Reggio’s Weblog

La videopolítica contra la razón democrática, de Javier Redondo en El Mundo

Posted in Medios, Política by reggio on 13 febrero, 2008

TRIBUNA LIBRE

A menudo, las respuestas a muchas cuestiones que plantea la actualidad se encuentran o bien en los clásicos o bien en la etimología. Aprendimos en el bachiller que Aristóteles clasificó los regímenes políticos en tres tipos (aunque identificó, según el tiempo y el lugar, diversos subtipos): monarquía, aristocracia y politeia (república). Cada uno de los cuales presenta a su vez un modelo degenerado de sí mismo: tiranía, oligarquía y demagogia (democracia, propiamente, en el lenguaje aristotélico).

La demagogia es pues la desviación indeseable de la democracia. De modo que uno de los mayores riesgos que corren las sociedades que le otorgan el poder al pueblo es que éste se entregue, en cuerpo y alma, a sus halagadores. Porque un demagogo no es más que un adulador del pueblo. En su origen, fue una institución instaurada por la democracia ateniense, en tiempos de Pericles, que se ocupaba de guiar al demos. Para guiarlo hay que comprenderlo y hacerse comprender. Y para ello hay que emplear su mismo lenguaje y adoptar las formas que éste le requiera. El director debe ser aceptado y valorado por su doble y compatible condición de líder y de igual. El demagogo es, al fin y al cabo, un estratega.

Hoy sabemos que la demagogia es una forma de gobernar que tiene como principal objetivo agradar al pueblo para obtener el máximo provecho y beneficio político. No se trata tanto de dirigirlo como de lisonjearlo. La demagogia adquiere diversas formas, entre ellas, la práctica mediante la cual se ofrecen soluciones simples a problemas complejos; consiste pues en una simplificación de la realidad con el objetivo de reducirla más que de hacerla comprensible.

El demagogo suele servirse de la falacia, los clichés y los estereotipos, pero también puede emplear otras técnicas de persuasión y seducción. No todo mecanismo de persuasión es propiamente demagógico, pero, igual que en el resto de órdenes sociales priman los criterios estéticos, la democracia reducida a espectáculo concede demasiada ventaja a los seductores mediáticos. Al final, en tiempos de primacía de la política visual o estética, el demagogo y el seductor mediático comparten muchos atributos. En los días que corren, la política es más una cuestión de apariencia, de look, que de gestión. Una inercia paralela lleva a equipar al intelectual con el artista -cuya cualidad es ser una cara conocida- y, en última instancia, a éste con el provocador -cuya cualidad es su audiencia-.

La democracia, por tanto, degenera en cuanto que sus dirigentes se despreocupan de cumplir la función esencial de gobernar (administrar la cosa pública buscando el bien común) y se centran en otra puramente instrumental, la de la supervivencia política. Para asegurarla despliegan sus habilidades persuasivas, basadas, la mayoría de las veces, y he aquí la raíz del mal, en el desprecio al demos y lo que éste representa: el origen de la soberanía. La democracia degenera cuando sus dirigentes prefieren sumar que ilustrar. De tal forma que quien recurre a las más elementales técnicas de persuasión para ganarse el favor del pueblo pervierten la democracia al convertirlo en un régimen anti-ilustrado.

La Ilustración llamaba al atrevimiento: aude sapere, le decía al vulgo. Atrévete a saber, a pensar por ti mismo. Los ilustrados pretenden arrojar luz sobre el entendimiento. Los anti-ilustrados pretenden provocar el apagón del entendimiento, persiguen el adoctrinamiento, la anestesia del conocimiento. Los individuos adoctrinados han cedido gran parte de su voluntad de acceder al logos. Por eso, cuando se impone una política basada en lo visual y en lo espectacular -o lo que es lo mismo, en la simplificación y la escenificación-, son presas extremadamente fáciles del seductor mediático. También lo son aquellos que por otras razones no han desarrollado su capacidad de entendimiento. Para todos ellos, la representación visual de los conceptos es suficiente para definirlos.

La anti-Ilustración no quiere hombres, quiere masa, y ésta, según Ortega, no busca el gobierno de los mejores: «Las épocas de decadencia son las épocas en las que la minoría directora de un pueblo ha perdido sus cualidades de excelencia, aquellas precisamente que ocasionaron su elevación». Es decir, la masa elige pero no selecciona. Esta es la crítica nuclear que los elitistas le hacen a la democracia de masas.

Resulta extremadamente curioso, por no decir aterrador, que el mejor político pueda no ser el mejor gobernante. Las cualidades que atesora el buen político le conducen al Gobierno. Sin embargo, el estadista tiene difícil llegar a gobernar si no pasa por desplegar habilidades puramente políticas. Eso sí, a su favor juega el tiempo que el político permanezca en el poder. Por eso, quien aspira a estadista y no a político debe exprimir sus virtudes pedagógicas incluso por encima de las propiamente políticas. La pedagogía política es sin duda una de las formas más estimulantes de ejercer el poder -no me resisto a recordar a Julio Anguita, quizás quien mejor ha entendido la función pedagógica de la política en España en los últimos años-.

Frente al pedagogo político se sitúa de nuevo el seductor mediático, que tiene una concepción de la política basada en la química, en el feeling. Con su habilidad para transmitir optimismo y buen rollo traspasa las fronteras de la racionalidad. Al hilo de esto, viene al caso un anuncio de televisión de sobra conocido: una entidad financiera recurre a una melodía -popularizada a finales de los 70, cuando el club de fútbol inglés Nottingham Forest conoció su época dorada- que despierta el espíritu de equipo así como las ganas de sumarse a un proyecto ganador para evitar el aislamiento: «We’ve got the whole world in our hands». Tenemos el mundo en nuestras manos. Y viene a decir: «Si no lo quieres, tienes un problema, el raro eres tú».

Nadie niega que la política, en cuanto cuestión de valores, tiene una sana carga emotiva, lo criticable es que suspenda por completo cualquier intención argumentativa. La videopolítica, o sea, la emisión de vídeos de bajo contenido informativo y elevado contenido pasional, la elimina de raíz. Y no porque resucite la propaganda o multiplique la demagogia, ambas cosas son inherentes a la democracia -pues requiere de persuasión- sino porque posee el arrollador estimulante de la imagen en una sociedad que vive deprisa y cuyos ciudadanos no malgastan su tiempo en preocuparse por los problemas de la polis (eficacia y brevedad son dos valores esenciales del mensaje publicitario). Además porque se acopla perfectamente al medio de difusión, internet, donde el individuo apresurado busca su propia inyección de pseudoinformación.

