El Mediterráneo lerdo y el listo, de Baltasar Porcel en La Vanguardia
Participo, en Barcelona, en un nutrido encuentro de intelectuales de toda la ribera mediterránea, que convoca la Comisión Europea y nuestro Institut de la Mediterrània, para establecer una temática útil a la reunión ministerial e intercultural Europa y Mediterráneo, que se celebrará en Atenas. Se habla, pues, de mestizaje y de las distintas memorias, arte y literatura, fronteras cerradas y abiertas, religión…
Alguien objetará que se trata de otra bacanal verbal y tópica. Y lo será en la parte que sea, pero figuran en el evento nombres cuya obra revela que no son fantasmas, sino ciudadanos con ideas de evidente proyección futura, más inteligentes y generosos que la mayoría de los políticos y empresarios al uso, con sus testaferros.
Y conozco lo que digo. Cuando con Jordi Pujol fundamos dicho Institut, veinte años atrás, y atrajimos exigentes colaboradores, recibimos un chubasco de censuras e infundios de mucho político, intelectual y medios catalanes. Lo contrario que desde Madrid, Bruselas, París, Roma, Rabat, Túnez. Felizmente, el mundo es ancho.
Lo que recuerdo divertido, porque, después, la mayoría de esa contra se ha dividido en fracasados y vividores, mientras que los trabajos que elaboró el tal Institut - y vuelve a hacer luego de un paréntesis insolvente-, referidos a inmigración, valores, islam y democracia, la mujer, economía…, se revelan los urgentes y básicos de la actualidad. Según fijamos en los magnos Conferencia de Barcelona, política, y Fòrum Civil, de expertos, en 1995.
O sea, que si desde entonces, en vez de tanto chapotear en la inoperancia y fotografiarnos peleles en la prensa local, hubiéramos trabajado en el sentido iniciado, diversos problemas que sufrimos resultarían paliados, estando Catalunya ahí en la vanguardia europea.
Temas prioritarios hoy son la confección de libros de texto con elementos comunes en los países de la cuenca, a la manera de los nuevos manuales de historia franco-alemanes. Yo soy mallorquín, vengo de Provenza, mis raíces culturales son griegas y me reconozco en la etnia bereber, me encanta Italia, ¿luego?
Es imprescindible controlar los petroleros y mercantes que cruzan el Mediterráneo, que suman el 30% y el 20% de los del mundo; aliviar la fatal urbanización de la costa septentrional y evitar que la meridional la repita; todo ello un vandálico atentado ecológico y humano.
Y activar una múltiple relación norte-sur-este, fecundar el escaso tráfico transversal magrebí, intercambiar estudiantes en la ancha cuenca; verter microcréditos y educación femenina en el sur; convertir el alud migratorio en residente y profesional…
Y ojo: el porvenir y fuerza de Catalunya no residen en gruñirle a España, sino en elevarse a gran protagonista mediterráneo. Pero para lograrlo hay que ser ambiciosos y laboriosos.