Reggio’s Weblog

El presidente y el nuncio, en salsa de albahaca, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política, Religión by reggio on 15 febrero, 2008

Zapatero y el embajador vaticano comparten cena en Madrid

El famoso caldito que tenían que compartir el presidente del Gobierno y el nuncio de la Santa Sede en España fue ingerido, simbólicamente, ayer al filo de las nueve de la noche. José Luis Rodríguez Zapatero acudió puntualmente a la cita con el embajador vaticano Manuel Monteiro de Castro, diplomático portugués con rango de arzobispo, pero en la mesa de la Nunciatura (calle Pío XII, en el Madrid no los Austrias), no había caldo.

Este fue el menú: delicias de calabacín y alcachofas sobre salsa de albahaca, lomo de merluza perfumada a la vainilla, tabla de queso y mousse de lima con gelatina de té de jazmín. Vinos: Albariño y Ribera de Duero. Y de remate champán Moët & Chandon. Bocatto di cardinale.

El encuentro discurrió entre amabilidades y gestos de gran formalidad, pero con muchísimas tensiones subyacentes, como consecuencia del grave enfrentamiento institucional, todavía en curso, entre el Gobierno socialista y la jerarquía católica. Tensión derivada de la reciente nota de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal en la que de una manera implícita, pero con meridiana claridad, se invita a los fieles católicos a no votar al Partido Socialista Obrero Español.

A lo largo de esta semana, el nuncio Monteiro de Castro, diplomático de dilatada experiencia internacional (Panamá, Guatemala, Vietnam, Australia, México y Bélgica), ha recibido el consejo de influyentes sectores de la Iglesia española de aplazar el encuentro con el jefe del Gobierno. Consejo que no ha sido atendido.

Estos sectores, identificados con la línea de severidad que lideran los cardenales Antonio María Rouco Varela (Madrid) y Antonio Cañizares (Toledo), consideran que el nuncio vaticano ha actuado con una formalidad demasiado exquisita en los momentos más duros del reciente choque entre el PSOE y la Conferencia Episcopal. Este sector cree que monseñor Monteiro de Castro tenía que haber salido públicamente en defensa de los prelados que han sido más duramente criticados por la izquierda y ha advertido esta misma semana a la nunciatura que el Gobierno podría intentar utilizar la cita del caldito, para desacreditar públicamente a la Conferencia Episcopal, subrayando la imagen de una Iglesia española dividida entre duros y moderados.

División que se ha puesto claramente de manifiesto tras las matizadas declaraciones de diversos prelados y religiosos: desde Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao y presidente moderado de la Conferencia Episcopal, hasta el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, pasando por el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, el cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, y el obispo de La Seu d´Urgell, Joan Enric Vives.

Esta misma semana, el obispo Blázquez ha viajado a Roma, donde ha sido recibido en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Temas en agenda: el reciente nombramiento pontificio de un nuevo obispo auxiliar de Bilbao, Mario Iceta, de perfil alejado del nacionalismo vasco, y, obviamente, las próximas elecciones en la Conferencia Episcopal, que entre el 4 y el 6 de marzo deberán decidir la presidencia del episcopado español para los próximos tres años.

En un debate celebrado ayer en Madrid por la revista religiosa Vida Nueva, el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, tuvo la oportunidad de sumarse a las críticas al polémico documento episcopal. Según Pujol, sobraba la referencia crítica a la negociación con ETA. “A los obispos -dijo- les ha faltado finezza“.

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Pescado vendido, de Xavier Bru de Sala en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 15 febrero, 2008

Al parecer, los jefes de campaña y sus jefes tratan ante todo de neutralizar cualquier posible avance del adversario. No poniendo directamente palos a las ruedas del rival, no debatiendo o batiéndose a campo abierto, sino zigzagueando y dando quiebros, de manera que sustituyen lo que sería un circuito por una especie de laberinto aberrante en el que nadie alcanza a adivinar con qué van a intentar sorprendernos al doblar la próxima esquina. La precampaña parece en este sentido una poscampaña, un remate de subasta en la que todo el pescado está vendido y el personal de los puestos, al cierre del mercado, ofrece el sobrante a cualquier precio.

¿Tanto se temen, PSOE y PP, que están dispuestos a pasar los veintitantos días que faltan para el 9-M cambiando cada día de oferta y lugar? Si bien se fijan, ni Zapatero ni Rajoy ni sus colaboradores estrella hablan dos veces del mismo asunto.

Se plantan ante los micrófonos, en un escenario asimismo tan sorprendente como puedan, y sueltan unas promesas o propuestas que en términos comerciales llamaríamos de absoluta novedad. Venden de todo. Si el conjunto dibujara por lo menos un plan u oferta coherente, pues sólo habría que criticar la imprevisibilidad y la fragmentación, pero da la impresión de que, andan siempre en busca de algo no sólo nuevo sino además sorprendente. Lo que sea, con tal de que pille por sorpresa. De este modo, han pasado ya revista a todos los temas habidos y por haber. Dejan a un lado el seguimiento de la actualidad porque están convencidos de que ellos y lo que digan, por raro y a destiempo que lo coloquen, es la actualidad y centra el interés público. ¿Se acaba la munición para este pimpampum? ¡Ni hablar! Puestos a inventar e inventariar, el arsenal de propuestas es tan amplio como fugaz. Como fuegos de artificio. Aún no nos hemos acabado de enterar de la última y ya están en otra cosa, que estalla en otra parte del firmamento de campaña. Así, cada cohete anula el anterior. Por fortuna, aunque no sepamos aún hasta qué cotas van a llegar en esta alocada histeria de campaña, sabemos hasta cuándo tendremos que sufrirla.

