embajador’ de las empresas, de J. G. Gallego en Mercados de El Mundo

Posted in Economía, Internacional by reggio on 3 agosto, 2008

POLITICA EXTERIOR

El Gobierno no ha sido capaz de defender los intereses de las multinacionales españolas en otros países, como ha ocurrido con el Santander en Venezuela

Hugo Chávez no dijo a Zapatero todo lo que pensaba sobre las relaciones entre ambos países cuando se reunieron en Moncloa hace nueve días. Se guardaba un as en la manga, la intención de nacionalizar la filial venezolana del Santander, que dejó en evidencia la incapacidad del Gobierno para solucionar los conflictos internacionales de las empresas españolas.

En los cinco años de Gobierno socialista las relaciones internacionales de España han estado mucho más vinculadas al populismo de algunos mandatarios que a la pragmática agenda internacional de los países alineados. Además, en muchos casos el Ejecutivo no ha sido capaz de ayudar a las multinacionales españolas en las difíciles situaciones que se han encontrado en otros países, como Argentina, Bolivia, Francia, Italia, Argelia y, ahora, Venezuela.

La ‘batalla’ con los Kirchner

Las relaciones entre el Ejecutivo español y el Gobierno argentino no pasan por su mejor momento.De hecho, desde que el ex presidente suramericano Néstor Kirchner recibió a Rodríguez Zapatero en enero de 2005, las fricciones en torno a la presencia de compañías españolas en Argentina han ido en aumento.

Fue en aquella reunión cuando Zapatero expuso a Kirchner su preocupación por la congelación de tarifas que desde 2001 afectaba a Telefónica, Endesa, Repsol YPF, Gas Natural y Aguas de Barcelona. La mediación de Zapatero apenas sí tuvo efecto, ya que las empresas españolas, con una inversión superior a 42.000 millones en aquel país, tuvieron que retirar sus demandas para obtener el plácet del Gobierno argentino para subir puntualmente sus tarifas.

Los conflictos de las empresas españolas han continuado con el cambio de mandato en Argentina, donde Cristina Kirchner, esposa del ex presidente, ha abierto recientemente una batalla para argentinizar determinadas compañías en manos de capital español.Uno de sus grandes logros ha sido la venta parcial de YPF por parte de Repsol al empresario local Enrique Eskenazy. La otra gran batalla, todavía abierta, gira en torno a Aerolíneas Argentinas, propiedad de Marsans. El Ejecutivo español no ha sido capaz de frenar los intentos de Kirchner de devolver la compañía a empresarios argentinos.

La falsa promesa de Evo Morales

Las relaciones de José Luis Rodríguez Zapatero con el presidente de Bolivia, Evo Morales, son más que cordiales, sobre todo después de que en mayo de 2006 el Gobierno condonase a este país una deuda de más de 100 millones de euros. Sin embargo, la respuesta de Morales no ha sido igual de condescendiente con las empresas españolas instaladas en Bolivia, especialmente las energéticas.

La foto del encuentro entre Zapatero y Morales fue tomada el 5 de enero de 2006. Entonces Morales aseguró a Zapatero que «nacionalizaría, pero no expropiaría, Repsol». Cuatro meses más tarde, el dirigente boliviano arrebató la producción a la petrolera a cambio de un 18% de comisión por comercializar el gas. También en aquellos meses Evo Morales dio la espalda al Gobierno español al anunciar que revisaría las concesiones de Aena y Abertis, que controlan conjuntamente la sociedad Servicios de Aeropuertos de Bolivia desde 2005.

La mediación de Sarkozy

El encuentro que tuvieron el 10 de enero Zapatero y Nicolás Sarkozy en la cumbre hispano francesa fue clave para resolver el litigio entre la constructora española Sacyr Vallehermoso y la francesa Eiffage. Pero el fin del conflicto no ha dejado igual a las dos partes y la sensación es que el vencedor ha quedado al norte de los Pirineos y el perdedor al Sur.

Las disputas aparecieron tras la compra de un 33% de Eiffage por parte de Sacyr, y otras participaciones minoritarias de otros grupos inmobiliarios españoles. El presidente de la constructora gala, Jean-François Roverato denunció ante la justicia francesa a Sacyr por una supuesta concertación entre los socios españoles para tomar el control de la compañía. Tras meses de disputas, litigios y acusaciones públicas, la mediación de los políticos fue clave para el desenlace de la crisis, que terminó con la salida de Sacyr del accionariado de Eiffage.

Sin embargo, mientras Roverato se enorgullecía de haber ganado el pulso a Del Rivero, la constructora española acabó malvendiendo su participación a 62 euros por títulos, un euro menos de lo que esperaba Del Rivero y con las minusvalías de un largo y costoso proceso judicial.

En la vaga relación que mantienen Zapatero y Sarkozy también se ha tratado el tema energético, para impedir que GDF-Suez, cuyo 35% pertenece a la administración francesa, refuerce su posición en Gas Natural, donde actualmente posee un 11%.

Pacto a la italiana en Ibiza

En varias ocasiones el Gobierno italiano ha puesto trabas a la expansión de empresas españolas en aquel país. Fue el caso de Abertis, cuyo intento de fusión con Atlantia, antigua Autostrade, fue impedido por el Ejecutivo italiano en 2007. Algo parecido le ocurrió dos años antes al BBVA al ver frustrado su intento de adquisición de Banca Nazionale del Laboro (BNL) debido al fuerte proteccionismo del Banco de Italia.

Sin embargo, la respuesta de España ha sido mucho más amable con las empresas italianas. El final de la OPA sobre Endesa se gestó de nuevo en una cumbre bilateral entre dos jefes de Estado.En este caso el escenario fue Ibiza, la fecha, febrero de 2007, y los protagonistas Zapatero y Romano Prodi, entonces primer ministro de Italia. En aquella reunión se dio vía libre para que la eléctrica pública italia Enel se hiciera, junto con Acciona, con Endesa. Pardójicamente, a la vez que ambos mandatarios acordaban una salida beneficiosa para la eléctrica italiana, el Gobierno de Prodi blindaba a la propia Enel y Eni precisamente para evitar la entrada de una compañía extranjera.

Desprotección en Argelia

Recientemente un alto directivo de una empresa española con intereses en Argelia se quejaba de la falta de protección por parte del Gobierno para defender su posición en aquel país.

