Reggio’s Weblog

Catalunya, PSC y PSOE, de Lluís Foix en Los Blogs de La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 25 marzo, 2008

La entrevista con el conseller de Economía, Antoni Castells, en La Vanguardia del domingo ofrece varias pistas interesantes sobre el futuro del gobierno catalán y sobre las relaciones entre los socialistas catalanes y el PSOE.

Zapatero ha ganado claramente las elecciones del 9 de marzo pero le faltan 7 diputados para ser investido presidente y para obtener las mayorías suficientes en las grandes leyes de la legislatura que ahora comienza.

No tendrá problemas para conseguir mayorías puntuales o duraderas. La opción que le puede garantizar una mayor estabilidad en los próximos cuatro años es un pacto con los nacionalistas catalanes de CiU y los vascos del PNV. Los dos lo quieren aunque el precio de la alianza sea bien distinto.

Si a los vascos les garantizan el cupo estatutario no deben existir mayores problemas, especialmente después de que los socialistas sobrepasaran a los nacionalistas en el País Vasco.

La contundente promesa del lehendakari Ibarretxe de someter a referéndum el derecho de autodeterminación en el mes de octubre puede convertirse en una promesa de reforma estatutaria que no tendría el impacto de una hipotética escisión de Euskadi.

El problema se puede plantear en Catalunya donde los socialistas han doblado sobradamente en votos y en escaños a los nacionalistas encabezados por Duran Lleida. Un pacto con CiU puede levantar sospechas entre los socialistas catalanes que son quienes más han contribuido a la victoria de Zapatero.

El momento más interesante de la legislatura será si se plantea un conflicto de intereses entre los socialistas del PSOE y los del PSC, entre Zapatero y Montilla. El conseller Castells lo dejó claro el domingo: los diputados del PSC harán lo que se decida en Catalunya. Es lógico que así sea pero está por ver porque no se vislumbra en el horizonte un choque de trenes entre Ferraz y Nicaragua, las calles de las sedes de los partidos respectivos en Madrid y Barcelona.

Castells lo dijo categóricamente: “entre Catalunya y el PSOE, que no quepa ninguna duda que el PSC estará con Catalunya”. Esta autonomía, más virtual que real, se ha movido siempre en el terreno de la ambigüedad y las líneas finas. Lo que diga Castells es importante pero es más decisivo lo que pueda decir Montilla si esta disyuntiva se produjera.

A mi juicio, sólo se puede presentar esta confrontación en el desarrollo del Estatut aprobado como ley orgánica del Estado y en la financiación necesaria para Catalunya que tiene carencias estructurales que afectan a la vida ordinaria de los catalanes.

Vienen tiempos de turbulencias económicas y lo que pide Catalunya también lo van a pedir el resto de autonomías a las que las balanzas fiscales parecen no interesarles y se practica una cierta tacañería del Estado hacia los catalanes que somos los oficialmente tacaños.

No se va a negar a CiU que hable y negocie en nombre de Catalunya. Pero con mayor motivo se puede obviar que los socialistas catalanes representan cuantitativamente un mayor peso social de Catalunya.

El president Montilla sabrá separar el grano de la paja pero si llega el momento de defender los intereses de Catalunya por encima de los del PSOE, su decisión tendrá una gran trascendencia porque estará el juego la velada acusación de españolista y sucursalista respecto a las decisiones que se toman en Madrid.

Montilla tiene otra piedra en el zapato y está en su propio gobierno donde uno de los socios, Esquerra Republicana, ha entrado en un proceso congresual del que puede salir cualquier cosa. Del Congreso republicano del mes de junio puede salir un nuevo líder o mantenerse el mismo. En todo caso, la militancia republicana dirá algo sobre la presencia del partido en el gobierno Montilla.

Castells lo dijo de forma sutil pero bien clara: “no sé si es demasiado esperar un poco de sensatez en ERC”. Está por ver. Un gobierno sin Esquerra abocaría a Montilla a acercarse a CiU o bien arriesgarse a un adelanto de elecciones, con todas las imprevisiones posibles.

La actitud de Montilla me parece que será decisiva para el futuro de Catalunya y de España.

