Reggio’s Weblog

El PSOE mantiene 4 puntos de ventaja sobre el PP tras el atentado, encuesta de GESOP publicada en El Periòdic D’Andorra

Posted in Medios, Política by reggio on 8 marzo, 2008

PSOE Y PP PUGNAN POR LA VICTORIA DEL 9-M

8 de marzo del 2008

El PSOE mantiene 4 puntos de ventaja sobre el PP tras el atentado

El asesinato de un ex concejal socialista de Arrasate por parte de un pistolero de ETA no ha tenido por el momento un impacto electoral significativo y el PSOE sigue aventajando al PP en cuatro puntos. Las ligeras modificaciones que se aprecian hoy en el sondeo elaborado para EL PERIÒDIC D’ANDORRA son un aumento de la bipolarización (aunque poco, sube la intención de voto en los dos partidos mayoritarios) y un ligero incremento de la participación, que se estima en el 71%, todavía lejos del 77% de hace cuatro años.

El aumento de la bipolarización se manifiesta con claridad en que la intención de voto para PSOE y PP se sitúa en ambos casos por encima de sus resultados del 2004. El PSOE tiene casi un punto más y el PP, casi dos. De confirmarse mañana en las urnas estos resultados, José Luis Rodríguez Zapatero tendrá en los próximos cuatros años más dificultades que hasta ahora para conformar mayorías, al perder diputados todos sus posibles aliados y no aumentar significativamente los propios.

La ligera subida en la intención de voto se ha traducido en el aumento de un diputado tanto para el PSOE (cuya horquilla pasa a 162-166 diputados) como para el PP (con una horquilla de 154 a 158). Los socialistas tenían en la legislatura finalizada 164 y los populares, 148. Por primera vez se estima que IU-ICV pueda quedarse con solo tres diputados (hasta ahora tenía 5) y tanto ERC (5) como el PNV (6) se mantienen en cotas bajas, por debajo de sus resultados del 2004 (tenían 8 y 7, respectivamente). La excepción es CiU, que según la estimación de hoy podría mantener sus 10 diputados o perder solo uno (los últimos días perdía uno o dos).

El voto seguro (el de los encuestados que dicen que otorgarán con seguridad su papeleta a una opción concreta) crece tanto para el PSOE como para el PP. Los socialistas pasan del 28,1% al 31,4% mientras que los populares aumentan un punto, hasta el 21,7%. Estos incrementos son un factor determinante en la estimación del aumento de participación hasta el 71%. La fortaleza de este indicador en el campo socialista contrasta, sin embargo, con un nuevo descenso en la intención directa de voto al 34,5% y una caída de la fidelidad de voto al 68,2%.

El impacto del atentado se ha medido solo parcialmente con este sondeo al estar elaboradas buena parte de las encuestas antes de que se conociera el crimen. El que se dará a conocer esta noche a las 23.30, que recogerá las entrevistas efectuadas hoy mismo, expondrá la influencia electoral del crimen en toda su magnitud.

FICHA TÉCNICA DE LA ENCUESTA
Técnica de investigación: Entrevista telefónica asistida por ordenador. Ámbito geográfico: España. Universo: Población de 18 y más años residente en España y con derecho a voto.
Número de entrevistas: 1.000. Error de la muestra: ±3,1% para un nivel de confianza del 95% y p=q=0,5. Tipo de muestreo: estratificado por Comunidad Autónoma y dimensión de municipio con selección aleatoria de los hogares y por cuotas cruzadas de sexo y edad para la selección de las personas a entrevistar. Trabajo de campo: 5, 6 y 7 de marzo del 2008. Encuesta realizada por GESOP.

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España, ante el fantasma del 11-M, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

ELECCIONES

Una maldición se cierne sobre la democracia española. Es la maldición del terrorismo como crimen y como noticia bomba en vísperas de elecciones. No ocurre en ningún otro país europeo. No ocurre en casi ningún otro lugar del orbe democrático. Por segunda vez en cuatro años, los españoles acudirán a las urnas bajo el impacto emocional de un atentado. Tras una de las legislaturas más agitadas de su historia reciente, España se enfrenta al fantasma del 11-M. Toda la angustia del 2004 regresa y nadie, absolutamente nadie, sabe lo que mañana va a pasar. El destino del país vuelve a estar en manos del estado de excepción emocional.

La cara que puso José Luis Rodríguez Zapatero al ser informado en Málaga del asesinato del militante socialista Isaías Carrasco, ex concejal del Ayuntamiento de Mondragón (Arrasate), acaso sea el más genuino manifiesto de la jornada. El menos condicionado por el cálculo. Zapatero mudó súbitamente de expresión: sorpresa, preocupación y desconcierto pugnaban por apoderarse de su mirada. Zapatero regresaba mentalmente a marzo del 2004.

El fantasma del 11-M también acudió, y de qué manera, a la sede central del Partido Popular, en la calle Génova de Madrid. El PP supo desde el primer minuto que no debía repetir -ahora desde la oposición- el gran error de José María Aznar hace cuatro años: el error de transmitir un afán de explotación política del atentado. Todos los partidos sabían ayer, todos los partidos saben hoy, que quien cometa ese error lo pagará caro en las urnas.

Mariano Rajoy, el primer líder en comparecer ante los medios de comunicación, tuvo muy en cuenta esas coordenadas. Rajoy también se enfrentaba a su propio fantasma: su poco afortunada comparecencia el 13 de marzo del 2004, día de reflexión, cuando la errónea atribución de los atentados de Madrid a ETA se tambaleaba.

El candidato del PP pidió la unidad de todos los partidos, pero quiso vindicar el disenso. “Ya saben ustedes lo que pienso”, dijo. Rajoy trazó así la línea estratégica del PP para las próximas horas: unidad formal con el PSOE y constante recordatorio de su férrea oposición a la negociación con ETA. “Nosotros ya lo decíamos”. Disenso muy medido, para interceptar una posible ola emocional a favor del PSOE, dada la militancia política de Isaías Carrasco, brutalmente asesinado en presencia de su esposa y su hija.

Una hora después, el presidente del Gobierno efectuaba su comparecencia institucional. Formalmente impecable, sin ninguna anotación autocrítica sobre la fallida negociación con ETA y con un buen movimiento táctico: la convocatoria de todas las fuerzas políticas y sociales (empresarios y sindicatos) en el Congreso de los Diputados para la redacción de un manifiesto unitario. Manifiesto que fue aprobado, pero no consiguió transformarse en una rotunda imagen unitaria. Socialistas y populares comparecieron por separado y el PP aprovechó los márgenes -sin forzarlos en demasía- para expresar su disenso.

La campaña electoral se ha desvanecido. La niña de Rajoy ha regresado al baúl de las fantasías y la ceja de ZP al archivo del gabinete publicitario. Hoy será un día tenso, en el que teléfonos móviles e internet trabajarán a destajo. El fantasma del 11-M ha regresado y nadie sabe cómo influirá en las elecciones. Nadie.