La videopolítica es sólo una forma avanzada de propaganda incrustada en una nueva concepción de la política: la democracia mediática, en la que prima la política espectáculo y eleva a categoría de líder-conductor al seductor mediático. Las habilidades comunicativas, la telegenia, se impone sobre los atributos clásicos que debe poseer el gobernante -sentido de Estado, competencia y rectitud moral-. Adviene así una nueva forma de moral política: la moral mediática, indisociable de la moral estética. Véase una película espantosamente traducida, El hombre del año, en la que Tim Robbins, un brillante y agudo comunicador que despelleja a los políticos, critica al establishment y conecta con el pueblo, que le pide que depure el sistema (piénsese, por ejemplo, en Buenafuente), llega a la Presidencia de EEUU. Finalmente admite el choque de roles.

La videopolítica tiende a extenderse a medida que crece la influencia de internet en la era del marketing. Bien es cierto que su impacto está todavía supeditado a la difusión que de estos vídeos hagan los medios de comunicación tradicionales; y también que están concebidos para solaz de los militantes y simpatizantes y ocupar por sólo unos instantes la escena mediática; sin embargo, más allá de los vídeos en clave positiva, que no pasan de ser un agradable paseo por todos los lugares comunes conocidos, proliferan otros que ponen los pelos de punta, sobre todo porque muchos de ellos están editados por partidos políticos. Uno de los más agrestes lo emitió el PSOE durante la campaña de las municipales del año pasado. Así es la derecha, se titula. No cabe la razón, sólo la pulsión.

En suma, la videopolítica no es más que la política reducida al poder emotivo de la imagen, la marginación del logos. El advenimiento de lo que Sartori denomina el homo videns frente al yaciente homo sapiens. La imagen estimula las emociones pero anula la razón y sustituye al argumento. La imagen -continente- entendida como contenido, no como mero apoyo -envoltorio- del contenido. Lo anticipó Platón: la representación de la realidad figura como realidad.

Los conceptos más fáciles de definir son aquellos que se refieren a objetos concretos, los más difíciles los que se refieren a ideas abstractas. Pues bien, la videopolítica facilita el trabajo del homo videns para evitar la fatiga de sus meninges -también para evitar su estímulo neuronal- porque permite al político, con mucha mayor facilidad que en tiempos de auge de los totalitarismos, expresar ideas abstractas sin obligarle a definirlas; sin dotarlas de un significado que pueda expresarse con palabras. Un gesto es suficiente.

La videopolítica permite ver, percibir, identificar y, sobre todo, asociar cualquier concepto: honestidad, solidaridad, modernidad, progreso, eficacia, verdad… Pero no es competencia del emisor explicar y justificar argumentalmente las bases de tales asociaciones, de modo que los torna en artificios. Asimismo, exime al seductor mediático de la obligación de aclarar el sentido de las ideas que expresa. Además, convierte al candidato-seductor en un decálogo de principios en sí mismo, en una garantía. «Estoy con Zapatero», sin más, porque damos por supuesto lo que todo ello significa, incluido el valor añadido que representa quienes le apoyan.

Es normal que en campaña electoral los partidos y los candidatos desplieguen todo su arsenal persuasivo para recaudar capital político en forma de votos. Por eso, pese a lo que digan los teóricos de la democracia participativa o los protectores del oráculo, la participación no puede estar ligada a la democracia mientras no se multipliquen los esfuerzos por divulgar el conocimiento, por hacer pedagogía política. Pues, en definitiva, quien hace uso inmisericorde de los atributos de la videopolítica demuestra no creer en la democracia como régimen de discusión, anticipo de la formación de un régimen de opinión. Además, le niega a los ciudadanos lo que Zeus les concedía: la virtud política. El individuo, según esta concepción de la política, carece de virtud y de juicio para entenderla y tomar parte de ella; simplemente vota.

Javier Redondo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid.
© Mundinteractivos, S.A.

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‘ZP’, misa de 12 en Toledo, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 13 febrero, 2008

EL RUIDO DE LA CALLE

Cuando Gustavo Adolfo Bécquer visitó la tumba de Garcilaso escribió: «Qué hermoso sueño de oro su vida. Ser soldado y poeta, manejar la espada y la pluma, ser la acción y la idea, y morir luchando para descansar… en el ángulo de un templo». Cerca de ese ángulo, capilla de la nave lateral derecha, altar churrigueresco, está empotrada la tumba del poeta en la Iglesia de San Pedro Mártir de Toledo. Ayer José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado de sus canónigos Bono y Barreda, pronunció un sermón electoral. Se removieron los huesos de los inquisidores de Castilla. En la puerta un retén de la extrema derecha, que rodeaba la iglesia de los dominicos con una bandera de España, gritó: «Zapatero, hijo de puta», «Socialistas, terroristas».

¿Quién había dicho que Zapatero es masón, iconoclasta y ateo? Había que verlo ayer, con todo su morro, en la misa de 12, dando doctrina, defendiendo a los humildes, que según él son «invisibles» para el PP. Aluciné sentado en un sillón del Primado de España, cerca de la tumba del Gran Inquisidor de Castilla. El Cristo, en lo alto; en el centro del altar, Zapatero; a su alrededor, canónigos, racioneros y monaguillos del PSOE. Permítanme que no les cuente lo que dijo en el sermón porque lo que tenía morbazo era ver a ZP y mirar de reojo los órganos con trompetas a modo de cañones. Ustedes mátense por las creencias, pero les aviso que todas las liturgias se parecen, aunque el Vaticano lleve ventaja. Zapatero pedía justicia, concordia, caridad, que él llama solidaridad. Condenó al hereje Rajoy, por «arcaico», allí en el convento donde se condenó a la hoguera a judíos y mahometizantes. El presidente estuvo ayer poco dogmático; como obispo de la Teología de la Liberación, anunció ayudas para 400.000 familias con ingresos inferiores a los 15.000 euros y 20.000 para las familias numerosas. Bono, telonero de lujo, presbítero laico, hizo una magnífica prédica en la que nos contó que los socialistas restauraron este templo. Según Pepe -así le llama ZP-, los socialistas son los que más han ayudado a la Iglesia en la Historia de España.

