Reggio’s Weblog

Bolonia y los estudios de Derecho, de Francisco Sosa Wagner en El Mundo

Posted in Educación by reggio on 16 diciembre, 2008

TRIBUNA LIBRE

En las Facultades de Derecho españolas somos muchos los profesores discretos, con años de ejercicio y con un abultado currículum, que no damos crédito a lo que vemos. De nuevo estamos presenciando una reforma que se lleva por delante planes, títulos, contenidos de las asignaturas, en medio de la opacidad que proporciona un lenguaje cabalístico, preñado de una palabrería tan esotérica que llega a ser cómica: hay cientos de protocolos, evaluaciones, autoevaluaciones, habilidades, competencias, destrezas: un festival inventado por pedagogos a la violeta.

Fuera de este ruido que solo entienden los iniciados, lo que llama la atención de esta batahola es la falta de explicaciones acerca del alcance de la reforma por parte de las autoridades ministeriales. Es de notar que, pese a que buena parte de las competencias universitarias se hallan alojadas en las Comunidades autónomas, el organigrama de la Administración central sigue florido y en permanente crecimiento: contamos con ministerio, secretaría de Estado, direcciones generales, presidencias de Agencias … no nos falta de nada, estamos bien servidos. Pues bien, practicamente nadie de quienes ocupan tan elevadas poltronas se ha tomado la molestia de comparecer en los periódicos para, pluma en mano, explicarnos a los universitarios el arcano de sus designios y hacerlo en el lenguaje apropiado que merecemos quienes somos profesionales de la Universidad y por tanto no podemos aceptar camelos de bisutería política.

Porque ha de saberse que lo que Bolonia significa no es aceptado o es ampliamente discutido en países que merecen mucho crédito. En tal sentido, se conoce poco que en el documento firmado por los partidos cristiano-demócrata y social-demócrata para la formación del actual Gobierno alemán, en ese mismo importante y solemne documento, se rechaza «Bolonia» para los estudios de Derecho en las Facultades alemanas: «la formación de los juristas -puede leerse- ha de acomodarse a las exigencias de las profesiones jurídicas. Como no se advierte una necesidad en tal sentido, los partidos firmantes rechazan la incorporación del proceso de Bolonia a la formación de nuestros juristas».

A pesar de este precedente, silencio de nuestro mando hispano. Y para hacer juego, silencio de los mandados. Porque es de ver asimismo el mutismo de claustros, de juntas de Facultad o de profesores individuales. Pocos colegas han comparecido en los medios para exponer sus puntos de vista y esto vale para la Prensa nacional y, por lo que conozco, la regional, cuando ambas se han mostrado siempre solícitas a la hora de acoger las reflexiones de quienes a ellas se aventuren. Hay excepciones notables que mucho se agradecen pero que no hacen sino realzar el escenario de sigilo que denuncio. Resulta triste decirlo, y más para quienes humildemente luchamos contra las autoridades franquistas en el último tramo de la vida de la dictadura: había más vida en las juntas de Facultad de aquella época que en las de ahora. Infinitamente mayor conciencia pública, mayor valentía y mayor audacia. ¿Cómo es posible que la democracia haya tenido este efecto narcótico?

Y, por lo que se refiere a los estudios de derecho, silencio ominoso del Ministerio de Justicia y de los colegios profesionales, de abogados, de notarios etc, así como de las asociaciones de jueces y magistrados. ¿Es que no interesa a ninguno de ellos cuál sea la formación de los juristas? Muy en especial, me dirijo al Ministerio de Justicia ¿puede sin más desentenderse de lo que se va a enseñar en las facultades de Derecho? Pero ¿cómo es posible una indiferencia tan frívola?

Son ahora los estudiantes -pocos- quienes se han levantado en algunos centros contra la reforma enarbolando unas banderas que, aunque de forma confusa, dan en la diana de sus trucos. Así, por ejemplo, cuando denuncian la entrega de la Universidad y sus títulos a las necesidades de las empresas, lo cual es en esencia cierto porque llevamos muchos años oyendo la cantinela de que la Universidad ha de ponerse al servicio de la sociedad. Lo que es a un tiempo cierto y falso. Porque si las demandas sociales han de ser atendidas, será previa su adecuada valoración y, por supuesto, sin descuidar el mundo de las «Humanidades» o de los enfoques básicos imprescindibles -de la Filosofía, de la Física o de la Matemática-, hoy relegados a un último plano por un Gobierno que, encima, blasona de «progresismo». De forma un poco provocadora pero bien expresiva Tomás y Valiente nos dejó escrito que «la Universidad es y debe seguir siendo muy tradicional, profundamente sospechosa y un poco inútil». Bolonia. Precisamente a Bolonia debemos los juristas nuestro oficio. Allí nació la escuela de los glosadores que puso a punto, por medio de un nuevo método, el Derecho Romano justinianeo para ser utilizado en el espacio del Sacro Imperio Romano Germánico. Nada se entiende de la Historia de Europa desde el siglo XII para acá sin saber lo que Bolonia y sus juristas significaron.

Pues bien, de Bolonia viene ahora de nuevo un cambio en los métodos. Se trata de que docentes y discentes trabajen más y lo hagan en seminarios, en clases prácticas, en sesiones de debate … Todo ello debe destronar la «clase magistral», lo cual no quiere decir exiliarla porque, aunque parezca una exageración, aún quedan «maestros» en las Facultades de Derecho. Pocos pero quedan. Tales innovaciones han de ser bienvenidas y ni siquiera los viejos nos oponemos a ella, conscientes como somos de que nuestro trabajo tradicional se encuentra obsoleto desde hace muchos años, yo diría que desde Gutenberg.

Ahora bien, esta dimensión de la reforma nada tiene que ver con la entrega del diseño de las titulaciones y de los planes a las más de cincuenta Facultades españolas, es decir, a sus profesores y catedráticos y a sus descoloridos órganos de gobierno. Porque es de advertir a quienes viven fuera del «alma mater» que en ella cada centro universitario se dispone a aprobar en los próximos meses las reglas por las que se van a formar generaciones y generaciones de jóvenes licenciados en Derecho y lo hace prácticamente de manera libre (fuera de unos burocráticos controles a posteriori), guiados por una única brújula: los intereses individuales de los profesores -y de los estudiantes- que colaboran en estos desaguisados. Se suprimen asignaturas, se aumentan o se reducen horas lectivas en cambalaches de pasillos y en trueques de favores o en intercambio de venganzas. Así estamos y es bueno que lo sepan quienes me lean y viven al margen de este zoco.

Es decir, podríamos decir que, por un lado, hay Bolonia y, por otro, la variante española, que llamaremos de Chamberí, y que abarca todo aquello que se ha metido de matute por nuestras autoridades en el ambicioso plan de creación del espacio europeo. Pero de verdad ¿qué espacio europeo puede crearse cuando los planes de las Facultades de Derecho son distintos entre Valencia y Castellón, Sevilla y Córdoba, Santiago y La Coruña, León y Valladolid? ¿Qué posibilidades tendrán los estudiantes para la «movilidad»? Como bien se ha señalado en un documento de UPyD, antes que el espacio europeo habrá de crearse el espacio español, fragmentado en más de cincuenta pedazos a causa de nuestras invenciones y de la forma desorientada en que se está conduciendo el proceso.

Es hora de detener esta alocada carrera y autoridades para ello no nos faltan. Y es la hora llegada asimismo de formar una Comisión de juristas, todos de avanzada edad y sin intereses directos implicados, procedentes de las distintas profesiones jurídicas (catedráticos, abogados, magistrados, notarios …), para que formulen un plan uniforme y mínimo destinado a la formación de los licenciados en toda España. La única desgracia que le falta a la Justicia española es que se llegara a consumar la extravagancia en curso.

Francisco Sosa Wagner es catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de León. Su último libro es Carl Schmitt-Ernst Forstoff: coincidencias y confidencias. (Marcial Pons, 2008).

© Mundinteractivos, S.A.

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Cayo, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 16 diciembre, 2008

EL RUIDO DE LA CALLE

Las hojas secas del otoño no eran de tila porque el demonio acechaba. En el Sur de Europa se está armando la pelotera contra el pelotazo, y disculpen el juego de palabras. (Pelotera, vocablo muy usado en la República, incluso por Azaña). Arde el Peloponeso, hay saqueos en las tiendas de lujo, asaltan comisarías, se suceden los altercados y disturbios, como dice la gente de orden. La fiesta empezó en Grecia. Siguió en Italia, con saltos en Madrid y Barcelona. Luego, en el domingo de Adviento, apareció en España un Bautista, Cayo Lara, Cayo Largo, que intenta reorganizar las fuerzas comunistas llamando a la huelga general.

Como digo, todo empezó en Grecia. Todo empieza siempre en Grecia, incluso la izquierda. Antes de La Montaña de Robespierre, de Marx, de Lenin, hubo en Grecia un partido proletario, que defendía a los esclavos, proponía impuestos a los ricos; se llamaba La Montaña, frente a La Llanura de los conservadores y La Costa de comerciantes y pequeños burgueses de la época. El dirigente de La Montaña tuvo una idea que pervive: la democracia, una vez instaurada, es irreversible y va siempre hacia la izquierda. Cayo Lara, con nombre de procónsul, aparece cuando ya no necesita un Semprún, sino un ordenata o un móvil para llamar a los pirómanos con simples mensajes. Los SMS remueven el peristilo dórico. La noche es una pleamar de ordenadores. Los embozados se echan a la calle contra el capitalismo de los gánsteres y la voz que clamaba en el desierto de La Mancha, gañán y asceta, dice en la capital, adonde llegó en la motillo de los mítines, que IU ha dejado de ser zapaterista o corriente crítica del PSOE. El partido ya no tiene mil ojos, como entonces, pero se ha liberado de ser el diputado numero doce de ZP sin nada a cambio. Llama a la huelga cuando Hidalgo y Cándido emplean otra táctica diferente a la de Antonio y Nicolás. Cayo pregunta, como preguntó Redondo el 14 de diciembre de 1998: ¿es que alguien se había creído que estábamos muertos?

Cayo, vecino del bachiller Sansón Carrasco, vivió cerca de la cárcel de Argamasilla, donde estuvo rejado Cervantes; parece un tipo corriente, un campesino de donde nace la gente llana; no el Warren Beatty de Reds, pero cree que ha llegado la hora de que el PCE despierte y vuelva a pasearse a cuerpo por las calles. Ya es hora de que los comunistas expresen a la luz del día sus ideas sobre el colapso del capitalismo. Me dice: «ZP ha tapado las vergüenzas de la banca después de darle un bofetón a Llamazares, al que le quitó los dos puestos del Consejo del Poder judicial para dárselo a los nacionalistas».

La asamblea de IU fue un grito de enmienda. El PCE, aquel puño de lucha y de gobierno, ha pensado que si no le dejan ser un partido de Gobierno, será un partido de lucha.

© Mundinteractivos, S.A.

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Cuerpo a tierra, de Kepa Aulestia en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 16 diciembre, 2008

Las llamadas a la refundación del capitalismo se silenciaron con la cumbre de Washington del 15 de noviembre. Una vez aceptado que el sistema ha de continuar porque es inimaginable otro mejor, el ánimo por revisarlo parcialmente, por introducir mejoras o sacar a la luz sus rincones más opacos ha decaído también. En pocas semanas se ha pasado de que algunas voces aparentaran ponerlo todo en solfa -desde el mercado hasta la supremacía estadounidense- a un silencio que revela un retraimiento general ante la incertidumbre. El Estado ha irrumpido de forma engañosa, cuestionando que el futuro deba quedarse exclusivamente al albur del mercado para, acto seguido, dejarlo en manos de los acontecimientos. El descubrimiento de la estafa piramidal urdida por Bernard Madoff tres meses después de la desaparición de Lehman Brothers, y casi año y medio más tarde de que el mundo financiero se percatara del peligro que encerraban las subprime, refleja algo más que la perpetuación de la opacidad, de la carencia de celo supervisor o del exceso de avaricia. Demuestra que nadie quería hacerse cargo de otra mala noticia.

Es un problema general inducido por la propia crisis: no hace falta llamada alguna para que la gente opte por el cuerpo a tierra hasta que pase todo. El instinto de conservación advierte que si uno permanece de pie o se mueve corre más riesgos de ser abatido. A la parálisis lógica provocada por el miedo a lo desconocido se le une este otro síndrome, mezcla global de fatalismo, impotencia y deliberada pasividad a la espera de que sean otros los que se lleven la peor parte. Resulta paradójico que una crisis provocada en su origen por un desarrollo supuestamente sofisticado e innovador de los instrumentos financieros sea respondida con herramientas tan tradicionales como dar dinero a los ayuntamientos para que creen puestos de trabajo durante unos meses de obras o garantizar que continúen fabricándose automóviles para contener la destrucción definitiva de empleos en el sector. Cuerpo a tierra, nadie se atreve a proponer otra utilidad para el dinero público. Lo urgente ha desplazado a lo importante. Pero aunque las medidas anunciadas resulten inevitables, sus valedores están obligados a admitir que son portadoras de un mensaje inequívoco: cuando todo pase, quienes podamos ponernos de pie pretendemos volver más o menos a como estábamos.

Cuerpo a tierra, las instituciones se disponen a echar mano del déficit mientras eluden una reflexión a fondo sobre cuáles son los derechos sociales que han de preservarse y cuáles las prestaciones y servicios que deberían limitarse, especialmente teniendo en cuenta el descenso de la recaudación por lo menos durante dos ejercicios más.

Las políticas anticíclicas han heredado, sin enmienda alguna, la inflación de compromisos electorales que hasta marzo del 2008 presentó al Estado como una sociedad anónima con ingentes beneficios que debía repartir entre sus accionistas. Los bancos están dando la callada por respuesta ante los requerimientos públicos de Gobierno y empresas, seguros de que la queja ciudadana ante la restricción crediticia no llegará siquiera a indignación, porque el solicitante alberga las mismas dudas sobre la viabilidad de su proyecto o sobre la sensatez del gasto en el que pretende incurrir. Los empresarios continúan demandando reformas estructurales en el mercado de trabajo que abaraten el despido, sin reconocer que si no fueron capaces de introducirlas en pleno crecimiento ahora deberán esperar a una mínima recuperación de la economía para plantearlas de verdad, mientras, cuerpo a tierra, no hallan otra salida a la situación que la reducción de costes. Los sindicatos hablan de que ha llegado el final del capitalismo salvaje, pero no se atreven a decir gran cosa respecto a los compromisos que asumirían para alumbrar otro que no lo fuese, quizá porque confían en seguir representando a trabajadores con trabajo a pesar de los reajustes en las plantillas.

También cuerpo a tierra, los pequeños ahorradores contienen la respiración a sabiendas de que la apelación a sus derechos no permite articular un reproche moral del que pueda quedar excluida su propia responsabilidad. Sólo los más jóvenes parecen despegar la cabeza del suelo; pero probablemente se trata de un espejismo. Van tomando paulatina conciencia de que les tocará vivir un tiempo más incierto que a sus padres. Pero aún no se sabe cuánto les importa eso y, sobre todo, cómo lo acabarán viviendo en un entorno que, cuerpo a tierra, sigue siendo obstinadamente proteccionista.

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Pura tradición, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Derechos, Libertades, Memoria, Política by reggio on 16 diciembre, 2008

Manuel Fraga intenta convencer al respetable de que nunca dijo lo que dijo sobre esos nacionalistas que en Madrid llaman “periféricos”, pues su exabrupto no debe aplicarse -se supone- a todos aquellos que han hecho del nacionalismo español su causa y su ideología. El jueves, el veterano político declaró que lo que habría que hacer con los nacionalistas es “colgarles de algún sitio”, expresión de una claridad diáfana. Luego, desde la dirección del PP, se puso en marcha una reinterpretación folklórico-costumbrista de las palabras del prócer gallego, con extravagantes referencias a los pesos y medidas en la España rural. Finalmente, el ciclo se ha cerrado y es el propio Fraga el que repite lo que se sacó de la manga Soraya Sáenz de Santamaría. ¿Por qué el PP no desautoriza a Fraga? Porque iría en contra de una opinión muy extendida en la sociedad española, a derecha e izquierda, que consiste en identificar a los nacionalistas (catalanes, vascos y gallegos) con el enemigo público número uno. No importa que estos nacionalistas sean impecablemente pacíficos y demócratas, y hayan contribuido como el que más a la estabilidad y progreso de España. No importa que, muchas veces, tengan más sentido de Estado que PP y PSOE.

Hunde sus raíces en lo más rancio de la tradición española la figura del mal español, el peligroso enemigo doméstico que amenaza los intereses de la nación pura e inmutable. Judíos y moros fueron combatidos con fanatismo como agentes disolventes de la españolidad esencial. Más tarde, ese lugar en el altar de la sospecha lo ocuparon austriacistas, afrancesados, masones y, por supuesto, catalanistas y vasquistas. En la España de hoy, tras siglos de guerras, los nacionalismos siguen encarnando la figura demoníaca por excelencia en el imaginario colectivo. Y, en el ranking de recelos y odios, el nacionalismo catalán es el más atacado, por cuatro motivos: la existencia de una lengua propia y viva, la reclamación de mayor autonomía financiera, el peso decisivo de los votos de Catalunya en las elecciones generales, y la afortunada ausencia de un terrorismo local, extremo que dificulta la criminalización de los principios catalanistas. Se hable del Estatut, de una opa, de selecciones deportivas o de lo que sea, la polémica siempre brota.

No voy a comparar la frase de Joan Tardà con la de Fraga. No juego a esto. La estupidez que lanzó el diputado de ERC hace daño a su partido, destroza la imagen de Catalunya y es un ejemplo de pésima política. Pero no puede equipararse lo uno con lo otro. ¿Saben por qué? Porque el nacionalismo español, en su versión dictatorial, militarista, reaccionaria y criminal, mandó en España durante cuarenta años. Y persiguió, torturó, encarceló y aplicó penas de muerte a todos quienes disentían, también a los otros nacionalistas. Es una diferencia fundamental, enorme, definitiva. ¿Acaso Fraga no se acuerda de cuando, con sólo estampar una firma, el adversario dejaba de respirar?

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Sobre el contagio griego, de Josep Ramoneda en El País de Cataluña

Posted in Derechos, Libertades, Política by reggio on 16 diciembre, 2008

Los disturbios de Grecia, ¿han de pensarse como unos hechos aislados, propios de las peculiares circunstancias de aquel país, o pueden ser una premonición de una conflictividad que puede extenderse por toda Europa? Sin duda, hay un malestar difuso en diversos sectores de la juventud europea que pueden explotar en cualquier lugar y en cualquier momento. Pero más allá de esta respuesta de sentido común, me parece que el caso griego es interesante porque es un ejemplo a pequeña escala y con rasgos casi caricaturescos de la realidad que la crisis está poniendo de manifiesto.

Grecia vive una profunda crisis de sus elites, con un estado regido por las mismas familias desde que llegó la democracia y con una relación muy estrecha con el poder económico. Todo ello significa alta corrupción, estado corporativista, ineficiencia institucional manifiesta, que son de hecho los mismos rasgos que nos descubre la crisis cada día en todos los países, empezando por la superpotencia americana. ¿Cómo se explica si no, que Bernard Madoff haya podido mantener durante décadas una inmensa estafa que ha atrapado a grandes fortunas americanas y a grandes instituciones financieras sin que ni sus colegas, ni los organismos reguladores, ni el Gobierno, ni la prensa se enteraran o quisieran enterarse?

En Grecia, también como en la mayoría de países del entorno, los años de la inconsciencia económica han agrandado las fracturas sociales, generando bolsas de ciudadanos que se sienten excluidos de la sociedad, ante la imposibilidad de encontrar trabajo y de alcanzar la tierra prometida del consumo, el gran horizonte utópico de nuestro tiempo. Nada que no pueda predicarse también, con distintos grados intensidad, de los demás países europeos. En toda Europa se están descubriendo ahora los efectos de unas políticas destinadas a la desagregación de los ciudadanos y a la marginación de todo aquel que no se adaptara al retrato robot del ciudadano NIF: consumidor, contribuyente y fuerza disponible para la competitividad.

Naturalmente, uno de los segmentos de edad más afectados por la cultura de estos años de dinero y de rosas son los jóvenes. En las Universidades y en algunos barrios de las grandes ciudades se concentra este malestar frente al que pocos países están realmente protegidos. Ni las estrategias económicas ni las políticas han pensado en ellos, al contrario, son éstas las que les han empujado a las tinieblas exteriores. Sin recursos para entregarse a la lógica de la insaciabilidad permanente del consumo, no han encontrado que la política les ofreciera alternativa alguna. Con lo cual, han quedado atrapados en la pinza que forman la resignación y el derecho al pataleo. Cristos Kitas, el rector de la Universidad de Atenas, lo ha dicho con toda claridad: “hay un divorcio absoluto entre la juventud y el sistema”. Kitas, todo hay que decirlo, ha tenido la dignidad de presentar su dimisión, mientras que el Gobierno se aferra a la teoría de “que los acontecimientos se extinguirán por sí solos”. O sea, todo seguirá igual, hasta la próxima explosión.

De modo que no sería tan extraño que los disturbios de Grecia tuvieran eco y continuación en otros países. Grecia es el país con un nivel más alto de paro juvenil en toda la OCDE. ¿La tasa de desempleo de los jóvenes puede darnos una idea de la futura geografía de la revuelta? De ser así Italia, Rumania y Francia tendrían bastantes números para estar entre los primeros que continuarán la cadena. Y no olvidemos que España es novena en esta triste clasificación de la incapacidad de incorporar a los jóvenes al trabajo y a la sociedad.

Con todos estos elementos empieza a cundir el debate sobre el contagio de la crisis griega. Plantearlo como si los griegos sufrieran una enfermedad de violencia y enfrentamientos susceptible de contagiarse a otros países es equivocado. La enfermedad la constituyen los problemas estructurales antes descritos: los disturbios sólo son un síntoma, una erupción que nos da noticia de la existencia de unos problemas de fondo. No se trata, por tanto, de que los disturbios se contagien como de que problemas de fondo comunes produzcan reacciones parecidas. Mal empezaríamos si utilizáramos la aparatosidad de la violencia callejera y de las formas de activismo para silenciar u ocultar las causas que las han desencadenado.

Como ocurre casi siempre, Francia ha sido la primera en entrar en el debate. Sin duda, hay en el vecino país una especie de fascinación medio masoquista por todo lo que suena a revolucionario. Por su peculiar cultura política, Francia no entendería que hubiese algún brote de revuelta en el mundo sin que ella tuviera algún papel protagonista. El propio Sarkozy ha ironizado sobre un país que admira a Carla y al presidente cuando aparece en su carroza y puede practicar un regicidio al día siguiente. En Francia saben el estado en que se encuentran algunos de sus barrios periféricos, la frustración creciente en sectores juveniles con mínimas expectativas, y las fracturas sociales que han provocado estos años de inconsciencia económica. En España, en cambio, quizá por la influencia del proverbial optimismo del presidente Zapatero, para él que el futuro es siempre una página llena de éxitos, el debate es inexistente. A lo sumo, algunos políticos conservadores y algunos medios de comunicación han corrido a satanizar a los autores de unos disturbios de poca monta, acontecidos en Madrid y Barcelona, con el afán de señalar preventivamente potenciales culpables y desviar la atención sobre ellos para eludir el debate sobre las causas del problema. Pero las causas existen. Y la conflictividad inevitablemente irá a más. Y nadie podrá alegar sorpresa.

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La defensa y las amenazas, de Miguel Ángel Aguilar en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 16 diciembre, 2008

El Consejo de Defensa Nacional reunido en el palacio de la Zarzuela bajo la presidencia de su majestad el Rey aprobó ayer la nueva Directiva de Defensa Nacional, cuya formulación atribuye al presidente del Gobierno la Ley Orgánica 5/2005. Sobre las líneas generales de esta nueva Directiva informó a petición propia ante la Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados la ministra Carme Chacón el pasado 25 de noviembre. Entre las novedades de procedimiento figura la de su elaboración que ha sido encomendada a la Comisión Interministerial de Defensa constituida como órgano de trabajo del citado Consejo. En su comparecencia parlamentaria, la ministra se esforzó en resaltar la importancia de la asignatura así como las novedades que incorpora su programa para este cuatrienio. Subrayemos primero la sustitución de la Junta de Defensa Nacional por el nuevo Consejo que se circunscribe ahora a ser un órgano colegiado, coordinador, asesor y consultivo del presidente del Gobierno.

Pero más allá del itinerario seguido para la formulación y adopción de la nueva Directiva de Defensa Nacional conviene subrayar la finalidad que se atribuye de acercar la defensa a la seguridad al declarar que la política de defensa persigue la protección del conjunto de la sociedad española, de su Constitución -de los valores superiores, principios e instituciones que en ella se consagran-, del Estado social y democrático de derecho, del pleno ejercicio de nuestros derechos y libertades, de la garantía, independencia e integridad territorial de España, y de la paz y de la seguridad internacionales en el marco de los distintos compromisos contraídos por nuestro país. Llegados aquí se impone recordar la literalidad del artículo 8º del título preliminar de la Constitución cuyo apartado señala de qué se componen nuestras Fuerzas Armadas “constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire” y añade que “tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

Es una redacción que ofrece diferencias sustanciales respecto del mero continuismo del régimen anterior, que algunos proclaman. La primera es que excluye de las Fuerzas Armadas a la Guardia Civil y a las Fuerzas de Orden Público. Una novedad básica que deja por primera vez fuera del control militar el orden público, es decir, las libertades públicas. Así lo subrayó el profesor Manuel Ballbé en su libro Orden Público y Militarismo en el sistema constitucional (1812-1983), quien refiere circunstanciadamente cómo a través de todas las quiebras constitucionales producidas desde 1812 se mantuvo una línea permanente que mediante distintos mecanismos dejaba el orden público en manos militares, hasta que llegó la actual Constitución y terminó por primera vez con esa anomalía. La segunda es que al definir las misiones que tienen las Fuerzas Armadas para nada les encomienda que sean ellas las que hayan de definir en qué consiste la soberanía, la independencia, la integridad territorial o el ordenamiento constitucional. Porque delimitar esos conceptos corresponde al Congreso y las Fuerzas Armadas han de actuar en cada momento a las órdenes del Gobierno.

Así que con la nueva Directiva se mantienen las misiones constitucionales de las Fuerzas Armadas a las que se añaden otras nuevas, como queda claro en el artículo 15.3 de la citada disposición, donde se dice que las Fuerzas Armadas, junto con las instituciones del Estado y las Administraciones públicas, deben preservar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas conforme a lo establecido por la legislación vigente y se reafirma que han de contribuir a la preservación de la paz y de la seguridad internacionales. La directiva habla de la defensa pero deja mucho que desear en la descripción de las amenazas y de cómo deben ser enfrentadas.

En definitiva, el paso de la ministra Chacón por la Comisión de Defensa del Congreso siguió la pauta de su antecesor Narcís Serra, quien gustaba de alternar en el Parlamento periodos de sequía informativa con otros de inundación. La ministra fue muy prolija en la reseña histórica de las directivas anteriores, en detallar las competencias y funciones en materia de política de defensa previstas en la Ley Orgánica y en el análisis de las distintas aproximaciones a la seguridad y a la defensa dentro de nuestro entorno internacional más próximo, pero nos hemos quedado sin saber el sentido de nuestra presencia en Afganistán y las pautas previstas para la renovación del Convenio de Defensa con Estados Unidos, un terreno en el que se impone recuperar algunas cesiones de soberanía entregadas por Aznar. Continuará.

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Las preocupantes predicciones de 8 gurús sobre el 2009, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 16 diciembre, 2008

¿Puede ser el 2009 peor aún para los inversores que el 2008? Si nos atenemos a la opinión recogida por la revista norteamericana Fortune entre ocho de los principales gurús de la economía y los mercados tanto norteamericanos como mundiales, la respuesta es insultantemente desmoralizadora: no les quepa la menor duda. Hay que reconocer que el particular sesgo de la muestra podría invalidar las conclusiones que de ella se derivan. Los encuestados han ganado predicamento en los últimos meses en la medida en que se han materializado con el paso del tiempo sus agoreras predicciones. Y ya se sabe lo difícil que es cambiar de opinión cuando uno ha jugado a gurú… y le ha salido bien. No abunda la humildad en este colectivo. Sin embargo, su palabra tiene el valor que le otorgan sus aciertos pasados. Proyéctenlos hacia el futuro con la adecuada cautela. Como verán hay, como en los toros, diversidad de opiniones. Espero, no obstante, que les ayude a formarse un criterio propio. Servidor se limitará a extractar lo mejor de cada casa, de forma más o menos literal. Sírvanse ustedes mismos, si quieren autoflagelarse un poco más, en el original que les adjunto.

1. Nouriel Roubini, profesor de la NYU y dueño de la web RGE Monitor, es considerado por muchos como el gurú de la crisis actual: “el crecimiento del PIB de los Estados Unidos va a ser negativo hasta final de 2009. La tasa de paro alcanzará el 9% en 2010 en nuestro país mientras que el precio de las casas, que ya se ha reducido un 25%, caerá otro 15% antes de tocar suelo ese mismo año. Continuaría alejado de los activos de riesgo los próximos doce meses, se llamen éstos acciones, materias primas ó renta fija corporativa, cualquiera que sea su rating. Me mantendría en liquidez o en activos del Tesoro a corto o largo plazo. Mejor obtener poca rentabilidad que perder un 50% del patrimonio personal. La estrategia predominante ha de ser la preservación del capital. Me encantaría ser más optimista, pero acerté hace un año y me temo que acertaré de nuevo en 2009”.


2. Bill Gross, gestor estrella de PIMCO, goza de enorme influencia tanto en las autoridades monetarias como en el inversor institucional global de renta fija: “doce meses de Obama serán insuficientes para paliar el daño causado por medio siglo de excesivo apalancamiento. La reducción de las posiciones privadas de riesgo, y su sustitución por crédito público, afectará a los márgenes empresariales y a las tasas futuras de crecimiento de beneficios una vez que alcancemos el suelo. Los inversores deben tomar conciencia de las implicaciones de estos cambios y aceptar que los próximos años traerán consigo retornos de un solo dígito a sus carteras. No obstante existen ya bolsas significativas de valor entre la deuda corporativa de buena calidad y las acciones preferentes de entidades financieras auxiliadas por el Estado. Debe primar el cash flow, por intereses o dividendos, frente a la rentabilidad. La senda de la recuperación será traicionera”.


3. Robert Shiller, profesor de Yale, es el principal impulsor en la actualidad de la Teoría de la Destrucción Creativa de Schumpeter. Tras señalar numerosos factores de coincidencia con lo que ocurriera en la Gran Depresión, Shiller concluye: “creo que lo haremos mejor esta vez, aunque me aterra la vulnerabilidad de nuestra economía. Se ha dañado la confianza en el sistema y ésta tarda tiempo en recuperarse. Ahora mismo estamos lidiando con un fenómeno que participa de un elevado componente psicológico. Sólo si la gente cree que estamos en la senda adecuada podrá implicarse en la recuperación de la prosperidad colectiva. En cuanto a la bolsa, no creo que esté cara en términos del PER ajustado que utilizo, y que toma como denominador la media de los beneficios empresariales de los últimos diez años. Actualmente se encuentra en 13, esto es: por debajo de la media histórica de 15. Sin embargo, tras el crash de 1929 se fue hasta 6. Esa es mi preocupación a día de hoy. Entrar en el mercado de acciones pensando en una rápida revalorización es muy arriesgado. Podríamos ver cómo las bolsas pierden hasta un 50% de su valor”.


4. Sheila Bair, presidenta de la FDIC, agencia gubernamental que garantiza los depósitos bancarios de los estadounidenses, podría considerarse como la voz de la Administración. Su mensaje es quizás el más sentimental: “vivimos una espiral de desconfianza que se autoalimenta y que está en el meollo de los problemas económicos que hoy padecemos. No obstante, saldremos de ésta. Y cuando lo hagamos, volverán a primar los fundamentales en la sociedad. Los bancos y demás prestamistas promoverán la creación de valor y el sano crecimiento a largo plazo en nuestra economía, mientras que las familias americanas redescubrirán la paz mental que otorga la seguridad financiera derivada del ahorro y la inversión inteligente. Necesitamos volver a la cultura de austeridad que la generación de nuestros padres aprendió tras años de privaciones y sacrificios. Son lecciones que parecían olvidadas y que la crisis actual se está encargando de recordarnos”.


5. Jim Rogers, defensor del superciclo de las materias primas. Como no podía ser de otra manera, se dedica a hablar de su libro: “Vivimos un proceso de liquidación forzada de posiciones, que no atiende a hechos y/o fundamentales, y que sólo se ha producido 8 ó 9 veces en los últimos 150 años. Históricamente, son momentos idóneos para hacer mucho dinero en activos cuyo argumento de inversión permanece intacto. Y el único asset class cuyo “case” está mejorando con el transcurso del tiempo son las commodities. Cada día que pasa su oferta se reduce un poco más, pues nadie puede invertir en capacidad productiva toda vez que no hay financiación. Esto generará a futuro importantes desequilibrios. Personalmente estoy invirtiendo en materias primas agrícolas, dado que los inventarios están en mínimos de 50 años. Incremento mis posiciones en acciones chinas y taiwanesas, donde creo que va a haber paz por primera vez en 60 años. He cerrado mis cortos en acciones americanas y estoy abriendo nuevas posiciones vendidas en bonos del Tesoro a largo plazo, donde creo que hay una burbuja sin precedentes, especialmente en el 30 años. La masiva oferta de deuda pública y el repunte consecuente de la inflación actuarán en mi favor. No es momento de estar todavía en bolsa. Si nos atenemos a las series históricas, hay que comprar cuando el dividendo alcanza el 6% y el PER cae a niveles de 8 y vender cuando tales datos se sitúan en 2% y 22, respectivamente. El mercado de valores ofrece a día de hoy una rentabilidad del 3%. Para que alcance mi objetivo el Dow se tendría que ir por debajo de 4.000. Podría ocurrir. Y si cayera tanto, y soy solvente para contarlo, compraré a ciegas. Lo importante es tener liquidez suficiente cuando llegue el momento”.


6. John Train es la voz de la experiencia con más de 50 años de Wall Street a sus espaldas: “hemos decidido aumentar sin límite nuestro déficit a fin de posponer lo peor. Eso implica inflación. No hay que estar en bonos del Tesoro. Por el contrario, dado que creo que no nos encaminamos hacia una depresión que, empero, está en el precio de muchos valores, mi opinión es más favorable al mercado de acciones y, en concreto, vigilaría compañías sólidas y bien gestionadas como Johnson & Johnson y similares. Firmas que, además, nadan en abundancia de liquidez lo que les debería permitir aprovecharse de la debacle actual para comprar a precios razonables líneas de negocio que se ajustan a sus necesidades. Vienen años complicados y el perfil de compañías en las que invertir debe ajustarse a esa realidad. Prefiero Wal Mart a Saks o Dollar General a Neiman Marcus. O sociedades que operan en nichos especializados como Schlumberger”.


7. Meredith Whitney, analista de bancos de Oppenheimer, anticipó gran parte de los problemas a los que se enfrentaría su sector a lo largo de 2008: “las medidas del Gobierno van a servir para tapar agujeros pero no van a suponer nueva liquidez para las entidades financieras que es lo que el sistema desesperadamente necesita. La imposibilidad de la banca de captar capital implicará que el proveedor por defecto de los fondos que el sector necesita será el propio Gobierno Federal. Resulta a día de hoy imposible predecir qué va a ocurrir la semana que viene con lo que cualquiera se atreve con todo un 2009. No obstante, podemos anticipar nuevas inyecciones de capital y una restructuración final del sistema bancario hacia finales de año a través de procesos de consolidación y selección natural. Será una oportunidad igualmente para el nacimiento de nuevas entidades. Una idea genial toda vez que partirían con un balance limpio y podrían desempeñar su actividad crediticia sobre la base de la verdadera realidad financiera de sus clientes, factor que se vería apoyado por una estructura de la curva de tipos que favorecería la concesión de créditos. La economía se comportará peor de lo que apunta el sentir general. El principal problema se derivará del consumo de los particulares. Si en 2008 el mercado impactó en la economía, en 2009 ocurrirá justo lo contrario. Y el proceso ya ha comenzado”.

8. Wilbur Ross, experto en restructuración de compañías, ha estado en las quinielas de los adquirentes de numerosas firmas en dificultades. Centra su discurso en la corrección del problema inmobiliario estadounidense y la creación de empleo como formas de restablecer la confianza del americano medio en el sistema, lo que determina, en última instancia, sus patrones de consumo. Concluye señalando: “si Obama resuelve esos problemas, la recesión podría concluir a principios de 2010. Si no, la economía languidecerá durante mucho tiempo. Dada la incertidumbre actual, los inversores demasiado preocupados como para comprar acciones, podría destinar parte de su dinero a comprar bonos con rentabilidades después de impuestos cercanas al 6% Aquellos que quieran cubrirse el riesgo inflacionario de los déficits gemelos, comercial y público, deberían colocar parte de su patrimonio en TIPS, bonos cuyo principal se ajusta periódicamente al nivel de precios. Actualmente están descontando depresión, lo que les convierte en una buena oportunidad. Por nuestra parte, estamos empezando a invertir en firmas financieras excesivamente penalizadas y que cotizan a múltiplos irrisorios. Dado que el sector se encuentra en el germen de la crisis, creemos que su estabilización prioritaria será parte igualmente de la solución. A estos precios hay oportunidades”.

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La maldición del Santander con los ‘hedge funds’: Vega, Amaranth y ahora Madoff, de Eduardo Segovia y Carlos Hernanz en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 16 diciembre, 2008

Es innegable que a Emilio Botín -uno de los ganadores de la crisis según The Times- le salen bien casi todos sus proyectos, aunque, de cuando en cuando, sufre algún revés como el Sovereign. Sin embargo, hay un terreno en el que todo le sale mal, hasta el punto de que parece que le persigue una maldición: los hedge funds, es decir, la gestión alternativa. Todos los intentos de destacar en este terreno de forma acorde con el resto de los negocios del banco han fracasado y, lo que es más, le han costado bastante dinero. El último patinazo, como es de sobra conocido, es la estafa de Madoff, que se ha llevado 2.330 millones de euros de clientes del Santander y otros 152,4 millones de los de la boutique M&B de su hijo Javier Botín, y su yerno, Guillermo Morenés.

La historia viene de antiguo y arranca con la creación de Vega -que inicialmente era el hedge fund de Botín- por varios ejecutivos del Santander. Ravi Mehra -el de la famosa cena con Carlos Arenillas-, Jesús Saá y Emilio Botín O´Shea. Vega se independizó del banco y llegó a ser la mayor gestora de hedge funds puros (no fondos de fondos) del mundo, con más de 12.000 millones de dólares gestionados. Todo, desde un chalet en La Moraleja, con el reclamo comercial casi irrechazable del nombre Botín y con el ‘saber hacer’ de expertos de la sala de tesorería del Santander, como Mehra, Saá o José Barreiro, que ahora es director de mercados globales de BBVA y uno de los hombres en los que Francisco González tiene más confianza

Las cosas se torcieron en 2005, cuando sufrió un desplome de rentabilidad que se saldó con una espectacular fuga de dinero y a partir del cual dejaron de informar de los activos de cada fondo. La puntilla llegó un año después, cuando volvió a sufrir fuertes pérdidas en sus fondos como consecuencia de determinadas posiciones erróneas sobre tipos de interés.Y, como dicen fuentes financieras, “el mercado difícilmente perdona un error así. Dos, jamás”. Las especulaciones sobre el poco dinero bajo gestión de Vega e incluso sobre el posible cierre de la firma siguen a la orden del día hoy, después de que también haya naufragado su solución de emergencia: la alianza con BBVA en Próxima Alfa, que iba a ser la principal pata del banco vasco en este negocio en España de la mano del citado Barreiro.

El año 2006 era hasta ahora el annus horribilis del Santander en gestión alternativa: Ese año quebró el fondo Amaranth por sus posiciones en contratos sobre gas natural. El alto grado de concentración de la cartera y el fallo de la elección provocó pérdidas superiores al 70% de su patrimonio (6.400 millones de dólares) en septiembre de ese año. El Confidencial ya informó entonces de las pérdidas que Amaranth provocó al fondo Elite Multimanager Fund de Optimal (la unidad de fondos de fondos alternativos del Santander) y al Tukan de M&B. Ahora bien, en ningún caso fueron minusvalías inasumibles.

2008 se lleva la palma

Pero ahora 2008 va a dejar pequeño lo sucedido entonces por culpa del desastre que va a suponer Madoff en la órbita Botín. Para empezar, el Santander había colocado entre sus clientes de banca privada internacional (que pueden ser españoles) 2.010 millones de euros en fondos gestionados por Madoff y otros 320 millones a los clientes en España. Este importe corresponde con el patrimonio del fondo de Optimal Strategic US Equity, que era una de las cuentas (managed accounts) que gestionaba Madoff.

Pero ahí no acaba la cosa: el propio Banif -el banco privado del Santander- ligó su nombre al de Fairfield, cuyo principal activo era el fondo Fairfield Sentry gestionado también por Madoff, al registrar en la CNMV un fondo de hedge funds llamado Banif Fairfield Impala. Aunque su patrimonio es muy pequeño por culpa del escaso éxito de estos productos en España, el daño reputacional es importante… máxime cuando llega después del escándalo de los estructurados de Lehman, que han causado tales pérdidas a los clientes de este banco privado que el propio Botín decidió asumirlas sustituyendo el bono del banco norteamericano quebrado por otro de Abbey.

Para terminar de estropearlo, M&B, donde se encuentra parte del patrimonio familiar, así como del de su entorno, también tenía un fondo gestionado directamente por Madoff (Landmark) y comercializaba otro depositado en UBS (Luxembourg Investment fund US Equity Plus); entre los dos han provocado pérdidas de 37,4 millones a sus clientes de banca privada y de 100 millones a los institucionales, más otros 15 millones a fondos de fondos de la propia M&B.

Falla el ‘due dilligence’

Fuentes del mercado aseguran que lo que le ha ocurrido a los Botín no deja de ser normal “porque el que más arriesga es el que más gana, pero también es el que más pierde cuando las cosas salen mal”. Vamos, el ABC de la inversión. Como en el caso de todas las grandes gestoras que habían invertido con Madoff, en el caso de Optimal ha fallado la famosa due dilligence (auditoría exhaustiva a la que se somete a los fondos antes de incluirlos en cartera).

Pero también hay quien ve sombras de sospecha en esta historia. El principal elemento es la dimisión de Manuel Echevarría como consejero delegado de Optimal en septiembre con rumbo a una poco conocida gestora alternativa en Ginebra. Entonces se justificó su salida por los planes del banco de vender la gestora de fondos -planes luego abortados-, pero ahora hay quien piensa que “se olía” lo que iba a ocurrir con Madoff y que por eso puso pies en polvorosa antes de que le salpicara el escándalo.

Informaciones, opiniones y zapatazos, de Javier Ortiz en Público

Posted in Medios, Política by reggio on 16 diciembre, 2008

Un periodista iraquí lanzó el pasado domingo en Bagdad dos zapatos contra George W. Bush durante una conferencia de prensa. También le increpó llamándole “pedazo de perro”.

No soy un fervoroso admirador de George Bush –quizá a veces se me note–, pero desapruebo la acción y los gritos del periodista iraquí.

En primer lugar, porque detesto el vicio de insultar llamando “perro” o “perra” al oponente. Es una manía universal que no viene a cuento. La especie canina, salvo casos especiales, posee un montón de virtudes, afirmación dudosamente extensible a la raza humana.

Pero lo que peor me cae de la acción del periodista iraquí es la beligerancia de su gesto.

A lo que tiene que dedicarse un informador es a informar. Mientras ejerce de informador, debe prescindir de sus visceralidades personales. Luego, en sus horas libres, puede decir y hacer lo que le dé la gana, como cualquier otro ciudadano, pero no mientras está cubriendo la función social de recabar y difundir datos.

Por estos pagos, en 2001, el entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, realizó una purga política en la televisión autonómica porque emitió un documental sobre Euskadi a cuyos autores, según él, les faltó “beligerancia”. Hay gente que no entiende que el informador no acude a las guerras para combatir en ellas (que eso es ser beligerante), sino para relatar lo que ve y proporcionar los elementos de juicio necesarios para que cada cual se haga su propia composición de lugar.

En tiempos, en el oficio periodístico se consideraba obligado distinguir la información de la opinión. Ahora me da que va a ser necesario empezar a distinguir también la opinión del zapatazo.

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Saldos de Bush, prueba para Obama, del Editorial de La Jornada

Posted in Internacional, Política by reggio on 16 diciembre, 2008

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, cosechó ayer, en su visita furtiva a Bagdad, una pequeña muestra simbólica del repudio que genera su figura entre los pueblos árabes: los zapatos, los insultos y las recriminaciones que le lanzó un periodista del país ocupado durante una rueda de prensa que tuvo lugar en la fortificada zona verde de la capital iraquí. Pareciera que con ese incidente y con una mentira orwelliana, la de calificar la catástrofe de Irak como “uno de los éxitos más grandes en la historia militar estadunidense”, Bush dio por cerrada la aventura sangrienta que emprendió –sustentada también en mentiras– en 2003. Para Irak y Estados Unidos, sin embargo, esta historia trágica dista de haber terminado. Barack Obama, quien asumirá la presidencia del país vecino el mes entrante, deberá hacer frente a los pormenores de una retirada militar difícil y compleja, y encontrar los términos adecuados para que la sociedad estadunidense asimile ese “gran éxito” que es, en realidad, una derrota histórica para la gran potencia mundial.

En términos militares, las fuerzas invasoras encabezadas por Washington han sido incapaces, en cinco años y medio, de derrotar a la resistencia iraquí, a pesar de la represión masiva, la destrucción de ciudades y las masacres perpetradas con ese propósito; de hecho, los ocupantes han fracasado en su empeño por controlar el territorio del país árabe, y si el ritmo de sus bajas ha descendido en forma significativa durante el año que está por terminar, se debe más bien a que los soldados estadunidenses, británicos y de otras nacionalidades renunciaron a salir de sus fortalezas y han transferido la tarea de los patrullajes a fuerzas compuestas por iraquíes. De esa forma se ha logrado reducir las muertes de soldados estadunidenses a “sólo” 83 en el segundo semestre de 2008. Fuera de Irak, la guerra emprendida por Bush tiene como saldos el fortalecimiento de Irán, la dispersión de los fundamentalismos islámicos armados por diversos países y el inopinado resurgimiento de Al Qaeda y los talibanes –supuestamente derrotados en 2001– en Afganistán y Pakistán. Hasta el día de ayer las bajas mortales de Estados Unidos en Irak ascendían a 4 mil 209, y los heridos a entre 30 y 40 mil. muchos con secuelas y discapacidades permanentes.

El dinero invertido en esta aventura bélica es realmente incalculable, pero, según investigaciones estadunidenses, decenas o cientos de miles de millones de dólares han desaparecido en un mar de corrupción, burocratismo e ineptitud. Sólo por lo que hace a los gastos de “reconstrucción”, un documento oficial titulado Lecciones duras: la experiencia de la reconstrucción iraquí, dado a conocer ayer por The New York Times, señala que los planificadores del Pentágono dilapidaron 100 mil millones de dólares debido a las rivalidades burocráticas, la espiral de violencia y “la ignorancia de los elementos básicos de la sociedad y la infraestructura de Irak”.

Por añadidura, la agresión bélica contra el país árabe dañó en forma perdurable la credibilidad de las instituciones y de los medios informativos de la nación vecina; hoy en día, el estadunidense medio no sabe si fueron peores las mentiras urdidas desde el Poder Ejecutivo para lanzar la guerra o la obsecuencia del Legislativo y de los grandes conglomerados informativos que se plegaron a las falsedades –armas de destrucción masiva, amenazas inminentes a territorio estadunidense, vínculos de Bagdad con los terroristas afganos–, las legitimaron y las presentaron, sin el menor escrúpulo, como la verdad.

Pero el saldo más desastroso de la “guerra contra el terrorismo”, en la que se incluyeron la invasión, el arrasamiento y la ocupación de Irak, fue, sin duda, el moral: en nombre de la “libertad”, la “seguridad” y la “democracia”, Washington asesinó a miles de civiles inocentes, instauró centros de tortura y exterminio, organizó una red internacional de secuestros, traslados clandestinos y homicidios, y operó, de esa manera, una regresión histórica en su propio territorio y en el mundo. Con el pretexto de prevenir nuevos ataques como los del 11 de septiembre de 2001, civiles y militares de Estados Unidos perpetraron graves y abundantes crímenes de lesa humanidad, la mayor parte de los cuales permanece impune hasta la fecha, y en los que es por demás presumible la responsabilidad política y penal del propio Bush, del vicepresidente Dick Cheney, del ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld y de otros altos funcionarios y ex funcionarios de la administración saliente.

La recuperación de la autoridad moral del gobierno estadunidense ante su población y ante el mundo requeriría, por parte de Barack Obama, un ejercicio de esclarecimiento y de justicia por esos crímenes. Antes que en el manejo económico y social de la crisis legada por Bush, será en ese desafío donde podrá verse la consistencia de las promesas de cambio con las que el próximo presidente de Estados Unidos conquistó el cargo.

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¡Sorpresa!, de José García Montalvo en Expansión

Posted in Economía by reggio on 16 diciembre, 2008

¿Cómo hemos llegado a esta crisis sin que nadie lo advirtiera? Ésta era la pregunta que se hacía Vargas Llosa en un artículo de hace varias semanas.

En ese momento pensé que los que se dedican a la literatura seguramente no siguen con mucha atención la evolución de los indicadores económicos. Sin embargo, desde entonces muchos han repetido esa pregunta. E incluso algunos son economistas. La realidad es que la crisis que estamos vivienda es probablemente uno de los acontecimientos más anunciados de la historia económica reciente.

Desde 2003 organismos internacionales y reputados economistas han venido avisando con reiteración de la enorme burbuja inmobiliaria que se estaba formando en muchos países y de sus consecuencias sobre el sector financiero cuando pinchara. En el libro De la Quimera Inmobiliaria al Colapso Financiero (Antoni Bosch Editor) recojo cronológicamente gran parte de los avisos que se fueron acumulando en el proceso.

Es cierto que muchos analistas y servicios de estudios jugaron al negacionismo de la burbuja y, en España, al aterrizaje suave, a pesar de que las ratios inmobiliarias y los indicadores de los mercados financieros hacía bastante tiempo que centelleaban en color rojo. De hecho todas las predicciones sobre reducción de la actividad en el sector de la construcción español erraban año tras año, mientras los precios seguían subiendo a dos dígitos. Y aún así se seguía hablando de que al siguiente año se produciría el aterrizaje suave del sector.

Los que dan por hecho que habían suficientes motivos para pensar que la orgía crediticia e inmobiliaria acabara en un colapso se hacen otra pregunta: ¿cómo es que no se pudo hacer nada para evitarlo? En primer lugar los incentivos de los participantes en estos mercados (desde las familias que compraban las viviendas hasta los vendedores de hipotecas, los bancos, las agencias de rating, etc.) eran contrarios al interés general a largo plazo. Un entramado de incentivos perversos que se refuerzan unos a otros es muy difícil de revertir. Pero, además, tampoco había mucho interés en detener el proceso de sobreendeudamiento de familias y empresas. ¿Quién es el responsable público que hubiera intentado parar la fiesta inmobiliaria española, cuando ésta aportaba directamente una cuarta parte del crecimiento del PIB?

Una vez en este punto, la reforma del sistema financiero parece ir intrínsecamente ligada al nuevo mantra de la política económica: más regulación. Ciertamente la falta de regulación en algunos mercados financieros (fundamentalmente los OTC) ha podido tener importancia en la gravedad de la crisis actual. Pero ojo: la regulación puede también derivar en incentivos perversos. Pensemos en Fannie Mae y Freddie Mac. La caída de estos gigantes inmobiliarios, esponsorizados por el gobierno federal de EE.UU., fue crítica en la evolución de la crisis financiera en Estados Unidos.

Estas empresas tenían una regulación muy estricta y, sin embargo, no mostraron un comportamiento más prudente que otras instituciones. El motivo es que el regulador tenía unos incentivos tan perversos como los del resto de participantes en el mercado. Fueron las presiones políticas, amplificadas por los incentivos de los gestores de las dos empresas, las que derivaron en la catástrofe. El gobierno federal quería mostrar que sus políticas conseguían aumentar la tasa de propietarios de vivienda y tanto las administraciones de Clinton como Bush presionaron a Fannie y Freddie para que concedieran más préstamos, aunque eso supusiera meterse de lleno en el mercado subprime.

¿Aprenderemos algo de esta crisis? No lo creo. La historia económica parece indicar que volvemos a tropezar en la misma piedra una y otra vez. Hace unos 8 años que explotó la burbuja tecnológica. Hace 10 años que el Long Term Capital Management estuvo a punto de socavar el sistema financiero debido a un problema muy similar al actual: una apuesta muy arriesgada realizada con un apalancamiento monumental. Entonces fue una apuesta sobre la convergencia de los tipos de interés y ahora ha sido una apuesta a que los precios de la vivienda subirían hasta el infinito. Y hace unos 20 años Estados Unidos se enfrentó a la crisis de las cajas de ahorros.

No hace tanto tiempo que fenómenos similares se han producido y aquí estamos de nuevo. El sistema capitalista no produce ningún “free lunch”. Para disfrutar de las ventajas de la asignación de recursos a partir del mercado hay que pagar un precio en términos de crisis cíclicas. Siempre ha sido así y parece que siempre lo será. A pesar de esto es, con diferencia, el mejor sistema de organización económica que existe. No necesita ninguna refundación.

Lo que precisa es que sus gestores tengan claros unos cuantos principios económicos básicos. Entre ellos que el objetivo no es crecer a la máxima velocidad posible (y menos en un país desarrollado) sino crecer al ritmo del crecimiento potencial que marcan las ganancias de productividad.

José García Montalvo. Catedrático de Economía Universitat Pompeu Fabra.

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Mendizábal en la banca, de Miguel Valverde en Expansión

Posted in Economía, Política by reggio on 16 diciembre, 2008

En 1836 el entonces presidente del Consejo de Ministros con Isabel II, Juan Álvarez Mendizábal, puso en marcha un ambicioso proyecto de expropiación de los amplios latifundios improductivos de la Iglesia y de las órdenes religiosas con los objetivos de reducir la cuantiosa deuda del Estado y de crear una amplia clase de pequeños propietarios que dieran vida y riqueza a lo que hasta entonces habían sido tierras muertas.

En la explicación que, en febrero de ese año, dio a la Reina del decreto de la llamada desamortización, Mendizábal decía, entre otras cosas, que con la ambiciosa operación pretendía también “abrir una fuente abundantísima de felicidad pública; vivificar una riqueza muerta; desobstruir los canales de la industria y de la circulación, y apegar al país por el amor natural y vehemente a todo lo propio”. Es decir, lo que hoy llamaríamos un reforma estructural –de calado– de la economía.

Sin embargo, Mendizábal no consiguió sus objetivos porque no siempre los campesinos y los pequeños burgueses rurales pudieron acceder a la propiedad debido a que los precios resultaron excesivos para su poder económico y, en consecuencia, gran parte de las tierras fueron a parar a la oligarquía terrateniente. Al final, el malestar del campesinado terminó manifestándose en que, entre otras cosas, alimentó el carlismo. Es decir, la reacción ultramontana contra el liberalismo económico y de pensamiento con el que Mendizábal intentaba modernizar España.

A veces pienso que, de una u otra manera, y salvando las distancias de todo tipo, la Historia termina repitiéndose.

Con la intención de solucionar los graves problemas de financiación de las empresas y las familias, y mediante diferentes instrumentos legales, el Gobierno ha puesto a disposición de los bancos y las cajas de ahorros hasta 250.000 millones de euros. Con buen criterio, y mediante contraprestaciones, el Ejecutivo utiliza el sistema financiero, que presume de ser uno de los más eficaces de la Unión Europea y del mundo, para que circule el dinero y fluya hasta la actividad empresarial y el consumo de las familias con el objetivo final de reactivar la economía.

Sin embargo, no sólo las familias, sino lo que es más sorprendente, las empresas, están levantando la voz porque el dinero –público, al fin de al cabo– no llega. Resulta chocante, cuando no kafkiano, que los presidentes de CEOE y Cepyme, las dos organizaciones empresariales más grandes de España, pidan al Gobierno que asegure que las ayudas públicas lleguen “a la economía real”. Máxime, cuando dentro de su organización, en la puerta de al lado, tienen a la AEB, la patronal de la banca. Y no tan lejos está la CECA, la organización de las cajas de ahorros.

Pero, incluso, es más sorprendente que el presidente del Gobierno, el poder ejecutivo elegido democráticamente, manifieste su incapacidad ante lo que está pasando con los recursos públicos, diciendo que “va a estar vigilante” para que las entidades financieras cumplan con las contraprestaciones que pide el Ejecutivo a cambio de las ayudas. ¿Qué está haciendo el Banco de España para poner orden?

El secretario general de CCOO, José María Fidalgo, suele decir en privado que la recesión puede tener como consecuencia una gravísima crisis social, porque nunca, en la reciente Historia de España, se había producido una destrucción de empleo tan violenta. Ni siquiera en la recesión de 1993. Fidalgo tiene razón. Máxime cuando las familias observan que el Gobierno y los propios empresarios respaldan sus protestas ante la actitud de los bancos y cajas de ahorros porque les encarecen el crédito o, simplemente, no se lo dan. Un contexto propicio para resucitar la protesta de los extremismos. Como reacción a Zapatero / Mendizábal, pero en esta ocasión hacia la izquierda.

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