Anuncios
Tagged with:

La baronía de Montilla, de M. Dolores García en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 25 marzo, 2008

SIN PERMISO

En tiempos en que la guerra era más rutinaria que la paz, cuando en Catalunya se alzaban castillos sobre las poblaciones a las que protegían, nobles poderosos al servicio de los condes de Barcelona ostentaban el título de barones como dignidad conferida a su valor y su utilidad para mantener el poder. Las baronías estaban muy ligadas a tierras catalanas y navarras, y familias que aún lucen tales títulos hunden en ellas sus orígenes. En nuestra cultura mediática, que todo lo aprovecha y lo desvirtúa a la vez, la acepción políticas de la palabra barón ha derivado en una suerte de admiración por el líder adornado de esa tenacidad que sólo da la demagogia. Esos nuevos barones se han imbuido de sus palmarios argumentos hasta creérselos y hacérselos creer a sus pueblos. ¿Cómo no iba a ser así viendo lo rentable de la maniobra? Manuel Chaves, Juan Carlos Rodríguez Ibarra o José Bono azuzaron el nacionalismo de patria chica contra el avaro catalán, con la cobertura del españolismo si la ocasión lo requería. En Extremadura se comentaba con sorna, pero con orgullo, que si los vascos tenían pelotaris, ellos contaban con su “bellotari” en la persona de Ibarra. Los barones, fieles sobre todo a sí mismos, ejercían de altavoces de su nacionalismo particular, tan pedigüeño y victimista como lo son todos. Las expediciones verbales contra el “enemigo” les reportaban los favores de su señor. Y nadie podría acusarles de desafección a la patria. Tan buenos resultados ha dado a los barones este sistema durante los 30 años de modelo autonómico que el PP, teóricamente fiel al centrismo, sigue la estela con Esperanza Aguirre, y hasta una nueva generación toma el relevo de la mano de Francisco Camps, que ve cómo Rajoy le baila el agua para cuando precise de sus tropas en la batalla congresual.

Está claro que el País Vasco cuenta con algo más que baronías. Sus títulos de Grandes de España están más que acreditados, tanto, que se les permite jugar con la independencia mientras negocian el cupo y otros resarcimientos. Pero, ¿qué pasa con Catalunya? Montilla también pone a disposición del señor su granero de votos, que no es poco, pero él no cuenta con enemigo contra el que despacharse a gusto si no es reprochando a media España su avidez financiera, y en esa labor recuerda al desigual e inútil combate de Don Quijote contra los molinos de viento, amén de ponerse en contra a quien tiene la llave de la caja.

No son pocos los que piden a Montilla que, en caso de ninguneo de la Moncloa, retire a sus 25 diputados de las huestes del PSOE. Pero para rebelarse se debe estar seguro de las propias fuerzas. En cambio, si lo que desea Montilla es ejercer de barón, agradecido pero recompensado, necesita la complicidad de Zapatero y trabajársela es tarea soterrada y difícil. Esperar en el Palau de la Generalitat noticias de los consellers enviados a negociar el pago por mantener las fronteras no será suficiente. Montilla puede elegir. El único camino que no llega a ninguna parte es el de la indecisión.

Riesgo hasta junio

Los daños colaterales de la batalla interna en ERC son impredecibles. En la primera reunión entre representantes de los dos principales sectores enfrentados, el de Carod-Rovira y el de Puigcercós, uno de los dirigentes amenazó a la familia rival con medidas drásticas que dejarían a muchos de ellos en el paro. Aunque ninguno de los candidatos a dirigir ERC defiende la ruptura del Govern tripartito, el riesgo planeará hasta el congreso de junio próximo.

Manifiestos ‘espontáneos’

También en ERC ha empezado el baile de manifiestos supuestamente espontáneos a favor de cada candidato al liderazgo. El primero en recibir el apoyo de un centenar de militantes ha sido Joan Puigcercós, no en vano los suyos empezaron hace meses a preparar el terreno. Algunos apoyos proceden hasta del pueblo donde veranea el ya ex conseller.

La tentación de la censura

En Convergència están decididos a lanzar guiños a Esquerra, aunque sólo sea para hacerles más difícil esta travesía hasta el congreso. Sin embargo, reconocen que si los republicanos plantearan mañana una moción de censura contra Montilla, les pondrían en un aprieto, ya que ganas de romper el tripartito no faltan, pero Artur Mas se comprometió en el Parlament a que no sería president si no era tras pasar por unas elecciones.

mdgarcia@lavanguardia.es

Tagged with:

Cantidad o calidad en el Gobierno, de Miquel Giménez en El Mundo de Cataluña

Posted in Política by reggio on 25 marzo, 2008

PRISMA

La aportación del socialismo catalán en la victoria de Zapatero es indiscutible. Sin la abrumadora cantidad de votos aportados por el PSC, a Zapatero se le presentaría una legislatura muy diferente. Es lógico, pues, que el PSC demande un mayor peso en el gobierno. Se trata de que el electorado catalán que vota socialista -más numeroso del que los nacionalistas se empeñan sistemáticamente en hacernos creer- visualice como sus votos se traducen en realidades.

Ante ésta demanda existe la posibilidad efectiva, real, de incluir a más militantes del PSC en el ejecutivo. Mucho me temo, sin embargo, que tal petición corra el riesgo de que Zapatero otorgue al PSC los ministerios Marías, es decir, aquellos que quedan bien pero tienen poca enjundia. No veo a ZP dándole al PSC Interior o Asuntos Exteriores, por no hablar de Economía, un vitalicio de Pedro Solbes.