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Danza de la muerte en el baile electoral, de Antoni Puigverd en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

ELECCIONES

Isaías Carrasco era un ciudadano corriente. Con problemas, aspiraciones, sueños y dificultades. Como todos, tenía razones para quejarse de los políticos con mayúsculas. Pero en lugar de criticar, dio un paso adelante. Allí donde los asesinos cuentan con la comprensión de cierta ciudadanía infectada por las ratas del odio, tuvo Isaías el coraje y el empuje moral de comprometerse: por puro civismo, por estricta militancia democrática. Desde el primer momento, supo Isaías que su compromiso era una llave que abría dos puertas: la puerta de la dignidad personal y la puerta de cierta incomprensión social. Por esta puerta se coló la muerte. Despertamos del sueño electoral para descubrir que las ratas siguen ahí.

ETA está acorralada policial y políticamente.

Por si fuera poco, recibió una opa hostil por parte del terrorismo islamista. El nuevo terrorismo de proyección global es un monstruo tan ominoso que eclipsa al terrorismo de raíz local. Los nuevos terroristas no sólo matan a gran escala, sino que acostumbran a morir en sus ataques: el terror suicida es imbatible. ¿Cómo pueden competir unas ratas de alcantarilla en Mondragón o en el casco viejo de Bilbao contra esos locos islámicos que mueren matando en cualquier parte del mundo, creyendo de veras que en el paraíso les esperan unas apetitosas vírgenes dispuestas a concederles todos los placeres? A pesar de esta opa, los etarras se resisten a entregar las armas. No sólo porque en la vida real, sin bombas o pistolas, serían menos que nada. Sino porque el juego político (¡y periodístico!) que permite la existencia de ETA es formidable.

ETA es una mina de oro. Es muy difícil prescindir de los negocios que permiten su existencia. Cuando la víctima está de cuerpo presente, todo el mundo (empezando por el lehendakari) exhibe la pena y usa las palabras más duras del diccionario. Y es que con los muertos no se juega. Demasiado tarde lo comprobaron algunos en las elecciones del 2004. Pero cuando los muertos están ya enterrados, nadie sabe reprimir la posibilidad de calcular beneficios a propósito de ETA. En estos últimos cuatro años, mientras el PP ofrecía las víctimas (AVT) al altar de la patria, el PSOE aspiraba a sacar beneficios de la paz. El PNV, por su parte, nunca ha resistido la tentación de sacar ventajas políticas de las pistolas. Ahí están todos, ahora, compungidos ante el cadáver de Isaías. Si ETA cree que, matando, es posible condicionar las elecciones, es porque todos le han dado un papel en estos últimos cuatro años. “Quien esté libre de culpa…”. ETA está agónica. Está casi derrotada. Pero todos los partidos la invitaron al baile. Es abominable, sí, ¿pero es extraño que regrese ahora con su macabra danza de la muerte?

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La próstata de Bernardo Provenzano (2), de Gregorio Morán en La Vanguardia

Posted in General by reggio on 8 marzo, 2008

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Para averiguar la trascendencia de una próstata mafiosa es menester un viaje tortuoso. Empezar, apenas se aterriza en Sicilia, enfilando la autovía que lleva a Palermo. En el lateral de entrada encontrará una especie de monolito alado que recuerda una voladura histórica. Es el lugar donde asesinaron, el 23 de mayo de 1992, con suficiente explosivo como para mover una montaña, al juez antimafia Giovanni Falcone, a su esposa y a tres guardaespaldas honorables. Si va usted en taxi le sugiero que pregunte, por más que le harán repetir la pregunta un par de veces como si no le hubieran entendido. Cuando el taxista le responda indicándole el lugar del atentado, ese es el momento en que tiene que insistir para conseguir la respuesta del millón: “¿Y dónde estaba Brusca?”. Porque esta historia, sin Giovanni Brusca, sería imposible. (Guardo diferentes retratos de Brusca, uno de los ejecutores más crueles de la historia de la mafia; hoy convertido en un renegado colaborador de la justicia, pero ayer capaz de disolver en ácido a los parientes de sus adversarios, niños incluidos.) El taxista, impávido, le señalará, con un gesto de distanciamiento, hacia un pequeño edificio de una sola planta recientemente encalado, una especie de depósito donde Brusca, el jefe de sicarios, recibió la señal a partir de la cual los coches del juez Falcone y sus policías acababan de pasar la última curva e iban hacia el cadalso. Y pulsó el mando a distancia.

El mando a distancia. Esa es la razón por la que saltamos de la autovía que lleva a Palermo desde el aeropuerto, hasta Mesina, en el extremo oriental de Sicilia, pero conviene detenerse 30 kilómetros antes, en una población de nombre para nosotros llamativo, Barcellona Pozzo di Gotto. Lo de Barcellona le viene, aseguran, de los catalanes del siglo XVI, y Pozzo di Gotto, de una aldehuela; se juntaron y quedó Barcellona Pozzo di Gotto, una población que cuando tenía 60.000 habitantes, tal que ayer, gozaba de singularidades tan propias como disponer de cien iglesias y seiscientos abogados. Sicilia es uno de los lugares donde menos se respeta la ley pero la paradoja la convierte en un auténtico hormiguero de letrados. Y es que buena parte de ellos están para eso, para garantizar legalmente la vulneración de la ley. La fina ironía siciliana, poco dada al sarcasmo pero muy aguda, concede a Barcellona Pozzo di Gotto tres historias llamativas. La del heladero que ganó un concurso mundial de helados que se celebra en Las Vegas, Estados Unidos; conseguir que una señorita de la ciudad alcanzara el estrellato de Miss Italia, cosa imposible sin la mafia; y, sobre todo, entrar en el cómputo del lugar más discreto y notable de Cosa Nostra cuando se supo que el mando a distancia que manejó Brusca y que voló a Falcone y a los suyos, procedía de la ciudad.

Aquí nació Attilio Manca, protagonista principal, aunque demorado, de nuestra historia. Un muchacho de familia asentada, padres profesores, que se dedicó a la medicina y que se convirtió con veintitantos años en un cirujano urólogo excepcional, por su formación, sus conocimientos y su edad. Estudió en Roma y París, y se instaló en la romana Viterbo. Un siciliano egregio que gustaba de volver a casa con frecuencia; hacia la madre, los amigos y las viejas amistades. Para quienes le trataron fue un tipo de excepción, culto, sensible, atractivo, soltero sin demasiadas ganas de dejar de serlo. Pero la vida es un sorteo y como a casi nadie le toca nada que no sea volver a jugar, los amigos de Attilio Manca, como media Barcellona Pozzo di Gotto, viven colaborando con la mafia. Y la mafia en la época que le tocó vivir a Attilio Manca, tenía un nombre. Bernardo Provenzano.

Hasta su reciente detención, en abril del 2006, Provenzano llevaba viviendo en clandestinidad 43 años. Culturalmente, sabemos que su fundamental fuente de saber era la Biblia; por lo demás, se trataba de un semianalfabeto, capo mafioso, responsable de innumerables crímenes y de todos los tráficos posibles; tráfico de droga, extorsiones y las dos actividades que más fondos reportan a la mafia: las obras públicas y la sanidad. La profesión médica es una fuente hasta ahora inagotable de fondos y colaboraciones mafiosas. (La historia de jefes mafiosos, y al tiempo médicos ejercientes, es amplia en Sicilia.) Pero ya fuera porque desconfiara del ilustre gremio del juramento hipocrático, ya fuera porque prefería las clínicas francesas, Provenzano se hizo operar en Aubagne, cerca de Marsella, población famosa por dos instituciones muy francesas y muy del espectáculo, la Legión y Marcel Pagnol. Gracias a la familia mafiosa que se ocupó del asunto, ahora convertida en colaboradora de la justicia, sabemos casi todo de la enfermedad de Provenzano. La próstata, la maldita próstata.

Esa era la especialidad de Attilio Manca y por más que haya múltiples sospechas y ninguna prueba, debió de ser requerido por alguno de sus amigos de la adolescencia, que incluía parientes cuya colaboración con la mafia está probada. Se tiene constancia de que, coincidiendo con el internamiento clínico del capo Bernardo Provenzano en la clínica La Casamance, Attilio Manca telefoneó a su madre, nervioso, excitadísimo, con toda probabilidad consciente de que debía hacer algo, supervisar quizá la intervención quirúrgica, que le podía costar la vida. Nadie tiene de paciente a un jefe mafioso que no pueda garantizar la fidelidad o la muerte. Lo cierto es que desde aquellas fechas fatídicas, Attilio Manca, que no era más que un cirujano con mucho futuro y escaso presente, se convirtió en un tipo esquivo y críptico en sus frases de doble sentido. Lo encontraron una mañana, en su apartamento de Viterbo, muerto por sobredosis de heroína, y con la evidencia de que la casa había pasado antes por un concienzudo limpiado de armarios y pertenencias. Sólo cometieron un error sustancial. El pinchazo de caballo estaba en el brazo izquierdo, y Attilio era zurdo.

En principio sus padres asumieron la catástrofe con esa resignación de quien no entiende nada pero sabe lo suficiente del destino como para conocer su condición de ciego, pero luego, conforme descubrieron algunos detalles, iniciaron una campaña, que aún prosigue, para saber la verdad sobre el homicidio de su hijo. Y entonces ocurrió algo muy significativo en Barcellona Pozzo di Gotto, y es que mientras había que dar el pésame por un hijo drogadicto, todo el mundo se mostraba amable y comprensivo, pero cuando el fantasma de la mafia apareció en el horizonte todo cambió y los amigos solidarios desaparecieron, por más que aparecieran otros, y las autoridades se mostraron esquivas y los jueces temerosos y nada diligentes. Empezó el aislamiento y las amenazas.

Y aquella ciudad modesta, con una burguesía pródiga en bienes, concentró la atención de muchos que hasta entonces no le habían prestado la suficiente importancia. La muerte de Attilio Manca echó sobre ellos una mirada que siempre había pasado de largo, y descubrió que era uno de los centros más importantes de la Sicilia mafiosa y que la discreción que compartía con el capo di capi Bernardo Provenzano podía consentir esa acumulación sorprendente de capitales, sin producción alguna y con grandes excedentes monetarios. Y todo lo que había empezado por el mando a distancia que había manejado Brusca y que se tradujo en el asesinato del juez Falcone y sus acompañantes, había sido decidido por Provenzano, quién sabe si en la propia Barcellona Pozzo di Gotto. La desasosegante historia del cirujano Attilio Manca y de su muerte, y muchas cosas más, están contadas con algunos pelos y muchas señales en un libro estremecedor que acaba de aparecer en castellano, El enigma siciliano de Attilio Manca (Editorial Cahoba), obra de un gran conocedor de Sicilia y de la mafia, el catalán de Barcelona sin Pozzo di Gotto Joan Queralt. Allí puede leerse esta reflexión de brutal actualidad: “No es fácil ser pariente de una víctima de la mafia, porque el coraje conduce a la soledad”.

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La peor jornada de reflexión posible, de Santiago González en El Mundo

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

TRIBUNA LIBRE

El de ayer ya era de por sí un día señalado. Estábamos a punto de alcanzar un cierto sosiego con el fin de una campaña larga y dura, cuando ETA volvió por donde acostumbra en los últimos 30 años con el asesinato de Isaías Carrasco Miguel, un ex concejal socialista de Mondragón que trabajaba en la autopista AP-1 Bilbao-Behobia.

Arrasate, que tal es el nombre en euskera de este pueblo, tiene poco más de 22.000 habitantes y está situado en la comarca guipuzcoana del Alto Deba. Las elecciones del 27 de mayo de 2007 dieron a ANV siete concejales de los 21 que forman el Consistorio, seguido del PNV y PSE, con cuatro cada uno. No hubo acuerdo democrático y la marca blanca con la que Batasuna burló la Ley de Partidos se convirtió en la fuerza que gobierna hoy en la alcaldía. En las elecciones de 2003, Isaías Carrasco ocupaba el quinto puesto en la candidatura socialista. La ilegalización de Batasuna y de sus estrategias alternativas impidió entonces su presencia en el Ayuntamiento. El PNV obtuvo nueve concejales y el PSE, cinco: el último de ellos fue Carrasco.

El atentado confirma la cauta desconfianza que el ministro del Interior mantenía desde que ETA emitió el 5 de junio de 2007 el comunicado en que anunciaba la ruptura del alto el fuego: «A ellos les basta con tener suerte una sola vez. Nosotros tenemos que tenerla cada día», advirtió Rubalcaba tras una eficaz operación de los Cuerpos de Seguridad del Estado contra el terrorismo etarra.

Las elecciones han ido siempre precedidas de atentados terroristas. En los prolegómenos de las primeras elecciones democráticas fue secuestrado Javier de Ybarra, antiguo alcalde de Bilbao que permaneció en poder de ETA durante toda la campaña electoral. Una semana después de aquel 15 de de junio de 1977 en el que la inmensa mayoría de los españoles votaron por primera vez, el cadáver de Ybarra fue abandonado por sus asesinos en el alto de Barázar.

Dos años después, el 31 de enero de 1979, los españoles afrontábamos las elecciones convocadas por Suárez dos meses después del referéndum constitucional. El ex guardia civil Félix de Diego Martínez se encontraba en el interior del bar Herrería, que su familia regentaba en Irún. Dos terroristas entraron en el bar y sin decir una palabra dispararon contra él. Félix de Diego era el compañero, la pareja de José Pardines Arcay, cuando Txabi Echebarrieta Ortiz se convirtió en el primer etarra que asesinó a un guardia civil y horas después en el primero en morir a tiros. Era el 7 de junio de 1968, fecha inaugural de una sangría que 40 años después no cesa.

