Reggio’s Weblog

Arte degenerado, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Cultura, Política by reggio on 21 Noviembre, 2008

EL RUIDO DE LA CALLE

El mar vengador aplastará a los idiotas o tal vez no porque con la incomprensión, o la alabanza del necio, castiga Dios el orgullo de los artistas. No sólo Hitler condenó el arte degenerado, grandes ingenios vituperaron a Van Gogh, a Chagall, a Kandinsky, a Picasso. Hoy ricos cretinos tienen esos lienzos junto a los cuernos de los argalis en sus salas. No se quién dijo que se emplean los espejos para verse la cara y el arte para verse el alma; algunos no han aprendido el aeiou de la elegancia, ni siquiera en el país de los pintores.

Si el Prado vale más que el Banco de España, más que la República y la Monarquía juntas, ¿por qué tanta irracionalidad ante la cúpula de Barceló? El pintor ha tenido que hacer en Ginebra la misma digestión que tiene que hacer una serpiente para digerir una vaca, como un Pollock encerrado, como un Miró secuestrado. Ha visto con ojos de niño el cielo de los peces. Es un artista, es decir, un chalaco, un niño de 50 años trashumante, verde y embobado que cuando empezó regalaba sus dibujos a la gente hasta que llegó el mecenas Bruno Bischofberger y multiplicó sus esbozos por 400. Pinta en un tejar entre peces y pájaros, borriquitos, vacas, gallinas; dice que pinta para unir caos contarios, pero no ha sido capaz de evitar que brillen los cuchillos del odio español. Su cúpula ha sido calificada de gotelé, de estuco fallero, de pegotes de mierda. Lo han paseado por llevarse dinero de los contribuyentes como si el arte hubiera sido posible sin el sablazo a los Papas, los tiranos, los banqueros y los gobiernos.

Me asomo a la ventana de la televisión y de los diarios, veo a la basca despechada y envenenada por la monja de Bono, las tumbas de Garzón, la cúpula de Barceló. Leguina, avergonzado, sugiere que los perseguidos de un lado como los del otro debieran ser ahora honrados por todos: lo toman por lila. «La discusión sobre la monja -dice aquel presidente de Madrid- es pobre, tanto si la interfecta es monja como si es sindicalista». Ese tipo de reflexión se aguanta a Obama, no a los habitantes de España.

En cuanto a la cúpula, unos la describen como el Guernica de Zapatero y otros como una catarata de diarrea. La división no alcanza sólo a los partidos, sino a tertulianos, a los escritores orgánicos que pareciera, siguiendo el método Hubbard, que no escriben lo que piensan sino algo mucho más rudo: escriben lo que piensan que otras personas piensan que ellos piensan. En vez de opiniones se emiten obsesiones. Pensaba Voltaire: «No hay secta en geometría». Cuando las cosas están claras es imposible que nazcan facciones. Si usted es de izquierdas, hay muchos que no lo son, y viceversa; luego uno de los dos bandos o los dos pueden estar equivocados.

© Mundinteractivos, S.A.

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