Sumemos a esto las reticencias que tienen en Ferraz ante las demandas catalanas en general y las del PSC en particular. La ejecutiva federal del PSOE no sabe si decantarse por la teoría de la botella medio llena o medio vacía y, si bien muchos dicen que sin Catalunya no se habrían ganado las elecciones, no son pocos los que arguyen que sin el Estatut y los conflictos internos vividos en la Generalitat no se habrían perdido tantos votos en el resto de España. Es lo comido por lo servido.

Difícil cuestión. Puede haber más ministros con carné del PSC o no, pero la cuestión es qué responsabilidades van a ejercer. Es curioso ver tanta ceja levantada, y no es un chiste fácil, ante la posibilidad de que se aumente la cuota de catalanes. Esas mismas cejas no dudarían en dar uno, dos o tres ministerios a Convergència si la ocasión así lo requiriese. En Madrid, y conste que quien escribe esto no es nacionalista, suelen sonreír siempre a los catalanistas de derechas. En cambio, los de izquierdas no hacen tanta gracia. Y uno se pregunta ¿por qué no dejar el Ministerio de Fomento en manos del PSC? ¿Acaso los socialistas catalanes no saben gestionar? ¿No recuerda el PSOE la admirable gestión que hizo en Renfe Mercè Sala? ¿Han olvidado al malogrado Ernest Lluch y su gestión al frente del Ministerio de Sanidad, cuando allí todo era desorden y hacía falta una cabeza despejada? ¿Y Borrell, que fue un excelente secretario de Estado de Hacienda y un no menos buen ministro de Obras Públicas?

Existen más ejemplos, pero he citado éstos por vía de ejemplo ante los que dudan entre darle al PSC lo que le corresponde o dejarse llevar por la histeria de aquellos que, al grito de «¡Que vienen los catalanes!», prefieren una mala administración en manos de quien sea a una buena llevada por la gente de aquí.Zapatero debe decidir sobre esto antes que pactar con otras formaciones. Si los votantes socialistas catalanes no ven traducido su entusiasmo en nombres y apellidos, se sentirán estafados. ¿Nombres? Los que quieran. A parte de Carme Chacón y Joan Clos, ahí tienen a Celestino Corbacho o a Dani Fernández. Hay todo un vivero de nombres entre los alcaldes del PSC o los miembros del grupo parlamentario.Por todo ello, ZP debe meditar mucho antes de confeccionar el Gobierno. Se juega las próximas elecciones. Al menos, en Cataluña.

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

Todo cambia, todo sigue igual, de David Torres en El Mundo de Madrid

Posted in Cultura by reggio on 25 marzo, 2008

AQUI NO HAY PLAYA

Decía la zarzuela, ese género tan genuinamente madrileño, que los tiempos cambian que es una barbaridad. Antes te pillaban pintarrajeando una pared con spray y te corrían a leches por la calle. Ahora también, pero antes puede que te lleven a un museo a firmar trozos de cascotes. En mi infancia los graffiti eran casi siempre políticos y se consideraban basura. Ahora, como gran parte de la basura, los graffiti han pasado a la categoría de arte moderno. Que yo sepa, en Madrid no ha salido todavía ningún Bansky, el misterioso grafitero de Bristol cuyas obras alcanzan cifras astronómicas en las subastas y hasta han llegado a decorar el MOMA y la Tate Modern Gallery. Hace poco me emocioné al ver, en la cristalera de un banco, una pintada rematada por una A enmarcada por un círculo (el legendario anagrama anarquista), pero la emoción se me pasó al leer el mensaje, que venía a decir algo así como que éramos esclavos de la tecnología y que mejor regresar a la naturaleza. Como si el pobre imbécil que lo había escrito hubiese recogido el tubo de spray de un madroño.

Todo cambia para que todo siga igual, pero es una pena que siempre nos toque a los de mi generación bailar con la más fea. En mi ya lejana adolescencia, los que no sabíamos bailar teníamos que conformarnos con poner discos y encima tampoco nos dejaban abusar de Pink Floyd o Jethro Tull, que era lo que de verdad nos gustaba. Los tíos guapos se quedaban con las tías buenas mientras los pinchadiscos imitábamos sutilmente a los músicos renacentistas, esos cursis que pellizcaban en solitario la mandolina mientras la peña se dedicaba a la reproducción asistida. Ahora a esos tipos los llaman DJ’s, cobran una pasta por poner música y encima se llevan de calle a las chicas. Algunos hasta dan número, como en la carnicería. La mayoría siguen siendo feos, gordos e incluso calvos, pero el de DJ, como el de grafitero, es un oficio para el que muchos nacimos demasiado pronto. Antes nos llamaban pinchadiscos o pintamonas.