La riqueza de esta región en materias primas, especialmente gas e hidrocarburos, ha llevado a muchas compañías españolas a ubicar allí parte de su producción. Son multinacionales como Repsol, Gas Natural, OHL y Acciona, que han expresado su malestar con el ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, porque no ha mediado en su defensa ante las amenazas del Gobierno argelino de cambiar las cláusulas de sus contratos para ligar los precios del gas a su valor en los mercados internacionales.

Argelia quiere elevar los precios del gas natural más de un 20% para las empresas españolas. Moratinos no sólo no intercedió en las dos reuniones que ha mantenido con el ministro de Energía, Chakib Jelil, en el último mes, sino que ha abierto las puertas de España a la argelina Sonatrach para comercializar gas y controlar su extracción y transporte.

© Mundinteractivos, S.A.

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Descansar de tanto descanso, de Paco Muro en Mercados de El Mundo

Posted in Economía, Laboral by reggio on 3 agosto, 2008

TRIBUNA DE VERANO

Olvidarse del trabajo en verano es fundamental para volver despejado y relajado a la oficina, pero el sosiego estival también puede servir para desarrollar la faceta intelectual.

Quizá algunos ejecutivos hagan este comentario a finales del verano, cuando acostumbrados a la vorágine diaria empiecen a padecer el «estrés de no tener que hacer nada». Los directivos nos caracterizamos por estar orientados claramente a la acción, por gestionar permanentemente varios proyectos mientras preparamos otros nuevos y visualizamos posibles mejoras. Pero, ¿qué ocurre en vacaciones? Al principio se disfruta del efecto puente, que viene a ser la sensación de descanso y placer que se siente al tomar un ansiado puente a lo largo del año. Pero, tras la primera semana, llega una extraña sensación: «Me siento raro, esto está durando demasiado, ¿qué hago yo sin hacer nada?». Algunos logran justo en ese momento la verdadera desconexión emocional con el trabajo, consiguen olvidarse completamente de los asuntos profesionales y disfrutan del maravilloso privilegio de permitirse el lujo de perder el tiempo, porque no hay nada que hacer.

¡No hay plazos de entrega, ni agenda, ni llamadas pendientes, ni reuniones! ¡Puedo bajar a la playa a la hora que quiera, o no bajar! Comeré cuando tenga hambre y sin tener que tratar ningún asunto, y si me da la gana me tomo una cervecita antes o después…Eso de poder hacer sólo lo que se quiere es la mejor terapia para el directivo.

Síndrome de abstinencia

Pero no todos son capaces. El síndrome de abstinencia de la hiperproactividad se apodera de algunos y pronto se conectan a internet, envían emails o consultan su BlackBerry una y otra vez; hacen llamadas profesionales y mantienen el contacto con la oficina para ver cómo va todo. Y los de la oficina no tienen más remedio que reírse del pobre directivo que cree que si no está, el mundo se para.

Hay ejecutivos que hacen ejercicios mentales de mantenimiento empresarial mientras descansan, para no perder el ritmo. Son los que observan el chiringuito mientras están en la hamaca y piensan: «Mírale, podría aprovechar mejor el mercado; si estuviera más pendiente del cliente podría vender mucho más. Debería tener a otro en la barra para ganar en agilidad. Además, si añadiera unos sandwiches a su oferta sacaría más rentabilidad. Por no hablar del espacio muerto que tienen en el lado derecho, donde podría poner un toldo, o quizá una pequeña cristalera con unas mesitas para poder abrir también en otoño. Calculo que asumiendo un coste fijo de X y una variable de Y podría sacarle fácilmente un 20% de margen».

Vamos, que estaría dispuesto a amargarle la vida al del chiringuito, que vive tan feliz con unos pocos meses de temporada alta y el resto del año tumbado a la bartola. Pero en todo caso es un entretenido ejercicio mental para mantenerse en forma.

Otra fórmula es aprovechar el sosiego estival para desarrollar la faceta intelectual leyendo temas variados sobre management, empresa, finanzas o cualquier otro sector. O para escribir, pues sentado en una mesa, a la sombra, con el portátil, se consigue el entorno ideal para poner por escrito multitud de ideas, preparar el plan de acción del próximo curso, plantearse una reorganización de la empresa, revisar la misión o analizar los datos de los últimos años.

Es decir, dedicarnos a eso que tanto deseamos cuando nos desborda el día a día: pensar. Pensar con calma sobre temas de la empresa o de la vida, pudiendo dejar enfriar una idea y retomarla después del chapuzón, o a la mañana siguiente, con la mente de nuevo abierta.

Así que desconectad tranquilos y relajaos, porque a los ejecutivos nos va la marcha, lo llevamos dentro, y nos costará muy poco volver a estar a tope a la vuelta. Incluso a algunos hasta se lo estará pidiendo el cuerpo. En todo caso, hay que tomarse muy en serio eso de descansar: ¡El equipo nos necesita despejados y recargados!

Paco Muro es presidente de Otto Walter

© Mundinteractivos, S.A.

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Lo que importa, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 3 agosto, 2008

La financiación de las comunidades autónomas hace milagros. El debate sobre esta cuestión suscita acuerdos que en otros temas parecen imposibles; en Catalunya, la práctica totalidad de las fuerzas políticas se sitúan en un escenario de coincidencia para hacer frente común ante la Administración central. Fuera de Catalunya, comunidades autónomas gobernadas por partidos políticos de signo ideológico diferente coinciden también para defender de forma conjunta sus intereses económicos. La financiación de las comunidades autónomas se constituye en el eje más fundamental del debate territorial en España.

El autogobierno de las comunidades autónomas requiere, fundamentalmente, autonomía financiera. Sin recursos, no hay autonomía. Ciertamente, la aspiración al autogobierno descansa en otras cuestiones, pero sin financiación adecuada la autonomía puede ser una invitación al fracaso. Por tanto, responsablemente, no se puede definir un modelo de estructuración autonómica del Estado que no vaya acompañado de una financiación suficiente. Lo contrario sería, simplemente, un acto de cinismo político: descentralizar las competencias sin traspasar los recursos necesarios para atenderlas. Al final, por esta vía, la autonomía se identificaría con mala gestión y peor atención a las necesidades de los ciudadanos.

No es casualidad que alcanzar un adecuado sistema de financiación galvanice tantas voluntades. Terminemos de una vez con la falsa imputación de que hablar de dinero es prosaico. O lo que es peor, que ¡ya están los catalanes con eso del dinero! Ahora resulta que este es un tema que todos comparten: unos porque aspiran a más y otros porque no quieren perder nada de lo que ya tienen. La modernidad y las complejidades de los estados se acompaña siempre de un debate sincero y profundo sobre la distribución territorial de los recursos.