(El canónigo lego Barreda pidió el voto de una manera ingeniosa: «Si tú no vas a votar, ellos vuelven».) Pero lo que era asombroso era ver a ZP en la ciudad de las tres culturas, Recaredo y su puta madre. En Toledo estuvo Pedro el Venerable. Visitó la Escuela de Traductores y expresó su sorpresa al descubrir libros escritos en papel, que él llamaba pergaminos de trapo, porque el papel era desconocido en Europa. No sé si estará en este templo el misal más antiguo que se conserva en Occidente.

ZP se apareció en la ciudad de la espada, los reyes sabios, las juderías y las mezquitas, en la capital de todas las religiones, en la égloga de piedra y laúd.

© Mundinteractivos, S.A.

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El PSOE vira y se acerca lentamente al discurso de la crisis económica, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 13 febrero, 2008

LA CRÓNICA

Faltan 25 días para las elecciones

Zapatero habla de proteger a los ´más débiles´ y Solbes acentúa el tono grave

Hace un mes, la crisis económica no existía en el discurso electoral del PSOE. Como máximo, se aceptaba el riesgo de una gripe financiera proveniente de Estados Unidos. Si algo malo pasaba sería culpa de los neocon,dijo el presidente José Luis Rodríguez Zapatero el 19 de enero en Braga (Portugal), señalando con el dedo acusador a Manuel Pizarro, duro entre los duros, amigo personal de José María Aznar y recién incorporado a la caravana del Partido Popular como ministro de Economía in péctore.
Hace menos de un mes, Jesús Caldera, coordinador del programa del PSOE, sólo aceptaba un escenario: la contraposición de valores entre derecha e izquierda. “Las elecciones no se dirimen en la economía, se dirimen en los valores”, afirmaba, taxativo, en una entrevista con La Vanguardia el 28 de enero.

Hoy, el discurso ya no es exactamente el mismo. Lentamente, muy lentamente, el PSOE ha comenzado a virar en dirección a la borrasca económica.

La realidad se impone. Y la realidad es la existencia de un agujero de 276.000 millones de euros en el circuito financiero internacional, como consecuencia de la crisis de las subprimes, las hipotecas insolventes que la banca de Estados Unidos ha colocado en el mercado sin etiqueta de riesgo. Una gigantesca estafa cuyas consecuencias en la economía occidental todavía nadie ha logrado evaluar con exactitud. Y si alguien lo ha hecho, se lo calla.

La realidad se impone. Los precios suben y el consumo se retrae. Otra señal de alerta se encendió ayer en el panel de mando: en el 2007, España registró el consumo de productos básicos más bajo de los últimos siete años, con una disminución del 5,5 por ciento respecto al ejercicio anterior. La fiebre consumista que dio alas al aznarato (el PP conquistó la mayoría absoluta en el 2000, hace exactamente siete años) se está enfriando.

La realidad se impone. El mercado inmobiliario se halla al borde de la parálisis, como consecuencia de la crisis crediticia y el efecto disuasivo sobre los compradores de la propia atmósfera de crisis. Un círculo vicioso y depresivo. La situación de algunas empresas inmobiliarias es grave, cuando no muy grave. Ayer presentó suspensión de pagos en Sevilla, el grupo inmobiliario andaluz Contsa. Causas: el parón en las ventas y la restricción del crédito.

Hace quince días, el PSOE aún evitaba hablar de crisis, pero desde las oficinas de la presidencia del Gobierno se comenzaba a trabajar en una medida de urgencia, difícil de vender a la opinión pública si se aprobase: la concesión de créditos del Estado a las inmobiliarias en crisis (paracaídas con dinero público, por tanto), a través del Instituto de Crédito Oficial. Medida que hoy cuenta con la abierta oposición del vicepresidente económico Pedro Solbes.

El viraje fue especialmente visible el pasado domingo en la antigua plaza de toros de Vistalegre (Madrid), donde el PSOE suele arrancar sus campañas electorales. “Nosotros protegeremos a los más débiles”, dijo Rodríguez Zapatero. Literalmente, estas fueron sus palabras: “La derecha no gobierna bien cuando hay prosperidad, porque no reparte los beneficios, y gobierna peor cuando hay dificultades, porque no reparte los sacrificios, ya que estos van a los mismos; con nosotros los sacrificios irán a los más poderosos”. En el mismo acto, Solbes reconoció dos cosas: que la situación es inestable y que hay una clara desaceleración en la construcción. “Nada que no tuviéramos previsto”, apostilló.

La realidad se impone. Poco a poco, el discurso del PSOE va virando hacia la economía, con especial atención a los sectores más expuestos al cambio de clima. Con ceja circunfleja y en una iglesia (sin culto), Zapatero prometió ayer ampliar las ayudas por hijos a cargo, para colocar bajo el paraguas a un segmento más amplio de las clases medias. Y a las familias numerosas, en las que la subida de precios se nota, y de qué manera. “Ganará quien ofrezca mayor credibilidad económica”, vaticinaba el pasado domingo en este diario Fernando Vallespín, director del Centro de Investigaciones Sociológicas.

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Carta incómoda a Boris Izaguirre, de Pilar Rahola en La Vanguardia

Posted in Medios, Política by reggio on 13 febrero, 2008

Estimado Boris. Sobra decir lo mucho que te respeto. Creo que eres un pensador sutil, un comunicador brillante y uno de los histriónicos más divertidos del teatro de la vida. Muchas son las ideas compartidas, ideas luchadas, algunas finalmente conseguidas… Con los años y la confianza (que siempre da asco), me atrevo a decir algo de ti en voz alta: a pesar de los excesos del espectáculo, eres un tipo de una gran elegancia. Nunca te oí perpetrar ningún ataque soez, y tu vehemencia en los argumentos siempre fue amiga de las buenas formas. Por esto mismo, por la estima que te tengo, por la complicidad que te reconozco, por tanto, permíteme esta carta incómoda, nacida de una cierta perplejidad. La verdad, no me gustó nada lo del otro día. Esa foto couché con todos los progres del artisteo, donde no faltaba ninguno de los previsibles, y sumaba alguno de los incomprensibles (¿a qué disciplina artística se dedica el doctor Montes?), me pareció un forzado ejercicio de exhibicionismo elitista, un algo desmelenado y un mucho impertinente. Por supuesto, estoy a favor de los lobbies de presión, y no tengo ningún apuro porque un grupo de amigos de toda la vida se reúnan y digan ¡viva Zapata!, o ¡viva Zapatero!Si, además, quieren convertir un bello poema de Mario Benedetti en una insufrible canción dominguera, allá cada cual con su sentido del ridículo. Puestos a pedir, hubiera preferido el estilo rompedor del vídeo de Obama, que es de palabras mayores, pero lo vuestro quedó en paños menores y enseñó algunas vergüenzas. No sé. Un poco cutre, querido. Con todo, todo habría quedado en los límites de lo elegante. Pero en esas, llegó José Luis Cuerda y habló de la “turba mentirosa”, los llamó imbéciles, clamó al cielo contra la “teocracia humillante y estúpida” y de milagro no chilló “a las barricadas”. El tipo se quedó a gusto, como si hubiera evacuado después de una larga temporada de estreñimiento, y el resto de acompañantes hicisteis bueno el principio del buen figurante. Reír, aplaudir, callar. Ji, ji, ja, ja. Ya hemos hecho el progre. Ya hemos insultado un poco a los peperos, hemos puesto cara de elite artística enrollada, riquísimos todos pero del pueblo, y le hemos dicho al mundanal ruido que somos de ZP hasta la muerte. Bien. ¿Y?

