Reggio’s Weblog

Corazón ‘partío’, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Economía, Política by reggio en Octubre 10th, 2008

A CONTRAPELO

El disputado voto de UPN en el Congreso a los Presupuestos Generales del Estado ha reproducido la tónica zigzagueante del azaroso proceso seguido por los políticos navarros para formar el Gobierno que hoy preside Miguel Sanz. El presidente de la comunidad navarra tiene ante sí un problema de vacilar entre la llamada del corazón y el camino a los asuntos, que diría Miguel Hernández, o, por decirlo en la jerga económica, tener que decidir en un contexto de incertidumbre.

Miguel Sanz acertó como gobernante al elaborar los Presupuestos de su comunidad desde bases realistas, unas cuentas para tiempos de crisis. Llama la atención que no tenga como primer criterio que los Presupuestos Generales del Estado deben participar de las mismas características que él ha querido imprimir a los Presupuestos navarros.

Algo raro pareció que el presidente navarro se mostrase favorable a apoyar las cuentas del Gobierno antes, incluso, de que se hubieran hecho públicos los pormenores. Ayer mismo las calificó de «malas», mientras los socialistas navarros afirmaban que en las dos cámaras se habría de votar lo mismo.

Sanz ha conseguido que los socialistas del viejo reino se comporten con él como sus homólogos vascos con Ibarretxe. Es decir, que le aprueben los Presupuestos sin exigir a cambio que el PNV vote en Madrid los del PSOE. Es verdad que él los ha negociado con el PSN, que es lo que se debe hacer desde la responsabilidad política. Lamentablemente, el presidente del Gobierno no ha afrontado esta cuestión con el mismo criterio que el navarro y ha preferido transformar la negociación presupuestaria en una yuxtaposición de zocos autonómicos.

En los años anteriores había más harina y funcionó bien el invento. Los nacionalistas se llevaban su por qué y votaban en justa reciprocidad los Presupuestos con la elegante displicencia de muchos bancos al comprar activos tóxicos: sin preguntar por lo que había dentro. Salvando las distancias, naturalmente.

Lo más impresionante, con todo, son las llamadas de José Blanco a la prudencia: el buen entendimiento entre el PSOE y UPN es fundamental para garantizar la estabilidad de Navarra, pero, como contrapartida, es necesario que UPN «se comprometa con el Gobierno de España» y apoye a cambio los Presupuestos Generales del Estado.

Para encontrar tal alarde de sobreentendidos en el lenguaje habría que pensar, mutatis mutandis, naturalmente, en aquellos tipos trajeados que ofrecían protección a los comerciantes de Chicago en los años de la prohibición. Por un módico precio te garantizo la estabilidad de tu negocio. ¿No es la estabilidad un bien en sí mismo para que el PSOE la apoye en Navarra sin otro pago a cambio que la negociación parlamentaria? ¿Agárrate a la brocha, que me llevo la estabilidad?

«Sanz tendrá que apostar por Navarra o por Rajoy. Son incompatibles», ha dictaminado Blanco, y eso es lo que tiene a Sanz el corazón partío. Las dos alternativas tienen el inconveniente de que, al final, tendrá que agarrarse a la brocha porque alguien se llevará la estabilidad. En el caso de «no apostar por Navarra», es decir, que vote contra los Presupuestos, el PSN puede precipitar una moción de censura, que de todas maneras se producirá cuando los sondeos de Ferraz así lo recomienden. Si apuesta por Navarra votando los Presupuestos de Zapatero o absteniéndose, la arquitectura de UPN puede verse afectada por la ruptura. Lo malo es que no sabe cuál de los dos riesgos se le puede materializar antes.

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Ahora sí, medidas, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Economía, Política by reggio en Octubre 8th, 2008

UN PAIS EN CRISIS

A CONTRAPELO

El presidente del Gobierno compareció ante los medios con cinco minutos de retraso y, por vez primera desde que empezó a trascender la crisis, propuso medidas razonables, de las que los ciudadanos esperan que tomen sus gobernantes cuando vienen las vacas flacas.

A lo largo del último año, se había jactado de jugar en la Champions; descalificó por antipatriota a una oposición que veía asomar el hocico de la crisis por el horizonte; pronosticó acontecimientos que no se produjeron, como la bajada del Euribor; trató de camuflar como medidas reactivadoras placebos que sólo sirvieron para liquidar el superávit (los 400 euros, la renta de emancipación y los 2.500 de los partos); presentó la cobertura social a los parados y el magro aumento de las pensiones mínimas (1,1% en términos reales) como si fueran medidas estimulantes, en lugar de cuidados paliativos, and so on.

Ayer, al fin, dio cuenta de dos medidas dignas de tal nombre. Después de su reunión con los representantes de la banca española, de la que Solbes tuvo con el Ecofin y de las declaraciones de ‘Mafo’, Zapatero anunció que va a multiplicar por cinco la garantía de los depósitos de ahorro de los ciudadanos, que estaba en 20.000 euros y va a llegar hasta los 100.000 por cada titular y cada entidad, con el fin de tranquilizar a los ahorradores.

La segunda medida anunciada hará frente a la crisis de liquidez que afecta a la economía española, porque sin liquidez no hay crédito, sin crédito no hay inversión y sin inversión no hay ni actividad económica, ni crecimiento, ni empleo, ni nada. En consecuencia, ha decidido dotar un fondo con una aportación de 30.000 millones de euros, ampliable a 50.000, para comprar activos no tóxicos, sino de alta calidad, con el fin de que las instituciones financieras puedan empezar a facilitar créditos.