No hay estructura federal en el mundo que no conozca periódicamente este tipo de debates. Ni en esto somos originales; en Estados Unidos, por ejemplo, cada año el debate de los presupuestos generales de la Unión supone mayorías muy diversas en función de los intereses territoriales que superan los límites de republicanos y demócratas.

Sin lugar a dudas, todo ello enmarcado en un ejercicio real y efectivo de la solidaridad interterritorial. Pero aquí también hay límites, la solidaridad no puede obstaculizar lo que es el ejercicio transparente de la distribución adecuada de los recursos. Ni puede traducirse en un sistema que no prime el esfuerzo o no reconozca la aportación de las comunidades al crecimiento económico global del país. En estos temas debe hablarse con objetividad y sinceridad. El espacio para el lirismo y la demagogia es escaso.

Una buena noticia: estamos hablando de lo que realmente importa.

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En la calle, el síndrome es de aúpa, de José Manuel Garayoa en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 3 agosto, 2008

Pedro, un autónomo, recibe cada mañana una llamada del banco (desde un call center)recordándole que tiene un descubierto de 400 euros. Hoy no, porque es domingo, pero mañana volverán a llamarle. De ese modo, vive en estado de alerta permanente. Y el problema que tiene es que carece de fondos para pagarlos porque no cuenta con ingresos fijos ni ahorros.

“No es una cantidad para que te acosen de esa manera. Ya los pagaré cuando pueda”, dice. Su caso es muy común últimamente debido a que los bancos tratan de rascar donde pueden para mejorar sus posiciones de liquidez, muy cortas.

“Pues a mí no me pagan ni a tiros una chapuza fuerte que hice en una casa y voy apuradísimo”, suelta un albañil en la cola de la panadería.

La morosidad hace estragos y mucha gente pide dinero a los próximos para salir del paso.

El otro día, en un descanso, un autobusero llamaba desesperadamente por teléfono móvil. “Ahora mismo no necesito dinero, pero la semana que viene tenemos que hablar”, dijo. A continuación, marcó la salida en la máquina de control, subió al autobús, lo puso en marcha y minutos después lo metió cuesta arriba en contradirección. Si no hubo un accidente fue porque en ese momento no bajaba ningún coche. La gente alucinaba.

El 15% de los españoles ha pasado por dificultades financieras en el último año y no prevé que su situación mejore, según el índice de vulnerabilidad económica y financiera de la aseguradora Genworth Financial.

En Murcia se han detectado recientemente tres suicidios por causas económicas. Un parricida hablaba de ello en una carta que dejó. En otro de los casos, un suicida llevaba en un bolsillo una carta de una empresa dedicada a la concesión de créditos rápidos. En el tercer caso, en el domicilio del suicida se halló una carta de un banco en el que le requería urgentemente el pago de unas deudas.

Los de las tiendas de muebles están pasando las de Caín, como los pescateros, que no venden ni las raspas. Los restaurantes ni lo cuentan y, ahora mismo, de los que montan bicicleta por Barcelona, los ecologistas son minoría. Por la desesperación con que algunos las conducen, cualquiera diría que los persiguen. El síndrome es general. Y es de aúpa.

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El cambio de modelo, pendiente de Iberia, de Manel Pérez en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 3 agosto, 2008

LA VENTANA INDISCRETA

El Gobierno cumplió el pasado viernes el compromiso formal del presidente José Luis Rodríguez Zapatero de presentar antes de las vacaciones su nuevo modelo de gestión aeroportuaria. Pero ahí se quedó, no pasó de lo formal. El cambio de esquema, cuyos rasgos más generales se insinuaron tras el último Consejo de Ministros, deberá esperar, según las previsiones de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, al menos otros dos años. Es decir, no es descartable que la presente legislatura se quede sin alumbrarlo y que el debate sobre la gestión aeroportuaria sea de nuevo elemento estrella de los programas electorales de las formaciones políticas catalanas en las elecciones generales del 2012. Más seguro aún si los comicios tuvieran que adelantarse.

Esta lentitud en abordar el problema no es nueva y seguro que presidirá su desarrollo hasta el último día. Pero ahora hay otro elemento adicional que obliga al Gobierno y a quienes impulsan este modelo a tomárselo con calma: la absorción de Iberia por British Airways.

Mientras los términos de esa operación no estén completamente claros – y los propios protagonistas hablan de más de un año para que tal cosa sea posible-, el Gobierno no dará ningún paso irreversible en la redefinición del esquema aeroportuario español. Lógico, por un lado, pero engorroso para quienes quieren dinamizar cuanto antes el aeropuerto de El Prat, máxime en tiempos de crisis como los actuales en los que la competencia por mantener los niveles de actividad son de máxima premura.

El tráfico en el aeropuerto barcelonés ya está padeciendo la sana competencia del AVE, la crisis económica y la subida de los precios, en parte por la escalada del petróleo, en parte por la concentración de líneas aéreas que buscan recuperar la rentabilidad elevando sus tarifas. La crítica situación de muchas aerolíneas juega en contra de los aeropuertos secundarios y en esta categoría está de momento el barcelonés en el modelo imperante en España.

Un factor agravante es lo inexplicable que resulta el hecho de que el arranque de la nueva terminal Sur de El Prat vaya a tener lugar sin haber cambiado el modelo. El despliegue óptimo de esa nueva infraestructura en las actuales condiciones del mundo de la aviación comercial depende de una esmerada gestión comercial. Y esto es lo que el mundo económico catalán considera que no está ni mucho menos asegurado.

Aunque ya habrá tiempo para conocer con más detalle la propuesta, los primeros indicios, especialmente lo dilatado del proceso, obligan a tomar el movimiento del Gobierno con suma cautela.

Se sigue hablando de modelo de gestión centralizado. Es decir, una nueva sociedad que dejará de llamarse Aena – hay que saber cambiar las palabras para mantener las esencias- seguirá centralizando la gestión de todos los aeropuertos. Y lo hará en red, como con especial gracejo y placer repite la ministra de Fomento cada vez que tiene ocasión de hablar del asunto. El pasado viernes no fue la excepción.

La gestión centralizada en red no puede ser la solución pues esta ha sido hasta ahora el origen esencial del problema. Implica la supeditación del conjunto de los aeropuertos, incluido el de El Prat pese a superar los 30 millones de pasajeros, a los intereses de Iberia y de la nueva infraestructura que es la T-4 de Madrid-Barajas. Por eso las instituciones económicas y la sociedad civil catalana exigieron el cambio de modelo y por ello ahora se está sometiendo a debate público un tema que hasta hace bien poco era coto cerrado para especialistas. El Gobierno deberá evolucionar y repudiar esa concepción.