Si hubiera algún límite en las promesas cuantificables, ya llevarían días en números rojos. No es así. Si hay algo seguro es que el próximo Gobierno – a diferencia de los anteriores, pues llevamos casi tres legislaturas de vacas gordas- lidiará con una situación económica no exenta de dificultades. ¿Cómo se las van a arreglar entonces para pagar las cuantiosísimas dádivas que prometen? Si por lo menos el PP se abstuviera de hacer la pelota al sufrido ciudadano, pues entonces dispondría de un argumento demoledor: poner una cifra, desde luego espeluznante, de lo que nos costarían al año las promesas del PSOE. ¡Y en tiempos de crisis! Así ganó John Major, contra pronóstico, en el 92. Pero a diferencia de los conservadores británicos, los españoles tiran la casa por la ventana tanto o más que los socialistas. La de todos, no la suya. El efecto deseado no es que el electorado crea en el cumplimiento de las propias sino igualarse en credibilidad a la baja. Pero no haría falta tanto empeño, porque el simple hecho de no insistir y salir cada día con algo nuevo, es ya causa suficiente de descrédito. No les importa. Les da igual pasar por mentirosos, con tal de que el rival esté al mismo nivel y no ande hacia delante.

Planteada en esos términos ¿qué sentido tiene el carrusel de campaña? Tal vez ambos tratan de disimular, pasar página de la legislatura para que nadie se acuerde de lo que han hecho o dejado de hacer. En mi muy modesta opinión, no hay para tanto. Por un lado, el PSOE de Zapatero podría efectuar un balance positivo – por lo menos para su electorado potencial- de algunas de sus políticas. Ya que las comunicó mal, pues tiempo sería de insistir en su obra de Gobierno. El PP, por su parte, bien podría reivindicar la iniciativa y el marcaje del terreno en temas clave como la lucha antiterrorista (el PSOE está haciendo lo que decía el PP, a saber si porque ETA rompió la tregua o porque sin la menor flexibilidad en el Estado democrático no tenía otra salida, harakiri aparte) o el Estatut de Catalunya (pues fue gracias a su presión, o a la de su coro mediático, que Zapatero prefirió dar marcha atrás y recortarlo drásticamente, lo cual le sale gratis en Catalunya y le reivindica en la España nacional). Parte de su trayectoria avala tanto a Zapatero como a Rajoy pero renuncian al aval. No tanto porque lo advierten entrelazado en no pocos capítulos, como para evitar el menor riesgo de lucimiento del adversario. En vez de asumir su trayectoria, parten de cero, venden el pescado antes de la campaña y se lanzan al descrédito de la improvisación y los fuegos fatuos.

Si no fuera porque el equilibrio de expectativas favorece el interés; a no ser que el incremento de interés redunde en mayor participación, la apatía ciudadana se impondría sobre la poco recomendable metodología del salto de canguro en cualquier dirección que practican ambos partidos.

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El pisotón de Melchor, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 15 febrero, 2008

EL RUIDO DE LA CALLE

Un scoop es una sardina. Escribió Julio Camba que lo más parecido al periodismo es la pesca, cuya frescura solo dura 24 horas. Transcurrido ese plazo, las sardinas apestan y las noticias se pasan del todo. En España, el scoop de Bob Woodward se traduce como el pisotón de Melchor Miralles, que unas veces pesca tiburones en las cloacas del Estado y otras, como anteayer, una refulgente merluza en un lago dorado de televisión. Melchor Miralles está tocado por el ángel. El mamón tiene suerte desde que hurgó la chepa a Segundo Marey. Los reporteros, como los generales, o gozan de potra o acaban de jefes.

Cuando le conocí era un reportero de investigación a la americana. Cubrimos los dos, en el Tribunal Supremo, el juicio a los 11 hombres que dirigieron la guerra sucia. Con cara de niño, tirantes de colores, pelo al cepillo y ojos sonrientes, siempre acierta. Llegó años después como directivo al Real Madrid de Ramón Calderón y surgieron las goleadas después de las pañoladas. En los tiempos oscuros le acusaron de etarra y de maricón, le amenazaron de muerte. No han podido con él. Hoy es el director de Veo TV y ha pegado un pisotón de mediana intensidad. «Fuimos los más listos -me dice-, porque todos tenían el vídeo y sólo nosotros lo analizamos». Cuatro distribuyó la señal y el equipo de Veo escarbó hasta encontrar la prueba de que la estrategia socialista se basa en la escalada de la tensión para movilizar al electorado joven. Anoche dieron la parte que no había sido aún distribuida, ésa en la que José Luis Rodríguez Zapatero confiesa como un pardillo: «Yo voy a empezar, a partir de este fin de semana, a dramatizar un poco».

Los mejores reporteros ya no son los gargantas profundas, sino los micrófonos. Los periodistas respetamos el off the record, esa trampa de los políticos para blindarse de su incontinencia verbal. Es una versión del pacto entre caballeros, cuando ni nosotros ni ellos practicamos las virtudes caballerescas.

Dramatizar un poco, dice el presidente. Gracias a Gabilondo hemos comprobado que la fe política, como la fe en general, es una suspensión voluntaria de la racionalidad y que los políticos españoles nos tratan como al público del teatro. La política no es una farsa, pero los candidatos llevan máscaras. Los políticos, como los actores, están llenos de esquinas, de recovecos, de tramoyas. Como los cómicos, son frutos prohibidos y el público quiere comer esos frutos. Se dice en el breviario para actores de Manuel Angel Conejero: los actores utilizamos todos los ardides: lo que nos rodea, nuestro cuerpo, nuestra voz. El espectador, el votante, todo lo somatiza.

Pero los periodistas como Melchor trabajan con distanciamiento en esa función teatral, sin volverse políticos. Si se vuelven políticos se convierten en el corifeo, en gentes que, como dijo Bismarck, han malogrado su carrera.