Podría argumentarse, con respecto a la ampliación de la cobertura, que garantizar algo cuya solvencia se defiende por sí misma no supone un esfuerzo precisamente heroico, podría hacerlo al 100%, pero sí es altamente conveniente para que los ahorradores no tengan pesadillas, con razón o sin ella, en forma de corralitos argentinos.

La inyección de dinero en el sistema financiero es otra buena medida. La crisis, que el presidente prefiere llamar «situación de graves dificultades», dado su gusto por las perífrasis, no es de solvencia, sino de liquidez, pero si no se ataja el problema, acabará afectando a la solvencia. No se entiende muy bien la calificación que Zapatero hace de los activos que piensa comprar a los bancos y cajas con ese dinero. Mal podrían ser activos tóxicos, puesto que él mismo había declarado que nuestras entidades financieras no tienen. Pero tampoco pueden ser activos de muy alta calidad. ¿Qué banco querría deshacerse de ellos? O sea, que la cosa es más probable que vaya por activos de un aceptable medio pelo.

También parece un gesto de seriedad añadida que antes de la comparecencia llamara al jefe de la oposición para contarle la naturaleza de las medidas adoptadas, y que mañana se vaya a reunir Solbes con Montoro y sus respectivos equipos para explicarlo con detalles. Esto es otro nivel que lo de ‘Pepe’ Blanco y Pajín.

Sólo falta una medida complementaria que traería mucha paz a los atribulados corazones de los ahorradores españoles: que el Gobierno reconsidere las cuentas y las convierta en presupuestos para combatir la crisis. Eso sólo puede hacerlo de acuerdo con el partido de la oposición, en vez de desaprovechar recursos en la compra de bizcochables voluntades periféricas.

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Un presidente en Nueva York, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Economía, Política by reggio en Septiembre 26th, 2008

A CONTRAPELO

Las declaraciones neoyorquinas del presidente del Gobierno revelan dos aspectos positivos: un interés por la política exterior que a veces no parecía de su competencia y la voluntad de cumplir con su deber, al publicitar la idoneidad de España como lugar para invertir.

Sin embargo, hay algo que sorprende en la forma de actuar del presidente, más allá de esa desenvoltura que le lleva a decir en el corazón de las tinieblas que tenemos deprimido a Berlusconi por el sorpasso y preocupado a Sarkozy porque estamos a punto de alcanzarlo.

Allí, ante un selecto auditorio de lo que Pepe Blanco llamaría «los tiburones del capitalismo en su madriguera», dijo que España recuperará pronto la senda del crecimiento, gracias a sus cuentas públicas saneadas y a que cuenta con «el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional».

Es verdad que las cuentas están sanas y que el sistema financiero es solvente, gracias a que el Banco de España ha realizado bien su tarea supervisora y de control. Es cierto también que un gobernante debe exponer las fortalezas de su país y contextualizar sus debilidades en la medida de lo posible. También sucede que las expectativas que los agentes económicos tienen sobre el futuro contribuyen a acercarlo. En lo que se equivoca Zapatero es en considerar que él tiene capacidad para definir esas expectativas. Debería considerar que sus palabras no son la única fuente de conocimiento para un potencial inversor norteamericano, aunque no sea neocon, y un exceso de optimismo descriptivo no modifica las expectativas de sus interlocutores; sólo resta credibilidad a su palabra.

Al día siguiente de su encuentro con aquel bouquet garni, el Banco Central Europeo daba a conocer que somos los penúltimos entre los países euro en competitividad exterior, que se ha deteriorado más del doble que en la superada Italia y 3,67 veces más que en la alcanzable Francia. Menos mal que nos queda Portugal. También nos salimos de la tabla en el desplome de la productividad laboral, casi el doble que en el conjunto de la zona euro. Al mismo tiempo, el Euribor alcanzaba su máximo histórico, 5,484%. La semana que viene cumplirá un año una sentencia presidencial que se ha hecho célebre: «El Euribor ha tocado techo»; hoy en día está todo en Google.

Se desconoce su estrategia para hacer frente a la innombrable con algo más que sus opiniones. Sabemos que sus propuestas incluyen el diálogo social, pero ni una palabra sobre qué va a proponer a empresarios y sindicatos. Hace meses, el presidente dijo muy acertadamente que el pesimismo no crea puestos de trabajo. El optimismo y el diálogo fomentan la convivencia y hacen la vida agradable, pero tampoco se conoce su efectividad para crear empleo.

Sabemos que va a transferir renta a los más necesitados, objetivo justo y digno de alabanza, pero que en sí no va a mejorar la competencia, aumentar la productividad ni a encontrar la senda del crecimiento.

«Reivindicamos el papel regulador del Estado para garantizar los bienes públicos básicos y conseguir una distribución de la renta más equitativa», dijo ayer en la ONU, con un discurso irreprochablemente socialdemócrata. El problema es que ese discurso tampoco se convierte en acción de Gobierno y choca, tal como le había advertido Felipe González, con uno de sus empeños: la reforma de la financiación autonómica y su hija natural: la máxima a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. «No es razonable que los que dan más reciban menos». No lo dijo Artur Mas, sino José Montilla.