Obviamente, no se puede anunciar una privatización parcial, la venta del 30% y la entrada de la Generalitat o de la Comunidad de Madrid en los consorcios de gestión de sus respectivos aeropuertos, con un 19%, y pensar que todo puede continuar igual. La puesta en marcha de esa nueva estructura provocará cambios. Pero la perspectiva es demasiado lejana para las urgencias económicas y las expectativas de la sociedad catalana.

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¿El fin de las guerras en el Mediterráneo?, de Alain Touraine en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 3 agosto, 2008

Somos muchos los convencidos de que la creación de un Estado palestino independiente que reconociese a Israel sería clave para resolver muchos de los conflictos entre los países ribereños del Mediterráneo. Por eso es positivo que este asunto estuviera muy presente en la reciente reunión organizada en París por Nicolas Sarkozy de casi todos los jefes de Estado y de Gobierno de los países mediterráneos y de la Unión Europea. Como también fue positiva la presencia de Turquía en esa cumbre, celebrada en la víspera del 14 de julio, y ello pese a todas las conocidas reticencias de Sarkozy sobre el ingreso futuro de ese país en la Unión Europea.

Sin embargo, es posible ir más allá. Hace varios años que palestinos e israelíes parecen estar a punto de encontrar una solución al conflicto, pero sus intentos fracasan una y otra vez, y, sin duda, el actual debilitamiento de la Autoridad Palestina y la fuerza electoral de Hamás complican aún más la situación. De modo que, sin llegar a pensar en sustituir a Estados Unidos en la búsqueda de una solución al conflicto israelo-palestino, la Unión Europea puede y debe hacer más en este asunto. Europa se ha visto reducida en el curso de los últimos años a una impotencia difícilmente compatible con el activo papel que ha desempeñado en la aportación de recursos financieros a la zona, en particular para paliar los sufrimientos de los palestinos. Por esta última y por otras razones, creo que Europa podría llegar a ser un garante colectivo de la formación de un Estado palestino independiente.

En el momento actual, la hegemonía y la influencia de Estados Unidos están, como consecuencia de la guerra de Irak, en claro retroceso en Oriente Próximo, lo que dificulta cualquier nuevo acuerdo entre Israel y los palestinos. Y por otro lado, cada día es más difícil saber lo que designa la palabra “palestinos”. ¿Hamás o la Autoridad Palestina?

Si es cierto que no resulta fácil imaginar qué podría empujar a los palestinos a unirse para defender una solución precisa y viable, no lo es menos que la intervención del conjunto de los países mediterráneos podría cambiar las cosas. Puede que ésta fuera la idea de varios de los participantes en la cumbre de París, entre ellos Nicolas Sarkozy y Hosni Mubarak. Y de ser así podría producirse una situación completamente nueva, en la que, mientras un Estados Unidos en plena transición presidencial se ocupa de elaborar su nueva política, se alcanzase un principio de acuerdo que reflejase lo que han venido anunciando diferentes interlocutores. Ese acuerdo podría dibujar dos etapas correspondientes a una duración de seis meses y otra de dos años a partir de hoy.

Si es evidente que las partes implicadas no pueden ponerse de acuerdo, si también lo es que Estados Unidos ya no tiene capacidad para imponer o promover una solución, ¿no le corresponde ahora no tanto a Europa como a un conjunto más amplio -formado por países miembros de la Unión Europea y por otros países mediterráneos- servir de garantía y apoyo a unas negociaciones cada vez más indispensables, en particular para los palestinos, divididos, hambrientos y sometidos a la presión siempre creciente de Israel?

Al menos, tenemos derecho a formular esta hipótesis. Y en este sentido, es a todas luces necesario incluir a Siria en una negociación de conjunto, aunque las opiniones sobre el dictador sirio sean muy negativas en todos los países.

Por otra parte, las señales que nos han llegado en los últimos tiempos sobre la posibilidad de que Estados Unidos cambie su política respecto a Irán pueden anunciar el comienzo de la solución de uno de los aspectos más peligrosos de la situación en Oriente Próximo. Dados los vínculos de Hamás y Hezbolá con Irán, un preacuerdo entre Washington y Teherán podría favorecer de modo decisivo la formación de un amplio grupo de apoyo a todos los intentos de acuerdo y de paz, es decir, los intentos que aspiran a la construcción de un Estado nacional palestino.

Si estas hipótesis fuesen confirmadas durante los próximos meses, habría que reconocer el éxito de la iniciativa impulsada por Nicolas Sarkozy, y cuyo primer logro, la realidad del encuentro en París entre países europeos y mediterráneos, ha demostrado que se pueden hacer más cosas de las que se pensaban.

En todo caso, es difícil negar que en un momento en el que hasta los más optimistas se desanimaban y en el que ya nadie osaba imaginar una solución al problema del que dependen todos los demás, el de las relaciones entre Israel y los palestinos, la situación ha vuelto a evolucionar.

Alain Touraine es sociólogo y director del Instituto de Estudios Superiores de París. Traducción: José Luis Sánchez-Silva.

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Descapitalización del Estado, de José Ignacio Jiménez en Negocios de El País

Posted in General by reggio on 3 agosto, 2008

Es un hecho demostrado que en los últimos años se observa un creciente flujo de talento desde la Administración Pública hacia la empresa privada. Una situación a la que ya estamos casi acostumbrados, pero que puede llegar a tener un efecto mucho más acelerado en el futuro inmediato, con evidentes consecuencias negativas para la sociedad.

Fundamentalmente afecta a la primera línea directiva-operativa-técnica de los cuerpos superiores del Estado. Como los abogados del Estado que pasan a despachos en la práctica de Derecho Administrativo, a asesorías jurídicas o secretarías del Consejo de Administración de una compañía. O los inspectores de Hacienda que recorren un camino similar hacia la empresa. O los técnicos comerciales y economistas de Estado, que recalan en la banca de inversión o en las direcciones financieras de compañías cotizadas. O los inspectores de Trabajo y Seguridad Social, que asumen las direcciones de recursos humanos o relaciones laborales en la empresa privada. O incluso los comisarios de Policía y mandos del Ejército, que tienen un encaje perfecto en el sector de seguridad y defensa.