© Mundinteractivos, S.A.

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La tensión, de David Gistau en El Mundo

Posted in Política by reggio on 15 febrero, 2008

AL ABORDAJE

La explicación tal vez sea que la ex-ministra Trujillo se pasó su mandato dando fiestas para aquellos okupas de los que defendió «el estilo de vida alternativo». El ya famoso ático con vistas podría haberse quedado como las osamentas de los navíos varados en las playas de Costa Esqueletos. Y entonces habría sido necesaria la reformilla de 250.000 euros. Para que Bermejo, al entrar en su chiscón remozado a capricho, acertara a decir lo mismo que Nerón cuando inauguró la Domus Aurea: «Por fin puedo vivir como un ser humano».

Para eso, para que los redentores de los descamisados puedan vivir como seres humanos, como señoritos con coartada moral no muy distintos de los que descubrieron la lubina y las tiendas de Adolfo Domínguez cuando el saqueo del felipismo, el PSOE necesita ganar las elecciones. Y para ganar las elecciones, lo que conviene es que «haya tensión», como le confesó ‘Zetapé’ a Gabilondo en plena relajación post-coital, enlazadas las manos de ambos y susurrándose palabras de amor.

Y a todas ésas, ¿por qué le conviene la tensión a Zetapé, cuando debieran bastarle su aureola de profeta y la sonrisa circunfleja, como de hare-krishna que cuando pasa la hucha en nombre de un mundo mejor no es para pedir una moneda, sino un voto? Porque fueron la tensión y la bronca posteriores al atentado del 11-M, y no la confianza en un proyecto, las que le hicieron presidente. Y ese voto sobre el cual se sustentó, el del «Pásalo», es por definición abstencionista y sólo se moviliza en circunstancias muy excepcionales, de urgencia nacional, cuando la temperatura es tal que el poder depende de una operación de agitación y propaganda en la que cabe incluso la invención de terroristas suicidas y de un golpe de Estado inminente. Así, consciente de que su suelo electoral es movedizo, y de que de algún modo hay que convocar a los chavales del «Pásalo» ahora desactivados y encima cabreados por el impuesto revolucionario de la sección cultural, Zetapé necesita recrear en el plano retórico toda la tensión que se hizo terrible verdad por culpa de Al-Qaeda. Necesita el clima embravecido igual que los gringos de 1898 necesitaban el hundimiento del Maine. Para así, con ‘Pepiño’ haciendo de Randolph Hearst sin ortografía, poder cuajar un lenguaje amarillista que azuce a los electores por el miedo al enemigo que está a las puertas. Dispuesto a recortar derechos, a dar paseíllos civiles, a reprimir homosexuales, a estabular inmigrantes e incluso, como anunció el insigne Cuerda, a fundar una teocracia anacrónica que nos devuelva a los tiempos del sílex. A Zetapé le «conviene la tensión» porque sólo en circunstancias excepcionales, reales o impostadas, encuentra su propio hueco. Un país rutinario, hecho de inercias del sistema y de sosegadas confrontaciones de proyectos, no tardaría en descubrir todas sus desnudeces.
© Mundinteractivos, S.A.

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El entorno del entorno del entorno, de Iban Zaldua en El País del País Vasco

Posted in Política by reggio on 15 febrero, 2008

El cansancio nos vence, de eso no cabe ninguna duda. Son demasiados años corriendo en el interior de esa noria para hámsteres que algunos denominan el conflicto vasco -y en mi cuadrilla llamamos simplemente la Cosa, para no llegar a ninguna parte. El profesor y escritor Jokin Muñoz, que ganó el Premio Euskadi de literatura del año 2004 con Letargo, un excelente libro de relatos sobre la Cosa, realizaba unas declaraciones muy significativas hace un par de meses, con motivo de la presentación de su última novela: “Yo he empezado a ver nuestro problema desde la lejanía. Como ciudadano, antes me veía implicado. No diré que iba mucho a manifestaciones etc., pero el tema me preocupaba (…). Sin embargo, creo que lo de Barajas ha destruido más de lo que piensa la gente. Ahora he empezado a ver el tema desde muy lejos, con indiferencia. Es posible que sea cruel plantearlo así, pero he llegado a pensar que me interesa sólo como material para la ficción. Es triste decirlo, pero me han arrastrado hasta ese punto. Como sociedad hemos pasado a otra fase. (…) Es sorprendente, pero los dirigentes de un partido político están en la cárcel, y aquí estamos, tomándonos unas cervezas, y en el instituto no se nota nada”.

Me he obligo hacer frente a ese cansancio del espíritu y a levantar una vez más la voz contra la suspensión de la actividad de los partidos ANV y PCTV-EHAK, mermando una vez más el derecho al voto de gran parte de lo que podría denominarse izquierda abertzale oficial. Ya son demasiadas veces, desde la ilegalización de Batasuna, que asistimos, cada vez más impasibles, a un procedimiento que debería ser excepción, y de ningún modo norma, en una democracia avanzada. Eso, por no hablar de las sentencias que han caído sobre los implicados en el llamado sumario 18/98 y que, de alguna manera, oficializan y ahondan la extensión de la lucha antiterrorista contra eso que se ha dado en llamar “el entorno de ETA”. Me temo que no se ha escrito lo suficiente sobre el daño que, a mi entender, procesos como éstos o el que se sigue llevando a cabo contra periódico Euskaldunon Egunkaria están produciendo a la democracia española.