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El bonzo de Llodio (Part three), de Santiago González en El Mundo

Publicado en Política by reggio en Septiembre 13th, 2008

A CONTRAPELO

Contaba hace años en El País el malogrado Angel Fernández-Santos que Berlanga trataba de poner en pie a mediados de los años 60 una película inspirada por los cambios litúrgicos que trajo el Concilio Vaticano II. Se trataba de un matrimonio segoviano que regentaba una librería religiosa en la plaza del Azoguejo. El fin de las misas en latín sorprende a los citados con una gran partida de misales ancien régime recién comprados.

Aquello era la ruina y a la mujer se le ocurrió una idea luminosa en sentido estricto. En 1963 había conmovido al mundo la inmolación del monje Thich Quang Duc, que se prendió fuego en el centro de Saigón para protestar por la represión que el Gobierno de Ngo Din Diem desarrollaba contra la religión budista. La librera considera que ése es el camino y propone a su marido que se dé candela en lo alto del acueducto. Atascado en ese gran momento, Berlanga llamó a Rafael Azcona, que encontró una solución brillante. La buena señora cruza con decisión la plaza hacia el lugar del sacrificio con una tea encendida en la mano. Detrás, el resignado consorte arrastraba dos latas de gasolina mientras mascullaba: «¡Que no puede ser, María, que ya verás como volvemos a hacer el ridículo!».

El lehendakari convocó ayer a los medios para explicar su reacción tras el varapalo que el Tribunal Constitucional acababa de propinar a su proyecto de referéndum. ‘Ibarretxe I, el Minucioso’, no cumplirá la cita con las urnas que había escrito en su agenda, según aseguró a finales de octubre del pasado año. El hombre sabía el día y también la hora: el 25 de octubre próximo, a las nueve y media.

Era la tercera vez. La primera, a la que se subió en marcha, fue el pacto de Lizarra-Garazi, que cumplió ayer 10 años justos. La segunda, el llamado plan Ibarretxe, se estrelló contra el Congreso de los Diputados el 1 de febrero de 2005. El Constitucional acaba de tumbar su tercer intento con parecidas maneras a las que un crítico empleó con el autor que le pedía parecer sobre un guión suyo que le había remitido: «Sólo le veo dos problemas: las descripciones y los diálogos».

El TC ha fallado la inconstitucionalidad de la Ley de Consulta por la forma y por el fondo. La absurda tramitación parlamentaria en lectura única «vicia de inconstitucionalidad» la ley rechazada. La consulta es un referéndum que el lehendakari no tiene competencias para convocar. El sujeto de la soberanía nacional no es el pueblo vasco, sino el pueblo español (art. 1.2 de la CE), y no es que eso no pueda cambiar, pero para ello habría que reformar la Constitución por la vía que ella misma prevé para tal caso y no mediante una ley aprobada en un Parlamento autonómico.

Ibarretxe I, el Indomable, anuncia ahora su cuarto intento, sin que los tres fracasos anteriores le hayan llevado a sopesar siquiera la posibilidad de dimitir. Como Bill Murray en El día de la marmota, el lehendakari se levanta de la cama y vuelve al guión de Berlanga justo donde lo había dejado el día anterior. Una vez que ha hecho el ridículo, vuelve a intentarlo una vez más y empuña la tea mientras camina hacia Estrasburgo, seguido por el presidente del PNV, que rezonga: «Que no, Juanjo, que vamos a volver a hacer el ridículo».

Alguien de su partido debería decirle de una vez que la antorcha que empuña está apagada. Algún socialista debería decirle a Zapatero que algún día, quizá para la sexta intentona de Ibarretxe, tendría que hacer acuse de recibo a su socio preferente, que todos estamos haciendo el ridículo.

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Arnaldo, el especialista, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Derechos, Política by reggio en Agosto 31st, 2008

A CONTRAPELO

La salida del preso de la cárcel es un acto solitario, lo sabemos por el cine: Peckinpah muestra en La huida a Doc McCoy saliendo de la penitenciaría en un paisaje desértico donde sólo le espera su mujer. En el momento en que se le abren los portones, un guardia que era un dechado de pesimismo antropológico masculla a su paso: «Volverás, Doc».

Martutene no es San Quintín; Otegi, tampoco es Steve McQueen, pero fue recibido por más gente: su familia, su abogada, Jone Goirizelaia, y medio centenar de conmilitones, aunque la mayor parte de ellos tenían más pasado que futuro como dirigentes de la izquierda abertzale.

Sus primeras palabras en libertad fueron perfectamente predecibles para reivindicar el diálogo y la negociación como instrumento para resolver el problema de fondo del país. Al hacerlo, recurre a sus mejores cartas. En realidad, hay una contradicción notable entre las proclamas de ETA en favor de la vuelta a la negociación y el aparente desinterés de ETA por el mejor especialista que Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna han tenido en materia negociadora durante la última década.

Su destacado papel en Lizarra ha mejorado considerablemente durante el último proceso negociador. Las dotes oratorias que cautivaron a los suyos en un memorable duelo dialéctico con el entonces consejero de Interior (hay que decir que entre las virtudes de Atutxa no destacaba la soltura expresiva) también sedujeron a sus anfitriones durante el almuerzo que le ofreció el Círculo de Empresarios Vascos en 1999, al que asistió acompañado por Rafa Díez Usabiaga. Por deseo de los invitados, el almuerzo se celebró en un hotel de Bilbao y no en el lugar habitual de los encuentros del Círculo: el Club Marítimo del Abra, destruido por ETA en noviembre de 1973 y objeto de un último atentado con furgoneta bomba el pasado 19 de mayo. Es difícil imaginarse a Joseba Permach o Rufi Etxeberria seduciendo a empresarios, juntos o por separado.

Sus dotes volvieron a brillar con fuerza en el proceso de paz de Zapatero. El lo inauguró en Anoeta, el 14 de noviembre de 2004, al repetir la cita de Arafat sobre la rama de olivo y el fusil. Dos meses después escribió una carta al presidente del Gobierno que terminó de convencer a éste sobre las bondades del proceso en el que se había embarcado.

Otegi ha pedido permiso para disfrutar unas vacaciones en Italia. Deberían dárselo por un criterio de racionalidad elemental. Ha cumplido su condena y está en paz con el mundo, salvo que alguna de las causas que aún tiene pendientes vuelva a llevarlo a la cárcel. En segundo lugar, para curarse en salud y evitar la posibilidad de que vuelva a convencer a nuestros gobernantes de la conveniencia de un nuevo proceso de paz. El vicesecretario general del PSOE ha expresado con elocuencia la firmeza de su partido: «No hay ninguna posibilidad de negociar con la izquierda abertzale, no hay ninguna posibilidad de retomar el diálogo, todas las puertas se han cerrado y la única posibilidad que tiene es convencer a la banda terrorista ETA para que abandone las armas». Cerrar «todas las puertas» y subrayar dos veces que no hay «ninguna posibilidad», para explicar a continuación que hay una «única posibilidad» es muestra de una lógica que no permite extraer conclusiones razonables.

Hay también una razón práctica. Si le deniegan el permiso, podría acudir a la comisaría en la que Emilio Rodríguez Menéndez consiguió su pasaporte. ¿Por qué no dárselo por las buenas y ahorrarnos un ridículo adicional?

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Arnaldo Otegi, sin paraguas, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Derechos, Política by reggio en Agosto 29th, 2008

A CONTRAPELO

Mañana, cuando Arnaldo Otegi salga de Martutene tras haber cumplido los 15 meses que le impuso la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo, no tendrá a muchos fieles esperándole. Menos, en cualquier caso, de los que le acompañaron, física o sentimentalmente, a la entrada.

Requerimientos de la dramaturgia cinematográfica. Cuando recuperó su libertad, el ex ministro Barrionuevo debió de sentir la misma añoranza de la cuantiosa peña que lo acompañó hasta las puertas de la cárcel de Guadalajara. ¿Qué se hizo de la solidaridad de antaño? Dios mío, qué solos se quedan los presos, escribió Bécquer poco más o menos.

Quedaba lejos el tiempo del esplendor para Otegi, cuando muñía con Eguiguren el vistoso proceso de paz, cuando la mayoría de las espectadoras (y una parte de los espectadores, claro) de ETB lo elegían en un programa de sobremesa como el político más sexy de Euskal Herria. No se asombren, que en todas partes cuecen habas. En diciembre de 1993, el buen pueblo español que ve la tele, votó los premios Queridísimos 93 que patrocinaba Tele 5. El galardón al político más valorado por los televidentes fue Jesús Gil y Gil y el queridísimo de la Economía fue el entonces presidente de Banesto, Mario Conde. El banquero no pudo recogerlo porque aquel 28 de diciembre, día de los inocentes, vio cómo el Banco de España intervenía su banco y ponía fin a su carrera.

Qué añoranza de aquel día en que un presidente del Gobierno le reconocía como «líder de la izquierda abertzale» y lo elogiaba porque «ha hecho un discurso por la paz y abre una etapa distinta en Euskadi». Entonces era un líder. No porque se lo pareciese a Zapatero, cuyo ojo clínico en la materia se ha visto cuestionado por los hechos en no pocas ocasiones. Era un líder porque así le parecía a ETA. El 3 de diciembre de 2006, Otegi fue el principal orador de un mitin convocado por su ilegalizado partido en Oyarzun. Era domingo y llovía. Las fotos del acto muestran al orador frente al atril, mientras un propio sostenía solícito un gran paraguas azulón a cuadros. El del paraguas se llamaba Sergio Lezkano Bernal y fue detenido cuatro meses más tarde por ser uno de los integrantes del comando Donosti. Pocas fotos hay que materialicen tanto la metáfora estar bajo el paraguas de ETA.

Detenido el 8 de junio de 2007, ha cumplido íntegra su condena. Mes y medio después del encarcelamiento, Pernando Barrena y Jone Goirizelaia presentaban en rueda de prensa una página web (www.arnaldoaskatu.org) para que sus adeptos inundasen la red con reivindicaciones de libertad para el preso. La falta de respuesta popular llevó a clausurarla unas semanas más tarde.

Todo hace pensar que Otegi es un dirigente amortizado para la organización terrorista. Las tres causas que aún tiene pendientes en los juzgados centrales 4, 5 y 6 de la Audiencia Nacional pueden volver a llevarlo a la cárcel en un futuro próximo.

No es la primera vez que ETA descataloga a algún dirigente batasuno. Habrá que ver si Otegi empieza a callarse y permanece mudo unos 10 años. Fue el tiempo que estuvieron callados Txomin Ziluaga y los dirigentes de HASI expulsados en 1988 y el que se mantuvo en silencio el anterior portavoz, Floren Aoiz, que dejó de serlo tras ser condenado a siete años de prisión por el Tribunal Supremo en 1997. Dos años más tarde, el Tribunal Constitucional admitió el recurso de amparo de Aoiz y del resto de la Mesa Nacional. Al salir, había una nueva dirección con un nuevo portavoz llamado Arnaldo Otegi. La cárcel se lo dio, la cárcel se lo quitó.

