Reggio’s Weblog

Nuestros ojos en Kosovo, de Carlos Taibo en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 febrero, 2008

NACE EL 50.º ESTADO DE EUROPA

ANÁLISIS

Poca atención se le dispensa a las percepciones que entre nosotros se han hecho valer en relación con la conflictiva independencia de Kosovo. Aunque no han faltado opiniones concesivas hacia esta última, en la abrumadora mayoría de los casos se ha expresado al respecto un franco repudio. No está de más que prestemos oídos a las razones que darían cuenta de ese general rechazo.

La primera remite sin más a una defensa férrea de los estados, de su soberanía y de su integridad, y a la sugerencia paralela de que las leyes por aquellos aprobadas son sagradas, aun en el caso de que hayan visto la luz en recintos no democráticos. Cuando algunos expertos han recordado, con tino, que a diferencia de los numerosos estados reconocidos por los países occidentales en los últimos lustros, Kosovo no se veía beneficiado, en el ordenamiento yugoslavo, de un derecho a la autodeterminación, llamativamente ha faltado el recordatorio de que las normas legales que regulaban estos menesteres tenían una nula condición democrática.

Se ha señalado, en segundo término, que la gestación de un Kosovo independiente acarreará un descrédito más para las Naciones Unidas. Este argumento no es sino un trasunto del anterior: como quiera que quienes toman asiento en la ONU son estados, cabe suponer que no se olvidarán de sí mismos a la hora de establecer reglas. A ello se agrega el empleo cicatero de la norma que invitó a la ONU a reconocer el derecho de autodeterminación, norma que reservaba tal derecho a los pueblos coloniales.

Un tercer argumento mil veces esgrimido invita a rechazar un Kosovo independiente en virtud de la consideración de lo que tal horizonte pudiera tener de estímulo para fórmulas similares entre nosotros. Si en unos casos se apunta, contra toda evidencia, que el proceso kosovar ninguna relación guarda con conocidas disputas celtibéricas, en otros se invoca el efecto dominó que tendría. Estas consideraciones, cargadas de prevención, ven la luz en una crisis general del Estado nación y al amparo de una globalización que suscita, como se sabe, numerosas contestaciones.

Hay que reseñar una cuarta percepción: la que propugna una defensa pragmática del statu quo. Aunque respetuosa de las demandas de autodeterminación, sugiere que es preferible dejar las cosas como están. Tal manera de razonar configura en ocasiones un artificio que oculta una defensa cerril de la integridad territorial de los estados, tanto más cuanto que es frecuente que ignore que muchos de los actos violentos que se han revelado al calor de los procesos de secesión son antes atribuibles a quienes rechazan estos que a quienes los alientan.

La quinta admonición dirigida contra un Kosovo independiente bebe del designio de rechazar una medida que, con argumentos innegables, se interpreta, sin más, como el producto de los intereses de EE. UU. o del capricho de las potencias occidentales. A menudo esta asunción se hace acompañar de una visión conspiratoria que identifica una obsesiva y malsana agresión contra Serbia.

Rescatemos una última percepción: la que sostiene que, dado el fracaso de las políticas abrazadas en los últimos años en Kosovo, conviene aplazar cualquier decisión relativa al estatus final de este. Así, comoquiera que el protectorado internacional no ha permitido consolidar instituciones democráticas y no ha servido para garantizar los derechos de las minorías, cualquier fórmula de autodeterminación estaría lastrada. Enunciados los argumentos vertidos contra la perspectiva de un Kosovo independiente, queda extraer conclusiones. La primera subraya los olvidos en que se asientan casi todas las percepciones glosadas: nada dicen de lo ocurrido en Kosovo entre 1989 y 1997, parten de la presunción de que los estados son sagrados e intocables y gustan de plantear, a quienes reivindican procesos de secesión, exigencias sin cuento que llamativamente no reclaman de los estados ya constituidos. En el caso de Kosovo se suman dos olvidos más: el de que en los hechos en ese atribulado país no se está reconociendo ninguna fórmula de autodeterminación, sino una independencia directa, y el de que al final las razones que conducen a muchos estados a dar su visto bueno lo son de estricto pragmatismo. Mayor relieve tiene, sin embargo, la segunda conclusión: sorprende sobremanera que entre el coro de voces que rechaza un Kosovo independiente ninguna se pregunte por lo que piensa la mayoría de la población local…

CARLOS TAIBO, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y autor de ´Guerra en Kosova´

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España, presa del nerviosismo ante la secesión kosovar, se alinea con Rusia, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 febrero, 2008

LA CRÓNICA

Faltan 19 días para las elecciones

PSOE y PP dan muestras de irritación, ante una cierta prudencia nacionalista

Kosovo, región perdida en el rincón más umbrío de los Balcanes, una tierra casi de nadie en la que impera el contrabando, el tráfico de armas y estupefacientes, la legalidad difusa y la más precaria de las economías; una tierra todavía regida por el kanuni, severa ley de los clanes, de evidente raíz precristiana, se convirtió ayer en piedra de toque de la política en España -teóricamente la octava economía del mundo-, excitada por la proximidad de unas elecciones de incierto pronóstico.

España fue ayer el único país de la Unión Europea que se manifestó de manera rotunda contra la autoproclamada independencia de Kosovo, protectorado de la OTAN desde la guerra de 1999, en la que los aviones de combate de la Alianza Atlántica llegaron al extremo de bombardear Belgrado, capital de Serbia (el primer raid aéreo contra una capital europea desde el fin de la Segunda Guerra Mundial), con el objetivo de detener la persecución étnica contra la población albanesa, mayoritaria en Kosovo, y provocar la caída del líder serbio Slobodan Milosevic, burócrata comunista reconvertido en fiero nacionalista tras la implosión de la Yugoslavia del mariscal Tito.

Vigilada por los cascos azules, Kosovo ha vivido desde entonces en el limbo, bajo la égida de la guerrilla independentista, en la que se entremezclan impulsos patrióticos – en un horizonte aún lejano, la creación de la Gran Albania-, el trapicheo y la política de clan. La autoproclamada independencia dotará a la región de un estatus jurídico más claro y acabará por aligerar la carga económica que para la OTAN significa el protectorado.

La independencia kosovar estaba cantada desde que los helicópteros Apache de la Armada de Estados Unidos pusieron en fuga a los blindados serbios. Los principales países europeos hace tiempo que la daban por descontada, cálculo que explica el conjunto de ambigüedades que ayer sumaron los cuatro grandes: Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia, con la única excepción de España, otra vez fuera del directorio europeo.

En un nuevo alarde de sagacidad, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, alineó España con Rusia, Serbia, China y Chipre, esto es, con la coalición de los perdedores. Moratinos no se anduvo ayer por las ramas y equiparó el no español a la independencia unilateral de Kosovo a la retirada de las tropas de Iraq, por la ausencia de un verdadero consenso internacional. El próximo jueves día 22 comienza la campaña electoral.

Rusia no quiere que Kosovo sea independiente, porque Serbia es su último reducto ante el avance de la OTAN hacía las puertas de Moscú. Serbia, junto con Montenegro, república de casinos y contrabandistas, es el destacamento mediterráneo de la nueva oligarquía rusa.

China, cuya embajada en Belgrado fue bombardeada accidentalmente por la OTAN en la guerra de 1999,recela de todo cambio en la relación de fuerzas a escala planetaria. Y Chipre, partida en dos desde la guerra greco-turca de 1974, se opone lógicamente de cualquier declaración unilateral de independencia.

El Gobierno de España, de nuevo alejado del directorio europeo, como ocurrió hace quince días con la reunión de Londres sobre la crisis financiera internacional, se halla preso de la dialéctica interna: Kosovo como ejemplo evocador para vascos y catalanes. La paradoja es intensa. La sociedad española – de derecha a izquierda- aplaudió con notable entusiasmo el bombardeo de los puentes de Belgrado sobre el Danubio. Y hace unos días, Vladimir Putin, enfurecido por la independencia kosovar, citaba en público el problema de Catalunya y el País Vasco; algo que no se oía desde los tiempos de Stalin.

PSOE y PP y sus respectivos círculos mediáticos mostraron ayer gran irritación, en una sorprendente muestra de debilidad psicológica. En el campo nacionalista imperaba la precaución. Mucha prudencia en CiU -a la Catalunya mesocrática sólo le falta compararse con el famélico Kosovo, tierra sin ley-, algún destello montañés en el PNV y una cierta algarabía en Esquerra ante la soberanía del arcaico kanuni.

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La tentación de la mentira, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Medios, Política by reggio on 19 febrero, 2008

HOJEANDO ZAPEANDO

El periódico El País tiene todo el derecho a criticar al PP, y la cadena de televisión internacional francófona TV5 Monde tiene todo el derecho a criticar al odiado magnate de los medios informativos, Rupert Murdoch. Pero cuando el lector o el espectador cazan un descarado atentado a la verdad en medio de las críticas, inevitablemente empiezan a cuestionarse, no ya la mentira en sí, sino el conjunto de la argumentación. Si mienten sobre algo específico, ¿no mentirán sobre más cosas? Si sus argumentos son sólidos, ¿por qué necesitan agregar falsedades, que los debilitan?

Eso pensaba este cronista al seguir, el pasado domingo, el documental Rupert Murdoch Imperator, del realizador francés Patrice du Tertre, en TV5. Uno tras otro, los entrevistados proferían dicterios contra las manipulaciones de la información por Murdoch en sus diferentes medios, en particular la cadena Fox News. Pero nadie ofrece ejemplos convincentes. Sólo se muestra una vez a uno de sus habituales críticos norteamericanos criticando el lema de «información justa y equilibrada» que la Fox se arroga, y mostrando con excitación la pantalla: «¡Miren los supuestos debates! Todos los que participan en éste pertenecen a la misma revista de ultraderecha, pero el público no lo sabe». Pero cualquiera que haya visto alguna vez esos famosos debates fair and balanced sabe que, justamente, en ellos se abroncan un estratega del Partido Demócrata y uno del Republicano, un periodista del Washington Post y otro del (conservador) Washington Times… Es precisamente en la cadena rival, la CNN, donde esos choques son inhabituales.

El tono archiconservador de la Fox es indudable, como lo es el progre de la CNN. ¿Por qué, entonces, les es necesario a sus críticos contar milongas patentemente falsas? ¿No basta con la verdad?

