Reggio’s Weblog

Eufemismos con trastienda, de Javier Ortiz en Público

Posted in Cultura, Medios, Política by reggio on 2 agosto, 2008

El lenguaje político abunda en eufemismos, muestra de lo poco que gusta a nuestros dirigentes llamar al pan, pan y al vino, vino.

Hay dos tipos de eufemismos. El primero lo integran las expresiones que se limitan a maquillar los problemas y dulcificar su expresión pública, sin más. Por ejemplo: llamar “desempleo” al paro, o describir como “falta de liquidez” la ruina total.

Los eufemismos más peligrosos son los que no se conforman con disimular lo crudo de algunas realidades, sino que adulteran su naturaleza para facilitar que quienes las han provocado eludan su responsabilidad.

Hay ahora mismo en circulación dos eufemismos de este género que resultan particularmente malévolos, porque ni siquiera tienen aspecto de serlo.

Uno es mileurista. En castellano, el sufijo –ista sirve, o bien para señalar preferencias e inclinaciones, o bien para designar determinadas profesiones u oficios. Pero quien cobra sólo mil euros al mes no lo hace ni por gusto ni porque esa sea su especialidad, sino porque no tiene más remedio. No es partidario, sino víctima. Lo correcto, de admitirse el término mileurismo, sería hablar no de mileuristas, sino de mileurizados, marcando entre ambos papeles las mismas distancias que fijamos entre los esclavizados y los esclavistas.

Parecido rechazo me produce que se hable de las lenguas “minoritarias” que existen en España. Y no sólo porque alguna de esas lenguas cuente con más practicantes que otras admitidas en la Unión Europea como oficiales, sino también porque resulta irritante la presunta asepsia de su propia catalogación. Descritos como “minoritarios”, se diría que se trata de idiomas que no han alcanzado mayor desarrollo porque se han mostrado históricamente poco aptos para comunicar pensamientos y sentimientos, cuando lo cierto es que son lenguas venidas a menos a bofetadas, por culpa de la represión que su uso ha acarreado, y no sólo durante el franquismo, sino desde siglos atrás.

No son lenguas minoritarias, sino minorizadas. Conviene llamarlas así, aunque sólo sea para forzar que se discuta sobre algo que muchos preferirían dejar en silencio. O convertirlo en lo contrario.

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Obama: entre esperanza y destrucción, de Manuel Castells en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 2 agosto, 2008

OBSERVATORIO GLOBAL

En el mundo, incluido Estados Unidos, millones de personas albergan la esperanza de un Obama presidente. Hasta Sarkozy. Su elección tendría trascendencia política, más allá del simbolismo: un presidente mulato en un país cuya historia fue desgarrada por el racismo. Aunque Obama se modere en contacto con la realidad económica y geopolítica que hereda, su inteligencia, su apertura de miras, su audacia y su popularidad pueden representar un cambio decisivo en un país que sigue condicionándonos a todos. Es seguro que impulsaría las energías renovables y lucharía contra el calentamiento global. Su estrategia económica es crear empresas y empleo en energías renovables y tecnologías verdes, conectando con la nueva ola de innovación e inversión en Silicon Valley. Así se enfrenta con las empresas petroleras donantes de enormes sumas a los republicanos. Pero la gente está tan enfadada con quienes se enriquecen con el precio que pagamos en la gasolinera que los demócratas centran su publicidad electoral en la conexión republicanos-petroleras. En política nacional, la prioridad de Obama será la salud pública. Y prepara un programa de estímulo económico de 70.000 millones devolviendo dinero a los contribuyentes e invirtiendo en infraestructura. El problema es el déficit presupuestario que hereda de Bush, 455.000 millones, el mayor de la historia. Aquí Obama liga política nacional e internacional. Su propuesta es salir de Iraq lo antes posible y destinar el dineral que se gasta en una guerra inútil a cubrir gastos. Es cierto que intensificará las operaciones en Afganistán y Pakistán hasta dar con Bin Laden. Pero se trata de fuerzas especiales más que de ejército de ocupación. Además, espera contar con apoyo de la OTAN. Partiendo de un desastre en la economía, la salud, la educación y la política exterior, simplemente con sensatez, criterio y renuncia a las ambiciones imperiales (aunque no a la defensa de los intereses nacionales de su país), muy mal lo tendría que hacer Obama para que Estados Unidos y el mundo no mejoraran sustancialmente a corto plazo.Pero esto es el cuento de la lechera. Porque es muy posible que haya un ataque de Israel a Irán con consecuencias imprevisibles. Y no se descarta un atentado de Al Qaeda en Estados Unidos, genuino o inducido. Entonces Mc-Cain podría ganar. Pero aun en circunstancias normales, la elección no está clara. Teóricamente, con una economía en ruinas, la gente perdiendo sus casas, una guerra impopular, un goteo de escándalos republicanos de corrupción y un Bush rechazado por el 72% de los ciudadanos, Obama debería aplastar en las encuestas. Y no es así: la síntesis de encuestas a finales de julio muestra una ventaja de 45 a 40 a favor de Obama (sin error muestral), con un 15% de indecisos. Además, en la elección puede haber lo que los politólogos llaman efecto Bradley. Gente que se dice tolerante pero cuando hay que votar por un negro se echa atrás. Ocurre también que muchos de los fans de Hillary Clinton odian a Obama. Podría solucionarse con Hillary Clinton de vicepresidenta, pero poner a Bill Clinton en el entorno de la Casa Blanca es un problema, porque Obama no sabe qué hacer con él, sus líos, sus negocios y su resquemor.

Pero el problema que tiene Obama es mucho más profundo.

