Septiembre, temporada alta, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días
Las últimas cifras del desempleo han sido evaluadas en relación con las tendencias propias del mes de agosto, que en un país donde el turismo tiene tanta relevancia suponían habitualmente una crecida temporal de la contratación laboral. Este comportamiento estacional afecta también a otros sectores productivos. El precio de los hoteles, que antes figuraba adherido por detrás de la puerta de las habitaciones, distinguía con claridad los precios de temporada alta, siempre muy superiores a los de temporada baja. La definición de las temporadas, alta y baja, como la de los días azules y blancos de los ferrocarriles, se fija en relación con las fechas de vacaciones y el clima benigno o adverso de las estaciones climáticas.
Queda claro que hay otros muchos negocios y empleos que vienen marcados por el factor de la estacionalidad. Por ejemplo, el negocio de la nieve, el de los cruceros o determinados momentos agrarios como la vendimia, la recolección de la fruta o la de la aceituna. En Correos eran temporada alta las fechas comprendidas entre la segunda quincena de diciembre y la segunda de enero a causa del alud de las felicitaciones de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Para las pastelerías los momentos clave son el roscón, los huevos de Pascua, las rosquillas del Santo, las torrijas de Semana Santa o los pestiños, conforme a las tradiciones festivas o patronales de cada localidad. La gastronomía también refleja los acentos de temporada en los mariscos, determinados pescados o las trufas. Pero queda por descifrar de dónde dedujo Julio Camba que la cocina española estaba llena de ajo y de preocupaciones religiosas.
También registra altibajos la prostitución, actividad en la que los españoles se gastan un promedio de 50 millones de euros al día, con mayor incidencia en las comunidades autónomas de Andalucía, Valencia y Madrid. Según datos de la Asociación de Propietarios de Clubes de Alterne, este negocio mueve en España 18.000 millones de euros al año, sin contar con los ingresos millonarios que aporta a los medios de comunicación gracias a la inserción de la publicidad de contactos, que en España aparecen incluso en los medios de mayor solvencia, en contraste con el proceder habitual de otros países de nuestro entorno donde la prensa de calidad rehúsa publicarlos. Para la prostitución las épocas de reagrupamiento familiar, como Navidades, Semana Santa o vacaciones de verano, son temporada baja.
Faltan estudios sociológicos rigurosos que expliquen por qué la afluencia a las consultas y urgencias de los hospitales tiene pautas de inundación y de sequía en razón de acontecimientos por completo ajenos a la incidencia de la enfermedad. De modo que por ejemplo una competición deportiva de alto interés reduce a cero los ingresos hospitalarios como si supusieran una inyección colectiva de salud. O la llegada de las vacaciones que multiplica la llegada a urgencias de los abuelos, aparcados bajo los cuidados de la sanidad pública para que la familia nuclear se vea liberada de prestar esas atenciones.
Pero en medio de estas alternancias hay al menos dos negocios, el de las pompas fúnebres y el del extremo lujo, que mantienen una regularidad excepcional. Además, en el negocio funerario, como reconocía hace años el gerente del tanatorio de la M-30 madrileña, no hay impagados. Parece que los españoles estamos imbuidos de la idea que una deuda en este asunto deja la suerte del finado irresuelta. Por eso incluso las clases más humildes adquirieron el hábito de abonar desde muy jóvenes las cuotas que cubren estos gastos con suscripciones mensuales a empresas como Santa Lucía o El Ocaso que se ocupan de todo. Recordemos que en el origen de muchos gremios figuraba la piadosa finalidad de dar sepultura a los muertos de la profesión.
Otra cosa es que la regularidad de los decesos tenga un reflejo contenido en las esquelas que publican los diarios. Queda averiguado que los finales de julio, agosto y el comienzo de septiembre son fechas inconvenientes para dar cuenta pública de quienes nos han dejado. Por eso, a partir del 10 de septiembre la publicidad funeraria es un verdadero festín, dando cuenta de la convocatoria de los funerales de rigor, embalsados durante 50 días. En Madrid, el diario Abc se lleva la palma como pregonero de los fallecimientos. Ningún colega le hace sombra, sin que se hayan cumplido los temores que Anson exponía cuando era su director.
Septiembre es pues temporada alta para esta peculiar publicidad. En cuanto al extremo lujo y su condición inalterable pese a las crisis que sobrevengan, merecerá comentario aparte el próximo día.
Miguel Ángel Aguilar. Periodista
En Afganistán, ¿para qué?, de Miguel Ángel Aguilar en El País
La madrugada del sábado 30 de agosto un contingente español de la Unidad de Reconstrucción Provincial (PRT) destinado en la provincia afgana de Badghis fue atacado por un grupo de talibanes a unos 25 kilómetros de la ciudad de Qala i Nao, cuando se encontraba en una misión de ayuda humanitaria en cooperación con la policía local. Según informan las agencias de noticias, los efectivos militares españoles solicitaron refuerzos a la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad), bajo mando de la OTAN. La presencia de sus efectivos aéreos provocó la huida de los talibanes, quienes dejaron sobre el terreno al menos cinco muertos, según reconoció el gobernador provincial, Mohammad Asrhaff Nasiri.
Que este último incidente haya sido “limpio”, es decir, sin bajas propias, explica su escaso relieve periodístico. Ojalá los nuestros sigan sin ser noticia de primera, pero recuérdese que pocos días atrás, el 18 de agosto, en otro encuentro abierto con los insurgentes, una columna francesa corrió peor suerte al perder a 10 de los suyos y resultar heridos otros 21.
Enseguida hubo honores militares a los muertos repatriados y vimos al presidente de la República, Nicolas Sarkozy, desplazarse a Kabul para confortar a sus soldados y resaltar el valor de la misión que allí tienen encomendada. “El trabajo que hacéis aquí”, les dijo, “es indispensable, porque estáis defendiendo una parte de la libertad del mundo”. Sonaba bien la declamación presidencial y además daba cumplimiento a unos deberes que no pueden traicionarse sin incurrir en el riesgo de disolución social. Porque cuando se tiene la grave responsabilidad de enviar a fuerzas militares a lugares y misiones donde arriesgan la vida es preciso que, si les llega la muerte, quede claro que su sacrificio está lleno de sentido. El culto al honor y el respeto debido a quienes mueren obedeciendo concentra la atención en esos momentos y aplaza cualquier reflexión. Pero ese ejercicio intelectual y político sobre el sentido de la misión encomendada, por ejemplo en Afganistán, tiene que hacerse una vez calmadas las emociones.