Este “trasvase” tiene el mayor de los sentidos para las compañías que reciben, no sólo un valioso talento técnico, sino a quienes conocen los resortes del primer contratador, que es el Estado, por lo que hay valor añadido lobbista. Las empresas importadoras de dicho talento suelen ser de entornos regulados. Un abogado del Estado, por ejemplo, tiene todo el encaje dentro de una compañía eléctrica o de telecomunicaciones; un inspector de Hacienda conoce muy bien la Hacienda Pública y tiene los contactos necesarios dentro de ella como para que su asesoramiento desde el otro lado sea de gran valor; un técnico economista del Estado está acostumbrado a supervisar partidas presupuestarias que superan con creces los volúmenes de una empresa del Ibex; un inspector de Trabajo es muy útil en una compañía que por su gran tamaño tiene alta complejidad sindical o es intensiva en capital humano…

Este continuo trasvase se ve favorecido por el entorno que se describe a continuación:

– Una demanda de talento creciente originada por la separación entre la curva demográfica, en descenso, versus el crecimiento empresarial.

– Una brecha remunerativa entre el entorno público y privado. Brecha muy compleja de solucionar, pues actualizar y hacer competitivos los sueldos de los cuerpos superiores del Estado es inmaterial presupuestariamente pero de gran impacto electoral.

– Una situación operativa en las administraciones públicas que deriva en un entorno laboral más viciado. La curva demográfica afecta al Estado igual que a la empresa privada y cada vez resulta más complejo cubrir las plazas con los mismos criterios de calidad que hasta ahora. Así, la Administración ya no dispone de recursos ilimitados, se tensiona la carga de trabajo y aumenta la presión. ¿Es ejemplo suficiente la situación actual de la Judicatura?

– Un entorno político bipartidista que genera incertidumbre en el medio plazo en los cuerpos superiores. A medida que la carrera de estos altos funcionarios asciende se ve más cerca un techo, pues a partir de determinadas responsabilidades los puestos son políticos, o se vuelven políticos, o se identifican como políticos.

– En definitiva, una no reforma histórica de la Administración que hace que la diferencia de velocidad entre lo público y lo privado aumente, perdiendo atractivo el Estado como empleador.

El resultado de la situación descrita es alarmante. Asistimos a una descapitalización del talento del Estado que ningún país desarrollado se debería permitir. Una manera de intentar frenarla es siendo más laxos con los criterios de calidad de entrada en las administraciones públicas, pero estaríamos así confundiendo descapitalización cualitativa con cuantitativa y no entendiendo el verdadero problema.

En los cuerpos superiores del Estado disfrutamos de profesionales con altísimas capacidades que, muy a su pesar, están valorando la empresa privada como alternativa profesional. En la mayoría de los casos, este “transfuguismo” no se produciría de darse un entorno donde sencillamente la valoración del profesional dentro del Estado fuera más acorde con un mercado alternativo cada vez más competitivo y evolucionado. La vocación de servicio de estos profesionales predominaría así de manera clara en el funcionario.

Un Estado descapitalizado de talento es un Estado intelectualmente débil. Mientras se busca o no una solución seguiremos asistiendo a este trasvase al que nadie parece prestar atención, excepto las empresas…

José Ignacio Jiménez es director general de Norman Broadbent.

Crisis con personalidad, de Emilio Ontiveros en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 3 agosto, 2008

Un año después de su emergencia en EE UU, la crisis crediticia revalida con suficiencia su caracterización como la más compleja desde la Gran Depresión. Incorpora además otros perfiles que la singularizan: el intenso contagio geográfico, así como entre mercados e instrumentos financieros distintos a los hipotecarios que la desencadenaron. El impacto más adverso sobre el crecimiento de las economías afectadas será también uno de los elementos de contraste frente a la mayoría de las que han tenido lugar desde la ruptura del sistema de Bretton Woods, a principios de los años setenta. Finalmente, las terapias, las excepcionales decisiones de política económica adoptadas de forma destacada en EE UU, también diferencian esta crisis de las precedentes. Su calado justificará cambios de alcance en la regulación financiera, también anticipados ya en EE UU.

Que respetados académicos como Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff encuentren denominadores comunes con casi una veintena de crisis bancarias que han tenido lugar en economías desarrolladas desde la Segunda Guerra Mundial [las españolas se encuentran entre las de consecuencias reales más severas] no significa que la que estamos viviendo carezca de personalidad propia. La inquietud diferencial que ésta proyecta, como ha destacado Markus Brunnermeier en el seminario Recent Developments in Financial Economics del Real Colegio Complutense, en Harvard (http://www.harvard.afi.es), está determinada por la opacidad asociada a la extensión de la titulización como aspecto específico de esta crisis: es la insuficiencia de información sobre el grado de exposición al riesgo de contrapartida de aquellas instituciones con productos estructurados, pero es también la dificultad para valorar esos productos. Todo ello en un contexto de debilitamiento de la credibilidad de las agencias de calificación crediticia. La reacción de los operadores financieros no ha sido otra que ese espectacular aumento de la aversión al riesgo y esa genérica estigmatización de los activos con respaldo hipotecario.

Nunca estuvieron tan explícitamente asociadas la salud financiera de las familias y la estabilidad del conjunto del sistema financiero: la intensidad de las ejecuciones hipotecarias y las quiebras bancarias son ahora desenlaces más probables que hace un año.

No es posible concluir que haya pasado lo peor. El Fondo Monetario Internacional (FMI), en la actualización que acaba de hacer de su informe de estabilidad financiera, confirma la estimación de 945.000 millones de dólares en pérdidas derivadas tanto de la valoración de activos financieros a precios de mercado como de las incurridas en los préstamos fallidos. Son consecuentes con lo que vamos conociendo. Los resultados negativos correspondientes al segundo trimestre que han presentado los principales bancos de inversión no serán precisamente los últimos. Como tampoco lo será la quiebra del banco comercial InddyMac, la tercera más importante de la historia. La precariedad no es sólo explícita en EE UU. El FMI también advierte ahora de que la fragilidad de los mercados financieros globales no se ha reducido, como no lo han hecho los indicadores de riesgo sistémico. Y los mercados de acciones parecen estar de acuerdo. Las cotizaciones bursátiles de las empresas financieras [nuevamente el caso de España no es muy distinto al estadounidense] anticipan resultados que no son mejores que los conocidos, muy distantes en todo caso de la solidez de hace apenas unos meses. Los grandes bancos estadounidenses, como a casi todos los españoles, se venden en los mercados de acciones a un precio que en ocasiones está por debajo del valor en libros. No hay señal más elocuente de la falta de confianza.

A pesar de las inyecciones de liquidez de los bancos centrales [incluida la ampliación del acceso a la ventanilla de emergencia que acaba de decidir la Reserva Federal], las dificultades para acceder a la financiación a largo plazo siguen siendo manifiestas. Los diferenciales que están soportando las entidades obligadas a apelar a esos mercados mayoristas son, en efecto, expresivos de esa brusca redefinición de la aversión al riesgo, pero también suscitan la cuestión acerca de la conveniencia de esa pretensión por colocar emisiones a cualquier precio, ya no sólo para la entidad en cuestión, sino para la reputación del conjunto del sector.

Esa demora en la normalización de los mercados de crédito ya está penalizando de forma significativa a las economías más dependientes del ahorro del resto del mundo: EE UU y España, de forma destacada. El racionamiento de la inversión crediticia está teniendo consecuencias evidentes, pero serán más explícitas sobre la inversión empresarial y el empleo en los próximos meses, a medida que esas restricciones se extiendan a otros sectores económicos, además del ya paralizado de la construcción residencial. En ambos países, el ritmo de crecimiento del crédito ya estará en los más bajos registros de los últimos años; en EE UU acabamos de conocer que es el declive anual más pronunciado desde el que preludió la recesión de 2001. A mediados de junio, la cuantía de la contracción crediticia en lo que iba de año era ya significativamente superior a las devoluciones de impuestos acordadas en el contexto del plan de estímulo de aquella economía. El contraste en España, en relación con el mismo tipo de estímulo, tampoco sería muy favorable. La inhibición de las decisiones de gasto de las familias, el retraso o definitiva postergación de las inversiones empresariales, ya está reflejándose en ese debilitamiento de la demanda de crédito, incluso de los agentes más solventes. Lejos de ser un paliativo, constituye uno de los reflejos más explícitos del credit crunch.

Quizás porque el panorama que hoy puede intuirse es mucho peor al esbozado hace un año es por lo que las autoridades americanas han dejado a un lado prejuicios ideológicos y han adoptado decisiones ciertamente excepcionales. La última, esa ley de apoyo al mercado de la vivienda, aprobada esta misma semana y considerada la intervención más agresiva adoptada por un Gobierno estadounidense desde el New Deal. Además de facilitar a las familias de rentas medias y bajas la renegociación de las hipotecas, con el fin de reducir el ritmo de ejecuciones, autoriza al Tesoro a acudir al rescate de los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac. Son éstas, en efecto, criaturas híbridas [empresas privadas, que cotizan en los mercados, aunque con garantía gubernamental, como se ha demostrado], de comportamiento controvertido, pero esenciales en la estabilización del mercado hipotecario de ese país y, por extensión, del conjunto de su sistema financiero. Conjuntamente poseen o garantizan la mitad de los 12 billones -trillions americanos- de dólares en hipotecas vivas que existen en aquel país. La aprobación de esa ley tiene lugar un día después de que la actual Administración haya admitido que dejará un déficit público no inferior a 482.000 millones de dólares.

La paradoja está servida: el principal exportador de conocimiento económico y financiero del mundo -también el principal dispensador de certificados de buena conducta macroeconómica- es el que está llevando a cabo el mayor ejercicio de pragmatismo para tratar de atajar la crisis. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, ex presidente de Goldman Sachs que hizo de la reducción de la regulación una de las principales motivaciones en la aceptación del cargo, acabará liderando también la ofensiva reguladora, de reforma de la estructura financiera y de su supervisión, la más ambiciosa desde la Gran Depresión. Ésta, en efecto, no es una crisis cualquiera.

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Juegos en Pekín, de Ignacio Ramonet en Le Monde diplomatique (Agosto 2008. Numero 154)

Posted in General by reggio on 3 agosto, 2008

Con el lema “Un mundo, un sueño”, los Juegos Olímpicos de Pekín deberían ofrecer a los dirigentes chinos, del 8 al 24 de agosto, la ocasión de una rehabilitación internacional después de la condena mundial de la que fueron objeto tras la matanza de la plaza Tiananmen en 1989. Por eso el éxito de las Olimpiadas es tan primordial para ellos y, por eso, el primer ministro Wen Jiabao insiste en las consignas de “armonía” y de “estabilidad”. Ello explica también la brutalidad de la represión contra la revuelta del Tíbet en marzo pasado. Así como el furor de las autoridades contra las manifestaciones que perturbaron, en algunos países, el paso de la antorcha olímpica. O la rapidez en enviar auxilio a los damnificados del terremoto de Sichuan del 12 de mayo. Nada debe perturbar la consagración mundial de China en este año olímpico.

Asimismo, estos Juegos celebran los treinta años del inicio de las reformas impulsadas en 1978 por Deng Xiaoping que han permitido el milagro económico y el excepcional renacimiento de China. Cierto es que sus triunfos impresionan. Su PIB duplica cada ocho años y, en 2008, debería rebasar el 11%. Con una población de 1.350 millones de habitantes -igual a la suma de la de las Américas (900 millones) más la de Europa (450 millones)-, este país es ya la tercera economía del planeta. Ha aventajado a Alemania, sobrepasará en 2015 a Japón y debería superar a Estados Unidos en 2050. Se ha convertido en el primer exportador mundial y en el principal consumidor del planeta.

Pero ese “milagro” presenta varios lados ocultos. En primer lugar, las graves violaciones en materia de derechos humanos que contradicen los valores del olimpismo. China, por ejemplo, lleva a cabo más de 7.000 ejecuciones capitales al año, o sea el 80% de todas las penas de muerte aplicadas en el mundo. Además, la estabildad de este coloso se ve amenazada por otros peligros: un previsible desplome bursátil, una inflación desmedida, un desastre ecológico y motines sociales que se están multiplicando.

El propio vicepresidente de la Asamblea popular, Cheng Siwei ha alertado: “Se está formando una burbuja especulativa. Los inversores deberían preocuparse por los riesgos” (1). Y Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, acaba de afirmar que los mercados bursátiles chinos están “sobrevalorados” y han alcanzado niveles “insostenibles”. El índice de la Bolsa de Shanghai se ha multiplicado por cinco desde 2006, y su crecimiento desde principios de 2008 es del 106%. Cuando una Bolsa alcanza semejantes picos, su hundimiento pocas veces está lejos.