Mientras ha entusiasmado a la nueva América, joven, profesional, innovadora, tiene desconcertados a los sectores viejos y menos educados, a quienes se les mueve el piso y se agarran al patriotismo. Los sindicatos lo van a ayudar con los obreros, muchos de los cuales desconfían de un Obama que ven como distinto de ellos. Pero menos del 10% de los trabajadores están sindicados en este momento, lo cual limita la influencia sindical. Y luego está el sistema electoral norteamericano, donde no cuenta el voto de conjunto del país sino los puntos obtenidos al ganar en cada estado. Los estados del Medio Oeste son indecisos y por tanto decisivos en la elección, y es ahí donde Obama no casa con el hombre blanco tradicional, atrincherado en sus creencias. Es ese electorado conservador, machista, nacionalista y racista reprimido que los republicanos movilizan contra Obama. La máquina republicana de ataque político está a punto. Liquidaron a Gore y a Kerry cuando nadie daba un céntimo por Bush y ahora van a por Obama. Tienen material para ello. Internet prolifera con bulos y cuentos de miedo sobre Obama: que si es musulmán, que si juró su cargo sobre el Corán, que amigos suyos fueron terroristas en los sesenta, que estuvo en la corrupción de Chicago, que su mujer odia a Estados Unidos, que Obama no saluda la bandera, que es racista, que es amigo de árabes y odia a los judíos, que se va a rendir en Iraq y plegar a lo que diga Irán, etcétera. Y su conexión con el reverendo Wright, pastor y guía espiritual de Obama durante 20 años cuyos vídeos de teología de liberación negra hicieron estremecer a mucha gente durante las semanas que se repitieron en todas las televisiones. Sobre este terreno abonado, los republicanos preparan anuncios televisivos para sembrar dudas sobre Obama como ciudadano leal a su país. Atacan siempre el mismo punto: Obama es un negro radical, con pasado musulmán, que se está infiltrando en la Casa Blanca. Es una historia de terror que puede ser eficaz en un paísdonde todavía un tercio de la gente cree que se encontraron armas de destrucción masiva en Iraq. Calumnia que algo queda. Y como la gente tiene miedo de todo (de la crisis económica, de las hipotecas, del terrorismo), no está para aventuras. Esta elección se juega entre la América del futuro y la América aferrada a su pasado. Y entre los intereses del complejo petroleromilitar-industrial y la nueva economía de la innovación. Entre el imperio y la cooperación internacional. La defensa de lo peor de Estados Unidos pasa por la destrucción de Obama. No se extrañen en los próximos meses de la sucesión de escándalos fabricados y tal vez algo más.

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Cuando llega el calor, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Posted in Política, Sanidad by reggio on 2 agosto, 2008

Estos últimos días la Conselleria de Salut de la Generalitat ha repartido unos abanicos, de cuidado diseño, informando de los riesgos del calor veraniego. Nada más oportuno en estas fechas.

Intento describirles el contenido de estos abanicos. En una de sus caras figura una recomendación genérica en catalán -no sé si hay edición en castellano, aunque me extrañaría, a menos que también hubiera una versión en inglés- que nos aconseja “huir del calor en verano”. Sabio consejo. Además, en letra pequeña, se indican algunos peligros del exceso de calor y de la necesidad de acudir, en caso de fiebres, náuseas, pérdidas de conocimiento y otros males a los servicios sanitarios. Advertidos estamos.

En el reverso del abanico están las tres recomendaciones fundamentales: buscar la sombra en la calle, mantener fresca la casa y beber mucha agua. Realmente se trata de ingeniosos consejos que nunca se nos habían ocurrido: siempre íbamos por las aceras de sol sudando la gota gorda sin pensar que en la sombra hacía menos calor, nunca bajábamos las persianas cuando les daba aquel horrible sol de tarde y nos absteníamos durante todo el verano de beber agua. La Generalitat nos ha abierto los ojos: a partir de ahora los veranos serán más frescos aunque haga mucho calor.

Pero estas tres ideas fundamentales de tipo general se detallan con medidas más concretas que hasta ahora tampoco se nos habían ocurrido. Se nos recomienda que bebamos también zumos de frutas, no bebidas alcohólicas: por tanto, no más cervezas, ni gin-tónics, ni tinto de verano. Además, también gracias al abanico, nos enteramos de que hay que evitar salir a la calle al mediodía, cuando aprieta la calor, ponernos una gorra o un sombrero para prevenir las insolaciones, ir vestido con ropa ligera. Abstenerse, por tanto, de jerséis de lana y otra ropa de invierno. Por último, la Generalitat nos aconseja bajar las persianas cuando el sol dé en nuestras ventanas y refrescar el ambiente con ventiladores o aire acondicionado. No obstante, en el supuesto de que no dispongamos de este último artefacto, se sugiere en el abanico que pasemos, como mínimo, dos horas al día – ni un minuto menos- en lugares climatizados como son los centros comerciales, los casals (?) o los cines. Como seguramente, gracias a la efectividad de estos consejos, estos lugares estarán abarrotados durante todo el verano, yo les recomiendo que no acudan a ellos, ya que las aglomeraciones, además de calor, dan agobio, y como la Conselleria de Salut no ha repartido todavía un abanico para hacer frente al agobio, aún no sabemos cómo combatirlo.

Ignoramos si para confeccionar estos abanicos se encargó un informe externo, una parte de aquel paquete que costó 32 millones de euros al contribuyente. En cambio sí sabemos, según una encuesta oficial reciente, que el descontento con los políticos va en aumento. No nos extraña.

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El leopardo, de Rafael Martínez-Simancas en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 2 agosto, 2008

INSOLENCIA PASAJERA

Se pegan. Se van a cascar. Zapatero lo sabe y por eso ha tocado la campana de las vacaciones para que los ministros se marchen a cazar gamusinos. Si Solbes hubiera aparecido ayer en el Consejo de Ministros con la entrevista a Miguel Sebastián, aquello habría sido un espectáculo de insultos artificiales y pirotecnia de salón.La entrevista de Pedro Simón al ministro (metido completamente en su papel de estar en camisa de once varas), tiene más peligro que el telegrama del 28 de junio de 1914 en Sarajevo. En aquel texto se contaban los disparos de Gavrilo Princip a Francisco Fernando de Austria, un argumento que sirvió para el arranque de la Gran Guerra.

Pues ese telegrama lo ha superado Miguel Sebastián con creces: a Rubalcaba le llama «horteraza» y dice que a Bono le pegan calcetines blancos.

Al español, ya sea ministro o mozo de espadas, lo que más le irrita es que hagan bromas con su atuendo. Es divertido reírse del apartamento de los Morancos en la tele, pero ojo si alguien se mofa de mi elegante tapiz de ciervos alsacianos bebiendo en un lago.

Sebastián nos quiere a todos a 80, pero a sus compañeros los pone a 100. Para empezar, debería aprender que no se dice bañador, sino traje de baño, que lo de bañador es al buen gusto lo mismo que el trombo hemorroidal a su acepción común: la almorrana.

No sabemos si Pérez Rubalcaba tiene un traje de baño de leopardo para las grandes ocasiones. Y, en caso de ser cierto, ¿qué pasa?, este es un país donde el mal gusto es libre. Prendas de leopardo se ven en las costas sin que el turismo se haya resentido por causa de la estética. Además, al político le gusta un toque de distinción, Narcís Serra usaba gorra de capitán de yate para arrancar el motor de la barca inflable (la prenda no le restaba sensibilidad como pianista).

A Bono le recomienda unos calcetines blancos, otro de los horrores de la cultura del verano; es llevar el pie escayolado para mayor lucimiento del zapato oscuro rematado en borla o en diminuto detalle hípico. Hasta aquí podíamos llegar con las ideas geniales. Hacer ironías con Bono tiene su peligro. Igual que inventó el verbo gallardonear para los que se quedan fuera de las listas, es capaz de inventarse el verbo sebastianear para quienes les puede ocurrir un accidente, como decían en El Padrino.

A la vuelta de las vacaciones veremos un primer Consejo de Ministros de lo más animado. Solbes con sus previsibles letanías del Euribor y Miguel Sebastián pensando por qué no incluyó a la prudencia como medida 32 de su catálogo de buenas costumbres. O lo que es lo mismo: menos bombillas pero más luces.

Que prepare Miguel Sebastián la jaula porque el día de su cumpleaños le van a regalar innumerables leopardos, con o sin redecilla interior.

© Mundinteractivos, S.A.

Manos blancas no ofenden, de David Torres en El Mundo

Posted in Cultura, Derechos by reggio on 2 agosto, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Dice la alcadesa de Colmenarejo que la paliza monumental que le propinaron a una menor ecuatoriana no tenía tintes racistas. Menos mal. Una vacaburra encolerizada le rompió la boca, le arrancó mechones de pelo y le pateó la cabeza mientras la pobre víctima aún seguía tendida en el suelo, pero no la llamó panchita ni champiñón, que hubiera sido lo verdaderamente imperdonable. Según la alcaldesa, sólo era una discusión entre crías a las que se les fue un poco la mano.Afortunadamente para la agredida, tampoco la reventó a golpes un maromo, un varón, uno de esos seres cuya dotación cromosómica XY lo predispone a la violencia desde el cigoto. No, por suerte para ella, María José recibió su metódica ración de hostias de una sufrida camarada hembra (una criatura pacífica por naturaleza) y quienes vitoreaban y jaleaban la somanta con los gritos rituales de «mátala, mátala» también eran niñas, así que todo queda en familia. La familia XX, para ser exactos. Los teléfonos de la ministra Bibiana pueden seguir durmiendo el sueño de los justos.

Sin nada más a lo que aferrarnos, sin motivaciones racistas ni machistas, nos queda únicamente una pelea de crías un pelín subida de tono. Despegadas las etiquetas con las que habitualmente los sociólogos clasifican estas cosas, habrá que recurrir al alcohol, al calor veraniego o a la simple y atávica mala leche para explicarnos el salvajismo abusón de esta cuadrúpeda y su coro de mironas, que alentaron la tunda con la sádica excitación de un circo romano mientras la grababan en un móvil para que las amiguitas ausentes pudieran disfrutar luego del espectáculo. También para que todos viéramos que se trataba de una diversión inocente, un juego de niñatas aficionadas al pressing catch.

Aunque esta variante descafeinada y portátil del cine snuff prolifera más y más en los colegios, los sociólogos todavía no le han inventado una etiqueta para domesticarla y guardarla en sus tarros, ni los pedagogos han discurrido la manera de adaptarla al programa escolar (parece un cruce entre gimnasia, lucha libre y trabajos audiovisuales). Sin embargo, se empeña en persistir como una aberración de las leyes estadísticas, ésas que dicen que la violencia se ejerce siempre siguiendo unos patrones preestablecidos de género y raza.

Quizá la verdadera causa de este vídeo de primera protagonizado por la vacaburra de Colmenarejo esté en las sabias palabras de aquel pastor que, interrogado acerca de los motivos de la violación de una menor, soltó: «Verá usted, yo creo que lo hizo pa’ satisfacerse».

© Mundinteractivos, S.A.

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Pobreza de espíritu, de Pedro Ugarte en El País del País Vasco

Posted in General by reggio on 2 agosto, 2008

Los datos han aparecido dispersos durante las últimas semanas, pero no hay la más mínima duda: a pesar de la crisis económica, entre índices bursátiles que se desploman y tipos de interés que alzan el vuelo, entre bancos sin liquidez y combustibles a precio de vino gran reserva, los vascos y las vascas, los españoles todos, las personas y las cosas, los bípedos, los entes más diversos, no renuncian, bajo ningún concepto, a salir de vacaciones. Una de las pocas noticias estimulantes en nuestra economía es que los turistas siguen viniendo. Y como siguen viniendo turistas, nosotros no hemos perdido las ganas ni los medios para convertirnos en lo mismo y viajar a lo largo y ancho del globo.

En toda cultura, por muy distintos que sean sus valores, los seres humanos adoptan las mismas decisiones cuando vienen mal dadas: se definen unas necesidades prioritarias, que deberán ser atendidas, mientras que hay otras, secundarias, que se pueden relegar. Y hoy día la información económica adquiere caracteres dantescos. Uno abre el periódico, enciende la radio o vaga por Internet y sólo encuentra despidos de miles de trabajadores, dramáticos concursos de acreedores, o el deprimente espectáculo de urbanizaciones a medio hacer, o hechas del todo, que no encuentran un solo comprador. Como sube el precio del petróleo sube también el precio de los limones y enormes huestes de operarios llegados del extranjero vagan ahora, desesperados, en busca de alguna hormigonera donde dejar el sudor de cada día. Pero en medio de la depresión hay algo claro: aquí no se queda en casa ni Blas. Porque Blas tiene apartamento en la costa, o casona en alguna aldea del interior, o ha alquilado cubículo en Levante, o acaba de contratar una semana en Túnez, en Praga o en Cancún.