Decía Pedro Reyes que la energía ni se crea ni se destruye, pero siempre me da a mí. Crecimos cuando el sexo ya no estaba de moda, porque ya habían levantado la prohibición y un buen polvo había dejado de ser un acto revolucionario. Las tías no estaban por la labor porque contra Franco se fornicaba mejor. Encima, cuando estrenamos la mayoría de edad, aterrizó de golpe el Sida, el apaga y vámonos del magreo. Para colmo, tengo algunos amigos dedicados a la enseñanza que, después de soportar durante años las burlas y las palizas de sus alumnos, han tenido que pedir asilo psicológico. De pequeños cobraron en clase, a manos de los profesores, y cuando les llegó el turno, resulta que se habían invertido los papeles. Un grafitero les podrían haber pintado «Nacidos para cobrar» en el casco de marines.

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

La fuerza de Zapatero, de Miguel Ángel Aguilar en El País

Posted in Política by reggio on 25 marzo, 2008

Sabemos que no hay mayor debilidad que la ignorancia de la propia fuerza pero también que el conocimiento de las propias debilidades tiene la virtud de transmutarse en fuerza adicional. Esta segunda ecuación es la que ha utilizado con ventaja José Luis Rodríguez Zapatero en sus mejores momentos. Buena prueba de ello ha sido su decisión de comprometer a toda costa, antes de las elecciones del 9 de marzo, la continuidad de Pedro Solbes como vicepresidente del Gobierno si salía victorioso de los comicios. Como en la canción infantil, el demonio -Jordi Sevilla- le estaba diciendo a la oreja que en dos tardes se pondría al tanto de todo lo referente a la Economía pero Zapatero rehusó el consejo, desconfió de sí mismo, renunció a la comodidad, tuvo la inteligencia de reconocer sus debilidades en la materia y supo calcular el impacto decisivo que tendría el efecto Solbes.

Reconozcamos la frialdad de ZP quien, por encima de los desencuentros con su vicepresidente, objetor a lo largo de la pasada legislatura de muchas de las iniciativas lanzadas desde Moncloa y capaz de disentir de las habilidades oparísticas [neologismo derivado de OPA] de Miguel Sebastián, titular de la Oficina Económica de la Presidencia, vislumbró la conveniencia de mantener a su colaborador. Qué interesante, llegados aquí, observar los límites de los expertos en comunicación, empeñados en sostener que los fallos del Gobierno se circunscribían a esta materia. Porque nadie diría que Solbes contaba en su haber con especiales facultades para comparecer ante los medios y pasar el mensaje y, sin embargo, el debate decisivo en televisión no fue ninguno de los dos cara a cara entre los candidatos José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, sino el que días antes mantuvieron ese funcionario aburrido al que algunos quieren reducir la figura de Pedro Solbes y Manuel Pizarro, la estrella fulgurante fichada por el PP como si se tratara de uno de esos futbolistas galácticos desequilibrantes.

Recordemos que, de pie ante el atril con un ojo averiado, sin levantar la voz ni ampararse en gesticulación alguna, Solbes sacó limpiamente del plató a su contrincante y lo dejó desprovisto de credibilidad alguna hacia una prédica estudiada de triunfalismo catastrofista, sobre la que el PP quería basar su estrategia electoral. Se trataba de probar en qué manos sería preferible dejar la Economía en los tiempos de turbulencia que asomaban y al final hubo unanimidad favorable al vicepresidente. Con Solbes en la sala de máquinas todos supieron que la solvencia de la siguiente legislatura quedaba garantizada. Ahora, crucemos los dedos, la cuestión es que se le reconozcan los méritos y tenga la autonomía precisa para conformar el equipo que deba acompañarle en los ministerios que se nuclean alrededor de Economía y Hacienda sin intromisiones perturbadoras cualquiera que sea su procedencia, bien sea del PSOE o de las comunidades autónomas que se sientan con derecho a meter la cuchara.

Otro puntal sobre el que se ha apoyado ZP es José Antonio Alonso. Ministro del Interior en la primera etapa del Gobierno, sin que se le pudiera anotar en su haber chapuza alguna en tan difícil cartera. Pasó después a Defensa para relevar a José Bono que impuso su salida del Gabinete para atender mejor a su familia a la que ahora vuelve a sacrificar para encumbrarse a la Presidencia del Congreso de los Diputados en una nueva prueba de su vocación de servicio. Entonces el departamento al que llegaba Alonso parecía sintonizar con las conocidas exaltaciones de ese patriotismo singular, en ocasiones chirriante, de su predecesor. Pero Alonso se puso a la tarea, buscó el consenso con el principal partido de la oposición, evitó estridencias, encontró su sitio, formó su equipo, ganó prestigio en la Alianza Atlántica y en los ámbitos de la Política Común de Seguridad y Defensa de la UE. Demostró criterio y se ganó el aprecio de los Ejércitos sin incidente alguno. Del ministro Alonso se subraya la antigua e invariable amistad con ZP, tal vez por ello ha sabido disentir en ocasiones del presidente aportando sus razones, convencido de que la lealtad pasa por la claridad y no se nutre de sumisiones cerriles.