El 5 de octubre de 1982, en vísperas de las generales que ganó Felipe González, Juan Carlos Ribeiro, de 33 años, apareció acribillado a tiros en una cuneta de Bakio. A una semana de las legislativas de 1986, fueron asesinados el comandante Sáenz de Ynestrillas, el teniente coronel Vesteiro y el soldado conductor Francisco Casillas. Poco antes de las generales de 1996, el 6 de febrero fue asesinado Fernando Múgica Herzog en San Sebastián. Ocho días después lo fue Francisco Tomás y Valiente en Madrid. El 22 de febrero de 2000, mientras los partidos engrasaban su maquinaria electoral para las elecciones legislativas del 12 de marzo, ETA puso un coche bomba al paso del portavoz socialista en el Parlamento vasco, Fernando Buesa Blanco y su escolta, Jorge Díez Elorza.

Esto es lo que hay. Análoga cuenta sangrienta registran las campañas electorales de las elecciones autonómicas y locales. El senador Enrique Casas fue asesinado en su casa de San Sebastián en vísperas de la jornada de reflexión de las elecciones al Parlamento vasco de febrero de 1984.

Esta jornada, absurdamente consagrada a que los candidatos descansen y los ciudadanos meditemos sobre el sentido de nuestro voto, deberíamos emplearla justamente para reflexionar sobre si los supuestos de los que se partía para definir la política acerca del terrorismo durante los últimos cuatro años eran correctos y si los medios empleados eran los más apropiados en relación con los fines que perseguíamos.

ETA es una pedagoga implacable y cruel, además de tenaz. Debemos sacar lecciones provechosas de su insobornable actitud a lo largo de los últimos 30 años y descartar en adelante el recurrente vicio de incurrir en los mismos errores de ocasiones anteriores.

Deberían reflexionar cuantos han creído en el descabellado infundio que estos días se ha extendido vía sms, dando cuenta de que ETA iba a protagonizar hoy un simulacro de rendición ante Zapatero para regalarle la victoria electoral de mañana. Los autores de esta infamia no sabían nada de nuestros terroristas.

El presidente debería reflexionar también sobre el titular de su última entrevista de campaña en El Correo de ayer: «ETA debe ofrecer hechos irrefutables para que haya nuevos pasos». ¿Qué podríamos considerar hechos irrefutables? La condición ya era inequívoca en la resolución aprobada por el Congreso de los Diputados el 17 de mayo de 2005: «Si se producen las condiciones adecuadas para el final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad de poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo…».

No es preciso que el presidente se cubra la cabeza de ceniza y se dé golpes de pecho a la vista del público. Se trata sólo de que se corrijan los errores y se insista en el procedimiento adoptado ayer tras el asesinato al ponerse de acuerdo con el líder de la oposición en suspender los actos del fin de campaña.

Se trata de que inauguren una nueva etapa en la que el partido a quien los españoles confíen la tarea de gobernar mañana y el principal partido de la oposición acuerden la política contra ETA. Así se hizo durante la breve etapa de vigencia plena del pacto antiterrorista cuyo cañamazo argumental sigue siendo la estrategia más eficaz que la democracia española haya desarrollado contra la banda armada.

El Gobierno debería perseverar en la desconfianza y no pasar por alto los hechos. La alcaldesa de Mondragón, Ino Galparsoro, y sus seis concejales sincopados han guardado un ominoso silencio tras el crimen. Este es un motivo para la reflexión del solitario concejal de Aralar que les dio su voto. No es probable que vayan a presentar su dimisión en bloque, molestos por la indignidad de tener relaciones con los asesinos. Tampoco parece que ETA o Batasuna vayan a sufrir una escisión a corto plazo, aunque el atentado no deba confundirnos sobre su inequívoca debilidad logística y organizativa. La sangre es la especie bajo la que se comulga en esa misa negra y los atentados, la esencia de su liturgia.

No hay que confundir los discursos con los hechos. Durante demasiado tiempo hemos recurrido a pintorescas clasificaciones dicotómicas para analizar el interior de la banda terrorista. Con tesón de sexadores de pollos, hemos dividido a los etarras en duros y blandos, halcones y palomas, militares y partidarios de la negociación. Ambas condiciones mudaban con el tiempo. Los halcones de ayer iban transformándose en palomas con el paso de los años. Josu Ternera, halcón frente a Txomin Iturbe, ha terminado siendo paloma ante Txeroki.

Tarea admirable de ornitólogos, pero inane. Los halcones y las palomas han sido partidarios de negociar en igual medida y tanto unos como otros eran partidarios de forzar la negociación mediante lo que eufemísticamente se llamaba «acumulación de fuerzas». Es decir, matando.

Los militantes de los dos grandes partidos nacionales tienen ante sí una primera tarea: aislar a los únicos culpables de este asesinato: la banda terrorista y el brazo político que les ampara, justifica o disculpa. Deben reconocer después la legitimidad de sus adversarios y poner todo su empeño en evitar los espectáculos denigrantes que se dieron en los funerales por las víctimas de ETA durante la ofensiva terrorista que sucedió al fin de la tregua de 1998.

Hay mucho que recomponer, mucha convivencia que se ha roto a lo largo de estos últimos cuatro años y es urgente ponerle remedio a eso. Muy urgente.

Santiago González es periodista, escritor y colaborador habitual de EL MUNDO.

© Mundinteractivos, S.A.

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La señal, de Manuel Hidalgo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

SABATINA SABATICA

Las encuestas dan al PSOE como vencedor en las elecciones, pero los que, pese a todo, creemos más en Dios que en la Demoscopia, estábamos esperando una señal del cielo para tener un pronóstico claro. Y la señal ha llegado. No fue la manifestación de los cazadores y sus perros, no: el cardenal Rouco ha sido elegido presidente de la Conferencia Episcopal.

El Espíritu Santo ha guiado la mano de los obispos hacia la urna. La victoria de Rouco presupone la victoria de Zapatero. Ante cuatro años de vendaval laicista, la inspirada e inspiradora paloma ha considerado necesario poner al frente de la Jerarquía a un duro, a una roca, a una piedra -como el originario Pedro-, capaz de enfrentar y resistir el inclemente taconeo zapateril. Si el PP fuera a ganar, el Espíritu Santo habría considerado, con elogiable mesura, que bastaba un blando como Blázquez para armonizarse con el suave viento favorable a la Jerarquía que exhalan los ventanales de Génova. Pero, ante tiempos de persecución, se necesita lo contrario de un cordero, un pastor que, cayado en mano, se defienda y, sobre todo, ataque cuando el sanguinario lobo socialista aceche al rebaño.

La elección de Rouco, supersignificativa en sí misma de cara a la victoria socialista, se va a redondear, a modo de profecía autocumplida, con la reacción de los tibios abstencionistas proclives al PSOE. Quienes pensaban quedarse en casa porque Zapatero es un pringado que amaga izquierdismo, pero luego se diluye en el maldito talante, van a barruntar que el endurecimiento obispal es mucho endurecimiento como para pasarse el domingo escuchando a Sabina y sin dar un palo al agua. Compañeros, hay que mojarse, se dicen unos a otros por SMS, porque, si no, Rouco más Rajoy, erre que erre, se van a llevar por delante lo poco que queda del Estado laico.

Estamos a ocho días de comprobar hasta qué punto Zapatero ha borrado la religión de España. Cristos, vírgenes y encapuchados ocuparán las calles en una demostración de que todo vestigio de catolicismo ha sido barrido de la faz de la patria por el Robespierre de las cejas. Seguro que en los manuales de Educación para la Ciudadanía hay un capitulín dedicado a desaconsejar la conveniencia de abrirse las espaldas con cristales y caminar con los pies ensangrentados sobre brasas ardientes. O viceversa. El racionalismo ateo es lo que tiene, que va contra los gustos y la piedad del pueblo, y eso, a la larga, se paga.

Blázquez se ha ido sin dar una orientación precisa sobre el asunto de la inmigración, que cogió vigor popular en el tramo final de la campaña. Pena. Porque sería muy interesante saber, desde el núcleo duro del Evangelio, lo que la apolítica Jerarquía nos aconseja sobre la inmigración. Todo hombre es hijo de Dios, dice el libro sagrado, y, por tanto, detenta la máxima dignidad como persona, aunque no acabe de servirle bien los boquerones a Cañete. Una pastoral obispal sobre los inmigrantes, tan bien atendidos por muchos religiosos, hubiera sido, sin ánimo de influir, un buen cierre de campaña. Pero el terrorismo manda.

© Mundinteractivos, S.A.

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Y buena suerte, de Enrique Cerdán Tato en El País de la Comunidad Valenciana

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

Buenos días y a reflexionar, es decir, a pensar atenta y detenidamente sobre algo, y ese algo, en vísperas electorales, puede y debe ser el destino de nuestro voto, para impedir que se quede en sumiso voto de reata o en el cubo de los desperdicios. En una tesitura así, Unamuno, que era dado a la cocotología, hubiera dado a la papeleta el perfil de su candidato y después de perfeccionarla durante gran parte de la noche, mañana, de un atinado soplido, la trasladaría en volandas hasta la urna. Un tipo curioso este Unamuno, que lo mismo te hacía una pajarita que ponía a parir a uno de aquellos espadones de óxido y malandanza. Luego, el destierro, la huida, la pirueta fieramente humana y el sarcasmo. Reflexionar haciendo papiroflexia, o tomando un café, o evocando los versos de un poeta homosexual y asesinado, o ganándote la libertad de cada día a pie de folio, de micrófono o de cámara, son otras tantas maneras de ponerle conciencia y decencia democráticas a tu intimidad. No son prendas de pasarela, pero hacen que te puedas mirar al espejo y sentirte a gusto contigo mismo. La libertad no se recibe, que eso no sería libertad: la libertad se gana, se conquista, pero no de una vez para siempre, sino cada día. La libertad, todas las libertades públicas e individuales: la de reunión, de manifestación, de expresión… Pues, miren, voy a reflexionar visionando las secuencias de aquella espléndida película de George Clooney: Buenas noches y buena suerte, que nos cuenta la historia real de aquel periodista y presentador televisivo, Edward R. Murrow, que denunció sistemática y documentadamente las atrocidades del senador McCarthy, en la década de los cincuenta del pasado siglo, en su delirante e indiscriminada cruzada contra comunistas, rojos, subversivos y que se llevó por delante a escritores, militares, informadores, funcionarios, mientras estuvo al frente de una inquisición que se llamó Comisión de Actividades Antiamericanas. Ed Murrow y su equipo de informativos consiguió derrotarle finalmente, después de investigar y contrastar algunas de sus más exacerbadas actuaciones, aunque, eso sí, a cambio de amenazas, falsedades, despidos, apuros y sacrificios. Fueron los tiempos de la llamada “caza de brujas” y en aquel ambiente de delaciones y miedos, se dio el fenómeno del transfuguismo: Elia Kazan acusó al dramaturgo Arthur Miller de simpatizar con los comunistas, y aunque sometido a presiones, se negó gallardamente a facilitar nombres de presuntos subversivos. Su obra Las brujas de Salem es una alegoría del macartismo imperante. Miller, Murrow y tantos otros no renunciaron nunca a la libertad, y a la libertad de expresión, en concreto. Reflexiono, pues, sobre la necesidad de mantenerla y de ampliarla y de no tolerar el más mínimo recorte, ni un asomo de manipulación. Ignoro, como todos, los resultados electorales de mañana, pero cuales quiera que ganen están obligados a respetar los principios democráticos, los derechos y las libertades, y una necesaria participación más allá de depositar el sufragio cada cuatro años. Y si ahora no hay caza de brujas, que es un decir, conviene andarse con tiento.

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El voto triste, de Jordi Soler en El País de Cataluña

