La papeleta de Ibarretxe, de Cayetano González en El Mundo
CON ARGUMENTOS
El lehendakari, Juan José Ibarretxe, dio ayer un doble golpe: uno de efecto, enseñando la papeleta que ya tiene preparada para que los vascos (y las vascas) que lo deseen puedan utilizarla para contestar dos preguntas en un referéndum que pretende celebrar el próximo 25 de octubre. Fecha altamente simbólica porque ese mismo día, hace 29 años, se llevó a cabo otro referéndum en Euskadi, en ese caso legal, para aprobar el Estatuto de Autonomía de Guernica. En segundo lugar, dio un golpe en forma de desafío al Estado de Derecho, al pretender convocar un referéndum a todas luces ilegal por inconstitucional.
La reacción del Gobierno, anunciando un recurso de inconstitucionalidad al proyecto de ley aprobado ayer por el Ejecutivo vasco, en caso de que sea aprobado el próximo 27 de junio en el Parlamento autonómico, era lo mínimo que se podía esperar de quien está obligado a cumplir y hacer cumplir la ley en todo el territorio nacional.
Ya he comentado en alguna ocasión que conozco a Ibarretxe no desde su más tierna infancia, pero casi, y una de las notas que más destaca en su personalidad, que en algunos casos puede ser virtud y en otros defecto, es la de la tozudez. Sólo así se explica que el lehendakari siga con su raca-raca del referéndum, después de que en enero del 2005 el denominado plan Ibarretxe cosechara un contundente rechazo en el Congreso. Al día siguiente, Ibarretxe convocó elecciones en Euskadi, se presentó a ellas con su denostado plan como programa electoral -como si de un plebiscito a su persona se tratara- y volvió a fracasar, porque muy lejos de avanzar, retrocedió posiciones electorales
Ahora Ibarretxe se encuentra en un callejón con una difícil salida. Prometió en septiembre de 2007 una hoja de ruta que incluía un referéndum en octubre de este año, y como los vascos tienen una merecida fama de ser personas de palabra, no se puede ni se va a desdecir, por mucho que en su partido haya voces discrepantes. Por lo tanto, si el Parlamento vasco autoriza al lehendakari a realizar esa consulta (para lo que será decisivo el sentido del voto de los diputados de la franquicia de ETA, el PCTV, cuya presencia en la Cámara conviene recordar que fue una de las concesiones de Zapatero durante su fracasado y mal llamado proceso de paz), el Gobierno tendrá que parar ese desafío recurriendo a los tribunales.
En ese supuesto, lo previsible es que el lehendakari adopte el papel de víctima propiciatoria de eso que los nacionalistas denominan, de forma despectiva, «Madrid», y con el argumento de «ya veis que no nos dejan decidir», proceder a convocar de manera anticipada unas elecciones autonómicas que tendrían lugar en el próximo otoño. Una convocatoria que Ibarretxe también se vería obligado a realizar, en este caso con un grado menor de victimismo, si el Parlamento vasco no diera su visto bueno a la consulta.
En esas elecciones hay posibilidades reales de que el PSE pueda ganar al PNV y aspirar de esa manera a que, por primera vez, un lehendakari no nacionalista llegue a Ajuria Enea. El PNV lleva gobernando de forma ininterrumpida en Euskadi durante 28 años. Se juega mucho. Entre otras cosas, descolocar a muchos militantes incrustados en la tupida Administración vasca. Por eso, va a echar el resto y va a defender con uñas y dientes seguir en el poder. Serán unas elecciones a cara de perro, a las que el PP vasco llegará sin su principal referente, María San Gil, algo que redundará en beneficio del PSE. En verdad, querido Patxi López, así se las ponían a Fernando VII.
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