Con Alonso estamos ante otra excepción porque sin dedicarse a cultivar jardín alguno de periodistas bonsáis, los medios de comunicación le han reconocido sin regateos su acierto, igual que ha sucedido con las encuestas. ZP quería proponerle al Grupo Parlamentario Socialista como portavoz y ha tenido que vencer sus resistencias, lo mismo que en el caso de Solbes. Ahora al presidente le toca superar otras dificultades mayores: las de relevar a quienes todavía proclaman su vocación de servicio y las de consolar a los aspirantes para los que no haya sitio a la mesa del Consejo de Ministros. Esperemos que mantenga la lucidez, sin dar paso al aturdimiento de los tiralevitas.

Tagged with:

Los expertos prevén que en 2009 la economía se frene aún más, de Alejandro Bolaños en El País

Posted in Economía by reggio on 25 marzo, 2008

El PIB crecería un 2,1% y el empleo un 1%, la tasa más baja desde la recesión

Los análisis de la prensa internacional previos a las elecciones generales del 9 de marzo coincidían al destacar que al triunfo electoral le acompañaría un regalo envenenado: una situación económica bien distinta al periodo de notable crecimiento que se ha vivido en los últimos 15 años. Los expertos españoles que realizan informes periódicos sobre la evolución económica coinciden ahora en que el frenazo será este año más brusco de lo previsto. Y en que el crecimiento será todavía más débil en 2009.

Informe de FUNCAS sobre el crecimiento de la economía española

Los 14 principales servicios de estudios, centros universitarios y analistas vuelven a revisar a la baja su estimación de crecimiento del PIB para 2008, que se queda, de promedio, en el 2,5%, frente al 3,8% que registró la economía española el año pasado. Pero lo más llamativo de la información recopilada y difundida ayer por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) es que incluye el primer vaticinio para 2009. Y el punto de partida es poco alentador: los expertos apuntan a un crecimiento del 2,1%, el más bajo desde 1994.

Los analistas internacionales creen que el enfriamiento de la economía española durará varios años más y algunos, como los de la agencia de calificación financiera Standard & Poor’s, lo extienden hasta 2015 y avisan del riesgo de recesión. “Es muy difícil saber hasta cuándo seguirá la desaceleración”, puntualiza María Jesús Fernández, del gabinete de análisis de Funcas. A la falta de precisión de cualquier vaticinio a más de dos años vista, se suma esta vez la “enorme incertidumbre” que generan dos cuestiones: el impacto definitivo de la crisis financiera internacional y, en el caso de España, cómo de duro será el ajuste en el sector de la construcción.

Porque en lo que no tienen dudas los analistas, españoles y extranjeros, es en cuáles son las razones de la ralentización. “Hay una fuerte caída de la actividad de la construcción, y el crecimiento del consumo es cada vez menor”, sintetiza Fernández. Precisamente, el consumo de las familias (que equivale al 55% del PIB) y la inversión en viviendas han sido las palancas que han impulsado el crecimiento económico español en el último lustro.

Las nuevas previsiones para 2009 reflejan bien a las claras el deterioro de ambos indicadores. El consumo, según las cuentas de los expertos, crecería por debajo del 2%, una tasa que siempre se había superado en los últimos 15 años. Y la inversión en obra civil y en edificios no residenciales (oficinas, centros comerciales) no podrá compensar el notable retroceso en viviendas, de modo que la inversión en todo el sector caerá casi un 1% el próximo año.

Repunte del paro

“El ajuste en la construcción será muy duro, la duda está en si el resto de los sectores aguantará”, señala Carlos Maravall, de Analistas Financieros Internacionales. El sector más pujante en los últimos años, ha sido también en el que más ha crecido el empleo. Y su rápido deterioro tiene ya, según Maravall, un reflejo directo en el mercado laboral: “La desaceleración en el empleo suele producirse después de que se frene el crecimiento, pero esta vez parece que se está anticipando. Será importante saber si sólo se debe a la construcción”.

Según los expertos, la economía española sólo generará un 1,6% más de empleos (puestos de trabajo a tiempo completo) en 2008 y apenas un 1% más en 2009, muy lejos de los crecimientos de los últimos años. Si se confirma el pronóstico, será la tasa más débil desde 1994, el año en el que la economía española salió de su última recesión. Y la tasa de paro repuntaría hasta situarse en el 9,5%, lo que echaría por tierra buena parte del avance de la última legislatura.