Un poco lo mismo encontramos en un periódico como El País, que recurre a la descalificación directa, mezclando opinión con información (por ejemplo: despachar toda versión del 11-M diferente de la oficial como «el bulo») para intentar contrarrestar informaciones que no concuerdan con las que él bendice. O que, para debilitar la posición del PP sobre la inmigración, suelta lindezas como ésta en un editorial: «El programa del PP también incluirá la aprobación de una ley restringiendo el uso del velo en las escuelas. Resulta incongruente que un partido que defiende la enseñanza obligatoria de la religión católica proponga limitar los símbolos de otros credos». ¿Dónde, cuándo y cómo ha defendido el PP la «enseñanza obligatoria de la religión católica»? Esto sí que es un bulazo…

En otros tiempos, el periódico que fuese durante muchos años independiente de la mañana mantenía una apariencia de pulcritud sajona y evitaba este tipo de exabruptos tan evidentes, tan cantosos. En la última etapa, rejuvenecida y rediseñada, parece que las normas son otras. Y se zurra al PP, como otros zurran a Murdoch, con las armas que sean. Vale todo, o casi.

© Mundinteractivos, S.A.

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Esperanza: cuartetas y silvas, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 19 febrero, 2008

EL RUIDO DE LA CALLE

Cuando la campaña electoral era un póquer de pucherones, una justa de contables, una barra de chuflas, ha surgido uno que tiene de escribir la llave, el autor de los versos que en El Escorial recitó Esperanza Aguirre. Me ha tenido toda la mañana puteado para saber quién era. He hablado con Laura Campmany, que vive en Bruselas, y por último he llamado a Alfonso Ussía. El gran escritor ha heredado de los clásicos el ángel de la burla, ha hecho florecer las silvas de Quevedo, pero tiene que defender la clandestinidad de su gremio porque los poetas satíricos pagan muchas veces con la cárcel su osadía, como aquel que en la época imperial escribió: «Siempre a lomos de su mula/ siempre de acá para allá/ no sabemos nunca adonde/ la mula del rey está».

No sólo enchironaron a los satíricos. Estuvieron presos o confinados desde el manco Cervantes al renco Quevedo. Las sátiras contra la necedad humana se escriben desde que Marcial, de esta provincia, asombró a Roma. (Sátira no viene de sátiro sino de plato lleno).

En medio del estrépito de los anuncios de refrescos con líderes martini, surgen los destellos del espejo cóncavo. Desde la cuaderna vía hasta la posmodernidad, España fue la arcadia de la sátira, que va de Quevedo a Jaime Campmany, pasando por Manolito el Pollero. El Pollero escribía epigramas en las servilletas y murió cani. Fue aquel bohemio que en un homenaje a Cela comentó: «Voy a hablar aquí porque yo vendo pollos, así que también vivo de la pluma».

Siempre hubo dos clases de escritores, los que hacen autos y epopeyas destinados a mantener el patriotismo, la religión o los partidos, y los que escriben epigramas por no blasfemar. Nuestra historia está escrita en los pliegos de cordel. Los romancillos pusieron en la picota a reyes y validos, se llamaran Pedro el Cruel, Esquilache, Godoy, Napoleón o Franco.

Eso de las coplillas es muy madrileño. Esperanza, que es una madrileñaza, no por castiza, sino porque no le gusta que le pisen, se fue a El Escorial y recitó cuartetas contra ‘ZP’ (versos de ocho sílabas que riman el primero con el cuarto y el segundo con el tercero), silvas dedicadas al ministro de Justicia (sucesión de heptasílabos y endecasílabos, con versos sueltos, como las Soledades de Góngora) y redondillas para Caldera. La de ‘ZP’ era así: «Nos conviene la tensión/ que si la gente se duerme/ igual me toca volverme/ con la maleta a León».

Cuando estoy acabando el artículo me llama Alfonso y me quedo aún más confuso. Me dice que esos versos tienen rima de colegial, descoyuntada. «¿Cómo has pensado que he escrito esa mierda?». Finalmente, compruebo que el autor es ‘Monsieur de Sans-Foy’, que suele publicar Zapaterías rimadas en el blog de Santiago González. Santiago está a punto de desembarcar como columnista en el Foro.

© Mundinteractivos, S.A.

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Entre la espada y la pared económicas, de Alfredo Pastor en El País

Posted in Economía by reggio on 19 febrero, 2008

Ante el temor a una crisis generalizada en EE UU, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo ofrecen respuestas diferentes. Estimular el crecimiento o controlar la inflación, tal es el dilema

En 1906, un terremoto destruía gran parte de la ciudad de San Francisco. Los enormes capitales necesarios para la reconstrucción dieron origen a una crisis de liquidez -el llamado Pánico de 1907– que sólo se resolvió un año más tarde, tras la quiebra de un par de instituciones financieras, con la llegada de más de un centenar de toneladas de oro procedentes de Europa. Fue J. P. Morgan quien coordinó los esfuerzos de los bancos de Wall Street y el Gobierno de Washington, comprometiendo a menudo sus propios recursos; pero el Congreso de los EE UU, a quien no gustaba que un solo hombre pudiera acumular tanta influencia, decidió crear la Reserva Federal (Fed), en diciembre de 1913, con una función bien precisa: actuar como prestamista de última instancia, facilitando liquidez al sistema bancario cuando su estabilidad pareciera estar en peligro.

Por el contrario, el Banco Central Europeo (BCE) nació con unos estatutos inspirados en los de la Bundesbank -el banco central de Alemania, un país marcado por la hiperinflación de 1923, y en el que mantener el valor de la moneda es un compromiso solemne de la autoridad monetaria- con un mandato bien distinto: luchar contra la inflación.

