Reggio’s Weblog

Sor De la Vega y el Padre Zapatero, de Federico Quevedo en El Confidencial

Publicado en Política, Religión by reggio on Mayo 10th, 2008

Es un clamor social. Los sondeos de opinión coinciden en situarlo como el primero de los problemas que afectan a los españoles. Millones de personas salen a diario a la calle reclamando soluciones… ¡Ah! No. Perdonen. ¿Qué, habían pensado que se trataba de la crisis económica? No, hombre, no. Me refiero a la laicidad. No hay reunión de vecinos, tertulia de bareto o timba de cartas en la que no se trate el tema. Es lo único que, de verdad, interesa a los ciudadanos de este país. Hace un siglo se colgaba a los curas y se quemaban las iglesias. Ahora, como estos ‘rojos’ de visa oro y Chanel 5 son un poco –sólo un poco- más civilizados, les atizan a los curas con la Ley de Laicidad. El otro día salió Sor De la Vega, madre superiora de la Orden de la Laicidad, de la que es Padre Prior Rodríguez Zapatero, a explicárnoslo, y los hermanos de la orden ya nos han dicho que de lo que se trata es de que, a partir de ahora, sea el Estado el que eduque las conciencias de nuestros jóvenes. Es decir, una versión edulcorada, pero igualmente peligrosa, de la ficción orweliana llevada a la práctica por este Gobierno populista-laicista.

Les voy a ser sincero, yo creo en el laicismo –a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César-, y a mí me parece muy bien que la Iglesia Católica se autofinancie y, si me apuran, en condiciones normales soy totalmente partidario de que la religión se saque de las escuelas públicas y su enseñanza se circunscriba al ámbito de los colegios privados y, por supuesto, del entorno parroquial y familiar. Es más, les diré que si se trata de defender determinadas prerrogativas de los curas que considero obsoletas, conmigo que no cuenten para salir a la calle a manifestarme, sobre todo porque luego no me defienden cuando resulta que quiero objetar para evitar que mis hijos estudien el catecismo socialista, y todo por no contrariar a las autoridades que son las que ponen dinero para sus colegios concertados. La hipocresía es una cosa que llevo muy mal en general, pero mucho más si se trata de quienes supuestamente van por ahí dando lecciones de moral. Pero esta no es una situación normal, esta es una situación extremadamente peligrosa, porque lo que está haciendo este Gobierno radical es sustituir unas creencias por otras, una religión por otra, una fe por otra fe.

Estos tios que tanto despotrican de la Iglesia y que tanto la acusan de intolerante, resulta que son los peores censores, los mayores inquisidores, los más terribles dictadores de la moral socialista. Si no compartes su ideología de género, te excolmulgan socialmente y te convierten en un proscrito, y eso porque no pueden quemarte en una hoguera, que si no lo harían. Sor De la Vega es como Torquemada, y al Padre Prior Zapatero le podríamos llamar Rodríguez el Inquisidor. Lo peor de todo es que, encima, tienen la sensibilidad sobre los derechos humanos en el culo, con perdón. ¿Pues no va y dice la madre superiora de la Orden que las mujeres vieron peligrar su derecho a la intimidad en las clínicas abortistas? Pero de los derechos de los seres humanos más débiles e indefensos, es decir, de los bebés que todavía se encontraban dentro del seno materno y que fueron descuartizados en esas clínicas, de esos derechos no se ocupa este Gobierno, ¿verdad? Claro, los fetos no votan. Al Gobierno de Sor De la Vega y del Padre Zapatero no le importa autorizar el asesinato de niños y de enfermos terminales o incapacitados porque no acuden a las urnas.

Esta va a ser la legislatura de la religión oficial, de la imposición dictatorial de una moral perversa y obscena: esa que situa la igualdad por encima de la libertad y que prima el valor de la muerte frente a la vida. Esta va a ser la legislatura del aborto, de la eutanasia y de la merma definitiva de los derechos y las libertades individuales en beneficio de unos valores colectivos de factura más que dudosa y, sobre todo, peligrosa. Para ello no dudarán en desprestigiar a la Iglesia, intentarán cortarle sus fuentes de financiación y en ese empeño cuentan con aliados poderosos -¿han visto los anuncios de La Secta llamando a los contribuyentes a la rebelión fiscal contra los obispos?-, y sin embargo no se dan cuenta de que muy difícilmente el Estado podría asumir la labor social que hace la Iglesia Católica y que no lleva a cabo ninguna otra confesión. Pero para dañar a la Iglesia, su voluntad es la de primar a otras confesiones, algunas tan increiblemente nocivas para nuestra sociedad y tan contrarias a los derechos humanos y a esos valores de igualdad que se supone defiende este Gobierno, como el Islam. Los primeros compases de esta legislatura son demoledores, y lo peor está por venir.

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¿Quién tiene miedo a Mariano Rajoy?, de Federico Quevedo en El Confidencial

Publicado en Economía, Política by reggio on Abril 19th, 2008

Mi amigo Nicolás Redondo Terreros es un socialdemócrata. Yo no. Yo soy un liberal. Pero mi amigo Nicolás Redondo Terreros –al que no se qué gracia le hará que le cite- no me tiene ningún miedo, ni yo se lo tengo a él. ¿Por qué habría de ser de otra manera? Entre Nicolás Redondo Terreros y yo existen muchas afinidades, y también muchas diferencias, pero somos perfectamente capaces de entendernos en lo fundamental, de compartir algunos objetivos comunes en lo que a las máximas aspiraciones de libertad del individuo se refiere. Y los dos sabemos que sobre la base del miedo, del temor, es imposible construir una democracia avanzada y alcanzar esas cotas de libertad que todos deseamos. Lo sabemos porque hemos vivido –él con mucha más intensidad que yo- la dictadura del miedo en el País Vasco y somos plenamente conscientes de que el voto emitido bajo esas condiciones será legítimo, pero carece de las mínimas garantías democráticas.

El miedo es, sin duda, uno de los mayores enemigos de la libertad y, por lo tanto, de la democracia. Aquel que vota por miedo no es libre. Su voto cuenta como cualquier otro, porque a nadie se le hace un examen antes de depositar su papeleta en la urna, pero en su fuero interno quien vota por ‘temor a’ debería ser consciente de que está ejerciendo su derecho en condiciones inferiores de libertad que otros. Con todo, el recurso al miedo es bastante habitual, sobre todo en una izquierda radical consciente de que lo necesita para alcanzar sus objetivos. El recurso al miedo forma parte de la tradición estalinista y del fascismo, pero es absolutamente ajeno al liberalismo. Quienes se llaman liberales pero recurren al miedo, mienten. Decía Isaiah Berlin que “los hombres no se dirigen a sí mismos y no son, por tanto, libres cuando su comportamiento es causado por las emociones mal dirigidas, por ejemplo, los miedos”, o los odios. Hemos vivido una experiencia reciente en este sentido: la pasada legislatura se fundamentó en esas dos emociones: el miedo y el odio al PP. El trabajo de cualquier liberal que se precie debería ser el de intentar desterrar esas emociones de nuestra convivencia.

No es casualidad que quienes desde los medios de comunicación esgrimen el ‘temor a’ como una cualidad del candidato temido provengan del activismo bolchevique. Pero lo cierto es que entre las lecciones que cabe extraer del resultado del 9-M está la de que uno de los trabajos esenciales del PP en esta legislatura es, precisamente, combatir ese temor que desde la izquierda se ha incrustado en una parte importante de la sociedad y que ha convertido al PSOE, como dijo Mariano Rajoy en su discurso ante la Junta Directiva de su partido, en el albergue de los recelos que esa parte importante de la sociedad tiene hacia el centro-derecha democrático. Y, desde luego, lo que no parece una estrategia acertada para combatir ese temor es crear más temor o hacer causa del mismo como una virtud. Tal cosa demuestra una preocupante ausencia de juicio y, como diría Hume, “si un hombre tuviese las mejores intenciones del mundo y estuviera apartado en grado sumo de toda injusticia y violencia, nunca lograría hacerse respetar si no tuviera, al menos, una porción moderada de talentos y entendimiento”.

Talentos y entendimiento es lo que parece que hace falta en este debate precongresual del PP. Talentos y entendimiento para comprender que la batalla ideológica de nuestros días no se resuelve tanto en el terreno de las políticas como en el de los comportamientos: la diferencia entre un liberal y un no-liberal no se encuentra tanto en los principios ideológicos –las líneas divisorias son muy difusas, y así en Estados Unidos un liberal es un demócrata de izquierdas, y sin embargo en Europa se le sitúa más a la derecha en la medida que la socialdemocracia ocupa el espacio a la izquierda-, como en las actitudes con las que el no-liberal se enfrenta a la idea misma de libertad en contraposición a las del liberal. Volviendo al terreno de la política nacional, el no-liberal –Rodríguez- actúa desde una concepción excluyente del poder y recurre al miedo para evitar perderlo. El liberal –Rajoy- procura el entendimiento y busca que la otra parte respete su derecho a la discrepancia. Si, como decía Berlin, “ser libre es ser capaz de realizar una elección no forzada”, el primero –Rodríguez- rechaza esa máxima, y el segundo –Rajoy- la defiende hasta la extenuación.

El PP es, en esencia, un partido liberal, en el sentido de que entiende la libertad como el valor más noble del ser humano. Obviamente, la existencia en sus filas de distintas sensibilidades –como el viernes destacaba acertadamente Cristóbal Montoro-, conservadores, centristas, democristianos, ultraliberales, etcétera, le obliga siempre a definir los parámetros ideológicos en función de las mismas, pero básicamente el liberalismo impregna toda su filosofía. Como tal, por tanto, su mayor anhelo debe ser lograr la aceptación de toda la sociedad, no los votos, entiéndase, sino la aceptación porque una sociedad democrática debe cimentarse sobre los valores de respeto y de disenso, y no de resentimiento y confrontación. Sin embargo, desde algunos púlpitos mediáticos lo que se busca es un liderazgo del PP que genere rechazo en una parte importante de la izquierda, tal y como ha ocurrido en las pasadas elecciones… De ser así, lo más probable es que el PP no consiga nunca superar en votos a su rival. La voluntad de Rajoy, sin embargo, es conseguir que, en efecto, nadie le tema. Y el día que lo consiga, habrá empezado a ganar las elecciones.

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Pasa la primera prueba, de Federico Quevedo en El Confidencial

Publicado en Política by reggio on Abril 9th, 2008

Todos en pie, como una piña, los diputados del Grupo Parlamentario Popular se levantaron al unísono para aplaudir a Mariano Rajoy al término de su primera intervención de la tarde. Pero el aplauso se transformó en ovación después de la réplica a José Luis Rodríguez Zapatero, en la que Rajoy se subió a lomos de una de sus mejores tardes en el ruedo parlamentario. Ayer se celebraba la primera jornada del debate de investidura de Zapatero, pero el que realmente se examinaba era Rajoy.

Y pasó el examen con nota, según señalaban al término de ese primer cara a cara de la tarde entre Zapatero y Rajoy los diputados del Grupo Parlamentario Popular. Ninguno ahorraba elogios hacia su líder. Los había más entregados como Celia Villalobos que hablaban de un discurso magnífico, y más cautos como Eduardo Zaplana, para quien Rajoy estuvo muy bien en la réplica, al tiempo que reconocía que este debate es muy complicado para el líder de la oposición.

Por supuesto, el equipo de dirección del Grupo, con su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría a la cabeza, no podía ocultar la satisfacción que les producía el triunfo de su líder en una plaza tan complicada, en la que no solo había que ganar en el campo contrario, sino también en el propio. Y es que, sin lugar a dudas, la intervención de ayer de Rajoy había despertado una indudable expectación en las filas de su Grupo, e iba a servir de termómetro de la propia predisposición del líder del PP.

“Se crece en los momentos difíciles”, señalaba un diputado de su entorno más próximo. Incluso entre los supuestos ‘disidentes’ había satisfacción, aunque los Pujalte y compañía no ocultaban, también, que éste era solo un paso más en el largo camino hacia el Congreso del PP del mes de junio. La frase menos entusiasta correspondía a uno de los diputados que se sienten marginados por la nueva dirección: “Bien, pero insuficiente”.

El corrillo más numeroso, para Sáenz de Santamaría

Jorge Moragas, uno de los diputados que estos días atrás habían pedido esa renovación de ideas en el PP de la que tanto se habla, se mostraba muy elocuente: “Ha sido un gran discurso, una gran actuación de Rajoy”. Prueba de ello es que, inmediatamente acabado el debate, los diputados del PP, sobre todo los más próximos a Rajoy, salieron en desbandada al pasillo del Hemiciclo para trasladar a los medios su impresión del debate. Los corrillos no se hicieron esperar.

El más numeroso lo acaparó la nueva portavoz del PP. Visiblemente satisfecha, Sáenz de Santamaría destacó la solidez del discurso y, sobre todo, de la réplica de Rajoy frente a la cascada de datos, muchos de ellos erróneos, esgrimidos por Zapatero. La portavoz ‘popular’ aprovechó para aclarar que su partido no es favorable a pactos verbales contra el terrorismo y que, por el contrario, cree eso y cualquier pacto debe ser transparente, tener una hoja de ruta y seguir unos procedimientos claros.

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Rajoy se guarda un ‘as’ en la manga: llevará a Gallardón en su lista si Aguirre se presenta como alternativa, de Federico Quevedo en El Confidencial

Publicado en Política by reggio on Abril 5th, 2008

Las espadas en el Partido Popular están en alto. El almuerzo que el pasado miércoles celebraron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el líder del PP, Mariano Rajoy, en un conocido restaurante de la ciudad, lejos de calmar las turbulentas aguas que recorren Génova, acabó en tablas, es decir, que de aquí al Congreso de junio puede pasar de todo. Rajoy solo consiguió arrancar de Aguirre el compromiso de que cualquier decisión le sería comunicada previamente. Según ha podido saber este diario de fuentes próximas a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Aguirre le dijo a Rajoy: “Mariano, yo no voy a presentarme, pero si alguna vez cambiara de opinión tú serías el primero en saberlo”.

De ahí que el líder del PP se guarde un ‘as’ en la manga: si Aguirre decide encabezar una lista alternativa a la de Rajoy en el cónclave de junio del PP, Rajoy incluirá en su lista a Alberto Ruiz-Gallardón como candidato a la Secretaría General. En el caso de que Aguirre decida apoyar la lista de Rajoy, el líder del PP no contaría con el alcalde para un cargo orgánico: “Ante todo, paz”, dicen fuentes de Génova.

El alcalde de Madrid se ha puesto a disposición de Rajoy y le ha mostrado su apoyo incondicional. También lo hizo Aguirre en un primer momento, sin embargo en el almuerzo mano a mano del pasado miércoles la presidenta fue muy ambigua respecto a la posibilidad de presentar o no una candidatura alternativa que contaría con el apoyo de importantes medios de comunicación y de diputados del Congreso que se han quedado sin los puestos que antes ocupaban.

El factor Rato

De hecho, hay un factor que podría desestabilizar los planes de Génova. Si Aguirre se presenta y luego en el último momento, durante la celebración del Congreso, decide retirarse para favorecer una candidatura de consenso, hay un nombre que suena en Génova para encabezar dicha lista: Rodrigo Rato. En este sentido se recuerdan las buenas relaciones del ex director gerente del FMI con la presidenta regional, y el hecho de que sus ‘colaboradores’ estén estrechamente ligados a los de Aguirre.

Uno de los más activos, y al que se ha podido ver en despachos del Palacio de Correos en la Puerta del Sol, es el anterior portavoz de Economía, Vicente Martínez Pujalte. Que el entorno de Rodrigo Rato esté también implicado en una operación para presentar una lista alternativa a la de Rajoy es lo que más preocupa en Génova 13. De ahí la iniciativa de Rajoy y el encuentro con Aguirre, algo que no ocurría desde hacía bastantes meses, como se han encargado de recordar desde la Puerta del Sol.

El objetivo del líder del PP era llegar a un pacto, pero lo máximo que consiguió fue el compromiso de Aguirre de comunicarle antes cualquier decisión que vaya a tomar, especialmente si se trata de encabezar la citada lista. Los promotores de la misma esperan poder hacer pública su presentación tras el debate de investidura de Zapatero, con el fin de conseguir al menos el 20% de los avales necesarios para poder concurrir en el Congreso de junio.

Las ‘otras’ listas

No es la única lista alternativa que se está barajando. Algunos jóvenes diputados del PP que se han visto, según ellos, marginados por la actual Dirección del Grupo, encabezados por el diputado castellano-manchego Alejandro Ballesteros, también están trabajando en la misma dirección. En la calle Génova ya se da por hecho que la lista de Rajoy no será la única que se presente en el Congreso de junio, pero añaden que “eso va a ser bueno para que nadie pueda decir que es un Congreso a la búlgara”.

Desde la militancia también ha habido intentos de formar una candidatura que, en principio, no parece que vayan a progresar. La primera en postularse fue la militante María Cristina Castro, de la que no se ha vuelto a oír hablar. La segunda candidatura nacía con el nombre de Esperanza2012, pero ya ha desaparecido de internet la web que la cobijaba, lo que se interpreta como una señal de que Aguirre tiene intención de presentarse, pero con una lista de mayor peso político.

Si Aguirre concurre, las cuentas de Génova ofrecen un saldo favorable a Rajoy entre los compromisarios, ya que en principio contaría con los de Valencia, Andalucía, Galicia, País Vasco, Murcia, Canarias y Castilla y León con total seguridad. En duda estarían las demás comunidades, y en contra Madrid, pero solo con las citadas obtendría la mayoría de votos en el Congreso, aunque no la unanimidad, pero en Génova recuerdan que “Zapatero ganó con mucho menos, y ahí está”.

Aznar no se posicionaría

Rajoy podría contar con otro apoyo importante, aunque fuera por omisión: el de José María Aznar. El ex presidente del PP se ha mostrado abiertamente contrario a que Esperanza Aguirre presente una candidatura alternativa a la de Rajoy, y tampoco le haría gracia otra encabezada por Rodrigo Rato. Y aunque fuera del PP tiene poco predicamento, lo cierto es que entre la militancia y los votantes de este partido, Aznar sigue conservando un ascendente muy importante.

En principio, Génova cree que Aznar se mantendría al margen, pero si el ex presidente ve en peligro la unidad del partido, podría decantarse por apoyar a Rajoy, sobre todo si éste incluye en su lista al que desde siempre ha sido uno de los preferidos de Aznar para llevar a cabo la ‘renovación’, es decir, el alcalde de Madrid. Según estas fuentes, el ex presidente es partidario de que el PP vuelva a afrontar una fase de renovación de ideas y personas, como la que él llevó a cabo en 1989-1990, para volver a centrarlo.

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“Busco hombres para un viaje peligroso”, de Federico Quevedo en El Confidencial

Publicado en Política by reggio on Marzo 13th, 2008

Todo lo que rodea estos días al Partido Popular tras la derrota del 9-M tiene un aire épico. A veces las epopeyas son preludio del desastre, el anuncio de una gesta heroica que acaba con el hundimiento o la muerte de sus protagonistas. En alguna ocasión he traido a cuenta la epopeya de Leónidas y la defensa inútil del paso de las Termópilas para evitar el avance del ejército persa a las órdenes de Jerjes I. Es verdad que ese tipo de gestas heróicas son las que perduran en el tiempo, aunque costara la vida a quienes las protagonizaron. Pero también hay ocasiones en que las gestas, siendo igual de heróicas, tienen finales felices. Ayer les hablaba de la epopeya de Lord Shackleton y la conquista de la Antártida, y me van a permitir que continúe con el ejemplo, porque creo que puede ser muy significativa su interpretación.

Rajoy, después de su decisión del martes por la tarde, se enfrenta al dilema de si al final de su viaje será Leónidas o será Shackleton, de si perderá la vida –es un decir- en el intento, o logrará llegar al eje de la Tierra y alcanzar la victoria final. De entrada, su ánimo se asemeja más al del héroe inglés de la Antártida que al del héroe espartano de las Termópilas. El primero es consciente de que el viaje que emprende es peligroso, y de que incluso es posible que no vuelvan del mismo, y procura no dejar nada al azar para evitar disgustos. El segundo, sabedor de que está en inferioridad de condiciones, sin embargo deja su incierto futuro en manos de los hados y los dioses y llevado por su exceso de confianza desprecia a quien, finalmente, se convertirá en su peor enemigo. Shackleton no engaña a nadie, todos saben que la aventura es arriesgada. Leónidas no deja de ser un fanático que promete el cielo a cambio de una muerte segura.

“Men wanted for hazardous journey. Smoll wages. Bitter cold. Long months of complete darkness. Constant danger. Safe return doubtful. Honour and recognition in case of success” (“Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. Incierto retorno. Honor y reconocimiento en caso de éxito”)… El anuncio que Shackleton puso en The Times –y que puede leerse en la fachada de la Casa de América- unos meses antes de la expedición no podía ser más elocuente. Quienes se apuntaran al viaje, nunca podrían decir que no sabían a lo que iban. Quienes se sumen al nuevo proyecto de Mariano Rajoy, saben que les espera una larga travesía por el desierto de la incomprensión y el conformismo, que deberán luchar contra todo tipo de peligros y de trampas fuera y, sobre todo, dentro de su partido. Si fracasan, muchos de ellos se verán obligados a decir adios a la política. Pero si culminan con éxito la travesía, les esperan las mieles del triunfo y del poder.

Que el viaje es peligroso y el final incierto, no lo duda hoy nadie. De entrada, son muchos los que creen que Rajoy debería haber dado paso a la sucesión en el PP, por lo que está obligado a hacer esfuerzos ímprobos para demostrar que su decisión ha sido un acierto. La elección del timonel es un factor clave a la hora del éxito o del fracaso en una expedición. ¿Puede Rajoy conducir a su nuevo equipo al éxito? Son muchos los que dudan, pero yo creo que de las cenizas del 9-M ha surgido un nuevo Rajoy, más entero, con más mala leche si me apuran, decidido a no dejar pasar ni una a su contrario, investido de ese espíritu épico con el que se forjan los héroes y los locos, y hay que estar un poco loco para seguir en la brecha pudiéndose haber retirado a los placeres mundanos que permite un beneficioso registro de la propiedad en Santa Pola. Pero de la copa amarga de esa locura bebieron en otros tiempos hombres como Adolfo Suárez, y gracias a ella hicieron grandes cosas por su país.

No les voy a ocultar que me alegro de la decisión de Rajoy, aunque creo que en el camino habrá muchos obstáculos y, seguramente, se cometerán muchos errores que, desde luego, no dejaré de resaltar. Lo primero, ahora, está bastante claro: “Men wanted for hazardous journey”. El equipo es esencial. Los hombres y las mujeres que han de acompañarle en esta nueva travesía deben cumplir unas condiciones, unos requisitos imprescindibles. No puede haber hipotecas y, en el fondo, aunque haya sido injusta la manera en que lo ha hecho, el martes Rajoy reconocía que durante la pasada legislatura su equipo era menos suyo de lo que él mismo hizo creer. Deben ser jóvenes, porque ya él eleva la media en un país en el que parece que solo valen los que todavía no cumplen el medio siglo. No deben tener referentes del pasado, por mucho que el pasado sea bueno para el PP y nada ni nadie deba renunciar a su historia. Y no debe haber ataduras, de ninguna clase, ni económicas, ni mediáticas, ni religiosas, ni… Libres, que es la única manera de afrontar un viaje con un incierto retorno.

Si esto es un error o un acierto, lo dirán el tiempo, las circunstancias y los resultados. Hoy es imposible pronosticar cual será el final del viaje, y quien lo haga cae en la incoherencia de la demagogia. Rajoy ha renacido con una entereza desconocida. Se le han remarcado las líneas de la tragedia endureciendo su rostro y, al mismo tiempo, ablandando su mirada. Es una buena combinación para el desconcierto. Nunca sabremos qué se esconde tras su aparente frialdad, y esa es la mejor fachada para quien se toma el tiempo necesario de cara a la venganza –electoral, se entiende-. La venganza, ya saben, es un plato que se sirve frío, y Rajoy tiene hambre de victoria porque esta vez se ha quedado con la miel en los labios, con el regusto amargo de quien se ha visto a las puertas de su destino y no las ha cruzado, y con la sensación de que, en el último momento, le han vuelto a robar la cartera. Y ya van dos veces.

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Trece provincias y una participación del 72% permitirían el vuelco electoral, de Federico Quevedo en El Confidencial

Publicado en Política by reggio on Marzo 8th, 2008

Trece provincias tienen la clave para que en la calle Génova sueñen con un triunfo mañana. La participación, en cambio, no es tan importante, ya que, según los últimos análisis de que dispone el partido de Rajoy, incluso con una participación alta, en torno al 72%, es posible creer en el cambio. Con todo, los analistas de Génova son prudentes y piensan que un escenario de victoria corta del PSOE es, en principio, el más razonable a la vista de cómo ha evolucionado el voto en las últimas semanas.

Uno de los aspectos que los técnicos del PP destacan estos días es la firmeza del suelo electoral del PP, lo que lleva a Génova a confiar en la imposibilidad de una mayoría absoluta de los socialistas: “Para eso, nosotros tendríamos que tener entorno a 8 millones de votos, y no parece que vaya a ser así”, afirman. Uno de los factores que ha hecho al PP en los últimos días confiar en la posibilidad de un vuelco es el voto por correo: tradicionalmente crece cuando la abstención nacional es más alta. Y ha crecido un 17%.

La apuesta más fácil es la de que el PSOE obtendría una victoria con no más de diez escaños por encima del PP, e incluso con menos, lo que dificultaría sobremanera la legislatura y, probablemente, acortaría su duración. Un escenario de 161/167 escaños para el PSOE y 155/158 escaños para el PP, asumiendo una tasa implícita de participación del 72,4%.

Pero, ¿es posible que gane el PP? Difícil, pero no descartable. La distribución de los principales escaños en disputa se concentra en trece provincias en las cuales la diferencia de votos, con relación a los comicios del 14-M de 2004, oscila entre los 500 y los 1.500 votos. Esto resta fuerza relativa al argumento de la participación, medido en términos absolutos. El PP considera que puede obtener escaños adicionales en las siguientes regiones:

Andalucía: En 2004, logró 15 diputados y creen poder ganar uno más en Almería, Jaén, Cádiz y Málaga. Esta es la autonomía donde se eligen más diputados, 61 frente a los 47 de Cataluña y los 35 de Madrid.

Madrid: Los populares extrapolan el resultado de las pasadas elecciones locales y autonómicas a las generales. Consideran que el voto del PP en la ciudad-región está muy consolidado. Sus expectativas son pasar de 17 a 19 diputados.

Comunidad Valenciana: El PP espera lograr dos escaños más, uno en Alicante y el otro en Valencia.

En Murcia, los populares dan por seguro que obtendrán el escaño adicional derivado del cambio en el censo electoral. Para ello les bastaría repetir la votación lograda en las últimas elecciones generales, lo que es muy probable. Esta región uniprovincial es un bastión popular, hoy por hoy inexpugnable.

Cataluña: Es el flanco más débil del PP. Los resultados del 2004 fueron nefastos (6 escaños de los 47 en juego). Es improbable que ese escenario se repita pero también lo es que el centro-derecha nacional logre alcanzar los 12 diputados que obtuvo en 2000. En este contexto, la estrategia popular es recuperar un diputado en Barcelona, Lérida y Gerona, donde los perdió en 2004 por un margen de votos muy estrecho.

En Ciudad Real, Pontevedra y Teruel también cree el PP que puede recuperar un escaño.

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ZP no quiere vérselas con Rajoy y está haciendo lo imposible para que se anulen los debates, de Federico Quevedo en El Confidencial

Publicado en Política by reggio on Febrero 14th, 2008

Pregunto a los foreros quisquillosos: decir que Rodríguez tiene miedo de debatir con Rajoy ¿es insultar o no? Porque en fin, si por algunos fuera, mi libertad de expresión estaría ahora mismo laminada, hundida, aniquilada. Yo no he llamado a nadie imbécil, ni he pedido cordones sanitarios ni fusilamientos al amanecer. Es verdad que he comparado a Rodríguez con Franco, pero eso se lo ha buscado él y no es propiamente un insulto sino una verdad fruto de la reflexión, y los que se quejan de que lo haga son los mismos que llamaron a Aznar asesino, tengo que recordar. Pero en fin, corramos un tupido velo sobre este asunto de los insultos, condenando con la misma firmeza a los fanáticos que agredieron a Maria San Gil en Santiago como a los fanáticos que insultaron a Rodríguez en Toledo, y caminemos por las procelosas aguas de los debates electorales, que no es el asunto moco de pavo (perdón).Como en mi opinión decir que Rodríguez tiene miedo no es un insulto, me reafirmo: lo tiene. Ayer lo pinceló Alberto Mendoza en una crónica sobre el tema de los debates y la importancia que va a tener en la decisión final las dos entrevistas que el periodista independiente Iñaki Gabilondo les ha hecho en Cuatro a Rayoy y Rodríguez. Decía Mendoza que el líder del PP se había batido en duelo -duelo muy bien reseñado, por cierto, en su día por Nacho Gay-, con el periodista independiente, lo que le sirvió de entrenamiento para el debate con Rodríguez, papel que yo nunca pensé que debiera interpretar un comunicador pero, en fin, doctores tiene la Santa Casa de PRISA. Si Gabilondo se portó con Rajoy como si tuviera delante al asesino de la baraja, con Rodríguez fue todo candor y compasión, y aún así la entrevista es que no había por donde cogerla, y al presidente se le vio tan crecido en sus mentiras que casi daba miedo.

Seguro que Rodríguez, si ha visionado –se dice así, ¿no?- el programa de nuevo, estará encantado de haberse conocido, pero los estrategas de Ferraz, que son algo más listos, se habrán acojonado: “A este se lo merienda Rajoy”. Ultimamente los dirigentes del PP están muy acertados en sus debates. Zaplana se desayunó a López Garrido en el Foro Nueva Economía, y este lunes Soraya Sáenz de Santamaría le dio un repaso, en el mismo lugar, a la socialista Carmen Hermosín que pasará a los anales de las derrotas más gloriosas. Ver a Hermosín al lado de Sáenz de Santamaría y escuchar sus reiteradas referencias a que el PP es el pasado, daba grima. La socialista fue incapaz de ofrecer un solo argumento de defensa de la política territorial de Rodríguez, y la ‘popular’ acabó por sacarle la verdadera ‘fe’ del PSOE en lo que al modelo de Estado se refiere: una España plurinacional. Vamos, todo lo contrario de lo que dice la Constitución.

Digo esto porque entrevistas por un lado y debates por otro, en el Comité de Estrategia de Ferraz están poniendo velas a San Froilán – es que a Pablo Iglesias todavía no lo han canonizado y es el primer santo que se me ha venido a la cabeza- para que no se celebren los dos debates Rodríguez-Rajoy. Y si además consiguen que parezca que el que se opone es el PP, mejor. Pero eso es tan falso como que Rodríguez no negocio con ETA tras la T-4. Es verdad que Rajoy cometió un error de partida negándose al debate en TVE, pero lo cierto es que no le faltaba razón porque el grado de manipulación informativa de la cadena pública registra unos niveles insoportables. El PSOE, sin embargo, no ha dado todavía ninguna explicación de porqué se niega a que los debates se celebren en Antena 3 y Tele 5. ¿Quieren que yo les de una? Pues allá va.

La intención de Ferraz es que, como mucho, se celebre un debate, y que sea en Televisión Española. ¿Por qué? Muy sencillo. Una vez celebrado ese debate, por ley está la cadena pública obligada a concertar otro en el que participen todos los partidos con representación parlamentaria. Es decir, un segundo debate de ‘todos contra el PP’ al que, por supuesto, ¿cómo se iba a negar Rajoy? Y en el que Rodríguez simplemente se limitaría a ver pasar el cadáver de su enemigo cosido a puñaladas –verbales, claro-. Ahora proponen que el debate sea en TVE, pero con la señal en abierto, y que lo modere Lorenzo Milá. Hombre, yo les voy a dar otra idea mejor, que seguro que les gusta: que el debate se celebre en la sede socialista de Ferraz y que lo modere Pepiño Blanco asesorado por María Antonia Iglesias –por si se le olvida alguna pregunta, digo-. Eso sí, con señal para todos para que se vea que el debate es muy plural.

Y como temas para el debate propongo los siguientes: los obispos, los matrimonios gays, la Ley de Igualdad y la situación económica pero sólo hasta el verano de 2007. ¿Para que se va a hablar de terrorismo, modelo de Estado, crisis económica, inmigración, seguridad ciudadana, etcétera, etcétera? Miren, cuando se ponen tantas trabas, y tanta mordaza a los temas sobre los que se debe hablar, es evidente que no se quiere debatir. Rajoy ya ha dicho que está dispuesto a hacerlo hasta debajo de un puente, si fuera preciso, pero siempre que el PSOE no imponga por la fuerza de su mayoría sus criterios. Es un debate a dos, y debe ser equilibrado para los dos. Pero, claro, en igualdad de condiciones Rodríguez –o más que Rodríguez su equipo de campaña- sabe que Rajoy tiene todas las de ganar, y él nada que vender, salvo humo, mentiras y, eso sí, muchas cintas de vídeo.

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De cómo El Mundo da un salto en el vacío hacia ninguna parte y eso condiciona el futuro del PP, de Federico Quevedo en El Confidencial

Publicado en Política by reggio on Noviembre 20th, 2007

Una de las cosas que más me sorprendió este domingo durante el acto de clausura de la Conferencia Política del Partido Popular fue la persistente referencia de los principales dirigentes populares a la homilía dominical con que el director de El Mundo, Pedrojota Ramírez, deleitó a los asistentes al acontecimiento -¡no puedo soportar la palabra ‘evento’!-, no sé si con pretensión de amargarles la jornada o de provocar un corrimiento de tierras bajo los pies de Mariano Rajoy, o ambas cosas a la vez. Bajo el título de ¿Puede aún el PP ganar las elecciones ? , Pedrojota se explayaba sobre los motivos por los que la actual cúpula de Génova 13 está más bien lejos de superar en votos al PSOE el próximo mes de marzo, haciendo especial hincapié sobre las carencias que hacen que los ‘populares’ no consigan romper definitivamente el techo que marcan las encuestas y distanciarse de los abominables chicos de Ferraz.Es evidente que la larga, larguísima, reprimenda del director de El Mundo hizo algo de mella en sus destinatarios, pues de sobra es conocido que no hiere quien quiere, sino quien puede, y hoy por hoy el citado diario tiene un ascendente sobre el centro-derecha español muy superior al del resto de medios del entorno conservador, por mucho que Mariano Rajoy insista en su pretendida independencia. Y, además, el gesto de Pedrojota indica que quiere seguir teniéndolo. Por eso es increíble, yo diría que casi inaudito, que Pedrojota afirme algunas de las cosas que afirma, cuando durante estos casi cuatro años hemos asistido a una ceremonia de constantes empeños y exigencias hacia el líder del PP y la estrategia de su partido… Aunque bien pudiera ser que lo que hace ahora Pedrojota es pasar factura por las muchas veces que Rajoy ha mirado hacia otro lado, al tiempo que busca posicionarse por si después de marzo las cosas no salen como quiere el político gallego, y sí como parece desear el director de El Mundo.

Me explico, por si no les ha quedado claro lo que quiero decir. No deja de tener cierta guasa que quien se ha dedicado toda la legislatura a impeler al PP hacia el abismo de la Teoría de la Conspiración sobre el 11-M, venga ahora a pasar por una hermanita de la caridad que implora en la soledad de una mundana sacristía por los efectos del cambio climático, al tiempo que le exige al principal partido de la oposición que abandone las posiciones altisonantes de este tiempo. Cuáles, ¿las que él mismo y el diario que dirige han favorecido y patrocinado? Venir ahora a decirle al PP que tenía que haber sido más condescendiente con el matrimonio homosexual cuando la línea editorial de El Mundo ha sido inequívoca en la defensa de las uniones civiles y la crítica al término ‘matrimonio’ para las mismas –es decir, la misma posición que ha mantenido el PP-, es de una hipocresía sin límites y de un cinismo que ya le vale.

Que diga ahora, quien pontifica desde los micrófonos de la Cadena COPE, que el cometido del PP no es defender la Ley Natural, sino los derechos civiles de los españoles, es casi una perogrullada… Pues, ¿no lleva haciendo otra cosa el PP todo este tiempo? Si precisamente uno de los condicionantes de esta legislatura para el centro-derecha ha sido el distanciamiento con las posiciones más ultraortodoxas defendidas desde los micrófonos de la emisora episcopal, lo que a Rajoy le ha valido el título nobiliario de maricomplejín, gracia reída por quien ahora le aconseja un programa electoral a medio camino entre el liberalismo y la socialdemocracia, es decir, el camino de la indolencia y la tibieza; el de ni contigo, ni sin ti… Si ha quedado claro algo en esta legislatura es que lo que se ha puesto sobre la mesa del debate político nacional es la confrontación de dos modelos bien distintos a la hora de entender la relación entre el ser humano y el poder que lo representa, un modelo socialdemócrata y colectivista, y otro liberal cimentado sobre la cultura del esfuerzo individual como parte esencial del progreso colectivo.

La tarea de reubicarse es compleja, no lo dudo. Si Pedrojota apuesta porque el PP pierda las elecciones, es evidente que necesita encontrar el lugar que le deja una nueva legislatura con Rodríguez en el poder y una oposición en la que se abriría de nuevo el melón sucesorio, y parece que el director de El Mundo se inclina por el nombre de Gallardón como aquel al que le dé la alternativa Rajoy. ¿Porqué ahora, a cuatro meses de las elecciones? Es verdad que las encuestas son tozudas, y siguen dando al PSOE como ganador. No voy a discutirlas. Pero no es ese el problema, el problema se llama Mariano Rajoy. El líder del PP se ha caracterizado por marcar una prudente distancia entre sus decisiones y las decisiones que otros le aconsejaban tomar, y a algunos eso parece que les incomoda más que otra cosa.

Cuando este verano publiqué que un grupo de notables del mundo de la empresa, la política y los medios de comunicación maniobraban para colocar a Rato en el lugar que ahora ocupa Rajoy, no tardó el director de El Mundo en largarse uno de sus sermones dominicales, titulado algo así como ¿Quien engañó a Roger Rabbit? , exigiéndole al líder del PP que situara al ya ex director gerente del FMI como ‘número dos’ en la lista, por el bien del PP, del país y de la humanidad en general. Era evidente que la filtración había desbaratado algunos planes que iban más allá, pero seguía siendo necesario colocar a Rato en un lugar destacado con el fin de tener un hombre próximo a los intereses de determinados sectores empresariales -¿quizá los mismos que, según citaba Pedrojota este domingo, tampoco creen ahora en la victoria de Rajoy?-, los cuales, según parece, no encuentran en el actual equipo del líder ‘popular’ la interlocución necesaria. Si Rajoy fallaba, algo que es evidente que estos sectores empresariales y sus apoyos mediáticos esperan y desean, Rato era el recambio decisivo, el hombre que salvaría a la derecha de su naufragio.

¿Por qué no encuentra Pedrojota su lugar en el entorno de este hombre bonachón, sencillo, honesto, fiable y con aspecto de registrador de la propiedad llamado Mariano Rajoy? Pues, quizás, precisamente por eso, porque a Rajoy parecen no irle demasiado determinados comportamientos en los que se confunde el ejercicio del poder con los intereses privados. Esa puede ser la razón por la que la selección de ‘amigos’ de Rajoy es muy escueta. Y cuando lo que se pretende es influir sobre el devenir del principal partido de la oposición y se choca con una declaración implícita de independencia, ocurren cosas como esta: que donde el domingo se afirmaba que “este es el último tren que va a pasar ante la actual dirección del PP: la posibilidad de hacer un programa audaz, atractivo e ilusionante a mitad de camino entre el liberalismo y la socialdemocracia”, ayer se decía que “el PSOE ha criticado injustamente a Rajoy y su capacidad para formular alternativas. Las propuestas hechas ayer (por el domingo) son una demostración de que el PP sí tiene ideas para realizar los cambios políticos, económicos y sociales que necesita España”. ¿?

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