Nuestros efectivos en Afganistán apenas alcanzan los 700, es decir, algo menos del 1% del total de 71.000 desplegados por la OTAN en la misión de la ISAF, que amparan sucesivas resoluciones de Naciones Unidas. Mandos y autoridades les han declarado siempre su apoyo. Por ejemplo, la ministra Carme Chacón el 19 de abril les dijo sentir “orgullo, respeto y admiración por vosotros y por el trabajo que hacéis” y les trasladó “el reconocimiento por el ingente, noble y magnífico trabajo cumplido al servicio de España, la paz, la libertad y la ley”. Pero, después de dar los gritos de rigor, estamos obligados a pensar el sentido que pueda seguir teniendo la presencia española en Afganistán, más allá de que sea conforme con las resoluciones de Naciones Unidas y haya sido acordada en el Congreso de los Diputados con el voto casi unánime de los grupos parlamentarios.
Concedamos que frente a otras aventuras, como la del ultimátum a Sadam Husein en las Azores, con las que Ánsar pensaba ir ganando puestos a la derecha del presidente Bush y aumentando su estatura internacional, la presencia militar española en Afganistán tuvo otros orígenes y encuadres, era conforme a la legalidad internacional y ofrecía una prueba contrastada de solidaridad respecto a los aliados, a quienes pudo doler la retirada súbita, mediante decisión unilateral, de los efectivos que teníamos destacados en el Irak de la posguerra. Parecía que el Gobierno de Zapatero quería compensar en Afganistán tanto al Pentágono como, sobre todo, al Departamento de Estado, porque sabemos -al menos desde la guerra del Peloponeso- que las grandes potencias quieren verse acompañadas en sus aventuras imperiales más por el visible efecto político de la compañía que por el estricto peso del apoyo militar.
Sucede, como ha escrito en el Herald Tribune Bartle Breese Bull, editor de política exterior del Prospect magazine, que para el castigo a los talibanes, efectuado durante las seis semanas que siguieron al 11-S, bastaron algunos centenares de efectivos de las fuerzas especiales sobre el terreno, la cobertura aérea americana y la cooperación de la Alianza del Norte. Mientras que ahora aumenta la violencia, disminuye el área controlada por la ISAF y, según las estimaciones del general Dan McNeil, quien tuvo el mando en Afganistán hasta el pasado junio, serían necesarios 400.000 efectivos para lograr una ocupación real del país. Además de la inutilidad de combatir contra el terrorismo de semejante manera, cuando lo que se requieren aquí son servicios de inteligencia y capacidades militares muy especializadas.
Como concluye Breese Bull, los dos candidatos, Obama y McCain, parecen concordes en considerar que la de Afganistán es la right war, pero lo que allí se está empleando es una wrong force. Convendría, pues, razonar nuestra retirada. Continuará.
A todo gas, naturalmente, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días
Se anuncia la opa que Gas Natural, con el respaldo de sus dos grandes accionistas Repsol y Criteria, el holding industrial de La Caixa, va a lanzar sobre la eléctrica Unión Fenosa, donde reinaba el admirado Florentino Pérez de ACS. Se cumple aquello de que a la tercera va la vencida, después de los intentos fracasados de Gas Natural respecto de Iberdrola y de Endesa. Todavía resuena el numantinismo constitucional de Manuel Pizarro, dispuesto a defender la plusvalía de los accionistas y capaz de convencer al común de la población de que todos saldríamos ganando al mejorar a los propietarios de la compañía. Luego hemos averiguado que quienes compran al precio más alto quieren repercutir esos costes en el consumidor y buscan la elevación consiguiente de las tarifas.
Al final, el revés de la trama reveló también las habilidades desplegadas como impulsor y desalentador de diversas iniciativas en este campo por el entonces director de la Oficina Económica del Presidente, Miguel Sebastián, que, después de prestarse a ser candidato a la alcaldía de Madrid cuando Zapatero sólo cosechaba negativas, ha recibido en premio el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.
Pronto vuelve la burra al trigo y estamos advertidos por el proverbio bíblico que prescribe aquello de ‘no pongas bozal al buey que trilla’. Además, sabíamos por tantos antecedentes históricos que donde muchos ven la ruina, algunos más perspicaces atisban la fortuna, encuentran entre las basuras las buenas ocasiones, como sucedió en Valdemingómez con nuestros rehabilitados Albertos, que tantas tardes de gloria nos dieron.
Ahora nos repiten las autoridades y los expertos que se han terminado los tiempos de la energía abundante y barata y que debemos adaptarnos a su escasez y carestía. Unas dobles parejas, en cada una de las cuales el segundo término resulta ser una función dependiente del primero. Así, la baratura se presenta como consecuencia inexorable de la abundancia, de la misma manera que la carestía ha sido aceptada como derivada necesaria de la escasez. Si para representar los valores de la variable escasez-abundancia elegimos el eje de las abscisas y en el eje de ordenadas representamos los precios (correspondientes a los valores de la función carestía-baratura), la intersección de ambos valores sobre el plano dibuja la curva geométrica de la función precios y ofrece el cumplimiento en cada caso de la ley de la oferta y la demanda, que viene a ser para los economistas lo mismo que la ley de la gravitación para los físicos newtonianos.
Claro que en la mecánica clásica a la ley de la gravitación no se le conocen excepciones, mientras que la ley de la oferta y la demanda presenta incumplimientos clamorosos, agujeros negros, espacios ingrávidos, pendientes de ser explicados con un mínimo de coherencia, abriendo campo al papel desempeñado por la manipulación y las especulaciones.
Así, por ejemplo, seguimos a la espera de conocer por qué el incremento de los precios de la vivienda ha podido producirse en paralelo con la multiplicación exponencial de su oferta. Pero volvamos al gas, y por el gas a la energía eléctrica, una cuestión que echa chispas, porque teníamos pendiente desde hace semanas dar cuenta de los comentarios que el informe complementario de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) sobre precios y costes de la generación de electricidad.
Veamos que la reacción de las compañías eléctricas ha sido contundente y que no han dudado en impugnar los planteamientos de la CNE, que en su opinión carecerían de sustento teórico y estarían basados en datos falsos utilizados deslealmente y con una clara intencionalidad intervencionista.
Uno de los argumentos de las compañías del sector es que en todas las actividades en competencia -como la propia generación eléctrica- el precio se establece de forma marginalista, ‘que nadie vende un mismo bien a distinto precio en función de cómo lo produzca’ y que ‘en cualquier mercado libre, el precio no lo determinan los costes, sino la oferta y la demanda’. Por eso acusan a la CNE de propugnar veladamente que cada tecnología de producción con costes diferentes tenga una retribución diferenciada y parecen advertir en esa pretensión un regreso al control público de los costes y al marco legal estable.
Claro que si hay un sistema tarifario bajo control público, las pretensiones de la CNE sobre los costes tampoco pueden presentarse como absurdas sin más. En todo caso, la imposibilidad de concluir el programa de la asignatura de la energía nos obliga a emplazar a los interesados para septiembre. Vale.
Miguel Ángel Aguilar.Periodista
La asignatura de la energía, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días
Se precipita el mes de agosto y a punto de cerrarse las aulas es muy probable que falte el tiempo mínimo imprescindible para terminar el programa básico en que se descompone la apasionante asignatura de la energía. A su versión eléctrica hemos querido enfocar nuestra atención en las últimas semanas, movidos por el desencadenamiento de la bronca tarifaria. El primer chispazo saltó con la circular dirigida a su clientela por Electra de Viesgo, un verdadero monumento de confusión paralizadora, capaz de dejar inermes incluso a los más avezados. Luego vino el informe complementario de la Comisión Nacional de la Energía sobre Precios y costes de la generación de la electricidad, de fecha 20 de mayo de 2008, el cual requirió para su aproximación inicial dos sesiones íntegras, que le fueron dedicadas durante los viernes 10 y 17 de julio.
Queda todavía pendiente el espacio prometido a los argumentos de réplica de las compañías suministradoras, cuya versión para publicar se anuncia inminente, y entre tanto surge otro interlocutor deseoso de explicarse. Se trata de Fortia, la sociedad constituida por los grandes consumidores de energía, de las cementeras en adelante, que comenzó a operar activamente en el mercado OMEL a primeros de este mes de julio. A Fortia le preocupa la elevada incertidumbre acerca de la evolución de los precios de la electricidad en los próximos meses, impulsada por la tendencia creciente de los mercados combustibles (Brent, gas natural, carbón y CO2). Por eso, recomienda mantener la estrategia de incrementar en el corto plazo el nivel de cobertura de su cartera.
Los agrupados en Fortia buscan un marco regulatorio que favorezca la contratación bilateral y a largo plazo, basado en precios relacionados con los costes de un mix ponderado de generación. Para cumplir semejante hazaña solicitan el apoyo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en adelante Mityc, y de la Secretaría General de la Energía. Sugieren que se forme una comisión de trabajo conjunta con representaciones de las empresas eléctricas, el Mityc y Fortia para impulsar y tutelar las negociaciones. Los de Fortia están a la espera de un encuentro con el ministro Miguel Sebastián, pero en su entorno hay disgusto porque haya trascendido que aún no han sido recibidos. Como grandes consumidores reclaman medidas adicionales en tres planos: la reducción de costes de transporte y otros costes regulados; un nuevo esquema de gestión de la demanda que incluya la modulación de cargas y la búsqueda de alternativas de contratación para garantizar la competitividad.
Todo indica, pues, que deberemos ir a la convocatoria de septiembre para pasar en debidas condiciones la asignatura pendiente de la energía. Para entonces habrá que incorporar nuevos datos y perspectivas, que supo incorporar Raúl Yunta, el director de Gas de la Comisión Nacional de la Energía, en su ponencia ante el XX Seminario de Europa Central, celebrado dentro de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco en el palacio de Miramar de San Sebastián. El seminario, organizado por la Asociación de Periodistas Europeos, se titulaba La nueva sombra rusa y la sesión en que intervenía Yunta estaba dedicada al condicionante energético que gravita sobre los países del área que un día estuvieron encadenados económica y militarmente a la antigua URSS, a través del Comecon y el Pacto de Varsovia.
Nuestro director de Gas nos permitió conocer mejor la naturaleza y el origen de las actuales tensiones en relación con la energía. También estableció algunas proyecciones, por ejemplo, que en el periodo 2005-2030 el 50% del crecimiento estimado del consumo de energía traerá causa de los países emergentes. Supimos también que frente al dogal que supone estar en manos de un único suministrador, como les sucede a los países de Europa Central, aquí en España tenemos la ventaja de la diversificación en el abastecimiento energético. Nuestro mix eléctrico a base de hidroeléctrica, nuclear, renovables, gas, carbón y fueloil ofrece ventajas comparativas que otros desearían.
Lo mismo que en cuanto al gas natural, cuyo suministro antes procedía de Argelia en un 83%, mientras que ahora, sin haber disminuido el volumen de esa procedencia, ha pasado a representar un 17% porque han entrado en la red otros aportes. Este concepto de red y de aportes diversificados por tecnología y origen geográfico es también clave en el ámbito de la electricidad. Volveremos.
Miguel Ángel Aguilar. Periodista.
Zapatero suma cien, de Miguel Ángel Aguilar en El País
Volvemos a la tendencia acusada de la democracia conmemorativa y por ahí a la fiesta de los cien primeros días de la segunda legislatura del presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Vendrán partos, medos y elamitas a llenar el lugar de la concentración y se oirán los discursos de ritual.
Se reconocerá la crisis de origen exógeno, por supuesto, y resonarán las promesas de sostener las políticas sociales para que el peso de la adversidad deje de concentrarse sobre los desfavorecidos, como se acostumbraba en tiempos de los decretazos y la congelación de sueldos de los funcionarios cuando las glaciaciones del Partido Popular. Todo estará lleno de significado. Los oradores, el orden de intervención, la presencia de los miembros del Gabinete, de la Ejecutiva y de los Gobiernos autónomos, los guiños, la distribución de afectos, las menciones nominales y los aplausos.
Pero tampoco convendría que se cargaran las tintas sobre los adversarios políticos, menos aún en vísperas del encuentro fijado para mañana en el palacio de la Moncloa, a donde acudirá Mariano II con la propuesta de cinco pactos de Estado bajo el brazo: el de la justicia, el del modelo territorial, el de la política exterior, el de las pensiones y el de la lucha contra ETA.
Conviene atender a que los cien días se han contado en todas direcciones, también los han caminado los partidos fuera del Gobierno. Entonces, para apreciar la diferencia con los inicios de la primera legislatura de ZP bastaría repasar las páginas del diario de sesiones del Congreso de los Diputados y examinar las preguntas formuladas en las sesiones de control del Ejecutivo. Hace cuatro años, desde el primer día todas las preguntas eran sobre el terrorismo. Ahora, desde los bancos de la oposición, se interesan sobre todo por la situación económica que ha entrado en crisis.
La pasarela de la paridad, de la joven ministra de Igualdad, Bibiana Aído, del embarazo de la ministra de Defensa, Carme Chacón, parecería caducada. Ahora la cuestión de género queda como un logro contagioso -obsérvense los nombramientos de Mariano II para conformar su equipo- pero los afectados por el incendio vuelven a preocuparse por la llegada a tiempo de los bomberos reclamados, antes de exigir que las dotaciones operativas tengan el mismo número de mujeres que de varones. Los periódicos han dado cuenta estos días de la actividad del Gobierno que se estrena. Han ofrecido su medida en número de leyes enviadas al Congreso y de viajes al extranjero o de encuentros con líderes de otros países. Parece que la comparación con 2004 resulta a esos efectos favorables pero la percepción está muy desviada, aparece una disonancia cognitiva, y las encuestas preocupan porque muestran un abierto castigo a la imagen del presidente y de su equipo. Aceptemos que se ha cambiado al presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas y al secretario de Estado de Comunicación pero ni siquiera estas audaces decisiones se averiguan suficientes.
Como en otras ocasiones se han prodigado medidas en ámbitos muy diferentes, pero falta un hilo conductor que les preste coherencia y multiplique su impacto. Además, prima la idea de que aquí el poder se mide por la cercanía al presidente, que cuentan sobre todo las UCZ (Unidades de Cariño Zapaterista) de que cada uno disponga, ya sea en el Gabinete, en la ejecutiva, en las autonomías, en los periódicos o en el empresariado. Bajo esa regla de oro algunos ven a Miguel Sebastián por encima del vicepresidente Pedro Solbes y a Javier de Paz por delante de ambos. De aquellos pioneros de “Nueva Vía”, que ayudaron a ganar la Secretaría General en el Congreso del año 2000, ya no queda ni rastro y en el complejo de la Moncloa todavía es preciso un tiempo para saber el encaje y la funcionalidad que adquieran los nuevos nombramientos.
Está claro que las elecciones de 2008 han dejado al PSOE más cerca de la mayoría parlamentaria pero también que la transformación de Rajoy en Mariano II, el de los pactos, ha hecho más difíciles y más caros los acuerdos necesarios con quienes fueron aliados inquebrantables en la anterior legislatura. Interesa advertir la naturaleza del cambio. Porque el PP nunca aceptó haber perdido las elecciones del 14 de marzo del 2004 y sostuvo cuatro años el empeño de imponerse por los mismos modos que lo había hecho a partir de 1993 José María Aznar, bajo el lema de contra el Gobierno “vale todo”. Ahora Mariano II se diría que quiere seguir la senda del que llamaban Bambi, quien cuando le reclamaban que diera más leña, respondía que les daría más ejemplo y que cada mañana venía con una nueva propuesta de pacto. Y así hasta llegar a La Moncloa. Otra cosa es que si en tiempos de ZP se produjera el relevo de Juan José Ibarretxe por Patxi López en la presidencia del Gobierno vasco se habría oxigenado la situación de manera muy notable. Veremos.
Luz de gas, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días
Decíamos ayer, es decir el viernes pasado, en esta misma columna dedicada a precios y costes de la electricidad, que hoy nos ocuparíamos de aportar una aproximación que estableciera la diferencia entre los ingresos de las empresas suministradoras, atribuidos según la metodología basada en los precios del mercado bajo el actual diseño, y los costes reales de la generación.
El informe complementario de la Comisión Nacional de Energía (CNE) de 20 de mayo, que acompañaba a la propuesta de revisión de la tarifa eléctrica aplicable a partir del próximo 1 de julio, marcaba la pauta de nuestra chispeante excursión. Vicisitudes sobrevenidas durante la vigésima edición del Seminario sobre Europa Central que, organizado por la Asociación de Periodistas Europeos, se está celebrando en San Sebastián, nos obligarían además a situarnos en una perspectiva más amplia para ocuparnos del condicionante energético, es decir, de la sombra que el gigante ruso proyecta sobre esa área geográfica, sin otra fuente de aprovisionamiento que la manejada por el entorno de Putin, a quien denuncian por hacerles luz de gas.
El informe complementario, tantas veces citado, se esfuerza en estimar la retribución por tecnología dentro de las consideradas de régimen ordinario, es decir la hidroeléctrica, la de ciclo combinado, la de carbón, la nuclear y la de fueloil. Para ello parte de la producción correspondiente al tercer trimestre de 2007 y de la tasa de crecimiento prevista por la CNE para 2008 señalada en el Informe 34/2007 que es del 4,2%. Para alcanzar ese incremento se parte del supuesto de que la producción de régimen especial, la procedente de las renovables, aumenta el 14,2% y se calcula en un 1,6% el aumento de la producción de régimen ordinario, el cual gravitaría en exclusiva sobre el ciclo combinado, al que correspondería aportar un 2,6% más de los 18.288 GWh, es decir llegar a los 18.734 GWh. De modo que la generación procedente de las tecnologías hidráulica, de carbón, nuclear y de fueloil mantendrían invariables sus aportaciones actuales.
El informe complementario reconoce que existe cierta dificultad para conocer los costes de cada central. Señala que los costes fijos dependen de la política de amortizaciones practicada por las empresas y de las normas regulatorias vigentes hasta 1998 y 2006, año en el que se cancelaron los costes de transición a la competencia, en adelante CTC. La falta de homogeneidad de los costes de las centrales derivan de su diversidad tecnológica, de sus distintas fechas de construcción, de las inversiones realizadas en reconversiones, alargamiento de vida útil o repotenciación. Además indica que los costes variables dependen de los contratos de aprovisionamiento de combustibles -gas natural, carbón y nuclear- y de los costes de operación y mantenimiento, ‘todos ellos sensibles desde el punto de vista comercial y, por ello, opacos’.
Sucede que la cuestión básica es la aditividad de precios para el cálculo eficiente de la tarifa, descarta que nos encontremos ante un intento de alterar artificialmente los costes y concluye que estamos ante un problema de diseño del mercado de carácter básico y mayor profundidad, en el que hasta ahora se ha fijado poco la atención. En definitiva, estima que los ingresos de la generación de electricidad se situarán sólo en el tercer trimestre de 2008 entre 700 y 1.500 millones de euros por encima de los costes totales de esa misma generación. La diferencia entre ingresos y costes queda entre un 21% y un 58% y se distribuye de manera desigual en favor de las diferentes tecnologías de generación, correspondiendo la mayor parte -entre 550 y 1.100 millones de euros- a las tecnologías nuclear e hidroeléctrica que suman casi el 40% del total de la generación. Quede aquí constancia de que las empresas del sector argumentan con otros cálculos sobre los que habrá ocasión de volver.
El próximo viernes nos ocuparemos en detalle de la polémica del gas ruso, del desastre que deriva de la negociación bilateral que cada país intenta para beneficio de la contraparte moscovita y de los problemas que el precio y la seguridad de aprovisionamiento plantean a los países que apenas tienen otra fuente de energía. Ministros, ex ministros, periodistas, el director de Gas de la Comisión Nacional de Energía, Raúl Yunta, y el propio comisario de Economía y Finanzas de la UE, Joaquín Almunia, aportaron esclarecimientos de máxima relevancia. Atentos.
Miguel Ángel Aguilar. Periodista
Ojo a Sarkozy, de Miguel Ángel Aguilar en El País
Reconozcamos que sobre la toma de la Bastilla ha llovido mucho desde 1789, que las inclemencias del tiempo han producido graves erosiones y que las inercias institucionales agregadas han alterado su carácter originario de un perfil subversivo muy marcado. Ahora se conmemora como Fiesta Nacional, hito fundacional de la República, pero sigue trasluciendo algunas nostalgias monárquicas, inmunes a la acción mecánica de la guillotina. Este año, el presidente Nicolas Sarkozy estaba acompañado en la tribuna por su esposa, Carla Bruni, quien acaba de lanzar un nuevo álbum musical, y por los jefes de Estado invitados en París al estreno de la Unión Mediterránea. Pero abandonemos ya el protocolo para anotar algunas observaciones.
Primero, porque ni siquiera la disciplina militar ha disimulado el malestar de las Fuerzas Armadas francesas con su comandante en jefe, quien después de los heridos causados en Carcasonne ha tildado a los integrantes de la cúpula del mando de amateurs mientras les negaba la condición de profesionales. Además, en un momento en el que el libro blanco de la Defensa crea dificultades, restricciones y sacrificios, que han sido impuestos sin debate previo, lo cual ha suscitado la respuesta en la prensa de algunos generales acogidos al seudónimo colectivo de Surcouf, que ahora se trata de descifrar. Segundo, porque la decisión anunciada por el presidente del regreso de Francia a la estructura militar de la OTAN se compensaba con un impulso a la Defensa europea del que nada más se ha sabido, salvo la negativa británica a constituir un Estado Mayor en el seno de la UE, considerado redundante respecto al de la Alianza Atlántica. Tercero, por la negativa de Sarkozy a incluir este año las promociones de oficiales generales en la orden de la Legión de Honor.
Fuera del desfile militar, nuestros colegas los profesionales de la información se sienten amenazados por las nuevas leyes que impulsa el presidente a propósito del secreto de las fuentes, por la decisión de eliminar la publicidad de la televisión pública sin aclarar alternativas para su financiación y por el designio de reservarse en exclusiva el nombramiento del director general, otro síntoma penoso del retorno a pasados autoritarismos. Así, como ha escrito Christian Salmon en el diario Le Monde, la escena política se ha degradado en beneficio de los reality show y tras el ruido mediático aparece la democracia del one-man-show que nos sumerge en la oscuridad. Las maneras de Sarkozy están fuera de lugar, parecen seguir la estela berlusconiana y desdicen de la Francia que admiramos. Nosotros debemos evitar la deriva de los intelectuales que denunciaba también en el diario Le Monde el historiador Vicent Duclert. Su percepción es que los frecuentes almuerzos de escritores y ensayistas con Nicolas Sarkozy es una deserción de su función crítica. Porque la política, a su entender, no se limita a la actividad de un Parlamento ni de un Gobierno ni tampoco a la ideología de los partidos, sino que se refiere a la preservación y progreso de los derechos y libertades fundamentales sobre las que se basa la democracia.
Sobre la desenvoltura de Sarkozy para que se usen los servicios del Estado en beneficio de sus amigos y benefactores puede dar idea el libro Allez-y, on vous couvre de reciente aparición. Su autor, Patrick Baptendier, antiguo gendarme, revela las conexiones entre los servicios de la DST y la agencia de “inteligencia económica” Geo a propósito del espionaje mediante escuchas ilegales a los responsables de la empresa española Progrosa, especializada en actividades portuarias en África Occidental. Todo ello por encargo del grupo francés Bolloré que resulta ser su competidor y que goza como es bien sabido del favor presidencial. Tampoco vamos a sorprendernos ahora de que pese a haberse publicado esa denuncia en Francia y ser española la empresa perjudicada, el eco alcanzado aquí haya sino nulo.
En todo caso, convendría distinguir entre los reconocimientos debidos a las contribuciones de Francia y de los franceses al progreso de las “luces”, de los “derechos del hombre y del ciudadano” y de la cultura y las artes, y la obligación indeclinable de mantener la distancia crítica precisa respecto del actual inquilino del Elíseo. Porque del mismo modo que nuestra conocida devoción por América nos exige pronunciarnos de manera rotunda contra las tergiversaciones de George Bush en la Casa Blanca, como francófilos convictos que somos estamos también emplazados a disentir de Nicolas Sarkozy, sin merma del agradecimiento que como españoles nos merezca su compromiso irreversible en la lucha contra el terrorismo etarra.
Sobre los precios y los costes de la electricidad, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días
La Comisión Nacional de la Energía, al remitir el 13 de mayo el informe preceptivo sobre la propuesta de revisión de la tarifa eléctrica aplicable a partir del 1 de julio, mostraba su preocupación por los altos precios del mercado de la electricidad. Para explicarse, la CNE remitía al Gobierno un ‘informe complementario’, fechado el 20 de mayo, donde subrayaba que el alza de los precios de los combustibles en los mercados internacionales estaba poniendo de manifiesto una importante y sostenida divergencia con los costes de generación.
Sorprende que un informe de ese calado, que se encuentra disponible en la página web, haya pasado casi en silencio cuando la polémica de la factura eléctrica está viviendo momentos de incandescencia. Tal vez el hecho de que ni la CNE ni Red Eléctrica Española (REE) tengan la condición de anunciantes de las grandes compañías ayude a entender la barrera del silencio.
El ‘informe complementario’ trata de los cambios producidos en el modelo regulatorio retributivo que nace con la Ley del Sector Eléctrico (LSE) de 1997. Unos cambios que han desconfigurado su coherencia interna y disminuido su capacidad para revelar los costes de generación. En particular, señala, la aparición de los derechos de emisión de CO2 y la cancelación en 2006 de la regulación de los costes de transición a la competencia, en adelante los CTC.
Unos CTC que garantizaban a las empresas generadoras la recuperación de las inversiones realizadas al amparo de la regulación derogada con la LSE y a los consumidores la contención de los precios de la electricidad para el caso de la elevación de los precios de los combustibles fósiles. Y pone de manifiesto cómo se produce así una importante brecha entre los precios que determina el mercado para la generación de la electricidad y los costes reales de generar esa misma electricidad.
En medio de tanto barullo se ha producido la absorción acrítica del mensaje según el cual los costes de generación quedan por encima de los precios a los que se factura el suministro de la electricidad. De modo que el público ha terminado por aceptar la necesidad de eliminar ese diferencial y de echárselo a la espalda para evitar que el déficit quede por cuenta del Estado, obligado como está a reconocer una deuda con las compañías que se incrementa con el paso del tiempo. Una incomprensible actitud entre la inercia y la pereza mental ha bloqueado que se emprendiera la tarea previa de estimar de manera actualizada los costes reales de la generación.
Habida cuenta de que la principal responsabilidad de la importante brecha antes mencionada entre los precios que se fijan para el mercado y los costes de generación de la electricidad recae en la generación procedente de las centrales nucleares y de las hidroeléctricas, donde carecen de incidencia los precios de los combustibles fósiles, así como los que suponen las emisiones de CO2, que en estos dos casos suman cero.
La cuestión pendiente de respuesta es por qué estos dos sistemas de generación -el nuclear y el hidráulico- se benefician de los precios de los combustibles utilizados en las centrales térmicas (fuel-oil, gas natural y carbón) y de las penalizaciones por las emisiones de CO2 que sólo deberían tenerse en cuenta para el cálculo de los costes de estas últimas.
Sucede además que la moratoria nuclear y el agotamiento de las posibilidades del parque hidroeléctrico determinan, como señala el ‘informe complementario’, la inexistencia de libertad de entrada de nuevos competidores en estos dos segmentos y en la práctica inhiben la posibilidad de una competencia real entre tecnologías, de manera que nuevos actores pudieran disputar los beneficios observados. Conviene atender además al hecho de que en términos cuantitativos ambas tecnologías aportan en conjunto aproximadamente el 40% de la electricidad generada en España.
El próximo viernes nos ocuparemos de aportar una aproximación en órdenes de magnitud que permita establecer la diferencia entre los ingresos de las empresas según la metodología basada en los precios fijados para el mercado bajo el actual diseño y los costes reales de la generación. Atentos.
Miguel Ángel Aguilar. Periodista
Proclamado Mariano II, de Miguel Ángel Aguilar en La Vanguardia
Como ha dicho un buen amigo periodista en su comentario para el informativo de Localia, Mariano Rajoy ha emprendido el camino para dejar de ser el presidente designado a dedo por Ánsar en un momento de máximo encumbramiento. En el congreso nacional del PP en Valencia, Rajoy ha querido borrar esa sombra y salir proclamado como Mariano II.
Para ello ha propuesto a los compromisarios allí reunidos bajarse del monte donde todo se procesaba en términos de conspiraciones en torno al 11-M y romper el yugo que los uncía a los dictados de Pedro José, de Losantos y de la Conferencia Episcopal del cardenal Rouco, heraldo de la Iglesia perseguida.
Ha emulado al general Cabrera cuando en lo alto de un monte del Maestrazgo durante la guerra carlista arengó a sus tropas a la vista de un fértil valle y les dijo aquello de “a por ellos que son de regadío”. Después de haber intentado en vano durante cuatro años la victoria electoral a la manera abrupta de 1996, quiere ahora intentarla instalándose en el llano del diálogo y de la propuesta de pactos de Estado, como la obtuvo Zapatero en el 2004.
Su pretensión ha despertado la enemiga frontal de los energúmenos aznaristas que anidan en las filas peperas vestidos de liberales. Ninguno tuvo el coraje de presentarse como alternativa para disputarle la presidencia en las jornadas valencianas. El fin de semana probaron sus fuerzas en los congresos de Catalunya y Baleares, desafiando a los candidatos de la nueva Génova.
Se discute la autenticidad del cambio de Rajoy, ya que dispuso de cuatro años para demostrar sus intenciones sin dar síntoma alguno. Cierto que todavía conserva algunos rastros de negativismo maximalista, pero siempre requiere tiempo bajarse del tigre. Los observadores reconocen que las sesiones del Congreso de los Diputados dedicadas al control del Gobierno reflejan un ambiente muy distinto y que las preguntas del PP están más en sintonía con las preocupaciones del público.
Nos conviene a todos que Mariano II tenga suerte en su travesía, aunque ahora al PSOE le vaya a resultar más difícil obtener los apoyos necesarios para completar la mayoría requerida en las votaciones.
La orquesta y el director, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días
Decía el gran Arturo Soria y Espinosa en su libro El labrador del aire que ‘frente a la disciplina militar, la disciplina orquestal’. En todo caso, la disciplina actúa como un catalizador cuya presencia es necesaria para hacer posible una reacción en la que sin embargo no interviene. Así sucede también en los equipos humanos empeñados en una tarea, porque los mismos sumandos individuales resultan dar como resultado una suma diferente, inferior o superior, según actúen al unísono o lo hagan de manera descoordinada.
En la esfera militar, el paso decisivo que lleva de la horda a la unidad combatiente merecedora de ese nombre se produce como efecto de la disciplina. En la música melódica, también. Claro que, según la estimación de algunos, la más elevada expresión de la disciplina es la del ámbito castrense, mientras que nuestro Arturo Soria sostiene con acierto que la superioridad en esta escala corresponde a la disciplina orquestal, basada en la voluntad de concertar, en vez de en el temor a ser pasado por las armas.
La selección española de fútbol acaba de proclamarse campeona de Europa en el estadio del Prater de Viena y el éxito de la roja ha sido celebrado por todo lo alto. Enseguida atenderemos a los modos que ha ofrecido la celebración sobre el césped, en los vestuarios, en el aeropuerto de Barajas, en la plaza de Colón, en el palacio de la Zarzuela y en el de la Moncloa pero, antes, señalemos cómo han visto el fenómeno futbolístico español algunos medios de prensa más sesudos.
El diario francés Le Monde y el semanario británico The Observer han señalado cómo el fútbol ha sido revelador de un sentimiento de unidad que subyace a las epidermis nacionalistas características de algunas comunidades autónomas. Porque ha servido para promover un nuevo orgullo en el que todos pueden coincidir, sin menoscabo de compatriota alguno por grandes que sean las diferencias sociales, económicas, políticas, religiosas o de cualquier otro orden que les separaran.
El Financial Times subraya el sentido unificador de la victoria de la roja y el International Herald Tribune titula Spain is finally the pride of Europe y califica de majestuosa una victoria que se produjo en presencia del rey Juan Carlos.
O sea, que los campeones han pasado la barrera del sonido, o mejor del silencio, y han logrado enviar una señal con gran impacto sobre una galaxia por completo ajena a la que les es propia.
En cuanto a las celebraciones, que han podido seguirse a través de las imágenes de televisión, debe aceptarse que se han atenido a unas pautas muy limitadas dentro de un género donde siguen sin registrarse progresos. La celebración también en este caso ha mostrado una tendencia a desplazarse hacia la ebriedad y hacia el derroche sin sentido, con el concurso preferente de vinos espumosos, tipo champán y cava, cuyas botellas agitadas convenientemente terminan por estallar en surtidores con los que unos, ya en paños menores, bañan a otros, mejor aún si todavía están formalmente vestidos. A esta naumaquia se le añaden los gritos jubilares que el grupo tenga adoptados como propios y los que como el de ¡campeones! proclaman el éxito conseguido, repetidos hasta enronquecer y acompañados con brincos más o menos acompasados. Los escenarios sucesivos fueron el césped, sobre el que habían consumado su victoria, y el vestuario, que perdió el carácter de sanctasanctórum para admitir al rey Juan Carlos y otras personalidades, que cumplían, sí, un rito exclusivo equiparable al de felicitar a los actores en su camerino.
Luego vinieron los encuentros con los enfervorizados seguidores, calentados durante horas por los medios, en especial por las emisoras de radio y televisión. Los vencedores se alzaron sobre los andamiajes preparados por un ayuntamiento solícito para contribuir al espectáculo. Fue el momento de la conexión entre los héroes y las masas, que siempre se sustancia con apelaciones elementales, ofrecimientos ingenuos y rugidos ensordecedores.
Pero volvamos al principio, el de la orquesta y su director. A Luis hay que hacerle un reconocimiento por separado y muy especial porque no se dejó vencer el pulso por la prensa y supo hacer un grupo integrado con impecable disciplina orquestal. Aceptemos que el director siempre marca la diferencia.
Miguel Ángel Aguilar. Periodista
Europa entra en competencia, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días
Estamos a punto de que las bocas gubernamentales vomiten por fin la palabra crisis, momento que será de celebración para quienes vienen reclamando que así sea en las filas del principal partido de la oposición, el Partido Popular, y de quienes a su vera ensayan nuevas afinidades después de cuatro años de abrupta separación y antagonismo. Pero el alivio del personal que se sienta en los escaños del Congreso de los Diputados es improbable que tenga efectos decisivos sobre los índices que se van deteriorando, según empiezan a reconocer el presidente (que cuenta reducir la oferta pública de empleo en un 70% para 2009), el vicepresidente Solbes (que apuesta para 2008 por un crecimiento del PIB inferior al 2%), el secretario de Estado de Hacienda (que reconoce la evaporación del superávit presupuestario), el ministro de Trabajo (que pronostica un índice de paro cercano al 11%), y así sucesivamente.
Esta situación tiene un doble origen. Exógeno en cuanto a su elemento fulminante, las hipotecas que denominan subprime, una peculiaridad norteamericana con enorme capacidad de contagio. Endógeno en todo lo referente al pinchazo de la insostenible burbuja inmobiliaria que se traducía en la construcción de un número de viviendas mayor a la suma de las aportadas cada año por Francia, Reino Unido, Alemania e Italia.
Estábamos felices anclados en la idea patrocinada por Cristóbal Montoro según la cual los ciclos característicos de la economía habían desaparecido en favor del progreso indefinido. Aumentaba la oferta y quedaba desmentida la famosa ley porque lo hacían a ritmo mayor los precios y la demanda. El ladrillo parecía ser la nueva versión de la piedra filosofal. Los ayuntamientos parecían haber encontrado un sistema prodigioso de financiación y a su calor los partidos políticos y los intermediarios encontraban fondos crecientes que rebosaban merced al coeficiente de corrupción.
Cerrábamos las cuentas públicas con superávit fiscal y las vísperas electorales disparaban la subasta de ofertas: por cada nacimiento se recibirían 2.000 euros y otros 400 irían a los bolsillos de los asalariados y de los autónomos. Las voces de alarma quedaban apagadas como ecos surgidos de los triunfalistas de la catástrofe. Parecíamos invulnerables. Pero como en la canción de Joaquín Sabina, ‘al final llegó el final’.
La campaña electoral hizo al Partido Popular presentar proyectos como el del contrato con los inmigrantes que fueron recibidos con estruendo desaprobatorio. Pero amaneció una nueva situación y los políticos al cargo del Gobierno pensaron que el paro creciente abriría una nueva competición por el empleo que afectaría a la parte más baja de la escala social. Entonces se impuso el pragmatismo y volvimos los ojos a la Unión Europea. Si de Bruselas nos había venido durante años el maná de los fondos estructurales y de cohesión que ahora migraban a los países de la ampliación, ahora podrían venirnos normas para enfrentar otros problemas.
Así se pensó que Bruselas podría suministrar directivas inatacables por los ácidos. Ese ha sido el caso de la que permitirá el retorno de los inmigrantes sin papeles que queden sin trabajo y la nueva que abre la semana laboral desde las 40 hasta las 60 horas semanales. Como reza la leyenda de la viñeta de El Roto aparecida en las páginas de El País: ‘¡Sed libres! ¡Emancipaos de las cadenas de las conquistas sociales!’.
La alternativa de Europa se resumía en dos opciones extremas: exportar derechos y libertades o importar esclavitudes. En aras de la competitividad se diría que se ha preferido la segunda. Fracasamos con san Francisco Javier y ahora desertamos de lanzar a nuestros sindicalistas para que los trabajadores de aquellos lugares remotos tengan vacaciones y derechos de huelga. Así que empezamos a rebajar las condiciones de nuestro admirado Estado del bienestar. Veremos.
Miguel Ángel Aguilar. Periodista
Información comprensible, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días
A principios de curso nos ocupamos de las tarifas eléctricas a propósito de la obligatoriedad impuesta de adaptación a quienes tuvieran contratada una tarifa con discriminación horaria (véase la columna que bajo el título La potencia contratada se publicó en estas páginas de CincoDías el pasado 30 de mayo). La percha periodística para venir sobre esa cuestión vino sugerida a partir de una circular remitida a los usuarios por la Dirección de Redes de la compañía EnelViesgo con fecha 7 de mayo.
El ejercicio propuesto en la columna citada intentaba un análisis textual con el objetivo de desentrañar su significado y concluía reflejando la perplejidad en que se situaba al destinatario de semejante misiva, sometido además a la angustia de una de esas advertencias conminatorias según la cual se decía que ‘de no haber recibido notificación alguna al respecto con la suficiente antelación y según Real Decreto 871/2007, con efecto 01/07/2008, nos veremos obligados a aplicar la potencia actualmente disponible como potencia contratada y la tarifa con discriminación horaria’.
Ninguna de las cuestiones planteadas ha merecido respuesta por parte de la compañía EnelViesgo, que tampoco ha sido advertida ni por la Comisión Nacional de Energía ni por las autoridades públicas de ámbito nacional o autonómico acerca del obligado cumplimiento de cuanto prescribe el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias (véase Boletín Oficial del Estado del 30 de noviembre de 2007, páginas 49181 a 49215).
En especial cuanto se dispone en el libro primero de Disposiciones generales; título I, del Ámbito de aplicación y derechos básicos de los consumidores y usuarios; capítulo IV, del Derecho a la información, formación y educación, artículos 17 y 18.
A tenor de los mismos, ‘los poderes públicos, en el ámbito de sus respectivas competencias, asegurarán que los consumidores y usuarios dispongan de la información precisa para el eficaz ejercicio de sus derechos y velarán para que se les preste la información comprensible sobre el adecuado uso y consumo de los bienes y servicios puestos a su disposición en el mercado’.
Además se dispone que ‘los medios de comunicación social de titularidad pública dedicarán espacios y programas, no publicitarios, a la información y educación de los consumidores y usuarios’. Iniciativa de la que en absoluto tenemos noticia. Ni en RTVE ni en las cadenas de radio y televisión de ámbito autonómico se conocen programas donde se hayan analizado estas circulares de las compañías eléctricas que afectan a la totalidad de la población porque, como quedó claro en la reiterada columna del 30 de mayo, ‘la vida que vivimos es inimaginable sin la electricidad, una especie de panteísmo en el que nos movemos y somos’.
Como respuesta me escribía un buen amigo, que ocupa una posición de máxima relevancia en la que se considera compañía líder del sector, que ‘el problema es que un ámbito tan sensible y al mismo tiempo tan complicado como el eléctrico -¡casi más que las normas sobre adaptación de las tarifas que con tanta razón criticas!- es un escaparate perfecto para que los políticos, de uno y otro lado, se presenten ante sus electores como los mejores guardianes de los consumidores ante la voracidad de las grandes empresas’.
Pero, tampoco. Porque para que los políticos pudieran presentarse como auténticos guardianes, primero deberían ejercer el poder que tienen y garantizar que reciben una información comprensible. Como escribe Gerog Christoph Lichtenberg, ‘entender unas ideas o una circular no es una razón para considerarlas verdaderas, aunque el gusto de entender una teoría o una circular sumamente abstracta y oscura lleve a algunos a pensar que ya está demostrada’.
En nuestro caso -el de la comunicación de EnelViesgo- ni siquiera podemos acceder a su inteligibilidad, cuanto menos a considerar demostrado lo que nos propone. ¿Dónde está el libro de reclamaciones? ¿Podría intervenir la Real Academia invocada por la ministra de Igualdad para un caso de mucha menor cuantía?
Miguel Ángel Aguilar. Periodista