El superávit público apenas sobrevivirá a la ralentización

Pedro Solbes, el vicepresidente económico en funciones y candidato indiscutido al cargo en la nueva legislatura, se define como un defensor acérrimo del superávit en las cuentas públicas. En la campaña electoral, Solbes insistió en que el excedente generado en los últimos años daba margen al Gobierno para actuar y en que había que dejar trabajar “a los estabilizadores automáticos”. Un ajuste que, según las estimaciones recopiladas por la Fundación de Cajas de Ahorros, dejará el superávit en un escuálido 0,3% del PIB en 2009, frente al 2,2% récord con el que cerró 2007.La debilidad del crecimiento económico se dejará sentir a ambos lados del apunte contable. Los ingresos públicos crecerán menos al resentirse la recaudación de los impuestos y las cotizaciones sociales, mientras que los gastos públicos aumentarán en mayor medida, por el pago de prestaciones sociales derivadas del repunte previsto en el paro. El juego de los estabilizadores automáticos puede verse distorsionado si la ralentización obliga al Gobierno a emprender una política de gasto más expansiva, aprovechando el margen que le otorga el bajo nivel de deuda pública, que ronda el 35%.

La desaceleración, sin embargo, debería tener un efecto positivo en el desequilibrado sector exterior. La pérdida de pulso del consumo llevará a un recorte de las importaciones, mientras las exportaciones mantienen el tipo gracias a que en las economías europeas, principales clientes de España, el deterioro es moderado. Aún así, los expertos creen que el déficit exterior seguirá por encima del 9% del PIB el próximo año.

Tagged with:

El largo ciclo de negación y represión, del Editorial en Gara

Posted in Derechos, Política by reggio on 25 marzo, 2008

Las declaraciones del ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, en las que afirmaba que el Estado español se encuentra «ante un ciclo largo de violencia de ETA», coinciden con el análisis que GARA hace del informe de Etxerat en el que ese colectivo de familiares detalla el número de presos políticos vascos y las condiciones carcelarias que deben afrontar. Las cifras de dicho informe, correspondientes a finales del mes de febrero, no pueden calificarse sino de alarmantes, más aún cuando el análisis de la evolución de las mismas muestra unos parámetros no alcanzados desde finales de los 60 y una preocupante tendencia ascendente. Actualmente hay 739 presos políticos vascos, y cabe destacar que 142 de ellos han sido encarcelados en los últimos ocho meses. La larga situación de negación de derechos a la que se somete a este país redunda en el aumento imparable de presos vascos, con el alargamiento de las condenas y los impedimentos a la excarcelación cuando les corresponde.

La respuesta del franquismo a las exigencias de Euskal Herria fue la negación y la pura represión, pero quien desconozca esa época no necesita recurrir a la historiografía ni siquiera a quienes vivieron aquella represión en primera línea. Puede perfectamente hacerse una idea observando la realidad represiva del día a día de un estado que constantemente se ve en la necesidad de reivindicarse de Derecho. La dictadura mantenía sus cárceles llenas de presos que se opusieron a un régimen que negaba a Euskal Herria su propia existencia y la «derrota del terrorismo» era la explicación que ofrecía para justificar la represión. La misma explicación ofrece el actual Gobierno español para justificar la represión contra quienes reclaman la soberanía de este país. Curiosamente, la diferencia más notable entre la situación de entonces y la actual es el número de represaliados vascos en prisión, cuya media es bastante más elevada que en pleno franquismo.

Este país se encuentra en un ciclo largo, demasiado largo, de negación y represión por el que apuesta el ministro de Interior español, según lo declarado ayer, y como demuestran los hechos del gobierno del PSOE.

Tagged with:

No hay culpas colectivas, de Javier Ortiz en Público

Posted in Política by reggio on 25 marzo, 2008

“Y entonces el pueblo respondió a Pilatos: ‘¡Caiga la sangre de este hombre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!’ ”.

Me vino al recuerdo hace pocos días este tan desagradable pasaje evangélico por motivos en nada relacionados con la Semana Santa, sino –por paradójico que parezca– por la visita de la primera ministra de Alemania al Parlamento israelí.

La señora Merkel afirmó allí que el pueblo alemán siente vergüenza por la persecución hitleriana de los hebreos. ¿Y por qué habría de ser así, si así fuera? La culpa de los crímenes que los nazis cometieron contra los judíos –y los gitanos, y los comunistas, y los homosexuales… y los guerniqueses, sin ir más lejos– no recae también sobre sus hijos, y los hijos de sus hijos, y los hijos de los hijos de sus hijos, por muy otra que fuera la torva concepción hereditaria del mal que tuvieran los judíos congregados ante Pilatos, según San Mateo.

Uno puede sentir repugnancia por las ignominias cometidas ahora o ayer por otros miembros de la especie humana, pero vergüenza ¿a cuento de qué? Cada cual es responsable de sus actos; no de los ajenos, vecinos o ancestros.