Si me permites, querido Boris, intentaré razonar algunos de los motivos de mi perpleja disidencia. Primero, el numerito me pareció más propio de la transición política que de una democracia estable. Todo rezumaba una estética muy antigua, con Víctor Manuel, Ana Belén, Serrat y el resto de sospechosos habituales de estas contiendas, todos muy divinos, todos queridos por todos nosotros, y todos más antiguos que las maracas de Machín. Por supuesto, soy una loca de las canciones de Sabina, y Serrat me emociona hasta los tuétanos, pero su trabajo artístico, perenne e intenso, no es precisamente lo más moderno del panorama. Por decirlo de forma precisa, se reunieron los de siempre y dijeron más de lo mismo. La capillita conocida, con el discurso conocido. Además, y quizás es lo que me resulta más molesto, lejos de una plataforma de apoyo a un candidato, el grupo se estructuró como una plataforma a la contra, como si el cielo estuviera a punto de caernos sobre la cabeza, como si llegara la marabunta, y los concienciados artistas tuvieran que dar su paso adelante. A vueltas con la mentalidad de la transición…

Querido Boris. El PP no me gusta nada de nada. Casi tan nada como a ti, pero estoy en contra de crear estos discursos demonizadores, que excluyen a millones de votantes de la cordura y el sentido común, que desprecian a los otros, que se elevan como si tuvieran la verdad universal y que respiran un cierto tufillo de despotismo ilustrado. Las palabras de Cuerda son propias de un pequeño déspota, y lo siento, porque me gusta Cuerda. Pero ¿es necesario despreciar hasta ese nivel a los votantes de otro partido para ganar la razón? ¿Qué pensamiento libre, crítico, razonable, existe detrás de una pendejada como esa? Yo no veo más que consigna, propaganda y servil compostura. Nada me suena a crítico. Ergo, nada me suena a libre. Por supuesto, los ataques posteriores de Rajoy, hablando de estómagos agradecidos y cánones varios, eran pura demagogia, pero ¿qué os esperabais? ¡Si se lo pusisteis a tiro! Uno no puede subir a las altas tribunas de su fama, vociferar contra millones de votantes, y esperar que no le caigan chuzos. Estratégicamente, creo que es un error de bulto. Pero, además, democráticamente es una inmoralidad. Tenemos que empezar a entender que la democracia juega a muchas cartas, que todas son lícitas y que si gana la que no nos gusta, tenemos que volver a ganarnos la razón. La razón, que no el desprecio.

En fin, querido. Perdona el atrevimiento. Pero te vi ahí en medio, al ladito del bellezón de Judith Mascó – otra peculiar disciplina artística, la suya-, con cara de chico bueno, y pensé que Sarkozy y Ségolène me daban mucha envidia. Mientras ellos juegan a seducir a grandes intelectuales y se pelean por un Glucksmann, aquí sacamos a gritar a José Luis Cuerda. No, si quedar, queda bien. Pero ¿es lo mismo?

www.pilarrahola.com

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El voto de los cristianos, de J. A. González Casanova en El País de Cataluña

Posted in Derechos, Política, Religión by reggio on 13 febrero, 2008

La discutida nota de la Conferencia Episcopal Española no pasaría de ser una declaración rutinaria y aséptica, propia de unas elecciones generales, si no fuera por sus antecedentes políticos. Antes incluso de los anteriores comicios, los obispos condenaron el programa electoral de Rodríguez Zapatero. Luego lo combatieron y llegaron a manifestarse en la calle contra leyes de ampliación de derechos humanos aprobadas en Cortes. Coincidieron con el PP en todos sus ataques al Gobierno. Su emisora, la Cope, vertió diariamente odio, insultos y mentiras de acuerdo con el sector más ultra de dicho partido. Hace unas semanas, dos cardenales acusaron al Gobierno de violar derechos fundamentales de los ciudadanos y de estar hundiendo la democracia.

Los obispos le quitan ahora importancia a su declaración, pero su forma de condenar en ella toda negociación con ETA reproduce la mentira constante del PP contra Zapatero, negada por la evidente realidad de los hechos. Ante la justa protesta del presidente, se sienten insultados y niegan que hayan pedido el voto contra el PSOE y a favor del PP, basándose tan sólo en que la nota no los menciona. Los propios obispos catalanes, al expresar su deseo de que la nota episcopal “no sea interpretada como una limitación de la libertad de opción política”, denuncian implícitamente que ésa era la interpretación más previsible, conocida por todos la sintonía de la Conferencia Episcopal con el PP. Al señor Duran le ha sentado muy mal la declaración, no porque no comparta su contenido ideológico, sino porque la ve como un indudable ataque al PSOE y sobre todo como un error que le perjudica porque está movilizando al votante socialista y están perplejos los votantes católicos de CiU. Las aclaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal y del cardenal de Barcelona, negando preferencia alguna por ningún partido, demuestran que ha hecho efecto la queja convergente. Los obispos se han percatado del perjuicio que, aun siendo su intención muy otra, han infligido a CiU y al PP al provocar la futura reacción masiva de los votantes de izquierda. Por si acaso, las derechas ya los han ilegitimado despreciativamente, tachándolos de anticlericales a la antigua. Hasta Jordi Pujol ha recordado en Madrid la caza de curas de 1936.

El abad de Montserrat ha recordado que ningún partido puede pretender que su ideología es la cristiana. No hay, pues, ningún partido democristiano o socialcristiano o cristianosocialista, sino cristianos sin partido confesional que, por el hecho de serlo, tienen el deber moral de promover políticas sociales claramente progresistas en pro de la dignidad humana, combatir toda injusticia y apoyar procesos de paz donde haya violencia. Por coherencia con su fe, es normal que, de no mediar reparos graves de otro tipo, voten a partidos de izquierda. No es casual que, según las encuestas, el 78% de los votantes socialistas se declaren católicos. ¿Dejarán de serlo si mantienen su voto pese a la prohibición episcopal en nombre del Evangelio o lo mantendrán justo para cumplir las verdaderas exigencias cristianas? Los obispos podrán tener simpatías por la derecha conservadora, pero en este caso no sólo no pueden darle a uno de sus partidos el monopolio del mensaje cristiano, sino tampoco alegar éste como fuente de autoridad condenatoria. Si se interpreta cristianamente el mensaje de Jesús de Nazareth y no se adultera o reduce, no hay lugar en él para ninguna de las actuales condenas episcopales al Gobierno y sí, en cambio, bienaventuranzas para quienes protegen a los más necesitados (ley de dependencia), a los hambrientos de justicia (ley de paridad de género, ley del matrimonio homosexual), a los que trabajan por la paz (contra ETA o la guerra de Irak), a los misericordiosos (hospitalización del etarra De Juana) o a los perseguidos a causa de intentar hacer justicia (los gobernantes, calumniados sistemáticamente por la oposición más reaccionaria, violenta y desleal, apoyada por los obispos).

Los prelados, con su nota, han sometido la religión a las urnas. Si pierde el PP, la gente pensará que ellos también. Pero no será el Evangelio el derrotado, sino el vencedor, pues si la gente confunde la Iglesia con su jerarquía y a ésta con la desleal oposición del PP, una derrota de ambos libera en gran medida a la propia Iglesia (que es más que los obispos y es plural) de una falsa identificación escandalosa. Pese a que la Iglesia actual no es democrática, los cristianos de este país, al ser también ciudadanos gracias a la democracia política, podemos ejercerla ante la jerarquía con una indirecta pero clara moción de censura: negarnos a compartir ese voto al que nos incitan de forma velada pero inequívoca. Para los católicos será un acto de respetuosa corrección fraterna. Para los demás, si se suman a ella, será el cumplimiento laico del consejo evangélico: separar, en lo que se debe, la religión de la política. No dudo que la ultraderecha española y la derecha catalana se negarán a entender el verdadero sentido de mis palabras y las acusarán fácilmente de propaganda socialista. Los obispos, por su parte, ya han tachado de infieles a los muchos cristianos que piensan de modo similar. Pero tan sólo somos infieles a una política, a una mentalidad y a un deseo de poder que la Iglesia cristiana rechaza gracias a Dios.

J. A. González Casanova es catedrático de Derecho Constitucional de la UB.

Represión infantil, de Eugenio Suárez Palomares en El País de Andalucía

Posted in Derechos, Educación, Política by reggio on 13 febrero, 2008

Dados los tiempos que corren entiendo, y ahora después diré por qué, que hay que traer a este espacio el artículo 19 del Estatuto de Autonomía para Andalucía. Este artículo declara, como uno de los deberes políticos públicos, que “las personas menores de edad tienen derecho a recibir de los poderes públicos de Andalucía la protección y la atención integral necesarias para el desarrollo de la personalidad”. Quiere decir que los poderes públicos están obligados a ayudar a los menores para que logren alcanzar su destino dentro de la sociedad. Pues bien, ha tenido que ser en Sevilla cuando el presidente del PP, y candidato a gobernar por su grupo en España, donde diga que si gobierna va a rebajar penal a los 12 años. Un anuncio en política criminal que es una aberración social; supone un retroceso en los valores sociales de protección a la infancia y entronca con la etapa más oscura del nacional catolicismo histórico español.

A los niños de 12 años, por mucho que se empeñe Mariano, les falta madurez mental, moral y física. Un niño de 12 años, en cuanto no se ha desarrollado física ni psicológicamente, no puede comprender el alcance de sus actos. En cuanto no puede comprenderlos no es imputable y, si no es imputable, carece de capacidad para responder. Es algo que hay que tener muy claro.

Los niños a esta edad, y basta para saberlo con un cerrar los ojos, nos preguntan si pueden ir a cumpleaños y salir solos con sus amigos. Las respuestas de sus padres, normalmente, son un no salvo que vayan acompañados por mayores. El hecho de que haya niños que con esta edad infrinjan la ley y, algunos, sean peligrosos, no cambia ni puede cambiar que, con esta edad, carecen de la facultad de comprender el alcance de sus actos. Es más, y esto lo sabe cualquier persona, el niño distorsiona la realidad hasta el punto que sus actos más dañinos los desdibuja y toma de ellos lo que le resulta atractivo. De ahí que adoptar posicionamientos en contra de la infancia sólo puede entenderse como la sustitución de los valores de esta sociedad por la represión como instrumento de convivencia. Y cuando estos instrumentos se ofrecen sin pudor me vienen a la memoria otros similares. Recuerdo que, en la llamada etapa preconstitucional, las leyes (sic) de este tiempo diferenciaban entre hijos legítimos e ilegítimos. Dentro de éstos distinguía a los no naturales; aquellos cuyos padres no podían casarse. A estos niños el sistema les quitaban todos sus derechos; a veces hasta la vida. Sí, la vida. Eran tiempos en los que estaba prohibido el aborto, pero en cambio si una madre o unos abuelos maternos mataban al hijo recién nacido, esto es que ya había nacido y respiraba, el artículo 410 del Código Penal castigaba con una pena de seis meses y un día de prisión siempre que el asesinato del pequeño se cometieran para “ocultar la deshonra de la madre”. O lo que es lo mismo si la madre se quedaba embarazada y no se podía casar legalmente con el padre porque estaba casado o no podía casarse -verbigracia: un cura u obispo- y se sentía avergonzada estaba favorecida penalmente. Nada de aborto; por lo sano y por la honra, a sacrificar al niño para evitar el deshonor sexual. Un privilegio, en cuanto a la sanción penal, que seguía vivo en el año 1976 y que, creo, se derogó en el año 1979. En fin que ya está bien que, a pretexto unas veces de la honra y otras del orden, se tiren los niños a los retretes de la basura. Tal vez no estaría mal, ahora que los Obispos del Sur se preocupan tanto porque lo hagamos sin condón y por apostar por partidos que no negocian con terroristas, también dieran su opinión. Que hablaran; y dijeran si la represión infantil debe sustituir el “dejar que los niños se acerquen a mí”. En cualquier caso obispos aparte -ya no gobiernan ni llevan bajo palio a los autores legales de aquellos “privilegios”- lo importante es lo que piense el PP-A. Si Arenas aplaude la nueva represión infantil o, por el contrario, va a ser coherente con el Estatuto que avaló su grupo; con el artículo 39 de la Constitución y con la Convención sobre los Derechos del Niños que ofrece tutela a los menores que sean sujetos activos y pasivos de delitos.

Oviedo “Superstar”, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Posted in Asturias, Política by reggio on 13 febrero, 2008

El ojo del tigre

Oviedo “Superstar”

En memoria

del Oviedo redondo… 

Lorenzo Cordero

            Si uno carece de un pedigrí bien impostado, como los de las antiguas familias de la alta burguesía asturiana –a menudo, ennoblecidas- o como el de la clase media asimilada por aquélla, pero desea vehementemente conseguir una buena reputación social para ser tenido en cuenta como un ovetense políticamente correcto, le conviene cumplir a rajatabla estos tres requisitos: a), declárese de derechas, muy conservador y explícitamente partidario de la globalización de lo público en lo privado; b), sintonice la onda lírico-política que emiten las élites económico-financieras, impulsoras de los (sub) poderes políticos, culturales y mediáticos que, a su vez, son los motores de la llamada opinión pública; es decir, de la opinión ciudadana inducida…; y c), muéstrese muy permeable a las ideas, proyectos y planes que exponen los grupos de presión económicos, cuyos objetivos reales van siempre más allá del deseo de controlar la sociedad local: quieren influir definitivamente en su destino histórico.

Quien cumpla aplicadamente estos tres principios, no sólo será tenido en cuenta sino que podrá aspirar a ser un distinguido concejal; a presidir el Centro Asturiano; ser socio de honor de una cofradía de Semana Santa e, incluso, podría llegar a desempeñar la secretaría general del PP en Asturias. Que no es poco… La clave del éxito está en saber aprovechar los momentos oportunos.

            Por ejemplo, ahora mismo flotan en el cerrado ambiente local dos ambiciosos y polémicos proyectos que, si se consigue realizarlos sin demasiadas trabas, le facilitarán a Oviedo, por una parte, la condición de Gran Ciudad del Siglo XXI; por la otra, significará la rehabilitación de un antiguo privilegio de clase –el cual, nunca debió perderse- como es el de recuperar la natural condición elitista de la Ópera. (En Oviedo, este espectáculo siempre debe escribirse con mayúscula). Su histórica condición de arte para minorías le dio a la afición ovetense una justa y merecida fama de minoría culta y muy sensible; lo que, en ciertos momentos, provocó las envidias de la burguesía catalana – tan celosa de sus temporadas de ópera en el Liceo – y las de la bilbaína.

            El primero de los citados proyectos se refiere a la audaz transformación de la antiquísima ciudad levítica en una ultramoderna urbe de singulares características arquitectónicas que la convertirán en un preciado y universal icono turístico. Su vanguardista concepción y ordenación de los espacios públicos harán de Oviedo un referente mundial para entender como debe ser la ciudad de hoy: un lugar en donde lo público y lo privado no sólo se complementan perfectamente; sino que sin lo público, lo privado no tendría sentido; y sin lo privado, lo público carecería de razón de ser.

            Esto sólo es posible comprenderlo desde una perspectiva de derechas, conservadora y, al mismo tiempo, prudentemente evolucionista pero nunca revolucionaria… Es decir, desde posiciones selectamente minoritarias, propias de élites mercantilistas dotadas de una elevada sensibilidad social; pero jamás desde las trincheras de la socialización sin límites, destinada a satisfacer a las muchedumbres airadas. (Ya lo dijo Alfredo de Musset: las muchedumbres huelen mal).

            Entre la expansión de un artístico urbanismo arquitectónico realizado con intenciones universalizadoras por una minoría vanguardista, y la restauración de una ópera de élite, no hay contradicción posible porque, en ambos casos, es la minoría quien lleva la voz cantante: en el primero, porque si  bien se trata de reconstruir la ciudad para el disfrute común de una sociedad mundializada, se parte de la idea de evitar la divulgación generalizadora que patrocinan los espíritus mediocres; en el segundo, se persigue devolverle a la Ópera ovetense aquel sublime prestigio de clase que tenía, pero que lo fue perdiendo a medida que lo viciaban aplicándole medidas divulgadoras… La divulgación socializante no es compatible con el Arte; ya sea éste arquitectónico (Santiago Calatrava) u operístico (Verdi). ¡Que sería de Oviedo si no fuera por sus minorías selectas…!.

            Afortunadamente para Oviedo, para la Arquitectura singular y para la Ópera, los ovetenses políticamente correctos constituyen una gran mayoría social, que es determinante a la hora de tomar decisiones esenciales para el porvenir de la ciudad y de su prestigio cultural; aunque esa mayoría ignore el secreto que guardan celosamente las minorías selectas: los grandes beneficios económicos que proporciona su dominio sobre las plusvalías… (¡Ay, si levantara la cabeza el anacrónico Marx…!). Gracias a esa ignorancia –real o virtual-, en un par de décadas Oviedo será una ciudad Superstar.

            Pero si todo esto lo contempláramos desde un punto de vista limpiamente liberal (conviene concretar para evitar confusiones, pues hoy hasta el PP se autoproclama partido liberal: el liberalismo democrático con el que se había comprometido, ya en los años veinte , un grupo de jóvenes ovetenses y profesores universitarios que cuestionaba las bondades de la Dictadura de Primo de Rivera; algunos de cuyos apellidos aún siguen presentes en la memoria colectiva de la ciudad: Alas, Buylla…), no sería tan difícil aclarar algunas de las dudas que plantean los eternos inconformistas. A saber: cómo es posible que entre lo público, que es de todos, y lo privado, que es sólo de unos pocos, se puedan establecer tantos lazos comunes, confidenciales, si es verdad que los ayuntamientos –y el Gobierno del Principado- solo representan los intereses públicos…

O, explicar porqué la Ópera en Oviedo únicamente debe ser para  la minoría selecta, y no, como sucede en otros lugares, apta para el común disfrute (universal) de la sociedad sin fronteras. (Continuará).

