Reggio’s Weblog

Obama: ¿cambio de rumbo? (y 2), de Fawaz A. Gerges en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 25 diciembre, 2008

El cambio de rumbo, en el caso de Obama, entraña la inversión de su considerable capital político en el logro de un acuerdo de paz árabe-israelí. No se trata de hacerse ilusiones o de ejecutar una pirueta académica. Según se ha informado, los asesores con más experiencia de Obama -entre ellos, Dennis Ross, antiguo enviado para Oriente Medio durante los mandatos de Clinton y Bush; Daniel Kurtzer, antiguo embajador de Estados Unidos en Israel y Egipto, y Zbigniew Brzezinski, antiguo consejero de Seguridad Nacional- le han apuntado que es el momento oportuno para negociar un audaz acuerdo de paz entre árabes e israelíes en los primeros seis a doce meses de su mandato, mientras pueda beneficiarse de una actitud más benevolente.

Frente a los catastrofistas y pesimistas, puede producirse un avance importante en la crisis centenaria de Oriente Medio.

Parece que se ha abierto paso un cierto consenso tanto en el mundo árabe como en Israel en el sentido de que será más viable y duradero un acuerdo general de paz que acuerdos bilaterales.

Los dirigentes de ambas partes evocan el plan de paz árabe propuesto por Arabia Saudí en el 2002 y aprobado por la Liga Árabe,que implica el reconocimiento de Israel por parte del mundo árabe a cambio de su retirada a las fronteras anteriores a 1967. Los sondeos de opinión en Israel y Palestina indican que una mayoría de israelíes y palestinos es favorable a un acuerdo basado en una solución de dos estados.

Apoyada por todos los gobiernos árabes, incluso los llamados “del rechazo” (Siria, Libia y Sudán), la fórmula de “paz por territorios” ha contado recientemente con la conformidad de Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores de Israel y líder del partido Kadima, así como la del primer ministro saliente, Ehud Olmert. En una conferencia de las Naciones Unidas bajo patrocinio saudí sobre la reconciliación religiosa, celebrada en Nueva York el pasado noviembre, el presidente Shimon Peres elogió públicamente al rey Abdulah de Arabia Saudí, que promovió la iniciativa de paz árabe y se esforzó por alcanzar su aprobación oficial en la cumbre árabe celebrada en Beirut el 2000.

Ante casi 50 jefes de Estado y otros líderes mundiales, Peres dijo al rey Abdulah: “Deseo que su voz se convierta en la voz predominante de toda la región y de sus habitantes”. Las declaraciones de Peres, que obtuvieron amplio eco en los medios de comunicación árabe-musulmanes e israelíes, propiciaron un gran debate sobre las condiciones de un acuerdo de paz general árabe-israelí.

Israel, en particular, se halla sumido en un gran debate sobre sus relaciones con el mundo árabe. El mes pasado, 500 ex generales, diplomáticos y veteranos de los servicios de seguridad israelíes lanzaron una campaña para vender el plan de paz árabe a la sociedad israelí. En un anuncio de página entera en la prensa israelí, sus 500 promotores, encabezados por el general de división retirado Danny Rothschild, instaban a sus conciudadanos a “no desperdiciar la ocasión histórica que ofrece el mundo árabe moderado”.

En sus primeros siete años en el poder, la Administración Bush desatendió el proceso de paz y consumió su precioso capital político en la llamada guerra global contra el terrorismo y el fomento de la democracia en tierras del islam. Obama ha prometido modificar todo esto. A la mañana siguiente de remachar la nominación demócrata, el presidente electo manifestó ante una nutrida audiencia del comité de asuntos públicos EE. UU.-Israel (favorable a la óptica del partido Likud) imbuida, en cierto modo, de escepticismo: “Como presidente, trabajaré para ayudar a Israel a alcanzar el objetivo de dos estados, un Estado judío de Israel y un Estado palestino, que convivan en paz y seguridad. Yno esperaré hasta el fin de mi presidencia”.

Hillary Clinton siguió en su subida al podio al hombre que la había derrotado, insistiendo en los mismos temas. Aunque el nombramiento de Clinton para el cargo de mayor responsabilidad diplomática atenuó el optimismo existente en el mundo árabe sobre las perspectivas de paz, los puntos de vista de Clinton son casi idénticos a los del presidente electo. Será una negociadora eficaz y respetada en el extranjero y venderá en casa el programa de política exterior del presidente.

Según se ha informado, Obama en su visita a Israel y Palestina preguntó a Mahmud Abas y a los líderes israelíes sobre las perspectivas de la iniciativa de paz árabe. Según The Sunday Times londinense, Obama dijo a Abas que “los israelíes estarían locos si no aceptaran esta iniciativa, que les daría paz con el mundo musulmán desde Indonesia hasta Marruecos”.

Ross y Kurtzer, experimentados asesores de Obama que le acompañaron en su visita a Oriente Medio, han elevado al presidente documentos escritos sobre la urgencia de impulsar una iniciativa inmediata para solucionar el conflicto árabe-israelí.

Sólo le resta Obama proceder en consecuencia siguiendo su consejo.

Asimismo, un grupo de pesos pesados en política exterior de ambos partidos apremió al presidente electo a dar preferencia a la iniciativa árabe inmediatamente después de su victoria electoral. Entre ellos se contaban Lee Hamilton, ex copresidente del grupo de estudio sobre Iraq; Brent Scowcroft, ex consejero republicano de Seguridad Nacional, y el citado Brzezinski. Scowcroft dijo que un pronto inicio del proceso de paz representaría “una manera de modificar psicológicamente el ánimo en la región”, el área más difícil y conflictiva del mundo.

Europa también insta a proceder con celeridad, advirtiendo que se acerca la hora en que la solución basada en dos estados ya no sea posible. La UE de 27 miembros ha elaborado un documento en el que hace un llamamiento a Obama para que preste pronta atención al conflicto, al tiempo que se ofrece a desempeñar un papel estabilizador. Tony Blair, el ex primer ministro británico, ha expresado su esperanza de que la Administración Obama presione enérgica e inmediatamente a favor de un progreso en las negociaciones palestino-israelíes. Blair, el enviado internacional para Oriente Medio, indicó al Consejo de Relaciones Exteriores reunido en Nueva York a principios de diciembre que era el momento de dar un nuevo empujón a favor del proceso de paz. Mucho dependerá de lo que haga Obama, dijo Blair. En su opinión, la cuestión clave – de la que está pendiente la gente-es la siguiente: “¿Se impulsará el proceso con la necesaria urgencia y resolución? Tengo plena confianza en ello”. De hecho, Obama debería presionar inmediatamente a favor de un amplio acuerdo de paz árabe-israelí susceptible de transformar la política árabe y musulmana y las relaciones de Estados Unidos con esta parte del mundo.

Para numerosos árabes y musulmanes, la penosa situación de los palestinos constituye una cuestión de identidad, no sólo política. Es una herida sangrante, de huellas psicológicas, que ha radicalizado y militarizado la política árabe. De Naser a Bin Laden, Palestina ha sido un clamor a favor de una causa.

A Israel se le ve como una fortaleza occidental en el corazón del islam, y su ocupación de tierras musulmanas constituye un recordatorio constante de la dominación y yugo europeo y, actualmente, estadounidense de árabes y musulmanes. A Estados Unidos, en particular, se le considera responsable de permitir que Israel oprima y humille a los palestinos. Crecientes sentimientos antiamericanos son resultado de la hostilidad árabe-israelí siempre a punto de estallar.

Los riesgos de una iniciativa de Obama merecen la pena por las posibles compensaciones. Una solución negociada del conflicto con ayuda de la mediación estadounidense remacharía el último clavo sobre el ataúd de Al Qaeda y la militancia islamista en general. Favorecería el compromiso político de Estados Unidos en relación con Irán y su decisión de hallar una fórmula de alcance regional para estabilizar Afganistán y afrontar el creciente extremismo político en Pakistán.

Obama podría, incluso, pasar a la historia como el hombre que llevó la paz a Tierra Santa.

FAWAZ A. GERGES, de la cátedra Christian A. Johnson de Oriente Medio, Sarah Lawrence College, Nueva York. Autor de ´El viaje del yihadista: dentro de la militancia musulmana´, Ed. Libros de Vanguardia

Traducción: JoséMaría Puig de la Bellacasa.

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Giménez-Frontín, un tipo decente, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Posted in Cultura by reggio on 25 diciembre, 2008

Leyendo sus memorias recién editadas, esperando comentarlas al calor de una amigable cena durante estas vacaciones de Navidad, se nos ha ido inesperadamente, con su habitual discreción, José Luis Giménez-Frontín, escritor, editor, periodista y agitador cultural. Además, y esto es lo que hoy más me mueve al recordarlo, una gran persona, un espíritu curioso y culto, un hombre generoso, tolerante, sensible y buen amigo de sus innumerables amigos, unas cualidades no fáciles de reunir, más aún entre la fauna intelectual que nos rodea.

Su peripecia vital, la que relata en sus memorias (Los años contados, Bruguera, Barcelona, 2008), muestra su participación en la historia cultural y política barcelonesa de su generación, pero también es un ponderado juicio sobre ella. En realidad, ha sido un testigo excepcional, pues anduvo metido en todas las corrientes y tendencias, conoció de cerca a todos los personajes con algún papel y, sin embargo, no se dejó atrapar por ninguna y por ninguno.

Tuvo siempre un criterio independiente, sereno, distanciado, crítico, racional y escéptico.

Fue todo menos un hombre de fe: prefería las ideas a las creencias. Las ideas siempre pueden ser revisadas y sometidas a cambios, a cambios razonables, uno no se afinca en ellas para toda la vida, son un producto del método de prueba y error, suponen un aprendizaje incesante y continuo. José Luis ejercía este método de forma incansable, con el empuje vital que le caracterizaba desde siempre, los mil intereses que intentaba conciliar a través de sus aficiones, centradas todas ellas alrededor de la literatura, el arte y el pensamiento.

Lo conocí en sus inicios, fuimos compañeros de curso en la facultad de Derecho y, a partir de entonces, estrechos amigos durante una década, la de los sesenta, ahora ya no sé si prodigiosa o nefasta, en todo caso apasionante para los que la vivimos intensamente. Después nuestras diversas orientaciones profesionales nos distanciaron, pero nunca se truncó la amistad y la confianza mutua, encontrarnos y charlar nos producía la misma alegría y complicidad de nuestros años juveniles. Ya en la facultad, Giménez-Frontín se mostró como un líder decidido, un organizador de consensos que le llevaron a ser elegido delegado de los alumnos en aquellos primeros tiempos en que ello implicaba ser objeto de represalias políticas, como así fue. En aquellas épocas se solía ser, y era su caso, claramente demócrata y vagamente marxista. Aunque hubiera podido ser un buen jurista, ya que reunía virtudes para serlo -años más tarde, como explica en las memorias, lo fue circunstancialmente por necesidad, pero le interesó-, le atrajo mucho más su vocación literaria, ciertamente una perspectiva vitalmente más abierta y, sobre todo entonces, más estimulante.

Así pues, se dedicó al mundo editorial, primero en Ediciones de Cultura Popular y después en Kairós. A partir de ahí, quizás por influencia de Pániker, su jefe en esta última editorial, se aventuró en el mundo de la contracultura, con la curiosidad y el escepticismo de siempre. Se dedicó durante unos años a ser un protagonista de las tendencias dominantes en aquella época. Años, sin embargo, bien fructíferos: lecturas incesantes, largas estancias en las universidades de Bristol y Oxford, conocimiento del mundo cultural nacional e internacional. Giménez-Frontín, vital y racionalista, pasó por ello como ha pasado por otras situaciones: observando, reflexionando y aprendiendo, formando el amplio poso cultural que tenía en estos últimos años.

Todo ello le permitió convertirse -a mediados de los ochenta- en un gestor cultural de gran altura, siempre al margen de los poderes públicos. Por un lado, creó la ACEC -Asociación Colegial de Escritores de Catalunya- de la que fue hasta hoy, junto a su esposa, Pilar Brea, el motor principal, hasta el punto de que dicha asociación, que agrupa a más de seiscientos escritores, ha sido conocida en nuestro mundo cultural como “la asociación de Giménez-Frontín”. Por otro lado, desde 1987 hasta 2004, fue el director de la Fundació Caixa Catalunya, con sede en la Pedrera, a la que dio desde sus inicios un enfoque cosmopolita, inhabitual en la Catalunya de hoy, que la ha convertido en un punto de referencia ineludible para la cultura de nuestra ciudad.

Así, las vertientes más características de su personalidad profesional – amplia formación intelectual, sensibilidad artística y dotes de organización-han fructificado en la ACEC y en la fundación, sus dos grandes obras más allá de su estricta condición de escritor. Aunque esta, su condición de escritor, ha sido su más íntima vocación, la que más horas ha ocupado en su vida y en la que ha desempeñado todos los papeles: poeta -ante todo poeta- pero también ensayista, novelista, traductor -del catalán, francés e inglés al castellano-, periodista y memorialista.

Pocas veces he visto a los amigos tan apenados en un entierro. Saludos comedidos al encontrarse, trémulas palabras sobre el amigo que se fue, muestras de sincero afecto a la viuda y al hijo, ojos enrojecidos a la salida, tras los contenidos elogios de quienes tomaron la palabra, la suave música de fondo que acompañó todo el acto, la emoción al escuchar como despedida a Georges Brassens entonando Suplique pour étre enterré a la plage de Sète.Más que a un escritor y a un amigo, allí se estaba despidiendo a un tipo decente.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

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No nos engañemos: ordinalidad o nada, de Joaquim Solé Vilanova en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 25 diciembre, 2008

TRIBUNA

No nos engañemos. Catalunya exige cambiar de modelo de financiación autonómica no como una excusa para pedir más dinero sino porque considera que el actual modelo no es razonable en la definición de los criterios de solidaridad y en su plasmación en los fondos de nivelación.

Catalunya -su gobierno, su universidad, su ciudadanía- siempre ha llevado la iniciativa de propuestas de reforma de la financiación autonómica en España. Así fue en 1987 al pasar del modelo transitorio al “modelo definitivo”, en 1990 al replantear el papel del Fondo de Compensación Interterritorial, en 1993 al introducir una participación en el IRPF, en 1997 al descentralizar poder tributario en impuestos cedidos, y en el 2006 al proponer una primera definición de criterios de nivelación de capacidades fiscales y de necesidades de las autonomías, homologable con los países federales. Estas mejoras se han conseguido a través de relaciones bilaterales Estado-Generalitat. Se hayan o no reforzado en el Estatuto del 2006, estas relaciones bilaterales seguirán siendo punta de lanza en el futuro de España.

Catalunya no ha deseado nunca un modelo basado en subvenciones dependientes sino en autonomía impositiva y responsabilidad fiscal y ha exigido un modelo transparente en el que se visualice con qué criterios y con qué objetivos se establecen los instrumentos financieros básicos: impuestos propios y cedidos, participaciones impositivas, fondos de nivelación y subvenciones extraordinarias para el desarrollo.

No nos engañemos. En una próxima reforma es imprescindible que las variables de la fórmula de cálculo de las “necesidades de gasto” se actualicen anualmente. Es ridículo que en el 2008 se siga utilizando la población de 1999. Pero esto no debe entenderse como un cambio de modelo sino como una simple “corrección de errores”. Para este retoque no hacía falta un nuevo Estatut.

Por otra parte, las participaciones en impuestos pueden pasar del 33% (IRPF), 35% (IVA) y 40% (IESP) al 50%, 50% y 58%, respectivamente. Este aumento mejoraría la transparencia del modelo, pero no es la solución financiera que se exige. El incremento de ingresos que supondría para la Generalitat el aumento de los porcentajes sería compensado con una reducción de los ingresos procedentes del Fondo de Suficiencia.

No nos engañemos. Solo habrá un cambio de modelo, tal como se exige en el Estatut, si hay un gran salto cualitativo en los criterios de nivelación (léase solidaridad) que hay implícitos en el Fondo de Suficiencia del sistema actual. Y este salto cualitativo sólo se va a dar si se cumple el principio de ordinalidad que garantiza el mantenimiento del orden o ranking que tienen las comunidades autónomas en ingresos impositivos por habitante antes y después de recibir los fondos de nivelación. Es decir, dentro del modelo básico ninguna comunidad receptora de esos fondos debe sobrepasar en ingresos disponibles totales a otra que esté por delante en el ranking de ingresos tributarios por habitante. Y, planteado así el modelo que se exige en el Estatut, quedan al margen los ingresos adicionales que reciben las comunidades menos ricas en forma de FCI y fondos estructurales europeos para objetivos de desarrollo. No se olvide, quedan al margen.

Exigir el cumplimiento del principio de ordinalidad no es ningún capricho egoísta ni ninguna extravagancia. Es la garantía de que la solidaridad en el modelo básico de financiación será compatible con la eficiencia, entendida como la existencia de incentivos fiscales a aumentar la capacidad fiscal propia por parte de cada comunidad. Hoy estos incentivos no existen y para las finanzas de un gobierno autonómico es más rentable ser relativamente pobre porque al cabo del año disponen de más recursos totales que las comunidades ricas.

No nos engañemos. Si en el nuevo modelo no se cumple el principio de ordinalidad en el total de ingresos disponibles, es decir, si no se pasa de un modelo de solidaridad desbordante a un modelo de nivelación parcial, la reforma habrá sido un gran fracaso política y financieramente, como mínimo para Catalunya.

Joaquim Solé Vilanova. Catedrático, director del máster de Hacienda Autonómica y Local, Universitat de Barcelona.

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Digamos sí, de Anton Gasol en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 25 diciembre, 2008

TRIBUNA

Digamos sí y digamos qué debe hacerse para que empresas y familias reciban efectivamente financiación. Parafraseando el “Diguem no” de un cantautor tan comprometido como Raimon, digamos sí y digamos qué debe hacerse y cómo para que las empresas solventes de nuestro país (de las que, afortunadamente hay muchas) y las familias y los autónomos (que también hay muchas y muchos) reciban de forma efectiva la financiación requerida para lubricar el funcionamiento de la actividad económica.

Es un clamor la expresión de que nuestro problema económico más acuciante es que el crédito fluya a las empresas y familias y que se restaure la confianza para que las entidades de crédito continúen realizando lo que constituye su razón de ser: canalizar el ahorro hacia la inversión productiva. Ni las inyecciones de liquidez del BCE sirven para desbloquear el mercado interbancario, ni tampoco el dinero de las compras de activos por parte del Tesoro fluye en forma de créditos a las empresas.

¿Qué cabe hacer? En el caso del mercado interbancario sólo avalar los volúmenes de interbancario efectivamente constituidos entre entidades.

¿Y para reactivar el crédito? Un mecanismo eficaz, para acabar con la sequía crediticia y para que el crédito fluya efectivamente a los demandantes, es que el Tesoro suscriba emisiones de bonos – a financiar por el banco emisor-que las entidades de crédito puedan emitir por un importe equivalente al incremento mensual del crédito concedido (en sus distintas modalidades y finalidades). Quedarían por resolver el tipo de interés de emisión de los bonos, su plazo y la forma de ponderar el riesgo de insolvencia del crédito concedido con objeto de no favorecer una selección adversa.

Recuerdan ustedes la tan internacionalmente reconocida provisión anticíclica, estadística o dinámica como ejemplo de buenas prácticas de regulación prudencial por parte del Banco de España (instaurada a final de 1999 y que es la antesala de la utilización de métodos internos de cálculo del riesgo latente por parte de Basilea II) y que fue una de las razones esgrimidas para que España pudiera asistir a la cumbre del G-20 en Washington. Pues ello nos servirá de ancla para resolver tanto el tipo de interés de emisión de los bonos como para calibrar el perfil de riesgo del crédito concedido.

La regulación sobre provisión del riesgo de crédito clasifica los riesgos en seis categorías: sin riesgo apreciable, riesgo bajo, riesgo mediobajo, bajo, medio-alto y riesgo alto, y multiplica los incrementos del año y también los saldos de cada categoría por unos coeficientes, así se obtiene una estimación ponderada del riesgo de insolvencia de la cartera.

Pues bien, en cuanto al tipo de interés de emisión del bono podría establecerse como si fuera riesgo país y ponderarlo por el mismo coeficiente que utiliza el Banco de España, de tal manera que cuanto mayor sea el riesgo mayor sería la prima de riesgo a retribuir del bono. La cuantía de las emisiones de bonos podría ser equivalente a las nuevas concesiones también ponderadas por el mismo coeficiente, de modo que cuanto mayor fuera el riesgo ponderado menor sería su cuantía, para evitar la selección adversa. Y el plazo podría establecerse en función de la vida media de las nuevas operaciones concedidas.

Anton Gasol. Economista.

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Malos augurios en Afganistán, de Lluís Foix en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 25 diciembre, 2008

Ha sido emotiva la visita fugaz de los ministros Chacón y Moratinos a Afganistán para estar al lado de los soldados españoles, cuyas vidas corren serios riesgos. Estas presencias fugaces de políticos americanos y europeos en los escenarios bélicos de Asia Central y Oriente Medio suelen ser una sorpresa mediática que llega a la opinión pública, con entrañables imágenes y fotografías, cuando los visitantes ya están en el avión de vuelta.

La ministra Chacón ha declarado que con Obama cambiarán las prioridades en la misión en Afganistán, lo que cabe interpretar como un envío complementario de tropas españolas y europeas siguiendo el anuncio del presidente electo de Estados Unidos de desplazar unos treinta mil soldados más al país donde los talibanes y los señores de la guerra están plantando cara a la coalición internacional con mandato de las Naciones Unidas.

Soy partidario de que los soldados españoles estén presentes en misiones de paz en el ancho mundo. Pero también hay que dejar claro que la presencia militar occidental en Afganistán no es una expedición pacífica, sino que libran una guerra que va a causar muchas muertes en el contingente de tropas internacionales.

Aunque sea bien conocido es oportuno recordar que Afganistán ha sido el cementerio de muchos ejércitos a lo largo de la historia. Los británicos perdieron tres guerras consecutivas en el siglo antepasado y en una de ellas perecieron todos los soldados ingleses en el despeñadero de Kabul, donde quedó vivo sólo un oficial que a uña de caballo llegó a lo que hoy es Pakistán para dar cuenta de la tragedia al cuartel general victoriano en el noroeste de la India.

Hitler también se había propuesto dominar ese enclave de cruce de civilizaciones enviando ingenieros para trazar una vía ferroviaria que le permitiera llegar a la gran península indostánica. Todavía se pueden ver mojones de cemento, los vestigios de una operación que no llegó a perpetrarse.

Las tropas soviéticas conocieron la primera derrota en Afganistán cuando en las Navidades de 1979 enviaron a diez batallones para invadir y someter a un país que se resistió a ser dominado. Fui testigo de aquella invasión que empezó con aires de victoria y acabó con la invulnerabilidad del ejército rojo. La derrota en Afganistán contribuyó a la caída del régimen soviético, con la ayuda de Ronald Reagan, que adiestró a la guerrilla musulmana de la que, paradójicamente, salió un personaje como Bin Laden, que acabó perpetrando el más espectacular ataque terrorista en territorio norteamericano.

Puedo estar equivocado, pero leyendo las constantes históricas de aquel país me atrevo a predecir que las tropas internacionales permanecerán durante muchos años en Afganistán, sufrirán muchas bajas y acabarán retirándose sin glorias militares.

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La diplomacia que prepara Obama, de Antoni Segura en El Periódico

Posted in Internacional, Política by reggio on 25 diciembre, 2008

CONSECUENCIAS DEL RELEVO EN LA CASA BLANCA

El presidente Barack Obama tiene retos a los que casi ningún presidente ha tenido que enfrentarse en su primer mandato: una crisis económica como no se había producido desde la Gran Depresión (ya se habla de un new new deal) y un escenario internacional muy inseguro en el que Estados Unidos tienen tropas empantanadas en dos conflictos de difícil solución (Irak y Afganistán).

Es el legado de Bush, que ha dejado el mundo peor de lo que estaba. Y, sobre todo, que ha estropeado gravemente la imagen y credibilidad de EEUU, que eran su principal capital de poder blando, es decir, la capacidad de exigir la hegemonía mediante el poder de atracción o, si se prefiere, persuadir mediante la cultura, el estilo de vida, los valores sociales y políticos (ciudadanía, libertad y democracia), la excelencia de las universidades, etcétera (Joseph Nye, exasesor de Bill Clinton). Asimismo, el poder blando no excluye la utilización del poder económico, ni del poder militar que, no obstante, se intenta vincular con un consenso internacional que le dé legitimidad.

El legado de Bush parece sacado de las conclusiones de Paul Kennedy (The Rise and Fall of the Great Powers, 1988): la caída de una gran potencia comienza el día en que debe mantener la hegemonía solo a través del poder militar, porque esto acaba erosionando su competitividad productiva y su economía (lo que ocurría entonces en la URSS). De ahí el consejo de Kennedy y Nye a Obama: volver al camino de Wilson, Roosevelt y Kennedy (y Clinton) e incorporar de nuevo el poder blando en su política exterior.

No ha faltado el gesto, la promesa de cerrar Guantánamo, uno de los peores daños morales a la imagen de EEUU, y de dejar Irak en un tiempo prudencial; ni la determinación, enviar a 20.000 soldados más a Afganistán. El problema es la necesidad, que no depende solo de la voluntad política. Necesidad de hallar soluciones a los principales conflictos y crisis abiertas, aunque esto suponga negociar con los talibanes moderados en Afganistán o con el régimen iraní; de favorecer el entendimiento entre Israel y Siria sobre los altos del Golán; de aceptar las recomendaciones del Informe Hamilton-Baker de diciembre de 2006 e intentar un acuerdo regional (sobre todo con Siria e Irán, pero también con Israel, Arabia Saudí -y el resto de monarquías del golfo- y Jordania, y Turquía por el problema kurdo) para salir de Irak sin dejar atrás un país roto y un Estado fallido que sea una amenaza para sus vecinos; y de intentar encontrar salida al conflicto palestino-israelí. Y, en el fondo, aun, Pakistán y el terrorismo internacional, con una Al-Qaeda en horas bajas, pero con múltiples réplicas en la zona tribal pastún. Eso sin salir de Oriente Próximo y, por lo tanto, dejando a un lado las relaciones con Rusia y China y los problemas en América Latina, en África y en otras partes del mundo.

El caso de Afganistán es un buen ejemplo. El último informe de The Asian Foundation (octubre del 2008) describe la situación del país: inflación y paro crecientes; millones de afganos condenados a problemas de nutrición; seguridad -sobre todo en el sur y las regiones que rodean Kabul-, que constituye la principal preocupación de la población (el 36%), mientras el paro (el 31%), la carestía (22%), la pobreza económica (17%) y la corrupción (14%) también son motivos de angustia. Como también lo son la falta de infraestructuras básicas (agua, electricidad, comunicaciones) y de escolarización, especialmente de las niñas. En suma, pesimismo, de tal modo que los que creen estar mejor ahora que con el régimen talibán ha disminuido del 54% en el 2006 al 36% en el 2008 y, paralelamente, ha crecido el rechazo a los valores democráticos en el sur y el este del país. La solución pasa solo, se apunta, por negociar con los talibanes moderado (o, como en su momento sugirió Tony Blair, en Irak con antiguos dirigentes -se supone que también moderados- del partido Baas), porque sería una salida que aún haría más absurdas las guerras que dieron lugar a la ocupación de estos dos países.

El aspecto clave es que la misión ha dejado de ser militar -aunque los soldados permanezcan por un tiempo- y debe ser de reconstrucción y desarrollo, de consenso y apoyo regional (y de EEUU y la UE), para que las poblaciones de Oriente Próximo puedan decidir libremente su destino desde el Líbano al Paquistán. Pero, probablemente, la cuerda está demasiado tensa y la situación en que se hallan algunos países obligará a acciones contundentes -políticas y militares, preferentemente consensuadas- en un corto plazo de tiempo.

Así pues, no lo tiene nada fácil Obama y está por ver si es amigo de consejos. Desde el principio, Obama no será ni tan multilateralista como algunos creen ni lo dejará todo en manos del poder blando, porque el 11-S hizo conscientes a los norteamericanos de su vulnerabilidad (de nuevo Joseph Nye), lo que ha facilitado el arraigo de algunos de los principios neoconservadores. La primera preocupación de Obama será la crisis económica, que es lo que más afecta ahora a quienes le han votado. También será urgente combatir las posibles amenazas inmediatas contra EEUU (herencia neocon de lenguaje y hechos), pero arreglar realmente el mundo siempre puede esperar… hasta que sea demasiado tarde.

Antoni Segura. Catedrático de Historia Contemporánea y director del Centro de Estudios Históricos Internacionales de la UB.

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Un expolio literario, de Luis Arias Argüelles-Meres en El Faro de Vigo

Posted in Cultura, Historia, Literatura, Memoria by reggio on 25 diciembre, 2008

La Xunta de Galicia rechaza, según se publica profusamente en la prensa, las 105 alegaciones de la familia Franco en contra de que el Pazo de Meirás sea declarado Bien de Interés Cultural. Así pues, tan notable edificación que perteneciera a doña Emilia Pardo Bazán tendrá, al menos, un control público. Y es que, más allá de otras muchas consideraciones acerca de cómo llegó a ser propiedad de Franco el Pazo, se da la circunstancia de que asistimos, sobre todo, a un expolio literario.

Confronte el lector el significado de dos figuras tan dispares: la mejor novelista del siglo XIX en lengua española frente a un general dos generaciones más joven que ella que sometió a este país a una dictadura que duró cuatro décadas un siglo después de aquél en que doña Emilia escribió sus mejores obras.

La autora de Los Pazos de Ulloa, una mujer adelantada a su tiempo, frente a un general a quien el siglo XIX, lo que conocía de él, tenía que resultarle profundamente antipático, sobre todo, por su liberalismo más o menos tamizado, aunque, para él, taimado. La escritora que miraba a Francia y que tan inteligentes análisis llevó a cabo de la literatura que entonces se estaba haciendo en aquel país, frente a aquel general que aisló a España y que veía en el resto del Continente, sobre todo después de la 2ª Guerra Mundial, una geografía donde habitaban los más terribles enemigos de España: masones, liberales, demócratas, marxistas y otras gentes del mal vivir.

¿Tendrían conocimiento el caudillo y su familia de que Unamuno estuvo en aquel Pazo, visitando a doña Emilia, en 1903? ¿Tendrían noticia de que la torre que mira a Sada fue llamada, como una de las novelas de la condesa, La Quimera?

Al término de la guerra civil, parece que la prensa oficial de entonces publicó la siguiente proclama: “Galicia lo dio todo en la Cruzada del 18 de julio. El mártir, José Calvo-Sotelo; el traidor, Manuel Portela Valladares; el asesino, Santiago Casares Quiroga, y el caudillo liberador, Francisco Franco”. ¡Qué retórica, Dios mío, qué retórica! Lo que probablemente no podían sospechar los autores de la proclama era que, en efecto, en el orden literario, Galicia sí que lo dio todo en los siglos XIX y XX. En el XIX a Rosalía y a doña Emilia. En el XX, Valle-Inclán publicó la mayor parte de su obra; parte nada desdeñable de ella tuvo como escenario la Galicia decimonónica.

Quiso el azar, decidió la historia, que, para desgracia de todos, se perpetrase en el Pazo de Meirás un expolio literario. Fue ocupado por un dictador que escribió textos tan infames como Raza, que, de seguro, de haberse visto en tal lance, a doña Emilia se le hubiese caído de las manos.

La atmósfera de la obra de doña Emilia frente al tufillo cuartelero del dictador y los suyos. La negación del progreso y de las libertades habitando en la casa de una mujer que se adelantó, no sólo en lo estético, a su tiempo.

Bien de interés cultural. ¿Será posible para el visitante del futuro discernir qué fantasmas recorren el Pazo? Porque lo más paradójico de todo es que el tema de fondo que aquí nos trae muestra que a veces la historia desanda, camina hacia atrás.

Si alguien hubiese osado hablarle a Franco de libertad y de literatura naturalista, acaso, más que desenfundar la pistola, intentaría combatir el aquelarre con “Raza”.

A decir verdad, nauseabundo.

Un año después, de José Saramago en su Cuaderno

Posted in Memoria by reggio on 25 diciembre, 2008

“Morí” en la noche del 22 de diciembre de 2007, a las cuatro horas de la madrugada, para “resucitar” solo nueve horas después. Un colapso orgánico total, un paro de las funciones del cuerpo, me llevaron al último umbral de la vida, ahí donde ya es demasiado tarde para despedidas. No recuerdo nada. Pilar estaba allí, estaba también María, mi cuñada, una y otra delante de un cuerpo inerte, abandonado de todas las fuerzas y donde el espíritu parecía haberse ausentado, que más tenía ya de irremediable cadáver que de ser viviente. Son ellas quienes me cuentan hoy lo que fueran aquellas horas. Ana, mi nieta, llegó en la tarde del mismo día, Violante al siguiente. El padre y abuelo todavía era como la pálida llama de una vela que amenazaba extinguirse con el soplo de su propia respiración. Supe después que mi cuerpo sería expuesto en la biblioteca, rodeado de libros y, digámoslo así, otras flores. Escapé. Un año de recuperación, lenta, lentísima como me avisaron los médicos que tendría que ser, me devolvió la salud, la energía, la agilidad de pensamiento, me devolvió también ese remedio universal que es el trabajo. En dirección, no a la muerte, sino a la vida, hice mi propio “Viaje del elefante”, y aquí estoy. Para servirles.

Esta entrada fué posteada el Diciembre 24, 2008 a las 12:05 am.

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