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

Después de ver los dos debates entre Rajoy y Zapatero, y de intentar hacerme una idea general de lo que proponían, me sobrevino una perplejidad que me ha dejado mudo; quiero decir: ágrafo. Luego de oír a nuestros dos estadistas, en esos debates de alcance internacional, echándose en cara los precios del pollo y de la leche, y manipulando metáforas suicidas como esa de untarse el canon, no queda más que la reflexión profunda antes de ir a votar mañana. Y a todo esto, ¿qué demonios es untarse el canon? Buscando en los anales del sufragio algo para paliar la mudez y la agrafía, yendo de un lado a otro, from sea to shining sea, como diría el envidiable Barack Obama, me encontré con la historia de John Law Hume, el niño músico que encarna el voto más triste del mundo; así que cambiemos de pista y de aires y, sin ánimo de hacer más metáforas, vayamos al voto tristísimo que se produjo unos días después de que se hundiera el Titanic. Insisto: no hay metáfora. Igual que aquellos músicos que pertenecían a la corte y que tocaban a sus horas, y también a las horas de antojo del rey, iban los músicos de aquel barco que tenía las dimensiones de un reino pequeño. Estos músicos especializados deben contar, en primera instancia y de manera obligatoria, con un estómago especial que les permita anteponer los caprichos del patrón a sus caprichos de artista. Cuando el Titanic se hundía, cuentan los que no se hundieron que los músicos tenían la encomienda de seguir tocando para que la tragedia de traer en el casco un desgarrón de 90 metros de largo, por donde se colaba buena parte del océano, no tuviera necesariamente el aspecto de una tragedia. Estos músicos de corte oceánica hicieron con tanta eficacia su trabajo, producían tan buen ambiente, que los pasajeros que gozaban de los placeres del salón de cubierta, no creían que esos 90 metros fueran determinantes e incluso se negaban a abordar las lanchas de salvamento, preferían seguir bailando valses, valsar mientras los respingos del Titanic los ponían a dar valsones y a tirarse el armagnac en las solapas. Casi todas las lanchas se fueron medio vacías, con los niños y las mujeres de los maridos que valsaban con las mujeres que iban sin niños; esos trasvases que provocan los valses y el armagnac. Los músicos, dice la leyenda, se hundieron tocando una melodía que no ha sido aún determinada por los titanólogos, aunque hay investigaciones que, según el autor noruego Erik Fosnes Hansen, coinciden en que la última melodía fue un vals titulado Songe d’automne. A unos minutos del hundimiento completo, ya cuando el mar alcanzaba la cubierta superior, y mojaba los zapatos de los que valsaban y valsoneaban, un oficial en fase de pánico gritó a los caballeros que seguían bailando con la orquesta, que el barco se hundía y que era necesario abordar la última lancha salvavidas. Uno de los caballeros, con dos botellas de champaña y el agua del mar al cuello, lanzó al aire esta frase terminal e histórica: “¿Cómo va a estarse hundiendo el barco si la orquesta sigue tocando?”. Estos músicos de corte oceánica cumplieron hasta el final con el objetivo de su honorable gremio; gracias a su profesionalismo extremo, la corte parecía en calma aun cuando se estaba hundiendo, de ahí el asombro del caballero que profirió aquella frase terminal. John Law Hume, violinista y niño trágico, se hundió con su banda, cumplió con su deber hasta que entre las cuerdas y el arco de su instrumento se interpusieron las algas y las anémonas. Los padres del violinista, contrariados por la tragedia, pero a la vez conscientes de que algunos ahogados traen dinero, reclamaron una indemnización a la compañía naviera. La compañía, después de hacer una votación entre sus empleados con lujo de urnas, llegó a esta resolución: no darle a los padres ni un duro y cobrarles los cinco chelines y cuatro peniques que costaba el uniforme que su hijo había perdido.

Jordi Soler es escritor.

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Jornada de reflexión, de Javier Ortiz en Público

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

Acababa de confeccionar ayer mi comentario diario para este espacio de opinión cuando me llegó la noticia del asesinato en Arrasate de Isaías Carrasco, ex concejal del PSE-PSOE.

Había escrito sobre la llamada “jornada de reflexión” preguntándome por su sentido. Y me respondía que, más que para reflexionar –porque es poco probable que muchos electores con criterio se guarden esa tarea para la víspera–, la jornada de hoy podía servir para rebajar tonos y templar ánimos, de cara a que mañana cada cual pueda hacer lo que tenga a bien, pero sin ofuscarse. Un tanto al modo de la gente sensata que, cuando ve que alguien va a responder en caliente a algo que le ha ofendido muy en especial, le aconsejan que “cuente hasta 10” antes de hablar.

Pero luego aparece un criminal y asesina a un ex concejal delante de sus más allegados: su mujer y su hija. Tras de lo cual, ¿quién templa qué ánimos? ¿Y quién rebaja qué, y cómo?

Hoy es día de luto, pero es también víspera de elecciones generales, y cualquier cosa que diga quien sea desde un medio de comunicación puede ser interpretada como un intento de utilizar el crimen en beneficio de su propia causa partidista. Cualquier cosa. Aunque no lo pretenda. Aunque ni se le haya pasado por la cabeza esa interpretación.

Hay quienes, imagino que sin segundas intenciones, han dicho que la mejor respuesta que cabe dar a los terroristas de ETA es acudir mañana en masa a votar. Pues bien: incluso esa recomendación genérica puede tomarse como una maniobra de quienes consideran que saldrían beneficiados en el caso de que se registrara una participación muy elevada.

Todo intento de analizar el atentado de Arrasate y sus posibles repercusiones, a cortísimo plazo –mañana mismo– y en las semanas y meses próximos, choca en la jornada de hoy con el mismo obstáculo insuperable: no hay manera de evaluar ningún factor de peso sin que el razonamiento pueda interpretarse como una justificación del uno o como una descalificación del otro.

Ésta va a tener que ser –ésta sí, literalmente– una jornada de reflexión. De una reflexión tan honda como se quiera, pero privada.

A partir del lunes volveremos al ruido.

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ETA, la discrepancia y la gran coalición, de Pablo Sebastián en Estrella Digital

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

Como se temía y de acuerdo con la lógica criminal que ETA, del “cuanto peor mejor”, la banda terrorista ha asesinado a tiros a un ex concejal del PSOE en la localidad de Mondragón, Isaías Carrasco, para hacer acto de presencia en el cierre de la campaña electoral —que ha sido suspendida por parte de los grandes partidos— y tomar cumplida venganza por la exclusión de las nuevas siglas de Batasuna, ANV y PCTV, de estos comicios que tendrán lugar el próximo domingo. El atentado prueba, en primer lugar, que la banda sigue siendo operativa porque, como siempre hemos dicho, para asesinar a traición con tiros en la nuca de inocentes, no hace falta ninguna infraestructura, sino simplemente sed de sangre y ganas de matar.

La reacción de los partidos políticos, además de la condena, ha sido de estupor y de unidad, lo que sin duda habrán apreciado los ciudadanos. Pero de Zapatero y de sus aliados nacionalistas y de Izquierda Unida se esperaba algo más que decir que la sociedad responderá a los desafíos del terrorismo, o que, como ha dicho el presidente, ETA ya está derrotada, lo que no es ni mucho menos verdad. Se esperaba su compromiso general de “nunca más” negociar con ETA, y la retirada por el Parlamento del mandato de diálogo con ETA que en su día recibió Zapatero. Dos demandas cruciales que si ha formulado el PP, pero que han sido rechazadas por el PSOE y sus aliados, lo que permite sospechar que la negociación con ETA se podrá reanudar. De lo contrario ¿por qué se niegan a decir que no habrá más negociaciones?

En la mente de los dirigentes y militantes del PP estará, en estos momentos, la interesada utilización que el PSOE hizo de los graves atentados del 11M en Madrid, en la víspera electoral de 2004. Pero el PP, por ahora, solo se ha limitado a apoyar el comunicado global de todos los partidos condenando el atentado, pero subrayando, luego, su discrepancia por la no inclusión del fin de la negociación con ETA y la retirada del mandato del Parlamento, lo que si llegará al conjunto de los españoles como una clara señal, aunque no como una ruptura. ¿Debió el PP no firmar el comunicado global? No es fácil, en tan dramáticas y cruciales circunstancias, el poder acertar. Pero lo cierto es que Zapatero y sus aliados, una vez más, han dejado mucho que desear.