¿Cuál es el principio que rige esta conducta? El principio en cuestión nada tiene que ver con inquietudes culturales, ni con la curiosidad por conocer nuevos países, ni siquiera con el muy legítimo derecho a despatarrarse sobre la arena de una playa para no hacer absolutamente nada. No, ninguna de esas inclinaciones hace de la salida en vacaciones un hecho irrenunciable. La prioridad moral, la necesidad mayor, el principio que se impone en este asunto es el de no quedarse en casa; no quedarse en casa nunca, jamás, de ningún modo, bajo ningún concepto y sean cuales sean los padecimientos o sacrificios monetarios que ello comporte. Desde la clase media-baja (o desde la clase baja-media, si me apuran) hasta la clase alta-alta, pasando por toda la combinatoria a que dan lugar las distintas rentas familiares, el ciudadano occidental asume que está prohibido permanecer recluido en verano, así no tenga nada que llevarse a la boca. Y ese imperativo menos tiene que ver con el ánimo hedonista que con el miedo a la persecución social: quedarse en casa exige una explicación, y es una explicación difícil y compleja, incómoda, antipática. Es más difícil explicar por qué no te vas de vacaciones que explicar cualquier conducta criminal.

Toda la industria turística, millones de ofertas, infraestructuras, empresas y profesionales trabajan diariamente no ya para garantizar nuestro descanso (a fin y al cabo, el tiempo de vacaciones está lleno de propuestas que nos dejan literalmente exhaustos) sino para evitarnos el mal trago de confesar públicamente que nos hemos quedado en casa. Y es que la opulencia de nuestra sociedad se demuestra precisamente en eso: que si no salimos de vacaciones, aun en tiempo de crisis, no es porque seamos pobres sino porque somos pobres de espíritu. Y eso es lo que en verdad está prohibido.

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Chicas de la vida, de Carmelo Encinas en El País de Madrid

Posted in Sociedad by reggio on 2 agosto, 2008

Pregunto yo si no se cansará el Ayuntamiento de Madrid de fracasar con lo de las putas. Y no sólo el de la capital; también otros municipios gordos de la región tienen chicas de vida alegre, como decían antaño, ofreciendo sus servicios en cualquier lugar de la vía publica. En la capital veo un esfuerzo denodado de recursos humanos y materiales por escamotear el negocio del puterío, mientras sus protagonistas siguen brotando como las setas. Ni que presionen con agentes municipales, ni que pongan las cámaras de Gran Hermano, ni que mandes al Ejército de Salvación a predicar.

El mercado de la carne sigue instalado a cielo abierto con más naturalidad y más descaro si cabe que nunca. Miren la calle de la Montera, que tanto hemos comentado en estas páginas. La proliferación de chicas del Este haciendo la carrera es de tal intensidad que al día de hoy no se me ocurre en Madrid un espacio urbano tan idóneo para practicar lenguas eslavas. Las hay de todos los tipos y perfiles. Desde la rusa refinada de mirada gélida que sujeta el cigarrillo como esas agentes del KGB que salen en las películas de James Bond, hasta la clásica choni que espera a la clientela comiendo pipas y escupiendo las cáscaras con un certero lengüetazo. Esa calle es suya y los municipales ya no les dan miedo porque saben que nada pueden hacer para evitar que estén allí. Tres cuartos de lo mismo acontece en las calles Desengaño y Ballesta, aunque por algún motivo que ignoro aquel territorio está frecuentado por mujeres provenientes de latitudes más cálidas. Se da una curiosa mezcla entre caribeñas y subsaharianas sin que ello evite la concurrencia de representantes de otras nacionalidades, especialmente rumanas. El bienintencionado intento de un grupo de empresas por regenerar la zona con tiendas de diseño y moda de momento no ha calado en la conciencia de las putas, que disfrutan viendo las novedades completamente ajenas a la intención final de la iniciativa. Esa trasera de Gran Vía es uno de los pocos lugares donde aún se exponen las meretrices nacionales, una especie en vías de extinción.

Cada vez escasean más las españolas que hacen la calle, debido, según parece, al bajo precio que ofertan las extranjeras, y a encontrar mejor acomodo en otros soportes de distribución más discretos, como Internet o la telefonía móvil. Las compatriotas que quedan en Desengaño son en realidad tan mayores que agradecerían un buen expediente de regulación de empleo o una jubilación anticipada. Ellas constituyen el único grupo en regresión de este mercado que, como cualquier fluido, busca la vía de salida más cómoda al ejercer una presión sobre él. Cuando las limitaciones al tráfico rodado reducían drásticamente el ejercicio de la prostitución en la Casa de Campo, el negocio halló acomodo en la Colonia Marconi, hasta convertirla en un auténtico hipermercado del sexo. Ahora, y después de meter allí al séptimo de caballería de día y de noche, y una vez visto y comprobado que a las putas su presencia se la sopla con vientos de fuerza cuatro, ha sido declarada zona de tráfico restringido para que no circule la clientela. La medida, que la justicia frenó años atrás, terminará a buen seguro funcionando, y aquel polígono industrial irá experimentando una caída de la prostitución al tiempo que reaparecerá de manera espontánea en otro espacio urbano todavía por determinar. Y así una vez y otra, trasladando el tinglado de barrio en barrio para calmar las protestas vecinales y hacer el paripé. No hay una estrategia seria ni una política coherente que aborde este problema, que continúa engordando sin que los políticos sean capaces de ponerle el cascabel al gato. Ni la mojigatería feminista de la izquierda ni los meapilas de la derecha permiten afrontar la realidad de una actividad que sobreviviría a una guerra nuclear, como ha sobrevivido a la Inquisición, al fascismo, al comunismo, al sida y las enfermedades venéreas. No conozco un país sin putas, las he visto hasta en Irán, donde hacer la carrera puede costarles la vida. El rechazo moral o ético que pueda producirnos el ejercicio de la prostitución no justifica la negación de su insoslayable existencia y mucho menos el mantenerlo en ese limbo legal que impide regularlo. Por compleja que nos parezca de redactar y aplicar, sólo una normativa que regule el mercado del sexo puede ponerle un mínimo de orden a esta actividad y evitar el bochornoso espectáculo en las calles. Me pregunto cuántas putas más tienen que ejercer en la vía pública para que las administraciones reaccionen. Y también cuánto desmadre aguanta la hipocresía.

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Propuesta de financiación autonómica, de José Barea en Cinco Días

Posted in Economía, Política by reggio on 2 agosto, 2008

El Gobierno ha enviado a las comunidades su propuesta de bases para la reforma de la financiación autonómica. Dos cuestiones básicas figuran en la misma: la distribución del espacio fiscal entre el Estado y las comunidades y el grado de solidaridad.