Este distinto linaje explica en parte el contraste que hoy observamos entre el abandono con que la Reserva Federal ha ido suministrando liquidez al sistema y la actitud del Banco Central Europeo, que ha mantenido su tipo básico en el 4%, hoy un punto por encima del de la Reserva Federal. Pero hay más que razones históricas: la situación de EE UU no es hoy la de las principales economías de la zona euro (España es una excepción, como veremos más adelante). En EE UU la amenaza de la inflación se ha visto desplazada, en las preocupaciones de las autoridades monetarias por las consecuencias del cambio de ciclo inmobiliario; cuando se ha ido viendo la profunda implicación del sistema financiero en la burbuja inmobiliaria, el primer plano lo ha ocupado el temor a una crisis financiera generalizada. Por el contrario, en las principales economías europeas no hay burbuja inmobiliaria y, por ahora, sólo algunas entidades han resultado estar muy cargadas de hipotecas basura: de ahí que el BCE siga concentrado en la inflación, que hoy se encuentra un punto (es decir, un 50%) por encima de su objetivo, ya que la posibilidad de una crisis financiera parece más lejana.

Las distintas conductas se explican en parte por distintos orígenes y en parte por circunstancias actuales distintas. Es poco probable, sin embargo, que el BCE pueda mantener sus distancias por mucho tiempo: si la Fed mantiene bajos sus tipos, el dólar se seguirá depreciando frente al euro, los exportadores de la zona euro pondrán el grito en el cielo, y, a menos que la inflación se acelere, los tipos del euro tenderán a aproximarse a los del dólar.

Pero volvamos a la Reserva Federal: en seis semanas, ha procedido a una reducción del tipo básico de una magnitud sin precedentes. Aún es pronto para saber si su intervención conseguirá contribuir a reanimar la economía, pero no hay duda que no ha suscitado el entusiasmo que uno podría esperar. La frialdad de la acogida tiene su explicación: ante la disyuntiva a la que se enfrenta todo banco central, la Reserva Federal ha elegido dar más importancia al crecimiento, dejando para más tarde el control de la inflación. Esta conducta lleva consigo dos riesgos distintos. El primero es el ya conocido: un exceso de liquidez terminará por traducirse o en una mayor inflación o, tarde o temprano, en una nueva burbuja en el mercado de algún otro activo: de la crisis del Sureste asiático de 1997-98 nació la burbuja de las punto.com; de ésta la burbuja inmobiliaria a cuyo final estamos asistiendo. Así, aun cuando la actuación de la Fed logre estabilizar la economía, puede estar creando mayores dificultades para el futuro.

Pero no es éste el único riesgo: un banco central no suministra liquidez con la intención de salvar instituciones, y menos aún a sus accionistas, sino para evitar una pérdida de confianza que terminaría en el hundimiento del sistema; sin embargo, al suministrar liquidez, es fácil salvar a quien no lo merece: éste es el llamado riesgo moral, siempre presente, en menor o mayor grado, en las intervenciones de un banco central, y cuya presencia continuada trae consigo una lenta corrupción de las reglas del mercado: uno se lleva los premios, otro -normalmente el Estado- carga con los problemas, si los hay.

El lector perspicaz habrá observado cómo los mismos que, cuando las cosas van bien, erigen el mercado en juez supremo, piden la intervención del Estado cuando las cañas se tornan lanzas. El comportamiento de las autoridades monetarias norteamericanas desde el inicio de la fase aguda de la crisis de las hipotecas basura -agosto de 2007- sugiere que ha ido cambiando su orientación -de más estricta a más laxa- en parte por un mejor conocimiento de los hechos, y en parte por las presiones del entorno. Las reacciones de los medios de comunicación más conservadores cuando, en diciembre de 1996, el entonces presidente de la Fed, Alan Greenspan, avisó de la existencia de una burbuja en el mercado de acciones de empresas de tecnologías de la información sugieren que los grandes intereses financieros, lo que llamamos “los mercados”, han endurecido sus posiciones frente a las autoridades monetarias, inclinando a éstas cada vez más a actuar en una sola dirección, la de suministrar más liquidez. La Reserva Federal, por temor a acercarse en exceso a Escila, corre el riesgo de verse atrapada por Caribdis.

Durante la última década, la economía española se ha comportado más como la americana que como otras europeas. El resultado es que nuestra situación se parece hoy más a la de EE UU que a la de nuestros vecinos: porque aquí sí hay cambio de ciclo inmobiliario, y porque aquí, como en EE UU, nos vemos en la necesidad de ir reduciendo nuestro déficit exterior gastando menos de lo que producimos; y el resto del mundo está empezando a anunciar que no piensa seguir financiando eternamente nuestros excesos. Pero aquí, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, no parece haber temor a una crisis financiera generalizada. Por consiguiente, aquí, a diferencia de lo que ocurre en EE UU, no se justifica la presencia de un prestamista de última instancia.