Lo cierto es que a mí me sigue pareciendo absurdo acusar a toda esa gente -que no ha apretado ningún gatillo, ni ha participado en la preparación de atentados, ni ha diseñado la estrategia de la organización terrorista- de colaborar con ETA o ser parte de ella. Es más, estoy seguro de que entre los militantes de ANV, y no digamos ya entre sus votantes, hay muchas personas que ni siquiera están de acuerdo con los métodos de ETA; no hay que olvidar, además, que los estatutos de ANV rechazan el uso de la violencia. Pero incluso aunque esos militantes no estuvieran en desacuerdo con los fines y métodos de la organización terrorista, eso no los convertiría automáticamente en cómplices de la misma, por muy equivocados que podamos pensar que estén: para eso hace falta algo más de lo que han demostrado los jueces.

Si nos vamos a los extremos, el PP no ha condenado el golpe militar que derribó una república legítimamente constituida y llevó a la guerra civil y al franquismo -¿acaso ha prescrito aquello?-, y no creo que su actividad deba ser suspendida, ni que sus dirigentes o militantes tengan que ir a la cárcel por opinar, aunque sea a posteriori, que las acciones llevadas a cabo por los mayores criminales de la historia contemporánea de España no estuvieron tan mal, a fin de cuentas. O, acercándonos más a nuestro tiempo, por defender que España tenía que participar en una intervención militar como la de Irak, que ni siquiera legitimaron las Naciones Unidas y ha dado lugar a una de las guerras más sangrientas que ha conocido la región.

A no ser que el mismo hecho de opinar y defender un proyecto desde la acción política y social -y no desde las armas- se haya convertido, de repente, en un delito en este país. Porque en ese caso, a la “socialización del sufrimiento” -horrible expresión- que propugnaba hace algunos años ETA cuando empezó a atentar contra concejales y políticos de los partidos constitucionalistas y periodistas o profesores no nacionalistas, el Estado respondería con una “socialización del sufrimiento judicial” que funciona según la lógica simplista de que “todo es ETA”. Porque en ese caso, efectivamente, ¿después de ANV, qué viene? ¿Zutik, como apuntaba sibilinamente hace unas semanas el periódico Abc? ¿Aralar? ¿Dónde acaba ETA? ¿Dónde empiezan los demócratas? ¿No habíamos quedado que la sociedad vasca no puede compararse con la irlandesa, que aquí no había fractura social entre comunidades?

Porque si, por ejemplo, los condenados en el sumario 18/98 son “el entorno de ETA”, yo, que ni siquiera soy independentista, soy del “entorno del entorno de ETA”: he colaborado, aunque sea de refilón, con la Fundación Josemi Zumalabe; he defendido, en los tiempos de la insumisión, la desobediencia civil; he publicado artículos y relatos en el periódico Egin o en Euskaldunon Egunkaria… Si mi implicación hubiera sido un poco mayor, yo mismo (y otra muchísima gente) podríamos haber sido encausados en un sumario como ése. Y quién me dice que, por esa regla de tres, no vayamos a ser incluidos en la próxima ampliación del campo de batalla, y entonces sean más las personas entre mis conocidos, familiares y amigos, incluso los que votan al PSE o al PP, que integren “el entorno del entorno del entorno de ETA”. Y así hasta el infinito.

Desconozco si esta estrategia va a acabar con ETA; puede que no, puede que sí. Pero aun en el caso de que lo hiciera, el uso de estos métodos no hace más que causarle un perjuicio a la democracia española, de una forma muy semejante a la que lo hizo el GAL en sus tiempos, pero con un agravante: el GAL era una organización que actuaba al margen de ley, cosa que no puede decirse, desde luego, de la Audiencia Nacional o del Tribunal Supremo. Nuestro sistema político ya ha sufrido daños muy graves debido a la persistencia del terrorismo de ETA, que debió terminar hace mucho tiempo y sigue siendo nuestro problema más terrible, pero sentencias como la del 18/98, las insoslayables sospechas acerca de la continuación del uso de la tortura por parte de los cuerpos policiales, la suspensión de partidos como ANV o el PCTV o las detenciones masivas de dirigentes y militantes de la izquierda abertzale no hacen más que multiplicar dichos daños: es posible que esa estrategia llegue a triunfar, pero me preocupa el desolador paisaje que va a dejar tras de sí en nuestra polis.

Uno de los síntomas de ese paisaje es y será, sin duda, el cansancio que mencionaba al principio, esa indiferencia de la que hablaba Jokin Muñoz y que es consecuencia tanto de la reanudación de las acciones criminales de ETA como de una ofensiva judicial que tiene más que ver con criterios de estrategia militar y electoral que con la defensa de derechos civiles y democráticos. Un cansancio derivado de la sensación de que una historia absurda y cruel se repite sin cesar, del eterno retorno de la Cosa. Un cansancio que se filtra por todas partes y lo contagia todo, también, lastrándolas sin remedio, las palabras gastadas de este artículo, que casi no tengo fuerzas ni para releer.

Iban Zaldua es escritor. Su último libro publicado en castellano es Porvenir (Lengua de Trapo, 2007).
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Blanco x Negro = Negro, de Jorge Majfud en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 15 febrero, 2008

El centro de los debates en las internas del Partido Demócrata de Estados Unidos es un caso interesante y, sea cual sea su resultado, significará un cambio relativo. No es ninguna sorpresa, para aquellos que lo han visto desde una perspectiva histórica. Sin duda, el triunfo de Hillary Clinton no será tan significativo como puede serlo el de Obama. No los separa tanto el género o la raza cuanto una brecha generacional. Una, representante de un pasado hegemónico; la otra, representante de una juventud algo más crítica y desengañada. Una generación, creo, que operará cambios importantes en la década siguiente.