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Números y letras, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Economía, Política by reggio en Agosto 20th, 2008

A CONTRAPELO

Alguna anomalía muy profunda socava nuestra vida parlamentaria cuando la preocupación política del Gobierno, evitar la comparecencia del presidente para explicarse sobre la financiación autonómica, ha podido resolverse mediante negociación de la vicepresidenta De la Vega con el solitario diputado de ICV, Joan Herrera, que en el lance de ayer recordaba la fábula de Samaniego sobre la pesada carga del camello y la pulga que la coronaba: «Se apea, y dice arrogante: / ‘Del peso te libro yo’. / El camello respondió: ‘Gracias, señor elefante’».

Las claves del acuerdo que han llevado a Herrera a retirar su petición son: la comparecencia de Solbes antes de que termine agosto y un nuevo compromiso de financiación antes de tres meses, para que pueda ser recogido en los Presupuestos de 2009.

Hace tres meses, el presidente invitó a cenar en La Moncloa a los barones regionales para tratar el tema. Crema fría de melón, es de suponer que de Alange. Había constancia escrita de que Zapatero se convierte en un ser imperturbable con la ingesta de la sopa. Según testimonio de uno de sus más íntimos colaboradores en la hagiografía escrita por Suso de Toro, Madera de Zapatero, en cierta ocasión fue interpelado por un compañero durante una comida. Entonces él, «midiendo sus tiempos y midiendo todo, siguió tomando tranquilamente su sopa». Así que el presidente, tras tomar su sopa fría, hizo un vaticinio a corto plazo: «Es el Estado el que tendrá que hacer un esfuerzo especial, ¿verdad, Pedro [Solbes]? Os pido que todos confiemos en Pedro. Habrá justicia y solidaridad para todas las comunidades».

Al final, el esfuerzo lo hará Pedro, que comparecerá en el lugar del jefe. Dos semanas antes de la referida cena, Felipe González había advertido inútilmente en El País de la contraindicación que suponía el debate de la financiación para la «prioridad de las prioridades en coyuntura de crisis: inversión generadora de actividad y recuperadora del empleo que se está destruyendo».

La jugada de Herrera ha creado una notable sensación de alivio en el Ejecutivo. Zapatero estaba dispuesto a pedir su propia comparecencia para evitar hacerlo obligado por su soledad parlamentaria. También, naturalmente, alguna suspicacia en su compañero de grupo ERC y en CiU, pero no tanta como para que vayan a suscribir la propuesta de comparecencia presentada por el PP, que, con toda probabilidad, decaerá hoy en la reunión de la Diputación Permanente del Congreso.

Habrá más bilateralidad y también más multilateralidad, han acordado las partes, con esa deliciosa ambigüedad, que es la columna vertebral de los conceptos en el Gobierno Zapatero. Y eso, ¿qué quiere decir? No se sabe, pero los nacionalistas catalanes, incluido el PSC, interpretarán que primero negociarán lo suyo con el Gobierno y luego ya se hablará de todo en mesa redonda. Por otra parte, si Zapatero ha incumplido en Estatut, que es una ley orgánica, ¿por qué ha de cumplir un pacto de agosto con un tal Joan Herrera?

El problema sigue. La financiación se hace con números, elementos contantes y sonantes. Zapatero ha puesto las palabras y la sintaxis al servicio de la política en un impresionante alarde literario. Pero estamos ante una suma de quebrados, lance poco propicio para el juego metafórico. En algún momento habrá que reducir los sumandos a un común denominador, porque ni las cuentas ni la crisis admiten la hipálage ni el quiasmo, por mucho que Solbes trate de cubrir los desparrames literarios de su jefe recurriendo a la matemática borrosa.

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La solidaridad era esto, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Derechos, Economía by reggio en Julio 16th, 2008

A CONTRAPELO

Ya tenemos balanzas fiscales. El secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, las presentó con mucha cautela, destacando que su elaboración responde a «un ejercicio de transparencia del Gobierno», cuña obligada en un cargo público, pero que no describe con mucho rigor esta cuestión. Difícilmente puede imponerse la transparencia con un cristal traslúcido. Solbes no era un partidario muy entusiasta de dar a conocer la posición de cada autonomía con respecto a las demás y a la Administración central: cuánto paga en impuestos y cuánto recibe a cambio. Pensaba, con razón, que su publicación no aporta nada, ya que los datos son muy complejos y no permiten extraer conclusiones relevantes.

Tampoco era muy partidario el consejero de Economía y Hacienda de Madrid, Carlos Beteta, que consideraba su publicación como «estéril e inoportuna». Pero el presidente del Gobierno había prometido hacer públicas las balanzas fiscales, un capricho de sus socios nacionalistas, entre los que José Montilla ocupa un lugar muy destacado. Al final, hemos tenido balanzas fiscales que desde ayer mismo empezaron a convertirse en un elemento fundamental para el agit-prop de los nacionalistas en la negociación de sus respectivas financiaciones.

Cataluña, Baleares, la Comunidad Valenciana y Madrid -dos autonomías encabezadas por socialistas, ambas en coalición, y otras dos por el PP, que gobierna en solitario- son las comunidades con mayor déficit fiscal. ¿Qué quiere decir esto? En realidad, nada. Los impuestos en España, y en toda tierra de garbanzos, constituyen una obligación personal, no territorial. Pagan impuestos los ciudadanos, no las comunidades autónomas. Los perceptores de rentas altas en Cataluña, Madrid o Extremadura pagan impuestos de los que se benefician, mediante el gasto público, los que menos ingresos perciben. En Cataluña, Madrid o Extremadura. O en Asturias, Melilla o Canarias. Si Madrid, Baleares, Cataluña y la Comunidad Valenciana pagan más que en el resto de las citadas, es porque en aquellas comunidades hay más ricos que en éstas. Así de simple.