Respecto a la primera cuestión, el presidente del Gobierno ha manifestado que en ningún caso la Administración central dejará de gestionar al menos el 50% del gasto no financiero del conjunto de las Administraciones públicas. Como ya hicimos ver en el artículo que publicamos en este mismo diario el 10 de mayo, la comparación homogénea es enfrentar la cuantía de las políticas de gasto gestionadas por el Estado con las que gestionan descentralizadamente las comunidades autónomas.

Debió de ser un lapsus, pues en la propuesta del Gobierno el espacio fiscal se distribuye al 50% entre los agentes públicos citados, a cuyo efecto la participación de las comunidades en el IRPF, el IVA y los impuestos especiales se fija en dicho porcentaje. Se produce así un acercamiento a lo establecido en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, excepto en los impuestos especiales, en el cual la participación asciende al 58%.

La cuestión que se plantea es si a Cataluña se le aplicará el régimen general del 50% o si, por el contrario, se mantendrá el 58% en impuestos especiales. Dado que la Constitución establece que ningún estatuto de autonomía podrá establecer privilegios a favor de alguna comunidad, es evidente que al resto de las comunidades autónomas tendrá que aplicársele el mismo porcentaje de participación. Los impuestos compartidos (IRPF, impuestos especiales e IVA) constituyen impuestos propios de las comunidades autónomas en los porcentajes, que tendrán que ser recogidos en la nueva Ley de Financiación Autonómica, y no participaciones en ingresos del Estado. Así lo reconoce el Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales (SEC-95). Es éste un tema que será objeto de fuerte discusión en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.

La segunda cuestión importante es la reducción del grado de solidaridad que en la propuesta del Gobierno se efectúa en relación con el que rige en la vigente Ley de Financiación Autonómica. En España, la actual Ley de Financiación Autonómica eligió el modelo de equidad fiscal vertical, que tiene por finalidad proporcionar un nivel deseable y similar de servicios públicos en todas las comunidades de régimen común para evitar el mayor esfuerzo fiscal que ello requeriría en las regiones de menor renta per cápita.

En la propuesta de bases distribuida por el Gobierno a las comunidades autónomas para la reforma de la financiación autonómica se establece que ‘el nuevo sistema garantizará que los recursos tributarios cedidos por el Estado para la prestación de los servicios básicos del Estado del bienestar (educación, sanidad y servicios sociales) sean iguales para todos los ciudadanos, independientemente de su lugar de residencia’. Ello supone que para el resto de los servicios prestados por los diferentes Gobiernos autonómicos desaparece la garantía de financiación para que todos los ciudadanos los reciban con la misma calidad, cualquiera que sea su lugar de residencia, desapareciendo por tanto la actual transferencia que actualmente se realiza con cargo al Fondo de Suficiencia.

Con la garantía de nivelación y solidaridad exclusivamente a educación, sanidad y otros servicios sociales esenciales del Estado del bienestar, prestados por los diferentes Gobiernos autonómicos de régimen común, ha quedado fuera precisamente la provisión de los bienes públicos locales que el mercado no puede suministrar, y son los bienes públicos precisamente los que dieron lugar al nacimiento del Estado, ya que no pueden ser suministrados por el mercado.

Entre ellos se encuentran los servicios prestados por las comunidades autónomas que a continuación se enumeran: los de los órganos ejecutivos y legislativos, la investigación, los servicios públicos de protección contra incendios y de tribunales de justicia, los servicios de transporte y de asuntos económicos, los de protección del medio ambiente (gestión de desechos y de aguas residuales, protección de la diversidad biológica y de paisaje), servicios de urbanización, de abastecimientos de aguas y de viviendas, servicios recreativos y culturales.

¿Cómo es posible que en el Estatuto de Cataluña se haya incluido la delimitación del grado de solidaridad que afecta a todas las comunidades autónomas de régimen común? La regulación definitiva tendrá que hacerse en la nueva Ley de Financiación Autonómica, ya que se trata de una competencia del Estado, que la ha financiado dotando en su presupuesto el crédito correspondiente al Fondo de Suficiencia. En el nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas, el Estado tendrá que asumir con cargo a su espacio fiscal el Fondo de Nivelación Fiscal.

En cuanto a las variables de distribución y población ajustada, en la propuesta del Gobierno sólo se dice que se buscará un acuerdo para ponderar las variables de distribución, especialmente la población.

A mi entender, la distribución debe fundamentarse en principios de equidad y de eficiencia en la administración de los recursos públicos. Para su aplicación, la Administración central debe definir el nivel mínimo de los servicios transferidos que deben prestar todas las comunidades autónomas. La consecución de estos servicios, tanto en prestaciones como en calidad, permitirá estimar el coste en que debe incurrir cada comunidad autónoma.

Este coste será un coste estándar, en el que se tenga en cuenta las peculiaridades propias de cada comunidad (población, superficie, dispersión, insularidad, estratificación de la población, inflación, etcétera) para cuantificar el coste estándar de la prestación del servicio. Para ello se debería haber desarrollado una contabilidad analítica que permita conocer el coste de los servicios con el nivel mínimo garantizado de forma centralizada.

Por último, me surgen dudas en la redacción dada al número 2 de los principios, pues puede interpretarse que ‘los recursos tributarios cedidos por el Estado sean iguales para todos los ciudadanos’ ¿per cápita? Esta ha sido siempre una aspiración de la Comunidad de Cataluña.

José Barea. Catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid.

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¿Serán estas nuestras últimas vacaciones?, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 2 agosto, 2008

Querido Z:

Te escribo con las primeras luces del alba, cabizbajo, medio dormido aunque el sueño no ha conseguido invadir mis emociones cuando me levanté a teclear estas palabras para ti en mi ordenador. He dejado a M dormida en la cama. Su sueño resulta tranquilizador. Al menos hay alguien en mi entorno familiar que no se deja llevar por la desesperación. Yo no puedo dormir, aunque los párpados me pesan como si fueran de plomo. Pero cuando apoyo la cabeza sobre la almohada me asaltan toda clase de ansiedades y empiezo a dar vueltas como una peonza. No sé qué hacer. Estoy desesperado. Me ha dicho F que no me preocupe, que mientras haya trabajo no hay que desesperarse… Mientras haya trabajo. Ni siquiera yo estoy seguro de que vaya a seguir teniendo trabajo. Ayer me llegó al banco la letra de la hipoteca… Mi cuenta se ha quedado en números rojos… Número rojos… Números rojos… Esas dos palabras asaltan mi pensamiento como una ametralladora, a cualquier hora del día. Me persiguen, me atosigan… Martillean mi mente de manera incansable. Son una pesadilla… Siempre tuve miedo a los número rojos… Creía que los números rojos eran símbolo de oportunistas y aprovechados que han querido vivir del cuento, pero… ¿yo, en números rojos? ¿Un humilde trabajador, un esforzado padre de familia que ha dado todo por mantener a su tribu, en números rojos? ¿Cómo se lo cuento a M? Mañana nos vamos de vacaciones, y en estos momentos no sé cómo voy a pagarlas.

Esta mañana he ido al banco a solicitar una ampliación de mi cuenta de crédito, pero tengo serias dudas de que me la concedan… ¿Cómo me van a dar más crédito si estoy en números rojos? Para colmo de males, el banco ha devuelto los recibos de la luz, el agua y el teléfono, y mañana vencen los del coche, la visa, el móvil, el gas… ¡Yo qué sé! He empezado a hacer cuentas y no sé de dónde voy a sacar tanto dinero… Quizá un anticipo de nómina… Luego otro… Y otro… Así, ¿hasta cuándo, Z? He visto a L… Tú no sabes quién es L. Iba a mi clase en los Escolapios. Luego hizo medicina y, si no me equivoco, se especializó en pediatría. Había montado su propia consulta, y no le iba mal… Pero cuando le vi el otro día parecía veinte años más viejo, ojeroso, mal vestido… Me han dicho que ha tenido que cerrar y que ha pedido plaza en un hospital público, pero no se la van a dar. Esas plazas son para los MIR, chavales jóvenes que trabajan por cuatro perras… Y si tienen carné del PSOE, puertas abiertas. Pero L tiene seis hijos -¿a quién se le ocurre tener seis hijos?- y a estas alturas no debe tener ni un céntimo para mantenerlos. Creo que iba camino de Ferraz, pero no sé yo… Tengo miedo de acabar igual, Z… ¡No quiero acabar igual! Antes la muerte que ir a Ferraz a afiliarme al PSOE.

He pensado en mi seguro de vida… quizás… Eso les dejaría a M y a los niños suficiente para una larga temporada, unido a su sueldo y a la pensión de viudedad, ¿o ya no se cobra la pensión de viudedad? Da igual, seguro que es una mierda que no vale ni para pagar un alquiler. ¿Sabes? Es increíble… Hace un año estábamos haciendo planes, tú los tuyos, yo los míos… Solo quería comprarme una casita en la playa, pequeña, para no estar dependiendo de alquileres y tener una inversión, ya sabes, para el futuro… Y ahora no puedo pagar ni la hipoteca de mi casa… ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no nos dijeron nada? Nadie nos avisó de esto. Fíjate, hace un año me gastaba poco más de doscientos euros en una compra en el supermercado para quince días, ¡y ahora me cuesta más de cuatrocientos! Pero a mí nadie me ha doblado el sueldo… Ni siquiera me han subido el IPC… Dime que hago, tú que lo sabes todo…

Antes de ponerme a escribir estaba escuchando la radio y he oído a Sebastián, al ministro, decir que nos iba a regalar una bombilla a cada español… ¿Será idiota? En mis tiempos se decía que eso eran ideas de bombero… ¿Y este tío va a sustituir a Solbes? Sí, sí… Solbes no se come este año el turrón, Z, y tú lo sabes bien. Lo van a sacrificar a los dioses para conjurar la crisis, pero ni por esas. Y a Sebastián lo harán superministro de todo un poco para recochineo del resto de los miembros y miembras del Gobierno y de todos los españoles. Yo, francamente, ya no sé quién gobierna este país, Z, porque a veces creo que el presidente es Sebastián, aunque no le haya votado nadie…

Vaya, me llega un sms del banco… Esto es lo bueno del siglo XXI, que las malas noticias te llegan reducidas en dos líneas de texto críptico: “Lamemos n poder concerle el credit que nos ha solitado. Confiamos en q esta circuncia n afecte a su relación con la entidad. X sup nos tiene a su discion. Atmente. XXX”. Para eso se ahorran palabras, los hijos de su madre, pero para este otro no se ahorran ninguna: “Lamentamos comunicarle que su cuenta número tal, tal y tal, presenta números rojos. Le rogamos que haga frente a esta situación de inmediato o nos veremos obligados a tomar las oportunas medidas. XXX”. Ni atentamente siquiera. En fin, que le vamos a hacer, tendré que recurrir a mi padre, porque este año no nos quedamos sin vacaciones ni con crisis ni sin crisis, y menos ahora que ya tengo metidas las maletas en el coche. Pero, Z, lo del año que viene dicen que va a ser tela, y como me quede sin vacaciones, a este Gobierno lo va a votar quien yo me sé. O sea, las piedras.

Un abrazo

A.

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Lecciones de la historia, de Jorge Majfud en Gara

Posted in Cultura, Derechos, Historia, Internacional, Política by reggio on 2 agosto, 2008

El mismo día que Cristóbal Colón partió del puerto de Palos, el 3 de agosto de 1492, vencía el plazo para que los judíos de España abandonaran su país, España. En la mente del almirante habían al menos dos poderosos objetivos, dos verdades irrefutables: las riquezas materiales de Asia y la religión perfecta de Europa. Con el primero pensaba financiar la reconquista de Jerusalén; con lo segundo debía legitimar el despojo. La palabra «oro» desbordó de su pluma como el divino y sangriento metal desbordó de las barcas de los conquistadores que le siguieron.

Ese mismo año, el 2 de enero de 1492, había caído Granada, el último bastión árabe en la península. 1492 también fue el año de la publicación de la primar gramática castellana (la primera europea en lengua «vulgar»). Según su autor, Antonio de Nebrija, la lengua era la «compañera del imperio». Inmediatamente, la nueva potencia continuó la Reconquista con la Conquista, al otro lado del Atlántico, con los mismos métodos y las mismas convicciones, confirmando la vocación globalizadora de todo imperio. En el centro del poder debía haber una lengua, una religión y una raza. El futuro nacionalismo español se construía así en base a la limpieza de la memoria.