Así las cosas y a pesar de esta importante discrepancia en la respuesta a dar a ETA, lo mejor que podría ocurrir en estas elecciones generales, si es que algo bueno puede salir de ellas, cosa que dudamos, es que ambos partidos, el PSOE y el PP, se vean en la obligación de pactar entre sí un gobierno de gran coalición al estilo de lo ocurrido en Alemania, aunque dicha opción resulte impensable en este país que no está preparado para hacer frente a una dolorosa crisis económica y social, a los nuevos desafíos nacionalistas y a los cambios constitucionales necesarios para poner fin a la moribunda transición, en pos de una reforma democrática que garantice la verdadera separación de los poderes del Estado, el control del Ejecutivo, la reforma de la ley electoral, la independencia de medios de comunicación, y la reconversión tecnológica, entre otras muchas cosas en las que deberían de incluirse el control de la calidad y preparación de los gobernantes y altos cargos de la administración y de los poderes legislativos y judicial, lejos de la obediencia partitocrática y de la creciente mediocridad.

El último de los crímenes de ETA debería animar al PSOE y al PP, si el resultado de las elecciones lo permite, a intentar esa gran coalición para recomponer la fractura política, social e institucional que se ha instalado en el horizonte español. No como aviso de una catástrofe inminente, pero sí como necesidad de recuperar una cohesión en tiempos de crisis y tensión, porque un gobierno fuerte con amplio apoyo social es lo que necesita este país para hacer frente a lo que está por llegar.

Pensar en algo así es como soñar y además necesitaría de un resultado que, hasta ahora, ha sido inédito en los años de libertades que siguieron al fin de la dictadura, porque para ello haría falta un verdadero empate entre PSOE y PP en la zona de los 158 escaños, que impidiera un nuevo acuerdo con las minorías nacionalistas que, una vez más, querrán convertirse en el fiel de la balanza del nuevo gobierno, pasando al cobro su colaboración en facturas de índole económico y de soberanía, en contra de los intereses generales de los españoles y del prestigio y la fuerza necesaria que la nación española necesita para hacerse hoy, como un Estado fuerte y unido, en la confusa Unión Europea y en el mundo global. Por ahí andan, como ejemplo vivo de ese nacionalismo insolidario y desbocado, los candidatos de ERC llorando por la llamada balanza fiscal, que no es otra cosa que negar a las zonas más pobres y menos desarrolladas de España y la obligada solidaridad. Aunque solo fuera en pago de la ingente deuda histórica que vascos y catalanes han contraído con el centro y sur español, por causa de la penosa emigración de pasados años que supuso una incalculable aportación a esas Comunidades de capital humano, oriundo de unas tierras de España a las que se pretende marginar y menospreciar.

Los nacionalistas, dicen las encuestas, perderán votos y escaños en estas elecciones, y el PSOE y el PP, los dos grandes partidos nacionales, se van a beneficiar de ese descenso que tampoco será muy abultado, aunque puede que significativo. Y vista y oída la campaña electoral nada anuncia que se pueda producir un vuelco de última hora, como ocurrió en el 2004 por los atentados de Madrid y su mala gestión política por el que último gobierno de Aznar. Y ello, a pesar y a sabiendas que la presidencia y gobierno de Zapatero ha fracasado estrepitosamente en los pasados años, lo que habría sido motivo suficiente para una clara alternancia en el poder si no fuera por la ausencia notoria, en estos cuatro años, de una buena oposición y equipos de gobierno alternativos, brillantes y pletóricos de credibilidad. De manera que, el doble y merecido suspenso al Gobierno y la oposición, puede dejar el reparto de la vida política más o menos como está, lo que nos ofrece un horizonte desolador.

Naturalmente, en la política mal hecha tiene una mayor responsabilidad la parte del Gobierno por cuanto su acción o errores afectan al conjunto de la sociedad. Y bajo el mandato de Zapatero han pasado demasiadas cosas, y una gran parte de ellas muy desafortunadas, sin venir a cuento de nada, y con claras consecuencias destructivas y rompedoras de la cohesión nacional que ahora, en la campaña, Zapatero, su partido y el gigantesco aparato de comunicación estatal, y privado de su entorno, se han ocupado de ocultar, mientras sometían a juicio, para despistar —y con el apoyo inestimable de Rajoy— los errores, ya pagados en las elecciones de 2004 del gobierno de Aznar. Y sus secuelas que los agitadores mediáticos del PP, y numerosos dirigentes de este partido —Acebes, Aguirre, Zaplana, etcétera— mantuvieron vivas y en primer plano de la actualidad como ocurrió con la conspiración del 11M, destruida en la sentencia de la Audiencia Nacional.

Por errores propios, temeridad o incapacidad política, bajo el mandato de Zapatero han ocurrido cosas muy graves e importantes. Una fractura de la convivencia nacional y de la solidaridad interregional, en las idas y venidas del Estatuto catalán, aún pendiente del Tribunal Constitucional. La ruptura del pacto contra el terrorismo, y la negociación política —nunca vista hasta entonces— con ETA, sin apoyo de las víctimas y del primer partido de las oposición, y el empeño en continuar la negociación bajo el bombardeo de la T-4 de Barajas, y la pública mentira del presidente. El poder judicial se ha visto sometido a tensiones que recuerdan los tiempos del GAL y de la corrupción de los gobiernos de González, y el fiscal general del Estado ha dado prueba fehaciente de su capacidad de mentir y de manipular, algo en lo que le han ayudado el “garzonismo” judicial, especialmente en el tiempo de la negociación con ETA. Se ha metido la mano en las empresa privadas manipulando los órganos reguladores del Estado, y el presidente Zapatero y sus agentes monclovitas participaron en estas andanzas, con la indecente colaboración de presuntos empresarios, cazadores de influencias. Y se ha dañado la libertad de expresión, montando Zapatero dos canales nacionales a su servicio (la Sexta y Cuatro), simulando un falso cambio en RTVE, promocionando el periodismo fanático de partido, y marginando la libertad en Internet. Se ha desenterrado la Guerra Civil y roto su archivo histórico. El país no se ha preparado para la anunciada crisis económica que el buda feliz de Solbes sigue negando sin cesar. Se ha salido —bien, pero de mala manera— de la guerra de Irak, y se ha metido a España en las del Líbano y Afganistán, que nos son ajenas, mientras tropas españolas están al mando de Kosovo en pleno proceso de independencia ilegal. Zapatero empeoró las relaciones de España con los Estados Unidos, el Vaticano, Marruecos y Venezuela, nuestro país ha sido marginado de grandes reuniones europeas, como la económica convocada por Gran Bretaña, en la que han participado Francia, Alemania e Italia, mientras Merkel y Sarkozy negocian en secreto y de espaldas a España, mientras hacen caso omiso de la infantil Alianza de Civilizaciones (¿cómo pueden aliarse las democracias de Occidente con quienes no respetan los derechos humanos más elementales, la libertad y la democracia?), o de aquel gracioso plan de paz de Zapatero para el Oriente Próximo del que no se habló nunca más. Por primera vez, desde el inicio de la transición, se ha insultado y agredido a la Corona y al Rey. Y, también, por primera vez, un gobierno, como el del País Vasco pretende poner en marcha un referéndum ilegal de autodeterminación, mientras se persigue y se niega, en Cataluña y País Vasco, el derecho a poder estudiar y a utilizar libremente el idioma español.