Aceptar la lógica que los nacionalistas pretenden extraer de este pozo seco supondría negar el Estado del Bienestar. Si negamos el carácter progresivo de los impuestos con el criterio de la territorialidad, no hay ninguna razón para no hacerlo con criterios aún más selectivos. Madrid es la comunidad que más paga, pero, aún dentro de Madrid, ¿por qué han de pagar tantos impuestos los vecinos de La Moraleja, El Viso o el barrio de Salamanca para costear una sanidad pública y una enseñanza que ellos no usan mayormente? ¿Por qué van a pagar los profesionales bien remunerados o los rentistas tanto «expolio fiscal», como ha dicho el portavoz económico de CiU en el Congreso?

El pasado 21 de mayo, durante una cena a la que Zapatero invitó a los presidentes autonómicos socialistas para tratar el espinoso asunto de la financiación, el honorable José Montilla dejó clavada a la concurrencia con una sentencia lapidaria: «Defiendo la solidaridad, pero no es razonable que los que dan más reciban menos…».

Los socialistas catalanes no entienden que ésa es precisamente la gracia del asunto. El mundo al revés: el lobito bueno y los liberales de Esperanza Aguirre defienden un concepto de la solidaridad que se les queda ajeno a los piratas honrados del socialismo español. Impresionante, este Montilla. Mira que haber llegado a los 53 años de su vida para descubrir que la solidaridad era esto. Y que el búlgaro era un idioma.

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Negar la lengua franca, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Cultura, Derechos, Educación, Política by reggio en Julio 2nd, 2008

A CONTRAPELO

La primera medida del camino soberanista que el voto de PCTV abrió el viernes a Ibarretxe ha sido un decreto por el cual los comercios vascos deberán atender en euskara a la clientela en un plazo de entre uno y cuatro años.

Vivimos en tiempos de crisis y este decreto aumenta las posibilidades de trabajo del colectivo vascoparlante. Ah, los buenos tiempos en los que la Política Lingüística servía para colocar a los euskaldunes en empleos relevantes y de cierto prestigio social: funcionariado de la Comunidad Autónoma y las diputaciones, profesorado de escuelas y Universidad, médicos de Osakidetza, periodistas y técnicos de la Radio y la Televisión vascas, ertzainas y así. Ahora, agotado ya el campo de lo público, hay que meter mano al sector privado, y esto atenta contra las libertades. ¿Quién le ha dicho a ningún euskaldun o catalanoparlante que el mundo exterior debe atenderle en la lengua que él prefiera? También supone un cambio de nivel. Para dependientes no hay oposiciones. Ni para camareros, que será, seguramente, el próximo gremio al que le toque euskaldunizarse. En este sector tiene Ibarretxe un eslogan irresistible llegado el caso: ¡Bebe tu vida en euskara!

¿Qué pensará de esto Patxi López? El secretario general de los socialistas es, para muchos ciudadanos vascos, la esperanza de librarse de la pesadilla que supone Ibarretxe en su horizonte. Sabemos lo que piensan algunos de sus conmilitones. Los socialistas catalanes, valencianos y baleares, por ejemplo, han presentado enmiendas a la ponencia de su próximo congreso para que los diputados y senadores puedan dirigirse a sus cámaras en sus lenguas autonómicas -ahí quiero yo ver a Pepe Bono- y que los órganos federales del PSOE las incorporen como lenguas de trabajo.

En la primavera de 1992 se produjeron unas conversaciones entre el PNV y Herri Batasuna en un hotel de Bilbao. La delegación del PNV estaba integrada por Joseba Egibar, Juan María Ollora y Gorka Agirre, y en el otro bando formaban Floren Aoiz, un joven valor emergente como portavoz cuya estrella se apagó para dar paso a Arnaldo Otegi, Iñigo Iruín y Jon Idígoras.

El bando abertzale se empeñó en que el diálogo fuese en la lengua propia y en aquella mesa sólo había cinco personas bilingües. La sexta, Ollora, dirigente alavés del PNV, únicamente era capaz de expresarse en la lengua extraña, el castellano, que es la que mejor habla en Euskadi la inmensa mayoría de los ciudadanos bilingües.

La cosa transcurrió así: hablaba el portavoz de Batasuna y esperaba a que Gorka Agirre tradujera al español sus palabras con el fin de que fuesen entendidas por Ollora. Este respondía, naturalmente en castellano, mientras Aoiz miraba al infinito y ponía cara de mí no comprender y esperaba a que Egibar tradujese las palabras de su compañero al euskara para darse por enterado.

El lehendakari aplica a los vascos el mismo desprecio de Floren Aoiz al peneuvista Ollora (o al mismo Ibarretxe en aquellas fechas) al negar la lengua franca. Es asombroso que algunas organizaciones autonómicas del PSOE imiten las mismas posiciones respecto a la lengua y el desdén del batasuno navarro por la koiné. La vida es un tú la llevas, un endoso permanente. Patxi López, que quiere sustituir a Ibarretxe, debería aclarar ahora cual es su posición en este asunto. Si quiere ser un lehendakari de todos los vascos y corregir los excesos nacionalistas o sigue teniendo como modelo a Maragall y sólo aspira a gestionarlos.