Así las cosas, no deja de resultar chocante, incluso en estas fechas, leer en algún periódico que el Gobierno se dispone a facilitar liquidez a algunas grandes empresas del sector inmobiliario, hoy en dificultades. Debe tratarse de algún malentendido: se comprende la petición de ayuda por parte de las inmobiliarias, ya que la disponibilidad de crédito les permitirá retrasar el ajuste de los precios de sus activos, aunque no lo evitará; pero es igualmente obvio que esas peticiones no pueden ser atendidas sin extender la ayuda a todos los que han visto caer el valor de sus activos inmobiliarios, es decir, a todos los españoles y a algunos extranjeros; y a todos los que, durante este período de ajuste, verán congelado su salario o perderán su empleo. Pero, además de injusta, esa ayuda entrañaría riesgo moral sin contrapartida: sería como decir que el Estado arregla cualquier problema con tal de que sea lo bastante grande. Nuestras autoridades, tratando de esquivar las pedradas de un Escila imaginario, se verían engullidas por una Caribdis bien real.

Alfredo Pastor es profesor del IESE y de la CEIBS de Shanghai.

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¿Un Kosovo para Euskadi?, de Miguel Ángel Aguilar en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 febrero, 2008

En lo que preferiríamos considerar como un arrebato pasajero, la portavoz del Gobierno Vasco, Miren Azcarate, ha dicho que Kosovo supone una lección sobre el modo de resolver de manera pacífica y democrática conflictos de identidad y de pertenencia. Si la propuesta del lehendakari, Juan José Ibarretxe, guardara algún paralelismo con el abismo de Kosovo, las vascas y los vascos harían bien en apresurarse y tomar distancia de semejante dislate. Porque la proclamación unilateral de independencia formulada el domingo por las autoridades hasta ahora provinciales de Pristina abre un panorama atroz, por completo disuasivo para quienes como nuestros compatriotas se han dado una autonomía ejemplar como la del Estatuto de Guernica en el marco de la Constitución de 1978.

Todo el itinerario hasta ahora recorrido por Kosovo hacia su independencia es un vía crucis disparatado, al que han conducido acciones y reacciones de una y otra parte -serbia y albanesa- definidas siempre por su carácter provocador con resultados sangrientos. A lo que hemos asistido es al intento de bautismo de un nuevo Estado étnico. La prensa, que ha informado de la alegría ingenua de banderas y danzas folclóricas protagonizada por la mayoría albanesa, da también cuenta del pánico que ha hecho presa en la minoría serbia. Llegados aquí, conviene señalar, como observa José María Ridao, que en Europa hemos dado en llamar etnia a toda diferencia política, siempre que haya sido pasada por las armas. Reconozcamos que el proceso seguido en los Balcanes para la pulverización de Yugoslavia ha sido el alineamiento étnico. Es decir, del retroceso al primitivismo originario carente de cualquier sentido racional. Su impulso motor obedece al instinto más elemental de supervivencia. Porque la mera condición ciudadana ha pasado a convertirse en peligrosa tierra de nadie, en retroceso acelerado hacia su extinción. Por eso, cada quien debió rastrear en sus raíces, en sus creencias, en su parentela o en su genealogía para encontrar alguna pertenencia salvadora que invocar en la que refugiarse. Es lo que sucedía en aquel cuento a propósito de la identificación de coreanos del Norte o del Sur, condición definidora de un antagonismo que nadie quería revelar -coño, dilo tú primero- sin saber previamente la de su interlocutor armado.

Inútil repetir que el itinerario cumplido en el proceso de Kosovo está en flagrante contradicción con la legalidad internacional, que viola la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad -bajo la cual se procedió a esa especie de protectorado de Naciones Unidas, sostenido por el despliegue de los 16.000 efectivos de la KFOR liderado por la OTAN-, que transgrede los acuerdos de Helsinki sobre las fronteras en Europa y así sucesivamente. Sucede que quien tiene padrino se bautiza y como ha escrito en La Vanguardia Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales de París, “los Estados Unidos querían dar satisfacción a los albano-kosovares, confiando así en ver a un pequeño Estado europeo plenamente devoto y consagrado a su causa”. Estamos, pues, ante la prevalencia del interés de Washington endosado por el Reino Unido y la consiguiente resignación de París o Berlín.

Para la UE, la aceptación en orden disperso de la independencia de Kosovo abre un camino escarpado porque a partir de ahí, ¿cómo no conceder a los serbobosnios la independencia que reclaman?, ¿por qué habría de respetarse la integridad de Bosnia? Tampoco las reclamaciones de los serbios de Kosovo, contrarios a aceptar la soberanía del Estado naciente, podrán ser ignoradas si hay un mínimo de coherencia. Queda sin más incoado el proceso para dar origen a otros kosovitos sobre la base de las poblaciones de mayoría serbia que padecieron el éxodo de más de 200.000 habitantes, víctimas del llamado Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) que tiene un haber abultado de asesinatos impunes de centenares de serbios y romaníes. Lo mismo puede decirse de los aspirantes a fragmentar Macedonia, Hungría, Chipre, Suecia o Eslovaquia, conforme a criterios étnicos.

La cuestión es si alguien en su sano juicio cambiaría la vida en el Euskadi autónomo por el desastre de Kosovo, nacido con la oposición de Serbia, sin posibilidad de incorporarse a Naciones Unidas, sujeto a las peores bandas de delincuencia organizada, pero eso sí, dispuesto a tantas celebraciones como se avecinan cada vez que presente credenciales un embajador como el de Lesoto o se produzca la incorporación del Estado a la Unión Postal Internacional o a la Comisión Internacional de Pesas y Medidas. ¿De verdad Kosovo es un proyecto atractivo para ofrecerlo a la población del País Vasco?

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Mensaje del Comandante en Jefe, de Fidel Castro Ruz en Granma

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 febrero, 2008

Queridos compatriotas:

Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.

Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.

Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.

Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.

Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación “no exenta de riesgos”.

Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer.

A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.

En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.

Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de 2007:

“Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.

“Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.

“Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final.”

Carta del 8 de enero de 2008:

“…Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido.”

“Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, reiteraba en aquella carta.

Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.

Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.

El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.

No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título “Reflexiones del compañero Fidel” . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.

Gracias.

Fidel Castro Ruz

18 de febrero de 2008

5 y 30 p.m.

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La farsa del bipartidismo, de Xuan Cándano en La Nueva España

Posted in Asturias, Política by reggio on 19 febrero, 2008

Ofende a la inteligencia de un ciudadano normal el espectáculo diario de los dirigentes de los dos grandes partidos utilizando el insulto, la descalificación, la mentira, el sectarismo y la propaganda contra sus rivales. Es tal el infantilismo de la vida política que parece que los votantes a convencer son los menores de edad, aunque hasta los niños parecen tener más luces que estos charlatanes, sin escrúpulos ni vergüenza, dispuestos a todo con tal de no tener que abandonar ese curioso modo de subsistencia que consiste en vivir de los demás, pensando sobre todo en los intereses propios.

Ya sabemos que la política, sobre todo desde que no es otra cosa que una actividad profesional en la que se persigue poder y dinero, es ante todo teatralización. Y lo aceptamos resignada y hasta gustosamente. Es cierto que, tras las poses públicas en las sesiones oficiales o ante los medios, los políticos sustituyen la bronca por el colegueo, lo que es preferible a la confrontación permanente.

También comprobamos, porque nos lo dicta la experiencia dando la razón a nuestras madres, que toda la vida es una comedia, no sólo la política, porque el halago, la falsedad y la miseria no son conductas que castigue precisamente la colectividad. Y si las comedias provocan risa, más aún ésta de la vida, donde todos somos actores y figurantes.

Pero la representación política que soportamos a diario, sólo como espectadores, no es precisamente una comedia. Tampoco un drama, excepto en países del Tercer Mundo con la violencia desatada. Aquí en España es simplemente una farsa. Mienten hasta cuando se pegan. Como los de los payasos en el circo, son golpes para la galería.

Como son fundamentalmente empresas de poder, con sus empleados (directos o indirectos) y sus directivos, los dos grandes partidos españoles compiten comercialmente cada vez que hay elecciones, pero se identifican absolutamente en lo sustancial. Y nada más importante que el dinero. Lo estamos viendo hace tiempo en Asturias, mismamente en Oviedo, sin investigar ni acceder a informaciones secretas, con la evidencia del tamaño de edificios gigantescos. Qué papel tan triste de muñecos de feria éste de Gabino de Lorenzo y Álvaro Cuesta en la refriega electoral, provocándose, insultándose y retándose a diario como gallos de pelea, mientras sus partidos y las administraciones que gobiernan cierran negocios y pactan enormes beneficios.

El Palacio de Congresos de Calatrava, con su gran superficie a punto de abrir, porque de hacer caja pronto se trata, es una gran operación urbanística del PP, que regala el suelo a un poderoso grupo empresarial, y del PSOE, que la financia adquiriendo locales para sus consejerías.

La del «Vasco», con grandes torres del mismo arquitecto y la misma empresa para construir viviendas de lujo que taparán la Catedral, también tiene patrocinio municipal y demanda la bendición de la Consejería de Cultura para autorizar este atentado al patrimonio histórico de la ciudad. De momento, ayer mismo, a la consejera de Cultura, Encarnación Rodríguez, «alguien» la hizo rectificar unas declaraciones contra «las trillizas», aclarando que eran a título personal.

En el barrio de San Lázaro, precisamente ahora, para echar un cable al Ayuntamiento ante la opinión pública, la empresa constructora Sedes, participada mayoritariamente por el Principado, lanza la propuesta de otras torres. Las dos administraciones van de la mano en el proyecto.

El siguiente objetivo es el barrio del Cristo, donde el derribo de las actuales instalaciones hospitalarias no liberará todo el terreno para zonas verdes y esparcimiento de los ciudadanos en una zona donde la ciudad se diluye, sino que ya se anuncia otro negocio inmobiliario. El Ayuntamiento ha propuesto al Principado más rascacielos en la zona.

La siguiente jugada en este monopoly, donde el dinero y los edificios son de verdad y los jugadores son políticos que ejercen de apoderados de los grandes constructores, será en los terrenos de la fábrica de La Vega, los más golosos de la histórica ciudad inundada por el hormigón.

Así que menos comedia y más decencia, señores y señoras candidatos/as, que si vuestros jefes no se toman a broma sus negocios, a los ciudadanos tampoco nos hacen mucha gracia vuestras representaciones, por lo menos a los que nos molestamos en informarnos y no miramos para otro lado. Esos combates vuestros están amañados, son como los de esos grotescos competidores de lucha libre americana, que simulan grandes golpes y palizas ante un público infantil que peina canas.

El bipartidismo es una grave limitación democrática. Pero sobre todo una farsa. Gane quien gane, los intereses de los que mandan sin pasar por las urnas siempre están garantizados. La elección importante es la suya. Cuando deciden quién los protege mejor.

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Sin padrinos no hay bautizo, de Javier Ortiz en Público

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 febrero, 2008

Se buscan hasta debajo de las piedras los factores de toda suerte –históricos, culturales, geoestratégicos, étnicos– que impiden comparar los casos de Kosovo y Euskadi.

“La declaración de independencia unilateral de Kosovo es un hecho totalmente excepcional. Un caso único, fruto de la muy específica situación de la ex Yugoslavia”, afirman los partidarios del reconocimiento del nuevo Estado.

O ellos tienen muy mala memoria o confían en que los desmemoriados seamos los demás. Bielorrusia se proclamó independiente por su cuenta. La llamada revolución cantada, nombre por el que fue conocido el proceso de independización de los tres países bálticos, Estonia, Lituania y Letonia, se impuso también mediante decisiones unilaterales.

Igual que se hace ahora con lo sucedido en Kosovo, se hizo a comienzos de los noventa con Bielorrusia y los países bálticos: ¡nada que ver con Euskadi! Y algo después para enfatizar que la realidad vasca tampoco tiene nada que ver con la irlandesa. Y menos aún con la escocesa.

Claro que los países bálticos tampoco tienen nada que ver con Irlanda. Ni Eslovaquia con Croacia. Ni nadie con nadie. No hay dos devenires históricos medianamente equiparables, y menos en la enrevesada Europa.

La gran diferencia que separa a Euskadi de Kosovo (y de Bielorrusia, y de los países bálticos, y de Croacia, y de Irlanda, y de Eslovaquia y de todos los demás procesos de emancipación nacional que tomaron cuerpo en la Europa del siglo XX y van encontrando poco a poco algo parecido a una salida) es de una sencillez pasmosa: Euskadi no tiene padrinos internacionales. Ni de mucho peso, como Kosovo, o como Irlanda –que cuenta con un muy poderoso lobby en los Estados Unidos–,  ni de peso menor, como Chechenia, que recibe algún apoyo del mundo musulmán.

Quien no tiene padrinos no se bautiza. Sin padrinos con vara alta, no hay consorcios mediáticos que expliquen que tus reivindicaciones no son ninguna locura, y no hay dinero fácil que las explique y pasee por medio mundo, y no hay potencia que te franquee las puertas de los foros internacionales.

Tanto tienes, tanto vales. Y tanto no tienes, tanto no vales.

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La independencia de Kosovo y la equívoca posición española, de Antonio Casado en El Confidencial

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 febrero, 2008

A pesar de los esfuerzos del PSOE y del PP por evitarlo, Kosovo ya es asunto de política interior. Se podía haber evitado, pero Vladimir Putin soltó la liebre. El dirigente ruso, totalmente adverso a la independencia de la ya ex provincia serbia, mencionó el País Vasco como otro enclave europeo que podría apuntarse al precedente kosovar para reclamar su propio Estado. El balón de Putin lo remató veinticuatro horas después el Gobierno vasco: “Un ejemplo a seguir”, sentenció su portavoz, Miren Azcárate.Un sector de los nacionalistas vascos, catalanes o gallegos -hablo con rigor, pues no todos quieren la independencia-, sueñan con convertir sus respectivos territorios en unidades de destino en lo universal. Lo sabemos. Por tanto, aprovecharán el paso del Pisuerga por Kosovo para volver a darnos la tabarra con el derecho de autodeterminación de los pueblos. Lógico. En cambio, no es lógico, ni previsible, ni razonable, que el propio Gobierno de la Nación les dé licencia para fantasear.

Ese es el efecto perverso de la contradictoria posición oficial de España que, recordamos, consiste en rechazar la independencia de Kosovo al tiempo que mantiene su oferta de colaborar en la formación del nuevo Estado. La lógica europea de nuestra política exterior nos sitúa junto a Francia, Alemania y el Reino Unido. En este caso, también junto al aliado norteamericano. Con todos ellos, bajo paraguas de la ONU, la UE y la OTAN, hemos venido formando un frente común en los Balcanes, cuyo último paso es apadrinar al nuevo Estado.

Ese es nuestro sitio, a mi juicio. Pero una mal entendida lógica nacional ha llevado a España a desmarcarse con los argumentos habitualmente utilizados para rebatir las fantasías de ciertos sectores del nacionalismo vasco y catalán. Fundamentalmente, uno: que la secesión, o la declaración unilateral de independencia, atenta contra la legalidad internacional. Es el pretexto esgrimido ayer por el ministro Moratinos ante sus colegas europeos para justificar la decisión española de no reconocer al nuevo Estado.

¿Qué es lo que tiene de malo esta posición? Pues que está dictada por el miedo al contagio y, por tanto, transmite debilidad. Sin embargo, hasta ahora ni el Gobierno socialista ni el PP -ay, la campaña-, se han tomado la molestia de explicar en serio que Kosovo no tiene absolutamente nada que ver con el País Vasco, Cataluña o Galicia. Años luz entre la pretensión secesionista en un país democrático y legítimamente constituido y este penoso resto del naufragio yugoeslavo, con una memoria de guerra civil tan reciente.

La inefable declaración europea de ayer, considerando sui géneris la independencia de Kosovo, a la luz de la legalidad internacional, no le ha servido a España para apearse de su posición adversa. Moratinos reiteró que España no reconocerá al nuevo Estado. Por temor a que cunda el ejemplo en nuestro país. O así al menos lo han entendido las opiniones públicas europeas, sobre todo a juzgar por la insistencia de Moratinos en lograr de la UE una declaración en la que se trate a Kosovo como una “excepción” del Derecho Internacional.