Lorenzo Cordero. Periodista.

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Un país sin mangantes, de Javier Ortiz en Público

Posted in Economía, Política by reggio on 13 febrero, 2008

Estoy convencido de que Manuel Pizarro es hombre ducho en algunas actividades económicas y financieras sectoriales.

Tengo más dudas de que cuente con criterios sólidos con respecto al manejo de los asuntos actuales de la economía pública, habida cuenta de que hace ya más de 20 años que rompió amarras con la Administración para dedicarse a tareas bursátiles y especulativas.

Experiencia política posee todavía menos, como no se la cediera su padre, que fue procurador de las Cortes franquistas, o su  abuelo, que fue general de la Guardia Civil y gobernador civil de Teruel entre 1947 y 1954.

En todo caso, si hay una actividad para la que su predisposición natural resulta llamativamente nula es la diplomacia. Ejemplo: preguntado para que se manifieste sobre las famosas costumbres españolas que deberían asimilar los inmigrantes que quisieran instalarse entre nosotros si es que Rajoy llegara a presidente del Gobierno, el número dos de la lista del PP por Madrid responde, con aire cándido: “Una costumbre española es no robar”.

La afirmación es, para empezar, disparatada, por escandalosamente falsa: la inmensa mayoría de los condenados en España por delitos contra la propiedad son aborígenes (como es lógico, por otro lado). Pero más fea y desagradable es la carga venenosa que lleva implícita sus palabras: porque si Manuel Pizarro considera que una de las costumbres españolas que los inmigrantes deberían asimilar es la de no robar, deja entrever  que sospecha que no vienen con ella puesta.

En estos tiempos en los que todos nos hemos enterado de la inmensa fortuna personal que ha amasado en cosa de nada el propio Pizarro (un artista en eso de hacer cuentas para llegar a fin de mes), en que se ha sabido que el presidente de un gran banco tendrá este año unos ingresos personales de 5,3 millones de euros y que muchos otros del sector no le van a la zaga, huelga apuntarse a la célebre paradoja de Proudhon, “La propiedad es un robo”, para que a uno se le suban los colores. Les cuadra casi más la célebre coplilla popular: “Es la virtud del trabajo / la desdicha del obrero / que quien trabaja no tiene / tiempo de ganar dinero”.

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La victoria de Rajoy ante Gabilondo dificulta la negociación de los debates televisivos, de Alberto Mendoza en El Confidencial

Posted in Medios, Política by reggio on 13 febrero, 2008

El resultado de las entrevistas en Cuatro de Iñaki Gabilondo a Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero no ha ayudado a impulsar un acuerdo para la celebración de los debates electorales televisados, pero sí ha cambiado el ánimo con que los dos grandes partidos afrontan los cara a cara de sus candidatos. José Blanco, secretario de Organización socialista, y Pío García Escudero, responsable de la campaña popular, se reunieron de nuevo ayer para tratar de desatascar las negociaciones sobre el lugar donde se han de realizar los debates, pero no hicieron sino reafirmarse en sus posiciones ya conocidas: el PSOE abogó por una señal neutra que pueda ser difundida por todas las televisiones, mientras el PP insistió en celebrar los cara a cara en Antena 3 y Telecinco.La cita entre Blanco y Escudero se llevó a cabo en plena resaca de la entrevista de Gabilondo a Zapatero, y la reunión anterior, el 8 de febrero, se produjo también un día después de la presencia de Rajoy en Cuatro. Tanto PSOE como PP se plantearon las entrevistas como una prueba para medir el estado de forma televisiva de sus líderes, y aprovecharon las consecuencias de cada emisión para lograr una posición ventajosa en la negociación. Pese a las expectativas previas, Rajoy fue el más beneficiado. Salió entero de su duelo con Gabilondo, quien le sirvió de sparring de lujo para convencer a los suyos de que está preparado para pelear por el título con Zapatero.

En el caso del presidente del Gobierno se cumplió el guión y no encontró dificultades a lo largo de la entrevista que le permitieran medir su habilidad para encarar un debate en el que Rajoy le podrá interpelar directamente sobre la crisis económica, la negociación con ETA o su idea de España. Así, el PSOE emitió un comunicado en el que reclamaba un espacio neutral con señal en abierto para todos los medios, incluidos radios y diarios de Internet. Los socialistas recordaron que han renunciado a que TVE se encargue de la realización televisiva, algo a lo que el PP rechazó de plano desde un principio.

No obstante, TVE insistió en su deseo de realizar uno de los debates entre los candidatos y propuso a la Junta Electoral Central que Lorenzo Milá modere el primer cara a cara el día 25 de febrero desde las diez de la noche. El PP respondió con dureza a las pretensiones del ente público, al que acusó de defender “claramente” los intereses del Gobierno. Los populares recomendaron también a TVE que ejerza de foro para los partidos minoritarios “que de otra manera quedarían excluidos del debate televisado”. De acuerdo con la iniciativa de la televisión estatal, se celebraría otro debate con todos los partidos el día 26.

Anticipo en 59 Segundos

Por ahora el PP se muestra inflexible en su idea de que Antena 3 y Telecinco se encarguen de la celebración de los debates, aunque coincidió con el PSOE en que la señal sea abierta para aquellos otros medios que deseen emitirlos simultáneamente. Las razones que esgrimen los populares es que Antena 3 es la de mayor audiencia en informativos y que Telecinco es la que posee mayor cuota de pantalla.

Para abrir boca, diversos dirigentes de PSOE y PP debatirán este miércoles en el programa de TVE 59 Segundos. Por parte del PSOE estarán presentes Ramón Jáuregui, Antonio Hernando y Leire Pajín; mientras que los encargados de exponer las propuestas del PP serán Ana Pastor, Esteban González Pons y Arturo García Tizón.

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La importancia del impuesto de sociedades, de Juan Francisco Martín Seco en Estrella Digital

Posted in Economía, Política by reggio on 13 febrero, 2008

Vaya por delante mi agradecimiento a Miguel Sebastián. Sus colaboraciones en el diario El Mundo son una fuente inagotable a la hora de inspirarme temas y argumentos para mis artículos. Sus escritos constituyen un buen ejemplo de lo que podemos llamar economía ficción, conjunto de verdades a medias —y no olvidemos que éstas casi siempre terminan por resultar las más peligrosas de las mentiras— orientadas a demostrar una tesis preconcebida, tesis que, ¡oh, milagro!, siempre está sesgada hacia la derecha.

Hace algunas semanas (domingo 20 de enero) encabezaba su colaboración con el título: “Rajoy descubre el impuesto de sociedades”. Iba ello a propósito de los cinco puntos que el líder del PP ha prometido bajar en el tipo de este gravamen. Lo lógico sería pensar que el artículo, escrito por quien se define de izquierdas y ha sido candidato del PSOE en las elecciones pasadas, se dedicaría a criticar la medida; pues nada más lejos de la realidad, la crítica dirigida al PP era por no haber acometido tal reforma en sus ocho años de gobierno.

Para respaldar su tesis, el señor Sebastián nos obsequia con un gráfico en el que se representa año por año, desde 1995 hasta el 2008, la diferencia existente entre el tipo del impuesto de sociedades en nuestro país con respecto al tipo medio resultante en la OCDE. Según estos datos, desde 1995 a 1999 el diferencial era negativo, es decir, nuestro tipo era inferior al de los otros países. A partir de este último año el diferencial se invierte, hasta que en el año 2006 nuestro tipo supera al de la OCDE en seis puntos. Como el mismo señor Sebastián afirma, esta modificación en la situación relativa no obedece a cambios fiscales en el tributo español, sino a que los otros países han variado el suyo. Y esto es lo que reprocha al PP, que en sus ocho años de gobierno no hayan seguido la misma tendencia y no hayan reducido el tipo impositivo, de modo que haya tenido que ser el Gobierno del partido socialista el que, en el 2006, lo redujese cinco puntos y que vaya a ser el gobierno del partido socialista, augura el ex candidato a alcalde de Madrid, el que continuará reduciéndolo en el futuro. Y es que, para el señor Sebastián, estas reducciones son el compendio de todos los bienes sin mezcla de mal alguno.

Lo primero que habría que preguntarse es el detalle por países. La OCDE, al igual que la UE ampliada, es un conglomerado muy heterogéneo y por lo tanto la media no viene a ser muy representativa, y desde luego lo son menos los únicos casos particulares que el señor Sebastián cita, Irlanda, Bulgaria o Chipre. Pero es que, además, cualquier persona un poco versada en materia fiscal sabe que en un tributo el tipo nominal dice muy poco y que lo importante es el tipo efectivo, es decir, el que resulta después de haber tenido en cuenta todas las deducciones, desgravaciones y exenciones fiscales previstas. Cuando se analiza el impuesto de sociedades español se comprueba las múltiples modificaciones introducidas desde 1991 que, poco a poco, han ido vaciando de contenido el impuesto, de manera que se ha abierto una profunda brecha entre el tipo nominal y el tipo efectivo, sobre todo si tomamos en consideración la extraordinaria deducción por doble imposición aprobada en 1991 que compensa con creces, al menos para los nacionales, en el impuesto sobre la renta de personas físicas lo tributado en el de sociedades.

El señor Sebastián fundamenta la bondad de la medida en la virtualidad que esta tiene para atraer inversión y capital extranjeros. El argumento, desde luego, no es muy original y hace tiempo que se emplea por todos aquellos que pretenden desmantelar el Estado social y retornar al liberalismo salvaje del siglo XIX. Puesto que el capital puede moverse libremente, impone sus condiciones: eliminación de todo tipo de impuesto a las empresas y al capital, reducción de los salarios y de los derechos de los trabajadores.

No obstante, las cosas no son tan mecánicas como nos quiere hacer creer el señor Sebastián. Precisamente nuestro país, que según él ha mantenido en los últimos diez años una desventaja comparativa en el tipo del impuesto de sociedades, ha sido de los que más ahorro exterior han atraído, aunque solo sea por la necesidad de compensar el desmesurado déficit de nuestra balanza de pagos. Y es que son muchas las variables que influyen en la inversión extrajera y más importante que el impuesto sobre el beneficio es el beneficio mismo, y es evidente que éste en España ha alcanzado niveles muy suculentos para la mayoría de las empresas, solo hay que ver cómo ha evolucionado en estos años la distribución de la renta, totalmente favorable al excedente empresarial y en contra de la retribución de los trabajadores.

El señor Sebastián, como buen profesor, nos cita uno de esos trabajos académicos fruto de laboratorio que cree que la pluralidad de la sociedad se puede modelizar. Así, en el cúmulo del disparate llega a cuantificar que la actividad económica aumenta anualmente y de forma permanente el 1,1% por cada diez puntos que se reduce el tipo del impuesto de sociedades. Y para cerrar el círculo afirma que, como consecuencia de ese incremento de actividad, la recaudación fiscal no se reduciría. Al tener noticia de estudios tan concienzudos uno no puede por menos que acordarse de Jamess Usser, arzobispo de Armagh, Irlanda, que allá por 1650, estimó con toda precisión, también desde su gabinete de estudios, que el mundo había sido creado el mediodía del 23 de octubre del 4004 a. J.C.

Todos esos análisis económicos teóricos parten del mismo error: tomar en consideración exclusivamente algunas variables suponiendo que las demás permanecen constantes; pero éstas, al igual que afirmaba Galileo de la tierra, se mueven. Todos los que basan la competitividad de la economía en la reducción de impuestos o en la flexibilidad del mercado laboral, lo que es sinónimo de menores salarios, se olvidan o quieren olvidarse de que los otros países pueden reaccionar a su vez de la misma manera, neutralizando cualquier efecto, ni entrada de inversión extranjera, ni incremento de la actividad, el único resultado que se produce es una carrera hacia el infinito, o más bien hacia cero, pues en eso quedarían con esta filosofía todos los impuestos progresivos.

Parece ser que los señores Sebastián y Rajoy han descubierto la importancia del impuesto de sociedades, aunque yo lo que creo que de verdad han descubierto es la importancia de que el impuesto no tenga importancia. Hace ya muchos años, allá por 1986, con la firma del Acta Única algunos ya pusimos sobre la mesa la gravedad que tendría asumir la libre circulación de capitales sin una previa harmonización fiscal, lo que conduce inevitablemente a que impuestos como el de sociedades, el de sucesiones, el de patrimonio o el gravamen sobre el capital dejen de tener importancia como ahora quieren convencernos desde partidos antagónicos, aunque los dos en la derecha, tanto el señor Sebastián como el señor Rajoy.

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