Por el momento, el número de ricos no cesa de aumentar. China ya posee unos 250.000 millonarios en dólares. Pero las políticas liberales del sistema también han aumentado las desigualdades entre ricos y pobres, entre ganadores y perdedores. Unos 700 millones de chinos -47% de la población- viven con menos de dos euros diarios, y, de ellos, unos 300 millones con menos de un euro diario.

Porque el “milagro” está basado en la represión y la explotación de una inmensa hueste de trabajadores (los que fabrican para el mundo entero toda clase de bienes de consumo baratos). A veces trabajan entre sesenta o setenta horas semanales por sueldos inferiores al salario mínimo. Más de 15.000 obreros mueren cada año en accidentes laborales. Los conflictos sociales están aumentando anualmente un 30%: huelgas salvajes, revueltas de pequeños campesinos, además de escándalos de los niños esclavos.

El actual contexto es propicio al descontento. Pues en China, como en muchos países, el incremento de los precios de los alimentos y de la energía (el 19 de junio pasado, el Gobierno aumentó el precio de los carburantes un 18%) se traduce en una subida de la inflación -que ya alcanzaba el 7,7% en mayo- y una consiguiente degradación del nivel de vida. Las autoridades temen la amenaza de una inflación desestabilizadora que podría provocar manifestaciones de masas semejantes a las que fueron aplastadas por el ejército en la plaza Tiananmen en junio de 1989.

A todo ello se añade el peligro de una catástrofe ecológica que cada día preocupa más a los ciudadanos. El propio ministro del Medio Ambiente, Pan Yue, ha admitido la enormidad del desastre: “Cinco de las ciudades más contaminadas del planeta se hallan en China; las lluvias ácidas caen sobre un tercio de nuestro territorio; la mitad de las aguas de nuestros siete principales ríos son inutilizables; un tercio de nuestra población respira un aire muy contaminado. En Pekín, entre el 70 y el 80% de los cánceres tienen por causa el medio ambiente degradado” (2).

Todos los descontentos de China van a querer aprovechar la gran cita de las Olimpiadas y la presencia de unos 30.000 periodistas extranjeros para expresar sus iras. Las autoridades se hallan en estado de máxima alerta. Sueñan con poder desactivar a tiempo el gigantesco barril de pólvora social a punto de estallar. Para que los Juegos de Pekín no le prendan fuego a toda China.

Notas:

(1) Financial Times , Londres, 30 de enero de 2007.
(2) Der Spiegel , Hamburgo, abril de 2005.

Emergencia y autoridad, de Matteo Dean en La Jornada

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 3 agosto, 2008

Parecería la pesadilla realizada, el delirio al poder. La mentira que regula la vida de todos. Era ayer cuando las expresiones de violento racismo y agresiva xenofobia de ciertos exponentes políticos se podían liquidar como expresiones de un fanatismo producto de los histerismos de algunos locos que se hacían los ridículos.

Sin embargo hoy, la violencia, el racismo, la xenofobia, el fanatismo, la histeria, se han vuelto ejes éticos de quienes regulan nuestra vidas –o pretenden hacerlo– y en nombre de los cuales se ponen a dictar las nuevas leyes. Y estas prácticas nos ofrecen una vez más la pruebas de cuán débiles son hoy en día las tutelas ofrecidas por conceptos como el de legalidad y el estado de derecho en el efectivo ejercicio de la democracia y de las igualdades sustanciales.

Hace unos días el gobierno italiano proclamó el “estado de emergencia” frente a la oleada de inmigrantes que están desembarcando en las costas italianas. Medidas extraordinarias frente a un supuesto fenómeno extraordinario. Hace unas semanas la Unión Europea formalizó las últimas medidas represivas en el tema migratorio: más expulsiones, más tiempo de detención para los indocumentados, más tropas a las fronteras. Y sin embargo…

Hace mucho tiempo ya que el curso político europeo –y viene la tentación de no quedarse solamente con esos territorios– está marcado por conceptos como “emergencia”, “orden público”, “seguridad”, “decencia”, “peligro”. Evidentemente se trata de términos con una connotación fugaz, naturalmente no unívocos, arbitrarios, sujetos a asumir contenidos y significados opinables y subjetivos. Y sin embargo, los pensamientos y las imágenes que aparecen en la mente cada vez que estas palabras se pronuncian son casi siempre los mismos. De manera disciplinada y conformista hemos aprendido a saber qué hay que temer, que significado asignar a la sensación de miedo, cuál significado darle a la palabra peligro, qué entendemos por seguridad y cuál es la amenaza a ésta. Y todo esto ha sucedido en la única manera en que podía suceder: es decir, más allá o a los márgenes de cualquier principio ético, pero sobre todo por encima de la racionalidad, de cualquier dato objetivo, de cualquier evidencia, de cualquier hecho, de cualquier correspondencia con la realidad.

El camino que nos llevó a este resultado está lejos de pertenecer a la coyuntura política que ve la Unión Europea gobernada por una derecha retrógrada y conservadora. Desde hace mucho tiempo los países más poderosos del mundo encuentran dificultad en conseguir fuentes de su propia autoridad. El juego de la globalización económica no ha dejado ganadores, o al menos no los ha dejado entre quienes la habían impulsado alegremente, dictando sus reglas y sin preocuparse de sus consecuencias. Estos gobiernos –más allá de las alternancias tan poco significativas hoy entre izquierdas y derechas– se encuentran con la incapacidad de hacerle frente solamente a uno de los problemas que agobian a sus poblaciones y con la imposibilidad de tener fe solamente en una de las promesas que le habían hecho a sus ciudadanos. Ha llegado entonces el momento de engañarlos –a los ciudadanos–, de asustarlos y de obligarlos a no rebelarse en contra de quienes los traicionaron, convenciendo a la población de que estos mismos que los traicionaron siguen siendo los únicos que aún pueden protegerlos. ¿Protegerlos de qué? Ciertamente no de ellos mismos, ni de lo que no tienen los medios para enfrentar: la crisis económica, por ejemplo, sino de algo que aun no existiendo puede ser enfrentado. Y así se crea al monstruo, que siguiendo la costumbre, debe de ser el más débil y el más privado de protección. Más fácil aún si este sujeto habla otro idioma, tiene otro color de piel, tiene otras costumbres, se viste de forma distinta.

Es esta invención y reinvención constante la que está hoy moviendo el mundo. En su nombre se declaran guerras civiles y guerras internacionales, guerras en contra de un fantasma, sangre por una mentira, muerte por una ilusión. Está sucediendo en todas partes, en Estados Unidos y en la Unión Europea, aunque en cada lugar se decline según las circunstancias específicas de cada territorio.

