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Congreso del PSOE: nadie quiere hacer olas, de Antonio Casado en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 4 Julio, 2008

Cualquier parecido con anteriores congresos del PSOE, desde aquel primero celebrado en Barcelona hace exactamente 120 años, será pura coincidencia. En cuestión de ideas, hay años luz respecto al de abril de 1921 (no al comunismo, en favor de la libertad), o al de septiembre de 1979 (no al marxismo, en favor del socialismo democrático). Y en cuestión de personas, nada que ver con el de octubre del 1974 (Felipe González, Alfonso Guerra y cía) o el de julio de 2000 (Rodríguez Zapatero, José Blanco y cía).

Pero se pueden utilizar esos dos referentes, ideas y personas, como plantilla de aproximación a la agenda de este 37 congreso federal del PSOE que hoy comienza en Madrid. En el primero, todo el protagonismo para el derecho a una muerte digna y el voto de los inmigrantes en elecciones municipales. En el segundo, las mismas caras en la cúpula (Chaves, Zapatero y Blanco), y quinielas sobre las tres mujeres que ocuparán un segundo escalón de poder en la pirámide del partido.

El programa no parece demasiado excitante. Lógico. Con el partido en el poder no conviene hacer olas. Aquella vena libertaria que, según Julián Besteiro, recorría el PSOE, ya se perdió en la polvareda de la historia. Ahora, en este y en otros partidos hay una malsana tendencia a equiparar la discrepancia con la deslealtad, especialmente cuando el viento sopla a favor. O sea, que aquí y ahora, “puede haber muchos discrepantes pero muy pocos dispuestos a decirlo”, como me comenta un veterano dirigente del PSOE.

De todos modos, Blanco y su equipo se esfuerzan en evitar un congreso plano a la mayor gloria de Rodríguez Zapatero y tratan de calentarlo con propuestas novedosas, como la profundización en el laicismo, la posibilidad de avanzar hacia la eutanasia activa o que los inmigrantes -legales y con residencia, por supuesto- puedan votar en las elecciones municipales de 2011. Serán los temas estrellas del congreso, junto a otros más pegados a la agenda del Gobierno Zapatero, como la educación para la ciudadanía, la unidad de los partidos contra el terrorismo o la defensa activa de la semana laboral de cuarenta horas.

No es bastante para detener el tráfico del fin de semana, como se ve. A pesar de un cierto mosqueo a la derecha del PSOE, donde habita su principal adversario, en relación con el aborto, la eutanasia y Iglesia Católica. De momento, nada realmente novedoso y capaz de alterar la legislación en esas cuestiones. Pierden el tiempo quienes juegan a agitar el fantasma de una eventual ruptura de relaciones del Gobierno con el Vaticano a propuesta de este partido en su congreso federal del fin de semana en Madrid.

El veterano dirigente al que me refería anteriormente no puede ser más expresivo cuando se refiere al conclave socialista: “Será un mero trámite más gozoso que doloroso. Simplemente porque toca, porque los estatutos mandan hacerlo cada tres años”. Según él, nunca hubo un grado de cohesión tan alto como ahora en los últimos veinticinco años. Al menos en apariencia, añado. O sea, mientras el jefe tenga en la cesta suficiente pan para repartir. Porque cuando no hay harina, hay mohina, como se vio en el reciente congreso del PP. No es el caso de los socialistas convocados este fin de semana.

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