Y todo esto, que no es poco, ha ocurrido bajo el mandato de Zapatero, y solamente bajo su mandato. Porque esta lista resumida —e incompleta— de despropósitos nunca se vio bajo los gobiernos de Suárez, Calvo Sotelo, González y Aznar. Ha sido obra de Zapatero que, seguramente, la piensa mantener y ampliar, por más que diga, con la boca pequeña, que aprendió de sus errores, lo que no es verdad. Su segunda legislatura, si logra renovar el poder, será continuación de la primera. Pero puede que su reincidencia impedirá, en un segundo tiempo marcado por la crisis económica, que la gran cortina de humo con la que se han ocultado a los españoles muchas de estas cosas y su alcance a medio plazo —España no se rompe ni la economía se hunde, en unos meses como dice el PP— persista y tape lo que hasta ahora han conseguido tapar.

Lo mismo que, por otra parte, no ha sido capaz de evidenciar la oposición ni de explicar con la mínima credibilidad. Pero ¿Qué credibilidad tienen los dos grandes mentirosos probados y convulsivos del PP, Zaplana y Acebes, sus grandes portavoces en los pasados años? La oposición, dice Zapatero y en muchas cosas puede que sea cierto, no ha ayudado al Gobierno. Pero eso no le resta la menor responsabilidad al presidente sobre sus despropósitos y temeraria frivolidad. Más bien al contrario, Rajoy, su equipo y vociferantes medios de comunicación, fueron los mejores aliados posibles de Zapatero, el muñeco inflado del monstruo tonto, ruidoso y conservador.

Y ahí van los dos, Zapatero y Rajoy, hasta cierto punto de la mano como los “amantes de Teruel”, tan campantes y contentos con sus campañas electorales, con el libro blanco de Petete y la pobre niña del PP, a ver qué pasa. A ver si Zapatero consigue que suba la participación y la izquierda —“los suyos”— se olviden de lo que hizo y le voten con la nariz tapada; y a ver si Rajoy mejora el resultado de 2004 y se queda, alegremente, otros cuatro años meciéndose en la oposición. Y si, por un gran milagro, el PP ganara en votos o algún escaño, lo mismo porque no iba a poder gobernar con los nacionalistas. O sea statu quo es lo que se puede avecinar, que es lo peor que nos podría pasar. Peor, incluso, que el PSOE lograra mayoría absoluta y, por lo menos, se quitara la presión nacionalista, provocando una catarsis en el PP. O viceversa. De manera que la única oportunidad o salida a esta crisis generalizada de liderazgo, crisis económica, política e institucional, sería la gran coalición, como en Alemania. Pero, como sobre esto decía un ministro alemán, “en España no hay alemanes”. Y además haría falta una carambola mágica o un ajustado empate en escaños, para intentar que algo así ocurriera en el escenario español, y en ese caso, sin Zapatero ni Rajoy. Y eso es mucho pedir, y si se lo hubiéramos encargado a los Reyes Magos, que ya están de regreso a Oriente, se habría reído en nuestras narices y nos habrían dejado a todos un buen sacó de carbón.

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Trece provincias y una participación del 72% permitirían el vuelco electoral, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 8 marzo, 2008

Trece provincias tienen la clave para que en la calle Génova sueñen con un triunfo mañana. La participación, en cambio, no es tan importante, ya que, según los últimos análisis de que dispone el partido de Rajoy, incluso con una participación alta, en torno al 72%, es posible creer en el cambio. Con todo, los analistas de Génova son prudentes y piensan que un escenario de victoria corta del PSOE es, en principio, el más razonable a la vista de cómo ha evolucionado el voto en las últimas semanas.

Uno de los aspectos que los técnicos del PP destacan estos días es la firmeza del suelo electoral del PP, lo que lleva a Génova a confiar en la imposibilidad de una mayoría absoluta de los socialistas: “Para eso, nosotros tendríamos que tener entorno a 8 millones de votos, y no parece que vaya a ser así”, afirman. Uno de los factores que ha hecho al PP en los últimos días confiar en la posibilidad de un vuelco es el voto por correo: tradicionalmente crece cuando la abstención nacional es más alta. Y ha crecido un 17%.

La apuesta más fácil es la de que el PSOE obtendría una victoria con no más de diez escaños por encima del PP, e incluso con menos, lo que dificultaría sobremanera la legislatura y, probablemente, acortaría su duración. Un escenario de 161/167 escaños para el PSOE y 155/158 escaños para el PP, asumiendo una tasa implícita de participación del 72,4%.

Pero, ¿es posible que gane el PP? Difícil, pero no descartable. La distribución de los principales escaños en disputa se concentra en trece provincias en las cuales la diferencia de votos, con relación a los comicios del 14-M de 2004, oscila entre los 500 y los 1.500 votos. Esto resta fuerza relativa al argumento de la participación, medido en términos absolutos. El PP considera que puede obtener escaños adicionales en las siguientes regiones:

Andalucía: En 2004, logró 15 diputados y creen poder ganar uno más en Almería, Jaén, Cádiz y Málaga. Esta es la autonomía donde se eligen más diputados, 61 frente a los 47 de Cataluña y los 35 de Madrid.

Madrid: Los populares extrapolan el resultado de las pasadas elecciones locales y autonómicas a las generales. Consideran que el voto del PP en la ciudad-región está muy consolidado. Sus expectativas son pasar de 17 a 19 diputados.

Comunidad Valenciana: El PP espera lograr dos escaños más, uno en Alicante y el otro en Valencia.

En Murcia, los populares dan por seguro que obtendrán el escaño adicional derivado del cambio en el censo electoral. Para ello les bastaría repetir la votación lograda en las últimas elecciones generales, lo que es muy probable. Esta región uniprovincial es un bastión popular, hoy por hoy inexpugnable.

Cataluña: Es el flanco más débil del PP. Los resultados del 2004 fueron nefastos (6 escaños de los 47 en juego). Es improbable que ese escenario se repita pero también lo es que el centro-derecha nacional logre alcanzar los 12 diputados que obtuvo en 2000. En este contexto, la estrategia popular es recuperar un diputado en Barcelona, Lérida y Gerona, donde los perdió en 2004 por un margen de votos muy estrecho.

En Ciudad Real, Pontevedra y Teruel también cree el PP que puede recuperar un escaño.

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