Y uno se pregunta humildemente: ¿No hubiera sido más coherente, y con menos coste político, apoyar la independencia de Kosovo y defender con convicción que el caso no guarda ni de lejos ningún parecido con el País Vasco o Cataluña?

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Los Balcanes, en erupción, de Alberto Piris en Estrella Digital

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 febrero, 2008

La declaración unilateral de independencia de Kosovo, formalmente anunciada en el Parlamento nacional el pasado domingo, es un acontecimiento político preñado de graves riesgos para el futuro, a pesar de estar apoyado por EEUU y varios países de la Unión Europea.

Por otro lado, es indudable que la continuidad de la situación anterior se revelaba en la práctica como imposible. Tal situación se vino manteniendo desde que la intervención militar de la OTAN en 1999 puso fin a la guerra que había desencadenado el gobierno de Belgrado contra los insurgentes del Ejército de Liberación de Kosovo.

Las negociaciones que intentaron resolver la inestable e imprecisa situación política de la vieja provincia serbia, conducidas primero por el finlandés Ahtisaari, en nombre de la ONU, y después por el trío constituido por EEUU, la UE y Rusia, no alcanzaron el deseado desenlace. Fue imposible llegar a un acuerdo sobre cómo interpretar la resolución 1244 de la ONU, aprobada en junio de 1999, que exigía lograr “una solución política a la crisis de Kosovo”, pero sin especificar cuál podría ser tal solución. De nuevo, la habitual asepsia diplomática del Consejo de Seguridad más que curar una herida la dejaba emponzoñarse en la infructuosa esperanza de que sanase por sí sola.

Ante ese texto, la UE ha definido su postura mediante un documento conjunto en el que se declara que la independencia de Kosovo, si no estaba explícitamente contenida en la letra de la resolución 1244, sí lo estaba en su espíritu: “La actuación para poner en práctica una situación final [de independencia] es más compatible con las intenciones de la 1244 que seguir bloqueando una situación que todos consideran insostenible”.

Por su parte, Serbia y Rusia esgrimen otras razones: un estado soberano, como es Serbia, no ha otorgado la independencia a Kosovo y, no existiendo resolución alguna del Consejo de Seguridad que así lo disponga, la segregación de la provincia kosovar viola gravemente la legalidad internacional. Aducen en Belgrado y Moscú que la citada resolución solo autoriza “una sustancial autonomía dentro de la República Federal de Yugoslavia”, lo que en su opinión veta la independencia. Sobre esta última cuestión, el documento de la UE interpreta que la integridad territorial de Yugoslavia ha dejado de ser aplicable, del mismo modo que la República dejó de ser “federal” al independizarse Montenegro.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso declaró hace una semana: “Estamos frente a una subversión de los mismos principios en los que se basa la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OCDE), principios esenciales en los documentos básicos de Naciones Unidas”. Uno de esos principios estipula que las fronteras solo pueden modificarse por acuerdo mutuo, como ocurrió en la escisión de la antigua Checoslovaquia.

No existe unanimidad entre los países de la UE sobre esta cuestión. En círculos diplomáticos de Bruselas se afirma que algunos países europeos —entre los que se cita a España, Rumania y Chipre— temen que la independencia unilateral de Kosovo pueda “excitar los movimientos secesionistas en sus propios territorios”. También Grecia, Eslovaquia y Chequia han manifestado reticencias.

Por su parte, Rusia podría apoyar a los independentistas de los dos territorios georgianos (las antiguas repúblicas autónomas de Abjazia y Osetia del Sur) que aspiran a depender de Moscú, mientras en Tiflis, por el contrario, se sueña con la OTAN y con el apoyo inmediato de EEUU. Otro probable conflicto queda así servido. Complica más aún la cuestión el texto del plan estudiado en la ONU para Kosovo, donde si por una parte se reconocería la independencia kosovar bajo vigilancia internacional, dando a los albano-kosovares la posibilidad de elegir su bandera, su himno nacional y una nueva Constitución, por otro lado se les impediría la unión con Albania, a la vez que se niega a los serbo-kosovares la posibilidad de integrarse en Serbia.

De momento, la UE aprobó el pasado sábado el envío de una misión policial y jurídica a Kosovo, con el nombre de Eulex. Se prevé que en junio sustituya a la misión civil de la ONU, para evitar violaciones de los derechos humanos de las minorías y poner en marcha un sistema viable de instituciones públicas de gobierno, donde hoy reina la corrupción y la presión de las mafias.

Pero, mal que le pese a la UE, lo cierto es que los Balcanes vuelven a entrar en erupción. No se puede saber cuándo plantearán los serbios de Bosnia y Herzegovina su derecho a ser tratados como los kosovares. O el de éstos a unirse más estrechamente con Albania. Ni cómo la onda expansiva iniciada el pasado domingo afectará a las minorías albanesas de Montenegro y Macedonia. O, yendo algo más lejos, al rompecabezas étnico que se extiende hasta el río Dniester y los Cárpatos, y sobre el que ya planean diversas inquietudes secesionistas.

Nuevos problemas que no podrán resolverse con el simple ondear de la bandera de EEUU, como ha ocurrido en la capital kosovar, y que obligarán a los gobiernos europeos a reflexionar más sobre las repercusiones de las decisiones adoptadas con precipitación y poca unanimidad.

Alberto Piris. General de Artillería en la Reserva.

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