Es cierto que ocho siglos atrás judíos y visigodos arrianos habían llamado y luego ayudado a los musulmanes para que reemplazaran a Roderico y los demás reyes visigodos que habían pugnado por la misma purificación. Pero ésta no era la razón principal del desprecio, porque no era la memoria lo que importaba sino el olvido. Los reyes católicos y los sucesivos reyes divinos terminaron (o quisieron terminar) con la otra España, la España mestiza, multicultural, la España donde se hablaban varias lenguas y se practicaban varios cultos y se mezclaban varias razas.

La España que había sido el centro de la cultura, de las artes y de las ciencias, en una Europa sumergida en el atraso, en violentas supersticiones y en el provincianismo de la Edad Media. Progresivamente la península fue cerrando sus fronteras a los diferentes. Moros y judíos debieron abandonar su país y emigrar a Barbaria (África) o al resto de Europa, donde se integraron a las naciones periféricas que surgían con nuevas inquietudes sociales, económicas e intelectuales. (1) Dentro de fronteras quedaron algunos hijos ilegítimos, esclavos africanos que casi no se mencionan en la historia más conocida pero que eran necesarios para las indignas tareas domésticas. La nueva y exitosa España se encerró en un movimiento conservador (si se me permite el oxímoron). El Estado y la religión se unieron estratégicamente para el mejor control de su pueblo en un proceso esquizofrénico de depuración.

Algunos disidentes como Bartolomé de las Casas debieron enfrentarse en juicio público ante aquéllos que, como Ginés de Sepúlveda, argumentaban que el imperio tenía derecho a intervenir y a dominar el nuevo continente porque estaba escrito en la Biblia (Proverbios 11:29) que «el necio será siervo del sabio de corazón». Los otros, los sometidos lo son por su «torpeza de entendimiento y costumbres inhumanas y bárbaras». El discurso del famoso e influyente teólogo, sensato como todo discurso oficial, proclamaba: «[los nativos] son las gentes bárbaras e inhumanas, ajenas a la vida civil y a las costumbres pacíficas, y será siempre justo y conforme al derecho natural que tales gentes se sometan al imperio de príncipe y naciones más cultas y humanas, para que merced a sus virtudes y a la prudencia de sus leyes, depongan la barbarie y se reduzcan a vida más humana y al culto de la virtud». Y en otro momento: «[se debe] someter con las armas, si por otro camino no es posible, a aquellos que por condición natural deben obedecer a otros y rehusar su imperio«. Por entonces no se recurría a las palabras «democracia» y «libertad» porque hasta el siglo XIX permanecieron en España como atributos del caos humanista, de la anarquía y del demonio. Pero cada poder imperial en cada momento de la historia juega el mismo juego con distintas cartas. Algunas, como se ve, no tan distintas.

A pesar de una primera reacción compasiva del rey Carlos V y de las Leyes Nuevas que prohibían la esclavitud de los nativos americanos (los africanos no entraban como sujetos de derecho), el imperio, a través de sus encomenderos, continuó esclavizando y exterminando estos pueblos «ajenos a la vida pacífica» en nombre de la salvación y la humanización. Para acabar con los horribles rituales aztecas que cada tanto sacrificaban una víctima inocente a sus dioses paganos, el imperio torturó, violó y asesinó en masa, en nombre de la ley y del Dios único, verdadero. Según Fray de las Casas, uno de los métodos de persuasión era extender a los salvajes sobre una parrilla y asarlos vivos. Pero no sólo la tortura ¯física y moral¯ y los trabajos forzados desolaron tierras que alguna vez estuvieron habitadas por millares de personas; también se emplearon armas de destrucción masiva, más concretamente armas biológicas. La gripe y la viruela diezmaron poblaciones enteras de forma involuntaria unas veces y mediante un preciso cálculo otras. Como habían descubierto los ingleses al norte, el envío de regalos contaminados unas veces, como ropas de enfermos, o el lanzamiento de cadáveres pestilentes tenía efectos más devastadores que la artillería pesada.

Ahora, ¿quién derrotó a uno de los más grandes imperios de la historia, como lo fue el español? España. Mientras una mentalidad conservadora, que cruzaba todas las clases sociales, se aferraba a la creencia de su destino divino, de «brazo armado de Dios» (según Menéndez Pelayo), el imperio se hundía en su propio pasado. Su sociedad se fracturaba y la brecha que separaba a ricos de pobres aumentaba al mismo tiempo que el imperio se aseguraba los recursos minerales que le permitían funcionar. Los pobres aumentaron en número y los ricos aumentaron en riquezas que acumulaban en nombre de Dios y de la patria. El imperio debía financiar las guerras que mantenía más allá de sus fronteras y el déficit fiscal crecía hasta hacerse un monstruo difícil de dominar. Los recortes de impuestos beneficiaron principalmente a las clases altas, al extremo de que muchas veces ni siquiera estaban obligados a pagarlos o estaban eximidos de ir a prisión por sus deudas y desfalcos. El estado quebró varias veces. Tampoco la inagotable fuente de recursos minerales que procedía de sus colonias, beneficiarias de la iluminación del Evangelio, era suficiente: el gobierno gastaba más de lo que recibía de estas tierras intervenidas, por lo que debía recurrir a los bancos italianos.

De esta forma, cuando muchos países de América (la hoy llamada América Latina) se independizaron, ya no quedaba del imperio más que su terrible fama. Fray Servando Teresa de Mier escribía en 1820 que si México no se había independizado aún era por ignorancia de la gente, que no alcanzaba a entender que el imperio español ya no era un imperio, sino el rincón más pobre de Europa. Un nuevo imperio se consolidaba, el británico. Como los anteriores y como los que vendrán, la extensión de su idioma y el predominio de su cultura será entonces un factor común. Otros serán la publicidad: Inglaterra enseguida echó mano a las crónicas de Fray de las Casas para difamar al viejo imperio en nombre de una moral superior. Moral que no impidió crímenes y violaciones del mismo género. Pero claro, lo que valen son las buenas intenciones: el bien, la paz, la libertad, el progreso -y Dios, cuya omnipresencia se demuestra con Su presencia en todos los discursos-.

El racismo, la discriminación, el cierre de fronteras, el mesianismo religioso, las guerras por la paz, los grandes déficits fiscales para financiarlas, el conservadurismo radical perdieron al imperio. Pero todos estos pecados se resumen en uno: la soberbia, porque es ésta la que le impide a una potencia mundial poder ver todos los pecados anteriores. O se los permite ver, pero como si fueran grandes virtudes.

Jorge Majfud. Escritor.

©Alai – amlatina

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«Resaca» en la ola migratoria global, del Editorial en Gara

Posted in Derechos, Economía, Internacional, Política by reggio on 2 agosto, 2008

El fenómeno migratorio, con todos los matices que le confiere su complejidad, afronta un nuevo ciclo marcado por factores asociados principalmente a la certificación a pie de obra de la crisis en los sistemas económicos occidentales. De esta manera, y a diferente velocidad según el lugar donde se establezca la medición, algunos indicadores de peso constatan ya lo que podría denominarse la «resaca» de la ola migratoria global. Los inmigrantes que salieron de sus países acuciados por la necesidad comienzan a regresar a sus hogares porque en el «mundo desarrollado» para ellos sólo crece la miseria, el rechazo y la opresión.

Debido, en parte, a las fuertes restricciones legales que pesan sobre el fenómeno de la inmigración, resulta complejo cuantificar con exactitud el caudal de los flujos humanos. Pero es precisamente la represión la que aporta uno de los primeros datos: en el año 2000 se registraron en Estados Unidos 1.640.000 detenciones fronterizas de personas que pretendían entrar «ilegalmente» en el país. El pasado año, esa cifra se redujo a la mitad. Y la Banca aporta la segunda referencia: el Banco de México afirma que en 2006 las tres cuartas partes de los emigrantes realizaban envíos regulares de dinero a sus familias. Apenas dos años más tarde, sólo la mitad ha podido mantener esos envíos como consecuencia del severo deterioro del mercado laboral: más paro y sueldos menores. En cifras globales, el Banco Mundial estima que en 2007 las remesas supusieron un ingreso de un billón de dólares para los países pobres y prevé que el próximo año descienda hasta los 800.000.

Pero el económico no es el único factor que impulsa la reversión de los flujos. Aunque imposible de expresar en cifras, aumenta la hostilidad a la que se enfrentan los inmigrantes en los países de «acogida», se endurece la presión de las leyes estatales para impedir la inmigración y la xenofobia se extiende a capas cada vez más amplias de las «sociedades avanzadas». Ante este panorama, para muchos el desarraigo ya no merece la pena.

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España: desembarco económico, del Editorial en La Jornada

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 2 agosto, 2008

En vísperas de que la vicepresidenta de España, María Teresa Fernández de la Vega, viaje a nuestro país, en el contexto de la Conferencia Internacional de Sida, fuentes del gobierno de ese país han revelado el beneplácito del Palacio de la Moncloa hacia el conjunto de iniciativas en materia petrolera presentadas el pasado 8 de abril por el Ejectutivo federal, principalmente porque éstas se encuentran orientadas a “un incremento en la producción nacional de crudo”. Estas afirmaciones se producen a sólo unos días de que la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, declarara que el gobierno que encabeza José Luis Rodríguez Zapatero siempre defenderá “los derechos económicos de las empresas españolas”.

El aval de Madrid a las propuestas calderonistas en materia petrolera obedece al interés por que las empresas españolas participen de los nuevos terrenos de inversión y las grandes oportunidades de negocio para particulares que las iniciativas del Ejecutivo pretenden abrir en sectores de la industria nacional de los hidrocarburos, como la refinación, el transporte y el almacenamiento. Al parecer, al gobierno español pasa por alto que tales propuestas contravienen el espíritu constitucional y representan un intento por acabar con la mayor riqueza pública del país.

En un sentido más general, la posición favorable del gobierno español en torno a la posible privatización parcial de Petróleos Mexicanos (Pemex) se inscribe en el proceso de un creciente posicionamiento de compañías españolas en naciones latinoamericanas. Las empresas ibéricas han encontrado en el inicio del ciclo neoliberal en México, y en otros países de la región, una oportunidad inmejorable de negocios para sus compañías, vía el aprovechamiento de las políticas de corte neoliberal, emprendidas durante las dos décadas pasadas, particularmente del llamado “adelgazamiento del Estado” que se tradujo en una andanada privatizadora de las empresas estatales en áreas como las comunicaciones, el sector energético y los servicios financieros. Así, durante la década de los 90, España se convirtió en una de las mayores fuentes de inversión extranjera en la región –ésta pasó de 780 millones de dólares en 1990 a 100 mil millones de euros en 2001–, y las compañías ibéricas avanzaron sustancialmente en la conquista de los mercados latinoamericanos.

Hasta donde puede verse, este proceso, potenciado durante los ocho años de gobierno de José María Aznar –quien no escatimó en demandar a los gobiernos de la región más privatizaciones y mayor liberalización de la economía– ha encontrado continuidad después de la alternancia en el poder en 2004. Significativamente, en su programa electoral para las elecciones generales de 2008, el Partido Socialista Obrero Español ofrecía seguir “trabajando para garantizar un marco jurídico seguro y estable para las inversiones en América latina y para que éstas tengan una incidencia positiva en el desarrollo donde están implantadas”.

Sin embargo, en algunos casos la presencia de las empresas españolas en América Latina ha traído más beneficios para éstas que para los habitantes de la región. Dos casos destacados son el de BBVA, que obtiene cuantiosas ganancias en nuestro país por el cobro de altas comisiones a los usuarios de los servicios financieros –que llegan a representar el triple de lo que se cobra a un cliente en la matriz española–, y la petrolera Repsol, que se ha valido de la explotación de los recursos naturales de otras naciones para consolidarse como uno de los gigantes de la industria energética mundial.

Por lo demás, el beneplácito expresado por la Moncloa ante las iniciativas calderonistas da sustento a los señalamientos en el sentido de que la urgencia del jefe del Ejecutivo federal por que su iniciativa sea aprobada no obedece a las necesidades nacionales, sino a las presiones de actores políticos foráneos y de corporaciones extranjeras que, como la referida Repsol, resultarían las verdaderas beneficiadas con la apertura que plantea la propuesta entregada al Senado hace casi cuatro meses. En suma, resulta cada vez más evidente que la cúpula político-empresarial que detenta el poder en México se conduce en función de los intereses corporativos de sus aliados extranjeros, y no de las necesidades de la nación.

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