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¿Vuelven los cesantes?, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Política by reggio en Junio 27th, 2008

A CONTRAPELO

Uno había llegado a ilusionarse con la posibilidad de que el cainismo hubiera dado paso en los partidos a formas de convivencia más amable. Habría sido deseable que empezara el partido del Gobierno por una razón práctica, que su ejemplo es más perdurable que el de la oposición y más digno de imitación: no hay más que ver que los partidos de la oposición lo tienen como referente y se esfuerzan para imitarlo y ocupar su lugar. No se conoce, en cambio, partido que gobierne y que intente cambiar su lugar por el que ocupa ningún partido de la oposición. A decir verdad, sí se conocen precedentes, pero en general cabe aplicarles la eximente de falta de voluntad: ha sido casi siempre sin querer.

Es el caso que, en el desarrollo de los acontecimientos que se han vivido tan intensamente en el partido de la oposición desde que en los primeros compases estalló la crisis de María San Gil, el PP relativizó su papel de alternativa política de Gobierno y pasó a convertirse en campo privilegiado para la expresión de los sentimientos. Así se explica la espectacular llegada de Aznar. Venía de la boda de su amigo Flavio Briatore y esas cosas siempre predisponen al sentimentalismo. Tenía discurso programado para el sábado, pero para calentar al público llegó tarde el primer día y puso morros al candidato. También se puso morrongón Jaime Mayor Oreja, que entendió -muy correctamente- que la inclusión de Marimar Blanco en la dirección del partido era una maniobra para tapar el hueco dejado por María San Gil. Así son las cosas en política. También cabe pensar que la cooptación de Cospedal era una respuesta en plan toma ya modernidad a la creación del Ministerio o Ministeria de Igualdad de Género o de Génera.

El candidato único no descompuso el gesto, pero se quedó con todas las caras y todos los detalles y ajustó cuentas con todos y todas. El momento Gallardón, quién lo iba a decir hace tres meses, fue una de las partidas de la cuenta que Rajoy le pasó a Esperanza Aguirre. Otra fue la salida de Ignacio González, acompañada, para mayor escarnio, de la entrada de Lamela y Prada.

La respuesta de Aguirre permite colegir que la cólera de Dios se expresa a veces sin muchas alharacas. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha hecho una crisis en la que ha descabalgado a sus dos consejeros marianistas. El reajuste es más amplio: salen cinco y entran sólo dos. Para resumir y hacer balance: tres bajas netas, y dos de ellas pertenecen al adversario.

No ha sido un ajuste de cuentas, ha venido a decir la presidenta, sino un adelgazamiento del Gobierno madrileño para predicar la mala nueva de la austeridad, que ya es la crisis. Tres consejeros cobran una pasta, pero la medida se quedaría en nada si se limitase a refundir las consejerías sin disminuir el número de funcionarios. Hasta ahora, uno daba por buena la expresión que ha repetido bastante Zapatero: a saber, que el PSOE es el partido que mejor representa a España. Ya no está tan claro. Podrían volver los cesantes, el ejército burocrático de reserva que acompañaba a los dos partidos alternantes en las tareas de gobierno durante la Restauración, pero ahora sin necesidad de cambio de gobierno. Es lógico. Los partidos liberal y conservador están hoy dentro del PP y para organizar el espectáculo de los cesantes no necesitan salir de casa.

El balance definitivo del congreso de Valencia ha sido la puesta en escena del eterno drama español, tal como lo explicó Lorca en su Reyerta: «Señores guardias civiles: / aquí pasó lo de siempre. / Han muerto cuatro romanos / y cinco cartagineses».

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Los derechos y las lenguas, de Santiago González en El Mundo

Publicado en Cultura, Derechos, Educación, Política by reggio en Junio 25th, 2008

A CONTRAPELO

Un grupo de intelectuales ha firmado un manifiesto por la koiné, la lengua común de la España plural y diversa, que es conocida comúnmente como castellano o español. Es un texto muy razonable que desmenuza muy razonadamente algunas tonterías que son de uso común respecto a las lenguas. Por ejemplo, lo de sus derechos. Si se toman la molestia de teclear en el buscador de Google la expresión «los derechos de las lenguas», se encontrarán con una oferta de 11.100 páginas que tratan el asunto.

Las lenguas no tienen derechos, quienes sí los tienen son sus hablantes. Las lenguas son vehículos de comunicación antes que señas de identidad, tal como sienten los nacionalistas. También algunos socialistas. Uno de los mayores dislates que se han enunciado sobre el asunto salió de labios de Pasqual Maragall: «La lengua es el ADN de Cataluña». El 8 de marzo de 2005, el entonces presidente del Congreso, Manuel Marín, cortó al diputado del PNV Aitor Esteban, al iniciar éste su intervención en euskara. Sostuvo Marín que el castellano es la lengua oficial del Estado y que las restantes «lenguas españolas» tenían carácter oficial sólo «en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos» (art.3 C.E.).

«Las lenguas están hechas para entenderse», dijo Zapatero en contra de lo que habíamos aprendido con la Torre de Babel. Sánchez Ferlosio le cortó la retirada laica: sólo para entenderse sus hablantes entre sí. ¿Puede un viceconsejero de la Xunta de Galicia entenderse con un pequinés (de Pekín)? Sí, y sólo sí, si los dos hablan una lengua común. El chino, el inglés o el castellano tienen más probabilidades estadísticas. Podría ser que el chino hubiera estudiado gallego con mucho aprovechamiento, pero sería un caso más raro. Si el interlocutor de nuestro héroe fuera ciudadano británico, la cosa sería más extraña aún. Los ingleses tienen la sorprendente creencia de que ellos no necesitan hablar ninguna de las lenguas cooficiales de España. De hecho, ni siquiera se creen en la obligación de aprender español. Piensan, con razón, que ya aprenderemos nosotros inglés, por la cuenta que nos tiene.