Sin embargo, en el fondo, lo que aún no ha cambiado radicalmente son los viejos problemas raciales y de género. El centro y, sobre todo, el fondo de los debates han sido eso: gender or race, al mismo tiempo que se afirma lo contrario. Es significativo que en medio de una crisis económica y de temores de recesión, las discusiones más acaloradas no sean sobre economía sino sobre género y raza. En la potencia económica que, por su economía, ha dominado o influido en la vida de casi todos los países del mundo, la economía casi nunca ha sido el tema central como puede serlo en países como los latinoamericanos. Igual, entiendo que el desinterés por la política es propio de la población de una potencia política a nivel mundial. Cuando hay déficit fiscal o caídas del PBI o debilitamiento del dólar, los más conservadores siempre han sacado sus temas favoritos: la amenaza exterior, la guerra de turno, la defensa de la familia –la negación de derechos civiles a las parejas del mismo sexo– y, en general, la defensa de los “valores”, esto es, los valores morales según sus propias interpretaciones y conveniencias. Pero ahora las más recientes encuestas de opinión indican que la economía ha pasado a ser uno de los temas principales de atención para la población. Esto ocurre cada vez que la maquinaria económica se aproxima a una recesión. Sin embargo, los candidatos a la presidencia temen desprenderse demasiado del discurso conservador. Quizás Obama ha ido un poco más lejos en este desprendimiento, criticando el abuso de la religión y cierto tipo de patriotismo mientras Hillary ha rescatado la breve y eficaz muletilla de su esposo que en 1992, en medio de la recesión de la presidencia de George H. Bush, lo llevó a la victoria: “it’s the economy, stupid”. Su fácil consumo se debe a esa sencillez que entiende la generación McDonald’s.

Hillary Clinton es hija de un hombre y una mujer pero, a pesar de lo que pueda decir el psicoanálisis, todos la ven como una mujer, and period. Barack Obama es hijo de una blanca y un negro pero es negro, y punto. Esto último se deduce de todo el lenguaje que se maneja en los medios y en la población. Nadie ha observado algo tan obvio como el hecho de que también puede ser considerado tan blanco como negro, si caben esas categorías arbitrarias. Esto representa la misma dificultad de ver la mezcla de culturas en el famoso “melting pot”: los elementos están entreverados, pero no se mezclan. De la fundición de cobre y estaño no surge el bronce sino cobre o estaño. Se es blanco o se es negro. Se es hispano o se es asiático. El perjudicado fue John Edwards, un talentoso hombre blanco que salió de la pobreza y parece no olvidarla, pero no tiene nada políticamente correcto para atraer. Ni siquiera es feo o maleducado, algo que mueva a un público compasivo.

Pero las palabras pueden –y en política casi siempre lo hacen– crear la realidad opuesta: Hillary Clinton dijo hace pocos días que amaba estas primarias porque parece que se nominará a un afroamericano o a una mujer y ninguno va a perder ni un solo voto por su género –aquí se evita la palabra “sexo”– o por su raza (“I love this primary because it looks like we are going to nominate an African-American man or a woman and they aren’t going to lose any votes because of their race or gender”). Razón por la cual Obama les habla a las mujeres y Clinton a los afroamericanos. Razón por la cual en Carolina del Sur casi el ochenta por ciento de la población negra y sólo el veinte por ciento de los blancos votó por Obama. Razón por la cual Florida y California –dos de los estados más hispanos de la Unión– se resistieron a apoyar a Obama, el representante de la otra minoría.

Así, mientras la costumbre ha pasado a despreciar la calificación de “políticamente correcto”, nadie quiere dejar de serlo. Los debates de las elecciones 2008 me recuerdan a la Cajita Feliz de McDonald’s. Tanto derroche de alegría, de felicidad, de sonrisas alegres no necesariamente significan salud. La secretaria de Estado de la mayor potencia mundial es una mujer negra. Desde hace años, una mujer afroamericana tiene más influencia sobre vastos países que millones de hombres blancos. Sin embargo, la población negra de Estados Unidos –como la de muchos países latinoamericanos– continúa sin estar proporcionalmente representada en las clases altas, en las universidades y en los parlamentos mientras que su representación es excesiva en los barrios más pobres y en cárceles donde compiten a muerte con los hispanos por la hegemonía de ese dudoso reino.

Jorge Majfud. The University of Georgia.

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Obama, la esperanza de América Latina, de Jaime Martínez Veloz en La Jornada

Posted in Internacional, Política by reggio on 15 febrero, 2008

La sociedad estadunidense vive hoy un nuevo fenómeno social. Barack Obama, senador por el estado de Illinois y precandidato del Partido Demócrata, ha roto paradigmas y estereotipos y aparece ya en las encuestas como el candidato demócrata con mayores posibilidades de derrotar al partido de Bush, el Republicano.

Amplios sectores estadunidenses, al margen de su origen étnico, social o político, se han incorporado a la cruzada electoral encabezada por el joven senador de Illinois, que con un discurso alejado de la retórica de los políticos conservadores ha logrado captar la atención de la ciudadanía de ese país.

Con una sólida formación académica, realizada mediante el esfuerzo individual y familiar, y una vinculación permanente con las comunidades más pobres de su estado, Barack Obama es poseedor de una sensibilidad especial, que le permite entender la realidad de su país y plantear alternativas objetivas, sólidas y eficaces en términos electorales.

Sus adversarios, atónitos ante el avance de su campaña, le señalan como su principal defecto la inexperiencia y lo corto de su carrera política, lo cual en sentido inverso le ha ayudado a posicionar la imagen de un hombre alejado de la forma de hacer política que llevó a Estados Unidos a una guerra con Irak, por medio de la mentira, y que al mismo tiempo ha contribuido a la creación de una drástica recesión de la economía estadunidense.

Obama no recurre al discurso de la misericordia ni asume el papel de mártir, pero entiende lo que viven las minorías, sus problemas, sus angustias, y plantea opciones y alternativas. Su rechazo a la guerra en Irak desde un principio mostró no sólo la determinación del senador de Illinois, sino también su capacidad política, al presentar un plan que ha sido confirmado en gran parte por el grupo bipartidista que estudió el conflicto en ese país (Iraq Study Group), dirigido por James Baker y Lee Hamilton.

Desde su origen afroamericano lanza una consigna de unidad para el continente: “No hay una América blanca, otra afroamericana y otra hispana, hay una sola América”. Quizá pocos con tan pocas palabras han dicho tanto, sobre todo cuando nuestros pueblos en América Latina están urgidos de tener una relación de cooperación, fraterna y solidaria, y no como hasta ahora, donde el nombre de Estados Unidos es sinónimo de invasiones, explotación, expoliación de recursos naturales e imposición de dictadores y dictadorzuelos.

Para nuestros connacionales y hermanos latinos en Estados Unidos tiene una propuesta. “Yo represento a gente que hasta ahora se había quedado a un lado. Me aseguraré de que esa gente tenga acceso a cuidados médicos, a educación, incluso si son indocumentados”.

En materia migratoria afirma “que el tema de la inmigración ha sido explotado por los políticos más para dividir a la nación que para encontrar soluciones reales. Esta división ha permitido que el problema de la inmigración indocumentada empeore, con fronteras que están menos seguras que nunca y una economía que depende de millones de trabajadores que viven en la oscuridad”.

El papel de los sectores tradicionalmente llamados “minorías” tiene hoy una enorme relevancia, de ahí lo importante de que el mensaje de Obama llegue a todos los rincones de Estados Unidos y de América Latina, donde sus definiciones y posiciones perfilan una nueva relación y un mejor entendimiento entre nuestros países. A lo largo de la historia América Latina no ha sido enemiga de Estados Unidos, pero Estados Unidos sí lo ha sido para nuestros países, que han visto invadidas sus fronteras una y otra vez por tropas de esa nación.

De ahí la importancia de que todas las fuerzas latinoamericanas tengamos la capacidad para unir nuestras voces en torno a quien más posibilidades tiene de construir una relación de cooperación con América Latina y derrotar al partido guerrerista de Bush. Los partidos y las organizaciones políticas de México y América Latina estamos en posibilidad de impulsar una cadena de colaboraciones y apoyos en torno a quien establece compromisos para crear nuevas y mejores condiciones de entendimiento.

Lo que pase o deje de pasar en Estados Unidos afecta a nuestros países, por ello con toda nuestra capacidad debemos crear una fuerza latina alrededor de la candidatura del senador Barack Obama. Estoy convencido de que tenemos capacidad para ello.

Jaime Martínez Velóz.  Político y Arquitecto Mexicano, miembro del Partido de la Revolución Democrática, articulista del periódico La Jornada. Fue diputado federal de las LVI y LVIII Legislatura del Congreso de la Unión de México. Se ha desempeñado como Coordinador de varios programas sociales estatales, y ha coordinado diferentes programas sociales de Chiapas. Trabajo como asesor de Luis Donaldo Colosio como candidato a la Presidencia, y mientras que Colosio era Secretario de Desarrollo Social, el fungió como Sub Delegado de la SEDESOL en Baja California. Ha sido diputado local en Baja California.

Ha sido en dos ocasiones miembro de la Comisión para la Concordia y la Pacificación en Chiapas. Era candidato del PRD a Presidente Municipal de Tijuana en las Elecciones de 2007.

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Cena con ‘caldito’, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días

Posted in Política, Religión by reggio on 15 febrero, 2008

Cuando se escriben estas líneas en las cocinas de la Nunciatura Apostólica de la madrileña avenida de Pío XII todo son excitaciones. Se preparaba ese caldito derivado en cena, que se venía anunciando y que anoche iba a ser ofrecido por el titular de la legación diplomática pontificia, monseñor Monteiro, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Se ve que prevalece la costumbre del ágape, que viene arrastrada de la época del paganismo, y prima la resistencia a celebrar estos encuentros con ayunos, mucho más propios del tiempo de cuaresma en que nos encontramos. En todo caso, una parte del público hubiera preferido que se prescindiera de los manteles para tener un despacho formal con orden del día previamente acordado sobre los asuntos pendientes entre dos poderes soberanos: el Estado y la Iglesia de Roma.

Al final se ha optado por la fórmula de cena de trabajo, que tanto esfuerzo requiere de los comensales. Con exactitud lo reflejaba Manolito Vidal al transcribir la exclamación de un ejecutivo agotado: ‘¡Cuántas mariscadas hay que comer por ahí fuera para llevar un plato de sopa caliente a casa!’.

Para centrar la cuestión vayamos a la doctrina Sebastián, establecida en una columna del suplemento Mercado que tituló La Iglesia, fuera de su casilla. Para nuestro autor la Iglesia debe situarse entre las empresas de los sectores regulados que además viven del presupuesto oficial porque tienen como principal cliente a las Administraciones públicas que demandan bajo contrato sus servicios.

Sebastián señala cómo esas empresas tienden a llevarse bien con sus respectivos Gobiernos, de cualquier sector político que sean. Dice que la Iglesia católica en España reúne esas dos condiciones. Está dentro de un sector regulado porque el criterio de financiación, a tenor de los acuerdos vigentes entre la Iglesia y el Estado, corresponde al Gobierno de la nación y además el sector público es un demandante de los servicios provistos por la Iglesia en el campo de la asistencia social y la educación. Sorprende a Sebastián que pese a ese fuerte y doble vínculo económico, que en los demás casos induce a las buenas relaciones, la legislatura que ahora se extingue haya registrado tan fuertes tensiones entre ambas potestades civil y religiosa.
Las fuentes públicas de financiación de la Iglesia alcanzan los 5.000 millones de euros anuales. Proceden en una parte sustantiva de las subvenciones a los colegios concertados donde la Iglesia decide libremente sobre la contratación del profesorado y la admisión de alumnos, aunque se obliga a regirse por el principio de igualdad de oportunidades. Una obligación en buena parte incumplida, como se prueba por la menor integración de escolares inmigrantes o con dificultades, que acaban revirtiendo casi en exclusiva sobre los centros públicos.

Otro renglón básico procede de lo que se recauda vía IRPF, donde hasta ahora existía la opción de marcar una casilla con el resultado de destinar a la Iglesia católica el 0,52% de la cuota líquida a ingresar por el contribuyente. El Gobierno Zapatero se ha creído en la obligación de defender este sistema acudiendo al Derecho comparado. Pero la situación es muy distinta porque, por ejemplo, en Alemania a quienes marcan la casilla se les hace un recargo en la cuota a ingresar, que es el que se destina a la Iglesia. Es decir, que marcar la casilla en Alemania es oneroso mientras que aquí en España marcar la casilla no supone gravamen alguno, es gratis.

Las gráficas de apoyo permiten seguir el curso numéricamente decreciente de quienes marcan la casilla, que se acercaban al 45% de los declarantes al comienzo de los años noventa y que se ha situado apenas por encima del 20% a partir del año 2001 y siguientes. Ningún efecto se hacía notar porque el Estado ha entregado una compensación hasta igualar las previsiones y luego en los Presupuestos del año siguiente se ha consolidado la diferencia cifrada entre los 25 y los 35 millones de euros anuales. Lo cual a lo largo de 20 años ha supuesto más de 600 millones, que ahora se decide no reclamar a nuestros deudores.

Por si semejante entrega no bastara, a partir del Gobierno ZP el coeficiente que se deducirá para la Iglesia de la cuota de los contribuyentes que marquen la casilla se elevará hasta el 0,7%. ¿Quién paga la cena?

Miguel Ángel Aguilar. Periodista.

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Pobre escenario, malos actores, de Javier Ortiz en Público

Posted in Política by reggio on 15 febrero, 2008

Me telefonea mi buen amigo Gervasio Guzmán:

–No entiendo la campaña electoral del PP. Siempre se ha dicho que las elecciones en España se ganan “en el centro”, y Rajoy parece empeñado en lo contrario: sus proposiciones sobre la inmigración, que apestan a xenofobia; sus propuestas de endurecimiento de las penas de cárcel y de rebaja de la edad penal; sus loas al centralismo uniformista; su modo de presentarse en plan “o yo o el diluvio”… ¡En vez de moderarse, gira aún más a la derecha!

–No lo consideres tan insensato –le respondo.

Trato de explicarle que la imagen que pretende ofrecer Rajoy no es la del tópico derechista español (aunque lo sea) sino, sobre todo, la de un político con mano firme, dispuesto a meter en cintura una “sociedad desbocada”, “en la que la gente decente no puede andar segura por las calles, invadidas por gente de todas las razas y colores”, “que está perdiendo su identidad cultural”, “en plena disgregación por culpa de los separatismos”, etc. Es un retrato caricaturesco, pero que conecta con la desazón no sólo de ciertas clases medias tradicionales, sino también de una parte de las familias trabajadoras de toda la vida, habitantes de los enormes barrios periféricos de las grandes ciudades, que, si bien en el pasado fueron votantes circunstanciales de la izquierda, hoy –convenientemente agitadas por ciertos medios de comunicación– se sienten desconcertadas, temerosas, inquietas hacia “la que se nos está viniendo encima”, y buscan protección.

–No es un invento de Rajoy. Está más que probado en Europa. Fíjate en la experiencia francesa: exacerbando ese tipo de sentimientos, la derecha autoritaria consiguió arrastrar a muchísima gente obrera de los alrededores industriales de París, que hasta entonces había votando incluso a los comunistas.

–¿Y tú crees que eso puede ocurrir aquí? –me pregunta Gervasio.

–No acabo de verlo. Pero no tanto porque el plan carezca de sentido, sino por la incompetencia de los encargados de aplicarlo. Para que la demagogia sea realmente eficaz hacen falta buenos demagogos y éstos de aquí son muy flojos. Aunque quizá también tengamos los demagogos que nos merecemos.

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La tensión como estrategia, de Germán Yanke en Estrella Digital

Posted in Política by reggio on 15 febrero, 2008

A Rodríguez Zapatero le conviene la tensión, como ha dicho en privado (teórico) y se ha sabido en público. Hasta a los directivos de empresa se les enseña en los cursos acelerados para manejarse con los medios que en un plató de televisión no se dice, con o sin micrófono, antes o después de la entrevista, nada que no se quiera que se sepa que ha dicho. Pero el presidente, a veces, se abona más al traspiés que al talante. El PP, por su parte, asegura que ahora ha quedado “al descubierto” la estrategia del PSOE, como si no fuera antes evidente.

Claro que al PSOE le conviene la tensión. Las elecciones del 9 de marzo se juegan en una franja de electores que, más que elegir entre socialistas y populares, parece que pueden optar entre votar al PSOE o abstenerse, precisamente los que, eligiendo lo primero, le dieron el triunfo en el 2004. Entonces, en circunstancias especiales, funcionó el voto contra el PP y se trata de que, en el 2008, la tensión les favorezca. Evidentemente, no puede ser la misma de la tragedia de entonces, pero la presentación de los conservadores como el inmovilismo clerical, el no como programa, la derecha extrema, etc. —algo que ha sido habitual estos cuatro años— les favorece en la medida que puede levantar los votos necesarios para deshacer el empate. Deberá el presidente, de todos modos, medir la tensión y la dramatización de lo que haga hasta el día de las elecciones, porque si se pasa, la situación se puede volver contra él. Desde luego, no funcionó en las municipales.

“Nunca más podrá acusar al Partido Popular de ser el que genera crispación”, decía ayer una nota de la Oficina de Información del PP. Pero el pecado de uno no evita el de los demás. La crispación no es algo de lo que se apropia uno convirtiendo al resto en elegantes moderados, a menudo se contagia o, cuando el debate no tiene contenido intelectual, se generaliza. El PP no puede negar que, tras el mal trago de perder las elecciones y constatar que, en vez de propiciar consensos —que habrían sido saludables en las circunstancias en que se inició la legislatura—, se trataba de excluirle, respondió con la tensión y el desacierto en el tono. La investigación de los atentados del 11-M ha sido un ejemplo paradigmático, pero no el único.

Mariano Rajoy —que pudo comprobar el mal resultado que producía enfadarse más de la cuenta y dramatizar más de lo razonable en la tribuna del Congreso, ha estado acompañado (y lo sigue estando) de algunos maestros de la tensión que, cuando excepcionalmente reconocían su desatino, sólo acertaba a decir que no se podía ir con una paleta de ping pong a un partido de rugby. Pero, a la postre, si lo que ha quedado al descubierto es que la tensión favorece al PSOE, deberían, los populares, además de quejarse, pensar en tanto tiempo perdido.

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La igualdad en las encuestas fuerza a los candidatos a debatir en televisión, de Julia Pérez en El Confidencial

Posted in Medios, Política by reggio on 15 febrero, 2008

Las elecciones se decidirán en los dos debates de televisión. Es la convicción de los equipos de campaña de PSOE y PP. Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero han aceptado el duelo bajo los focos, obligados por el escaso margen de voto que les otorga en las encuestas. La diferencia entre ambos ronda los dos puntos, con los socialistas siempre por delante, según los diversos sondeos que manejan estos partidos. Sin embargo, el último entregado por el sociólogo Pedro Arriola al estado mayor popular augura una distancia de tan sólo 0,7 puntos, según ha podido saber El Confidencial.“Tenemos todo que ganar”, sentenciaban estos días en el PP, aunque insistían en mantener el pulso a los socialistas. Ambos estaban de acuerdo en ceder una señal abierta a las televisiones que quisieran retransmitir los debates en directo, en los tiempos de las intervenciones y hasta en los temas a tratar, pero no se ponían de acuerdo sobre el lugar donde celebrar los dos encuentros. Ayer hubo fumata blanca del PP: habrá debates los dos lunes de la campaña electoral, el 25 de febrero y el 3 de marzo.

“¿Qué partido cree usted que no quiere el debate en televisión?”. Esta sencilla pregunta de una asociación de televisiones privadas resolvió el pulso. El 55% de los encuestados sostenía que el responsable era el PP, mientras que sólo el 20% creía que era el PSOE, según fuentes conocedoras de este estudio. La consulta llegó a manos del equipo de campaña popular, que se convenció de que no podía mantener la disputa, so pena de perder votos. Y al final, aceptó la invitación de celebrar los dos ‘cara a cara’ en la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, presidida por Manuel Campo Vidal.

“Una diferencia de tres a uno era insostenible. Si rechazas el debate, disminuye la credibilidad sobre la validez de tus propuestas y mina la confianza del electorado”, destaca un experto electoral. El PP intentó ganar tiempo durante estos 65 días de pulso, mientras remontaba semana a semana en las encuestas, con la confianza de poder eludir la contienda televisiva si recortaba suficiente distancia al PSOE. Pero, al final, aceptó la cara o cruz.

Rajoy y Zapatero se juegan el todo por el todo. Las encuestas hablan de una distancia entre las dos candidaturas en torno al 2%. Una diferencia muy estrecha que, traducida a escaños del Congreso, supondría un empate casi absoluto entre socialistas y populares. En torno a 155 y 156 diputados para cada uno, calculan en el primer partido de la oposición. Hay en juego 16 escaños, que en su mayoría se disputan ambas formaciones políticas.

El responsable de campaña del PP, Pío García Escudero, argumentó su aceptación en que querían desarbolar la estrategia del PSOE, centrada en fomentar la división entre izquierda y derecha para evitar la abstención el próximo 9 de marzo. Los populares andan exultantes: la campaña de Zapatero quedó el lunes al descubierto por un micrófono indiscreto, cuando el presidente confesó a Iñaki Gabilondo que las encuestas iban “bien” pero le conviene aumentar la “tensión” y piensa “dramatizar un poco” a partir del próximo fin de semana… “Pillao con el carrito del helao”, en expresión castiza de Esperanza Aguirre.

La madre de todas las encuestas

¿Qué manejaba Zapatero que no tienen los demás para hablar con esa seguridad? La madre de todas las encuestas. La cocina de la macroescueta del Centro de Investigaciones Sociológicas, que el Gobierno entregará hoy en el Congreso a la una del mediodía. Siempre se elabora al inicio de una campaña de elecciones generales. Se trata de un barómetro realizado entre 20.000 españoles, a los que se pregunta sobre sus intenciones de voto por medio de entrevistas personales. Ningún partido ni empresa demoscópica tiene medios para alcanzar esta magnitud. Y en el PP se malician que el presidente ya conocía los resultados brutos del estudio cuando habló con Gabilondo.

Ignacio Varela, José Luis Zárraga y Julián Santamaría, los sociólogos que asesoran al presidente, llevan varios días insistiendo en que el PSOE ganará con esa mayoría suficiente que él reclama. El PP tiene un voto muy fiel, mientras que el del PSOE es más volátil: para ganar necesita aumentar la participación hasta al menos el 70%, cuando las encuestas auguran ahora un 65%. Y, a más bronca, a más polaridad entre izquierda y derecha, más posibilidades de desperezar a la izquierda descontenta para que acuda a votar. Lo dijo bien claro el socialista José María Barreda: “Si os quedáis en casa, éstos volverán”.

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