Bilateralidad para todos, como el café, de Jordi Barbeta en La Vanguardia
ANÁLISIS
A diferencia de lo que ha ocurrido con los fueros vascos, España ha tolerado siempre mal la expresión política de la diferencia catalana y ha rechazado históricamente el tratamiento diferenciado, o sea, la relación bilateral que tradicionalmente ha planteado el catalanismo político. El Estatut de Autonomía fue en la República y en la Monarquía el pacto bilateral con el que se pretendía dar solución política al denominado hecho diferencial o hecho nacional catalán, pero a continuación siempre se ha neutralizado sus efectos a base de generalizarlos. Es la aplicación práctica de la idea de don Miguel de Unamuno, irónico partidario de “catalanizar España”.
En la reunión de ayer del Consejo de Política Fiscal y Financiera el vicepresidente Solbes prometió bilateralidad para todos. Como el café… Y acuerdo multilateral final. Ese no es el espíritu del Estatut, es lo de siempre y no parece que vaya a cambiar. Catalunya no tendrá nada seguro hasta que el resto de las comunidades dé el visto bueno a un sistema que debería quitar a las que más reciben para devolvérselo a las que más pagan. El protocolo prevé apelaciones al seny y la subsiguiente rebaja. Lo que falta lo pone el Gobierno, con lo que la discriminación financiera catalana sigue su curso. Aun así, todas las comunidades -menos una- se han plantado alguna vez. Catalunya, jamás. Su particular angustia financiera le obliga siempre a firmar y eso en el ministerio lo saben hasta los conserjes. Y lo que se ríen…