Supongo que Angela Merkel no fue consciente de ello, pero su discurso demostró que corre por sus neuronas el veneno del nacionalismo alemán. Cree que el colectivo humano englobado actualmente por la expresión “pueblo alemán” ha heredado algo de la responsabilidad achacable a la banda de asesinos que capitaneó por sus pagos un austríaco delirante hace 70 años.

No resulta nada tranquilizador que sienta así. Porque el sentimiento de culpa nacional es el reverso exacto del sentimiento de exaltación nacional. Del mismo modo que el negativo de una fotografía es la propia fotografía.

Es como cuando algunos amigos latinoamericanos nos reprochan lo que hicimos en América hace cuatro o cinco siglos. ¿Lo que hicimos? ¿Quiénes? Yo no he hecho nada allí, y menos hace tanto tiempo.

Ni tenemos por qué avergonzarnos de Hernán Cortés y Francisco Pizarro ni por qué enorgullecernos de Fray Bartolomé de las Casas. Asumamos aquello de lo que somos directamente responsables, uno por uno, aquí y ahora.

Que no es poco, por cierto.

Tagged with:

Sin alternativas: ningún sector económico está en condiciones de sustituir al ‘ladrillo’, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 25 marzo, 2008

El pinchazo del ‘ladrillo’ no tiene alternativa ni relevo posible. Al menos a corto y medio plazo. Ningún indicador disponible muestra signos de estar en condiciones de sustituir al sector de la construcción como motor de la actividad económica. Lo dicen los últimos indicadores de coyuntura, que reflejan moderados avances en el sector servicios y un cierto estancamiento en la industria, los sectores llamados -en teoría- a compensar el parón en la construcción, en particular en el sector residencial, ya que la obra pública (principalmente la que contrata la Administración central) avanza a buen ritmo.

Por lo que respecta a la industria, una radiografía muy esquemática de su actual situación indica que el año pasado se perdieron en el sector 40.700 empleos, lo que significa el 1,2% de su fuerza laboral. La producción industrial, por su parte, crece en lo que va de año a un ritmo del 0,7%, mientras que la confianza en la industria se ha desplomado hasta un -8% en los dos primeros meses del año. La utilización de la capacidad productiva, igualmente, ha crecido hasta los 81,3 puntos lo que da idea de que los empresarios prefieren agotar su base productiva antes que afrontar la compra de nueva maquinaria, ya que las expectativas de demanda se han frenado en seco.

La facturación de la industria, por último, crece a un ritmo del 6,2%, pero esta tasa tiene un sesgo claramente alcista por el alza de los precios de la energía, ya que la cifra de negocios de los bienes de consumo duradero acumula un trimestre continuado de datos negativos (un -7,4% en enero). La cifra de negocios en bienes de equipo crece únicamente un 1,2%. El único componente que mantiene tasas relativamente altas (inferiores en cualquier caso a las de los meses anteriores) es el que se refiere a los bienes de consumo, con una cifra de negocios que crece un 5,1%.

La opinión que tiene Funcas, la Fundación de las cajas de ahorros, no deja lugar a dudas: “La industria no ofrece perspectivas de actuar como relevo de la construcción”, asegura en su último informe de coyuntura. Y es que la industria exhibió a lo largo de 2007 “una acusada tendencia a la baja, más intensa que la de las exportaciones, variable a la que ha estado ligada su evolución desde 2005”. Es decir, que si el sector exterior no se recupera (lo que parece improbable en un contexto recesivo en EEUU) la industria no podrá salir de su actual letargo.

Servicios: menos intensivos en mano de obra

Desde el lado del sector servicios, los problemas para absorber la mano de obra excedentaria del ‘ladrillo’ no son menores. Aunque de largo sigue siendo el sector que más puestos de trabajo aporta al crecimiento de la ocupación (461.000 puestos de trabajo el año pasado), lo cierto es que mucho de ese empleo tiene que ver de forma indirecta con la construcción. El sector servicios, en cualquier caso, no es tan intensivo en utilización de mano de obra como el ‘ladrillo’, lo que explica el crecimiento del desempleo en los últimos meses, fundamentalmente por falta de cualificación de los trabajadores (uno de cada cinco empleados en la construcción es inmigrante).

Y es que hay que tener en cuenta que los sectores más dinámicos dentro de los servicios están relacionados con las nuevas tecnologías. Los indicadores de actividad del sector servicios, un trabajado estadístico que realiza el INE, reflejan que el mayor dinamismo se centra en actividades vinculadas con las tecnologías de la información, y, en particular, con los servicios informáticos, con un crecimiento del 12,5%; mientras que las actividades audiovisuales aumentan un 11,1%.

Crecen, igualmente, por encima de la media, la selección y colocación de personal, los servicios de investigación y seguridad y las actividades industriales de limpieza. Por el contrario, la actividad en comercio y turismo, los dos sectores hacia los que podrían dirigirse los excedentes de la construcción, tienen un ritmo de actividad menor que la media, lo que pone de manifiesto la dificultad en que se conviertan en la alternativa desde el punto de vista del empleo. La cifra de negocio del comercio al por menor crece un 4,8%, dos puntos por debajo de la media, tasa similar a la del negocio de la hostelería, hacia donde podría dirigirse una parte de los excedentes, insuficiente, en cualquier caso, para compensar la pérdida de empleo en el sector de la construcción.

Tagged with:

El agua está donde siempre, de Enrique Badía en Estrella Digital

Posted in Economía, Política by reggio on 25 marzo, 2008

Ha acabado pasando lo que tenía que pasar: el Gobierno de la Generalitat de Catalunya estudia a toda prisa proyectos de trasvase de cuencas políticamente rechazados para tratar de paliar la aguda escasez que amenaza el área metropolitana de Barcelona y significados enclaves del litoral. Sólo que procura hacerlo de tapadillo, presentando como distinto lo que a todas luces es igual. Así, a modo de muestra, propone capturar caudales de la margen izquierda del Ebro, restándolos de los afluentes que nutren el río, en lugar de acopiarlos en las partes finales de su recorrido hasta el mar. Sería interesante conocer, entre otras cosas, qué opinan los expertos ecologistas sobre el impacto ambiental de esta solución.

Dejando aparte las opiniones que merezca este ejercicio de prestidigitación política —otros dirán hipocresía—, lo peor es que sigue poniendo de manifiesto una inquietante incapacidad o falta de voluntad política —quizás ambas cosas— para abordar seria y rigurosamente un problema capital para esta sociedad: el agudizado desequilibrio entre disponibilidad de agua y concentraciones de población. A lo que se podrían añadir otras dejaciones no menos relevantes: el olvido perpetuo de que alrededor del 80 por ciento del agua consumida se destina a usos agrícolas, no siempre sujetos a racionalidad económica; o que la pérdida en conducciones y distribución urbana alcanza cuantías imposibles de justificar.

Sin demasiada lógica, se ha implantado la consideración de que los caudales son algo así como propiedad de quienes residen en las riberas de los cauces por donde fluyen. Haciendo abstracción, según tan insólito planteamiento, de los hipotéticos derechos que pudieran corresponder a los moradores de las tierras donde llueven. Sobre esa idea se ha construido lo esencial del debate político, hasta quedar plasmado en algunos de los estatutos de autonomía ya revisados, otorgando a las autoridades territoriales la plena potestad de disponer sobre los cauces y aguas que discurren por su comunidad.

Ese planteamiento obvia muchas cosas, pero una que no suele comentarse es la referida a la concentración poblacional. El caso de Barcelona, y por extensión el conjunto de Cataluña, es ilustrativo.

El Principado catalán cuenta hoy con una población en torno a los 8 millones de personas, sin contar los flujos turísticos captados que, por cierto, lo mantienen como el principal receptor de visitantes del Estado. Teniendo en cuenta que hace diez años apenas alcanzaba los seis millones, resulta que ha crecido alrededor de un 30 por ciento sin aumentar un ápice sus disponibilidades hídricas. Huelga decir que todos esos nuevos moradores se han establecido allí libremente, igual que lo hicieron otros muchos en la segunda mitad del pasado siglo. Una realidad que, sin duda, se puede abordar desde lecturas diferentes, pero con conclusiones parecidas en lo que se refiere al problema de que el agua disponible no alcance para satisfacer sus necesidades.

Una deducción es que muchos han elegido vivir allí y no en otros lugares con abundancia de agua, incluso trasladándose desde éstos al territorio catalán. Los muchos aragoneses residentes en el Principado, por ejemplo, ¿no tienen el mismo derecho que los que se han quedado en su lugar de origen a reclamar su cuota parte del agua del Ebro considerada aragonesa? El razonamiento puede sonar un tanto absurdo, pero no más que la reivindicación de propiedad que esgrimen los naturales del lugar.

Otra evidencia tiene carácter más amplio, dado que también se puede aplicar a territorios que, como el señalado caso de vastas áreas de Murcia, reclaman de forma ruidosa la solidaridad del resto. Es, ni más ni menos, que la dejación que ha caracterizado el desarrollo urbanístico, en parte también el agrícola, de zonas en las que de siempre estaba claro no existían recursos —agua— para asegurarles una mínima viabilidad. Es, en definitiva, un asunto complejo en el que, aunque sea fácil recurrir a ellas, resultan poco útiles la demagogia y la simplificación.

Un debate racional, ponderado y riguroso sobre el problema del agua, que diera paso a una política eficiente y lo más consensuada posible, sería un propósito a cubrir en la legislatura que está a punto de iniciarse… pero, tal como están las cosas, suena más a utopía ingenua que a potencial realidad.

Tagged with: