Reggio’s Weblog

Un choque en casa, de Xavier Batalla en La Vanguardia

Posted in Internacional by reggio on 9 febrero, 2008

LA NUEVA AGENDA

La mejor manera de averiguar si un estadounidense blanco es demócrata o republicano no es tener conocimiento de cuáles son sus ingresos. La clave es saber quién de los dos va más a la iglesia, como mantiene John Micklethwait en The Economist.En los últimos comicios presidenciales, el republicano George W. Bush cosechó el 71% de la parroquia evangélica, donde los más integristas se salen por la extrema derecha.

La religiosidad de la sociedad estadounidense resulta chocante para los europeos desde que Alexis de Tocqueville escribiera sobre el fenómeno a principios del siglo XIX. Estados Unidos es la nación más religiosa entre las más avanzadas, pero ni todos los estadounidenses son fundamentalmente religiosos (el 60% considera que la religión es muy importante) ni los que se confiesan religiosos son íntegramente iguales (los evangélicos son el 26% de la población). Garry Wills sugirió en The New York Times que el ascenso de los integristas cristianos es una revuelta contra la Ilustración, la base fundacional de Estados Unidos. ¿Se trata, entonces, de un choque de civilizaciones en casa?

El término evangélico se utiliza para referirse a quienes dicen tener la fe del carbonero en un conjunto de tradiciones, se toman la Biblia al pie de la letra o creen haber tenido una experiencia personal que les permite decir que han vuelto a nacer. Bush hijo, por ejemplo, se declara cristiano que ha vuelto a nacer después de haber creído que la solución estaba en la botella.

Los evangélicos se quejan de que la prensa emplea machaconamente el término para referirse a la franja del protestantismo más conservador. Los evangélicos dicen que han evolucionado, aunque todo indica que lo han hecho más socialmente que en las ideas. En la primera mitad del siglo XX, H. L. Mencken, un librepensador, calificó a los evangélicos de “puritanos atrasados”, y Richard Niebuhr, un teólogo que fue fuente de inspiración para los demócratas, dijo que la fe de los evangélicos era la “religión de los desposeídos”. Ahora, al menos sociológicamente, el mundo evangélico ha sufrido un cambio copernicano. Hasta principios de la década de 1990, a los evangélicos se les tenía por un grupo de gente pobre, sin educación y fácil de manejar. En los últimos treinta años, muchos evangélicos han pasado a formar parte de la elite económica y manejan con soltura a amplios sectores de la sociedad estadounidense. Los evangélicos han penetrado incluso en algunos templos considerados laicos, como puede ser Hollywood. El actor Mel Gibson ya ha demostrado la influencia del dólar evangélico con el éxito de su película La pasión de Cristo.

La influencia de los evangélicos en las dos victorias de Bush como candidato a la presidencia fue más que notable. En las elecciones del 2000 y del 2004, no hubo otro grupo más importante para Bush que el formado por evangélicos y cristianos conservadores, cuya fortaleza radica en el sur. Los evangélicos representaban entonces el 23% del electorado, y los republicanos pusieron todos sus huevos en el cesto de los más fieles, cuya respuesta fue casi un milagro político, incluido el de Florida.

A principios del siglo XX, la corriente principal del protestantismo apoyó la tradición idealista del internacionalismo liberal del demócrata Woodrow Wilson. Pero ahora, cien años después, esta corriente ha retrocedido ante los fundamentalistas, mientras la Iglesia católica, que también apoyó el multilateralismo de Wilson y Roosevelt, no acaba de recuperarse de los escándalos sexuales. Los wilsonianos históricos creían, y creen, que una sola nación, por iluminada que sea, no puede ser el juez mundial. Pero evangélicos y neoconservadores les han enmendado la plana.

Las creencias sobre el carácter providencial de Estados Unidos, amplificadas por los neoconservadores de Bush, han moldeado la idea que los estadounidenses tienen de su papel en el mundo. No han faltado voces – como Arthur Schlesinger con The vital center que han tratado de racionalizar este debate, aunque su influencia ha sido limitada. Ahora, John McCain, un moderado, es el favorito entre los republicanos, pero tiene problemas con su parroquia, ya que los evangélicos no lo consideran uno de los suyos. Algunos incluso han dicho que prefieren que gane Obama o Clinton antes que un liberal que se dice republicano. Y otros mantienen que lo lógico es que McCain tenga como compañero electoral a Mike Huckabee, pastor evangélico, para ampliar su base en los estados bíblicos. Veremos si Dios será tan omnipresente en los comicios del 2008 como lo fue en los dos anteriores.

Anuncios
Tagged with:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: