Reggio’s Weblog

La doble imposición, de X. Álvarez Corbacho en La Voz de Galicia

Posted in Política by reggio on 16 octubre, 2007

Numerosos políticos tienen hoy un discurso fiscal breve y obsoleto. La brevedad deriva de no saber ya hablar de impuestos con naturalidad, incluso para prometer su reducción. Pero el discurso fiscal es también obsoleto porque se fundamenta en principios, valores y normas que no funcionan o están deterioradas por la globalización, al modificar ésta la realidad económica, política y administrativa que sustentaba esos principios y normas. Un ejemplo ilustrativo de todo ello lo proporciona el silencio o la indiferencia actual ante la creciente desigualdad de las cargas fiscales.La globalización es un fenómeno complejo derivado de la libre circulación de bienes, servicios, capitales, inversiones, tecnologías y comunicaciones, que genera fuerte interdependencia económica entre países distintos. Sus efectos sobre los sistemas tributarios son evidentes, aunque gobernantes y medios de comunicación miren para otro lado. Así, la competencia mundial y los paraísos fiscales alimentan la volatilidad del ahorro y del capital mobiliario, y también la deslocalización empresarial, generando a su vez reformas en impuestos básicos que apenas se explican. Los cambios en el IRPF y en el impuesto de sociedades son paradigmáticos. El primero es ya un impuesto dual, donde las rentas y ganancias de capital, y en menor medida las de actividades empresariales y profesionales, se gravan y controlan menos que las rentas del trabajo. El segundo reduce los tipos impositivos de forma continuada. El resultado final (por ahora) es una injusta distribución de la carga fiscal. Las rentas del trabajo ya aportan el 82% de lo recaudado por IRPF. Crece la imposición sobre el consumo para compensar las rebajas en renta, aumentando así la regresividad del sistema. Se incumplen principios constitucionales sobre la tributación. Nadie sabe cómo acabará el proceso. El discurso fiscal oscila entre la levedad y la confusión.

Es cierto que los países y las organizaciones internacionales trabajan para mejorar la información y la coordinación tributaria, para ordenar el comercio electrónico y para controlar la tributación de las multinacionales, pero también es verdad que triunfa la parte negativa de la globalización. Crece el fraude y la evasión fiscal internacional; la renta, la riqueza y los impuestos son cada vez más desiguales; se reduce y se demanda eliminar la imposición sobre el patrimonio y su transmisión; se vacían principios constitucionales que afectan al proceso democrático. Pero aumenta la imposición sobre las rentas del trabajo. Estos ingresos tributan cuando se obtienen (IRPF) y tributan después cuando se gastan (imposición sobre el consumo). Es la doble imposición de verdad, la reforzada. Pero el silencio sigue e inquieta.

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Americanización de la política, de Lluís Foix en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 16 octubre, 2007

La izquierda italiana ha cambiado de alianzas, de nombres y de líderes. Ha estado dentro y fuera del gobierno con fórmulas complejas que han agrupado a ex comunistas, radicales y socialistas del Olivo, de la Margherita y de cuantos residuos de la debacle provocada por la caída del comunismo en Europa en los años noventa hubiera.Walter Veltroni, alcalde de Roma, ha ganado un referéndum para que quien quisiera votar se declarara a favor o en contra de un nuevo partido, el Partido Demócrata, que vendría a ser un crisol de fuerzas de izquierdas y progresistas que mirarían más hacia el centro que hacia los extremos.

Pasqual Maragall ha dedicado esfuerzos y discursos a esta causa. El ex presidente de la Generalitat considera que la izquierda clásica necesita reciclarse y mirarse en un espejo mucho más amplio que, sin perder sus convicciones ideológicas, piense más en los ciudadanos que en los partidos. Uno de los éxitos de los tres mandatos de Tony Blair, hasta que le llegó la hora fatal de Iraq, fue el de no querer cambiar el país sino cambiar el partido.

Veltroni viene a proponer una nueva formación que guarde una cierta semejanza con el Partido Demócrata de Estados Unidos. Un partido transversal, aglutinador de creencias y posiciones plurales, que tenga como objetivo rendir cuentas con el electorado antes que con su propio partido. Esta americanización de la política europea se está imponiendo por la vía de los hechos.

Nicolas Sarkozy se ha comido con guisantes a la izquierda francesa en los últimos meses. El futuro de la presidencia Sarkozy está por ver. Sus impulsos, prisas y volteretas inesperadas desconciertan al personal. Pero el hecho cierto es que el Partido Socialista está viendo cómo Sarkozy le ficha a figuras emblemáticas y no tiene una figura indiscutible para afrontar la travesía del desierto que le espera.

En Alemania, Angela Merkel ha desconcertado a la socialdemocracia hasta el punto de que está sirviendo en un gobierno democristiano en espera de rehacer el discurso y buscar un líder.

Gordon Brown parecía seguir la senda de Tony Blair encandilando al personal pero ha cometido el error de no adelantar unas elecciones que todavía podía haber ganado. En España, qué les voy a decir, no está escrito en ninguna parte que Zapatero vuelva a ganar las elecciones. En buena parte, porque ha querido cambiar el país sin tener en cuenta a la gente que vivimos en él.