Es una cuestión de fondo que ha marcado también la historia de la Unión Europea, esta nueva entidad supranacional que ha tenido que volver a proponer las fronteras de su territorio, de su ciudadanía y de su movilidad de la misma manera que eran conceptualmente entendidas en la creación del Estado nacional: como algo que excluye, marca la diferencia y fragmenta en el ejercicio de la función incluyente, porque no sabe unir sin separar, porque no sabe proteger sin limitar.

Y es una desesperada búsqueda de legitimidad y autoridad que se ha perdido ya hace mucho tiempo frente a la crisis hecha normalidad, frente a la excepción transformada en administración ordinaria. Es el fracaso del sueño de un mundo unido por el progreso y la riqueza de sus ciudadanos y que en cambio ha promovido el egoísmo social y ha provocado –o está provocando– la temida balcanización de sus territorios. El quiebre de una ilusión que se estrella contra el muro de la realidad. Ha llegado el momento en que el precio de nuestros deseos –o caprichos– frustrados sea cobrado. Es difícil buscar arriba, entre los elegantes demagogos que siguen alimentado nuestras precarias esperanzas. Mejor inquirir abajo, entre los que siendo tan distintos no nos permiten ser tan iguales a nuestros héroes de películas.

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El Mercosur ante un nuevo reto, tras el fracaso de Doha, de Oscar Raúl Cardoso en Clarín

Posted in Derechos, Economía, Internacional by reggio on 3 agosto, 2008

El encuentro previsto para el lunes entre los presidentes de Brasil, Argentina y Venezuela estará marcado por las asimetrías evidenciadas en las negociaciones comerciales.

Luiz Inácio “Lula” da Silva estará mañana en Buenos Aires para analizar con sus colegas de Venezuela, Hugo Chávez, -otro visitante de estas horas- y de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tanto la evolución del Mercosur como el fracaso en Ginebra de la llamada Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que terminó en derrota colectiva la semana pasada luego de ser puesta en marcha en el 2001.

Lo de la frustración de la ronda es relevante como indicador de los tiempos que corren y sus dificultades para elaborar consensos. La agenda de cuestiones comerciales que el director de la OMC, Pascal Lamy, había puesto ante los negociadores tenía un total de 20 puntos que cubrían desde el intercambio internacional de productos agropecuarios hasta el de los más sofisticados servicios. En 18 de esas 20 cuestiones se logró el consenso buscado o poco menos, cuentan ahora participantes de las negociaciones.

El punto 19 -los mecanismos de protección de los agricultores de los países en desarrollo contra el surgimiento de las importaciones- detuvo en seco la rueda de Doha y el ítem 20 -un acuerdo para el algodón- ni siquiera se negoció. Brasil, China y la India -con la Argentina adherida a la estela del cometa de las nuevas potencias internacionales- tuvieron mucho que ver con que el norte opulento, léase Estados Unidos y la Unión Europea, no pudieran imponer sus condiciones; aunque se considera que el grueso del poder estuvo en Beijing y Nueva Delhi.

Lo sucedido es muestra de cómo los mundos unipolares y bipolares están estallando, como las pompas de jabón del poema de Antonio Machado, y siendo reemplazados por una geopolítica donde el poder no está ya donde solíamos buscarlo con gesto reflejo. El traspié de la ronda no es tan crítico, sostienen algunos, y si ésta hubiese llegado al éxito hubiera añadido unos 70.000 millones de dólares, poco más que un puñado de arena en la playa del comercio internacional.

Para los sudamericanos es posible que lo significativo esté en otro lado. En la forma en que Brasil se está perfilando como usina de poder en la economía mundial. Mientras la esencia misma del Mercosur -concebido como mucho más que un acuerdo comercial- salta del optimismo de las declaraciones a la inviabilidad de sus conflictos no resueltos y de los agujeros negros en su estructura institucional, la realidad sugiere que aun para la Argentina las asimetrías con Brasil pueden hacer perder peso a la idea de la integración regional.

Veamos cómo los economistas veían a Brasil hace seis años -menos de uno antes de que Lula obtuviese su primer mandato- y como está hoy. El Instituto de Economía Internacional con sede en Washington aseguró en un estudio publicado en el 2002 que Brasil tenía un 70% de posibilidad de incurrir en una cesación de pagos como la de la Argentina ya sea que Lula se transformara en presidente -lo que hizo- o lo hiciera José Serra su principal rival.

No hay que recordar que nada de esto sucedió y que, por el contrario, Brasil se transformó en el primer país de la región -luego siguió la Argentina- en cancelar su deuda con el Fondo Monetario Internacional. En verdad Lula ha mostrado una sensibilidad y respeto por el mercado financiero que pocos creyeron antes que estuviese a su alcance.

No sólo esto; en lo social Brasil ha conocido también el progreso. Entre el 2001 y el 2006 el 10% más rico de la sociedad vio crecer sus ingresos en un siete por ciento; el 10% más pobre escaló los suyos en un 58%, según los cálculos del Centro para Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas. El Banco Mundial estima que Brasil redujo desde el 2001 la regresividad en la distribución de su ingreso en un seis por ciento. Es en este sensible rubro que finalmente habla de la inclusión social donde Brasil tiene el mejor desempeño de América latina.

Esto solo ha obligado a los inversores a reconsiderar un mercado de más 180 millones de consumidores potenciales que está dejando de atrapar a vastos sectores en la pobreza. Es interesante notar, además, que en un marco internacional en que se aguarda un dilatado y profundo período recesivo, los economistas especulan con que Brasil podría ser uno de los países menos afectados por el infierno tan temido. La dependencia brasileña de los mercados estadounidenses y europeos como destino para sus exportaciones ha decrecido notoriamente.

El ensayo de este lunes –el funcionamiento de una “minicúpula” (Brasilia, Buenos Aires, Caracas) del Mercosur– quizá no sea el mejor de los formatos ya que podría aumentar el recelo de los socios más pequeños del emprendimiento (Uruguay y Paraguay), un sentimiento que ha crecido en los últimos tiempos. Lula llegará –según algunos– como una suerte de Santa Claus de mitad de año con 600 millones de dólares de inversión.

El Gobierno haría bien en limitar la forma en que presentará este gesto brasileño porque está, desde el vamos, limitado a las empresas brasileñas que operan en este país. Y ya hay experiencia que viene de la gestión de Néstor Kirchner con el anuncio de una andanada de dólares de las reservas chinas que, por supuesto, nunca se materializó.

Copyright Clarín, 2008.

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