El Congreso verá esta mañana en comisión una proposición no de ley por la que ICV insta al Gobierno a que apoye Gran Simio, un proyecto que solicita la equiparación de los derechos de los simios antropoides a los de las personas. No estamos hablando de proteger a los animales de los malos tratos, algo que se presupone en una comunidad civilizada, sino de, por decirlo con el lenguaje desprejuiciado de hoy en día, «ampliación de los derechos». Así podemos hablar de los derechos de los grandes simios y extenderlos, por analogía, a otras especies animales. Quizá deberíamos regular el derecho del toro de lidia a la objeción de conciencia. Vistas así las cosas, es más fácil de aceptar el sintagma «los derechos de las lenguas», aunque habría que especificar hasta dónde los reconocemos. ¿Tienen las lenguas derecho a decidir? ¿Puede una lengua dictaminar, en consecuencia, quiénes de entre sus hablantes son dignos de expresarse en ella? Esta posibilidad habría podido ahorrar al español la vergüenza de ser calificado por Arzalluz como «la lengua de Franco». ¿Es comprensible que un partidario de ampliar los derechos humanos a los grandes simios o a todos los vertebrados, niegue a personas de verdad, unos 16 millones de españoles, el derecho de escolarizarse en su lengua materna? Es más, ¿negaríamos a un chimpancé el derecho a ser escolarizado en castellano, si ésta fuese la lengua propia?

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Es la economía (o alternativamente, la gallina), de Santiago González en El Mundo

Publicado en Economía, Política by reggio en Junio 16th, 2008

A CONTRAPELO

El dato más sorprendente de la encuesta que EL MUNDO publica entre ayer y hoy es el recorte en tres puntos de la intención de voto entre el PSOE y el PP, que se reduce a 1,1 puntos. La experiencia ha demostrado con bastante pertinacia que las crisis de los partidos son unos extraordinarios espantavotos, salvo para el nacionalismo vasco. En las elecciones del 30 de noviembre de 1986, adelantadas por la ruptura del grupo parlamentario producida dos meses antes, el PNV y EA, su escisión, sumaron 452.383 votos, 1.305 más de los que había obtenido el PNV en las anteriores, celebradas el 26 de febrero de 1984.

No se conocían otros precedentes. Por eso, la aproximación entre los dos grandes partidos, cuando el PP se halla tan ensimismado en su crisis cinco días antes de su congreso, ha sido una alegría para Rajoy, tan ayuno de buenas noticias en los últimos meses. De momento, y mientras los críticos de su partido no lo remedien, los votantes del PSOE, IU y los nacionalismos han dejado de cascarle ceros y ya saca honrosos suspensos altos, igual que el presidente del Gobierno. El pacto del Tinell se ha roto en las bases y en el Congreso, como lo demuestra el hecho de que el Gobierno se haya quedado solo en dos ocasiones muy recientemente. La dirigente mejor valorada es Rosa Díez, más apreciada entre los votantes jóvenes y aprobada en todos los segmentos de edad.

Han sido la crisis y el desabastecimiento propiciado por la huelga de camioneros. La media libra de carne más cercana al corazón que Shylock reclamaba a Antonio en El mercader de Venecia era, en la versión española, la cartera. Ninguna víscera tan sensible, nada tan cerca del corazón como ese pedazo de piel de vaca. El electorado se mantuvo impertérrito hace 100 días, después de una legislatura articulada sobre desastres políticos tan notables como la negociación con ETA y la reforma de los Estatutos; tras conocer que sus gobernantes se habían tomado tantas licencias con la verdad; que haya tantos ciudadanos a los que no se permite escolarizar a sus hijos en su lengua y tal disparate se presente como un ejemplo de cohesión.

Lo que pasa es que ha venido la crisis a asomar la patita por debajo de los eufemismos. La que está cayendo habría requerido otras actitudes que la ausencia de Zapatero y el academicismo definitorio de Solbes sobre el requisito de disminución del PIB dos trimestres seguidos para poder llamar crisis a la criatura.

Qué podemos pensar los simples mortales cuando el presidente del Gobierno, de cuyo optimismo dependemos, no sabe si tiene su hipoteca a interés variable o fijo. O cuando Esperanza Aguirre, antes incluso de la crisis, contaba en un libro biográfico: «No es que haga números a final de mes, ¡es que muchas veces no llego!». La ministra de Vivienda, en cambio, sí llega: «No me puedo quejar. Mi hipoteca no supone un porcentaje altísimo de mi sueldo, lo que me permite llegar a fin de mes con holgura». Es de suponer que estas cosas no se corresponden con una descripción estricta de los hechos, sino más bien para sentir proximidad con el pueblo llano, que los votantes sepan que sus dirigentes tienen hipotecas, como ellos, y que ven venir el fin de mes, también como ellos. Son humanos, después de todo.

«Desaceleración», se dicen entre sí los economistas, «es cuando tus vecinos pierden el puesto de trabajo; crisis es cuando lo pierdes tú». Y que conste que esto es sólo desaceleración. Crisis, lo que se dice crisis, es lo que empezará en septiembre.

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