Reggio’s Weblog

Isidoro Nicieza, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Publicado en Asturias, Medios by reggio en Octubre 8th, 2008

Soy docente y conozco muy bien la importancia que tiene el recuerdo que uno deja en aquellos alumnos a los que en un momento dado impartió clase. Es probable que algo no muy distinto acontezca en el mundo periodístico. Es el caso que durante estos últimos 14 años tuve la oportunidad de tratar con Isidoro Nicieza, y es mi deseo dejar constancia de lo mucho que aprendí departiendo con él a lo largo de todo este tiempo.

No me corresponde abundar en informaciones ya publicadas y fácilmente constatables acerca de la relevante labor que llevó a cabo en este periódico. De ello hay sobrada constancia a poco que tengan a bien informarse quienes se interesen por ello. Lo que quiero resaltar aquí es su apuesta por la independencia de la labor periodística, así como por el pluralismo en la opinión. En unos tiempos en los que los partidismos y la falta de imparcialidad en los medios no están contribuyendo precisamente a eso que se viene llamando genéricamente derecho a la información, es de agradecer que el público lector tenga a su alcance publicaciones periodísticas que no incurren en los manchurrones antes mencionados. Y no me cabe ninguna duda de que Isidoro Nicieza mantendrá su esfuerzo por esto que vengo diciendo en lo mucho que le queda de trayectoria profesional.

Por otro lado, no estamos hablando sólo de alguien que, por razones de su cargo, conoce a fondo la vida pública de Asturias, sino también de un periodista cuya capacidad para la interpretación de la realidad social, cultural y política es de una clarividencia admirable.

Estoy seguro de que en su nuevo cargo como director general del diario «Faro de Vigo» se volcará en conocer y comprender todo lo que concierne al contexto político y social del que se ocupa el periódico decano de la prensa española, y que serán muchos los que amplíen horizontes a resultas de lo que es su forma de entender el oficio periodístico.

Por otro lado, hago mía la doble salutación que manifestó Pepe Monteserín en su columna hace pocos días dirigida tanto al director saliente como a la nueva directora de LA NUEVA ESPAÑA.

Sirvan, en definitiva, estas líneas como muestra de gratitud hacia alguien que, como consecuencia de todo lo dicho, ocupa un lugar importante en la historia del periodismo democrático en Asturias. Y es el caso que algunos, entre los que me incluyo, hemos tenido la suerte no sólo de haberlo tratado, sino también y, sobre todo, como dije más arriba, de aprender con él. Y de compartir sus apuestas por la pluralidad, por la independencia, por el periodismo democrático, así como por aquello que se considera «voluntad de estilo» dentro de las páginas volanderas de ese acompañante inseparable de cada día al que seguimos y seguiremos llamando periódico.

El general no se fué, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Publicado en Asturias, Historia, Política by reggio en Octubre 8th, 2008

El ojo del tigre

Para que la lenta y proteica Ley de la Memoria Histórica pueda iniciar su desarrollo práctico, el Gobierno le va a aplicar nada menos que cuatro reales decretos; de los cuales, uno de ellos determinará las condiciones en que se adjudicarán indemnizaciones a aquellas personas que fallecieron por defender la democracia, o por haber sufrido graves lesiones, durante la Transición. A este proteico fenómeno sociopolítico le han fijado unos límites temporales. Según la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, la Transición abarca un periodo de tiempo que va desde enero de 1968 hasta octubre de 1977.

Es decir, el Gobierno ha señalado cuáles son los límites cronológicos para poder beneficiarse de la citada ley; al parecer, con la noble intención de contribuir a cerrar heridas, a cicatrizarlas y a recuperar la memoria. Se supone que se trata de la memoria democrática.

¿Por qué desde 1968 hasta 1977…? Quizá para simplificar prudentemente la historia real de uno de los periodos más complejos en la vida de los españoles, durante el cual la historia de este país fue intoxicada, posteriormente, con falsedades, silencios -cobardes, unos; maliciosos, otros- y evidentes abusos de poder. Un periodo histórico que rebasa, sin duda, los límites cronológicos que le han adjudicado quienes se responsabilizan actualmente de ordenar la convivencia entre españoles. Porque la Transición no fue, -como pudiera creerse escuchando su localización en el tiempo con tanta exactitud- un suceso concreto, aislado, único dentro de un complicado proceso histórico de resistencias y luchas por el rescate de un sistema democrático, que había sido asaltado violentamente y destruido por la fuerza bruta de un golpe de Estado que, después, degeneró en una espantosa Guerra Civil.

La Transición abarca un largo y complejo espacio de tiempo mucho más amplio que el que le acaban de adjudicar. Y no sólo es su reducción temporal lo único que debería preocupar, sino también y sobre todo que la historia de ese tiempo real se simplifique tanto que, en el más próximo futuro, les parezca a las futuras generaciones que la Transición fue un breve episodio -apenas duró una década- en el que los abuelitos de sus papás libraron una batallita para intentar recuperar unas libertades democráticas que, al parecer, les habían robado…

Si aceptamos que la Transición sea encajonada entre esas dos fechas, aceptaremos también que su génesis comienza, poco más o menos, con las consecuencias revolucionarias -en términos eclesiales- de la aplicación del espíritu aperturista del concilio Vaticano II (1962-1965) en la cerrada sociedad católica española, y que su apocalipsis se determinó coincidiendo con la aprobación de la ley de Amnistía, previa a la proclamación inmediata de la Constitución Española (1978), que liquidaba las Leyes Fundamentales del Movimiento Nacional. Sin embargo, antes y después de esos dos momentos ocurrieron muchas más cosas que no conviene ignorar ni, mucho menos, olvidar.

La Transición empezó a gestarse desde dentro del régimen franquista. Manifestándose a través de dos episodios diferentes pero complementarios: uno el político; otro, el económico. Ambos comparten una escena que estuvo interpretada por dos generales…. Me refiero al abrazo que Franco le dio al presidente de los Estados Unidos of América, Eisenhower, en Madrid. Corría el año 1959. Precisamente, el mismo año en que se puso en marcha el primer plan de estabilización económica en este país. Estábamos en pleno franquismo medio, después de haberse agrietado el muro que aislaba del mundo a la autarquía militar y cuando ya el sistema -hasta entonces, atrapado férreamente por aquel rey sin corona que emulaba a Fernando VII- empieza brujulear con la intención de orientarse hacia una necesaria institucionalización del mismo. Algo que fue logrando poco a poco gracias a la colaboración de los teólogos del desarrollismo económico.

Unos años más tarde, en 1974, una fantasía política que se llamó El Espíritu del 12 de febrero, planteó una tímida reforma epidérmica de la dictadura con aquella propuesta que hizo Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno e hipotético sucesor del difunto Carrero Blanco, la cual consistía en dos cosas principales: la primera, que era necesario seguir confiando en la clarividencia del Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos y expresándole insistentemente su adhesión; la segunda, prepararse para un futuro régimen con visos de participación.

Estos fueron los primeros síntomas inequívocos de una autorreforma que, pasado un tiempo, se llamaría Transición. Pero a la que nadie nombraba así porque se ignoraba la existencia de tal fenómeno semántico. Para los franquistas se trataba de reconducir su régimen hasta encajarlo en el nuevo puzzle geopolítico de después de la II Guerra Mundial. Intuían -los más avispados- que aislarse en ese momento era suicidarse estúpidamente. En cambio, para los antifranquistas significaba continuar luchando para derribar al dictador y destruir su imperio . Sin eufemismos y sin matices… Aquellos resistentes llamaban por su nombre real a lo que era su objetivo principal: la República.

En cambio, ahora, los que se supone son los sucesores de aquellos históricos resistentes antifranquistas, manejan hábilmente los eufemismos y matizan escrupulosamente sus opiniones. Por ejemplo, en vez de decir con claridad República, pronuncian con cautela Democracia. Quizá porque hay que seguir respetando la última voluntad nacida del último huevo puesto por el dictador: la Monarquía. Con lo cual, cada vez que uno despierta de ese sueño llamado Transición se da cuenta de que el general superlativo, que dominó el país durante casi medio siglo, sigue estando ahí. Quizá sea su venganza….

Lorenzo Cordero. Periodista.

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Oposiciones docentes, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Publicado en Asturias, Derechos, Educación, Política by reggio en Octubre 3rd, 2008

El 28 de septiembre la joven bióloga Diana Suárez fue entrevistada en este periódico. A gran parte del público lector tuvo que resultarle sorprendente que el hecho de alcanzar la máxima puntuación en las oposiciones convocadas para el profesorado de enseñanza Secundaria celebradas en julio no haya supuesto la obtención de plaza como consecuencia de los criterios de baremación aplicados en los últimos años. Es decir, lo que cuenta sobre todo es la experiencia docente que acumulan aquellas personas que vienen haciendo interinidades desde hace años. Por tanto, las promociones más recientes que no han tenido oportunidad de prestar servicios como profesorado interino tienen prácticamente vetado el acceso a la enseñanza a través del tradicional sistema de oposiciones.

No se va a dilucidar aquí si el sistema de oposiciones es mejor o peor, más justo o menos que otro cualquiera para acceder a la enseñanza. Si los responsables del asunto consideran que hay alternativas mejores, lo que deben hacer es decantarse por ellas. Pero es, cuando menos, contradictorio que sobre el papel se mantenga el mencionado sistema y que, sin embargo, la máxima puntuación no sirva para obtener plaza.

De la misma forma que ninguna sociedad debe renunciar a lo mucho que puede aportarse desde la experiencia, docente, en este caso no es menos cierto que constituye un atropello inadmisible cerrar el paso a las nuevas generaciones cuyo grado de preparación no tiene por qué ser inferior, tal y como queda demostrado por las notas que alcanzan aspirantes al profesorado como es el caso de Diana Suárez.

Hubo un tiempo en que se convocaban oposiciones restringidas para los interinos y otras aparte para quienes se presentaban por vez primera tras la obtención de la licenciatura. Estaría bien que alguien explicase por qué no se establece este sistema que, en apariencia, parece mucho más idóneo.

Habría que preguntarse qué discurso esgrimen a este respecto los sindicatos de enseñanza, porque, a priori, cabría pensar que defienden a aquellos que están bajo su tutela real o potencialmente, mientras que los recién licenciados no se sindican en tanto no son ni les dejan ser un colectivo profesional.

Como muchos lectores saben, yo también soy profesor de instituto. E, insisto, me parece muy respetable que se tengan en cuenta los méritos docentes del profesorado interino, que padecen en muchos horarios y salarios recortados y que de repente se encuentran con sustituciones lejos de sus casas y no siempre por un plazo de tiempo que les dé margen a organizarse en lo profesional y en lo personal.

Sentado esto, no puedo mirar para otro lado ante lo que es la realidad de quienes quieren dedicarse a la docencia y preparan una oposición que, aun en el caso de obtener un 10, no les garantiza el trabajo. Los responsables educativos y los sindicatos del sector no deben pasar esto por alto, porque, además de una injusticia, constituye todo un despropósito.

¿Lo que no es sostenible en el aula es defendible fuera de ella? ¿Se imaginan lo que supondría decirle a un alumno que un 10 no sirve de nada? ¿Puede resultar aceptable hacer de la enseñanza una profesión chusquera en la que el conocimiento demostrado en una prueba para la docencia sea lo menos importante?

¿Es de recibo que lo razonable, en lugar de amotinarse, sea orillado? ¿Puede relegarse la excelencia en el oficio de maestro?

La politica y el arte dramatico, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Publicado en Asturias, Cultura, Medios, Política by reggio en Octubre 1st, 2008

El ojo del Tigre

Las primeras Jornadas Culturales Astur-Cántabras -un nuevo foro sociológico que acaba de inaugurar, con gran éxito, la Sociedad Etnográfica de Ribadesella- fueron ocupadas por la clase política de ambas comunidades: por Cantabria, su presidente Miguel Angel Revilla; por Asturias, la consejera y portavoz del Gobierno del Principado, Ana Rosa Migoya. Podría parecer raro que unas jornadas, que fueron pensadas y planeadas para el intercambio de ideas y proyectos específicamente culturales por un grupo de personas que representan a la sociedad civil que habita, en estos momentos, en el antiguo y medieval territorio que, en otro tiempo, se conocía como el de las Asturias de Santillana, fueran protagonizadas estelarmente por la clase política actual, con mando en plaza. Sin embargo, no es tan raro como a primera vista parece. Intentaré explicarme.

La política, que, sin duda alguna, pertenece al extenso y complejo universo de la cultura -con mayúscula- es un arte. Y dispuesto a concretar, le diré que es un arte dramático. La política contemporánea tiene mucho de drama y bastante de artificio. Supongo que nadie se escandalizará si le digo que la política se entiende, en estos momentos, como el arte de teatralizar la vida pública… No es una novedad. Cuentan que Napoleón -del cual, los políticos de este tiempo han heredado muchas cosas, entre ellas, el bonapartismo- se había especializado en el arte de presentarse en público dramáticamente; tanto, que quienes lo presenciaban se sobrecogían. Henry Kissinger, popular Secretario de Estado en el Gobierno de los Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz, cuando cesó, en el año 1977, se hartó de decir que, con motivo de su cese, había interpretado tantas escenas de despedida como Sarah Bernhardt. Y Charles de Gaulle dijo que los grandes personajes de la política hacían de ella un arte. El mismo fue un brillante artista de la vida pública europea, después de la Segunda Guerra Mundial.

Se puede decir que, en general, a los políticos les preocupa mucho no poder maravillar al público que los escucha. Tienen un gran afán por conseguir fascinar a los auditorios. A veces exageran tanto sus intervenciones, que acaban representando patéticas caricaturas de sí mismos. Cuando adquieren consciencia de ese defecto, algunos suelen ser capaces de moderar tanto sus gestos que acaban abusando de la solemnidad; con lo cual, corren el riesgo de convertirse en personajes tan majestuosos y tan distantes, que lo único que consiguen es repetir la caricatura.

Maestros en el arte de crear patetismos caricaturescos, en el ejercicio público de sus funciones políticas, hubo varios en el siglo pasado. Sólo citaré uno, que fue un mago del discurso expresionista : Adolf Hitler. Consiguió demostrar que la política de la imagen despertaba más pasiones que la política de los programas e, incluso, de los partidos. Su teatralidad alcanzó cotas elevadísimas de vértigo pasional y paroxismo ideológico.

Pero, afortunadamente, no todos los políticos quieren mostrarse en público majestuosamente divinos. En este momento, la democracia española tiene la suerte de contar con algunos de sus protagonistas oficiales, que son más sensibles: prefieren imitar la delicadeza en los gestos del ilusionista cuando realiza sus trucos que parecen milagros… Rechazan la posibilidad de provocar emociones patéticas. No renuncian a hipnotizar a quienes los escuchan, pero sin utilizar recursos demasiado grotescos.

El paroxismo en la política está pasado de moda. Lo que se lleva ahora es el arte de la parodia, del remedo, de la imitación… Hoy, ya son muchos los políticos que ponen sus énfasis en la representación del papel de un personaje que es tan natural como quienes los escuchan y los ovacionan. Aunque también suele ocurrirles que cosechen más aplausos que votos.

En el arte de ser natural, el presidente de Cantabria es un consumado maestro. Domina todos los resortes escénicos para demostrar que sabe ser natural como la democracia misma. Y es posible que lo sea realmente, además de parecerlo. Y de representarlo. Miguel Angel Revilla pone su talento dramático, y los medios de comunicación hacen el resto… Tuve la ocasión de comprobarlo el pasado fin de semana en Ribadesella: no sólo se metió al público en el bolsillo, sino también a los medios. Cuando subió, por segunda vez, al escenario de la Casa de Cultura para entonar una típica canción montañesa, a dúo con un amigo, un ciclón revolucionó a los chicos de la prensa, la radio y la tele. Durante el barullo que se produjo, dudé entre creer que habían invadido la sala todos los paparazzi del mundo persiguiendo a un famoso del cuore, o pensar que, de repente, habíamos vuelto a los tiempos de la antigua Prensa y Radio del Movimiento… Menos mal que a la portavoz del Gobierno del Principado no le dio por subir, otra vez, al escenario para cantar un aria de ópera…

Mientras casi todos los políticos se dedican a practicar el alpinismo político, de donde les viene su gran afición a reunirse en la cumbre, el presidente de Cantabria sabe que, de vez en cuando, le conviene bajar al valle, que es donde se reúne la sociedad civil, que es la que produce los votos, y, por lo tanto, no está mal que, de vez en cuando, descienda de su cumbre y les demuestre que es uno más entre ellos. Claro que esto es también teatro.

Lorenzo Cordero. Periodista. Cronista oficial de Ribadesella.

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Arqueologia neoliberal, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Publicado en Asturias, Economía, Laboral, Política by reggio en Septiembre 24th, 2008

El ojo del tigre

Para que no cunda el pánico a causa de las tremendas consecuencias económicas y sociales, que, por lo visto hasta ahora, está provocando la ruidosa traca del crash financiero internacional con el que nos aturde el neoliberalismo declinante, hasta el Principado de Asturias se decide a intervenir para salvar de la quiebra a un sistema económico que los asturianos -y españoles todos- estrenamos al mismo tiempo que la democracia vestía al país, que estaba absolutamente desnudo de libertades desde hacía muchos años. Los primeros gurús del neoliberalismo -es decir, de un modelo de capitalismo utilizado como la ideología que habría de salvarnos del intervencionismo estatal- nos trataron de convencer de que habían inventado la rueda: el bienestar social. Pero que era imprescindible, para que la rueda rodara, que el Estado se mantuviera al margen de la evolución del desarrollismo economicista que nos preparaban.

En aquella época, Asturias había conseguido superar la depresión económica que había provocado en el país una Guerra Civil, su posguerra y el funesto autismo político en que nos habían sumido, gracias a la práctica de la teoría del Estado subsidiario (allí en donde la iniciativa privada no puede llegar, lo hace el Estado), la cual tenía un nombre concreto: Instituto Nacional de Industria (INI). Gracias a este Instituto, la sociedad asturiana recuperó una gran parte de su antiguo patrimonio industrial. El INI salvó la histórica cultura del trabajo minero y siderúrgico asturiano y puso a flote la industria básica (hullera y metalúrgica) que tantos beneficios sociales le había reportado a los asturianos en otro tiempo.

Pero cuando los teólogos del desarrollo economicista lograron convencer a los filósofos del democratismo sin fronteras de la necesidad de fortalecer la economía sin recurrir a la intervención estatal, la industria básica asturiana se derrumbó: Hunosa, entró en un “coma profundo” y en él sigue sumida; Ensidesa fue vendida al mejor postor y sufrió una profunda mutación orgánica, para que nadie volviera a recordarla tal como era en el tiempo en que había sido una empresa pública española al cien por cien.

Lo más curioso de este asunto es que los filósofos del régimen democrático, entonces recién estrenado, y que secundaron entusiasmados las teorías salvadoras de los teólogos, argumentaron también que la privatización de las empresas públicas asturianas era de interés urgente, ya que en un régimen abiertamente democrático -y liberal- no se podía aceptar su condición de empresas estatales, puesto que entrañaban un alto riesgo para la consolidación de la nueva democracia; era posible que tales empresas sirvieran -como cabeza de puente- para la sovietización de la región! (Repase las hemerotecas de la época).

El INI representaba las tesis sociales que había predicado la Iglesia Católica durante el papado de León XIII; el cual fue el inspirador de una doctrina social que tuvo gran repercusión en el siglo pasado. Y, sobre todo, él fue quien impulsó la idea del Estado subsidiario. Por consiguiente, la esperpéntica teoría de los filósofos de la democracia recién estrenada, identificando la industria pública -heredada de la dictadura- con el marxismo sovietizado, nos permite medir el índice intelectual de la nueva inteligencia política, que estrenábamos los asturianos y españoles todos obviamente… Pero de ese tremendismo, supuestamente ideológico, no solo había participado la UCD -que no se atrevió a meterles el diente a las industrias básicas asturianas- sino también el flamante PS(O)E; con lo cual el esperpento político adquirió unas dimensiones insospechadas.

Aquellos pioneros gurús de los años 50, iniciadores de los planes de estabilización, y sus sucesores -los teólogos del desarrollismo socioeconómico- prepararon el terreno para que la democracia liberal fuera contaminada con las tesis del capitalismo financiero y especulador, sin problemas. La privatización de lo público -enfermedad de la que no se han salvado ni los ayuntamientos más modestos- creó una nueva clase de ciudadanos empeñados en acentuar su supervivencia personal, en detrimento de los intereses colectivos, generales, públicos… Y acabó con los últimos rastros de la conciencia de clase obrera, para dejarles más sitio a los intereses individuales.

La exhortación de los neomoralistas de la débil sociedad democrática asturiana, para conseguir que el yo prevaleciera sobre el nosotros, para que la adhesión a los valores individuales les hiciera diferentes a lo que representa la cultura de la solidaridad democrática, ha sido el origen de esta crisis para españoles, que no es únicamente material sino también -y sobre todo- de confianza en quienes gobiernan.

Ahora, el Principado quiere imitar al antiguo -y católico- Estado subsidiario allí, donde la Banca no puede, o no le interesa, llegar; está dispuesto a hacerlo el Gobierno socialdemócrata asturiano. Como el INI en su momento, pero ahora con garantías neoliberales.

Lorenzo Cordero. Periodista.

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La conflictiva reforma de los Estatutos de Autonomía no es una peculiaridad asturiana, de Juan Vega en su Blog

Publicado en Asturias, Política by reggio en Septiembre 24th, 2008

La stultifera navis de las comunidades autónomas españolas, locas consumidoras de recursos

La paralización de la Ponencia para la reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias no es un hecho aislado, sino que forma parte de un conflictivo proceso político que se está desarrollando en toda España, de una manera muy coherente con el maremagnum insitucional en el que se ha convertido el país.Otras diez comunidades tienen pendiente la reforma de sus estatutos de autonomía; a saber: Castilla-La Mancha, Canarias, País Vasco, Extremadura, Murcia, La Rioja, Galicia, Navarra, Cantabria,y la Comunidad de Madrid, en una carrera, que salvo el particular caso vasco, se inició a instancias del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, a causa de sus compromisos electorales con Cataluña, y más especialmente con el PSC.

Esta reforma que inauguró la extraña carrera de reformas estatutarias que recorre España, tras la aprobación de los nuevos estatutos de Andalucía, Baleares, Aragón, Comunidad Valenciana y Castilla y León, ha originado un singular conflicto con la polémica modificación de la financiación autonómica, cuyos ritmos vienen marcados por el estatuto catalán, pendiente de un pronunciamiento del Tribunal Constitucional.

El Gobierno de Castilla-La Mancha tiene todo preparado para la aprobación de la reforma de su Estatuto, que ha sido ratificado en la Cortes por el PSOE y el PP. El texto de este estauto tiene un aspecto muy controvertido, que genera conflictividad con Valencia y Murcia, al recoger en una disposición adicional el final del trasvase Tajo-Segura para el 2015.

En el caso de Canarias, el Estatuto de Autonomía no pasó el trámite del Congreso y fue devuelto al Parlamento, por lo que el presidente Paulino Rivero (CC) se comprometió a presentar un nuevo texto que recoja “aspectos singulares” de las islas y que tenga el consenso de PP y PSOE, en la actualidad, el asunto más debatido por los canarios es la naturaleza de la comunidad, a la que se pretende denominar “archipiélago atlántico”.

El País Vasco, el primero que presentó su propuesta de reforma autonómica con el Plan Ibarretxe, rechazado en las Cortes, mantiene paralizada la reforma ante los avatares seguidos por la aventura política promovida por el Lehendakari, conocida como “la consulta”, que ha sido unánimemente rechazada por el Tribunal Constitucional y va camino del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, lo que hace prever que la reforma quedará como instrumento de debate entre los partidos para las próximas elecciones autonómicas.

El pasado mes de febrero Extremadura celebró los 25 años de su Estatuto con la propuesta estatutaria del grupo de expertos en la Asamblea regional. En la actualidad el presidente Guillermo Fernández Vara promueve “que el nuevo Estatuto de Autonomía de la región conceda a la Oficina de Extremadura en Bruselas, y a la que próximamente se prevé abrir en Lisboa, “un rango de verdad de representación de la región, como el sitio a través del cual los extremeños tengan la posibilidad de participar en lo ibérico, por un lado, y en lo europeo por otro”

Por su parte, Murcia no tiene prisa por la reforma estatutaria, y en alguna ocasión su presidente, Ramón Luis Valcárcel, ha llegado a decir que “el Estatuto lo plantearán los murcianos, no Ferraz ni Génova”, aunque se acaba de constituir en estos días en la Asamblea Regional de Murcia una comisión especial para la reforma del Estatuto de Autonomía. Diversas asociaciones han solicitado que se tengan en cuenta las hablas y modalidades lingüísticas de la Región de Murcia, entre las que está la denominada por algunos Llengua Murciana.

Tampoco es una cuestión urgente para el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien ha dicho que “este trabajo se debe afrontar con calma” y considera que cuántas más reformas se aprueben mejor para poder “coger propuestas de otras comunidades que hayan superado el trámite legal”, y en este caso es su propio partido, el Partido Regionalista de Cantabria, el que pide al PSOE y al PP que se pongan de acuerdo para la reforma, dado que estos partidos no parecen tener ninguna prisa al respecto, salvo en las declaraciones de intenciones.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre ya dijo en su momento que no entrará en una carrera desenfrenada por despojar de competencias al Gobierno, dejando bien claro que no está por la labor.

En Galicia, la reforma del Estatuto, que en esta legislatura no ha conseguido el acuerdo entre el PSOE y el PP, se demorará hasta el 2009, tras las próximas elecciones autonómicas, según ha dicho el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana.

Complicada es también la reforma de la Ley  Orgánica del Amejoramiento del Fuero de Navarra, después de que la Ponencia de Autogobierno encargada de estudiar la posibilidad de reforma del mismo decidiera en junio de 2006 no volver a reunirse en lo que quedaba de legislatura, al mostrar opiniones diversas UPN, PSN y los nacionalistas. La UPN ha ofrecido su apoyo a los presupuestos del gobierno de Zapatero para este año, si apoya, entre otras cuestiones, la reforma de la legislación foral.

En La Rioja, el presidente Pedro Sanz se ha mostrado partidario de impulsar la elaboración de un nuevo Estatuto de Autonomía, llegando a sugerir que deben modificarse todos los estatutos para incluir el sistema de financiación autonómica, sigiendo el modelo catalán, si no se deroga el Estatu, contra el que es especialmente beligerante. Sanz es partidario de esperar a conocer el pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre los estatutos aragonés y catalán, recurridos por el debate sobre el agua y la inclusión de la financiación autonómica, antes de aprobar su propia reforma en el Parlamento autonómico.

El hecho es que las reformas de estatutos realizadas hasta el momento han acabado en el Tribunal Constitucional, lo que viene a confirmar la total falta de seriedad del proceso, en un país que parece que se puede permitir el lujo de perder tanto tiempo en estas cuestiones bizantias, ya que salvo el Estatuto balear, todos han sido recurridos.
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Si los partidos políticos no son democráticos, el sistema tampoco lo es, de Juan Vega en su Blog

Publicado en Asturias, Derechos, Política by reggio en Septiembre 22nd, 2008

Los 14 de la AMSO-PSOE, expedientados por pedir primarias

Los catorce de la AMSO, expedientados por pedir primarias

Un grupo de militantes socialistas de Oviedo, conocidos como “Los catorce de la AMSO”, instaron la nulidad de los acuerdos por los que se les suspendió de militancia, alegando cuestiones procedimentales, como la indefensión; otras de fondo, como el no haber incurrido en muchos casos en los supuestos imputados; y lo esencial, apelaron a la protección de los derechos fundamentales, como son los de igualdad, libertad de expresión y de asociación, mientras que el Partido Socialista negaba que la jurisdicción ordinaria sea la vía para resolvar este tipo de litigios partidarios.

Su crimen era conocido: no estaban de acuerdo con la designación sin primarias de la candidata a la alcaldía de Oviedo, y formando parte de una corriente interna discrepante con la línea mayoritaria del partido, dieron a conocer públicamente, de diversas maneras, aunque especialmente a través de la prensa, su disconformidad con aquella decisión.

Costó, pero por fin podemos conocer la sentencia.

El abogado del PSOE apeló, en defensa de la dirección del partido y de sus decisiones, al derecho de toda asociación a decidir libremente quiénes son y quiénes no socios de la misma, “fuera del control administrativo”, pero se encontró con la incuestionable consideración legal que apela a que el derecho “a la autorganización de un partido político”, “no constituye un ámbito exento de todo control judicial”, como dice el juez Eduardo García Valtueña en la sentencia, que consideró, de acuerdo con la jurisprudencia, que en caso de colisionar los estatutos de un partido, con los principios constitucionales, se “abre la vía de la protección de los derechos fundamentales cuando de este tipo de derechos se trate”.

El PSOE, al defender sus actuaciones, aportó los escritos publicados en La Nueva España, así como otras manifestaciones de disconformidad -algunas, según la sentencia, no existían siquiera-, de María Dolores Riesgo, María Teresa Miralles, Ignacio Francisco Vázquez, Gonzalo Antonio Cuervo Cárdenas, Francisco Gonsálbez Jordá, Benigno Adolfo Díaz Peláez, Susana Pérez Alonso -que pleiteó por su cuenta, por eso son catorce y no quince-, Iván Piñuela Suárez, Ildegart Fernández González, Dolores Díaz Blanco, Alfonso Camba Menéndez, José Clavero Orcal, Gerardo Prado Pérez, Belarmina Fernández Ordiz y Avelino Alonso García.

Sostiene la sentencia que no cabe alegar indefensión por parte de estos militantes, por cuanto el partido identifica de manera precisa los escritos y apariciones públicas en “Cartas al director” de La Nueva España de unos y de otros, y que estos hechos fueron perfectamente comunicados a todos, salvo en una excepción que es la del trabajador público de la sanidad, Benigno Díaz Peláez. Sin embargo, una vez leída la resolución judicial, hay otras acusaciones que no se acreditaron. Pero en fin, así es la cosa.

Tampoco considera el juez en los fundamentos de su sentencia que haya existido la parcialidad que alegaban los demandantes, por ser juez y parte la “autoridad” interna del partido que instruyó el expediente y los sancionó a la vez, al considerar que las cosas no pueden ser de otra manera -dado que en las asociaciones se hace siempre así, por muy loco y parcial que sea el sistema-, por lo que rechazó todos los motivos formales aducidos en la demanda por los expedientados de Oviedo, como causas de anulación de sus sanciones.

En cambio, se apoya el juez, en esta sentencia, en la que desde la Sección 6ª de la Audiencia Provincial de Oviedo dio la razón a Susana Pérez Alonso, que como decimos pleiteó por su cuenta, y al margen de este grupo, en la que se decía claramente que no cabe establecer “una limitación a la libertad de expresión” mediante la aplicación de estatutos y reglamentos internos de partidos políticos, cuando lo que se estaba discutiendo era una cuestión tan discutible, como lo es la decisión de aplicar o no un proceso de primarias en la designación de un candidato, o candidata en este caso.

Entiende el juez García Valtueña, en conclusión, que todas las manifestaciones públicas realizadas por los militantes discrepantes antes del cinco de septiembre del 2006 -fecha en la que se adoptó el acuerdo de suspender las primarias por la ejecutiva regional de la FSA-PSOE-, están amparadas por el derecho a la libre expresión, por eso se quedan fuera de esta situación los militantes que realizaron manifestaciones con posterioridad al acuerdo de los órganos del PSOE que refrendaron la designación de Paloma Sáinz, es decir, Gerardo Prado Pérez, Belarmina Fernández Ordiz, Avelino Alonso y Benigno Díaz Peláez.

A partir de aquí la sentencia, ya centrada en el caso de estos afiliados que se expresaron con posterioridad al acuerdo partidario, se ciñe al análisis de la contradicción que existe entre el derecho que al parecer tiene toda asociación a echar de ella a quien “menoscabe su buen nombre”, sin perjuicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como son los de libre expresión y opinión, puesto que entiende el juez que en el caso de los afiliados a los partidos políticos “existe una expresa sumisión por parte de quien libremente decide afiliarse a un partido”, aunque también valora la obligación de los partidos de dotarse de “organización y funcionamiento democráticos”, por lo que llega a la conclusión de que debe analizarse de manera individualizada cada caso, sin explicarse ni explicarnos muy bien cómo se compatibiliza esa sumisión con una “organización y funcionamiento democráticos”.

Así pues, anula la sanción a Belarmina Fernández porque no hay ninguna prueba de nada de lo que se la acusa. Anula la de Benigno Díaz, porque el propio juez reconoce que no dijo nada, dado que estas fueron sus palabras: “Las direcciones de la FSA y de la AMSO nos mintieron desde un principio porque nos dijeron que hasta septiembre no se podía hablar de los candidatos y hablaron y eligieron ellos uno“.

Queda, al final, una carta remitida a La Nueva España por Gerardo Prado y unas declaraciones de Avelino Alonso (al que se denomina Martínez en varias ocasiones en la sentencia). Prado Pérez dijo que la designación de la candidata se había realizado por “el método del dedazo” y manifestaba su decepción respecto de “los máximos dirigentes socialistas“, y que la decisión la había tomado “un pequeño sanedrín más propio de un partido estalinista que de uno que se dice democrático y progresista“. El juez considera que tales expresiones adolecen de “una carga ofensiva innecesaria”, puesto que todos los partidos españoles eligen a sus candidatos “a dedo” -el juez no lo dice así, claro-, por lo que no cabe hablar del PSOE en tales términos, cuando hace lo mismo que los demás, porque son “notoriamente excesivos”, lo que le lleva a concluir que llamar “estalinista” a la dirección de un partido por elegir un candidato sin primarias, es algo que no está amparado por el derecho fundamental a la libre expresión, y además considera que no “es arbitrario” considerar que el uso de ese adjetivo es una conducta que se puede considerar “falta muy grave”.

En resumidas cuentas, que el juez anuló todas las sanciones a los catorce demandantes, salvo a Gerardo Prado, por llamar “estalinistas” a los dirigentes del PSOE, cosa que le parece digna de una suspensión de militancia. En concreto, la sanción a Avelino Alonso se anuló, porque se le acusaba de remitir una carta al periódico que nunca remitió, sino que se limitó a realizar unas declaraciones, en las que protestaba porque el gobierno del PSOE “dialogase con ETA” y no con ellos.

No se trata por lo tanto de una sentencia que a los demócratas nos mueva a tirar fuegos artificiales, puesto que considera que un militante de un partido político no puede criticar públicamente las resoluciones de sus órganos de gobierno, una vez que éstas se han producido, cosa que me parece más propia del “centralismo democrático” de los partidos leninistas que de un régimen de libertades, derechos y crítica de las cuestiones de interés general, como se supone que es el nuestro. Especialmente grave me parece el hecho de que se considere que los partidos pueden exigir sumisión a sus afiliados, aunque esa sumisión se contradiga con la exigencia constitucional de que sean democráticos.

A mí no me funciona la propiedad transitiva, y el hecho me parece grave. Si la participación en la vida pública ha de ser a través de los partidos, y si los partidos pueden no ser democráticos, exigir sumisión a sus militantes, y expulsar a quienes no estén de acuerdo con las resoluciones de sus órganos, y así lo manifiesten, entonces, en España no hay democracia. Si no hay democracia en los partidos, no hay democracia en el país, y el sistema no es democrático. Así de fuerte.

Ver presentación de la sentencia de “Los catorce de la AMSO”, a pantalla completa

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Nuevo curso, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Hora de Asturias

Publicado en Asturias, Educación by reggio en Septiembre 18th, 2008

Cuando este periódico llegue a manos del lector, el curso académico en primaria y secundaria se habrá iniciado ya, y restará poco menos de una quincena para que comience en la Universidad. Por eso, puede ser un momento adecuado para preguntarse por las expectativas del nuevo ejercicio académico.

En la enseñanza obligatoria, la atención mediática seguirá centrada en la incesante polémica que creó esa nueva materia que recibe el nombre de ‘Educación para la ciudadanía’. Desde los ámbitos más conservadores se sigue hablando de su carácter doctrinario y se mantiene la expectativa de la objeción de conciencia. Cuando lo cierto es que se trata de una ñoñez dictada por los imperativos de lo políticamente correcto.

La formación ciudadana, si se quiere tomar con un mínimo de seriedad, vendría dada por el conjunto de materias humanísticas si sus programas alcanzaran el mínimo de ambición y de exigencia deseables.

Por otra parte, insistiendo en que se trata de una ñoñez con el tufillo de lo políticamente correcto, no es menos cierto que al Estado le corresponde programar en el ámbito educativo la formación del alumnado en materia ética y filosófica, y no a ningún credo religioso, tal y como sucedió a lo largo de la dictadura que, por lo que se ve, para algunos no concluyó aún definitivamente.

Nuevo curso en Asturias donde el profesorado de esta tierra, a pesar de la igualdad ante la ley que declara la Constitución monárquica del 78, percibe un sueldo considerablemente inferior por el desarrollo del mismo trabajo, con idéntica titulación y con un concurso-oposición semejante al que reciben sus colegas de otras comunidades autónomas en el ámbito peninsular.

A este respecto, por mucho que les pueda sorprender a quienes no siguen muy de cerca el ámbito docente, los sindicatos de profesores nada tienen que decir.

Nuevo curso en Asturias que arrancará con el mismo y escandaloso número de asesores, casi 70 según las últimas informaciones, en una Consejería de Educación de una autonomía uniprovincial. Acerca de este asunto, el titular no tiene a bien desde hace casi un año dar explicación alguna al respecto.

Nuevo curso, con expectativas poco halagüeñas acerca de la mejora de la calidad de la enseñanza, pues ninguna medida se tomó en esa dirección.

En lo que respecta a la Universidad, habrá que preguntarse en primer término si el ejercicio anterior estuvo a la altura de los 400 años transcurridos desde su fundación por el Inquisidor Valdés Salas, en cuanto a los eventos que se llevaron a cabo para celebrar la efemérides.

Y sería conveniente observar si se operan cambios en la política del Alma Máter con el nuevo Equipo de Gobierno de la docta institución. Nuevo curso en el que la crisis económica estará, de seguro, presente.

Nuevo curso en el que las sorpresas no son esperadas, por lo que, si llegasen, serían recibidas con el mayor de los alborozos. Nuevo curso y vieja política educativa.

El que no corre, AVE…, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Publicado en Asturias, Política by reggio en Septiembre 17th, 2008

El ojo del tigre

Cuando el PP parecía estar convencido de que la interpretación oficial de la hermenéutica estatutaria de la autonomía de Asturias era, únicamente, un asunto a resolver entre su partido y el PSOE, se le ocurre a la FSA -que, al parecer, está sobrada de poder autonómico…- sacar al centro del escenario político a una impenitente solterona llamada Izquierda Unida, e invitarla a que baile rigodón con ella. El PP, estupefacto por lo que está sucediendo ante sus propias narices, monta en cólera ideológica (la cólera en la que habitualmente cabalga desde que el filósofo de la FAES le susurrara, al oído de su partido, los valores eternos e intangibles de la España Imperial…), y promete romper la baraja con la que hasta ese momento jugaba, mano a mano con el PS(O)E, el mus de la reforma del Estatuto.

Uno de los pretextos mediáticos que aportó el PP para justificar su plante y la consiguiente ruptura del pacto transacional, que había acordado con los socialdemócratas, para compartir las regalías que genere la actual democracia bipartidista, fue que, su acuerdo estaría condicionado a que se le reconociera a Oviedo su cualidad histórica de Capital -con mayúscula- de la autonomía. No solo remunerada económicamente, sino también blindada contra la hipótesis (delirante) del próximo nacimiento de una nueva y popular ciudad entre los vértices geopolíticos de Avilés, Gijón y Oviedo.

Sin embargo, lo más probable es que ese cabreo institucional del PP se deba, por lo menos, a que la contradanza protagonizada por la FSA e IU le merma el prestigio de su potestad política y aumenta el de la minoritaria macedonia de la coalición en que degeneró el histórico y poderoso PCE. Esa merma del poder político que, hasta ahora, tenía el PP en Asturias, se produce, además, y para mayor inri en el momento en el que el PS(O)E y el partido que lidera -según dicen…- don Ovidio Sánchez parecían tener muy avanzado el plan para hacerle un lifting semántico al actual texto estatutario de la autonomía; un plan llamado orgánicamente reforma del Estatuto. En este caso, ambos partidos se repartían las plusvalías políticas absolutas, generadas por el negocio bipartidista.

Pero cuando sale a escena IU, no para interpretar de puntillas -en un intermedio de la danza de los majestuosos cisnes de los partidos mayoritarios- un coyuntural pas-de-deux, sino para bailar el solemne rigodón que anuncia el regreso de la coalición ex comunista al gran espectáculo autonómico, en el PP se dan cuenta de que la FSA -la inteligencia que le da voz y acción al Gobierno del Principado- les estaba sometiendo (a los populares ) a la explotación de sus propias plusvalías relativas. (No me parece conveniente recomendar la lectura de los Manuscritos económico-filosóficos de un tal Karl Marx, para darse cuenta de lo que representa esa contradanza. Incluso, alguien me acusaría de corruptor de lectores…).

Lo que en realidad han conseguido los socialdemócratas, invitando a bailar a IU un rigodón con ellos -sin dejar de intervenir en el espectáculo aparentemente principal, que es el de interpretar El lago de los cisnes solo con el PP- ha sido seducir, por segunda vez, a IU para que les ayude a superar los problemas que les plantea el sobrecoste de la ampliación del puerto de El Musel. Este es el matiz que conviene advertir en el desarrollo del argumento de este promiscuo ballet político: el cual, ofrece a un tiempo nada menos que tres historias trenzadas entre sí: una, el lifting semántico del Estatuto; dos, la brillante actuación de los cisnes sobre las transparentes aguas del lago de la democracia en Asturias, y, tres, la contradanza de la FSA con IU, que tiene argumento propio e independiente del resto.

Las plusvalías que le ofrecen a la coalición de izquierdas, por aceptar su intervención en el rigodón, significan nada menos que su regreso al puesto que tenían allí. Dicen, en los mentideros de la capital, que vuelven a las Consejerías de Salud y Bienestar Social; al parecer, dos esponjas para empaparse financieramente. En estas condiciones, es obvio reconocer que los bailarines de IU no solo aceptan la oferta, sino que además es posible -quizás, probable- que la coalición comparta el síndrome megalítico que padece el Gobierno del Principado.

Desde una perspectiva escéptica y, por qué no, impertinente, el show político asturiano les inspira a algunos ciertos recelos sobre la posibilidad de que IU haga suyo también ese maximalismo político que advierte de que quien se oponga a El Musel está torpedeando el futuro de la comunidad autónoma. Creo que este maximalismo institucional sobra. Ahora bien, a lo mejor es inevitable. Porque, como se sabe, en Asturias el que no corre, AVE.

Lorenzo Cordero. Periodista.

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El Musel: agujero negro de la memoria de la sedicente izquierda asturiana, de Juan Vega en su Blog

Publicado en Asturias, Economía, Política by reggio en Septiembre 15th, 2008

Javier Fernández, Vicente Álvarez Areces, Gaspar Llamazares y Jesús Iglesias, llegan volando, cual Mary Poppins rediviva, al escenario de sus tropelias

Recuerdo una apasionante cena en un coqueto restaurante de carretera, cerca de Cangas de Onís, en la que tuve la ocasión de departir largo y tendido, con una amiga de Oviedo que ejerce de escritora en Madrid, que había publicado una emotiva novela de recuerdos familiares, no personales, sobre el final de la Guerra Civil en Asturias, es decir, sobre la huida de algunas personas que tenían miedo, con no poca razón, a lo que podía sucederles si se quedaban a recibir lo que llegaba. Nos unía para la ocasión alguien muy cercano a ella, que estaba comenzando a convertirse en una de mis más sorprendentes amistades, que hoy se busca la vida por el mundo como puede -todos hacemos lo mismo-, intentando llevar el arte más puro a las salas de conciertos.

Él y yo, por circunstancias que no son del caso, habíamos tenido, y tendríamos sobre todo, la oportunidad de hablar largamente sobre lo humano, pues ninguno de los dos tuvimos nunca dudas de origen divino. Hablar sobre lo humano es hablar sobre la gente, es hablar en términos que sólo tienen sentido, cuando esa idea de lo humano te embarga, y eres capaz de renunciar a todo lo que haya que renunciar, antes que violar ciertas convicciones que nada tienen que ver con esa cosa tan cutre que es hoy la política, en el mundo que está cayendo en la tensión de una nueva guerra fría, en la que ya no combaten ni el comunismo, ni el capitalismo, sino la pura y dura depredación sobre las fuentes energéticas, disfrazada de fantasías terroríficas de pesadilla. Él era un gran interlocutor, pues el hombre, como buen comunista de la transición, había adquirido lo más significativo de su formación musical en Moscú.

Allí les conté que yo no publico novelas. Las atesoro en forma de materiales históricos, y especialmente documentos. Lo que redacto lo redacto como guión, y lo atesoro como documentos. Adoro lo suficiente la literatura, desde mi más temprana niñez, como para atreverme a publicar novelas. Ahora, gracias a Internet, ya ni siquiera publico artículos para envolver pescado, parodiando el nombre que asignó a un encuentro literario, inspirado en Emilio Alarcos, un personaje que traté ampliamente cuando organizábamos “jornadas culturales”, que dejó sus propias inquietudes poéticas, para convertirse en promotor de la industria de las palabras, y hoy ejerce con el llamativo título de Delegado del Gobierno de Asturias en Madrid.

Esto es para dejar bien claro que los hechos de los que hablo no son propios de novelas, sino de la Historia con mayúsculas, esa disciplina que se construye sobre los datos y los documentos que sobreviven al curso del tiempo. ¡Pero qué novelas se han perdido con la verdadera historia, con la que no tiene memoria!

Lo que pasó en El Musel en 1937 es un hecho clave de la historia de Asturias, algo que está por escribir por los académicos -que dirigen sus investigaciones según el dinero que va llegando para la investigación; así se escribió siempre la historia- , y que mi amiga, a mi entender, desperdició como escritora, sin desdoro alguno para lo que ella pergeñó allí, que como me aclaró bien aquella noche de Cangas de Onís, es memoria personal, en cuanto que recuerdo familiar, y el hecho singular de unas cuantas personas.

Pero a mí me apasiona el hecho colectivo. La caída del frente, la resistencia heróica de Higinio Carrocera y su gente en El Mazucu. La Luftwafe bombardeando las posiciones de los milicianos anarquistas. El Gobierno preparando las maletas y los baules en el Parchís. El Socialista anunciando el tiro en la nuca para quien osase dar la espalda al enemigo. El puerto de Gijon iluminado por la noche con el fuego del combustible que ardía en el horizonte con grandes cortinas de humo -singular precedente de lo que puede volver a ocurrir-, mientras el gobierno asturiano de entonces, abandonaba a su gente en tierra, para escapar a Francia en un remolcador cargado con todo lo que de valor había atesorado el Consejo Soberano de Asturias y León. Un ejército traicionado por sus comandantes en jefe, quedaba a merced del enemigo, que durante muchos años cazó a aquellos hombres abandonados a su suerte como alimañas. Había nacido la leyenda de los “fugaos”, un relato que esconde la verdadera fuga, la de los jefes de los “fugaos”, que los dejaron “tiraos”.

El 20 de octubre de 1937, un gobierno de comunistas y socialistas, con decoración anarquista, huía de las tropas de Franco por El Musel, olvidando sus obligaciones, para salvar la propia piel, pues a diferencia del Lehendakari José Antonio Aguirre, los asturianos de Belarmino Tomás, no tuvieron la decencia de negociar con Burgos, como hicieron los peneuvistas, en el enrevesado episodio estudiado por el bueno de Xuan Cándano en “El pacto de Santoña“, que sorprendentemente nunca comparó las diferentes actitudes del gobierno vasco y asturiano, abundando en la para mi incomprensible tesis de la traición vasca a la República, que siempre consideré un acto de responsabilidad de un gobierno hacia sus tropas. Para irresponsables los del Consejo Soberano de Asturias y León, que en vez de ocuparse de su gente, tomaron el dinero y echaron a correr.

¿Vieron ustedes alguna celebración de los setenta años de la vergüenza de la caída del Frente Norte y la fuga de El Musel, que sucedió el 20 de octubre de 1937? No, nada que se compadeciese con la importancia del hecho. Aquí se saca a relucir lo que interesa, y lo que no se esconde; la “memoria histórica” es selectiva. Hay cosas que no interesan, como el masivo asesinato de los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) o la huida del gobierno asturleonés. Creo que ese comportamiento es injusto y que las cosas deben aclararse históricamente por muchas razones, y entre otras, para caer en la cuenta, para entender el porqué de ese odio al gran puerto de Gijón y de Asturias, siempre cubierto de porquería, de graneles, de cargamentos peligrosos, siempre huyendo de las oportunidades para comerciar con mercancías que dejan valor añadido y permiten que hagan negocios las gentes de a pie, las pequeñas y medianas empresas, la gran masa ciudadana.

La izquierda asturiana teje ahora un nuevo y no menos vergonzoso pacto de gobierno, que vuelve a tener El Musel como escenario de la traición a los ciudadanos por sus dirigentes. Sé que es un capricho literario, pero para mí, ver el juego que se traen hoy los líderes de Izquierda Unida y el PSOE, con la negociación de los presupuestos instalada sobre la porquería escondida bajo la alfombra de los cientos de millones de euros pagados por todos los ciudadanos, que se han esfumado entre la piedra arrojada al mar en aquel lugar que parece maldito, para servir de base, de soporte, para la instalación del nodo de aprovisionamiento de una industria inútil y peligrosa, que no crea empleo ni riqueza en Asturias, pero que va a forrar a los cuatro amigos que se benefician del pacto “de izquierdas”, con el siniestro corolario de la palanca de negociación, la denuncia de Los Verdes en Europa como decoración retorcida a más no poder, me recuerda otra vez aquella gran traición, pues unos y otros, vendieron, venden a su gente, para salvar sus pellejos o, mucho más burdo aún, para asegurar su propio bienestar, y el de los hijos de sus hijos.

Recordando estas cosas, uno no puede dejar de olvidar cómo se manipula la memoria, el recuerdo, los hechos históricos, al servicio de la ingeniería social. Y ahí está el silencio cómplice de los historiadores, que corren tras los episodios subvencionados, los picos y las palas pagadas por el gobierno para desenterrar cadáveres cuya exhumación se financia para ganar elecciones u ocultar crisis económicas, mientras la verdadera historia, la que nos tiene que hablar también de los maquis abandonados durante la guerra civil, o de los asturianos traicionados y vendidos ahora con la destrucción de su tierra al servicio de nada confesable ni grande, ésa historia, la de verdad, sigue sin tener nadie que la escriba.

Viendo cómo se oculta hoy en día la documentación administrativa con la que se justifica la derrota que toma el futuro de esta tierra, como es el caso de los acuerdos del consejo de Gobierno del Principado de Asturias, y concretamente uno, denominado Estrategia Energética, armazón del gran tinglado que se está construyendo sobre una montaña de sombras y prevaricadoras decisiones adoptadas sobre El Musel, no nos puede extrañar hasta qué punto la historia que leemos sobre los hechos lejanos es totalmente falsa.

¡Qué no harán con el pasado, los que son capaces de ocultar a sus conciudadanos sus decisiones del presente, que parecen tomarse solas, e incluso hay gentes cándidas y de buena y religiosa fe, que insisten en creer que las cosas suceden porque sí! Es mejor pensar que estas atrocidades ocurren solas que perder la fe. Eso es demasiado duro para los gregarios sometidos al espíritu de secta, y si la secta reparte pasta, todo se hace más llevadero, hasta la industrialización de la mentira hecha estafa colectiva.

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Asturias 2008, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Publicado en Asturias, Cultura, Historia, Política by reggio en Septiembre 12th, 2008

Iba a ser 2008 el año de las grandes efemérides. Y no es imposible que sea recordado como aquél en que se hallaron restos romanos que pueden obligar a replantearse la datación histórica de Oviedo. O sea, Roma, siempre Roma. En realidad, también es la nuestra, aunque en una proporción diminuta en términos comparativos, una historia de grandes incorporaciones, como dejó establecido Mommsen en su monumental historia sobre Roma. En realidad, sería deseable que también aquí, como escribiera Gibbon en su «Historia de la decadencia y caída del Imperio romano», estuviésemos hablando de ciudadanos que tenían «un país que amar, una propiedad que defender (unos más que otros, eso sí) y cierta participación en la promulgación de unas leyes que respetaban tanto por interés como por obligación». En realidad, siguiendo con Gibbon, no sería inapropiado preguntarse sobre los distintos tipos de culto, no sólo religiosos en nuestro caso actual, que en Roma «el pueblo los consideraba igualmente ciertos; el filósofo, igualmente falsos, y el magistrado, igualmente útiles, de modo que la tolerancia produjo no sólo indulgencia mutua, sino incluso concordia religiosa».

No le sorprenderá al lector el hecho de que el libro de Gibbon del que venimos hablando entusiasmó hasta tal punto a Churchill que, según parece, extraía de él frases solemnes que estuvieron presentes en algunos de sus discursos más brillantes.

Asturias 2008. 200 años después de aquel 25 de mayo de 1808 en que se instaba a la ciudadanía a participar en la vida pública, ni siquiera se debate la posible conveniencia de fijar esa fecha como fiesta civil de esta tierra. Asturias 2008, en el 400.º aniversario de la fundación de nuestra Universidad, habría que preguntarse si se consiguió que la historia de nuestra Alma Máter sea más y mejor conocida entre nosotros.

Asturias, septiembre de 2008. Escribo estas líneas pocas horas antes de que se celebre la fiesta oficial de esta tierra y no es de esperar que se hable de celebraciones civiles, como señalé un poco más arriba.

Asturias 2008. Es también la nuestra una historia de sucesivas incorporaciones. Es también la nuestra una historia en la que se pensó que había un territorio que amar, así como una deseable participación de la ciudadanía en la vida pública. ¿Vivimos ahora un buen momento en tal sentido? ¿Qué relación hay entre la ciudadanía y la vida política más allá de los actos puramente formales, como la participación en las urnas, cuya enorme importancia es innegable? ¿Hasta qué punto se recogen los afanes y desvelos de la Asturias de 2008 en el nuevo Estatuto de Autonomía que se está elaborando? ¿No cabría hablar, ahora que está tan en boga en el discurso del señor Montilla, de un desapego preocupante entre la ciudadanía y la vida política en la Asturias de este momento?

En cuanto a los cultos, no sólo religiosos, si atendemos al momento que vivimos, deberíamos preguntarnos si resultan tan provechosos como lo fueron en Roma, según Gibbon. Podríamos convenir que la cita anual en Rodiezmo, que acaba de celebrarse, cabría considerarla un auto de fe y también un acto de fe, es decir, los eventos políticos son cada vez más para iniciados, apenas despiertan no ya el fervor, sino tan siquiera la curiosidad de la mayor parte de la ciudadanía, que los considera, siguiendo con Rodiezmo, un ceremonial donde se hacen promesas para ser incumplidas en la mayor parte de los casos.

Asturias 2008. Año de efemérides que entra en sus últimos meses, con hallazgos históricos que pueden ser de suma importancia. Año en que Roma se nos acercó más a través de unas pruebas materiales que ponen investigaciones en marcha.

Asturias 2008 que vuelve a encontrarse con Roma, si bien, y por fortuna, no pudimos no ser conscientes de su presencia e importancia.

No puedo no recordar el último terceto de un hermoso soneto de Quevedo dedicado a Roma: «¡Oh, Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura, / huyó lo que era firme, y solamente / lo fugitivo permanece y dura».

Si somos, al machadiano modo, caminantes; si peregrinamos con la historia a cuestas, que, como alguien dijo, viene a ser un mapa que nos orienta al desplegarlo en nuestra andadura para comprender el tiempo que vivimos, lo fugitivo permanece y dura. El flujo de un tiempo que arranca más atrás de lo que se pensaba, un flujo en continuo movimiento que viene de la historia y recorre sin detenerse el presente camino del futuro.

Asturias 2008. En medio de devociones que se repiten, de ceremoniales para creyentes en promesas políticas, de efemérides que se vinieron celebrando no siempre con la carga de profundidad que todos deseaban, hubo un encuentro inesperado con la madre de nuestra forma de vida, de nuestra convivencia, con aquella Roma de la que venimos, cuyas grandezas y miserias continúan siendo asombrosas para un mundo que, aunque quiera denodadamente en algunos casos notorios, no puede vivir sin su historia.

Releo el libro de Gibbon y me pregunto qué provecho obtendrían de su lectura nuestros políticos llariegos. Repaso las tesis de Mommsen y me planteo ese proceso de incorporaciones que tanto les cuesta atisbar, en nuestro caso, a quienes dirigen la vida pública.

Asturias 2008 con Roma en sus costados. En medio de todo, es mucho.

El Musel, un escándalo que no existe en la sociedad asturiana, de Juan Vega en su Blog

Publicado en Asturias, Economía, Justicia, Medio ambiente, Política, Sociedad by reggio en Septiembre 11th, 2008

Fernando Menéndez Rexach y José Luis Diaz Rato, en la rueda de prensa en la que la Autoridad Portuaria reconoce el sobrecoste de El Musel

Fernando Menéndez Rexach y José Luis Díaz Rato, presidente y director de la Autoridad Portuaria de Gijón

Como bien apunta nuestro colaborador Portuario, en Asturias ha quedado definitiamente al descubierto la manera en que aquí se gestionan los fondos públicos. Hablamos de cifras escalofriantes que no necesitan ser pormenorizadas otra vez, aunque baste con recordar que los 135 millones de euros solicitados a Europa -esos son los fondos que están paralizados-, son una parte de los 216,3 millones sin IVA de un sobrecoste escalofriante, correspondiente a una obra que en su momento se licitó en 580 millones. Un sobrecoste que en Europa se presentó como segunda fase de un proyecto en el que no existen fases. Es decir, el sobrecoste, que no ha sido explicado ni en el Parlamento asturiano (las excusas sobre las canteras resultaron patéticas, pues no había ni contratos cuando se adjudicaron las obras), ni en el Parlamento español, se intentó cargar a los Fondos de Cohesión, camuflado por un concepto diferente, como si no fuese un sobrecoste, en definitiva, como si aquí no hubiera pasado nada.

Es más, el Consejero Francisco González Buendía se atrevió a afirmar en la Junta General del Principado, que es un dinero que no aportan los ciudadanos asturianos, que sencillamente dejan de contar con esa cantidad para sus obras públicas.

La Autoridad Portuaria, un engendro administrativo que oscila entre el derecho privado y el derecho público, y que utiliza esa singularidad para dotarse de una especial opacidad -su gestión depende a la vez de Asturias y Madrid-, no es un ente ajeno a las decisiones de políticos con nombres y apellidos, pues tanto el nombramiento de su presidente, como el de la mayoría del consejo de administración, depende de nuestra comunidad autónoma, y tan grande es el tejido de complicidades allí desarrollado, que nada menos que todos los firmantes del llamado ACEBA, patronal y sindicatos, junto con el propio Gobierno, constituyen el núcelo duro de ese organismo, junto con el presidente de la Cámara de Comercio de Gijón,  un hombre de la máxima confianza del presidente Vicente Álvarez Areces, que ocupa allí un lugar muy relevante.

Es terrible pero cierto. El gobierno y los agentes sociales asturianos, que tanto dinero canalizan al margen del control de los organismos habilitados por la legalidad para gestionar la concertación social, como como es el caso del Consejo Económico y Social -que lleva muchos años vacío de competencias- están en el corazón de una jugada que está siendo rechazada por la Unión Europea, por su más que evidente falta de adecuación a la legalidad en la gestión de los contratos públicos.

Cuando publicamos esta noticia, ya perfectamente conocida por todos los protagonistas de la actualidad. Pasaron las horas. Y sin embargo, en los periódicos del día no se publica otra cosa que lo que ya sabíamos. No hay comentarios al respecto. Nada que hacer. Nada que decir.

Los Verdes, denunciantes de la situación en Europa, han El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria paseando por Gijón, el dia en que se aprobó la tramitación del sobrecoste rechazado por Europadesaparecido del mapa. Al fin y al cabo, su coalición ya está negociando entrar en el gobierno al que han denunciado, lo que no hace sino incrementar las sospechas de quienes temen que en realidad la denuncia no sea otra cosa que una palanca para recuperar los cargos y la financiación perdida tras la salida de IU del ejecutivo.

En cuanto al Partido Popular, su situación es aún más descorazonadora. El PP no parece tener ya el menor interés en jugar el papel que la Constitución le otorga en el juego político de las instituciones, sumido como está en el debate interno abierto ante su próximo congreso. Todo el mundo teme equivocarse, y los posibles candidatos buscan el respaldo de las fuerzas vivas para sus aspiraciones. ¿Qué fue de la petición de comparecencia en el Congreso del Presidente de Puertos del Estado? En tal situación, para qué mojarse ante un fraude clamoroso.

¿Puede aceptar resignadamente una sociedad la evidente malversación de dinero público sin que ninguna instancia representativa tenga nada que decir? Pues sí, en el caso de Asturias es así.

Habrá que estar atentos a las reacciones que aún se puedan producir, pero si algo es ya evidente, es que se diga lo que se diga, ya serán reacciones tardías, pues si viviésemos en una sociedad sana, debería haberse producido una inmediata catarata de dimisiones.

Aceptando que nuestra sociedad está enferma, y que se puede confirmar lo sucedido en El Musel sin que dimita nadie, lo siguiente sería una intervención enérgica de la oposición política. Pero ni eso. Así se confirma que nos encontramos en el peor de los escenarios posibles. No hay oposición, ni a la izquierda ni a la derecha del gobierno. No hay medios de comunicación -ellos también tienen la obligación de editorializar-, no hay intelectuales, no hay nada.

Y lo más grave es que esta tremenda corrupción que trufa nuestra convivencia, es en gran medida responsable de la crisis que estamos viviendo. ¿O alguien cree que la putrefacción de nuestra vida pública no es en gran parte la causa directa de la crisis que estamos empezando a padecer?

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